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INDICE
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CAPITULO XII
VERDURAS,
HORTALIZAS, LEGUMBRES.
El aborigen americano consumió más verduras en la parte
equinoccial que las que consume la población actual. No sólo era
más considerable que ahora el número de las especies usadas como
alimento verde, sino que aun plantas tenidas hoy como inadecuadas
para esos fines se empleaban corrientemente. Además de las que se
cultivaban exprofeso como hortalizas, se aprovecharon varias
obtenidas en los montes, en los rastrojos o en los cultivos. En el
primer caso se trataba de plantas silvestres en el segundo, de
ruderales, en el tercero de mesícolas, según la clasificación de
Augusto Chevalier (Martonne, 1927. III. 1268-1271). Algunas de las
que en la actualidad, con los cambios producidos por la extinción
de los grupos indígenas, o por su asimilación a la cultura europea
se consideran como malas yerbas fueron verduras estimadas en el
pasado; proceso evolutivo que ha sido notado también en el Viejo
Mundo (Maurizio. 1932, 107. 118- 119). La sustitución de hortalizas
americanas por euroasiáticas obedeció a varios factores, que se
estudiarán en otro volumen. La rehabilitación de ciertas verduras
usadas por los pueblos aborígenes, enriquecería la dieta
contemporánea, tan desbalanceada en los países tropicales.
Milenios de tanteos y experiencias sobre las propiedades de las
plantas debieron insumir los pueblos primitivos americanos, antes
de que se estableciera cuáles eran más aptas para el consumo en
calidad de verdura; qué partes de ellas eran mejores, y en qué
forma debían prepararse. Así, unas se usaron por los bulbos o
turiones, otras por las hojas y ramas tiernas, o por las flores, o
por los frutos en distintos estados de desarrollo.
Como acertadamente lo anota Sauer, parece haber sido menos
acusada en el Nuevo que en el Viejo Mundo la diferencia entre
horticultura y agricultura (Sauer. 1950, 519). Desde fines del
siglo XVI había observado el jesuíta Acosta: ...no he hallado
que los indios tuviesen huertos diversos de hortaliza, sino que
cultivaban la tierra a pedazos para legumbres, que ellos
usan..." (Acosta, 1954, 113). En otro volumen se intenta
demostrar la anastomosis que hubo en América entre ambas
actividades.
Varios nombres genéricos indígenas se han conservado como
equivalentes a "verduras" u
"hortalizas". Uno es el náhuatl «quelite»
(Robelo, 3
|a ed., 234-235; 306). Se usó en Centro América
hasta el sur de Costa Rica. Tiene también un significado específico
( véase Euforbiáceas ) .Para las verduras mesícolas había el
término «jegüite», equivalente a "yerbas que nacen en una
sementera" (Robelo, pp. cit., 414).
El segundo es «iraca» o variantes, de la lengua cueva hablada al
oriente del istmo de Panamá. Dice Oviedo: "Son los indios
muy amigos de comer hierbas cocidas, y en Tierra Firme llámanlas
«iracas», que es lo mismo que decir hierbas; porque, aunque son
conoscidas entre ellos e tienen sus nombres proprios e
particulares, cuando las nombran juntas, dicen iracas, que es lo
mismo que decir hierbas". A seguir indica cómo las
preparaban (Oviedo y Valdés, 1851, I, 279; -----, 1959, r.
238-239). En otro pasaje, hablando del istmo panameño, reitera:
"Asimismo hay muchas yracas, que son diversas hiervas que
comen, é de que hacen potajes" (Ibid., 1853, III, 142; ,
1959, III, 327). "Hiracas, que son sus yerbas de
cocinar", menciona entre los dorases un misionero (Rocha:
Meléndez, 1682, III, 408). En uno de los pleitos Sánchez de
Badajoz-Rodrigo de Contreras por el territorio de Talamanca, cierto
testigo afirma que Badajoz se enojaba con sus soldados
"porque iban a cojer un pijibao e por «yracas» para
comer" (Fernández, 1907, VI. 104; Vega Bolaños, 1955, VI,
147). En cuna-cueva, «coygaraca», «yraca», significan
"yerba" (Lehmann, 1920, r. 114-115, 118). Esta
denominación genérica se ha ido restringiendo, y en la actualidad
en parte del noroeste suramericano, «iraca» se aplica solamente a
la Ciclantácea
|Carludovica palmata R. et. P. ( véase
capítulo XV en el tercer volumen).
El tercer nombre para este grupo de plantas comestibles es el
quechua «yuyu» o «yuyo». No se generalizó al norte del Ecuador,
aunque no faltan menciones (véase adelante). Con las grafias
«yuyos», «yuyus», «llullus» anota Jiménez de la Espada:
"es toda clase de yerbas tiernas y comestible~, como poi
ejemplo entre nosotros [los españoles] los cardillos lecheros, las
achicorias, borrajas; collejas etc." (Jiménez de la
Espada, 1881, I, 173 nota).
Un cuarto nombre genérico para verdura es «pira», usado en
Venezuela.
Los primeros cronistas e historiadores de cosas de Indias son
unánimes en señalar la importancia y la difusión del uso de las
"yerbas", como en general se las designa, en la
alimentación de los pueblos indígenas.
Para todas las posesiones españolas, a principios del último
cuarto del siglo XVI, el geógrafo López de Velasco, destaca el
consumo de yerbas y hortalizas (López de Velasco, 1894, 19). Así lo
hace a fines del período colonial otro autor (Humboldt, 1941, III,
80). He aquí algunos datos en orden geográfico.
Casas alaba la sobriedad de los indígenas antillanos, que se
alimentaban de legumbres, yerbas y raíces condimentadas con ají
(Casas, 1909, 90, 91).
En la segunda mitad del siglo XIX los tiribis, bribrís y
cabécares de Talamanca (Costa Rica), comían «quelites» ( «kiliti» )
o legumbres cocidas, con sal si la había a mano, o sin ella (Gabb:
Fernández, 1883, III, 383).
Según Jorge Robledo, los indígenas de Ebéjico "tienen
muchas maneras de raíces y yerbas de comer" (Robledo, J.:
Jijón y Caamaño, 1938, II, Doc. 75). Los de Humbra o Anserma;
"lo más de su comer es frutas y yerbas guisadas de muchas
maneras" (Ibid., 67). Cieza dice que Anserma estaba
"llena de legumbres", aunque no específica sí
nativas o introducidas (Cieza, 1924, 59).
