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INDICE
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SOLANÁCEAS.
128-
|Solanum colombianum Dun..
|S. Rybinii Juz. et Buk..
|S. andigenum Juz. et Buk,.
KIU-TIGUÉUS, en timote; TIGÜÍS, en mucuchí; TIGÚSS, en migurí;
TUGURÚS, en mirripí, todos dialectos chibchas de la Sierra de
Mérida, en Venezuela (Jahn, 1927, 401 y cuadro final).
YOMA, IOMA, IOMUY, en muisca (véase adelante).
YE, YE-D en coconuco (Rivet: JSAP, 1941, XXXIII, 52).
TURMAS, nombre español de los testículos (Herrera, G.
A" 1819, III, 547); de donde TURMAS DE TIERRA, CRIADILLAS
DE TIERRA ( Covarrubias, 1943, 984, 370; Ríos, 1951, 62). Se
llamaba así al hongo
|Tuber spp" también conocido
como «trufa». Por similitud, TURMA se adaptó al
|Solanum
tuberífero de la Nueva Granada (Vargas Machuca, 1599, 164 v. y
vocab.; Cabello Balboa, 1951, 233). El nombre PATATA, acuñado en
España, no se usa en América.
|S. Ascasabii Hawkes.
|S. Kesselbrenneri Buk..
|S. andigenum Juz. et Buk..
Solanum spp..
AMCA, en aymara (Bertonio, 1612, II, 15, 90; Cobo, 1890, I, 362;
-----, 1956, I, 169).
PAPA, en quechua (Navarrete, D. de S. T., 1560, 159 v.; González
Holguín, 1608, I, 276; Bertonio, . op. cit., I, 345-346; Lira,
1945, 737). En ese idioma hay; otros nombres para variedades (Lira,
op. cit., 58, 106, 122), así como para especies silvestres. No dan
los autores la semántica de la palabra PAPA. En sentido traslaticio
la usaron los españoles en minería: " ...también hay las
que llaman en Indias papas de plata, que acaece hallarse plata fina
en pedazos a modo de turmas de tierra" (Acosta, 1954, 92;
Cobo; 1892, III, 270).
|Solanum tuberosum L..
CHUSLI, en atacameño (Latcham, 1936, 169).
POÑI, las formas cultivadas; MALLA, las silvestres, en araucano
(Latcham, op. cit., 169-175).
Méjico, Centro América y
Antillas.
No se sabe si quiso referirse a
|Solanum o A otro
tubérculo el franciscano Benavente, cuando dijo que en la Nueva
España las TURMAS DE TIERRA sólo se daban en el territorio de los
chichimecas (Motolinia, 1941, 198). Aunque formas nativas se han
hallado en México y en varias partes montañosas de los Estados
Unidos (Carrier, 1923, 87; Vavilov, 1951, 152), parece que ninguna
fue domesticada. Hawkes atribuye esto a que quizá los tipos
espontáneos eran poco productivos en las condiciones naturales,
careciendo de aliciente para el indígena su domesticación (Hawkes,
,1944, 102-103). Este no es el único caso en que diferencias
culturales se reflejan en respuestas distintas para los mismos
elementos ambientales.
El protomédico Francisco Hernández se refiere de paso a las
"papas peruanas", sin indicar siquiera si las
había en Méjico en su tiempo (Hernández, 1946, III, 743).
Aunque -por aplicársele en inglés el mismo nombre que a la
batata o camote- los datos son confusos, parece que se hicieron
intentos durante la dominación inglesa de Jamaica para cultivar la
papa (Hughes, 1672, 12-15; Long, 1774, III, 774; Carrier, 1923,
81).
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Mapa 10. Área de cultivo de la papa |
Solanum
andigenum y otras especies septentrionales mencionadas en
el texto. Cadena andina desde el 4º de latitud sur hasta el 12º de
latitud norte. |
Rayado Vertical = zonas de cultivo
prehispánico segun referencias de mediados del siglo XVI.
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Rayado Horizontal = zonas de probable cultivo
posthispánico. Original.
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Se cogían muchas PAPAS en Santa Catarina Sixa y algunas en Santa
María Ustatam, de la jurisdicción de Quetzaltenango, Guatemala,
hacia 1771 (Cortés y Larraz, 1958, II, 158, 159).
En Costa Rica sólo se cultivó papa, yeso tardíamente, cerca de
Cartago; el consumo estaba restringido a la época de cuaresma. Aun
se llegó a exportar a Nicaragua; pero siempre con pérdidas por los
altos fletes. Estos datos son de fines del siglo XVIII y principios
del siguiente (Fernández, 1907, X, 280, 339).
No se cultivaron papas en Panamá. El consumo empezó en la
segunda o tercera décadas del siglo XVII. No se mencionan entre las
cosas importadas del Perú, en la relación de la Audiencia [1610]
(Serrano y Sanz, 1908, 198-200); pero ya en 1640 dice Juan Requejo
Salcedo: "Es bien proveyda [Panamá] de mantenimientos,
porque tiene refresco de ambos mares, que por la del Sur vienen
infinitas harinas, como está dicho; vizcocho, ajos y cebollas y
papas, que son como las criadillas de tierra de España; siruen a
los guisados, con- serbas y dulces de todo género; vinos, frutas.
.." (Ibid" 76).
Venezuela.
Se han señalado especies nativas de papa en varios lugares de la
Sierra de Mérida, como en Mucuchíes (Jahn, 1927, 318). Pero ni la
misión rusa de 1925-1932, ni la inglesa de 1939, hicieron
colecciones allí.
En la relación de Trujillo de 1579 se destacan las TURMAS como
uno de los principales mantenimientos de los cuicas y timotes
(Arellano Moreno, 1950, 97, 98). Entre estos pueblos la planta fue
objeto de culto religioso: "Tenían muchos ídolos hechos a
forma de un muchacho sin cabeza ni brazos, unos más pequeños que
otros; había uno que era de maíz, otro de las «turmas», otro de las
mujeres preñadas y otro de la guerra y así para todas las cosas que
en la tierra había; para cada cosa su ídolo. Eran hechos de hilo de
algodón y de unas cuentas de hueso que llaman ellos 'quitero', de
que había gran cantidad en esta tierra. Tenían estos ídolos muy
venerados y puestos sobre su manera de altares, y allí les hacían
sus sacrificios; sacrificávanles algunos muchachos y, a veces,
animales" (Ibid., 97; Acosta Saignes, 1961,47-48).
