INDICE




SOLANÁCEAS.
128- |Solanum  colombianum Dun.. |S. Rybinii Juz. et Buk.. |S. andigenum Juz. et Buk,.

KIU-TIGUÉUS, en timote; TIGÜÍS, en mucuchí; TIGÚSS, en migurí; TUGURÚS, en mirripí, todos dialectos chibchas de la Sierra de Mérida, en Venezuela (Jahn, 1927, 401 y cuadro final).

YOMA, IOMA, IOMUY, en muisca (véase adelante).

YE, YE-D en coconuco (Rivet: JSAP, 1941, XXXIII, 52).

TURMAS, nombre español de los testículos (Herrera, G. A" 1819, III, 547); de donde TURMAS DE TIERRA, CRIADILLAS DE TIERRA ( Covarrubias, 1943, 984, 370; Ríos, 1951, 62). Se llamaba así al hongo |Tuber spp" también conocido como «trufa». Por similitud, TURMA se adaptó al |Solanum  tuberífero de la Nueva Granada (Vargas Machuca, 1599, 164 v. y vocab.; Cabello Balboa, 1951, 233). El nombre PATATA, acuñado en España, no se usa en América.

 

|S. Ascasabii Hawkes. |S. Kesselbrenneri Buk.. |S. andigenum Juz. et Buk.. Solanum  spp..

AMCA, en aymara (Bertonio, 1612, II, 15, 90; Cobo, 1890, I, 362; -----, 1956, I, 169).

PAPA, en quechua (Navarrete, D. de S. T., 1560, 159 v.; González Holguín, 1608, I, 276; Bertonio, . op. cit., I, 345-346; Lira, 1945, 737). En ese idioma hay; otros nombres para variedades (Lira, op. cit., 58, 106, 122), así como para especies silvestres. No dan los autores la semántica de la palabra PAPA. En sentido traslaticio la usaron los españoles en minería: " ...también hay las que llaman en Indias papas de plata, que acaece hallarse plata fina en pedazos a modo de turmas de tierra" (Acosta, 1954, 92; Cobo; 1892, III, 270).

 

|Solanum  tuberosum L..

CHUSLI, en atacameño (Latcham, 1936, 169).

POÑI, las formas cultivadas; MALLA, las silvestres, en araucano (Latcham, op. cit., 169-175).

Méjico, Centro América y Antillas.

No se sabe si quiso referirse a |Solanum  o A otro tubérculo el franciscano Benavente, cuando dijo que en la Nueva España las TURMAS DE TIERRA sólo se daban en el territorio de los chichimecas (Motolinia, 1941, 198). Aunque formas nativas se han hallado en México y en varias partes montañosas de los Estados Unidos (Carrier, 1923, 87; Vavilov, 1951, 152), parece que ninguna fue domesticada. Hawkes atribuye esto a que quizá los tipos espontáneos eran poco productivos en las condiciones naturales, careciendo de aliciente para el indígena su domesticación (Hawkes, ,1944, 102-103). Este no es el único caso en que diferencias culturales se reflejan en respuestas distintas para los mismos elementos ambientales.

El protomédico Francisco Hernández se refiere de paso a las "papas peruanas", sin indicar siquiera si las había en Méjico en su tiempo (Hernández, 1946, III, 743).

Aunque -por aplicársele en inglés el mismo nombre que a la batata o camote- los datos son confusos, parece que se hicieron intentos durante la dominación inglesa de Jamaica para cultivar la papa (Hughes, 1672, 12-15; Long, 1774, III, 774; Carrier, 1923, 81).

 

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Mapa 10. Área de cultivo de la papa | Solanum andigenum y otras especies septentrionales mencionadas en el texto. Cadena andina desde el 4º de latitud sur hasta el 12º de latitud norte. | Rayado Vertical = zonas de cultivo prehispánico segun referencias de mediados del siglo XVI. | Rayado Horizontal = zonas de probable cultivo posthispánico. Original.

 

Se cogían muchas PAPAS en Santa Catarina Sixa y algunas en Santa María Ustatam, de la jurisdicción de Quetzaltenango, Guatemala, hacia 1771 (Cortés y Larraz, 1958, II, 158, 159).

En Costa Rica sólo se cultivó papa, yeso tardíamente, cerca de Cartago; el consumo estaba restringido a la época de cuaresma. Aun se llegó a exportar a Nicaragua; pero siempre con pérdidas por los altos fletes. Estos datos son de fines del siglo XVIII y principios del siguiente (Fernández, 1907, X, 280, 339).

No se cultivaron papas en Panamá. El consumo empezó en la segunda o tercera décadas del siglo XVII. No se mencionan entre las cosas importadas del Perú, en la relación de la Audiencia [1610] (Serrano y Sanz, 1908, 198-200); pero ya en 1640 dice Juan Requejo Salcedo: "Es bien proveyda [Panamá] de mantenimientos, porque tiene refresco de ambos mares, que por la del Sur vienen infinitas harinas, como está dicho; vizcocho, ajos y cebollas y papas, que son como las criadillas de tierra de España; siruen a los guisados, con- serbas y dulces de todo género; vinos, frutas. .." (Ibid" 76).

Venezuela.

Se han señalado especies nativas de papa en varios lugares de la Sierra de Mérida, como en Mucuchíes (Jahn, 1927, 318). Pero ni la misión rusa de 1925-1932, ni la inglesa de 1939, hicieron colecciones allí.

En la relación de Trujillo de 1579 se destacan las TURMAS como uno de los principales mantenimientos de los cuicas y timotes (Arellano Moreno, 1950, 97, 98). Entre estos pueblos la planta fue objeto de culto religioso: "Tenían muchos ídolos hechos a forma de un muchacho sin cabeza ni brazos, unos más pequeños que otros; había uno que era de maíz, otro de las «turmas», otro de las mujeres preñadas y otro de la guerra y así para todas las cosas que en la tierra había; para cada cosa su ídolo. Eran hechos de hilo de algodón y de unas cuentas de hueso que llaman ellos 'quitero', de que había gran cantidad en esta tierra. Tenían estos ídolos muy venerados y puestos sobre su manera de altares, y allí les hacían sus sacrificios; sacrificávanles algunos muchachos y, a veces, animales" (Ibid., 97; Acosta Saignes, 1961,47-48).

