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CAPITULO VIII FRUTOS Y SEMILLAS ( |CONCLUSION) GUTIFERAS A CUCURBITACEAS

 

GUTIFERAS.

59- |Mammea americana L. .

MAMEY. Esta sería palabra taína (Tejera, 1951, 356-359; Henríquez Ureña, 1938, 103, 112). El nombre se aplica también a la Sapotácea |Calocarpum mammosum (L.) Pierre (véase el numeral 99), otro ejemplo de la desafortunada tendencia de usar la misma palabra para frutos diferentes.

MAMEY DE CARTAGENA.

MAMMI, en cuna (Wassén, 1949, 57).

MAMEYO, árbol con fruto del tamaño de una naranja y con sabor no inferior al del melón, era uno de los frutales del Darién, según información suministrada a Pedro Mártir en 1514 (Anglería, 1944, 182). Esta información, de oídas, poco sirve para ubicar botánicamente la especie. En otra oportunidad dice que los del continente eran más grandes que en las islas; y que tienen tres pepitas mayores que una nuez (Ibid., 455).

Describiendo Enciso (1519) algunas producciones de la isla Española, suministra el siguiente informe: "Hay otra fruta de árboles que se llama «mameis», que es grande como un ovillo de color parda; tiene dentro tres cuescos, la carne della es como la del durazno, tirante en colorado" (Enciso, 1948, 208-209). Las Casas hace una descripción muy buena del árbol y del fruto. Dice que el primero abundaba espontáneo en la provincia Guacayarima, la postrera por el suroeste, de la isla de Santo Domingo. Llama al mamey fruta nobilísima. Agrega que del lugar indicado los misioneros franciscanos llevaron semilla a la capital de la isla, pero que los árboles así obtenidos por cultivo daban frutos con un solo cuesco (Casas, 1909, 13, 32). Podría tratarse del aborto de un óvulo, como consecuencia de los cuidados culturales; pero no hay que descartar que Las Casas hubiera confundido en ese caso especial |Mammea con |Calocarpum.

Cuando Francisco de Barrionuevo, encargado de pacificar al cacique de la Española Enriquillo, logró de éste una entrevista,

"debajo de un «mamey», árbol umbroso,

que frutos a la vista representa,

se sentaron entrambos de reposo

a la sombra y frescor que les contenta"


(Castellanos, 1955, I, 224).

Con el MAMEY encabeza, Oviedo su reseña de las frutas del Nuevo Mundo en 1526. Tal descripción no deja dudas de que quiso referirse a Mammea (Oviedo y Valdés; Vedia, 1946,I, 499-500;-----, 1950, 204). Años después completa los datos con nuevas observaciones; los frutos pueden tener de una a tres semillas, y cuando tienen más de una no son tan redondos ni de forma tan regular como en el primer caso. Pero ya empieza a establecerse una confusión con |Calocarpum, que se comentará cuando se trate de éste ( Oviedo y Valdés, 1851, 1, 305-306;-----, 1944, II, 230-231).

Al parecer, desde mediados del siglo XVI el mamey era regularmente cultivado en la Española, pues así lo dan a entender el licenciado Echagoian en su relación de 1568 (Rodríguez-Demorizi, 1942, I, 129), así como Fernando de Araújo y Rivera, en la suya de 1651 (Ibid., 301 ). También parece referirse a esta fruta un pirata célebre (Exquemelin, 1945, 50; Sloane, 1696, 178-181 ). Acosta sólo los vio en las Antillas y no en el Perú (Acosta, 1940, 292;-----, 1954, 118).

MAMEYES, sin especificar, anota la relación de Panamá de 1607 como frutos vernáculos (Serrano y Sanz, 1908, 147). Se conocían ambos, o sea |Mammea y |Calocarpum, según Requejo Salcedo (1640). Este lo llama ya MAMEY DE CARTAGENA, e instruye sobre la manera como se preparaba en conserva (Ibid., 75-76). La descripción del mamey que vio el pirata Dampier en la isla de Taboga es muy cuidadosa y exacta; el detalle de las dos semillas ásperas es concluyente (Dampier, 1927, 133). Mameyes de uno y de dos cuescos había en el archipiélago de San Blas y en las islas del golfo de Panamá (Wafer, 1888, 22, 33).

Cobo, para quien el MAMEY DE CARTAGENA era "el más hermoso y de mejor parecer de cuantos yo he visto propios de las Indias", asevera que "dondequiera que se da conserva ese nombre, por haberse llevado de aquella provincia" (Cobo, 1891, II, 22-23;-----, 1956, I, 242-243). Parece insostenible, en vista de los datos de Las Casas y de Enciso sobre el indigenismo de la especie en la Española, así como de los que se verán en seguida sobre la difusión en la costa de Tierra Firme, confinar en Cartagena el centro de origen. Según Simón, había en la isla de Carex, cuando el asalto de Drake a Cartagena, un mamey valientísimo (Simón, 1953, VII, 291 ).

Espontáneo en los montes de María dice otro autor que se encontraba a fines del siglo XVIII (Torre Miranda, 1794, 30).

De la Rosa menciona el mamey como fruta conocida en Santa Marta en su tiempo (1741) (Rosa, 1945, 291).

Apunta Juan de Pimentel en 1578 al hablar de Caracas: “...mameyes que su fruta es rredonda como melon pequeño [; ] su gusto y carne tira a melocoton [ .] es de mala dijistion" (Latorre, 1919, 85; Arellano Moreno, 1950, 85). También se conocía por la misma época en Tocuyo (Arellano Moreno, op. cit;, 149). Autores de los siglos XVI y XVIII lo incluyen entre los frutales endémicos de la cuenca del Unare y de la isla de Margarita (Castellanos, 1955, I, 517, 593; Caulín, 1779, 21, 22).

Es dudoso que hubiese mamey en la isla de Trinidad a principios del siglo XVI! (Vázquez de Espinosa, 1948, 77). Los botánicos han sostenido que la especie se difundió a las Guayanas y al Brasil, desde las Antillas. Así lo dice Aublet para la Guayana francesa (Aublet, 1775, I, 917). Se afirma asimismo que desde Cayena se llevó subrepticiamente en 1798 a Belem del Pará (Ferreira Reis, 1946, 8), con el nombre ABRICOTS DE SAO DOMINGOS, que corresponde al ABRICOTIER DE L'AMÉRIQUE de Aublet Martius supuso que había sido llevado al Pará desde las Antillas (Martius, 1849, 33, 116). Huber agrega que esta introducción pudo tener lugar en el período colonial (I-Iuber, 1904, 380).