En las ordenanzas sobre trabajo indígena para la gobernación de
Mérida, promulgadas en esa ciudad el 17 de agosto de 1620, el oidor
de la Audiencia de Santa Fe, Alonso Vázquez de Cisneros, estableció
los jornales que se debían pagar a los indígenas por las labores y
menesteres que ejercían en servicio de los españoles. Dos de ellas
eran la labranza y desyerba de turmas (Gutiérrez de Arce: A EA,
1946, III, 1181,1182; Arcila Farías, 1957, 266; Zamora, 1945, IV,
278).
No está documentado y es improbable el cultivo de papas por los
indígenas de Maracaibo, (Besson, 1943, I, 106), a menos que se
trate de las partes serranas.
Hacia 1768 se habla de PAPAS cultivadas en las alturas de Dauca,
valle de Aroa. así como en el de Chabasquen, jurisdicción de Tocuyo
(Altolaguirre y Duvale, 1908, 133, 160).
Sierra Nevada de Santa Marta.
No hay ninguna mención de cultivo de la papa por los indígenas
de la Sierra al arribo de los europeos. El dato más temprano es la
información de 1742, de que se producían TURMAS, tanto allí como en
Ocaña (Rosa, 1945, 296, 265). Para mediados del siglo XIX la
cultivaban los arahuacos (Reclus, E., 1881, 333).
El nombre común indica que quizá esta especie, como la
arracacha, fue llevada desde el Nuevo Reino durante la dominación
española.
Nuevo Reino de Granada.
En la sierra de Mene los expedicionarios que acompañaban a
Ambrosio Alfinger, encontraron entre los corbagos, "otra
fruta «aniana» de turmas de tierra" (Oviedo y Valdés,
1944, VI, 10; -----, 1959, III, 18). Un autor se inclina a
considerar tales anianas como afines a la papa (Colmeiro y Penido,
1892, 38).
Los españoles que acompañaban a Gonzalo Jiménez de Quesada en su
entrada al Nuevo Reino ( 1537), conocieron estos tubérculos en las
lindes de la confederación muisca. Saliendo la avanzada del valle
que llamaron del Alférez, "llegaron cumplidas las tres
jornadas al valle de las Turmas, que después fue dicho el valle de
la Grita, por las muchas voces y grita que dieron cuando después el
general con toda la gente entró en él. Está este valle fuéra de
todas las montañas y serranías de Opón, y al principio de la tierra
rasa y alta del reino. .." (Aguado, 1916, I, 215; -----,
1956, 1, 239; Friede, 1960, N. R., 61). Prosiguiendo la vanguardia,
llegó al valle de San Martín; "que entiendo ser el que
ahora dicen de Chipatá, en cuya provincia está poblada la ciudad de
Vélez"; allí se alojó la gente ocho días, a causa de la
abundancia de mantenimientos, entre ellos TURMAS (Aguado, 1916, I,
236; , 1956, I, 253). Castellanos dice que saliendo de Ubaza,
orilla izquierda del río Suárez,
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"entraron por las grandes poblaciones
de Sorocotá, ya todas desiertas,
con el mismo temor de sus vecinos,
aunque las casas todas proveídas
de su maíz, frijoles y de turmas,
redondillas raíces que se siembran
y producen un tallo con sus ramas,
y hojas y unas flores; aunque raras,
de purpúreo color amortiguado;
ya las raíces desta dicha hierba, que será de tres palmos de
altura,
están asidas ellas so la tierra,
del tamaño de un huevo más y menos,
unas redondas y otras perlongadas:
son blancas y moradas y amarillas,
harinosas raíces de buen gusto,
regalo de los indios bien acepto,
y aun de los españoles golosina"
|
(Castellanos, 1955, IV, 182; Simón,1953, I, 242, 247, 268;
Fernández de Piedrahita, 1942, I, 238).
TURMOS ( tal vez error: de copia) había en el cercado de Cajicá
o Buzongote, al llegar a la Sabana propiamente dicha (Aguado, 1916,
I, 267; Castellanos, 1955, IV, 192; Fernández de Piedrahita, op.
cit., I, 248-249).
El autor del Epítome sobre el Nuevo Reino dice que el principal
mantenimiento de los muiscas eran "unas a manera de turmas
de tierra que llaman «Yomas» (Jiménez de
la Espada, 1889, Cast., 98). Otras versiones del mismo documento
ponen IOMAS (Cuervo, 1892, II, 212) e IONAS (Friede, 1960, N. R.,
265).
Enviado al sur el capitán Céspedes, "dio en unos
páramos de grandísima frialdad y raras poblaciones, cuyos moradores
se sustentaban con solas turmas, raíces de una hierba que la tierra
producía mediante la cultivación de los indios, sin otra cosa
ninguna; porque los grandes y continuos hielos y fríos no daban
lugar a que en ella se criasen otros mantenimientos"
(Aguado, 1916, I, 281; -----, 1956, I, 276). También Quesada cuando
iba hacia el alto Magdalena, fue notificado en Pasca que adelante
encontraría un pueblo pequeño donde sólo había turmas (Serrano y
Sanz, 1916, 123; Friede, 1960, N. R., 242; Simón, 1953, II, 14).
Quizá era en Sumapaz.
La referencia más meridional sobre las papas en la Cordillera
Oriental de los Andes a mediados del siglo XVI, tiene que ver con
la expedición del capitán Juan de Avellaneda a los Llanos
orientales. Cuando regresaba buscando nuevo asiento que mejorase su
mala escogencia de San Juan de los Llanos, subió por el flanco de
la Cordillera, "hasta que llegaron a un pueblo de yndios
onde hallaron gallinas de las despaña y turmas de tierra"
(Aguado, 1916, I, 847). En este caso, no se sabe si los cultivos
eran hechos por indígenas retraídos de más al norte para librarse
de los españoles; la presencia de gallinas implica contacto
anterior, aunque fuera indirecto, con los forasteros.