En las ordenanzas sobre trabajo indígena para la gobernación de Mérida, promulgadas en esa ciudad el 17 de agosto de 1620, el oidor de la Audiencia de Santa Fe, Alonso Vázquez de Cisneros, estableció los jornales que se debían pagar a los indígenas por las labores y menesteres que ejercían en servicio de los españoles. Dos de ellas eran la labranza y desyerba de turmas (Gutiérrez de Arce: A EA, 1946, III, 1181,1182; Arcila Farías, 1957, 266; Zamora, 1945, IV, 278).

No está documentado y es improbable el cultivo de papas por los indígenas de Maracaibo, (Besson, 1943, I, 106), a menos que se trate de las partes serranas.

Hacia 1768 se habla de PAPAS cultivadas en las alturas de Dauca, valle de Aroa. así como en el de Chabasquen, jurisdicción de Tocuyo (Altolaguirre y Duvale, 1908, 133, 160).

Sierra Nevada de Santa Marta.

No hay ninguna mención de cultivo de la papa por los indígenas de la Sierra al arribo de los europeos. El dato más temprano es la información de 1742, de que se producían TURMAS, tanto allí como en Ocaña (Rosa, 1945, 296, 265). Para mediados del siglo XIX la cultivaban los arahuacos (Reclus, E., 1881, 333).

El nombre común indica que quizá esta especie, como la arracacha, fue llevada desde el Nuevo Reino durante la dominación española.

Nuevo Reino de Granada.

En la sierra de Mene los expedicionarios que acompañaban a Ambrosio Alfinger, encontraron entre los corbagos, "otra fruta «aniana» de turmas de tierra" (Oviedo y Valdés, 1944, VI, 10; -----, 1959, III, 18). Un autor se inclina a considerar tales anianas como afines a la papa (Colmeiro y Penido, 1892, 38).

Los españoles que acompañaban a Gonzalo Jiménez de Quesada en su entrada al Nuevo Reino ( 1537), conocieron estos tubérculos en las lindes de la confederación muisca. Saliendo la avanzada del valle que llamaron del Alférez, "llegaron cumplidas las tres jornadas al valle de las Turmas, que después fue dicho el valle de la Grita, por las muchas voces y grita que dieron cuando después el general con toda la gente entró en él. Está este valle fuéra de todas las montañas y serranías de Opón, y al principio de la tierra rasa y alta del reino. .." (Aguado, 1916, I, 215; -----, 1956, 1, 239; Friede, 1960, N. R., 61). Prosiguiendo la vanguardia, llegó al valle de San Martín; "que entiendo ser el que ahora dicen de Chipatá, en cuya provincia está poblada la ciudad de Vélez"; allí se alojó la gente ocho días, a causa de la abundancia de mantenimientos, entre ellos TURMAS (Aguado, 1916, I, 236; , 1956, I, 253). Castellanos dice que saliendo de Ubaza, orilla izquierda del río Suárez,

 

"entraron por las grandes poblaciones de Sorocotá, ya todas desiertas, con el mismo temor de sus vecinos, aunque las casas todas proveídas de su maíz, frijoles y de turmas, redondillas raíces que se siembran y producen un tallo con sus ramas, y hojas y unas flores; aunque raras, de purpúreo color amortiguado; ya las raíces desta dicha hierba, que será de tres palmos de altura, están asidas ellas so la tierra, del tamaño de un huevo más y menos, unas redondas y otras perlongadas: son blancas y moradas y amarillas, harinosas raíces de buen gusto, regalo de los indios bien acepto, y aun de los españoles golosina"

 

(Castellanos, 1955, IV, 182; Simón,1953, I, 242, 247, 268; Fernández de Piedrahita, 1942, I, 238).

TURMOS ( tal vez error: de copia) había en el cercado de Cajicá o Buzongote, al llegar a la Sabana propiamente dicha (Aguado, 1916, I, 267; Castellanos, 1955, IV, 192; Fernández de Piedrahita, op. cit., I, 248-249).

El autor del Epítome sobre el Nuevo Reino dice que el principal mantenimiento de los muiscas eran "unas a manera de turmas de tierra que llaman «Yomas» (Jiménez de

la Espada, 1889, Cast., 98). Otras versiones del mismo documento ponen IOMAS (Cuervo, 1892, II, 212) e IONAS (Friede, 1960, N. R., 265).

Enviado al sur el capitán Céspedes, "dio en unos páramos de grandísima frialdad y raras poblaciones, cuyos moradores se sustentaban con solas turmas, raíces de una hierba que la tierra producía mediante la cultivación de los indios, sin otra cosa ninguna; porque los grandes y continuos hielos y fríos no daban lugar a que en ella se criasen otros mantenimientos" (Aguado, 1916, I, 281; -----, 1956, I, 276). También Quesada cuando iba hacia el alto Magdalena, fue notificado en Pasca que adelante encontraría un pueblo pequeño donde sólo había turmas (Serrano y Sanz, 1916, 123; Friede, 1960, N. R., 242; Simón, 1953, II, 14). Quizá era en Sumapaz.

La referencia más meridional sobre las papas en la Cordillera Oriental de los Andes a mediados del siglo XVI, tiene que ver con la expedición del capitán Juan de Avellaneda a los Llanos orientales. Cuando regresaba buscando nuevo asiento que mejorase su mala escogencia de San Juan de los Llanos, subió por el flanco de la Cordillera, "hasta que llegaron a un pueblo de yndios onde hallaron gallinas de las despaña y turmas de tierra" (Aguado, 1916, I, 847). En este caso, no se sabe si los cultivos eran hechos por indígenas retraídos de más al norte para librarse de los españoles; la presencia de gallinas implica contacto anterior, aunque fuera indirecto, con los forasteros.

