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INDICE
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105-
|Cyphomandra betacea (Cav.) Sendt..
SIMA, LIMATOMATE, TOMATE DE MONTE, en Bolivia.
TOMATE DE ARBOL, en Colombia.
Quizá le convenga a esta especie la siguiente nota del misionero
fray Juan de Santa Gertrudis, quien en la parte alta del actual
departamento colombiano de Nariño observó: "Hay un árbol
que da unas frutas como tomates en la hechura, tan bien parecido al
tomate, que cualquiera que lo viese jurara que es tomate. Ella
cuando madura se pone de color meloso, y es más dulce que la miel.
No tiene pepita ninguna, sólo unos granitos como el tomate, y su
hollejo también recio como él" (Serra, 1956, I, 200). En
1876 el naturalista Eduardo André, durante su viaje por los Andes
equinocciales, pernoctó en la hacienda Tacuaya, de Domingo Rosero,
a orillas del río Guáitara, Nariño, a 1876 metros sobre el mar.
"La planta más curiosa que yo vi allí -dice- y que no he
vuelto a encontrar, es una yerbamora (morelle) de fruto grande
verde, comestible, diferente de las «naranjillas» de Pasto
(
|Solanum galeatum). Se pondera el sabor por encima de todo,
y la forma recuerda una manzana alargada. Desconozco el nombre de
esta planta, cuya introducción al Mediodía de Europa es muy
deseable" (André: LTDM, 1879, 29 sem., XXXVIII, 347).
Aunque vago, este dato quizá pueda corresponder a
|Cyphomandra.
En su reseña de las frutas nativas del oriente boliviano, hecha
en 1815, el doctor Boso dice del que llama TOMATE DEL MONTE:
"se da en un arbusto mui endeble, la fruta se parece al
«tumbo» [ véase familia Passifloráceas] , pero quando está madura
se pone morada por afuera, hacen de ella ensaladas; y dulces mui
ricos, se cria en los vosques de Santa Cruz, en Salta, y en los
Yungas de La Paz. En Yungas «sima» = tomate" (Valdizán y
Maldonado, 1922, III, 364). Quien escribe lo ha visto relativamente
frecuente en Chulumani, donde se llama LIMATOMATE. En Bolivia se
usa, igual que el tomate común, como fruto condimenticio, mientras
que en Colombia, Ecuador y Perú se prepara casi exclusivamente en
conservas y dulces (Cárdenas, 1950, 18).
106-
|Physalis peruviana L. .
|Physalis spp. .
UCHUBA, UCHUVA y variantes, en algunas regiones de Colombia.
Mientras algunos creen que esta palabra es de origen quechua (Lira,
1945, 1034), otros opinan que pertenece a la lengua muisca (Flórez:
RCA, 1955, V: 294).
UVILLA, en partes de Colombia y del Ecuador (Toscano Mateus,
1953, 431).
CAPULÍ, en el Perú ( véase adelante ).
Varias especies mejicanas reciben el nombre de MILTOMATE
(Martínez, 1937, 312).
Hablando de las frutas comunes en Cali a mediados del siglo XVI,
Cieza de León trae este enigmático pasaje, que tanto se puede
aplicar a la uchuva como a
|Solanum sisymbrifolium Lam. :
"unas uvillas que tienen una cáscara por encima. que son
sabrosas" (Cieza, 1924, 92).
En las postreras campañas de exterminio contra los pijaos del
flanco oriental de la Cordillera Central de los Andes, arriba de
Chaparral, se observó según informes de uno de los participantes,
que la OCHUBA era cultivada por tales indígenas (Simón, 19531 IX,
35, 39).
Zamora, quizá haciéndose eco de una creencia admitida en su
tiempo (1701), atribuye a la hoja de la VCHUVA: ciertas virtudes
medicinales: ". ..estas son de color anaranjado, de sabor
agridulce; su conserva es mejor que la de las Guindas, y por esto
muy celebrada de los que comen de regalo, y la prefieren los
Europeos a otros dulces de mejor gusto" (Zamora, 19301
46). Cuarenta años después lo confirma Oviedo: "Las
«uchuvas» son unas fruticas de niños, dulces, y de ellas se fabrica
una regalada conserva; prodúcense en todas tierras templadas, son
de la forma de los tomates. .." (Oviedo, 19301 45).
Se cultivaban en Lima a mediados del siglo XVIII con el nombre
de CAPULÍES; las frutas, no sólo servían para comer, sino que,
previamente ambareadas o aromatizadas, lucíanlas como adorno las
mujeres (Ruiz, 1952, I, 8; 322).
Los frutos de plantas de este género se comen crudos o en
compotas en Sur América. Por el contrario, en Centro América y
Méjico se usan como condimento, a la manera del tomate común, no
obstante ser por lo general más carnosas las especies
centroamericanas
|P. aequata Jacq. y otras (Bukasov, 1930,
530).
Las citas del médico Hernández hechas para el tomate se aplican
también a este grupo (Hernández, 19461 II, 699- 706).
"Miltomates, como corazones", le enviaba
Castañeda a Clusius en 1600 (Alvarez López: RI, 1945, VI, 20:
276).
Recientemente ha sido introducida a la Granja "Tulio
Ospina", de Medellín, desde Méjico, una variedad de
miltomate (ETO: carta ago. 1956).
107-
|Solanum quitoense Lam..
LULO, en el occidente de Colombia.
MA-SHA-KVE:, en kamsá o koche de Sibundoy (Schultes, 1949,
45).
NARANJILLA, en el Ecuador.
Los pocos autores que se han ocupado en este fruto, dan por
sentado que la palabra LULO procede del idioma quechua. Para
algunos lingüistas sería la forma quiteña o septentrional de RURU,
huevo, fruto (Lira, 1945, 557; Toscano Mateus; 1953, 93). El primer
vocabulario quechua-español que se conoce trae " «llullu»
= cosa no sazonada; pimpollo de árbol blando, o otra cosa blanda
assi" (Navarrete, D. de S. T., 1560, 147).