Hacia el norte de Bogotá, la TURMA y el maíz eran los
principales recursos alimenticios, como se ha visto, en lo que los
españoles llamaron "rincón de Vélez" (Ibid.,
1917, 11, 349). Después de la batalla contra el Tundama, los indios
de este sector, para inducir a los españoles a que se fueran de sus
tierras, les hablaron de las riquezas de Neiva, tan abundante de
oro como el reino muisca
"de maíz y de turmas y frijoles"
(Castellanos, 1955, IV, 249-250).
En una carta de Miguel Diez de Armendáriz al rey, escrita en
Santa Fe a 13 de febrero de 1547, le dice: "La tierra fue
tan poblada, que en las 32 leguas que hay de la ciudad de Vélez
allí [Tunja], no se ven cuatro que no muestren señales de haber
sido cultivadas de maíz y «turma», frijoles, trigo y algodón.
.." (BHA, 1926, XV, 326-327; Friede, 1962, VIII,
307-308).
Poco después de entrar al Nuevo Reino los oidores Góngora y
Galarza ( 1551?), comisionaron a Juan Ruiz de Orejuela, alcalde
mayor, para levantar una información sobre los tributos que podrían
pagar los indios; en ella se debían anotar los géneros susceptibles
de capitación, de acuerdo cOn las producciones de cada zona: las
papas aparecen taxativamente mencionadas (Aguado, 1916, I, 503).
Fr. Juan de los Barrios impuso a los indios encomendados en Hernán
Vanegas, vecino de Guatavita, que cada año "Iten
sembraréis en la estancia que tiene en esta ciudad quince hanegas
de maíz, y asimismo le haréis una labranza de turmas, de cuatro
hanegas de sembradura, en la tierra que os diere el encomendero, el
cual os dé la simiente para sembrar las dichas labranzas, las
cuales labraréis y sembraréis y beneficiaréis y cogeréis con
vuestros indios, y se lo pondréis todo en casa del
encomendero" (Ibid., 1916, 1. 528; , 1956, 1. 420). No se
vuelven a mencionar las papas en las sucesivas tasas y retasas
hechas en las décadas siguientes; pero en la que hizo en Tunja y
Vélez el licenciado Angulo de Castrejón, por 1564, se habla como de
cosa rutinaria de "las sementeras de trigo y maiz y cebada
y turmas y otras cosas que se dan en estas provincias"
(Ibid., 1916, 1. 563). En el mismo año el presidente Venero de
Leiva, hablando de la triste condición de los indios, se refiere a
las "turmas de la tierra" como la principal cosa
de que se sustentaban (Friede, 1960, N. R., 112).
Esto demuestra que en el área altoandina ocupada por la
población chibcha, el tubérculo en cuestión se cultivaba
intensamente a la llegada de los europeos. Lo continuó siendo
durante el período colonial (Simón, 1953, II, 271; Vázquez de
Espinosa, 1948, 299; Friede, 1963, IX, 130). En una cédula de 1587
se prohibió a los religiosos y doctrineros que exigieran a los
indígenas del Nuevo Reino gallinas, huevos, maíz y "una
raíz de que se sustentan" (Simón, 1953, IV, 137-138).
Zamora habla de las TURMAS, "que en otros reynos llaman
papas" (Zamora, 1930, 42-43; Groot, 1889, 1. 77).
En 1578 Gonzalo Suárez Rendón, el fundador de Tunja, recibía
TURMAS entre los tributos de su encomienda de Icabuco (García
Samudio, 1952, 281, 403). Como artículo de valor económico,
susceptible de gravarse con tributos, menciona las PAPAS en Tunja
un documento de 1584 (Ibot León, 1933, 240; , 1952, 323; Zamora,
1945, II, 288). La relación sobre esa ciudad, escrita en 1610,
expresa: "Siémbranse en este distrito. ..«turmas», que son
las que en el Pirú llaman papas. ..es cosa de mucho provecho para
los indios, porque teniendo turmas y maíz tiene(n) todo el sustento
necesario" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 394, 400, 401
).
También se producía en Pamplona (López de Velasco, 1894,
369).
Los límites del área ocupada por los muzo-colimas iban en
ciertos lugares hasta las partes frías, pues la relación de
Trinidad de 1582 establece sin lugar a dudas, que "cogen
en algunas partes turmas que llaman «yomas»" (Morales
Padrón: A EA, 1958, XV, 608; Vázquez de Espinosa, 1948, 309).
Dice Groot que cuando el presidente Andrés Diez Venero de Leiva,
cumplido su mandato, regresó a Europa por 1573 o 1574, llevó a
España las papas o turmas para presentarlas a Felipe II, quien las
envió al Papa, "circunstancia por la cual los españoles
les dieron el nombre de papas" ( Groot, 1889, I, 152). La
primera afirmación no se ha podido confirmar en otras fuentes; la
segunda, infantil y errónea, como se verá por las tempranas
menciones del nombre quechua, parece tomada del
"Diccionario Universal" de Mellado, publicado en
Madrid en 1854 (Salaman, 1949, 145-146). El dato de Groot
reforzaría la hipótesis de Salaman, de que la papa introducida a
Europa debió llegar más bien del Nuevo Reino de Granada, que de
Chile o del Perú ( Salaman, op. cit., 70-72; 142-158; Hawkes, 1944,
109), si no fuera por lo deleznable e infundado de los alegatos
expuestos para defender esa hipótesis. En efecto, 1º la papa no se
consumía en el siglo XVI en Cartagena, ni en toda la costa
atlántica, tradicionalmente yuquera; 2º para matalotaje de navíos
se preferían siempre el cazabe y otros alimentos de probada
idoneidad para largos viajes; 3º porque el consumo de papa estaba
restringido a la población indígena de las altiplanicies, y apenas
ahora va alcanzando a regiones de clima caliente, que se han vuelto
accesibles con la mejora de las comunicaciones. Las objeciones de
los botánicos rusos a aquélla hipótesis quedan en pie (Bukasov,
1930, 515). Ni cabe suponer que se haya obtenido de la Sierra
Nevada de Santa Marta, pues, como se ha visto, el cultivo allí
parece haber sido tardío. Otras consideraciones que podrían
hacerse, son ajenas al espíritu de esta obra, que se refiere a las
plantas en América equinoccial y no a su dispersión en otros
continentes.