Refiriéndose a Cáceres, localidad minera del bajo Cauca, afirma
el cronista Simón a principios del siglo XVI! : "ciertas
hojas que llaman «yuyos» son el mayor sustento de los
naturales" (Simón, 1953, VII, 191). Este es el único caso
en que la palabra quechua se ha visto usada al norte del
ecuador.
En Cali, para mediados del siglo XVI; había "mucha
verdura y legumbres de España y de la misma tierra( .., ) Todas las
riberas [del río Calí] están llenas de frescas guertas, donde
siempre hay verduras..." (Cieza, op. cít., 92).
Los patangoros del valle del Magdalena usaban yerbas en su
alimentación (Aguado, 1917, II, 58, 59), El proceso que seguían era
el siguiente, que es similar al descrito por Oviedo en Panamá:
". ..toman una gran olla y Dónenla al fuego, y allí echan
mucha cantidad de hojas de auyamas, bledos y otras legumbres
Silvestres, y algunas veces por cosa muy principal, echan de las
propias auyamas, y llena la olla de estas legumbres yagua, danle
fuego... y si cuando vuelven de las labores y se halla hecha la
comida en la forma dicha, nunca dejan de traer consigo un golpe de
hojas, que van cogiendo cuando van cavando, y aquéllas, revueltas
en unas anchas hojas, las ponen al fuego y las asan, y después que
el calor las ha pasado y asado, se las comen, y tras ello su vino o
chicha. .." (Ibid., 131-132; , 1957, II, 82-83). Como esto
y raíces era lo único que tenían para comer los españoles que
fundaron a Vitoria, desfallecían (Ibid., 1917, II, 58). En el río
Páez ofrecieron los naturales a Domingo Lozano "raíces y
legumbres que ellos acostumbran comer" (Ibid., 739).
También los pijaos tenían la misma usanza (Ordóñez de Ceballos,
1947, 109). En un atestado de 1628 se habla de las varias legumbres
que cultivaban los indígenas de Laboyos, en el alto Magdalena
(Friede, 1953, 265).
La relación de La Palma de los Muzos ( 1581) menciona las yerbas
y hojas diferentes que los indígenas locales consumían (Latorre,
1919, 119). Variado era también el surtido de yerbas usadas en la
vecina Trinidad (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 594, 606, 607, 608;
Aguado, 1917, II, 708; 363, 374, 394, 499).
Los pueblos del rincón de Vélez estimaban mucho las verduras
(Aguado, 1916, I, 236; 1917, II, 352, 349). En el Nuevo Reino de
Granada, "ay diferentes hojas muy substanciales, que
sirven como en España las verzas" (Zamora, 1701, 43).
Los empresarios de pesquería de perlas en Riohacha, a raíz de la
pesquisa adelantada en 1548 por el licenciado Tolosa, se defendían
del cargo de dar poca comida a los indios perleros, con decir que
eran sobrios, "pues se contentan y mantienen de hierbas,
comiéndolas verdes, como bestias" (Friede, 19631 IX, 285,
291 ).
La relación de Barquisimeto (1579) dice que las comidas de los
indígenas incluían "almirones y otras yerbas que entre
ellos se cogen", y la de Tocuyo (1578) habla de
otras suertes de yeruas que comen" (Arellano Moreno,
1950. 128; 144).
Los yameos del Ucayali, de acuerdo con un informa de 1731,
usaban como salsa una yerba de monte (Jiménez de la Espada, 1889,
Mar., 516).
En la región andina no fue menos importante que en los valles
calientes el consumo de verduras. La relación de Quito de 1573
incluye los «yuyos» entre las comidas normales de los indígenas
(Jiménez de la Espada, 1897, III, 94). Había legumbres o verduras
de la tierra en Cuenca y Pueleusí ( Ibid., 157; 175). En la
relación de Cañaribamba, se habla de una cebolleta que comen los
indios, llamada «zarayuyu» (Ibid., 187). Esta palabra quiere decir
"yerba de los maizales". Asimismo la relación de
Santo Domingo Chunchi es ilustrativa: "comen [los indios]
de algunas yerbas que se crían entre maizales" (Ibid.,
191). En la relación de Loja se dan informaciones de sumo interés
sobre las "yerbas" (Ibid., 203, 204).
En algunos regiones del Perú el uso de yerbas de comer era
resultado de la pobreza de otros mantenimientos, por las
condiciones desfavorables del ambiente. Así en el Collao, donde
según Acosta se comían "raíces y hierbezuelas"
(Acosta, 1954, 81 ). Esta escasez está confirmada en otras fuentes.
Poma de Ayala asegura que en febrero, los indígenas serranos comían
yuyos por falta de grano, y contraían enfermedades (Poma de Ayala,
1944, 239). y Garcilaso: "De las yervas, por su multitud y
menudencia, será dificultoso dar cuenta; baste dezir que los indios
las comen todas, las dulces y las amargas, dellas crudas, como acá
las lechugas y los rávanos, dellas en sus guisados y potajes,
porque son el caudal de la gente común, que no tenían abundancia de
carne y pescado como los poderosos; las yervas amargas, como son
las hojas de las matas que llaman «sunchu» y de otras semejantes,
las cuezen en dos, tres aguas y las secan al sol y guardan para el
invierno, cuando no las hay; y es tanta la diligencia que ponen en
buscar y guardar las yervas para comer, que no perdonan ninguna,
que hasta las ovas y los gusarapillos que se crían en los ríos y
arroyos sacan y aliñan para su comida" (Garcilaso, 1943,
II, 189). Otro autor habla de las "yerbas para
comer" (Cabello Balboa, 1951, 234). Fortunato Herrera
elaboró una larga lista de plantas silvestres, algunas acuáticas,
usadas en el Perú (Herrera, F., 1941).
MONOCOTILEDÓNEAS
GRAMÍNEAS.
Al estudiar el maíz en el capítulo X, se habló de la preferencia
de muchos pueblos indígenas americanos por el grano tierno. Aquí
sólo cabe anotar que en Centro América existe el uso de consumir la
mazorca entera, con sus espatas y raquis, cuando está en la fase
inicial de su formación. Esto se llama «jilote» (Gage, 1946, 206,
207). No ha quedado constancia de si tal costumbre fue conocida por
los pueblos equinocciales.