Hacia el norte de Bogotá, la TURMA y el maíz eran los principales recursos alimenticios, como se ha visto, en lo que los españoles llamaron "rincón de Vélez" (Ibid., 1917, 11, 349). Después de la batalla contra el Tundama, los indios de este sector, para inducir a los españoles a que se fueran de sus tierras, les hablaron de las riquezas de Neiva, tan abundante de oro como el reino muisca

 

"de maíz y de turmas y frijoles"

 

(Castellanos, 1955, IV, 249-250).

En una carta de Miguel Diez de Armendáriz al rey, escrita en Santa Fe a 13 de febrero de 1547, le dice: "La tierra fue tan poblada, que en las 32 leguas que hay de la ciudad de Vélez allí [Tunja], no se ven cuatro que no muestren señales de haber sido cultivadas de maíz y «turma», frijoles, trigo y algodón. .." (BHA, 1926, XV, 326-327; Friede, 1962, VIII, 307-308).

Poco después de entrar al Nuevo Reino los oidores Góngora y Galarza ( 1551?), comisionaron a Juan Ruiz de Orejuela, alcalde mayor, para levantar una información sobre los tributos que podrían pagar los indios; en ella se debían anotar los géneros susceptibles de capitación, de acuerdo cOn las producciones de cada zona: las papas aparecen taxativamente mencionadas (Aguado, 1916, I, 503). Fr. Juan de los Barrios impuso a los indios encomendados en Hernán Vanegas, vecino de Guatavita, que cada año "Iten sembraréis en la estancia que tiene en esta ciudad quince hanegas de maíz, y asimismo le haréis una labranza de turmas, de cuatro hanegas de sembradura, en la tierra que os diere el encomendero, el cual os dé la simiente para sembrar las dichas labranzas, las cuales labraréis y sembraréis y beneficiaréis y cogeréis con vuestros indios, y se lo pondréis todo en casa del encomendero" (Ibid., 1916, 1. 528; , 1956, 1. 420). No se vuelven a mencionar las papas en las sucesivas tasas y retasas hechas en las décadas siguientes; pero en la que hizo en Tunja y Vélez el licenciado Angulo de Castrejón, por 1564, se habla como de cosa rutinaria de "las sementeras de trigo y maiz y cebada y turmas y otras cosas que se dan en estas provincias" (Ibid., 1916, 1. 563). En el mismo año el presidente Venero de Leiva, hablando de la triste condición de los indios, se refiere a las "turmas de la tierra" como la principal cosa de que se sustentaban (Friede, 1960, N. R., 112).

Esto demuestra que en el área altoandina ocupada por la población chibcha, el tubérculo en cuestión se cultivaba intensamente a la llegada de los europeos. Lo continuó siendo durante el período colonial (Simón, 1953, II, 271; Vázquez de Espinosa, 1948, 299; Friede, 1963, IX, 130). En una cédula de 1587 se prohibió a los religiosos y doctrineros que exigieran a los indígenas del Nuevo Reino gallinas, huevos, maíz y "una raíz de que se sustentan" (Simón, 1953, IV, 137-138). Zamora habla de las TURMAS, "que en otros reynos llaman papas" (Zamora, 1930, 42-43; Groot, 1889, 1. 77).

En 1578 Gonzalo Suárez Rendón, el fundador de Tunja, recibía TURMAS entre los tributos de su encomienda de Icabuco (García Samudio, 1952, 281, 403). Como artículo de valor económico, susceptible de gravarse con tributos, menciona las PAPAS en Tunja un documento de 1584 (Ibot León, 1933, 240; , 1952, 323; Zamora, 1945, II, 288). La relación sobre esa ciudad, escrita en 1610, expresa: "Siémbranse en este distrito. ..«turmas», que son las que en el Pirú llaman papas. ..es cosa de mucho provecho para los indios, porque teniendo turmas y maíz tiene(n) todo el sustento necesario" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 394, 400, 401 ).

También se producía en Pamplona (López de Velasco, 1894, 369).

Los límites del área ocupada por los muzo-colimas iban en ciertos lugares hasta las partes frías, pues la relación de Trinidad de 1582 establece sin lugar a dudas, que "cogen en algunas partes turmas que llaman «yomas»" (Morales Padrón: A EA, 1958, XV, 608; Vázquez de Espinosa, 1948, 309).

Dice Groot que cuando el presidente Andrés Diez Venero de Leiva, cumplido su mandato, regresó a Europa por 1573 o 1574, llevó a España las papas o turmas para presentarlas a Felipe II, quien las envió al Papa, "circunstancia por la cual los españoles les dieron el nombre de papas" ( Groot, 1889, I, 152). La primera afirmación no se ha podido confirmar en otras fuentes; la segunda, infantil y errónea, como se verá por las tempranas menciones del nombre quechua, parece tomada del "Diccionario Universal" de Mellado, publicado en Madrid en 1854 (Salaman, 1949, 145-146). El dato de Groot reforzaría la hipótesis de Salaman, de que la papa introducida a Europa debió llegar más bien del Nuevo Reino de Granada, que de Chile o del Perú ( Salaman, op. cit., 70-72; 142-158; Hawkes, 1944, 109), si no fuera por lo deleznable e infundado de los alegatos expuestos para defender esa hipótesis. En efecto, 1º la papa no se consumía en el siglo XVI en Cartagena, ni en toda la costa atlántica, tradicionalmente yuquera; 2º para matalotaje de navíos se preferían siempre el cazabe y otros alimentos de probada idoneidad para largos viajes; 3º porque el consumo de papa estaba restringido a la población indígena de las altiplanicies, y apenas ahora va alcanzando a regiones de clima caliente, que se han vuelto accesibles con la mejora de las comunicaciones. Las objeciones de los botánicos rusos a aquélla hipótesis quedan en pie (Bukasov, 1930, 515). Ni cabe suponer que se haya obtenido de la Sierra Nevada de Santa Marta, pues, como se ha visto, el cultivo allí parece haber sido tardío. Otras consideraciones que podrían hacerse, son ajenas al espíritu de esta obra, que se refiere a las plantas en América equinoccial y no a su dispersión en otros continentes.