"«Llullu» = toda cosa tierna que nace o crece antes de
endurecerse"; y "«llullu-ruru» = fruta tierna en
leche", trae otro vocabulario de principios del siglo XVII
( González Holguín, 1608, 213;-----, 1952 (ed. fascim.). Pero el
primer nombre registrado para una Solanácea de frutos comestibles
cuya descripción corresponde con relativa exactitud a
|Solanum aff.
|quitoense Lam., es PUSCOLULO, que
Jiménez de la Espada (véase adelante) sospecha podría derivarse de
«ppochcco-ruru», "fruto agrio o ácido". González
Holguín trae " «pochcco» = leuadura o cosa azeda o
agria" (González Holguín, 1608, 295). En el campo de las
hipótesis, también es aceptable que sea "fruto baboso o
mucilaginoso , de «puzoco» = espuma o baba"
(Navarrete, D. de S. T., 1560, 162 v.). Si LULO es un quechuismo,
no está bien claro el proceso que condujo a la pérdida de la
palabra acompañante PUSCO, mientras los nombres de otros frutos la
han conservado. Así se puede comprobar en los casos de ASNA-LULO y
CHAQUI-LULO, que cita alguna fuente colonial como existentes en la
altiplanicie de los Pastos; y de CHONTA-RURO o variantes, difundido
desde fines del siglo XVI (Patiño: Al. 1958, XVIII, 319-323).
Como la especie en cuestión es originaria de la región
equinoccial, es también permitido suponer que el nombre LULO
pertenezca a algún idioma local.
En el colorado, lengua de la costa y parte de la vertiente
occidental andina del Ecuador, la raíz «lu» sirve para designar los
colores rojo y amarillo y por extensión, madurez (Jijón y Caamaño,
1941, II, 249): la duplicación «lulo» indicaría según Buchwald,
"colorado, colorado" (Ibid., 250). Existe en esa
área un río Lulo, afluente del Palenque (Wolf, 1892, 138).
La partícula SHA, ( thsa, za, sha, cha), equivale en kamsá y en
su filial el coayker, a "cosa buena, admirable",
y sirve para clasificar las cosas carnosas (Jijón y Caamaño, 1940,
I, 102, 103, 105, 106, 107, 109, 117, 118, 119, 120, 122, 123, 124;
157, 160, 191, 192). En el kamsá «be» es
"redondo" (Ibid., 118, 122).
El origen de la palabra NARANJILLA queda aclarado en las fuentes
que se citarán adelante. Sin embargo, algunos datos sobre distintas
variedades de naranjillas (Gattoni, 1935, 7) quizá deban referirse
a especies diferentes, cuya situación por falta de colecciones
botánicas no está bien aclarada.
Hace poco Schultes y Cuatrecasas han descrito una variedad de
|Solanum quitoense, caracterizada por la presencia de espinas
en las hojas, y cuya área de dispersión está situada al norte de la
línea ecuatorial (Schultes y Cuatrecasas: HUBML, 1953, 16, 5:
97-105).
En la descripción del obispado de Quito de Diego Rodríguez
Docampo, hecha en 1650, al hablar de la región de Yumbos al oeste
de Quito, enumera las frutas que allí se dan, entre ellas cidras,
limas, naranjas y "naranjillas" (Jiménez de la
Espada, 1897, III, ci). El hecho de identificar las especies de
cítricos por sus nombres tradicionales españoles, indica que las
"naranjillas" no son otras que
|Solanum.
Para 1652 el naturalista Bernabé Cobo, quizá aprovechando datos
enviados por corresponsales de la orden jesuítica a la cual
pertenecía, había descrito bajo diferentes nombres regionales una o
varias especies de
|Solanum de frutos comestibles, nativas de
Popayán y de Quito, provincias que Cobo, residente en Lima y en
Méjico, no tuvo la oportunidad de visitar. Las descripciones son
semejantes, excepto en pequeños detalles, que se advertirán mejor
colocando ambos textos en dóble columna:
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"
|Capítulo XVI
|Del puscolulo.
|
"Capítulo XXIII
|De las naranjillas.
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En la provincia de Popayán nace una mata llamada
|puscolulo (+) que es semejante a la higuerilla de infierno
en la grandeza, hoja y hechura. Lleva una fruta muy parecida a una
manzana en el tamaño, color y cáscara; mas está toda ella cubierta
de unas espinillas que fácilmente se quitan. La carne es entre
verde y amarilla, aguanosa y llena de unas pepitas como de ají, que
se comen juntamente con la carne. Tira más el sabor a agrio que a
dulce, y si se comen muchas, dan dentera" (Cobo, 1890, I,
461;-----, 1956 I, 209-210).
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En la provincia de Quito nace una mata de un estado, poco más o
menos; su hoja es del talle de la higuerilla de infierno, un poco
mayor, y espinosa por las venas. A la fruta que lleva dan nombre de
|naranjillas, por tener alguna semejanza con las naranjas. Es
del tamaño de un mediano durazno, redonda, de color naranjado; en
la cáscara y sustancia se parece a los tomates; lo de dentro es una
sustancia aguanosa y de sabor agridulce; tiene muchas pepitas
dentro, como el tomate, y buen sabor" (Cobo, 1890, I,
470;-----, 1956, I, 213).
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(+) Acaso debe leerse Ppochccoruru, 'fruto agrio o ácido'. en
quichua, que es, según creo, la Naranjita de Quito
(Nota de Marcos Jiménez de la Espada).
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Ambas descripciones concuerdan en el detalle de que las hojas
son sinuadas, ya que se comparan con las de la "higuerilla
del infierno", nombre colonial de
|Ricinus communis
L. Pero el fruto del puscolulo está revestido de pelos a modo de
espinas, mientras que la naranjilla figura con fruto liso, como el
del tomate. Otra diferencia es la presencia de espinas en las venas
de la hoja de la naranjilla, circunstancia que no se menciona para
el puscolulo.