Sabido es el uso como hortaliza del hongo
|Usülago maydis
que ataca y deforma los granos tiernos del maíz. En Méjico se
estimula la propagación del hongo ( «huitlacoche»), que se vende en
los mercados. En el Perú se conoce con los nombres de «jattupa» y
«pacorma» (Herrera, F., 1941, 175).
PALMÁCEAS.
Cuando se abordó el estudio de la palmera
|Guilielma
gasipaes ( H. E. K. ) Bailey en el capítulo IV, tomo I, se dijo
que palmito es la parte tierna del cogollo, el cual en algunas
especies tropicales es dulce y agradable. Como en general el
palmito se obtiene de palmas silvestres, no compete hacer aquí un
estudio más detallado, que se deja para una obra en preparación
sobre alimentos y alimentación.
De la misma especie mencionada en el párrafo anterior , se usó
la inflorescencia hervida con otras yerbas y sustan cias sápidas,
para hacer cierta salsa o encurtido.
Otra palma cultivada; justamente con el propósito de aprovechar
la inflorescencia como hortaliza, es la pacaya (
|Chamaedorea
pacaya Oerst.,
|Chamaedorea spp.), de la cual se usa
solamente la in florescencia masculina. Pequeños cultivos se hacen
en huertos en Cobán, Purulhá, y varias localidades del oeste de
Guatemala (Cook: CUNSH, 1910, 310. 311 ).
Este uso llega hasta Costa Rica (Stone, 1949, 9).
CICLANTÁCEAS.
Los rizomas y brotes tiernos de varias Ciclantáceas,
especialmente del género
|Carludovica, se usaron como
hortaliza por algunos pueblos equinocciales. De allí debió
derivarse el nombre «iraca» que le dan a las plantas de este grupo
en varios países suramericanos. Aunque la principal utilización de
estas plantas es por la fibra de las hojas ( y se estudiará desde
ese punto de vista en el capítulo XV), no faltan casos históricos
del uso en calidad de comida, aunque haya sido de emergencia. Así,
en la expedición de Juan de Vadillo, en el mes de agosto de 1538,
yendo por una montaña cerrada, no tuvieron los españoles durante
varios días nada que comer, "sino unas raíces de unos
juncos que llaman «airacas»" (Oviedo y Valdés, 1959, III,
169).
ARÁCEAS.
142-
|Xanthosoma belophyllum Kunth.
|Xanthosoma spp.
(véase numeral 114 en el capítulo IX).
TURIARA, en Venezuela.
Tratando de las yautías había dicho Oviedo: "Asimismo
las hojas es sano manjar, y saben muy mejor a los indios que a los
cristianos, e dánse muchos a ello, puesto que no es manjar para
desearle ni hacer caso dél, sin necesidad, no hallando
otro" (Oviedo y Valdés, 1851, I, 274-275; , 1959, 1. 235).
Probablemente se usó más de una especie con ese fin.
Según Pittier, las hojas de la TURIARA se venden para ensalada
en el mercado de Caracas (Pittier, 1926, 238).
BROMELIÁCEAS.
En Nicoya, Costa Rica, a veces se come la flor de la piñuela
(
|Bromelia pinguin L.) como hortaliza (Pittier, 1957, 181;
Wagner, P. L., 1958, 241, 243).
LILIÁCEAS.
Las flores del ITABO, IZOTE o DAGUILLO (
|Yucca
elephantipes Regel,
|Yucca spp.), se consumen picadas en
Nicoya (Wagner, P. L., op. cit., 243), y en otras partes de Centro
América y Méjico (Pittier, 1957, 107, 139).
|AMARILIDEAS.
Cobo habla de un maguey pequeño, verde, cuyas hojas comían
asadas los mejicanos (Cobo, 1890, I, 468).
En una relación sobre Carora, Venezuela, de mediados del siglo
XVIII, refiriéndose al ISPOPO (
|Agave spp?
|Furcroya
spp?), se dice que "su fruta asada es muy sana, sirve
como pan, hacese gustosa pira o ensalada, y conserva de ella; esta
fruta adobada se llama xibe, y guasi, es tan buena como la
alcaparra" (Altolaguirre y Duvale, 1908, 173).
DICOTILEDÓNEAS
|QUENOPODIÁCEAS.
|Chenopodium quinoa Willd.
(véase numeral 132 en el capítulo XI).
La quinua no solamente se usó por el grano. La hoja de algunas
variedades sirvió de hortaliza. Según Garcilaso, "las
hojas tiernas comen los indios y los españoles en sus guisados,
porque son sabrosas y muy sanas" (Garcilaso, 1945, II,
178). En el mismo parecer abundan otros autores (Cobo, 1890, I,
350; -----, 1956, I, 164; González Suárez, 1890, I, 157). El error
de González Suárez consiste en incluír el nabo entre las plantas
cuyas hojas comían los indígenas ecuatoriales, pues el nabo es
planta introducida por los españoles ( véase adelante lo relativo a
Oxalidáceas).
143-
|Chenopodium ambrosioides L..
EFASOTE, en Méjico.
PAICO, en Perú.
Las hojas y ramas tiernas se comen crudas en Méjico. Así se
usaban también en Guatemala en el siglo XVIII (Figueroa Marroquín,
1957, 131 y fig.). Es verdad que la principal utilización es como
medicinal ( antiasmático y vermicida).
"Echan los indios esta yerba en sus guisados",
dice Cobo del PAYCO (Cobo, 1890, I, 386-387; -----, 1956, I,
179).
Hay distintas variedades para usos culinarios y medicinales.
AMARANTÁCEAS.
|Amaranthus spp.
(véase numeral 134 del capítulo XI).
En el capítulo anterior se trajeron a cuento los datos sobre la
utilización de los bledos por la semilla. Pero las hojas y caules
tiernos se usaron como verdura.
Para las Antillas, dice Las Casas que los había de dos maneras,
unos muy verdes y otros colorados y muy grandes, pero espinosos
(Casas, 1909, 39).
Bledos figuran entre las yerbas usadas por los muzos (Morales
Padrón, 1958, 608).
En Guarquina o Guadalupe, área ocupada por los patangoros, se
sostuvieron de bledos los españoles, durante una campaña de
sometimiento, a mediados del siglo XVI (Agua- do, 1917, II,
596).
No eran desconocidos en la Sierra Nevada de Santa Marta (Simón,
1953, VIII, 101).
De las hojas de los BLEDOS DE LAS INDIAS, para distinguirlos de
los europeos, dice Cobo que "sirven de mantenimiento ni
más ni menos que los bledos" (Cobo, 1890, I. 387, 337;
-----, 1956, I, 179).
