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LIBRO SEPTIMO
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Capítulo I, cómo fue nombrado por el Audiencia del Nuevo Reino
el capitán Galarza para que pacificase y poblase el valle de Las
Lanzas, y los demás indios que hay entre Tocayma y Carthago, y las
causas de ello, y la gente que juntó, y salida que hizo.
Capítulo II, de cómo los españoles saliendo del alojamiento del
valle de Las Lanzas se metieron la tierra adentro hasta llegar al
pueblo del cacique llamado Laembiteme. Cuéntase la bestialidad que
estos indios usan de comerse unos a otros.
Capítulo III, cómo los indios prosiguieron su paz y Galarza su
descubrimiento y pasó al valle de Anayma donde tuvieron cercado a
Salcedo los indios de Buga y Gorrones; escríbese el modo de las
armas con que esta gente pelea.
Capítulo IV, que trata de cómo Galarza entró en la provincia de
Yvague y pobló en ella la ciudad de Yvague que hasta hoy permanece,
y cómo repartió la tierra entre sus soldados.
Capítulo V, que trata de una rebelión o alzamiento que los
indios de Yvague hicieron y ordenaron, y del socorro que al capitán
Galarza le vino de Santa Fe.
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LIBRO
OCTAVO
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8a
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Capítulo I, en el cual se trata y escribe cómo por el licenciado
Miguel Díaz fue dada comisión al capitán Pedroso para ir a poblar
las provincias de Mariquita, y cómo entró en ellas y determinó
pasar al Zenu.
Capítulo II, en el cual se escribe cómo el capitán Pedroso y sus
soldados se salieron de las provincias de Mariquita y entraron por
la de los Palenques, donde tuvieron ciertas refriegas con los
indios del Palenque, de Ingrina y de la población llamada
Guacona.
Capítulo III, en el cual se escribe cómo el capitán Pedroso con
treinta y cinco soldados fue a dar en una población que estaba
sobre una loma, cuyos naturales se defendieron e hicieron fuertes
en sus casas, en las cuales perecieron todos quemados.
Capítulo IV, en el cual se escribe cómo Pedroso pasó adelante
con su gente y entró en los valles de Zamana y Panchina, que fue
llamado valle de Corpus Christi, en cuyo río le resistieron los
indios el pasaje, y cómo a la noche pasaron los españoles el río e
hicieron una emboscada, donde cayeron muchos indios.
Capítulo V, en el cual se escriben dos guazabaras que los indios
del valle de Corpus Christi dieron a los españoles en las riberas
del río del propio valle llamado Guatape, y el valor con que los
españoles pelearon.
Capítulo VI, en el cual se escribe cómo el capitán Pedroso entró
en las sabanas de Abura, donde tuvo noticia del capitán Hernando
Cepeda que con gente andaba en ellas, y a esta causa pobló allí un
pueblo y envió a requerir a Cepeda que se saliese de la tierra.
Capítulo VII, en el cual se escribe cómo el capitán Cepeda fue
avisado de la poca gente que Pedroso tenía, y cómo vino con su
compañía sobre el alojamiento de Pedroso y le prendió y quiso
cortar la cabeza.
Capítulo VIII, en el cual se escribe cómo el capitán Cepeda
salió a descubrir con ochenta hombres, y de la grande hambre que en
el camino se padeció, y las muertes que los indios dieron a Juan
Portugues y a Limpias.
Capítulo IX, en el cual se escribe cómo Cepeda envió por los dos
españoles muertos y los mandó enterrar, y los indios juntándose
vinieron sobre el alojamiento y les hirieron muchos soldados, de
los cuales murieron algunos; quedando los nuestros victoriosos se
tomó a salir Cepeda y se volvió a juntar con Pedroso.
Capítulo X, en el cual se escribe cómo algunos soldados de los
de Pedroso, con consejo de su capitán, se salieron de noche la
vuelta del Reino, y cómo Cepeda envió tras ellos a Narbaez, su
maese de campo, con cuarenta hombres y los alcanzó, y matando
algunos en cierta refriega que tuvieron, volvió a los demás a poder
del capitán Cepeda.