De las trascripciones anteriores se deduce que ya para mediados
del siglo XVII se conocían en Popayán y en Quito Solanáceas de
frutos comestibles que diferían, tanto en nombre, como en algunos
detalles morfológicos. Aparentemente Cobo no se dio cuenta o por lo
menos no destaca, la afinidad de las dos plantas que reseña. Lo
mismo se puede observar para otras especies de regiones alejadas de
su sede habitual, que tuvo que describir basándose en informes de
terceros (véase el caso de CHONTADURO y SIRIBA en el capítulo
III).
En su descripción de la naranjilla, el jesuíta ecuatoriano Juan
de Velasco (1789) no agrega nada notable, excepto el detalle de que
la hoja es "ancha, áspera y algo espinosa"
(Velasco, 1927, 1, 73-74). Un siglo después se hacen figurar como
productos típicos de la región serrana (Wolf, 1892, 444).
Los datos anteriores son de la parte interandina equinoccial
(Loja a Popayán). Los dos siguientes se refieren a la vertiente
amazónica.
NARANJAS y NARANJILLAS, sin más explicación, incluye el jesuíta
Juan Magnin en 1740 entre las frutas cultivadas en la provincia de
Maynas (Magnin, 1940, 156).
En la década 1750-1760 el misionero mallorquín Juan de Santa
Gertrudis desempeñó labores evangelizadoras en la parte alta de los
ríos Putumayo y Caquetá. Refiriéndose a una antigua misión del alto
Caquetá, dice lo siguiente: "Hay allí en Santa Rosa una
huerta con su cerca, y en ella la tercera parte es naranjillas. Es
una mata del alto de un hombre, con las hojas grandes, semejantes a
la berenjena. Mas encima de las hojas cría espinas del grueso y
largo de medio alfiler, 15 ó 20 en cada hoja. En el centro da la
fruta, que por lo parecido a las naranjas, tal vez las llaman
naranjillas. Ellas son la mitad más chicas que las naranjas, y
están vestidas de espinitas muy finas y agudas, tan tupidas de
ello, que parece un terciopelo. Así como van madurando, les van
cayendo las espinas, y las naranjillas se vuelven de color de grana
muy encendido. La corteza es muy delgada, y dentro no tiene pepita
alguna. Es al modo de una naranja que no tuviera gajos, sino todo
un meollo. Su color es entre verde y anaranjado y su sabor
agridulce muy apetitoso. Es fruta muy fresca para el cuerpo, y
des(h)echas unas de ellas en agua con azúcar, es un refresco de los
más regalados de cuantos yo he probado en el mundo"
(Serra, 1956, I, 148-149).
Los datos de mediados del siglo XVII confinan la dispersión del
PUSCOLULO y de la NARANJILLA a las provincias de Popayán y Quito.
Los de un siglo después que se acaban de citar limitados a la
NARANJILLA, aunque desplazan hacia el oriente la zona de cultivo,
no la alejan de la faja equinoccial. Pero las dos menciones que se
verán en seguida, indican que el cultivo de
|Solanum
quitoense o de alguna otra especie que se haya podido confundir
con ella, se había desplazado de su foco original, tanto hacia el
norte como hacia el sur.
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MAPA 8.-Distribución geográfica de tres especies frutales del
género Solanum, según documentos de los siglos XVII y XVIII: SM=
|
S. muricatum Ait.; SQ= |
S. quitoense
Lam.; ST= |
S. topiro H. B. ex Dun
|
..
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En 1701 decía fray Alonso de Zamora, al enumerar las
producciones vegetales del Nuevo Reino de Granada: "Llevan
las tierras cálidas vnos arboles de la estatura de los Limones
llamados Lulos. Estos dan vna fruta, como naranjas pequeñas, y de
su color, ollejo muy delgado, y de muy agradable fragancia, su
agrio es moderado, los granos muchos entre vna médula blanda, y
deshecha, segÚn el doctor Lugo, doctissimo médico, que huvo en este
Nuevo Reyno, es cada uno cordial saludable para los enfermos de
tabardillo, y de otras enfermedades de calenturas. Las salsas que
haz en de ellos son las más sazonadas que ha descubierto la
gula" (Zamora, 1701, 41;-----, 1930, 40). El estilo
gongorino de la época no ayudaba a la exactitud de las
descripciones. El nombre «lulo» parece haber sido trasportado desde
el occidente de la Nueva Granada; pero el dato (por la
circunstancia de referirse a especie de tierras cálidas) quizá
pueda atribuirse al TUPIRO (véase adelante). Colecciones botánicas
se han hecho tan arriba como el río Guayabero, alto afluente del
Guaviare (Cuatrecasas, 1939, No.7558; comunicación personal). Solo
un estudio en el terreno y la colección de material botánico
abundante pueden resolver la dificultad.
José Lorenzo de Reina, en un informe descriptivo del distrito de
Vijes, de la jurisdicción de Cali, hecho a 20 de julio de 1808,
dice que en el sitio de Ciénagalarga de la cuenca del río Bitaco,
afluente del Dagua, había unos pocos habitantes que en ese
temperamento benigno sembraban plátanos, maíz, algunas arracachas y
LULOS (Villaquirán: BHV, 1939, 61-66; 232).
La dispersión al sur se había operado hacia mediados del siglo
XVIII. Entre las plantas que el botánico Hipólito Ruiz colectó en
Lima y alrededores y en los valles vecinos, en el primer semestre
de 1778, incluye: "
|Solanum angulosum, vulgo
«narangitas de Quito», por haber sido trasplantado de esta
provincia, y tener sus frutos la figura y color de una Naranja
pequeña; las mugeres estiman estos frutos por su olorcillo y por el
gusto particular que da a la bebida del Mate, en la que acostumbran
echar algunas gotas de su xugo; también los ponen entre las
mixturas de flores para que hermoseen y contribuya con su olor a
hacer más grata la mixtura" (Ruiz, 1952, I, 30). En otro
pasaje dice que envió a España semillas de
|Solanum
peruvianum o "naranjitas de Quito", en la
primera remesa de plantas y semillas que hizo en 1780. Los cajones
en que iban las plantas vivas se perdieron (Ruiz, 1952, I, 434,
443).