Hay un dato muy importante sobre la introducción de esta especie a la cuenca del Magdalena. La relación de Trinidad de los Muzos (enero de 1582), sostiene que más de ocho años antes se había introducido el árbol, llevado de Santo Domingo, pero que no fructificaba todavía: "está muy viciosos y fresco" (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 608). El misionero Serra lo vio ya difundido en la parte baja del río a mediados del siglo XVIII (Serra, 1956, I, 66).

El cultivo en la cuenca del Cauca parece haber sido más tardío. El nombre MAMEY, como sinónimo de CHAGUALO ( |Clusia spp.), se aplica a un árbol maderable de Cali para principios del siglo XIX; pero no aparece mencionado entre las frutas (Arboleda, 1928,629). En cambio, Hamilton dice (1824) que lo cultivaba en su finca cercana a Palmira, el doctor Soto (Hamilton, 1955, II, 81). Un autor afirma que este frutal fue introducido a Santa Fe de Antioquia, a fines del siglo XVIII, por el español Ferreiro Cervino (Zuleta: RHA, 1919, 2: 758). Ha sido socorrido el uso del cocimiento de la semilla contra las pulgas (Posada Arango, 1909, 405).

Es dudoso que fuera |Mammea el MAMEY que cultivaban los idibaes de bahía de Solano a principios del siglo XVII (Córdoba Salinas, 1957, 248; Arcila Robledo, 1950, 52). Más bien podría ser |Calocarpum. .

Se cultivaba cerca de Lima a mediados del XVIII (Ruiz, 1952, I. 8).

No se sabe qué MAMEYES encontraron los españoles de Ursúa-Aguirre en su expedición por el Amazonas (Vázquez de Espinosa, 1948, 384; Ortiguera, 1909, 376). Es improbable que en época tan temprana se hubiera difundido desde el área circuncaribe cualquiera de los dos géneros mencionados en este numeral.

 

60- |Rheedia spp. .

MACHARI, en Panamá (Pérez Arbeláez, 1956, 425). El nombre MACHARE se aplica en la costa occidental colombiana al árbol maderable, de las Clusiáceas, |Symphonia globulifera, var. |macrocarpa (Cuatrecasas: RACC, 1958, X, 234).

MAJASAE, en siona (Jiménez de la Espada, 1904, 34); MAJAASAE (Ortiz, S. E., 1954, 452).

BACURÍ-PARÍ, en tupí-guaraní (Amazonas).

MADROÑO, en América equinoccial. Este nombre lo aplicaron los españoles a los |Rheedia, por la semejanza que creyeron encontrar, en cuanto a la superficie rugosa del fruto de algunas especies, con la Ericácea peninsular |Arbutus unedo, el madroño castellano que figura en el escudo de Madrid. Este género sólo lo había en Méjico (Cobo, 1890, I, 440-441). El madroño que Castellanos toma como pretexto literario en dos pasajes de su obra es el europeo, pues los americanos no son rojos sino amarillos. Al referir la batalla que dieron los panches a Juan de Céspedes, cuenta que las flechas y jáculos caían sobre los españoles,

"no menos que nubadas de zorzales

a rubicunda fruta de madroño".

y en otra ocasión,

"no menos que madroños rubicundos"


(Castellanos, 1955, IV, 206, 424). Sin duda ese nombre lo aplicaron antes de conocer las especies de fruto liso, que también las hay. Una de ellas es el BACURÍ-PARÍ del Amazonas, |R. macrophyl1a Tr. et Pl.; y varias hay en la costa occidental colombiana.

Un MADROÑO, sin más detalles, figura entre los árboles de monte de Panamá a principios del siglo XVII (Torres de Mendoza, 1868, IX, 92; Serrano y Sanz, 1908, 146).

Había madroños |Rheedia madrunno (H.B.K.) Tr. et Pl., en jurisdicción de Cartago a fines de la época colonial ( Campo y Rivas, 1803, 29). Silvestres según Hamilton eran en la fosa del Cauca en 1824, aunque los tenía el doctor Soto en su finca de Palmira (Hamilton, 1955, II, 81 ). El sitio cercano al boquerón del Calima se llama Madroñal.

El "madroño agridulce, que tempera la cólera i la ictericia", lo menciona el geógrafo Pérez en las provincias de Popayán, Buenaventura y Chocó, del antiguo Estado del Cauca (Pérez, 1862, 183, 185, 187).

Según Ospina Rodríguez, en Antioquia sólo en el siglo XIX se empezó a cultivar madroño en los huertos ( Ospina Rodríguez: RHA, 1913, 474).

Se conocían unos madroños en el siglo XVIII en el Nuevo Reino de Granada (Oviedo, 1930, 44).

Holton dice que un madroño, que identifica como |Theobroma arborescens, se cultivaba en la hacienda Chocho, cerca de Fusagasugá, en 1854 (Holton, 1857, 304).

Desconociendo el hecho de que las serpientes son en general carnívoras, asienta Velasco sobre el madroño: "Dura pocos días después de cogido, y lo apetecen tanto las víboras, que es peligroso ir a cogerlo en los bosques, Sin hacer antes debajo grandes humaredas" (Velasco, 1927, I, 72). Los ofidios podrían estar más bien al acecho de los pequeños animales atraídos por los frutos.

Huber dice que |Rheedia aff. |acuminata Tr. et Pl. de fruto rugoso, conocido en Perú y Colombia, es espontánea también en el Amazonas; pero que |R. macrophylla (Mart.) Pl. et Tr., de fruto liso, sólo se halla cultivada, y nunca la pudo ver silvestre (Huber: BMG, 1904, 390-391 ). Más o menos en los mismos términos se expresa otro autor (Ducke: IAN, 1946, 5).

 

61- |Platonia insignis Mart. .

BACURÍ, en tupí-guaraní.

|P. insignis Mart., var. |formosa R. E. Schultes.

GOHERICA, en macuna.

Ko, en puinave.

BACURÍ lo menciona desde 1614 en el Marañón Claudio de Abbeville, según Huber, quien ignoraba que existiera este árbol en la banda septentrional del Amazonas (Huber: BMG, 1904, 390). La especie tipo, que se llama también a veces BACURÍ ASSÚ o BACURÍ DO PARÁ, se cultiva algo cerca de Manaos y en otros lugares. El área de dispersión abarca desde Guayanas hasta Goyaz, Mato Grosso y Paraguay (Ducke, 1946, 5).