Qué tipos de papas se cultivaban en el Nuevo Reino en los dos primeros siglos de dominación española? Blancas, moradas y amarillas dice Castellanos que eran las encontradas en 1537 (Castellanos, op. cit., IV, 182; Simón, 1953, I, 268; Fernández de Piedrahita, 1942, I, 238). A mediados del siglo XVIII, Basilio Vicente de Oviedo señala solamente dos clases: "unas llaman criollas, son más breves para producir y mejores para el gusto; y las otras llaman turmas de año..." (Oviedo, 1930, 48). Un viajero de la misma época testimonia que había de tres clases ( Serra, 1956, I, 351 ). Un cultivo tan antiguo debe haber dado origen a muchas variedades; se ha reportado una que crece d 1.200 metros de altura en Susumuco, abajo de Cáqueza (Cuervo Márquez, 1956, 70).

Para fines del período colonial Eloy Valenzuela, adscrito a la Expedición Botánica de Mutis, describió dos especies (Ibáñez, 1884, 17).

José Manuel Marroquín atribuye al historiador José Manuel Restrepo la introducción a la Sabana de Bogotá de la papa tuquerreña, y de otra amarilla, "que se ha hecho ya rara y es estimadísima" (Marroquín: RHA, 1913, 5-8: 427- 428; : Mesa Ortiz, 1916, I, 85; Restrepo, I. M., 1952, I, ix, x). Por su parte, Camacho Roldán menciona la traída de la tuquerreña entre los factores que estimularon la actividad económica de las tierras frías en la Cordillera Oriental hacia mediados del siglo XIX (Camacho Roldán, 1923, 99-100). Rufino Gutiérrez asevera que hacia 1895 envió desde el actual departamento de Nariño a Bogotá, hasta treinta y dos variedades de papa (Gutiérrez, 1920, I, 207).

Los botánicos rusos hicieron una clasificación de las papas pertenecientes a la especie |S. andigenum en tres variedades con varias formas, a las que agregaron las especies nuevas |S. Rybinii y |S. boyacense (Bukasov, 1930, 518-521).

Cordilleras Central y Occidental y cuenca del Cauca. A) Antioquia.

Los datos históricos disponibles no permiten sostener que el cultivo de la papa se practicara por los indígenas en la Cordillera Central de los Andes, en lo que son hoy los departamentos colombianos de Antioquia y Caldas, pese a lo que ha sido sugerido (Ospina, T., 1913, 94). Cieza, quien conoció bien a los indios pozos, una de las tribus caucanas que vivían a mayor altura sobre el mar en el flanco oeste de dicha Cordillera, donde la papa encuentra condiciones propicias, no la menciona, como sí en la gobernación de Popayán (véase adelante). La información más antigua (1628) para el cultivo es la de Vazquez de Espinosa, según la cual en el valle de Aburrá, donde está ubicada Medellín, se daban criadillas de tierra en abundancia" (Vázquez de Espinosa; 1948,315).

Pero quizá ese fue un caso aislado o una tentativa de corta duración, pues los historiadores son contestes en que el cultivo de esta Solanácea sólo empezó en Antioquia en la primera mitad del siglo XIX, llegando un escritor raizal antioqueño a sostener que ello tuvo lugar en la década 1830-1840 (Ospina Rodríguez: RHA, 1913, 473; Restrepo Euse, 1903,

159). En 1880 el viajero alemán Schenck halló cultivos de papa en las alturas frías situadas entre Rionegro y el Porte (Schenck, 1953, 24). Para 1892 la papa antioqueña empezaba a competir en la hoya del Magdalena (Honda) con la de Cundinamarca y Boyacá (Samper, 1925, II, 421).

Se ha hablado de un sistema de cultivo típico de Antioquia, que consiste en hacer montículos en cuya cima se excava un hoyo para depositar la semilla (Ospina, T., op. cit., 97).

Los principales centros de producción continúan siendo los del Oriente: Peñol, San Vicente, Rionegro (Parsons, 1949, 116).

E) Caldas.

Aunque en una tumba excavada en la región quindiana de La Argentina se encontró una olla bien tapada, "llena de papas del tamaño de un huevo de gallina, con fríjoles y garbanzos allí revueltos" (Arango C., 1927? 141; Duque Gómez, 1963, 33), no se sabe si estos relictos correspondan a un enterramiento post-hispánico, como lo hace suponer la inclusión de los garbanzos, que son semillas introducidas por los españoles. Un dato seguro corresponde a 1568, pues en ese año el licenciado Diego Angulo de Castejón comprobó que los quimbayas de Cartago cosechaban TURMAS (Friede, 1963, 119).

Hacia 1828 el científico francés Boussingault vio papas en la región, entonces casi despoblada, del divorcio de aguas Pozo-Guarinó (Boussingault, 1903, IV; 51). 1

En el mismo viaje, de Schenck mencionado atrás, constató que se cultivaba papa en Salento (Schenck, pp. Gil, 61 ). Pero .la producción quizá no fue muy abundante al principio, o mejor, los transportes no permitirían la salida, del producto, pues para fines del siglo XIX Cartago se proveía de las comarcas del norte (Peña, 1892, 54), probablemente en el mismo sector cordillerano donde se producían algunas a fines del periodo colonial (Campo y Rivas, 1803, 30). Para 1888, de Salento se llevaba papa a Cali, utilizando desde Cartago la vía fluvial (García, E., 1945, 161).