Qué tipos de papas se cultivaban en el Nuevo Reino en los dos
primeros siglos de dominación española? Blancas, moradas y
amarillas dice Castellanos que eran las encontradas en 1537
(Castellanos, op. cit., IV, 182; Simón, 1953, I, 268; Fernández de
Piedrahita, 1942, I, 238). A mediados del siglo XVIII, Basilio
Vicente de Oviedo señala solamente dos clases: "unas
llaman criollas, son más breves para producir y mejores para el
gusto; y las otras llaman turmas de año..." (Oviedo, 1930,
48). Un viajero de la misma época testimonia que había de tres
clases ( Serra, 1956, I, 351 ). Un cultivo tan antiguo debe haber
dado origen a muchas variedades; se ha reportado una que crece d
1.200 metros de altura en Susumuco, abajo de Cáqueza (Cuervo
Márquez, 1956, 70).
Para fines del período colonial Eloy Valenzuela, adscrito a la
Expedición Botánica de Mutis, describió dos especies (Ibáñez, 1884,
17).
José Manuel Marroquín atribuye al historiador José Manuel
Restrepo la introducción a la Sabana de Bogotá de la papa
tuquerreña, y de otra amarilla, "que se ha hecho ya rara y
es estimadísima" (Marroquín: RHA, 1913, 5-8: 427- 428; :
Mesa Ortiz, 1916, I, 85; Restrepo, I. M., 1952, I, ix, x). Por su
parte, Camacho Roldán menciona la traída de la tuquerreña entre los
factores que estimularon la actividad económica de las tierras
frías en la Cordillera Oriental hacia mediados del siglo XIX
(Camacho Roldán, 1923, 99-100). Rufino Gutiérrez asevera que hacia
1895 envió desde el actual departamento de Nariño a Bogotá, hasta
treinta y dos variedades de papa (Gutiérrez, 1920, I, 207).
Los botánicos rusos hicieron una clasificación de las papas
pertenecientes a la especie
|S. andigenum en tres variedades
con varias formas, a las que agregaron las especies nuevas
|S.
Rybinii y
|S. boyacense (Bukasov, 1930, 518-521).
Cordilleras Central y Occidental y
cuenca del Cauca.
A) Antioquia.
Los datos históricos disponibles no permiten sostener que el
cultivo de la papa se practicara por los indígenas en la Cordillera
Central de los Andes, en lo que son hoy los departamentos
colombianos de Antioquia y Caldas, pese a lo que ha sido sugerido
(Ospina, T., 1913, 94). Cieza, quien conoció bien a los indios
pozos, una de las tribus caucanas que vivían a mayor altura sobre
el mar en el flanco oeste de dicha Cordillera, donde la papa
encuentra condiciones propicias, no la menciona, como sí en la
gobernación de Popayán (véase adelante). La información más antigua
(1628) para el cultivo es la de Vazquez de Espinosa, según la cual
en el valle de Aburrá, donde está ubicada Medellín, se daban
criadillas de tierra en abundancia" (Vázquez de Espinosa;
1948,315).
Pero quizá ese fue un caso aislado o una tentativa de corta
duración, pues los historiadores son contestes en que el cultivo de
esta Solanácea sólo empezó en Antioquia en la primera mitad del
siglo XIX, llegando un escritor raizal antioqueño a sostener que
ello tuvo lugar en la década 1830-1840 (Ospina Rodríguez: RHA,
1913, 473; Restrepo Euse, 1903,
159). En 1880 el viajero alemán Schenck halló cultivos de papa
en las alturas frías situadas entre Rionegro y el Porte (Schenck,
1953, 24). Para 1892 la papa antioqueña empezaba a competir en la
hoya del Magdalena (Honda) con la de Cundinamarca y Boyacá (Samper,
1925, II, 421).
Se ha hablado de un sistema de cultivo típico de Antioquia, que
consiste en hacer montículos en cuya cima se excava un hoyo para
depositar la semilla (Ospina, T., op. cit., 97).
Los principales centros de producción continúan siendo los del
Oriente: Peñol, San Vicente, Rionegro (Parsons, 1949, 116).
E) Caldas.
Aunque en una tumba excavada en la región quindiana de La
Argentina se encontró una olla bien tapada, "llena de
papas del tamaño de un huevo de gallina, con fríjoles y garbanzos
allí revueltos" (Arango C., 1927? 141; Duque Gómez, 1963,
33), no se sabe si estos relictos correspondan a un enterramiento
post-hispánico, como lo hace suponer la inclusión de los garbanzos,
que son semillas introducidas por los españoles. Un dato seguro
corresponde a 1568, pues en ese año el licenciado Diego Angulo de
Castejón comprobó que los quimbayas de Cartago cosechaban TURMAS
(Friede, 1963, 119).
Hacia 1828 el científico francés Boussingault vio papas en la
región, entonces casi despoblada, del divorcio de aguas
Pozo-Guarinó (Boussingault, 1903, IV; 51). 1
En el mismo viaje, de Schenck mencionado atrás, constató que se
cultivaba papa en Salento (Schenck, pp. Gil, 61 ). Pero .la
producción quizá no fue muy abundante al principio, o mejor, los
transportes no permitirían la salida, del producto, pues para fines
del siglo XIX Cartago se proveía de las comarcas del norte (Peña,
1892, 54), probablemente en el mismo sector cordillerano donde se
producían algunas a fines del periodo colonial (Campo y Rivas,
1803, 30). Para 1888, de Salento se llevaba papa a Cali, utilizando
desde Cartago la vía fluvial (García, E., 1945, 161).