En la época republicana, pues todos los datos anteriores son del
período colonial, Eduardo André, quien vio naranjilla en el mercado
de Pasto en 1876, elogia este fruto, que identifica como
|S.
galeafum; pero no describe la planta (André: LTDM, 1879, 29
sem., XXXVIII, 322). Cárdenas considera el lulo como especie en vía
de domesticación, de cultivo no muy antiguo, y en cierto modo
todavía silvestre (Cárdenas, 1950 17-18).
En su obra sobre los quechuismos usados en el Valle del Cauca,
Leonardo Tascón al hablar del lulo, trae los siguientes datos, que
se incorporan por establecer categóricamente la presencia en ese
departamento colombiano de dos formas diferentes, bien conocidas y
distinguidas allí: "Lulo (Valle). (De «llullu», blando,
tierno). Fruta redonda, achatada, de color anaranjado, de sabor
agrio, que se emplea para preparar bebidas refrescantes muy
agradables; es producida por una planta solanácea de hojas grandes,
moradas y espinosas lo mismo que el tallo, y de flores blancas en
racimo, llamada en botánica
|Solanum esculentum. El «lulo de
perro» cuya corteza sirve para hacer dulce, es el fruto de otra
especie que se distingue de la anterior por el color verde de sus
hojas" (Tascón, 1934?, 101;-----, 1961, 437). No se sabe
qué relaciones tiene esta especie con lo que otro autor llama
PICHUCUMUL (Ortiz, S. E.: IDEARIUM, 1938, 210;-----, 1954,
125-126).
Los miembros de la expedición botánica rusa a Colombia en 1925
encontraron lulos en Manizales (Bukasov, 1930, 488).
El médico-geógrafo Villavicencio habla de la excelencia de las
naranjillas que se cultivaban en Baeza, oriente ecuatoriano, a
mediados del siglo XIX (Villavicencio, 1858, 403).
Bajo el nombre apocopado NARANGI cultivan una fruta los jívaros
y canelos (Karsten, 1935, 123; 568; Sarmiento, 1958, 178). Surge la
duda si estas dos últimas referencias sean aplicables al
108-
|Solanum topiro H. B. ex Dun..
TOPIRO, TUPIRO, TUPIRU (cuenca del Orinoco-Río Negro).
BO-PÓ entre los indios camaratas, territorio Amazonas,
Venezuela, según Steyemark (Schultes, 1958, 242).
BETÁKA, en cubeo; DETWÁ, en taiwano; DETWÁ, en tatuya, Apaporis
(Schultes, op. cit., loc. cit.).
ETOA, en tucano (Vaupés) (Romero Castañeda, 1961, 290).
Ya se sugirió atrás que el LULO a que se refiere Zamora en 1701
pudo haber sido TOPIRO de alguno de los afluentes izquierdos del
Orinoco, si no frecuentados, por lo menos conocidos por los
misioneros de diversas órdenes religiosas, que estaban en estrecho
contacto con Santa Fe de Bogotá.
Gumilla, quizá aplicando un nombre ya difundido en su época como
el de LULO del párrafo anterior, enumera entre los frutos
regionales silvestres, primero dátiles, en el sentido de
"palmas", y en segundo lugar
"naranjillas, de un agridulce muy sano, y son del mismo
color, y algo menores, que las naranjas ordinarias"
(Gumilla, 1741, 197;-----, 1944, 1, 266;-----, 1955, 174).
En el segundo reconocimiento del río Padamu, afluente del alto
Orinoco, en marzo y abril de 1760, Apolinar Diez de la Fuente,
miembro de la Comisión de Límites entre las colonias de España y
Portugal. organizada algunos años antes, al bajar del raudal de los
Guaharibos hasta la confluencia del Casiquiare y el Orinoco, halló
que el conuco mandado hacer desde el año anterior de 1759, mostraba
ya el maíz, los fríjoles, los TUPIROS (Ramos Pérez, 1946, 407).
Esta roza la habían hecho los indios en tres días (Altolaguirre y
Duvale 1908, 310), cerca del fuerte de Buena-Guardia, del cual cien
años después no existía ningún vestigio (Michelena y Rojas, 1867,
162, 355).
En su viaje por el alto Orinoco en 1800, Humboldt y Bonpland
hallaron tupiros en San Fernando de Atabapo, localidad de donde
procede el material botánico para la descripción de la especie. En
el sector entre el Javita y el caño Pimichín incluye el primero de
dichos autores entre las plantas comunes el
|Solanum topiro
(Humboldt, 1942, IV, 178). Probablemente en las obras de estos
autores, pero también en observaciones propias, se apoyó Lisandro
Alvarado para la siguiente descripción: "«Túpiro».
|Solanum Topiro. Planta de tallo herbáceo, tomentoso; hojas
subaovadas, agudas, sinuoso-angulosas, desiguales en la base,
apretadamente peludas por encima; tenuemente cano-tomentosas por
debajo; flores extraaxilares, agregadas; bayas aovadas,
cuadriloculares, comestibles. Atabapo, Alto Orinoco. Florece en
mayo. Dícese también «tópiro»" (Alvarado, 1953; 345). Esta
grafía esdrújula la trae Tavera Acosta (Tavera Acosta, 1954,
218).
En un trabajo reciente, Schultes adscribe a
|S. topiro las
referencias que sobre la COCONA del oriente peruano han dado Fennel
y otros autores (Schultes, 1958, 231-232; Fennel, 1948, 181-182).
Ricardo Latcham enumerando varias especies frutales utilizadas por
las tribus amazónicas, menciona sin citar fuente, la
"«cocona», que da una drupa parecida a una
naranja" (Latcham, 1936, 65-66, 72).
Sobre la NARANJILLA del oriente ecuatoriano, en una obra
aparecida poco ha, se dan los siguientes datos: "Existen
de tres clases, dos ácidas ( conocidos en el Oriente con el nombre
de huevo e tigre y cocona) y la otra común
entre nosotros, agridulce y muy agradable, especial para bebidas,
conservas, helados, sorbetes; además de tomarse en fruta sola o con
azúcar. Es tan aromática que basta un fruto para llenar de
agradable olor un salón. La "cocona" es también
un insecticida especial, remedio que usan los indios del oriente
para los piojos de la cabeza. También la comen asada"
(Sarmiento, 1958, 178). Lo que quien escribe ha visto vender en el
mercado de Iquitos bajo el nombre de COCONA y ha comido (1951), es
una baya mayor que la de
|Solanum quitoense, pero con la
epidermis de color púrpura oscuro casi morado y no anaranjado o
amarillo.
