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INDICE
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CESALPINACEAS.
34-
|Hymenaea courbaril L..
CUAPINOL (Robelo, 3a ed., 111-112), GUAPINOL, GUAPINOLE
(Martínez, 1937, 203), del náhuatl, aunque ese nombre se aplica
también a otra leguminosas, como
|Píthecelobium (Martínez,
op. cit., 204). COROBORE, en Falcón, Venezuela (Pittier, 1926,
103). ALGARROBO, nombre español de la caroba o verdadera algarroba
de Levante,
|Ceratonia siliqua L. (Covarrubias, 1943, 85). Se
aplicó en América a varias leguminosas que participan en algo de la
apariencia o de la utilidad de la especie mediterránea; una de
ellas es el curbaril.
Deben ser estas las que la relación de Panamá de 1609 llama
ALGARROBAS e incluye entre las "frutas de
árboles" (Torres de Mendoza, 1868: IX, 97; Serrano y Sanz,
1908, 147). Por la misma época aparecen en Portobelo como
ALGARROBOS (Torres de Mendoza, op. cit., 112). Se conocían asimismo
en el Darién (Waffer, 1888, 36).
Algarrobos son mencionados también en la cuenca del río Atrato
(Torre Miranda. 1794, 19).
En un inventario de las producciones de la gobernación de Santa
Marta a mediados del siglo XVIII, se dice: "El algarrobo
es grande, coposo y sombrío( ...) Su fruto es la algarroba, más
dulce y mejor qué la de Europa" (Rosa, 1945,316).
Figura entre los productos naturales de El Pao, en Venezuela, en
el periodo colonial (Altolaguirre y Duvale, 1908, 55).
Bernabé Cobo dice que a Lima se llevaba de Panamá madera de los
llamados ALGARROBOS DE LA TIERRA, y especialmente vigas para los
ingenios de azúcar. "Echa este árbol mayores algarrobas
que los otros; es muy alto y no tiene espinas" (Cobo,
1891, II, 58; I 1956, I, 256). Los otros a que se refiere Cobo son
|Prosopis.
En Sur América el algarrobo
|Hymenaea no se utiliza en una
forma tan elaborada como en Méjico, donde la pulpa pulverulenta
mezclada con los granos molidos sirve para preparar un
"atole" (Martínez, 1936, 127). El indumento que
rodea las semillas, a pesar de ser ahogadizo, se come sin ninguna
preparación previa.
Es escasamente cultivado.
35-
|Cassia grandis L..
|Cassia spp. .
CHACARA, en tallo (Tejera,1935, 176;-----, 1951, 176)
CARAO, en Nicoya (Wagner, P.L., 1958, 230).
MARIMAR Y CAÑAFLOTE, en Venezuela (Pittier,1926, 163; Acosta
Saignes, 1961, 130, 134).
CAÑANDONGA, en partes del área circuncaribe. La terminación
parece africana ( Ortiz, 1940, 389-390) .
CAÑAFÍSTOLA, CAÑAFÍSTULA, en el occidente. Esta es otra palabra
importada de Europa e impuesta a leguminosas americanas, por vagas
semejanzas con la especie oriental
|Cassia fistula L..
La cañafístola americana era común a las Antillas y al
continente a principios del siglo XVI; abundaba silvestre en Tierra
Firme. Oviedo afirma haber comido en 1527 de algunos árboles que
había en el río de Los Maizales, legua y media o dos de Panamá al
oeste, "e era buena" (Oviedo y Valdés, 1851, 1,
289). La relación de Panamá de 1609, al referirse tanto a la
doméstica o introducida como a la de monte, dice que esta última
"purga poco" (Torres de Mendoza, 1868, IX; 94).
Era especie común en el territorio de los indios darienes (Wafer,
1888, 36).
Es sabido que la porción utilizable es la sustancia melosa que
recubre los tabiques entre los cuales están alojadas las semillas.
Lo más común es preparar un "batido". Esta bebida
se llama en Nicoya «sandalada» (Wagner, P. L., 1958, 244).
El árbol era conocido en Cartagena a mediados del siglo XVI
(López de Velasco,1894, 386). Describiendo Enciso el sector
comprendido entre Paria y el Cabo de la Vela, habla de un Puerto de
la Cañafístola: "Toda esta costa es de muchas pesquerías;
y en ella hay árboles de cañafístola, que echan las cañas tan
gruesas Como una gruesa lanza; es buena, pero como tiene mucha
carne corrómpese antes que la que acá hay. Están el puerto Flechado
y el de la Cañafístola en 8 grados" {Enciso, 1948, 214).