Los dos últimos nombres dialectales, así como informaciones sobre la existencia de |Platonia en la región del Igaraparaná y otras de la Amazonia colombiana fronterizas con el Brasil, han sido registrados recientemente. Los indios yucunas del citado río dejan en pie estos árboles cuando hacen las derribas para sus sementeras, con el fin de aprovechar el fruto en las épocas de cosecha (Schultes: BMLHU, 1953, 11: 19).

 

PASSIFLORACEAS.

Es muy difícil distinguir en las fuentes antiguas, a qué especies quisieron referirse los autores cuando mencionan GRANADILLAS. Por lo general, todos en la época colonial, rindiendo tributo a las preocupaciones religiosas, invierten más tiempo en destacar el presunto simbolismo místico de la flor, que en dar descripciones cuidadosas y exactas de las plantas y sus frutos. Aquí se hace una ordenación tentativa, de acuerdo con la dispersión geográfica más o menos conocida.

 

62- |Passiflora ligularis Juss. .

|Passiflora spp..

PARCHA, en Venezuela.

CHUPA, GUALCHAPA, en el Nuevo Reino de Granada. GUALLÁN, en Cuenca, Ecuador (Cordero, 1950, 62). APINCOYA, en aymara (Bertonio, 1612, 24); APINK- KOYA (Lira, 1946, 55).

TINTIN, en quechua.

GRANADILLA.

La relación de Trinidad de los Muzos de 1582, después de describir el modo de cultivo de la CURUBABI ( véase numeral 66), añade: "ay tambien otras granadillas más pequeñas, que también se comen" (Morales Padrón: A EA, 1948, XV, 608). Zamora habla de las Passifloras del Nuevo Reino de Granada en los siguientes términos: ". ..nacen las granadillas en forma de calabazitas de color amarillo con pintas blancas...algo se le parecen otras que llaman «Badeas», y otras pequeñas, que en los Mussos llaman «Chupas», y en otras partes granadilla de los Quixos" (Zamora, 1930, 43). (Véanse los numerales siguientes). Lo de las CHUPAS de Muzo lo repite Oviedo, quien agrega que en las tierras frías se daban unas granadillas redondas; en los montes había otras llamadas GUALCHAPAS (Oviedo 1930, 44). Científicos que visitaron la sabana de Bogotá en el siglo XIX, se refirieron a varias plantas de este género (Boussingault, 1900, III, 58; Holton, 1857, 129-130).

Hamilton vio granadillas cultivadas en La Plata en 1824 (Hamilton, 1955, II, 7).

Había en las tierras templadas de San Antonio, arriba de Cali, a principios del siglo XIX, "granadillas triponas" (Arboleda, 1928, 629).

En Pasto, según Cieza, se daban también "muy sabrosas granadillas" (Cieza, 1924, 112).

Igualmente se refieren a las granadillas como a frutas vernáculas, las relaciones de Caguasqui y Quilca, San Luis de Paute, Pueleusí de Azogues, Cañaribamba y Loja, localidades del callejón interandino ecuatoriano (Jiménez de la Espada, 1897, III, 126, 169, 175, 185, 202; Jaramillo Alvarado, 1955, 92). Como dichos lugares son de clima templado, la especie común en ellos es |P. ligularis. Con toda probabilidad eran también las "comunes", a que se refiere la relación de los Quijos, para distinguirlas de las que llevaban éste último nombre (véase numeral 64). Las comunes son descritas así: “La fruta que produce se cría y sazona en la parte inferior de la columna [ carpóforo ] cuya corteza se pone vn poco parda en madurando, es sabroso el meollo, y esta planta muy conocida en todas las Provincias del Perú" (Jiménez de la Espada, 1881, I, ci, cii). En Valladolid, al oriente de Loja, había granadillas, "de dos maneras" (Ibid., 1897, IV, lxxviii). Abundaban las granadillas en Patate, jurisdicción de Riobamba (Torres de Mendoza, 1868, IX, 461).

De la GRANADILLA TRIPONA que se daba en el reino de Quito dice Velasco: "El fruto del tamaño y figura de un limón regular, tiene la cáscara entre verde [,] amarilla, y anaranjada muy vidriosa. Rota ésta tiene otra blanda algo correosa y afelpada por dentro, llena de semillas chatas, cubiertas de carnosidad delicada y dulce; y bastante agua de bellísimo gusto..." (Velasco, 1927, 1,69-70).

Antonio de León Pinelo se explaya describiendo las flores de la pasión o "árbol de la culpa" (Pinelo, 1943, II, 192; 201-220).

Acosta se refiere a las granadillas apenas de pasada (Acosta, 1940, 302; I 1954, 121 ), sin dar detalles que 'puedan servir para identificar especies. Cobo hizo a mediados del siglo XVII una tentativa de ordenación sistemática de las Passifloras. En su tiempo, la granadilla común del Perú, llamada en quechua TINTIN y en aymara APINCOYA, se daba muy bien en Lima, y había sido llevada del Perú a Méjico. En cambio, no cuajaba fruto la granadilla de los Quijos ( véase) (Cobo, 1890, I, 458; 459;-----, 1956, I, 207-208, 209). Se cultivaba la granadilla en Trujillo a mediados del siglo XVIII (Feyjoo, 1776, 13), así como en Lima (Ruiz, 1952, I, 33). En Chile se daba en las partes más templadas cercanas al Perú (Molina, G. I., 1776, 50).

 

63- |Passiflora maliformis L. .

GRANADILLA, en el occidente colombiano.

GRANADILLA DE HUESO, en el Ecuador.

Entre las "frutas de planta" o de arbustos, por oposición a frutas de árboles, se mencionan las granadillas, en jurisdicción de Panamá, a principios del siglo XVII (Torres de Mendoza, 1868, IX, 96; Serrano y Sanz, 1908, 147, 74-75).

Cieza de León observó en Cali, entre las frutas nativas, una "muy gustosa y olorosa, que nombran granadilla" (Cieza, 1924,94). Años después, Guillén Chaparro se refiere a la granadilla de Cartago y de Cali, como a "una fruta redonda de hechura de limas" (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 147, 151). A fines del período colonial, en la primera de las mencionadas ciudades se daban granadillas ( Campo y Rivas, 1803, 29); y en la segunda se cultivaban unas "granadillas de bejuco", de tierra caliente (Arboleda, 1928, 629).