En octubre de 1948 se introdujeron semillas de
"cocona" de los Estados Unidos a la Granja
"Tulio Ospina", de Medellín, Colombia. Según
informes oficiales, la planta tiene poca espina y los frutos son de
color anaranjado ( Granja Tulio Ospina: carta agosto 1956; carta
329, octubre 5, 1961 ). Ya se va generalizando en las regiones
cálidas del interior colombiano y en Buenaventura.
COCONA con otras frutas cultivan los kareneiris del alto Madre
de Dios, río del oriente peruano (Fejos, 1940-1942, 24).
109-
|Solanum muricatum Ait. .
S.
|muricatum Ait. var. popayanum Bitt.
(Bukasov, 1930, 530).
CACHON, en quechua (Navarrete, D.de S. T., 1560, 112 v.;-----,
1951, 242; González Holguín, 1608, 258).
CACHUMA, en aymara (Bertonio, 1612, 32).
PEPINO, PEPINO DULCE. Este nombre lo impusieron los españoles
por ver en este fruto semejanza con el pepino cucurbitáceo
(
|Cucumis sativus L.), introducido por ellos a América. Hay
que advertir que PEPINO parece haberse aplicado también a
|Cyphomandra en el Perú (Yacovleff y Herrera, 1934,275).
Refiriéndose Cieza de León ( 1553) a los llanos irrigados de la
costa peruana, habla de los llamados PEPINOS como una de las frutas
singulares americanas (Cieza, 1924, 209). A propósito de las
últimas campañas de Huayna Cápac en la costa norte del Perú, el
mismo autor trae este pasaje anecdótico: "Y dicen dél, que
yendo por el hermoso llano de Chayanta, cerca de Chimo, que es
donde agora está la ciudad de Trujillo, estaba un indio viejo en
una sementera, y como oyó que pasaba el rey por allí cerca, que
cogió tres o cuatro pepinos que con su tierra y todo se los llevó,
y le dijo: «Ancha Atunapu micucampa»; que quiere decir:
"muy gran Señor, cóme tú esto". Y que delante de
los señores y más gente, tomó los pepinos, y comiendo de uno de
ellos, dijo delante de todos, por agradar al viejo: «Xuylluy, ancha
mizqui cay»; que en nuestra lengua quiere decir: "En
verdad que es muy dulce esto".
De que todos recibieron grandísimo placer" (Cieza,
1880, 250- 251). Las expediciones de Huayna Cápac en la región
chimumochica tuvieron lugar después de la muerte de su padre Tupac
Inca Yupanqui, ocurrida hacia 1481 (Vázquez de Espinosa. 1948,
541-544). El mismo Cieza describiendo el valle de Chincha, pondera
la hermosura de los huertos que habla, "y cuán sabrosos y
olorosos pepinos, no de la naturaleza de los de España, aunque en
el talle les parecen algo, porque los de acá son amarillos
quitándoles la cáscara, y tan gusto- sos, que cierto ha menester
comer muchos un hombre para quedar satisfecho" (Cieza,
1924, 229). Informes de la existencia en la costa peruana de unos
PEPINOS, distintos de los de Castilla, difundió el piloto Pedro
Corzo a raíz de los primeros viajes de Francisco Pizarro (Oviedo y
Valdés, 1855, IV, 215- 216; Yacovleff y Herrera, 1934,
274-275).
Juan de Salinas Loyola, en la relación de Loja, Ecuador, escrita
en España en 1571-1572, dice que hay "pepinos de los de
allá". En 1572, en su relación de Quito, escrita también
en España; es más explícito: "Hay otra manera de pepinos,
los cuales se crían como los de Castilla; son lisos, blancos, con
unas venas moradas; estos comen los indios y son tenidos por más
sanos que los de estas partes y no tan fríos". Según la
relación de Otavalo, de Juan Ponce de León (1582), había pepinos de
los de Castilla y también "de los de acá" en los
lugares de Pizque, riberos del río Guaillabamba, lo mismo que en
las del río Mira o Coangue (Jiménez de la Espada, 1897, 111, 203,
73, 113). Todavía al caserío del Olivar, poco al norte de Ibarra en
la provincia de Imbabura, sobre la carretera que conduce a Tulcán
ya Pasto, es costumbre diaria vender excelentes pepinos a los
pasajeros que paran allí. En el segundo cuarto del siglo XVII,
Vázquez de Espinosa al enumerar las producciones de Quito dice que
hay "pepinos muy diferentes y mejores que los
nuestros" (Vázquez de Espinosa, 1948, 340).
En Guano, partido de la villa de Villardonpardo (Riobamba), a
fines del siglo XVII había pepinos de la tierra" (Torres
de Mendoza, 1868, IX, 473). Es planta típica de la zona altoandina
ecuatorial (Wolf, 1892, 445).
Para Nueva Granada no se conocen menciones tan tempranas sobre
el pepino como las indicadas en los párrafos anteriores. No es
posible saber si el cultivo de esta especie que se hace en la
actualidad hasta la latitud de Popayán y aun en Antioquia y en la
sabana de Bogotá, es prehispánico, o posterior a la conquista.
Aunque si había CACHON en la cuenca del río Mira, límite meridional
de los pueblos pastos, se puede conjeturar que el cultivo se
extendía hacia el norte por lo menos hasta la hoya del río que
después se llamó Guáitara. Al decir de fray Alonso de Zamora, para
fines del siglo XVII abundaban en el Nuevo Reino de Granada los
PEPINOS COHOMBROS, ZOCATOS y DULCES (Zamora, 1701, 45;-----, 1930,
43). El pepino dulce era una de las frutas comunes en Bogotá para
mediados del siglo XIX (Holton, 1857, 149).