CAÑAFÍSTOLOS había en Caracas según Juan de Pimentel (Latorre,
1919, 85; Arellano Moreno, 1950, 85). La principal utilización era
como depurativo: la CAÑAFÍSTOLA HEDIONDA, como también se llamaba,
mezclada con polvos de trementina, "cura la gonorrea o
purgación ex impura venere contracta" (Caulín, 1841,
24).
En las tierras cálidas de Vélez y San Gil y en muchas otras del
Nuevo Reino de Granada, abundaba la cañafístola nativa (Oviedo,
1930, 25).
Es frecuente en el occidente de Colombia, especialmente en los
valles del Cauca ( artesa central) y del Patía. Se menciona de
Cartago a fines del período colonial ( Campo y Rivas, 1803, 29).
André la encontró en Venta Quemada, entre Cartago y el actual
Obando, y la dibujó (André, 1884, 691 ).
Cobo, ni delimita geográficamente la especie, ni añade nada
sustancial a los datos de Oviedo. "Solamente se hallan
dentro de los canutos desta salvaje unas telillas pegadas a ellos
parecidas a la pulpa de la verdadera caña-fístola" (Cobo,
1891, II, 47;-----, 1956, 1, 252).
RUTACEAS.
36-
|Casimiroa edulis La Llave.
|Casimiroa spp ..
IZTACZAPOTL, nombre náhuatl del cual proviene el castellanizado
ZAPOTE BLANCO (Robelo, 3a ed., 287, 289). Se conocen en Méjico seis
especies. Las semillas parecen dotadas de propiedades hipnóticas,
de donde uno de los nombres aztecas, COCHIZTZAPOTL, de «cochiztli»,
sueño (Martínez, 1936, 393-395).
37-
|Casimiroa tetrameria MilIs.
MATASANO, en Centro América. Se diferencia de la anterior por
tener las hojas tomentosas en el envés, mientras que las de
|C.
edulis son glabras en ambas caras (Popenoe: CEIBA, 1953,
300).
Dice Cobo de estos frutales: "El árbol es grande, no
muy copado; echa las hojas parecidas a las del naranjo y puestas de
tres en tres; tiene el tronco variado con unas señales blancas; da
unas flores amarillas pequeñas, la fruta es de la hechura de un
membrillo, y los mayores «zapotes», de su tamaño. Tiene la carne
muy blanca y tierna, y aunque es de buen comer, no es tan sano
mantenimiento como los otros «zapotes» y provoca a sueño a quien lo
come. La pepita es casi como una nuez, y comida es veneno
mortífero; pero, quemada y hecha polvos, cura las llagas
podridas" (Cobo, 1891, II, 47;-----, 1956, 1, 244). Como
frutas de la tierra de Méjico incluye otro autor los sapotes
blancos (Vázquez de Es pinosa, 1948, 160).
ZAPOTE BLANCO había en el Ecuador a mediados del siglo XVIII :
"tiene la corteza verde, la carne blanca y la pepita
grande, redonda y blanca" (Velasco, 1927, 1, 78).
Según Ospina Rodríguez, no se conocía en Antioquia el matasano
en 1760 y fue introducido en el siglo XIX; pero no da detalles
(Ospina Rodríguez: RHA, 1913, 474).
Una especie no determinada de Casimiroa introdujo al Valle del
Cauca el agrónomo M. J. Rivero, para un huerto que poseyó en el km.
28 de la carretera Cali-Queremal, cerca del caserío de Olaya
Herrera. Esta introducción es posterior a 1929, en que dicho
agrónomo llegó a Colombia. No se ha podido obtener información
sobre el año de introducción y la procedencia de la semilla, aunque
quizá fue de los Jardines Experimentales de Summit.
Cuando escribía esta reseña, el autor envió semillas de
|C.
edulis a los Centros Nacionales de Investigaciones Agrícolas de
Palmira (aviso de recibo en carta No 1.437, de 4 de agosto de
1962), y Medellín (carta No 235, 10 de agosto de 1962).
HUMIRIACEAS
38-
|Endopleura uchi (Huber) Cuatr. (=
|Sacoglottis
uchi Huber)
(Cuatrecasas: CUSNH, 1961, 35).
UCHI, UCHÍ-PUCÚ, en el Amazonas, donde es nativo.