Capítulo XI, en el cual se escribe cómo Pedroso quiso matar a
Cepeda por la muerte y prisión de sus soldados presos, y cómo fue
aplacada esta sedición por mano e industria de los sacerdotes y
otras personas, y Narbaez volvió las armas a los que estaban presos
para que se soltaran y huyesen.
Capítulo XII, en el cual se escribe cómo Cepeda, para
asegurarse, envió a Pedroso a Carthago y él se quedó con toda la
gente, y cómo después los soldados de Pedroso, tomando por caudillo
a Narbaez, maese de campo, quisieron matar a Cepeda y apalearon a
su alcalde mayor Prado, y se salieron la vuelta del Reino, y el
gran temor que los pueblos de la gobernación tuvieron de que
Narbaez anduviese rebelado.
Capítulo XIII, en el cual se escribe cómo vuelto Pedroso al
Nuevo Reino pidió comisión al Audiencia para ir a poblar en las
provincias de Gualiguasquida y Mariquita, donde pobló la ciudad de
San Sebastián de Mariquita, y lo que sucedió en el ínterin que en
ella estuvo Pedroso.
Capítulo XIV, en el cual se escribe cómo en el alzamiento
general que hubo el año de cincuenta y seis, se alzaron también los
indios de Mariquita y los de la isleta del Río Grande, y cómo
fueron todos pacíficos.
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LIBRO NONO
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Capítulo I, en el cual se escribe cómo el capitán Juan de
Avellaneda, teniendo por comisión que el audiencia del Nuevo Reino
le dio para buscar minas de oro, entró con ciertos españoles en la
provincia de los Guayupes.
Capítulo II, en el cual se escribe la principal causa por que
los indios Guayupes no tuvieron guerras con el capitán Avellaneda y
con los que con él entraron, y las causas por qué entre otros
naturales después de dada la paz intentan novedades, y cómo
Avellaneda envió un caudillo a descubrir minas de oro y fueron
descubiertas.
Capítulo III, en el cual se escribe cómo el capitán Avellaneda
dió noticia de las minas y tierra de los Guayupes al audiencia del
Nuevo Reino y le fue dada comisión para que poblase, el cual pobló
la ciudad de S. Juan de los Llanos, y cómo fue mudada diversas
veces hasta ponerla donde al presente está, y la venida de
Avellaneda al audiencia a dar cuenta de lo que habla hecho y a
pretender comisión para hacer otra jornada.
Capítulo IV, en el cual se escribe la diversidad y monstruosidad
de culebras, tigres, osos y otros animales que en esta tierra se
crían, y de algunas aves y de su proporción; trátanse algunos daños
que tigres e indios han hecho.
Capítulo V, en el cual se escribe la manera de la gente Guayupe
y sus casamientos, y lo que hacen con los primeros hijos que les
nacen, y las ceremonias de que usan y la manera de curarse y las
preeminencias de los médicos y otras particularidades que entre
ellos se usan.
Capítulo VI, en el cual se escribe la manera de los entierras y
sucesión de los caciques de los indios Guayupes, con algunas
opiniones que tienen acerca del haber Dios, y de la creación del
hombre y de la luna y sol y temblor de tierra y otras
particularidades.
Capítulo VII, en el cual se escribe algunas costumbres que en
los casamientos y enterramientos tienen los indios Saes, que son en
esta provincia de S. Juan, diferentes a los Guayupes.
Capítulo VIII, en el cual se escribe cómo el capitán Avellaneda
volvió a la ciudad de Santa Fe a pedir nueva conducta para poblar
otro pueblo; la cual le fue concedida, y juntando sesenta hombres
se volvió a S. Juan de los Llanos, de donde salió a su jornada y
descubrimiento. Cuéntase todo lo que le sucedió hasta pasar el río
Oma, en donde se alojó y envió a Hernando de Alcalá a descubrir
cierta noticia.
Capítulo IX, en el cual se escribe cómo el capitán Avellaneda se
partió del alojamiento del río Oma y pasó con su gente el río
Guayare y se alojó a las riberas de él y de allí fue con algunos de
sus soldados a ciertos pueblos de indios, donde le dieron algunas
guazabaras; las cuales escribiré aquí.