Velasco describe del siguiente modo la GRANADILLA DE HUESO: "Es de los bosques calientes de Popayán, mucho menor que las otras, perfectamente redonda, y con la cáscara tan dura como el coco. La médula sobre semilla menudísima y el agua, son de superior calidad a todas" (Velasco 1927 I, 69-70).

 

64- |Passiflora popenovii Killip.

CHISIQUI, en la lengua de Quijos (véase adelante).

GRANADILLA DE QUIJOS.

Una de las granadillas "de dos maneras" que había en Valladolid, gobernación de Juan de Salinas Loyola, en el oriente ecuatoriano ( 1571 ), pudo haber sido esta especie (Jiménez de la Espada, 1897, IV, lxxviii). La relación de la provincia de Quijos, hecha en 1606, dice a propósito de la fruta en cuestión: "Las granadillas fruta marauillosa y particular de esta Prouincia ( a cuya causa se llaman de los Quixos ) dan agradable testimonio de las grandezas del Artífice pues auiéndose recogido en ellas todas las excelencias de las otras frutas, sacaron suaue eminencia en cada calidad, y ansí entre las cosas de su género an gozado siempre de superior estimación, son no mayores que Camuesas, algo mas ahobadas, de color amarillo, la cáscara vn poco gruesa y blanda, muy conveniente al vso de las conseruas en que suele lograrse alguna parte, dentro se encierran vnas pepitas blancas y copiosas de carne tan fluyda que siendo manjar se beue a sorbos. El sabor es dulce y mézclase con vn agrio admirable cuya conformidad regalada zobrepuja la imaginación del apetito, mas porque no le falte bondad ni requisito proporcionado al gusto humano ofrece todo esto con el plor mas perfecto que pudieran confecionar vnidos el arte y los Aromas de mayor precio y suauidad, sus calidades ocul tas son benignas porque es muy fresca y sana esta fruta, y vn hombre de caluroso esto mago puede comerla en mucha cantidad sin que padezca la salud, y aunque le tenga flaco sólo podría temerse de alguna leue relaxacion" (Ibid., I, ci, cii).

A pesar de la ampulosidad del estilo, poco se saca en limpio sobre los, caracteres de la especie. Más apegada a la realidad es la descripción de Ordóñez de Ceballos ( 1614), quien habría estado en Quijos en la pacificación de los indígenas rebelados (Ordóñez de Ceballos, 1947, 288-289). Es una de las tres clases de granadillas que señala Velasco para el Ecuador (Velasco, 1927, I, 69-70).

También se refiere a ella otro autor de principios del siglo XVII (Vázquez de Espinosa, 1948,343). Los datos de Cobo son los más exactos, e importantes para la historia de la dispersión: "La fruta es en la apariencia como la granadilla ordinaria, algo más prolongada; pero diferénciase en lo demás porque es olorosísima, la cáscara gruesa y tierna como la de la naranja, de la cual se hace regalada conseva; lo interior es como de la otra granadilla, pero de mucho más delicado sabor. Hase plantado esta fruta en esta ciudad de Lima, y yo la he visto nacida y que muchas veces ha echado flor, mas no ha llegado a dar fruto, sino que se cae la flor antes de cuajar, porque quiere temple más caliente y húmedo que la apincoya( ...) A esta granadilla nombran los indios de la provincia de los Quijos, en su lengua, «chisiqui» (Cobo, 1890, I, 458, 459;-----, 1956, I, 208-209).

Parece que a esta especie o a una semejante se le llamaba en los yungas de La Paz, GRANADILLA DE CHUNCHOS (Valdizán y Maldonado, 1922, III, 339).

Granadillas de Quijos se cultivaban en las alturas de la Cordillera Occidental vecinas a Cali a principios del siglo XIX (Arboleda, 1928, 629).

 

65- |Fassiflora quadrangularis L. .

BADEA, en Ecuador y Colombia.

PARCHA GRANADINA, en Venezuela.

TUMBO, en Perú y Bolivia. Este nombre se aplica allá también a plantas del antiguo género Tacsonia (véase numeral 66).

MARACUJÁ GRANDE, en el Amazonas brasileño.

En el Nuevo Reino de Granada mencionan las badeas Zamora y Oviedo. Este dice: "Otras las llaman badeas, que se producen en la jurisdicción de Muzo" (Zamora, 1930, 43; Oviedo, 1930, 44).

BADEAS eran frutas comunes en Cartago y en Cali para fines de la dominación española (Campo y Rivas, 1803, 29; Arboleda, 1928, 629). En 1824 Hamilton las vio cultivadas cerca de Palmira (Hamilton, 1955, 11, 81 ).

Son relativamente frecuentes en el Chocó (Archer, 1937, 4). Unas con fruto de no más de 12 cm. de largo surgen espontáneas en los rastrojos o terrenos desmontados en el litoral occidental colombiano. En Barbacoas las comió fray Juan de Santa Gertrudis (Serra, 1956, 11, 123-124).

Describiendo un geógrafo de mediados del siglo XVI las frutas de Guayaquil, apunta: " ...la mejor de todas ellas son las llamadas badeas por nosotros; son tan grandes como melones; la cáscara verde, la carne, digamos, blanca, no da mal sabor; dentro tiene unos granillos, pero menores que garbanzos, con un caldillo que lo uno y lo otro comido sabe a uvas moscateles las más finas; es regalada comida" (Lizárraga, 1946, 26 ). El viajero Juan de Herrera y Montemayor dice que abundaban en el pueblo de Pasao, costa ecuatoriana, a fines de 1617 en que pasó por allí ( Herrera y Montemayor: Vargas Ugarte, 1947, 84). De la VADEA de piel amarilla de Guayaquil conceptúa Cobo: "Toda la fruta es comestible, pero lo más regalado es el humor y pepitas, que el casco, aunque se come, no es de tan buen gusto". El TUMBO no se distingue de la badea sino por el menor tamaño del fruto, pero ambas plantas tienen tallos cuadrangulares (Cobo, 1890, 1, 460-461;-----, 1956, 1, 209). Eran comunes BADEAS en Daule a mediados del siglo XVIII (Alcedo y Herrera, 1946, 76).

En Trujillo se cultivaban los TUMBOS en la misma época (Feyjoo, 1763, 13).

En la relación de Loja de 1571 figuran entre las frutas cultivadas los TUMBOS, tan grandes como melones (Jiménez de la Espada, 1897, III, 202; Jaramillo Alvarado, 1955, 92). Velasco dice que BADEA y TUMBO son sinónimos, y da una buena descripción (Velasco, 1927, 1, 66).