En el paso del Quindío los Botánicos de la misión rusa
observaron cinco plantas de
|Solanum colombianum de frutos
cónicos, pero sin tubérculos (Bukasov, 1930, 488-489).
C) Cordillera de los Pijaos
Un informe de 1583 da cuenta de que en la primitiva Buga, que
como se sabe fue fundada en clima frío, "se dan muchas
turmas" (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 151). TURMAS DE
TIERRA cultivaban los pijaos (Lucena Salmoral, 1962, 151 ). Así en
la parte alta del río Maito, afluente del Saldaña, como se comprobó
en una entrada hecha allí por los españoles en 1603 para
desencadenar represalias por los ataques de ese año y del anterior
a Ibagué ya otros pueblos (Ortega Ricaurte, 1949, 285). En otra
ocasión durante la campaña final de exterminio, se hallaron varias
sementeras de papa o turmales (Simón, 1953, IX, 77; Ordóñez de
Ceballos, 1947, 109).
Un botánico observó en varios lugares del alto río Páez, algunas
papas al parecer silvestres (Cuervo Márquez, 1956, 37,-47).
D) Popayán.
Describiendo Andagoya las producciones de Popayán hacia
1540-1546, dice: "los mantenimientos de aquellas
provincias son maíz y unas raíces que llaman allí papas, que son
como una castaña de hechura de una nuez. .." (Andagoya:
Cuervo, 1892, II, 119; -----: Jijón y Caamaño, 1938, II, Doc. 55 ).
El licenciado no se destaca como naturalista; pero es importante
saber que, como en el caso de razas de maíz (véase el capítulo
siguiente), el vocablo quechua ya había tomado carta de ciudadanía,
eliminando de la literatura los nombres vernáculos. Los indios
encomendados de Coconuco y lugares vecinos de la Cordillera,
quedaron obligados a labrar para sus encomenderos dos hanegas de
«papa», según la tasación de tributos hecha por el licenciado López
Medel y el obispo Juan del Valle en 1558 (Friede, 1961, 229).
Guillén Chaparro confirma los datos de Andagoya: "la
comida de los naturales [de Popayán] es turmas que allá llaman
papas y este es su sustento" (Guillén chaparro: AIP, 1889,
XV, 152). Aunque el historiador Arroyo dice que los españoles
hallaron papas en Timbío cuando llegaron allí en 1536 (Arroyo,
1907, 94), no está confirmada la noticia en los primeros cronistas.
Como producto de la gobernación figura a principios del último
cuarto del siglo XVI (López de Velasco, 1894, 408, 409). En el
sector cordillerano que sirve de divorcio de aguas del Cauca y del
Magdalena, el páramo de Papallatas o Papallactas, en jurisdicción
de Almaguer, se menciona desde época temprana (Ibid., op. cit.,
423, 425; Jiménez de la Espada, 1880, 5; , 1889, Mar., 60; Simón,
1953, N, 332, 333; Serra, 1956, I, 277; Romoli: RCA, 1962, XI, 246,
276-280).
La siembra de «papas» era actividad rutinaria de los indígenas
de Popayán en 1668. En ese año el visitador Inclán Valdés dispuso
que los del partido de Jambaló vendieran la fanega a dos reales y
los de Popayán por un patacón (Arboleda, 1928, 141-147; Olano,
1910, Doc. 19). El misionero Serra a mediados del siglo XVIII
comprobó la abundancia de papas en Totoró y en Popayán (Serra,
1956, I, 130, 131 ).
Un viajero de los primeros tiempos de la república vio las
sementeras de papas labradas por los indios, sólo con azadón, en la
hacienda de Coconuco, de Tomás Cipriano de Mosquera; eran también
los indios quienes las plantaban en Popayán (Hamilton, 1955, II,
29, 32). Boussingault observó en 1831 el "cultivo de la
papa por los indígenas de Coconuco (Boussingault, 1903, Y,
62-63).
Hablando del valle del Patía, tomado en su sentido más amplio, o
sea toda la región al sur de Popayán, dice Cieza: "En
estas provincias hay de las mismas comidas y frutas que tienen los
demás que quedan atrás [Popayán, fosa del Cauca] , salvo que no hay
de las palmas de pixivaes; mas cogen gran cantidad de papas, que
son como turmas de tierra. .." (Cieza, 1924, 108).
Papas se cultivaban en Laboyos en 1628 (Friede, 1953, 265).
E) Pastos y Quillacinga.
El mismo Cieza asevera de esas dos provincias visitadas por él
en 1548: "Dase en aquella tierra mucha cebada y papas(
...) En todos estos pueblos [ entre Pasto e Ipiales] se da poco
maíz, o casi ninguno. ..mas críanse abundancia de papas"
(Cieza, op. cit., 121). Así lo repite un cuarto de siglo después
otro autor, basado en los datos de Cieza (López de Velasco, 1894,
425). A un viajero de mediados del siglo XVIII le parecieron
excelentes las de Sibundoy ( Sena, 1956, II, 271 ). Cuando
escaseaba el numerario, este producto hacía las veces de moneda,
como ocurrió en Pasto en 1778. En esta plaza, por entonces una
carga valía 4 reales o poco más, y para 1807 media arroba costaba
12 reales (Sañudo, 1940, III, 62, 130).
André encontró papas silvestres entre La Unión y Guayacán, al
norte del nudo de Los Pastos (André, 1884, 748).
Ya se indicó que, según Rufino Gutiérrez, de esta región llevó
él a Bogotá en 1895 treinta y dos variedades, no mencionadas por
sus nombres (Gutiérrez, 1920, I, 207). Ha sido tradicionalmente
óptima la variedad "tuquerreña".
F) Cordillera Occidental.
Algunas papas se daban en jurisdicción de Cali a
fines del período colonial (Arboleda, 1928, 629).
En la finca "Bolivia", al oeste de Vijes, vio
un pequeño cultivo hortícola el botánico bostoniano Isaac Holton en
1854 (Holton, 1857, 22, 528). Por esa época poco se consumía en la
plana del Valle.
Ecuador.