Capítulo X, en el cual se escribe cómo el capitán Avellaneda con
toda su gente se partió del alojamiento del río Guaviare y se metió
la tierra adentro por montañas hasta llegar al valle de S.
Jerónimo, donde pobló la ciudad de Burgos. Cuéntase aquí todo lo
que en la dicha ciudad sucedió durante el tiempo que los españoles
estuvieron en ella.
Capítulo XI, en el cual se escribe cómo por no poderse sustentar
el capitán Avellaneda con su gente en la ciudad de Burgos que había
poblado, la desamparó y caminó hasta llegar a un algo páramo.
Trátase de la facilidad con que en las Indias pueblan y despueblan
un pueblo, por no mirar al principio las circunstancias que se
deben mirar.
Capítulo XII, en el cual se escribe cómo Avellaneda atravesó el
páramo y cordillera del Reino hacia la parte de Neyba sin saber por
dónde iba, y fue a dar al valle de la Tristura, que es en Neyba, y
allí se esparcieron sus soldados, y cada cual se fue por su parte,
donde tuvo fin su jornada.
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LIBRO DECIMO
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Capítulo I, en el cual se escribe en suma las causas y ocasión
por donde estando prohibido por cédula del Rey el hacerse nuevas
poblaciones, los licenciados Brizeño y Montano dieron licencia a
Asensio de Salinas, vecino de Tocayma, que hiciese cierta gente y
pacificase ciertas provincias de naturales rebeldes y poblase un
pueblo de españoles.
Capítulo II, en el cual se escribe cómo después de haber
pacificado el capitán Salinas los indios que había rebeldes en las
provincias de Ybague, Tocayma y Mariquita, se metió en la tierra de
los Palenques, saliendo de términos de Mariquita y pobló la ciudad
de Victoria con aditamento de que se pudiese mudar, y las causas de
ello.
Capítulo III, en el cual se escribe cómo después de haber
poblado la ciudad de Victoria, el capitán Salinas con toda la gente
que tenía se metió la tierra adentro de los Palenques a buscar
sitio en que fijar el pueblo, y lo que a él y a sus soldados les
sucedió hasta llegar al río de la Miel, y lo que los naturales
hicieron desde que vieron que los españoles entraban por su tierra,
y por qué causas.
Capítulo IV, en el cual se escribe cómo queriendo el capitán
Salinas pasar el río de la Miel con su gente, los naturales se lo
defendieron, y cómo hallando parte cómoda, asentó y fijó la ciudad
de Victoria donde al presente está. Escríbese aquí la manera y modo
como estos españoles curaban las heridas que con flechas y puyas
herboladas recibían de los indios.
Capítulo V, en el cual se escribe cómo los indios, demás de las
puyas, hacían para la defensa de sus alojamientos, trampas y hoyos
y otras invenciones con que ofender a los españoles, los cuales sin
embargo de todo esto los siguieron mucho tiempo con gran trabajo
hasta que los forzaron a ser amigos.
Capítulo VI, en el cual se escribe cómo hecha la paz, el capitán
Salinas envió a Francisco de Ospina a descubrir puerto al Río
Grande y que fuese por socorro de cosas de que tenían necesidad, a
Mariquita; con lo que le sucedió en el camino, y cómo los indios
debajo de la paz que tenían dada quisieron dar en el pueblo y matar
los españoles.
Capítulo VII, en el cual se escribe qué es lo que llaman los
españoles haber dado la paz y el dominio los indios al Rey, y cómo
usan de ella y cómo el capitán Salinas y Hernando de Zafra salieron
a pacificar ciertas poblaciones de indios con los cuales se acabó
de pacificar la provincia y región de Victoria y naturales de
ella.
Capítulo VIII, en el cual se escribe cómo los indios Amanies
después de algunos años por inducimiento de un indio ladino se
rebelaron y mataron muchos españoles y esclavos e indios que en las
minas estaban sacando oro, sin que escapasen más de cuatro
españoles con la vida.