También en el Caquetá se cultivaba badea a mediados del siglo XVIII (Serra, 1956, I, 200-201). Probablemente de los Andes se difundió por el Amazonas, como lo da a entender el nombre brasileño, MARACUJÁ GRANDE, para distinguirla del MARACUJÁ COMÚN, |Passiflora laurifolia L. (Ducke, 1946, 15).

 

66- |Passiflora mollissima ( H.B.K.) Bailey.

CURUBA, en Colombia.

TACSO, TAGSO, TAUSO, en el Ecuador (Cordero, 1950, 62; Toscano Mateus, 1953, 74).

GRULLÁN, PIRIGULLÍN (Jijón y Caamaño, 1941, II, 18, 25); GRULLA, PIRIGULLÁN, en cañari (Cordero, loc. cit.):

TINTIN, TUMBO, TROMPOS, en Perú (Killip, 1938, 293). CHIVESIVII en Bolivia (Killip, loc. cit.).

La relación de Trinidad de los Muzos, escrita en 1582, trae estas preciosas informaciones sobre el cultivo de una |Passiflora: “ ...tienen vnos parrales hechos de vnas como parras que la hoja es como la del castaño y mayor y trepa el bejucodella por los arboles y paredes [,] y arman¡os sobre barbacoas [.] estos llaman los españoles granadillas y los naturales «curubabi» [.] esta la fruta del tamaño de grandes pepinos y para comerla partenla por medio[,] y la medula de dentro es como la del pepino [,] aunque es sabrosa y apetitosa porque es un poquito agra. .." (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 608; Vázquez de Espinosa; 1948, 210). La sumaria descripción puede aplicarse a la CURUBA, pues el mismo documento dice que el área de los muzos se extendía en algunas partes a tierras frías. Oviedo, al hablar de las |Passifloras del Nuevo Reino de Granada, anota: "Otras frutas hay en los montes de tierra fría que se crían en bejuco y las llaman «curbitas», que también son gustosas" (Oviedo, 1930, 44).

Esta es una de las plantas de la mencionada familia que observó Boussingault en la Sabana de Bogotá (Boussingault, 1900 III, 58). Holton estudió en Bogotá «tacsonia» o CURUBA y otras frutas afines; aquélla era una de las más comunes (Holton, 1857, 129-130, 149).

La dispersión geográfica parece llegar hasta la Sierra de Mérida. Mu-CURUBÁ, con la significación de "lugar de las parchas o curubas", en idioma timote, es topónimo muy revelador (Jahn, 1927, 414).

Uribe Angel dice que los indígenas de Antioquia cultivaban la curuba en sus reducidos huertos (Uribe Angel, 1885, 516). No hay ningún testimonio contemporáneo de la conquista en este sentido (véase numeral 62).

Holton parece haber equivocado la curuba con alguna otra fruta, pues afirma que la del Cauca y la badea, son las únicas Passifloras que crecen en tierra caliente en Colombia (Holton, 1857, 130). Sabido es que la curuba es de tierras frías.

Hablando de las flores llamativas de los Andes, así describe Velasco las del TAJÓ: "Es una de las flores más hermosas a la vista con poquísimo olor. La da una planta que se enreda hasta la cumbre de los árboles más altos con hoja grande pétala [ así]. La flor es grande cerca de un palmo. Comienza por el pie redondo, lleno siempre de almíbar: sigue una caña delgada de verde claro, y al fin se abre en 10 hojas grandes, las cinco de atrás claras, y las cinco de adelante encendidas de un vivísimo carmín. Le salen desde el pie unos nervios blancos como la azucena. Es común en temples benignos y aun fríos". y más adelante: "«Taxo». Es fruto de la flor que describí con el mismo nombre, que es comunísimo en todos los temples benignos y fríos. Es largo cerca de un geme, redondo, de corteza amarilla muy delicada [,] que está llena de semillitas chatas, cubiertas de una carnosidad muy blanda, más ácida que dulce, amarilla" (Velasco, 1927, I, 51, 77). Wolf usa también la forma TAXO para distinguir esta fruta (Wolf, 1892, 444).

Reseñando las Passifloras que se cultivaban en Lima en su época, el botánico Ruiz afirma que no oyó el nombre TACSO, sino el de PURUPURO (Ruiz, 1952, I, 102). En Perú y Bolivia, según Cárdenas, se llama TUMBO a las plantas del género |Tacsonia, muy diferentes de las verdaderas badeas y similares (Cárdenas, 1950, 19).

 

67- |Passiflora edulis Sims. .

MARACUJÁ PEROBA, en el Brasil.

PARCHA, en el oriente de Venezuela.

GRANADILLA.

Juan Pérez de Zurita, en su relación geográfica sobre Santa Cruz de la Sierra ( 1586?), incluye unas GRANADILLAS entre las frutas naturales de la tierra (Jiménez de la Espada, 1885, II, 170).

Puede ser esta una de las cuatro especies que describe Marcgrave para el Brasil (Marcgrave, 1942, 70-73). La MARACUJÁ PEROBA es bastante cultivada en el Amazonas (Ducke: IAN, 1946, 15).

Quizá sea esta especie la granadilla que se conocía en el alto Caquetá en el siglo XVIII (Serra, 1956, I, 200).

Por la misma época se habla de una PARCHA o PAICURUCÚ en la parte oriental de Venezuela como fruta vernácula (Caulín, 1841, 14-15; Humboldt, 1942, IV, 341-342).

 

68- |Passiflora laurifolia L. .

MARACUJÁ, en el Brasil.

MURUCUIA, GUAINUMBI, ACAIUBA, nombres dados por Marcgrave, quien describe cuatro especies (Marcgrave, 1942, 70-73).

Algunas de las granadillas amazónicas a las que se refieren los jesuítas de mediados del siglo XVIII (Magnin, op. cit., 156; Maroni: Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 115), quizá puedan adscribirse a |P. laurifolia L. .

A Cali, Colombia, fue introducida esta especie por el doctor Vicente García Córdoba, desde el Brasil, por 1940. Una mata existía hasta hace pocos años en la hacienda "El Trejito", de Cerrito. Quien escribe envió también semillas desde Belem del Pará, en 1943, a la Secretaría de Agricultura del Valle (Patiño, 1945, Expl., 43).

 

|CARICACEAS.

 

69- |Carica papaya L. .