De sus observaciones en el callejón interandino ecuatorial.
hechas en 1548, cuando se dirigía al sur a tomar parte en la lucha
contra Gonzalo Pizarro, es fruto la siguiente afirmación de Cieza
sobre Quito: "De los mantenimientos naturales fuera del
maíz, hay otros dos que se tienen por principal bastimento entre
los indios; al uno llaman papas, que es a manera de turmas de
tierra, el cual, después de cocido, queda tan tierno por de dentro
como castaña cocida; no tiene cáscara ni cuesco mas que lo que
tiene la turma de la tierra; porque también nace debajo de la
tierra, como ella; produce esta fruta una yerba ni más ni menos,
que la amapola..." (Cieza, 1924, 131). También Benzoni,
quién por la misma época que Cieza estuvo en la costa ecuatoriana,
estatuye: "Tienen una manera de raíces, llamadas «papas» (
«pape» ), que son como trufas, pero desabridas" (Benzoni,
1565, 169).
La importancia del Ecuador como región papera está consagrada en
la leyenda o tradición según la cual, en tiempos de Huayna Cápac,
recién conquistadas las tribus de la altiplanicie quiteña, el
agrónomo inca Urcón hizo transportar bajo su supervisión personal,
desde Quito hasta Cuzco, tierra adecuada para la siembra de papas
(Morúa, 1946, 43; Cieza, 1880, 194 nota).
En Otavalo, así como en sus anexos Lita, Caguasqui y Quilca, se
cultivaba y consumía tradicionalmente la papa (Jiménez de la
Espada, 1897, III, 108,112, 114, 122, 126). Lo mismo ocurría en
Quito propio; allí se acostumbra plantar por diciembre, para
cosechar en abril y mayo (Ibid., 71; 94; cxxv) .Al oriente de esa
capital hay también un lugar llamado Papallacta, que servía de
segunda jornada para los viajes a la región amazónica (Ibid., 1889,
Mar., 51 ).
Se incluyen invariablemente entre los productos alimenticios de
Cuenca, lo mismo que de los anexos de esa ciudad llamados San
Andrés Chunchi ( "papas, que son como turmas de
tierra"), donde los indígenas ejercitaban un rito de
protección de los cultivos (Ibid., 1897, III, 159; 150, 154);
Paccha, Paute, Pueleusí y santo Domingo Chunchi (Ibid., 164, 165;
166; 173,175, 182; 190). Lo mismo ocurría en Loja (Ibid., 203;
Jaramillo Alvarado, 1955, 92).
Un poco más tardías que las anteriores (primera década del siglo
XVII), son las referencias para lo que es actualmente parte de la
provincia de Chimborazo. Como cultivo común se menciona la papa en
Ambato, Píllaro, Patate, Quero, Ticaleo, Calpi, San Andrés ( aunque
aquí se perdían por el frío), Ilapo, Guanando, Penipe, Lito o
Licto, Puni y la misma Riobamba o villa de Villardompardo (Torres
de Mendoza, 1868, IX, 454, 456, 459, 461; 464, 465; 465; 468; 470;
475; 476; 478; 485; 486; 490, 500). ,
Las noticias más tempranas corresponden a la vertiente oriental
andina, sobre la cuenca del río Chinchipe, pues en 1549 se habla de
papas en Perico, Chinchipe y Cherinos (Jiménez de la Espada, 1897,
IV, xlix, 1). De 1571 son los datos sobre Valladolid, en la
gobernación de Juan de Salinas: "unas raíces que se llaman
«papas», a manera de turmas de tierra, sino que se siembran y
benefician" (Ibid., lxxviii). Las informaciones sobre
Quijos son de principios del siglo siguiente (Ibid., 1881, I,
cili).
Cabe observar que en la zona sur de Nariño y en el Ecuador, se
acostumbra sembrar la verdadera semilla de la papa (Hawkes, 1941,
25-27, 24). El mismo fruto se adiciona a la chicha de guarapo de
caña, no a la de jora de maíz, quizá para hacerla más fuerte
(Pérez, A. R., 1947, 361).
Perú.
Oviedo, en un pasaje de su historia probablemente redactado en
1548, habla de las PIPAS (error de copia?), que "quieren
parescer turmas de tierra", pero las relega al sur del
Cuzco, por donde anduvo Almagro (Oviedo y Valdés, 1855, IV, 230;
-----, 1959, V, 105).
Para compeler a los indios a que trabajasen la tierra después de
las alteraciones provocadas por las guerras civiles, se dispuso en
1569 que diesen en papa una parte del tributo (Cappa, 1890, V,
67).
Se ha alabado la visión profética del autor de la relación de
Yauyos, hecha en 1586, Diego Dávila Briceño, sobre Ja importancia
que tendría el cultivo de la papa en Europa (Jiménez de la Espada,
1881, I, 63).
Más al sur, para el mismo año, se habla de las papas como de
comida ordinaria, principalmente de los indígenas, en La Paz y en
Potosí (Ibid., 1885, II, 68, 130; Valdizán y Maldonado, 1922, II,
307-323; Yacovleff y Herrera, 1934, 297-299). Del sur del Cuzco a
Charcas era la principal producción agrícola (Lizárraga, 1946,
117).
Para la sierra peruana, dice Acosta que donde por el frío e
intemperie no se daban maíz y trigo, se sembraban papas; menciona
la preparación del chuño o papa deshidratada, y da a entender que
había variedades de tierra yunga o cálida: "de un género
de ellas más apacible que se da también en lugares calientes, hacen
cierto guisado o cazuela, que llaman locro. En fin, estas raíces
son todo el pan de aquella tierra, y cuando el año es bueno de
éstas, están contentos, porque hartos años se les añublan y hielan
en la misma tierra; tanto es el frío y destemple de aquella
región" (Acosta, 1940, 270; , 1954, 111). Más sumarias son
las informaciones de otro autor sobre cosas peruanas (Cabello
Balboa, 1951, 233-234). El viajero italiano Francisco Carletti,
quien estuvo en Lima hacia 1596, vio que los indígenas llevaban
"algunas raíces, que llaman «papata» [ así] de color
blanco, que dejadas en agua o asadas bajo las brasas, tienen el
sabor de nuestras castañas, pero mucho mejor y más delicado.