No se ha encontrado documento alguno que compruebe la aserción
de Uribe Angel, seguida por Montoya y Flórez, de que los indígenas
del territorio antioqueño cultivaban pepino en sus huertos (Uribe
Angel, 1885, 516 ; Montoya y Flórez: RHA, 1922, 535-594).
Dice Acosta en 1590: "Tampoco los que se llaman pepinos
Son árboles, sino hortaliza que en un año hace su curso.
Pusiéronles este nombre porque algunos de ellos o los más, tienen
el largo y el redondo semejante a pepino de España, mas en todo lo
demás difieren, porque el color no es verde sino morado, o amarillo
o blanco, y no son espinosos ni escabrosos, sino muy lisos, y el
gusto tienen diferentísimo y de mucha ventaja, porque tienen
también éstos un agrete dulce muy sabroso cuando son de buena
sazón, aunque no tan agudo COmo la piña. Son muy jugosos y frescos,
y fáciles de digestión; para refrescar en tiempo de calor Son
buenos; móndase la cáscara, que es blanda, y todo lo demás es
carne; dánse en tierras templadas y quieren regadío, y aunque por
la figura los llaman pepinos, muchos de ellos hay redondos del
todo, y otros de diferente hechura; de modo que ni aún la figura
tienen de pepinos. Esta planta no me acuerdo ha- berla visto en
Nueva España ni en las Islas, sino Sólo en loS Llanos del
Pirú" (Acosta, 1940, 275-276;-----, 1954, 113). Garcilaso
en 1606 no se acordaba bien del nombre vernáculo, y arriesga el de
CÁCHAM: los pepinos Son de tres tamaños, y los más pequeños,
que tienen forma de Corazón son los mejores" (Garcilaso,
1945, II, 180).
Entre las frutas de la tierra de los llanos de Trujillo en Perú,
Vázquez de Espinosa incluye los pepinos. Más adelante agrega:
"Tiene la ciudad a vn quarto de legua el pueblo de
Mansiche, de mucho regalo de ortalizas, y frutas en particular de
Pepinos del Piru, que los ay de muchas suertes [.] los de este
pueblo son los mejores del Piru (por ser de los mejores, y mas
regaladas (siq)). La mata es de la hechura de un pimiento y la hoja
mas menuda y curiosa (que en el color y de la echura) parecida a la
de tomate, ay lo de muchas maneras morado, amarillo, y blanco y
otros colores, y son muy lisos, el comerlos a de ser maduros porque
verdes no son buenos, ay los largos, y redondos y de otras hechuras
chicos y grandes, el gusto es muy sabroso quando son de buena
sazón, son muy jugozos, frescos, buenos para la orina, y digestión.
Mondase la cascara que es muy blanda y delgada, y todo se come,
esta fruta (ni la vi en toda la Nueva España y Honduras ni en las
islas), solo la ay en el Piru" (Vázquez de Espinosa, 1948,
365, 367, 368). Los pepinos se continuaban cultivando en Trujillo
en el siglo siguiente (Feyjoo, 1763, 13).
Cobo describe los pepinos con notable precisión; señala
variedades moradas, amarillas, blancas y otras; pero la más común
era morada con variegaciones de otro color en sentido longitudinal.
.Danse los mejores pepinos en los valles désta costa del Perú;
señaladamente tienen fama los de los valles de Trujillo, Ica y
Chincha, porque quieren tierra Caliente y arenisca; y así aunque se
han llevado a la Nueva España, no llegan a tener allá tan buena
sazón, por no serles a propósito el temple. En el valle de Atrisco
los vi yo en el convento del Carmen y experimenté que estaban
desabridos y sin la dulzura que tienen en este reino. Su zumo,
mezclado con unguento rojo, aprovecha contra el calor de los
riñones. En la lengua quichua se llama «cachum», y en aymara,
«cachuma»" (Cobo, 1891, II. 381-383;-----,1956, I, 177).
En otro pasaje Cobo deja constancia de que, a pesar de que el
pepino de España (
|Cucumis ) se producía bien en América, se
usaba sólo como hortaliza, mientras que como fruta se prefería el
pepino de la tierra (
|Solanum). Se cultivaba en Lima (Cobo,
1891, II, 436-437;-----, 1956, I, 418; II, 317::1:
Entre las plantas que el botánico Hipólito Ruiz colectó en la
capital del virreinato y alrededores y en los valles de la Sierra
peruana, en el primer semestre de 1778, incluye el
|Solanum
variegatum, vulgo PEPINO, cuyos frutos se consumían mucho en el
Perú, ya los cuales equivocadamente les atribuye la acción de
producir, si se comían en exceso, fiebres tercianas y disenteria
con tenesmo o pujo (Ruiz, 1952, I, 29). Cuando describe las
producciones de Lurín, lugar cercano a Limo, vuelve a mencionar el
pepino de la tierra o del país. Dice que esta planta fructifica en
abundancia; que los frutos suelen ser amarillentos, blanquecinos o
manchados de morado, violado y rojo; repite el dato sobre su
presunta acción para producir las enfermedades arriba mencionadas,
y agrega: "esta planta se propaga por medio de sus tallos,
porque de semilla no fructifica hasta el segundo año, después de
haber sido trasplantada del almácigo en que sus semillas fueron
sembradas" (Ruiz, 1952, I. 53-54). Ya a Oviedo le habían
informado desde 1533 sobre este modo de propagar la planta por rama
(Oviedo y Valdés, 1855, IV, 216).
Latcham afirma que se cultiva en el norte de Chile; pero que la
ausencia de nombre araucano indicaría introducción incaica
(Latcham, 1936, 214-216).
110-
|Solanum sessiliflorum Dun. .
CUBIÍ, CUBIÚ .
Como fruto de los Estados brasileños de Amazonas y Pará menciona
Le Cointe, bajo el nombré de CUBIÚ, uno de bayas pulposas
utilizadas para conservas y dulces (Le Cointe, 1934, 139). Ducke,
bajo la grafía corregida de CUBIÍ, dice: "Planta
frutífera, comurn no Estado do Amazonas e sobretudo na parte
occidental do Solimoes onde tambem se encontra subespontánea;
raramente cultivada no Pará. O "cubiú" do
Solirnoes é uma outra especie de
|Solanum, nao cultivada, de
frutos comestiveis porém miudos, e sem estreita afinidade com o
cubiú" (Ducke, 1946, 9).