FITOLACÁCEAS.
Algunas especies del género
|Phytolacca se consumen como
verduras en América equinoccial. El tema se tratará en otro
volumen.
PORTULACÁCEAS.
144
|-Portulaca oleracea L..
VERDOLAGA.
Esta era una de las plantas comunes a ambos continentes cuando
se operó el encuentro de culturas. Por lo menos tal fue la
impresión de los cronistas. Oviedo incluye en su lista de las
plantas que se encontraban en ese caso, las verdolagas o PERTULACA
(Oviedo y Valdés, 1959, II, 17). Lo mismo hace Cobo (Cobo, 1956, I.
158).
|BASELÁCEAS.
|Ullucus tuberosus Caldas
( véase el numeral 121 en el capítulo IX).
Las hojas del ULLUCO, que tenían el nombre especial de
«yuyoslluto», se comían en el Ecuador interandino (Jiménez de la
Espada, 1897, III, cxxv).
La USPICA, que el botánico Ruiz identifica como
|Basella
diffusa, se usaba en el siglo XVI para yerba de cocido (Ruiz,
1952, I. 355 ).
PAPILIONÁCEAS.
|Lupinus spp.
( véase el numeral 140 en el capítulo XI).
De los chunbivilcas (Andes peruanos) se dice en la relación de
1586, que comían hojas de altramuces (Jiménez de la Espada, 1885,
II, 75).
145-
|Gliricidia sepium (Jacq.) Steud.
YAGUAGUIT, MADERA-NEGRA, MADRECACAO, en Centro América.
MATARRATÓN, en Colombia y Venezuela.
Las hojas tiernas del MADRECACAO se usaban como verdura en
Guatemala en el siglo XVIII; y también las flores en días de
abstinencia, según información del naturalista e historiador
Antonio Fuentes y Guzmán (Figueroa Marroquín. 1957, 157, 158).
El uso perdura en algunas regiones del área, como en la
península de Nicoya (Wagner. P. L., op. cit., 243). Allí se llama
MADERA-NEGRA.
146-
|Erythrina spp..
BUCARE, en Venezuela.
BARBATUSCO, en Ocaña, Colombia.
Dice Juan de Pimentel en su relación de Caracas ( 1578), al
enumerar los alimentos usuales de los aborígenes: ". ..una
flor de árboles grandes que se llama bucare la qual cogida
[cocida?] es de gusto de alcaparras. .." Este árbol es el
que se Usa en Venezuela para sombrío del cacao (Latorre, 1919, 149;
Arellano Moreno, 1950, 149).
Posada Arango, después de describir la especie que llama
|E.
pisamo P. Ar. (1897), sostiene que es común la creencia de que
las flores caídas al agua dan fiebres, a pesar de lo cual
"en el Departamento de Santander comen estas flores, en
ensalada y en sopas, a cuyo efecto las venden en el mercado, creo
que con el nombre de «barbatusco». Ellas pueden ser, pues, para la
gente pobre, un recurso en las épocas de hambre o de carestía de
víveres".(Posada Arango, 1909, 122).
|Phaseolus spp.
(véase numeral 136 en el capítulo XI). .
Las vainas tiernas de los fríjoles se usaron como legumbres por
varios pueblos americanos. Así está consagrado en el nombre náhuatl
«ejote» (Robelo, 3
|a ed., 397,399). Otros inclusive
emplearon las hojas como verdura. Tal ocurrió con los muzos
(Morales Padrón, 1958, 608).
OXALIDÁCEAS.
|Oxalis tuberosa Mol.
( véase numeral 123 en el capítulo IX).
Oxalis spp..
CHULCO; en quechua (la parte aérea de la planta).
VINAGRILLO, en Venezuela.
De los indígenas de Quito decía en 1650 Diego Rodríquez Docampo:
[se alimentan] "asimismo con yerbas, que llaman «yucas»
[por «yuyos» ] , de diferentes maneras: unas se nombran «paico»,
que es buena para dolores de estómago, vientre y muelas; y otras
«yuyoslluto» [ «llutu» = hojas del ulloco, hojas tiernas del
ulloco], «guacamullos», Chimborazo, chulco [Oxalis gigantea], la
hoja del nabo. .." (Jiménez de la Espada, 1897, III,
cxxv). Las aclaraciones entre paréntesis son del editor. De aquí es
de donde González Suárez tomó lo relativo a las hojas del nabo,
aplicándolo por error a la época prehispánica.
Cobo también da «chulco» con la equivalencia de la planta de la
oca; pero no se refiere al uso como hortaliza, sino para fines
medicinales (Cobo, 1890, I, 363; -----, 1956, I, 169).
TROPAEOLEÁCEAS.
147-
|Tropaeolum majus L..
TECSAU, MALLAU,-en quechua (Valdizán y Maldonado, 1922, II,
217).
MASTUERZO DE LAS INDIAS.
MARAÑUELAS, en Venezuela.
BERROS.
Escribía en 1615 el naturalista Francisco Jiménez: También
se ha traído a Mexico, la planta que llaman mestuerzo del Piru, con
el qual hermosean, no solamente los jardines sino también las rejas
celugias, y ventanas, las damas mexicanas [ .] llaman los yndios a
esta yerba Pelon mexi quilitl o pellon chile. Vsan de las flores en
ensalada, que son muy apetitosas, para despues recibir con mas
gusto los manjares" (Ximénez, 1888, Mor., 123-124).
Del mastuerzo de las Indias dice Cobo: "Echanse sus
flores en las ensaladas y son muy apetitosas( ...) Llámase «ticsau»
en la lengua del Perú" (Cobo, 1890, I, 398; -----, 1956,
I, 184; Yacovleff y Herrera, 1935, 40).
|EUFORBIÁCEAS.
|Manihot esculenta Crantz
(véase numeral 125cen el capítulo IX).
Los muzos utilizaban las hojas de la yuca como verdura (Latorre,
1919, 12,6; Morales Padrón, 1958, 608).
Los yurumanguíes de la Cordillera Occidental y costa del
Pacífico echaban cogollos de yuca con otras plantas a hervir
durante cuatro o cinco días en agua de sal, y luego utilizaban
aquello como encurtido (Jijón y Caamaño, 1945, IV, 500; Rivet:
JSAP, 1942 (1947), 7).