PAPAYA. Aunque algunos sostienen que es término antillano (Tejera, 1951, 403; Henríquez Ureña, 1938, 55, 103, 115), más bien parece derivarse del maypure y del tamanaco MAPAYA (Humboldt, 1942, IV, 17). PAPAYA pasó sin variación al quechua (González Holguín, 1608, 276).

KWAR-KWAT, en cuna (Wassén, 1949, 57).

YNSICONO, en siona (Jiménez de la Espada, 1904, 31 ). El radical INSI es el nombre de |Ananas comusus (véase).

SARAMUXI, en las lenguas rabona o bolona de Yaguarzongo (Jiménez de la Espada, 1897, IV, 26). WATÍ-OJÉ, en coreguaje (Rocha, J., 1905, 201).

OLOCOTÓN (véase adelante ).

Esta planta y su fruto no se mencionan en las Antillas durante las dos primeras décadas del siglo XVI. Oviedo y Valdés delimita en 1526 el área geográfica de esa especie entre Acla y las islas de la bahía del Almirante o Zorobaró, bajo el nombre acomodaticio de "higos del mastuerzo" (Oviedo y Valdés: Vedia, 1946, 1, 501-502). Posteriormente es categórico en este punto: "E donde primero los hallaron fué en tierra del cacique Quebore, donde los hay tan grandes como ollas medianas, o como grandes melones de España; e un hidalgo llamado Alonso de Valverde, en cuya encomienda estaba aquel cacique de Quebore, los llevó estos higos al Darién, donde los cristianos los sembraron de aquellas pepitas, e en otras muchas partes, e se trujeron a esta e otras islas [ él escribe en Santo Domingo] e se han fecho muy bien, e aquí los llaman «papayas» , e sin los llevar a Veragua e otras partes de la Tierra Firme, los hay e muchos. E en la gobernación de Nicaragua, llaman esta fructa, «olocoton», e una provincia hay, entre la provincia de Nagrando e la provincia de Honduras, que se dice Olocoton, donde hay muchas destas higueras. Pero donde mayores se han visto estos higos es en Quebore, puesto que en Nicaragua e Tezoatega e otras partes hay grandes e muchos destos higos". Después de hacer la descripción de la planta y de sus hábitos de crecimiento, agrega otro dato por el cual se viene en conocimiento de la gran complejidad varietal que había ya en esa época: "Algunos destos higos son redondos, e otros son prolongados; e la higuera que los echa redondos, no echa alguno luengo) ni la que los echa luengos, ninguno echa redondo, porque son distintas naturas e castas desta fructa. .." (Oviedo y Valdés, 1950, 214;-----, 1851, 'I, 323-324;-----, 1959, I, 274-275).

A principios del siglo XVII se mencionan las PAPAYAS en Panamá entre las frutas de la tierra. Llevaba ese nombre un río, localizado sobre la costa sur, no lejos del Bayano. En Portobelo se señala entonces un uso que es general hoy en día: "estando verde [el fruto] se hace conserva en tajadas como calabaza o diacitrón" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 97, 96; 114, Serrano y Sanz, 1908, 147, 75; 145).

CHICHIOALXOCHITL ("flor de los pechos") la describe también para Méjico el protomédico de las Indias (Hernández, 1942, II, 563-564; Ximénez, 1888, Mor., 72). En la península de Nicoya se multiplica por cortes (Wagner, P. L;, 1958, 230),

Castellanos menciona las papayas entre las frutas de Cartagena (Castellanos, 1955, III, 22). En el siglo XVIII se encontraban por doquiera en el sector costero del Urabá al Magdalena (Torre Miranda, 1794,30). También eran comunes en Santa Marta (Rosa, 1945, 291-292). Según un lingüista, se llama "papaya perulera" en la costa a una variedad de fruto pequeño y muy dulce, con abundantes pepitas (Revollo, 1942, 208).

A comienzos de la décima séptima centuria se cultivaba en La Grita, cuenca del Táchira (Simón, 1953, IV, 270).

En la ciudad de Valencia, cerca del lago de su nombre, las había en 1562, pues por irlas a coger en contravención a una orden de Lope de Aguirre, un soldado suyo fue Condenado a muerte (Aguado, 1919, II, 541; Vázquez, F., 1945, 129; Ortiguera, 1909, 399). Era también fruta familiar en TOCUYO (Arellano Moreno, 1950, 149).

En una de las entradas de Alonso de Herrera a los Llanos de Venezuela, halló en un lugar PAPAYOS (Castellanos, 1955, I, 427.428). "En algunos parajes suele causar calenturas" (Caulín,1779, 22). Sostiene Humboldt que a orillas del río Cedeño y en la falda meridional del Cocollar, se encontraban papayos semisilvestres, que podrían ser relictos de antiguos conucos (Humboldt, 1941, II, 30).

En Trinidad se conocía esta fruta a principios del siglo XVII (Vázquez de Espinosa, 1948, 52, 79).

Figuran en calidad de nativas en Trinidad de los MUZOS para 1582 (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 608; Vázquez de Espinosa, 1948, 310). Este frutal lo cultivaban intensamente los pijaos (Ortega Ricaurte, 1949, 284; Simón, 1953, IX, 84; 96-97). Era común en Suaza a fines del siglo XVII (Arcila Robledo, 1950, 372-373).

Encontró papayas en Cali Guillén Chaparro en 1583 (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 151). En Cáceres, bajo Cauca, también las había (Vázquez de Espinosa, op. cit" 317). En Cartago se cultivaban a principios del siglo XIX (Campo y Rivas, 1803, 29).

Siendo la papaya especie propia de climas secos, se debió cultivar poco en la húmeda costa colombiana occidental, aunque la vecindad geográfica con el istmo panameño permite suponer que no les era ajena a las tribus entre la bahía de San Miguel y el Cabo Corrientes. Son siempre pequeñas allí, como las que cultivan los cholos del río San Juan (Wassén, 1935, 84).

En la costa seca del Ecuador las hallaron en Puerto viejo los expedicionarios de Francisco Pizarro en 1531 (Trujillo, 1948, 49). Esto demuestra que la papaya se cultivaba en el litoral ecuatoriano en la época prehispánica (González Suárez, 1890, I, 159). Puerto Viejo fue también el único lugar donde las vio Benzoni (Benzoni, 1572, 164). La relación de esa villa de principios del siglo XVII incorpora las papayas entre las frutas nativas (Torres de Mendoza, 1868, IX, 239). En Coaques y en Pasao, poco más al sur, las comió un viajero en 1617 (Herrera y Montemayor: Vargas Ugarte, 1947, 70). Eran producto estimado de Daule en el siglo XVIII (Alcedo y Herrera, 1946,76; Baleato, 1887, 54). Verde, en ensalada, se consumía en Tumaco (Serra, 1956, II, 151 ).