En el paso del Quindío los Botánicos de la misión rusa observaron cinco plantas de |Solanum colombianum de frutos cónicos, pero sin tubérculos (Bukasov, 1930, 488-489).

C) Cordillera de los Pijaos

Un informe de 1583 da cuenta de que en la primitiva Buga, que como se sabe fue fundada en clima frío, "se dan muchas turmas" (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 151). TURMAS DE TIERRA cultivaban los pijaos (Lucena Salmoral, 1962, 151 ). Así en la parte alta del río Maito, afluente del Saldaña, como se comprobó en una entrada hecha allí por los españoles en 1603 para desencadenar represalias por los ataques de ese año y del anterior a Ibagué ya otros pueblos (Ortega Ricaurte, 1949, 285). En otra ocasión durante la campaña final de exterminio, se hallaron varias sementeras de papa o turmales (Simón, 1953, IX, 77; Ordóñez de Ceballos, 1947, 109).

Un botánico observó en varios lugares del alto río Páez, algunas papas al parecer silvestres (Cuervo Márquez, 1956, 37,-47).

D) Popayán.

Describiendo Andagoya las producciones de Popayán hacia 1540-1546, dice: "los mantenimientos de aquellas provincias son maíz y unas raíces que llaman allí papas, que son como una castaña de hechura de una nuez. .." (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 119; -----: Jijón y Caamaño, 1938, II, Doc. 55 ). El licenciado no se destaca como naturalista; pero es importante saber que, como en el caso de razas de maíz (véase el capítulo siguiente), el vocablo quechua ya había tomado carta de ciudadanía, eliminando de la literatura los nombres vernáculos. Los indios encomendados de Coconuco y lugares vecinos de la Cordillera, quedaron obligados a labrar para sus encomenderos dos hanegas de «papa», según la tasación de tributos hecha por el licenciado López Medel y el obispo Juan del Valle en 1558 (Friede, 1961, 229). Guillén Chaparro confirma los datos de Andagoya: "la comida de los naturales [de Popayán] es turmas que allá llaman papas y este es su sustento" (Guillén chaparro: AIP, 1889, XV, 152). Aunque el historiador Arroyo dice que los españoles hallaron papas en Timbío cuando llegaron allí en 1536 (Arroyo, 1907, 94), no está confirmada la noticia en los primeros cronistas. Como producto de la gobernación figura a principios del último cuarto del siglo XVI (López de Velasco, 1894, 408, 409). En el sector cordillerano que sirve de divorcio de aguas del Cauca y del Magdalena, el páramo de Papallatas o Papallactas, en jurisdicción de Almaguer, se menciona desde época temprana (Ibid., op. cit., 423, 425; Jiménez de la Espada, 1880, 5; , 1889, Mar., 60; Simón, 1953, N, 332, 333; Serra, 1956, I, 277; Romoli: RCA, 1962, XI, 246, 276-280).

La siembra de «papas» era actividad rutinaria de los indígenas de Popayán en 1668. En ese año el visitador Inclán Valdés dispuso que los del partido de Jambaló vendieran la fanega a dos reales y los de Popayán por un patacón (Arboleda, 1928, 141-147; Olano, 1910, Doc. 19). El misionero Serra a mediados del siglo XVIII comprobó la abundancia de papas en Totoró y en Popayán (Serra, 1956, I, 130, 131 ).

Un viajero de los primeros tiempos de la república vio las sementeras de papas labradas por los indios, sólo con azadón, en la hacienda de Coconuco, de Tomás Cipriano de Mosquera; eran también los indios quienes las plantaban en Popayán (Hamilton, 1955, II, 29, 32). Boussingault observó en 1831 el "cultivo de la papa por los indígenas de Coconuco (Boussingault, 1903, Y, 62-63).

Hablando del valle del Patía, tomado en su sentido más amplio, o sea toda la región al sur de Popayán, dice Cieza: "En estas provincias hay de las mismas comidas y frutas que tienen los demás que quedan atrás [Popayán, fosa del Cauca] , salvo que no hay de las palmas de pixivaes; mas cogen gran cantidad de papas, que son como turmas de tierra. .." (Cieza, 1924, 108).

Papas se cultivaban en Laboyos en 1628 (Friede, 1953, 265).

E) Pastos y Quillacinga.

El mismo Cieza asevera de esas dos provincias visitadas por él en 1548: "Dase en aquella tierra mucha cebada y papas( ...) En todos estos pueblos [ entre Pasto e Ipiales] se da poco maíz, o casi ninguno. ..mas críanse abundancia de papas" (Cieza, op. cit., 121). Así lo repite un cuarto de siglo después otro autor, basado en los datos de Cieza (López de Velasco, 1894, 425). A un viajero de mediados del siglo XVIII le parecieron excelentes las de Sibundoy ( Sena, 1956, II, 271 ). Cuando escaseaba el numerario, este producto hacía las veces de moneda, como ocurrió en Pasto en 1778. En esta plaza, por entonces una carga valía 4 reales o poco más, y para 1807 media arroba costaba 12 reales (Sañudo, 1940, III, 62, 130).

André encontró papas silvestres entre La Unión y Guayacán, al norte del nudo de Los Pastos (André, 1884, 748).

Ya se indicó que, según Rufino Gutiérrez, de esta región llevó él a Bogotá en 1895 treinta y dos variedades, no mencionadas por sus nombres (Gutiérrez, 1920, I, 207). Ha sido tradicionalmente óptima la variedad "tuquerreña".

F) Cordillera Occidental.

“Algunas papas” se daban en jurisdicción de Cali a fines del período colonial (Arboleda, 1928, 629).

En la finca "Bolivia", al oeste de Vijes, vio un pequeño cultivo hortícola el botánico bostoniano Isaac Holton en 1854 (Holton, 1857, 22, 528). Por esa época poco se consumía en la plana del Valle.

Ecuador.