También en el Brasil usaron los indígenas las partes foliares
(Piso, 1948, 62).
148-
|Jatropha multifida L..
|J. aconitifolia MilI..
QUELITES ( véase lo dicho a propósito de esta palabra al
principio del capítulo).
CHICASQUIL, en Costa Rica (Pittier, 1957, 102).
Con el nombre de COL DE NICARAGUA la observó en Panamá entre las
hortalizas a mediados del siglo XIX un botánico (Seemann, 1857, 69;
-----, 1928, 20-21).
Se usa en Nicoya, y se cultiva en los patios con el fin de
aprovechar las hojas (Wagner, P. L., 1958, 229).
|ANACARDIÁCEAS.
|Spondias purpurea L.
( véase numeral 44, capítulo VI, tomo I).
Tanto los frutos tiernos como las hojas de esta especie se
usaron también a fuer de hortalizas. Decía Oviedo:
"Hácese, asimismo, buen vinagre destas ciruelas, e buena
salsa verde con ellas e con las hojas del ají" {Oviedo y
Valdés, 1851, I, 233; , 1959, ¡, 261). y Cobo: "De las
hojas tiernas deste «ciruelo» se hace una salsa tan buena como de
perejil" (Cobo, 1891, II, 34; , 1956, I, 247).
|Spondias mombin L.
( véase numeral 45, capítulo VI, tomo I).
Los muzos de La Trinidad comían cogollos de hobos a modo de
verduras (Morales Padrón, 1958,606).
Las hojas de acaia o ibametara (
|Spondias?) se usaban como
tempero de carnes asadas en el Brasil (Marcgrave, 1942, 129).
CARICÁCEAS.
Carica spp..
Cuando se hizo la historia de C. papaya L. en el numeral 69,
capítulo VIII, tomo I. se señaló la costumbre seguida por los
maynas del bajo Marañón, de preparar una bebida de papayas verdes
cocidas y molidas (Figueroa, 1904, 150; Jiménez de la Espada, 1889,
Mar., 272, 115). Esto es distinto de la conserva que se hace del
fruto en el mismo estado, con la adición de dulce.
Pero la hoja de algunas especies de Carica se usó como verdura
por varios pueblos indígenas. De la C. monoica, llamada en el Perú
oriental COL DE MONTAÑA, refiere el botánico Ruiz que se trajo de
Pampahermosa (Pampas de Sacramento) para cultivar en la quebrada
Chinchao, De ella no se comía el fruto por insípido, sino las hojas
(Ruiz, 1952, 1. 329).
|CACTÁCEAS.
|Opuntia spp.
(véase numeral 74, capítulo VIII, tomo I).
Es común en Méjico el uso de hojas tiernas de tuna para preparar
ensalada. A mediados del siglo XVII decía Cobo: "Las
hojas, cuando pequeñas y tiernas, suelen echar en la Nueva España
en los guisados y son de buen mantenimiento" (Cobo, 1890,
1. 444; -----, 1956, I; 20).
149-
|Pereskia panamensis Seem..
ÑAJÚ DE ESPINA, en Panamá (Seemann, 1853, 69; -----, 1928, 20-21
).
Esta especie se usaría por sus hojas en Panamá.
|CONVOLVULÁCEAS.
|Ipomea batatas L.
(véase numeral 127 en el capítulo IX).
Los muzos comían la hoja de batata a modo de verdura
(Latorre, 1919, 126; Morales Padrón, 1958, 608).
SOLANÁCEAS.
|Capsicum frutescens L.
(véase el numeral 162 en el capítulo XIII).
Decía Oviedo a mediados del siglo XVI: "De las hojas
del ají se hace tan buena o mejor salsa al gusto que la del
perejil, desliéndole con el caldo de la olla de carne. .."
(Oviedo y Valdés, 1851, I, 178; -----, 1959, I, 236).
La utilizaban en esa forma las muzos del valle del Magdalena
(Morales Padrón, 1958, 608).
Ese uso parece fue general en toda América intertropical, pues
sobre el Perú afirma Cobo: No sólo se come el fruto desta
planta, sino que también sus hojas se echan en los guisados como el
perejil y la yerbabuena, en especial en el llamado «locro» (...)
También de las hojas tiernas del ají se hace tan buena salsa como
de perejil. .." (Cobo, 1890, I, 373; .1956. I, 173).
150-
|Nicotiana tabacum L.
(véase el tomo III).
Los guatusos de Costa Rica echaban tabaco verde a su puchero
(Fernández, 1883, III, 315).
Hacían lo siguiente los yurumanguíes (1776): "El tabaco
lo cogen tierno y lo echan en la olla con otras yerbas, y lo comen
cocido" (Jijón y Caamaño, 1945, IV, 498, 500).
Los sereucumas del Orinoco comían la hoja verde del tabaco en
grandes cantidades (Bueno, 1933, 67)
CUCURBITÁCEAS.
Esta familia ha suministrado más de media docena de especies
utilizadas como hortalizas o verduras en América precolombina
(Merrill, 1954, 280). Parece que en algunas regiones del Nuevo
Mundo, por lo menos en Méjico, el consumo de las semillas tostadas
de las Cucurbitáceas precedió al de las partes carnosas de los
frutos (Anderson, 1952, 129-130; Dressler, 1953, 130-131 ). El uso
de las semillas, así como el de las flores, son prácticamente
desconocidos en América equinoccial, donde en cambio se han
seleccionado excelentes tipos de pepónides para comer cocidos.
151-
|Cucurbita moschata Duch..
AYOTLI, náhuatl, de donde el actual AYOTE (Martínez, 1937, 41,
Robelo, 3
|a ed., 58-60).
AHUYAMA, AUYAMA, del cumanagoto, lengua caribe (Henríquez Ureña,
1938, l07-108).
ZAPALLO, del quechua ZAPALLU (ÇAPALLU) (Navarrete, D. de S. T.,
1560, 116, González Holguín, 1608, 70). También se dice SAPALLO
(Toscano Mateus, 1953, 105).
TAMUÑA (THAMUÑA), en aymara (Bertonio, 1612, 344, 87).
APE-T, APE, en páez-coconuco (Rivet: JSAP, 1941, XXXIII,
40).
BOKA, en yurumanguí (Ibid.: JSAP, 1942 (1947), XXXIV,46).
CUERO, SÓNZO, en la lengua general del Putumayo-Caquetá (siglo
XVIII) (Jiménez de la Espada, 1904, 26, 41; Ortiz, S. E., 1954,
434).