Tiene razón Schultes al sospechar que el nombre CUBIYÚ se aplica
con carácter genérico a varias plantas edibles del género
|Solanum en el área amazónica (Schultes: BMLHU, 1962, 19:
275-276). También se llama CUBIÚ el árbol
|Clavapetalum
elatum Ducke (Le Cointe, op. cit., 140, 340). El capitán
general del Pará Francisco Inocencio de Silva Coutinho fue
requerido a 12 de septiembre de 1795 para enviar con destino al
Jardín Botánico Real de la Universidad de Coimbra, varias palmas y
árboles amazónicos. En la lista de "árboles y arbustos
silvestres", distintos de los "árboles y arbustos
fructíferos", se incluye el CUBIO (Ferreira Reis: BMNB,
1946, 3). Es evidente que no se trata de
|Solanum
sessiliflorum, planta herbácea.
RUBIACEAS.
111-
|Borojoa patinoi Cuatr. .
BOROJÓ, BORONJÓ, en el Chocó, Colombia.
|Borojoa spp. .
PURUHÍ GRANDE, PURUÍ, en el Amazonas.
El primer nombre, de la lengua chocó, podría descomponerse así:
boro, boron, buro, puru: cabeza; jo: árbol, palo = árbol que lleva
cabezas, por la forma globosa de los frutos, que penden de las
ramillas a modo de las cabezas-trofeos, características de las
tribus del occidente de Colombia (Greiffestein, 1878, 135; Robledo,
E.: RHA, 1922, 605, 603; Rivet: RIEN, 1944, 306).
BOROGOA equivale a "redondo" en dialecto catío
(Fr. Pablo del Smo. Sacramento, 1936, 94; 81, 84, 95, 96).
En la costa venezolana, Estado de Falcón, hay un río y una
población con el nombre de Borojó (Altolaguirre y Duvale, 1908,
195, 205, 215). Esta es una región árida, o sea de clima
diametralmente opuesto al del Chocó. No se ha podido hallar
explicación para el significado de este topónimo, ni mucho menos la
relación que tenga con el frutal en estudio. PORÓ, del térraba
FRORÓ o del bribrí BORÓ, y PORÓPORÓ, de origen desconocido, son
vocablos aplicados en Costa Rica a plantas que no tienen parentesco
con esta (Pittier, 1908, 56). Por otro lado, el vocablo amazónico
PURUÍ, o mejor el radical PURU, sí tienen semejanza fonética con
BOROJÓ.
Por un error de copia de los que abundan en su obra, Felipe
Pérez en 1862, menciona el BOROJÍ, como una "especie de
tamarindo", entre los árboles frutales de la provincia del
Chocó (Pérez, 1862, 186). La información pertinente debió ser
obtenida por Codazzi. Bajo su forma correcta, BOROJÓ, se menciona
entre los frutos endémicos del río San Juan, en 1943 (CGR, 1943,
457). La descripción botánica y las primeras noticias sobre la
historia natural de esta especie aparecieron en 1948 y 1953
(Cuatrecasas y Patiño: RACC, 1948, VII, 28: 474- 481; Cuatrecasas:
AA, 1953, VIII, 5: 89-98).
A pesar de esta divulgación tardía, el borojó tiene todos los
caracteres de un frutal domesticado de larga data. Hasta ahora no
se ha encontrado su posible ascendiente entre las numerosas
Rubiáceas de la costa occidental de Colombia, ni se han estudiado
las relaciones de este frutal con las especies amazónicas del mismo
género. Su área geográfica se extiende por las cuencas de los ríos
Atrato, San Juan y Baudó; por la costa norte se encuentra uno que
otro ejemplar hasta Cupica. Por el sur parece no haber avanzado de
la bahía de Buenaventura, pues en 1949 (notas de viaje del 26 de
mayo), quien escribe sólo pudo hallar un arbolito en el río
Anchicayá, en casa de Epifanio Mosquera y otro en la de Abraham
Castro, obtenidos ambos de semilla traída del Chocó. Al sur del
Anchicayá ( y quizá ahora del Raposo) es completarnente
desconocido.
|
.
|
|
MAPA 9.-Localización geográfica de dos frutales endémicos del
Chocó, en Colombia: mirajó o almirajó (|
Patinoa
almirajo Cuatr.. Bombacáceas) (véase numeral 51), y borojó
o boronjó (|
Borojoa patinoi Cuatr.. Rubiáceas)
|
Semillas de borojó se enviaron de la Estación Agroforestal del
Calima, donde en 1946 se hizo la primera plantación experimental, a
Zamorano, Honduras, ya Belem del Para, Brasil. A la Estación
Agrícola de Palmira se llevaron dos arbolitos masculinos para
polinizar los dos pies femeninos que allí existían, los cuales han
fructificado desde entonces (Patiño, Mem., 1948, 25-26). Había en
la Estación de Armero unos ejemplares en 1941.
En cuanto al PURUHÍ GRANDE, tres especies, todas cultivadas
|(E. sorbilis,
|E. stipularis y
|E.
verticillata), han sido señaladas respectivamente en el medio
Purús; alto Solimoes y Putumayo, y bajo Solimoes y Madeira (Le
Cointe, 1934, 379-380; Ducke IAN, 1946, 8: 17).
112-
|Genipa americana L. .
JAGUA, palabra taína (Tejera, 1951, 314-317; Henríquez Ureña,
1938, 116), muy difundida en la América española.
CHIPARA, CHIBARA, en dos dialectos diferentes de la lengua chocó
(Wassén: ES, 1935, 73, 83).
GENIPAPQ, en tupí-guaraní.
HUITQ, VITO, en quechua.
|Genipa caruto H.B.K. .
CARUTO, en los Llanos de Colombia y Venezuela.