De sus observaciones en el callejón interandino ecuatorial. hechas en 1548, cuando se dirigía al sur a tomar parte en la lucha contra Gonzalo Pizarro, es fruto la siguiente afirmación de Cieza sobre Quito: "De los mantenimientos naturales fuera del maíz, hay otros dos que se tienen por principal bastimento entre los indios; al uno llaman papas, que es a manera de turmas de tierra, el cual, después de cocido, queda tan tierno por de dentro como castaña cocida; no tiene cáscara ni cuesco mas que lo que tiene la turma de la tierra; porque también nace debajo de la tierra, como ella; produce esta fruta una yerba ni más ni menos, que la amapola..." (Cieza, 1924, 131). También Benzoni, quién por la misma época que Cieza estuvo en la costa ecuatoriana, estatuye: "Tienen una manera de raíces, llamadas «papas» ( «pape» ), que son como trufas, pero desabridas" (Benzoni, 1565, 169).

La importancia del Ecuador como región papera está consagrada en la leyenda o tradición según la cual, en tiempos de Huayna Cápac, recién conquistadas las tribus de la altiplanicie quiteña, el agrónomo inca Urcón hizo transportar bajo su supervisión personal, desde Quito hasta Cuzco, tierra adecuada para la siembra de papas (Morúa, 1946, 43; Cieza, 1880, 194 nota).

En Otavalo, así como en sus anexos Lita, Caguasqui y Quilca, se cultivaba y consumía tradicionalmente la papa (Jiménez de la Espada, 1897, III, 108,112, 114, 122, 126). Lo mismo ocurría en Quito propio; allí se acostumbra plantar por diciembre, para cosechar en abril y mayo (Ibid., 71; 94; cxxv) .Al oriente de esa capital hay también un lugar llamado Papallacta, que servía de segunda jornada para los viajes a la región amazónica (Ibid., 1889, Mar., 51 ).

Se incluyen invariablemente entre los productos alimenticios de Cuenca, lo mismo que de los anexos de esa ciudad llamados San Andrés Chunchi ( "papas, que son como turmas de tierra"), donde los indígenas ejercitaban un rito de protección de los cultivos (Ibid., 1897, III, 159; 150, 154); Paccha, Paute, Pueleusí y santo Domingo Chunchi (Ibid., 164, 165; 166; 173,175, 182; 190). Lo mismo ocurría en Loja (Ibid., 203; Jaramillo Alvarado, 1955, 92).

Un poco más tardías que las anteriores (primera década del siglo XVII), son las referencias para lo que es actualmente parte de la provincia de Chimborazo. Como cultivo común se menciona la papa en Ambato, Píllaro, Patate, Quero, Ticaleo, Calpi, San Andrés ( aunque aquí se perdían por el frío), Ilapo, Guanando, Penipe, Lito o Licto, Puni y la misma Riobamba o villa de Villardompardo (Torres de Mendoza, 1868, IX, 454, 456, 459, 461; 464, 465; 465; 468; 470; 475; 476; 478; 485; 486; 490, 500). ,

Las noticias más tempranas corresponden a la vertiente oriental andina, sobre la cuenca del río Chinchipe, pues en 1549 se habla de papas en Perico, Chinchipe y Cherinos (Jiménez de la Espada, 1897, IV, xlix, 1). De 1571 son los datos sobre Valladolid, en la gobernación de Juan de Salinas: "unas raíces que se llaman «papas», a manera de turmas de tierra, sino que se siembran y benefician" (Ibid., lxxviii). Las informaciones sobre Quijos son de principios del siglo siguiente (Ibid., 1881, I, cili).

Cabe observar que en la zona sur de Nariño y en el Ecuador, se acostumbra sembrar la verdadera semilla de la papa (Hawkes, 1941, 25-27, 24). El mismo fruto se adiciona a la chicha de guarapo de caña, no a la de jora de maíz, quizá para hacerla más fuerte (Pérez, A. R., 1947, 361).

Perú.

Oviedo, en un pasaje de su historia probablemente redactado en 1548, habla de las PIPAS (error de copia?), que "quieren parescer turmas de tierra", pero las relega al sur del Cuzco, por donde anduvo Almagro (Oviedo y Valdés, 1855, IV, 230; -----, 1959, V, 105).

Para compeler a los indios a que trabajasen la tierra después de las alteraciones provocadas por las guerras civiles, se dispuso en 1569 que diesen en papa una parte del tributo (Cappa, 1890, V, 67).

Se ha alabado la visión profética del autor de la relación de Yauyos, hecha en 1586, Diego Dávila Briceño, sobre Ja importancia que tendría el cultivo de la papa en Europa (Jiménez de la Espada, 1881, I, 63).

Más al sur, para el mismo año, se habla de las papas como de comida ordinaria, principalmente de los indígenas, en La Paz y en Potosí (Ibid., 1885, II, 68, 130; Valdizán y Maldonado, 1922, II, 307-323; Yacovleff y Herrera, 1934, 297-299). Del sur del Cuzco a Charcas era la principal producción agrícola (Lizárraga, 1946, 117).

Para la sierra peruana, dice Acosta que donde por el frío e intemperie no se daban maíz y trigo, se sembraban papas; menciona la preparación del chuño o papa deshidratada, y da a entender que había variedades de tierra yunga o cálida: "de un género de ellas más apacible que se da también en lugares calientes, hacen cierto guisado o cazuela, que llaman locro. En fin, estas raíces son todo el pan de aquella tierra, y cuando el año es bueno de éstas, están contentos, porque hartos años se les añublan y hielan en la misma tierra; tanto es el frío y destemple de aquella región" (Acosta, 1940, 270; , 1954, 111). Más sumarias son las informaciones de otro autor sobre cosas peruanas (Cabello Balboa, 1951, 233-234). El viajero italiano Francisco Carletti, quien estuvo en Lima hacia 1596, vio que los indígenas llevaban "algunas raíces, que llaman «papata» [ así] de color blanco, que dejadas en agua o asadas bajo las brasas, tienen el sabor de nuestras castañas, pero mucho mejor y más delicado. .." (Carletti, 1701, I, 62-63).