ABÓBORA, BOBORA, en tupí..guaraní (Marcgrave, 1942, 44, xl).
América ístmica.
Los documentos relativos a Costa Rica señalan esta zona como la
de concurrencia, si no de especies, por lo menos de nombres
diversos para Cucurbitáceas usadas como hortalizas. La relación de
Vázquez de Coronado habla de CALABAZAS entre los quepos (Peralta,
1883, 771-772). En una relación de 1610 se dice que en la costa
atlántica se dan las OYAMAS (Peralta, op. cit., 699; Fernández,
1886, V, 157). En 1570 en un proceso contra unos soldados
desertores del campo de Perafán de Rivera, en Arariba, Guaymí, los
inculpados tratan de defenderse alegando que pasaron el río para
buscar AYOTES (Fernández, 1883, III, 96). !
UYAMAS eran común mantenimiento de los guaymíes (Ufeldre:
Meléndez, 1682, III, 2; : Serrano y Sanz, 1908, 86), así como de
los dorases (Rocha: Meléndez, op. cit., 401). Un río «Auyama», en
la laguna de Chiriquí, puede que tenga relación con esta especie
(Alba C., M. M., 1950-a, 51).
Cuando los cronistas de la conquista: en la parte equinoccial
hablan de "melones de la tierra", y aclaran que
se comían asados, se trata de la planta en estudio, Relatando
Gaspar de Espinosa su jornada a la provincia de Paris en 1519,
dice: "tienen los dichos ríos muy buenas riberas e de
grande pusición [ así] para maizales é yuca e todos los bastimentos
de indios, especialmente melones de los indios, que se hallan allí
los mejores e más sabrosos que se han visto en todos estos reinos,
e tales que, asados, parescen de carne propiamente, que de
membrillo. .." (Espinosa: Medina, 1913, II, 283). Con
seguridad son los mismos "melones diferentes de los de acá
[España]", a que se refiere Andagoya en las provincias
panameñas de Chame y Chirú (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 92). De
acuerdo con las relaciones de Portobelo y Panamá de 1607 había en
ambas ciudades "«oyamas», que son calabazas redondas,
señaladas las tajadas [ como?] melones; dulces y buenas cocidas y
asadas. En el Perú llaman zapallos" (Torres de Mendoza,
1868, IX, 96; Serrano y Sanz, 1908, 147).
Costa atlántica.
En documentos de la época de las primeras exploraciones que se
siguieron a la fundación de Cartagena, se habla de
"«ahuyama», que es como un melón" (Friede, 1955,
m, 276). Quizá no sean otras las YAYAMAS (error de copia?) que
según un autor se cultivaban en dicha ciudad (López de Velasco,
1894, 386).
ZAPALLO era común en la cuenca del Magdalena en el siglo XVIII
(Serra, 1956, I, 46).
A principios de la conquista de Pacabuey y del valle de Upar,
los indígenas ofrecieron AUAYAMAS, junto con otras cosas, a Pedro
Vadillo (Aguado, 1916, I, 84). Los pueblos de la Sierra Nevada de
Santa Marta, especialmente los del valle de Caldera, cultivaban
AHUYAMAS (Simón, 1953, I, 149; VIII, 114). En el siglo XVIII un
autor dice que en Santa Marta había "calabaza blanca y
colorada, que generalmente es llamada «ahuyama»" (Rosa,
1945, 296).
En Cania, valle de Cúcuta, y en el valle de Santiago, cerca de
San Cristóbal del Táchira, las AVYAMAS eran comunes (Aguado, 1917,
II, 507, 515). En esa región los españoles llamaron un pueblo «de
las Avyamas», "por la mucha abundancia que della
havía" (Aguado, 1918, I, 351; Femández de Piedrahita,
1942, IV, 35; Oviedo y Baños, 1885, I, 203). En la localidad de:
Sorca, cerca de Sam Cristóbal, existe una variedad endémica de
ahuyama denominada «carabiria», que ha perdido la facultad de
propagatse por semilla; los agricultores de la región la
multiplican vegetativamente.
Venezuela.
En Caracas, según la relación de Pimentel, se conocían las
"calabazas que llaman «auyamas»" (Latorre, 1919,
81; Arellano Moreno, 1950, 81). Abundaban en Barquisimeto yen
Tocuyo (Arellano Moreno, op. cit., 116, 149). En el golfo de
Cariaco se registran con el nombre de AGYAMAS (Arellano Moreno, op.
cit., 56; Oviedo y Baños, 1885, I, 306). Nicolás de Federmann
encontró AHUYAMAS durante su expedición al interior (Federmann,
1958, 43).
También se cultivaban AHUYAMAS en Coro (Altolaguirre y Duvale,
1908, 204).
Llanos.
Durante la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada al Dorado,
él y sus compañeros descansaron en el pueblo de los Palenques,
|
"satisfaciendo los hambrientos senos,
porque se recogió copia de grano,
yucas, «auyamas» y batatas muchas
con que se sustentaron cuatro meses"
|
(Castellanos, 1955, IV, 541; Aguado, 1918, I, 351, 352).
En un interesante diario de una entrada cuyo fin era conocer los
límites Apure-Meta, en 1774, se registra el hallazgo de algunas
«auyamas» entre los indígenas del río Canaviche (Cuervo, 1893, III,
95).
Magdalena y Nuevo Reino.
Los patangoros de la margen izquierda del Magdalena, no sólo
comían de las ahuyamas los frutos, sino también las hojas (Aguado,
1917, II, 132-133). En Vitoria, pueblo minero fundado en esa zona,
para 1583 "se da mucha cantidad de xuca y de frisoles y
«auyamas» ques gran sustento para los negros que las huviesen de
labrar [las minas]" (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV,
156).
AVYAMAs le dieron los páeces a Domingo Lozano en 1555 (Aguado,
1917, II, 739). Entre Cacataima y Otaima, localidades serranas del
área ocupada por los pijaos, a falta de maíz, no se comía sino
auyamas asadas (Ortega Ricaurte, 1949, 271 ).
Desde 1628 se habla de ZAPALLOS entre los andaquíes, en las
nacientes del Magdalena (Friede, 1953, 265).
En la otra banda del Magdalena, eran los muzos cultivadores de
AVYAMAS (Latorre, 1919, 119; Aguado, 1917, II, 708).