.." (Carletti, 1701, I, 62-63).
Cobo, después de describir la planta con más detalles que sus
predecesores, habla de las papas silvestres llamadas AFORA, que no
se comen. De las cultivadas el tipo llamado «luqui», que producía
tubérculos amargos, se gastaba en chuño; las comunes eran blancas,
amarillas, moradas y rojas. El tiempo de la cosecha era por mayo y
junio, o sea más tardío que en el Ecuador, lo que se explica por la
latitud. Describe la preparación del chuño y del moray, formas de
procesar la papa deshidratada que aparentemente no se conocieron al
norte del Perú (Cobo, 1890, I, 360-362; -----, 1956, I, 168-169).
La gente pobre del Perú suplía con papas la falta de pan cuando el
trigo escaseaba (Ibid., 1956, II, 315).
Aunque faltan investigaciones sobre el particular, puede
afirmarse que la preparación del chuño no fue conocida o por lo
menos practicada, al norte de la línea equinoccial. La mayor
dificultad para producir alimentos en la región al sur del ecuador,
pudo llevar a los pueblos primitivos a aprovechar al máximo los
recursos naturales disponibles. También el régimen climático del
norte, con dos estaciones lluviosas al año, permitía mantener
siempre productos frescos, ya se tratara de semillas y granos, ya
de tubérculos. El chuño era muy importante en el Perú. Figuraba
entre los objetos del tributo en la época prehispánica (Ciero,
1880, 68). La facilidad del transporte lo hizo acepto durante la
época colonial, para el abastecimiento delos centros mineros
(Borregán, 1948,79).
Chile.
El POÑI era alimento de las tribus araucanas del centro de Chile
(Medina, 1952, 199-200). Parece que por influjo de éstos, también
la cultivaban los chonos, aunque en escala más reducida
(Krickeberg, 1946, 147, 239). Los primeros habían ideado silos
subterráneos para conservar los tubérculos, que se colocaban sobre
junco con miras a evitar la humedad (Latcham, 1936, 163-181 ).
Brasil.
Se hicieron tentativas para cultivar la BATA INGLESA en Río de
Janeiro desde 1840, con resultados poco halagadores por las
enfermedades (Amaral, 1940, II, 437).
Uruguay.
Aunque las tribus serranas de lo que es hoy la Argentina, tales
como los diaguitas (Krickeberg, op. cit., 231), cultivaban papa, el
uso se difundió tardíamente por las pampas. Así lo expresa para el
Uruguay un conocedor. Las variedades rojizas o criollas y moradas
de Canarias, fueron llevadas allí sólo hacia 1774-1783 (Berro,
1914, 41, 165 ).
Etnobotánica.
La mayoría de los datos sobre este aspecto, por estar asociados
con el cultivo, se han revisado en la obra referente a tecnología
agrícola. Sólo se recuerda aquí el culto a las papas por los
timoto-cuicas de la Sierra de Mérida. También, los indígenas
peruanos reverenciaban las papas madres o primerizas ( «axomamas» )
y las «papap conopa» («axaconopa») , piedras especiales en figura
de papas, a las cuales se rendía culto reservado o secreto:
"La" misma superstición [ que para el maíz]
tienen con las que llaman Axomamas que son quando salen algunas
papas juntas, y las guardan para tener buena cosecha de
papas" (Arriaga, 1920, 18, 27, 29).
Península ibérica.
Sólo para aclarar algunos aspectos de la historia de la papa en
América equinoccial, se tratarán sumariamente algunos hechos
relativos a la dispersión de este tubérculo en la península
ibérica.
Salaman sostiene que en el hospital de sangre de Sevilla se
consumía papa en 1573, y supone que se producía localmente, por lo
cual la introducción debió tener lugar cuando más en 1570 (Salaman,
1949; 69). Sin conocer el documento en que se apoya la anterior
afirmación, es difícil saber si se trate en este caso de PAPA o de
BATATA, objeto de cierta confusión en España en los primeros
tiempos. Ya se vio que la batata (
|Ipomea) se conoció
tempranamente en la península (consúltese el numeral anterior).
Así, no es posible saber a cuál de las dos se refiere Santa Teresa
cucando habla de PATATAS. En cartas de Toledo, de 26 de enero de
1577, y de Avila, de 19 de diciembre del mismo año, agradece el
envío de PATATAS (Teresa de Jesús, 1923, VIII, 39, 144).
Gubernatis dice que la papa fue introducida a Europa luego
después de la conquista de América y que donde primero se llevó fue
a España, pero que los curas se opusieron enérgicamente a su
cultivo, maldiciendo esta como una raíz diabólica, por temer que la
papa reemplazase al centeno, sobre el cual la iglesia percibía un
diezmo (Gubernatis, 1878, I, xvii). Afirmaciones de esa índole poco
ayudan a esclarecer la cuestión. También fue tildado el tabaco de
diabólico, y a pesar de eso se extendió su uso por todo el mundo.
En cuanto al diezmo, tanto montaba recibirlo del centeno como de la
Papa, pues todo producto agrícola era pasible de él.
Los autores españoles que han tratado el asunto, convienen en
que fue tardío el uso de la papa como alimento en la península, y
por consiguiente, la difusión del cultivo. Colmeiro, por lo general
bien documentado, expresa: "Por el mismo tiempo [fines del
reinado de Felipe II] también se enriquecio nuestra agricultura con
la patata, aunque el cultivo de tan precioso tubérculo no se
extendió hasta fines del siglo pasado[XVIII], y más aun durante la
primera mitad del presente" (Colmeiro, 1863, II, 85-86;
Colmeiro y Penido, 1892, 30).
El botánico Ruiz afirma: que a Madrid sólo se introdujeron en
1662 bajo el nombre de "patatas manchegas" (Ruiz,
1952; 1. 29).
Otra cosa es que como el tabaco, el tomate y otras plantas
americanas la papa se haya cultivado en algunos lugares de España
como curiosidad o planta de huerta o medicinal. quizá desde
mediados del siglo XVI.