Cobo, después de describir la planta con más detalles que sus predecesores, habla de las papas silvestres llamadas AFORA, que no se comen. De las cultivadas el tipo llamado «luqui», que producía tubérculos amargos, se gastaba en chuño; las comunes eran blancas, amarillas, moradas y rojas. El tiempo de la cosecha era por mayo y junio, o sea más tardío que en el Ecuador, lo que se explica por la latitud. Describe la preparación del chuño y del moray, formas de procesar la papa deshidratada que aparentemente no se conocieron al norte del Perú (Cobo, 1890, I, 360-362; -----, 1956, I, 168-169). La gente pobre del Perú suplía con papas la falta de pan cuando el trigo escaseaba (Ibid., 1956, II, 315).

Aunque faltan investigaciones sobre el particular, puede afirmarse que la preparación del chuño no fue conocida o por lo menos practicada, al norte de la línea equinoccial. La mayor dificultad para producir alimentos en la región al sur del ecuador, pudo llevar a los pueblos primitivos a aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles. También el régimen climático del norte, con dos estaciones lluviosas al año, permitía mantener siempre productos frescos, ya se tratara de semillas y granos, ya de tubérculos. El chuño era muy importante en el Perú. Figuraba entre los objetos del tributo en la época prehispánica (Ciero, 1880, 68). La facilidad del transporte lo hizo acepto durante la época colonial, para el abastecimiento delos centros mineros (Borregán, 1948,79).

Chile.

El POÑI era alimento de las tribus araucanas del centro de Chile (Medina, 1952, 199-200). Parece que por influjo de éstos, también la cultivaban los chonos, aunque en escala más reducida (Krickeberg, 1946, 147, 239). Los primeros habían ideado silos subterráneos para conservar los tubérculos, que se colocaban sobre junco con miras a evitar la humedad (Latcham, 1936, 163-181 ).

Brasil.

Se hicieron tentativas para cultivar la BATA INGLESA en Río de Janeiro desde 1840, con resultados poco halagadores por las enfermedades (Amaral, 1940, II, 437).

Uruguay.

Aunque las tribus serranas de lo que es hoy la Argentina, tales como los diaguitas (Krickeberg, op. cit., 231), cultivaban papa, el uso se difundió tardíamente por las pampas. Así lo expresa para el Uruguay un conocedor. Las variedades rojizas o criollas y moradas de Canarias, fueron llevadas allí sólo hacia 1774-1783 (Berro, 1914, 41, 165 ).

Etnobotánica.

La mayoría de los datos sobre este aspecto, por estar asociados con el cultivo, se han revisado en la obra referente a tecnología agrícola. Sólo se recuerda aquí el culto a las papas por los timoto-cuicas de la Sierra de Mérida. También, los indígenas peruanos reverenciaban las papas madres o primerizas ( «axomamas» ) y las «papap conopa» («axaconopa») , piedras especiales en figura de papas, a las cuales se rendía culto reservado o secreto: "La" misma superstición [ que para el maíz] tienen con las que llaman Axomamas que son quando salen algunas papas juntas, y las guardan para tener buena cosecha de papas" (Arriaga, 1920, 18, 27, 29).

Península ibérica.

Sólo para aclarar algunos aspectos de la historia de la papa en América equinoccial, se tratarán sumariamente algunos hechos relativos a la dispersión de este tubérculo en la península ibérica.

Salaman sostiene que en el hospital de sangre de Sevilla se consumía papa en 1573, y supone que se producía localmente, por lo cual la introducción debió tener lugar cuando más en 1570 (Salaman, 1949; 69). Sin conocer el documento en que se apoya la anterior afirmación, es difícil saber si se trate en este caso de PAPA o de BATATA, objeto de cierta confusión en España en los primeros tiempos. Ya se vio que la batata ( |Ipomea) se conoció tempranamente en la península (consúltese el numeral anterior). Así, no es posible saber a cuál de las dos se refiere Santa Teresa cucando habla de PATATAS. En cartas de Toledo, de 26 de enero de 1577, y de Avila, de 19 de diciembre del mismo año, agradece el envío de PATATAS (Teresa de Jesús, 1923, VIII, 39, 144).

Gubernatis dice que la papa fue introducida a Europa luego después de la conquista de América y que donde primero se llevó fue a España, pero que los curas se opusieron enérgicamente a su cultivo, maldiciendo esta como una raíz diabólica, por temer que la papa reemplazase al centeno, sobre el cual la iglesia percibía un diezmo (Gubernatis, 1878, I, xvii). Afirmaciones de esa índole poco ayudan a esclarecer la cuestión. También fue tildado el tabaco de diabólico, y a pesar de eso se extendió su uso por todo el mundo. En cuanto al diezmo, tanto montaba recibirlo del centeno como de la Papa, pues todo producto agrícola era pasible de él.

Los autores españoles que han tratado el asunto, convienen en que fue tardío el uso de la papa como alimento en la península, y por consiguiente, la difusión del cultivo. Colmeiro, por lo general bien documentado, expresa: "Por el mismo tiempo [fines del reinado de Felipe II] también se enriquecio nuestra agricultura con la patata, aunque el cultivo de tan precioso tubérculo no se extendió hasta fines del siglo pasado[XVIII], y más aun durante la primera mitad del presente" (Colmeiro, 1863, II, 85-86; Colmeiro y Penido, 1892, 30).

El botánico Ruiz afirma: que a Madrid sólo se introdujeron en 1662 bajo el nombre de "patatas manchegas" (Ruiz, 1952; 1. 29).

Otra cosa es que como el tabaco, el tomate y otras plantas americanas la papa se haya cultivado en algunos lugares de España como curiosidad o planta de huerta o medicinal. quizá desde mediados del siglo XVI.