Aunque se cultivaba en Lima, según Cobo, para mediados del siglo XVII, sólo duraba seis o siete años: "Es la papaya fruta silvestre no muy apetitosa ni estimada" (Cobo, 1890, I, 13-15;-----, 1956, I, 239; Yacovleff y Herrera, 1935, 64-65).

En la parte interandina ecuatoriana no mencionan las papayas las relaciones geográficas de la segunda mitad del siglo XVI. En 1560 Rodríguez Docampo, en su relación de Quito, dice que ya había en Ibarra (Jiménez de la Espada, 1897, III, cxxvi). Velasco habla de una variedad de fruto redondo (Velasco, 1927, I, 74).

En cambio, por el flanco oriental de los Andes, sí figuran en la relación de Zamora de los Alcaides (1582) --además de unas llamadas "higueras de dos o tres maneras" ( véanse numerales siguientes)-- las papayas, cuyo nombre regional en San Juan de Chamato era SARAMUXI ( Jiménez de la Espada, 1897, IV, 20, 26). También se mencionan papayas como frutas de Quijos en 1606 (Ibid., 1881, 1. ci). Era fruta común en Maynas hacia 1619-1620 (Ibid., 1897, IV, cxlvii). Los roamaynas preparaban una bebida "de papayas verdes cocidas y molidas, que para ellos es gustosa bebida" (Figueroa, 1904, 150; Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 272, 115). Las cultivaban cerca de sus viviendas (Magnin: RI. 1940, 1. 180).

En el sector Putumayo-Caquetá, por 1760, se creía que la semilla del papayo era condimenticia (Serra, 1956, 1. 187).

Vázquez de Espinosa dice haber visto usar troncos de papayo para balsas con qué cruzar el río de Balsas, en Cajamarca (Vázquez de Espinosa, 1948, 376). Con el nombre de PAPAYA se conocía, según el botánico Ruiz, en Pozuzo, alto afluente del Huallaga, la que llama |Carica septenlobata (Ruiz, 1952,1.303).

 

70- |Carica candamarcensis Hook. .

CHAMBUR, CHAMBURO (Toscano Mateus, 1953, 227); CHAMBURU (Cordero, 1950, 59), en Ecuador.

PAPAYA DE TIERRA FRÍA, en Colombia.

De esta especie debió ser el ejemplar que tuvo oportunidad de observar Holton en el patio de la casa donde se alojó en Bogotá a mediados del siglo XIX (Holton, 1857, 140).

CHANBUROS se incluyen entre las. "frutas de poca cuenta" de la jurisdicción de Zamora de los Alcaides, oriente ecuatoriano (1582); y en Nambija y Yaguarzongo, por la misma época se habla de "unos higos que hay, chamburos en lengua rabona" (Jiménez de la Espada, 1897, IV, 20, 25).

Hé aquí cómo lo describe Velasco: "Es fruto largo cerca de un palmo, y grueso, redondo de cerca de tres dedos: la piel amarilla, lisa, muy delicada, y la carne blanca, delicada, con bastantes semillas pequeñas, redondas, ásperas y cubiertas de una carnosidad acuosa. Es de las frutas de mayor y suavísima fragancia, bastantemente dulce, de bellísimo gusto. El árbol es pequeño, lechoso y de hojas algo semejantes a la higuera" (Velasco, 1927, 1. 68).

 

71- |Carica chrysophylla Heilb.?

|Carica spp. .

CHIHUALCÁN, CHILHUACÁN (Toscano Mateus, 1953, 122); CHILUACÁN (Cordero, 1950, 59), en los Andes ecuatoriales.

SIGLOLÓN? , en Azuay, Ecuador (Cordero, loc. cit.).

El misionero Serra, para quien ningún producto ingerible parece haber sido ajeno, habla del CHILGUACÁN que conoció en los Andes meridionales de la Nueva Granada (Serra, 1956, I, 187; II, 42).

Velasco cree ver algo misterioso en el comportamiento del CHILHUACÁN cuando se lleva a un clima distinto al suyo, o sea que no se modifica, mientras que el papayo común, llevado a clima frío, produciría frutos de CHILHUACÁN, del cual da como equivalente el nombre HIGACHO (Velasco, 1927, 1, 68, 84).

Dice Cobo, hablando de PAPAYAS: "La tercera casta de «papayas» se da en la tierra templada de la Sierra del Perú: el árbol echa algunas ramas a la redonda, es de menor hoja y la fruta del tamaño de limones reales, muy olorosa y de mejor sabor que las otras dos" (Cobo, 1891, II, 14-15;-----, 1956, 1, 239).

 

72- |Carica goudotiana Tr. et Pl. .

TAPACULO, ATRANCA-CULO.

HIGUILLO.

PAPAYUELO.

Humboldt observó en las islas Cura y Cabo Blanco del lago de Valencia una papaya diferente de la común, que se conocía --por sus propiedades astringentes-- con el nombre de TAPACULO (Humboldt, 1941, III, 119).

Los pijaos cultivaban la papayuela, como lo atestigua el cronista Simón, participante en las postreras campañas contra ellos (Simón, 1953, IX, 84).

Entre los frutos de la provincia de Popayán del Estado del Cauca, figuran como plantas distintas el HIGILLO (así), y el PAPAYUELO, a mediados del siglo XIX (Pérez, 1862, 183). En la fosa central Se usan estos frutos para compotas y dulces y poco para consumo directo, por los inconvenientes a que se refiere alguno de los nombres regionales puestos arriba.

Quizá una especie de este grupo sea alguna de las "higueras" de dos o tres clases que había en Zamora de los Alcaides en 1582, "que se llaman así aunque la fruta es diferente, de grandor como de pepinos y muy buena" {Jiménez de la Espada, 1897, IV, 5).

En cuanto a los efectos señalados por los nombres descriptivos, hé aquí una explicación: "Muchos individuos han padecido oclusión intestinal al tomar la pulpa con las semillas, por lo cual no se debe comer acompañada de estas. Ello se debe a que se dilatan mucho en el medio ácido del tubo digestivo y se ensamblan entre sí debido a las prominencias que presenta la testa" (Romero Castañeda, 1961, 183).

 

73- |Carica candicans Gray .

|Jacaratia spp. .

MITO, en quechua.