AHUYAMAS, según Simón, había en el valle de La Grita, cerca de
Vélez, cuando entraron los españoles en 1537 (Simón, 1953, I, 242).
Decía Zamora en 1701: «auyamas», que son vnas grandissimas
calabazas, de mas de seis dedos de canto, la carne naranjada de
buen gusto, alimento de los pobres" (Zamora, 1930, 43).
Otro autor agrega que "las mejores son pequeñas, que
llaman del puerto, porque de donde primero se trajeron fue de
Girón" (Oviedo, 1930, 48-49).
Cauca y Antioquia.
En el segundo viaje de Jorge Robledo al norte de Cali, entre el
Pueblo Grande de los Gorrones y el de Palomino, en los ranchos
abandonados por los indígenas a la vista de los españoles, a más de
otras comidas de que se ha dado cuenta en diversos capítulos, se
hallaron "melones de la tierra, é [o?] ahuyamas".
Más abajo, cerca de los raudales, en las vecindades de la boca del
Sopinga, con motivo de un naufragio de balsas sufrido allí, los
expedicionarios pasaron varios días comiendo sólo "melones
asados" (Robledo, J.: Cuervo, 1892, II, 393, 394; -----:
Jijón y Caamaño, 1938, II, Doc. 85, 86).
ZAPALLOS se cultivaban en Jamundí a principios del siglo XIX
(Arboleda, 1928, 630). Durante las repetidas guerras civiles que
azotaron a Colombia en ese siglo, el zapallo constituyó un soporte
alimenticio de primer orden. Los pueblos sufrían requisas de los
bandos contendientes para obtener víveres. Era esta la única planta
que daba sus cosechas en pocos días, con la ventaja de ocultarse
entre el rastrojo, donde los frutos podían sustraerse a la
voracidad de la soldadesca.
Se cultivaban AOYAMAS en el pueblo minero de Cáceres, parte baja
del Cauca (Vázquez de Espinosa, 1948, 317).
Ha sido tradicionalmente utilizado en Antioquia ( Ospina, T.,
1913, 146; Parsons, 1949, 117).
Ecuador.
El alto río Mira era fértil de MELONES DE LA TIERRA ( Cieza,
1924, 122). ,
Las relaciones geográficas de la parte interandina ecuatorial de
fines del siglo XVI, incluyen esta planta entre los mantenimientos
comunes, en los siguientes lugares: Cuenca (ZAPALLOS); en su anejo
San Luis de Paute ("zapallos, que son unas calabazas
grandes"); y Laja ("zapallos, por otro nombre
calabazas") (Jiménez de la Espada, 1897, III, 159; 169;
203; Jaramillo Alvarado, 1955, 92).
Se daban en la región costera de Puerto Viejo "melones
de la tierra" (Cieza, op. cit., 156). En Coaques un
viajero habla de ZAPALLOS en 1617 (Herrera y Montemayor: Vargas
Ugarte, 1947, 69).
Amazonas.
Álvarez Maldonado encontró ZAPALLOS en la región del Madre de
Dios, oriente peruano (Álvarez Maldonado, 1899, 51).
En varios puntos del Amazonas se mencionan CALABAZAS durante el
viaje de Lope de Aguirre (Ortiguera, 1909, 323, 330, 356; 419).
Se daban zapallos, en la región ocupada por los maynas (Jiménez
de la Espada, 1897, IV, cxlvii). Era objeto de cultivo por los
indígenas en sus chacras en el siglo XVlII (Magnín: RI. 1940, 1.
180).
Calabazas cultivaban los indígenas en el sector Putumayo-Caquetá
(Cuervo, 1894, IV, 276).
Perú
Son confusos los datos sobre el Perú, ya que aquí se usaban
otras especies, como la
|Cucurbita maxima Duch., poco o nada
conocidas -sino recientemente- al norte del ecuador (véase numeral
153).
Algún autor habla de CALABAZAS o AVYAMAS sin detalles sobre la
especie (Borregán, 1948, 78).
Después de describir la planta, y de hablar de las formas y
tamaños de los frutos, agrega Cobo: "Sirven los «zapallos»
de mantenimiento a los indios, negros y españoles, unas veces
asados con aceite y vinagre, otras en guisados, y en varias maneras
de conservas que se hacen dellos; y aun me acuerdo que ha más de
sesenta años que, siendo yo muchacho, los vi en España, y los
llamaban «berengenas de las Indias», y hacían dellos conserva en
arrope..." (Cobo, 1890, 1. 378-379; -----, 1956, 1.
175-176; Yacovleff y Herrera, 1934, 301-304).
152-
|Cucurbita ficifolia Bouché.
VITORIA (el pepónide), VITORIERA (la mata), en Antioquia,
Colombia (Bukasov, !930, 489; Parsons, 1949, 117). Se desconoce el
origen de esas palabras.
LACA YOTE, en Bolivia.
CALABAZA.
No se mencionan calabazas comestibles en los documentos
consultados del siglo XVI, sino sólo cuando CALABAZA es sinónimo de
ZAPALLO o AUYAMA, según se vio en el numeral anterior.
Para el Nuevo Reino, Oviedo dice que "las calabazas y
los pepinos se producen en cualesquier tierras, y de las calabazas
se producen excelentes conservas y ensaladas" (Oviedo,
1930, 44).
Hernández menciona para Méjico ocho clases comestibles de
AYOTLI, designación genérica para las Cucurbitáceas; pero los
nombres con que las distingue parecen aplicarse a diferentes
especies (Hernández, 1942, I, 156-160; Martínez, 1937.41). En ese
país se usa mucho consumir las semillas tostadas, costumbre
desconocida en América equinoccial.
153-
|Cucurbita maxima Duch..
ZAPALLO.
En relaciones de la parte oriental de los Andes del sur
boliviano, se habla a fines del siglo XVI de unos ZAPALLOS muy
grandes, algunos de tal magnitud que apenas los podía mover un
hombre (Jiménez de la Espada, 1885, II, cxi). Quizá a esta especie
se refiera Acosta: ". ..las calabazas de las Indias es
otra monstruosidad de Su grandeza y vicio con que se crían,
especialmente las que son propias de la tierra que allá llaman
«zapallos» , cuya carne sirve para comer, especialmente en
Cuaresma, cocida o guisada" (Acosta, 1940, 277; -----,
1954,113).
Parodi ha descrito para el norte de Salta la variedad «sipinki»
o «sipinke», de cáscara dura, que se conserva mucho tiempo (Parodi,
1935, 142, grab. 143). Los botánicos rusos crearon también la
variedad boliviana de Zhiteneva (Buka- SOV, 1930, 206).