Algo semejante ocurrió en Portugal. Un autor sostiene que no
existió allí ni en el Brasil durante el siglo que se acaba de
mencionar, Atribuye la lenta aceptación, a la renuencia de
españoles y portugueses para, comer este nuevo tubérculo. Todavía
en 1789 se cultivaba poco en Portugal (Franza, 1928, 12-19). o
Aspectos culturales y sociales.
No hay que extrañarse de esta renuencia inicial al consumo de la
papa entre los europeos, si los mismos españoles que vivían en
América, y estaban sujetos a la compulsión de consumir en algunas
partes los productos terrígenos, tenían dificultad para aceptar las
comidas americanas. Al principio de este capítulo se habló de la
tendencia a considerar las raíces como "comida de
indios". Pues bien, para la papa esta expresión aparece
inequívocamente en varios documentos.
En una carta de 1º de julio de 1550 sobre las minas de Potosí,
dice fray Domingo de Santo Tomás Navarrete, el autor del primer
vocabulario quechua-español: "la hanega de otras comidas
suyas [ de los indios] que llaman chuño y papas, que son raíces de
yerbas, [valen] a 12 ya 15 castellanos" (Vargas, 1957,
210). En una relación descriptiva de Potosí ( 1603), donde afluía
todo género de mercancías y bastimentos, se expresa de las papas,
que eran "comida de indios" y aun de algunos
españoles (Jiménez de la Espada, 1885, II, 130). La misma fórmula
se usa para Quito (Ibid., 1897, III, 94, cxxv ) y para todo el Perú
( Acosta, 1954, 81 ) .En varios pasajes de este capítulo se
trajeron a cuento los datos de Cobo sobre la asociación del consumo
de raíces con la gente de escasos recursos, que no podía adquirir
pan de trigo (Cobo, 1956, II, 315).
Sabido es que la categoría social de los alimentos ha sufrido
altibajos al través de las épocas. La papa en América durante los
siglos XVI a XVIII, era alimento de categoría inferior. Es natural
que el uso entre la población de origen europeo empezó primero en
las altiplanicies, que para esa misma clase social en climas
calientes. Decía el cura Oviedo a mediados del siglo XVIII:
"Es también el continuo alimento de todos y para todas
comidas" (Oviedo, 1930, 48). Por otra parte, la tendencia
constante, así en vestidos como en alimentos, ha sido la creciente
democratización. Este proceso fue más intenso para unos productos (
tabaco, coca, choco- late) que para otros. Aun a mediados del siglo
XIX el antioqueño y por ende maicero Gutiérrez González, decía
:
|
"Empero con la papa, la vil papa,
¿qué es lo que puede hacerse? No comerla".
|
Pero todas estas cosas se pueden tratar más a espacio en mejor
ocasión.
COMPUESTAS.
129-
|Polymnia edulis Wedd..
ARICONA, en aymara, según Cobo.
YACÓN, BACÓN, LLACUN, LLACUMA, LLAKOMA, en quechua (Valdizán y
Maldonado, 1922, II, 358- 360; Yacovleff y Herrera, 1935, 73).
JIQUIMA, en Venezuela (Pittier, 1926, 265) (véase numeral
122).
JIQUIMILLA, en Colombia (Pérez Arbeláez, 1956, 300).
Describiendo esta planta, anota Cobo: "Tiene cada mata
a tres, a seis, ya más raíces, las cuales son tan grandes como
medianos nabos, mas no adelgazan tanto como ellos hacia la punta,
dulces, aguanosas, por de fuera de color de tierra y por de dentro
blancas y tiernas como un nabo. Cómense crudas por frutas y tienen
muy buen sabor, y mucho mejor si se pasan un poco al sol; suélense
cortar en ruedas y preparar de la misma suerte que el cardo, con su
pimienta y naranja, y desta manera se parecen algo en el sabor al
cardo. Es maravillosa fruta para embarcada, porque dura mucho
tiempo. Yola he visto llevar por la mar y durar más de veinte días;
y respeto de ser tan zumosa, se ponía más dulce y refrescaba mucho
en tiempo de calor" (Cobo, 1890, I, 365-366; -----, 1956,
I, 170). Dice Fortunato Herrera que los indios del Perú la consumen
especialmente en las festividades de Corpus, que han reemplazado en
parte sus ceremonias del Cojapac-raimi (Cárdenas, 1950, 16).
El consumo de esta raíz en Colombia parece haber estado
confinado y eso parcamente, a la Cordillera Oriental. No se ha
visto mencionada en los documentos históricos revisados hasta
ahora, a menos que sea
|Polymnia y no a
|Pachyrrhizus
(véase numeral 122), la JÍQUIMA que según Simón y Vázquez de
Espinosa cultivaban los indígenas del Nuevo Reino de Granada
(Simón, 1953, II, 271; Vázquez de Espinosa, 1948, 309).
130-
|Helianthus tuberosus L..
TUPINAMBO, TOPINAMBUR.
PATACA, PATATA DE CAÑA, en España.
ALCACHOFA DE JERUSALEM (Jerusalem's artichoke), posible
deformación de GIRASOLE ARTICIOCCO (Carrier, 1923, 60).
Esta especie, originaria de Norte América, no aparece mencionada
en los documentos coloniales de las posesiones españolas. Habiendo
tantos buenos tubérculos, no se le prestó atención a éste, que fue
conocido en España más tardíamente que los otros, no antes del
siglo XVIII (Colmeiro y Penido, 1892, 57; Herrera, G. A., 1819,
II!, 246-247).
En cambio, los ingleses y franceses conocieron esta planta en
Canadá y en las colonias costeras desde fines del siglo XVI, y la
introdujeron a sus países, al parecer sin que hallara mucha
aceptación (Carrier, loc. cit.; Safford, 1927,410).
Se usa en Argentina y Uruguay como alimento para cerdos.
No se han obtenido referencias sobre su introducción en América
equinoccial.
|
NOTA. En la literatura colonial aparecen mencionadas otras
raíces por sus nombres, sin ninguna descripción que permita
identificarlas. El procedimiento indicado para las frutas en
iguales condiciones, tiene cabida en este caso.
|
|