GUANAPAY, en guajiro (Romero Castañeda, 1961, 296).
El uso principal o por lo menos el más difundido de
|Genipa en América intertropical en la época precolombina,
fue como planta tintórea, especialmente para pintura corporal a la
que se atribuían propiedades mágicas. Este punto se considera a
espacio en otro lugar. Pero también se usó como fruta comestible.
Tal es el aspecto que se estudia aquí.
"Es buena de comer cuando está sazonada",
decía Oviedo en 1526 (Oviedo y Valdés, 1950. 222;-----, 1851, I,
296- 297). XAGUAS se comían en Cuba, pero no en la isla Española
(Casos, 1909, 36). "Lo comestible dellas es poco pero
dulce y suave", apunta Gutierre de Ovalle en su relación
de La Palma de los Muzos de 1581 (Latorre, 1919, 122). Diego de
Palomino incluye entre las frutas nativas de Chinchipe en 1549? las
jaguas, que servían para teñir, "y también las comen
cuando están maduras" (Jiménez de la Espada, 1897, IV,
xlviii). Asimismo, Bernabé Cobo remata: "La fruta que da
tiene el nombre del árbol y es del grandor de una berengena y del
mismo color y hechura, y buena de comer, cuando está
sazonada" (Cobo, 1891, II, 37-38;-----, 1956,I, 249).
En el Brasil perdura el uso de la fruta para preparar una
bebida, la "genipapada", común en la Amazonia y
en la costa hasta Bahía. La mejor la ha degustado quien escribe en
Maceió, capital del Estado de Alagoas.
Una relación de San Juan Bautista de El Pao, llanos de
Vellezuela, de 1768, incluye el CARUTO entre los árboles que dan
frutos "para hombres y animales" (Altolaguirre y
Du- vale, 1908, 55; Rivero, 1956, 239-240).
CUCURBITACEAS.
113-
|Sicana odorifera (Vell.) Naud. .
CAJÚ, CAJUBA (Alvarado, 1953, 65); CAJÚA (Pittier, 1926, 154),
en Venezuela.
PABI, en el oriente de Bolivia (véase).
SICANA.
CALABAZA DEL P ARAGUAY.
PEPINO ANGOLO, en algunas islas antillanas.
Bajo el rubro de "calabaza del Paraguay"
describe Cobo una fruta de Cucurbitácea, de la cual afirma:
". ..es muy dulce y aguanosa, cómese cruda como el melón y
tiene razonable sabor, y toda ella un olor muy agudo y suave, por
el cual es más estimada que por su gusto; y para gozar de su olor
las suelen colgar en las casas". En otro pasaje habla del
SICAHANI, una flor de color azafranado, que huele muy bien (Cobo,
1890, I, 379-380; 1891, II, 83;-----, 1956, I, 176). El médico José
María Boso, en el relato de su viaje por el oriente boliviano en
1815, dice al enumerar las frutas nativas en la montaña de los
Yuracarés: "«Pabi». Esta es una calabaza larga que sé da
en una enrredadera que trepa a los árboles más elevados, estas
frutas son largas hasta media vara [,] mui fragantes, hai de color
negro, y amarillo [ .] en los Yungas de la Paz hai de los amarillos
[; ] estos son mas chicos que los negros, los guardan en las casas
y entre la ropa para que den buen olor, hai otros mui chicos y mas
fragantes [ .] en Santa Cruz los comen asados" (Valdizán y
Maldonado, 1922, III, 365).
Marcgrave. quien lo describe como conocido en la costa nordeste
del Brasil, lo llama CRUÁ (Marcgrave, 1942, xxxix). De allá lo cree
originario un botánico (Pittier, 1926, 154).
Uno de los misioneros jesuítas del Marañón dice que los indios
de Maynas cultivaban en sus chacras las CICANAS (Magnin: RI, 1940,
I, 180). En su viaje a Huánuco y Cuchero, en el oriente peruano, en
1784, el botánico Hipólito Ruiz reseñó una planta a la que llama
SHUPE, que bautizó como
|Cucurbita fragrans. Se comía en
locros o sopas y se usaba para aromatizar templos y aposentos;
duraba muchos meses; los frutos cilíndricos, "cuando más
de una tercia", eran "algo rubicundos
exteriormente" (Ruiz, 1952, I, 328). Se ignora si son
estos mismos los ZAMBOS, aparentemente una Cucurbitácea, que según
un historiador se cultivaban en el Ecuador en la época prehispánica
(González Suárez, 1890, I, 158).
La varias veces mencionada relación de El Pao, poblado
venezolano de la entrada del Llano, habla de la CAJUBA como fruta
nativa a mediados del siglo XVIII (Altolaguirre y Duvale, 1908,
55). Según Triana, citado por Bois, en Venezuela se utilizaba en la
centuria pasada para perfumar la ropa en los arcones (Bois, 1927,
I, 209). De allá trajo semillas a Colombia quien escribe en 1953,
del tipo morado; pero después ha visto vender, bajo el nombre de
MELONES, en el mercado de Mariquita, Tolima, una variedad de color
púrpura o rojo de vino.
Esta especie se ha difundido a Centro América. Bajo el nombre de
COHOMBRO se usa en Nicoya, Costa Rica, en calidad de legumbre
fresca o encurtido, y aun se prepara con la carne una chicha
especial (Wagner, P. L., 1958, 22.8, 244). Los botánicos de la
misión rusa la vieron en la costa occidental de Guatemala, y en la
parte meridional de Méjico (Bukasov, 1930, 485, 531 ).
|
NOTA.--En las fuentes históricas se mencionan,
unas veces con sus nombres regionales pero sin descripción alguna,
y otras a la inversa, varios frutales de distintas áreas de América
equinoccial. Un estudio escrupuloso de estas fuentes, y colecciones
botánicas en el terreno, son el único procedimiento adecuado para
poder escribir su historia. Una investigación de ese carácter no
entra en el plan de esta obra.
ACLARACION.--Por limitaciones editoriales, se levantaron en
VERSALITA los nombres indígenas que debían ir en
|negrilla, y
con z los que llevaban Ç.
|