Aunque se ha introducido esta especie a Colombia en tiempos
recientes, no ha encontrado aceptación, excepto Como alimento para
cerdos.
154-
|Cyclanthera pedata Schrad..
Cyclanthera sp..
CAYGUA, en taíno, según Cobo (?)
CAÍFA, en Costa Rica (Pittier, 1957, 75). ACCHOCCHA, ACCHOCSSA,
ACHOCCHA, en quechua (Navarrete, D. de S. T., 1560, 106 v.;
González Holguín, 1608, 5; Valdizán y Maldonado, 1922, II, 343).
Esta palabra ha dado la corruptela fonética ARCHUCHA, en el
occidente de Colombia. PEPINO DE RELLENO, en varias regiones de
habla hispana.
La relación de San Francisco de Paccha, localidad del Ecuador
interandino de la jurisdicción de Cuenca (1582), habla de ACHOCCHAS
como de hortaliza vernácula (Jiménez de la Espada, 1897, III,
164).
Después de describir la planta y el fruto, añade Cobo:
"Sirve la «caygua» en los guisados, principalmente en los
locros, y cocida con aceite y vinagre es buena comida; comida cruda
sabe algo a cohombro" (Cobo, 1890, I, 380-381; -----,
1959, I, 176-177; Yacovleff y Herrera, 1935, 46). El botánico Ruiz
menciona la CAIHUA en el relato de su viaje a la provincia oriental
peruana de Huamalíes (Ruiz, 1952, I, 202).
No se han encontrado referencias para Colombia, excepto el
pasaje de Basilio Vicente de Oviedo sobre la calabaza, transcrito
en el numeral 152, en que menciona también los pepinos. Queda la
duda si al hablar de pepino se refiera a
|Cyclanthera o al
|Cucumis sativus L., introducido por los españoles.
155-
|Sechium edule Sw ..
CHAYOTLI, náhuatl, que ha dado origen a CHAYOTE y variantes. El
tubérculo que esta planta forma cuando está adulta, se llama en
Méjico «camochayote» y «chayotestle» (Robelo, 3
|a ed.,
58-60, 62-65; Martínez, 1936, 136; Pittier, 1957, 102; 256).
CIDRAYOTA, CIDRAPAPA, en partes de Colombia. En el primer nombre
es discernible la forma náhuatl.
HUISQUIL, en Centro América. Parece que GÜISQUIL, HUISQUILA se
han usado en Antioquia, Colombia (Ospina, T., 1913, 146; Pérez
Arbeláez, 1956, 327).
CHUCHÚ, XUXÚ, en el Brasil.
El médico Hernández dice del CHAYOTLI: "Fruto espinoso
de la forma y tamaño de un testículo muy grande... se come cocido y
se vende mucho en los mercados( ...) No es enteramente malo ni
desagradable como alimento, peto no tiene, que yo sepa, ningún otro
uso". Indica que también la semilla se come (Hernández,
1942, I, 167'-168). Del mismo modo, el tubérculo es también muy
apreciado en Méjico ( Martínez, 1936, 134-137), uso desconocido en
Sur América.
CHAYOTES cultivaban los indígenas de Tucurrique, río Reventazón,
Costa Rica, en la segunda mitad del siglo XVI (Fernández, 1907,
VII, 386).
Seemann vio esta hortaliza en Panamá a mediados del siglo XIX
(Seemann, 1928, 30).
Pese a que algún botánico parece inclinado a creer que esta
especie es originaria de Colombia y Venezuela (Parodi, 1935, 146),
no se ha visto mencionada esta planta en América equinoccial
durante el primer siglo de dominación española. Las referencias,
todas tardías, usan invariablemente el nombre náhuatl más o menos
deformado; así, por ejemplo, según Gilii se daba a mediados del
siglo XVIII, en la Nueva Granada el CAYOTE (Gil ii, 1955, 130).
SIDRAYOTAS había en Roldanillo y en Cali en las postrimerías del
período colonial (Villaquirán: BHV, 1939-1940, 6: 226, 240). Un
autor sostiene que la introducción de la CIDRAYOTA a Antioquia es
reciente (Zuleta: RHA, 1919, 759). GÜISQUIL y CIDRAYOTA menciona el
agrónomo Tulio Ospina a principios del siglo actual (Ospina, T.,
1913, 146).
Cobo se equivocó al atribuír varias semillas al CHAYOTE, pues
sólo tiene una: "Es el «chayote» una mata como la del
melón y muy parecida a ella en la hoja y vástago; enrédase en los
árboles, y es natural de la Nueva España. Su fruto es del tamaño y
hechura de un gran membrillo; por de fuera está muy verde, cubierto
de unas espinillas blandas como las de la borraja, algo más
gruesas; la sustancia de dentro es como calabaza, salvo que es toda
maciza, con muy pequeño corazón, en que están las pepitas, que son
chiquillas. Nace el «chayote» en tierra caliente y templada, y se
come asado y cocido; en sí es muy desabrido, como la «cáygua», mas,
suélenlo comer los españoles con aceite y vinagre" (Cobo,
1890, I, 381; -----, 1956, I, 177).
Con el nombre CHOCHO, que podría ser corruptela de CHUCHÚ, se
cultivaba en Jamaica a mediados del siglo XVIII (Long, 1774, III,
802).
156-
|Polakowskia tacaco Pittier.
TACACO, en Costa Rica (Pittief, 1957, 202).
Se conocen en ese país tres variedades no suficienteínente
determinadas ni descritas (Alfaro Sagot, 1941 ).
Esta planta bejucosa es endémica de la sierra central
costarricense. La parte comestible es la pulpa del fruto
hervido.
Los indígenas que vivían en la confluencia de los ríos Bururi y
Chirripó, según una relación de viaje de 1882. cultivaban TACACOS,
junto con otras plantas alimenticias (Fernández, 1883, III,
337).
El tacaco se vende cotidianamente en el mercado en San José y en
otras ciudades serranas de Costa Rica.
|
|
Figura 21.Frutos de tacaco |
Polakowskia tacaco
Pittier, de Costa Rica. Variedades espinosas y lisa. Tamaño
natural. Reproducido de la tesis de Alfaro Sagot citada en el
texto.
|
El autor introdujo varios frutos a Colombia en 1959; pero no se
aclimataron.
|