QUEMISH (Valdizán y Maldonado, 1922, II, 261).

GARGATEA, en Bolivia.

Esta especie andina es más meridional que las anteriores, pero no se descarta que exista dentro de los cinco grados al sur del ecuador.

El botánico Ruiz describe el MITO del Perú, como una papaya con fruto del tamaño de un limón (Ruiz, 1952, I. 364).

En su reseña de las frutas de la parte oriental de Bolivia, el doctor Boso habla de la VRUMA, llamada GARGATEA en los valles andinos, y en Tipuani CHIRO (Boso: Valdizán y Maldonado, 1922, III, 358). De la GARGATEA dice el P. Bemardino Nino, en su estudio sobre los chiriguanos: ". ..el fruto es comestible y bueno, hervido o asado; si se come crudo, lastima la boca; en chiriguano se llama «caicantina»" (Nino, 1912, 20-21).

Quien escribe ha visto ejemplares de GARGATEA en Valle Grande, Bolivia.

 

|CACTACEAS.

 

74- |0puntia Spp.

TUNA, tainismo generalizado en Sur América (Tejera, 1951, 423-424; Henríquez Ureña, 1938, 103, 112). En Méjico se aplica solamente al fruto, mientras que la planta se llama NOPAL.

Que se sepa ninguna especie de |Opuntia fue cultivada por el fruto en América equinoccial. No así en Méjico, donde ya Acosta habla de un tunal domesticado con aquél propósito; ese autor distingue tuna blanca, la mejor, y tuna colorada ( Acosta, 1954, 118). Esto continúa hasta el presente (Bukasov, 1930, 537).

En la actualidad en Lakeside, condado de San Diego, baja California, hay por lo menos un pequeño cultivo de variedades seleccionadas de tuna, que se envían hasta la costa oriental de los Estados Unidos.

Datos sobre |Opuntia y otras Cactáceas como frutales espontáneos, y para setos protectores de viviendas y cultivos, pueden verse en otras obras del autor de la presente.

El cultivo del nopal como planta huésped de la cochinilla, se estudiará en el tercer volumen de ésta.

 

75- |Acanthocereus pitajaya (Jacq.) Dug. ex Croizat.

|Acanthocereus spp..

|Hylocereus spp. .

PITAHAYA, PITAJAYA, nombre al parecer antillano de origen desconocido (Tejera, 1951, 405-406; Henríquez Ureña, 1938, 121 ). Se ha solido aplicar a otras Cactáceas. La PITAHAYA que se vende en Méjico es distinta en forma, tamaño y color a la conocida en Colombia.

Así se expresa Pedro Mártir de Anglería a principios del siglo XVI, de la pitahaya: "Su fruto es de grande como la manzana, y colorado por dentro y por fuera" (Anglería, 1944, 454-455). También era colorada la que conoció el benemérito Las Casas en Santo Domingo (Casas, 1909, 32). Oviedo no las menciona en 1526; pero ya en 1535 sí, y distingue las variedades morada y amarilla (Oviedo y Valdés, 1851, I, 311, lám. 3, fig. 9).

Algo confusa es la descripción que trae la relación de Puerto Rico de 1582: "...a su hechura [de la piña] hay un cardón y hecha una fruta encarnada que tiene pepitas muchas; la carne es blanca; saben las pepitas a mastuerzo; es muy fresca, no hace daño; es tan grande como una grande pera; llámase esta fruta pitahaya lengua de indios" (Latorre, 1919, 47).

En Mérida, Venezuela, para mediados del siglo XVI, cuando entraron por primera vez los españoles, la pitahaya era fruta conocida de los indígenas (Aguado, 1917, II, 300). También las PITA-HAIAS son mencionadas en la relación de Tocuyo de 1578 (Arellano Moreno, 1950, 149). Más tardías son las referencias sobre Coro, donde ella y otras Cactáceas constituían la predilección de los indígenas (Altolaguirre y Duvale, 1908, 210). Asimismo era vernácula en Margarita, segÚn uno de los mejores conocedores y apologistas de dicha isla (Castellanos, 1955, I, 593).

De las PITAYAS del Nuevo Reino de Granada se deshace en elogios un autor (Oviedo, 1930, 43).

El misionero Serra vio la PITAHAYA en el valle del Magdalena a mediados del siglo XVIII; la llama también GIGANTÓN. En otro lugar habla de la pitahaya gigante de Paicol (Serra, 1956, 1, 108; 317).

Pitahayas moradas menciona Cieza en Arma (Cieza, 1924, 66).

Informes de Cali de 1808 dan detalles de interés sobre el particular: "Hay silvestres en los montes las que llaman pitahayas, cuyo color rojo arrebata la vista, no así el gusto al paladar, porque no es muy grato. De contrario, la blanca cultivada, amarilla, de color de caña, su corteza cubierta de espina rubia que con facilidad se desprende cuando está en sazón, es de suavísimo, delicado gusto, con la excelencia de que si sus pepitas, poco mayores que las del higo, se mastican cuidadosamente, purgan con benignidad" (Arboleda, 1928, 629-630). Holton vio en San Marcos, arriba de Vijes, una Cactácea semejante a la pitahaya amarilla, sobre la cual da pocos datos (Holton, 1857, 525).

Un viajero encontró PITAJAYAS en Coaques, costa ecuatoriana, en 1617 (Herrera y Montemayor: Vargas Ugarte, 1947, 70, 83).

Cobo dormitó un poco al describir las Cactáceas. En algunos pasajes de su obra da la impresión de considerar PITAHAYA como fruto de cualquier planta de esta familia; en otro se refiere sólo a la que producen los «cardones» columnares. Pero distingue las dos variedades amarilla y colorada (Cobo, 1890, 1, 449;-----, 1956, 1, 201, 204, 205). Agrega que con pitahayas se apedreaban los peruanos en las ceremonias del mes camay (Ibid., 1895, IV, 104). También Velasco llama PITAHAYA GRANDE a lo que según su descripción sería un cardón ( |Cereus o |Lemaireocereus), y a la verdadera pitahaya le dice PEQUEÑA (Velasco, 1927,1, 75).

No se sabe a qué especie se le llamaba pitahaya en la región de los Maynas en el siglo XVIII. El misionero Pablo Maroni, luego de describirla, agrega: ". ..esta fruta se halla en las cabeceras del Napo, cerca de Archidona. En el mismo Marañón aun no la he encontrado". El comentador agrega que la hay en Borja y en La Laguna (Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 116).

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