Capítulo IX, en el cual se escribe cómo la justicia de Victoria
nombró a Lorenzo Rufas, soldado que se escapó de las manos de los
indios, por caudillo y comisario para que fuese a castigar la
traición y rebelión de los indios, y cómo se alojó a vista del
palenque de mercado donde estaban recogidos los indios. Escríbese
la forma y traza y fortaleza de este palenque.
Capítulo X, en el cual se escribe cómo en el siguiente día,
después de haber hecho los españoles ciertos requerimientos a los
indios, les quisieron asaltar el palenque, lo cual no pudieron
hacer, y fueron rebatidos, y luégo otro día con harto riesgo y
trabajo le pegaron fuego mediante lo cual lo tomaron, hallándolo
desamparado de los indios. Trátase de la orden de los
requerimientos que los españoles a los indios hacen cuando van a
poblar.
Capítulo XI, en el cual se escribe el gran temor que en Victoria
tuvieron de que los naturales persuadidos del indio Don Alonso se
juntasen y viniesen a dar sobre el pueblo, y cómo teniendo noticia
de cierta junta y borracheras que en Amani el de afuera, se hacían,
enviaron allá a Hernando Quijada con ciertos españoles para que los
desbaratase. Escríbese aquí lo que en semejantes borracheras cantan
los indios.
Capítulo XII, en el cual se escribe cómo después de haber estado
los españoles algunos días alojados en el palenque de la loma de
mercado se pasaron al pueblo de Juan de Llano, de donde enviaron
por socorro de gente y munición a Victoria, y después de venido el
socorro fueron sobre el fuerte de Juan de la Peña, el cual hallaron
sin ninguna gente que lo defendiese.
Capítulo XIII, en el cual se escribe cómo Rufas y los demás
españoles se pasaron del palenque de Peña a un pueblo de indios
llamado Carara, donde se estuvieron hasta que atrajeron a sí a los
indios pacíficos y los dejaron de paz y se volvieron a Victoria.
Escribese aquí algunos sucesos acaecidos en el interin que los
indios daban la paz.
Capítulo XIV, en el cual se escribe la disposición de la tierra
de los términos de Victoria y los Remedios por ser toda una gente y
lengua; escribese la manera de los naturales de ella y la
diferencia de gente que hay, y algunas generales costumbres que a
todos los Patangoras se extienden, y la causa por qué son llamados
Patangoras.
Capítulo XV, en el cual se escribe los modos y maneras cómo los
indios Patangoras celebran sus casamientos, y del parentesco que
entre ellos se guarda por parte de las madres, con muchas
ceremonias y particularidades de que estos bárbaros usan tocantes a
estos casamientos y parentescos.
Capítulo XVI, en el cual se escribe la elección que el demonio
hace entre estos bárbaros de médicos y mohanes e intérpretes para
que con él hablen, y la manera de curar, y cómo son enterrados y
llorados los muertos, y las opiniones que tienen sobre la
inmortalidad del alma y del lugar donde van a parar.
Capítulo XVII, en el cual se escribe algunas varias opiniones
que los indios Patangoras tienen acerca del diluvio y creación del
hombre, y de los pactos y tratos que con el demonio tienen y han
tenido.
Capítulo XVIII, en el cual se escribe algunas diferencias de
costumbres que los indios Amanies tienen allende de las referidas
en los Patangoras, así en los casamientos y adulterios y penas que
en ellos se dan, como en su orden de vivir.
Capítulo XIX, en el cual se escriben los árboles fructíferos que
en esta provincia ha habido, así domésticos como agrestes, y los
que después que Vitoria se pobló han puesto y plantado.
Capítulo XX, en el cual se escribe de algunos animales y todo
género de reptilia que en esta provincia se crían, y de alguna
diversidad de culebras ponzoñosas y sus efectos y propiedades y el
remedio o cura que para ellas se hace.
Capítulo XXI, en el cual se escriben y notan algunas sabandijas
ponzoñosas que en esta tierra se crían, y de los remedios que
contra su ponzoña usan, y algunas cosas que en los ríos se hallan,
y la tierra cría y produce.