Algo semejante ocurrió en Portugal. Un autor sostiene que no existió allí ni en el Brasil durante el siglo que se acaba de mencionar, Atribuye la lenta aceptación, a la renuencia de españoles y portugueses para, comer este nuevo tubérculo. Todavía en 1789 se cultivaba poco en Portugal (Franza, 1928, 12-19). o

Aspectos culturales y sociales.

No hay que extrañarse de esta renuencia inicial al consumo de la papa entre los europeos, si los mismos españoles que vivían en América, y estaban sujetos a la compulsión de consumir en algunas partes los productos terrígenos, tenían dificultad para aceptar las comidas americanas. Al principio de este capítulo se habló de la tendencia a considerar las raíces como "comida de indios". Pues bien, para la papa esta expresión aparece inequívocamente en varios documentos.

En una carta de 1º de julio de 1550 sobre las minas de Potosí, dice fray Domingo de Santo Tomás Navarrete, el autor del primer vocabulario quechua-español: "la hanega de otras comidas suyas [ de los indios] que llaman chuño y papas, que son raíces de yerbas, [valen] a 12 ya 15 castellanos" (Vargas, 1957, 210). En una relación descriptiva de Potosí ( 1603), donde afluía todo género de mercancías y bastimentos, se expresa de las papas, que eran "comida de indios" y aun de algunos españoles (Jiménez de la Espada, 1885, II, 130). La misma fórmula se usa para Quito (Ibid., 1897, III, 94, cxxv ) y para todo el Perú ( Acosta, 1954, 81 ) .En varios pasajes de este capítulo se trajeron a cuento los datos de Cobo sobre la asociación del consumo de raíces con la gente de escasos recursos, que no podía adquirir pan de trigo (Cobo, 1956, II, 315).

Sabido es que la categoría social de los alimentos ha sufrido altibajos al través de las épocas. La papa en América durante los siglos XVI a XVIII, era alimento de categoría inferior. Es natural que el uso entre la población de origen europeo empezó primero en las altiplanicies, que para esa misma clase social en climas calientes. Decía el cura Oviedo a mediados del siglo XVIII: "Es también el continuo alimento de todos y para todas comidas" (Oviedo, 1930, 48). Por otra parte, la tendencia constante, así en vestidos como en alimentos, ha sido la creciente democratización. Este proceso fue más intenso para unos productos ( tabaco, coca, choco- late) que para otros. Aun a mediados del siglo XIX el antioqueño y por ende maicero Gutiérrez González, decía :

 

"Empero con la papa, la vil papa, ¿qué es lo que puede hacerse? No comerla".

 

Pero todas estas cosas se pueden tratar más a espacio en mejor ocasión.

 

COMPUESTAS. 129- |Polymnia edulis Wedd..

ARICONA, en aymara, según Cobo.

YACÓN, BACÓN, LLACUN, LLACUMA, LLAKOMA, en quechua (Valdizán y Maldonado, 1922, II, 358- 360; Yacovleff y Herrera, 1935, 73).

JIQUIMA, en Venezuela (Pittier, 1926, 265) (véase numeral 122).

JIQUIMILLA, en Colombia (Pérez Arbeláez, 1956, 300).

Describiendo esta planta, anota Cobo: "Tiene cada mata a tres, a seis, ya más raíces, las cuales son tan grandes como medianos nabos, mas no adelgazan tanto como ellos hacia la punta, dulces, aguanosas, por de fuera de color de tierra y por de dentro blancas y tiernas como un nabo. Cómense crudas por frutas y tienen muy buen sabor, y mucho mejor si se pasan un poco al sol; suélense cortar en ruedas y preparar de la misma suerte que el cardo, con su pimienta y naranja, y desta manera se parecen algo en el sabor al cardo. Es maravillosa fruta para embarcada, porque dura mucho tiempo. Yola he visto llevar por la mar y durar más de veinte días; y respeto de ser tan zumosa, se ponía más dulce y refrescaba mucho en tiempo de calor" (Cobo, 1890, I, 365-366; -----, 1956, I, 170). Dice Fortunato Herrera que los indios del Perú la consumen especialmente en las festividades de Corpus, que han reemplazado en parte sus ceremonias del Cojapac-raimi (Cárdenas, 1950, 16).

El consumo de esta raíz en Colombia parece haber estado confinado y eso parcamente, a la Cordillera Oriental. No se ha visto mencionada en los documentos históricos revisados hasta ahora, a menos que sea |Polymnia y no a |Pachyrrhizus (véase numeral 122), la JÍQUIMA que según Simón y Vázquez de Espinosa cultivaban los indígenas del Nuevo Reino de Granada (Simón, 1953, II, 271; Vázquez de Espinosa, 1948, 309).

 

130- |Helianthus tuberosus L..

TUPINAMBO, TOPINAMBUR.

PATACA, PATATA DE CAÑA, en España.

ALCACHOFA DE JERUSALEM (Jerusalem's artichoke), posible deformación de GIRASOLE ARTICIOCCO (Carrier, 1923, 60).

Esta especie, originaria de Norte América, no aparece mencionada en los documentos coloniales de las posesiones españolas. Habiendo tantos buenos tubérculos, no se le prestó atención a éste, que fue conocido en España más tardíamente que los otros, no antes del siglo XVIII (Colmeiro y Penido, 1892, 57; Herrera, G. A., 1819, II!, 246-247).

En cambio, los ingleses y franceses conocieron esta planta en Canadá y en las colonias costeras desde fines del siglo XVI, y la introdujeron a sus países, al parecer sin que hallara mucha aceptación (Carrier, loc. cit.; Safford, 1927,410).

Se usa en Argentina y Uruguay como alimento para cerdos.

No se han obtenido referencias sobre su introducción en América equinoccial.

 

 

NOTA. En la literatura colonial aparecen mencionadas otras raíces por sus nombres, sin ninguna descripción que permita identificarlas. El procedimiento indicado para las frutas en iguales condiciones, tiene cabida en este caso.

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