Tiene el doble carácter de árbol silvestre y cultivado. Esta
última categoría la ha adquirido cerca de la desembocadura del
Amazonas, y especialmente en el río Pará (Huber: BMG, 1904,
395-396; Ducke: IAN, 1946, 23).
Otras Humiriáceas se estudian aparte.
|MALPIGHIACEAS.
39-
|Bunchosia spp.
(Cuatrecasas, 1958, 565-588).
USUMA, en ay mara (véase adelante).
CIRUELA DE DOS CUESCOS, CIRUELA DE FRAILE, CIRUELA.
Este género equinoccial se extiende desde las costas del Caribe
hasta los Andes al sur del Ecuador ya la parte alta de la cuenca
amazónica. Debe tenerse en cuenta que se llama también ciruela a
|Spondias purpurea L.; pero cuando se estudie esta especie
Anacardiácea, se verá que no parece haberse cultivado en Sur
América antes de la llegada de los europeos.
La relación de Panamá de 1609 incluye unas ciruelas o urguelas
entre las frutas nativas (Serrano y Sanz, 1908, 73, 147). Según
López de Velasco, había en Cartagena a mediados del siglo XVI,
"ciruelos de a dos pepitas cada ciruela (López de Velasco:
Jiménez de la Espada,1881, I, xci;-----,1894, 386).
Parecería ser éstas las que cultivaban los indígenas del valle
de Caldera en la Sierra Nevada de Santa Marta (Simón, 1953, VIII,
114).
A la llegada de los españoles había: CIRUELOS en Lagunillas, y
CIRUELAS en Mérida, cuenca del río Chama, tributario del lago de
Maracaibo (Aguado, 1957, II, 151, 201). Existían también entre los
árboles de la tierra en Tocuyo, según la relación de 1578 (Arellano
Moreno, 1950, 149).
Los primeros exploradores españoles que tocaron en la costa de
Cumaná a principios del siqlo XVI, hallaron en un río ciruelas
semejantes a las que en su patria llamaban de fraile (Anglería,
1944, 601). Estas ciruelas de fraile españolas eran Rosáceas, del
género
|Prunus, de las cuales dice Gabriel Alonso de Herrera:
"Las que llaman mongís o de fraile son de la hechura de
las zaragocís, salvo que son más largas" (Herrera, G. A.,
1818, II, 189). No se sabe si el dato de Caulín sobre ciruelas en
la parte oriental de Venezuela se refiera a
|Bunchosia o a
|Spondias, por corresponder a una época en que ya se había
operado la difusión de especies de un lugar a otro (Caulín, 1841 ?
, 22-23).
Cieza habla de ciruelos en Quimbaya y en Cali ( Cieza, 1924, 84,
85).
La relación de La Palma de los Muzos de 1581 dice de una ciruela
nativa, distinta de la nicaragüense, que era introducida:
".. .su fruta es a manera de zangares de españa ezepto que
son de poca carne y algo seca y harinosa [;] el hueso como vno de
azeituna y muy estoposo" (Latorre, 1919, 123) [Sangares
son una clase de almendro o
|Prunus, frutal introducido de
Asia menor a Europa occidental], Quizá eran aquellos ciruelos los
que tenían también los pijaos (Simón, 1953, IX, 73, 84).
CIRUELAS DE LA TIERRA, sin más detalles, había muchas en
Atacames cuando desembarcó en la bahía de San Mateo, costa
ecuatoriana, la gente de Francisco Pizarro, en 1531 (Trujillo,
1948, 46). En Puerto Viejo una relación descriptiva incluye entre
los «árboles que la tierra cría de suyo», "el que llaman
«ciruela», es árbol grande; dicen que como un naranjo: la fruta
encarnada del tamaño de una castaña es suave y dulce con
exceso". No cabe duda de que se trata de
|Bunchosia,
no sólo por el detalle del sabor, sino porque más adelante el mismo
documento dice que hay dos clases de ciruelos, los de la tierra y
los de Nicaragua (Torres de Mendoza, 1868, IX, 278-279). También se
conocían en Daule, afluente del Guayas, ciruelas con dos cuescos,
diferentes de las de Nueva España (Vázquez de Espinosa, 1948,
348-349).
Los datos de Oviedo y Valdés, obtenidos del piloto Pedro Corzo a
raíz de la conquista del Perú, pueden considerarse como los
primeros sobre
|Bunchosia, al sur del ecuador : "En
la Tierra Austral, en la provincia e gobernación de la Nueva
Castilla, que por la Cesárea Majestad gobierna el marqués don
Francisco Pizarro, hay ciertos árboles que los españoles llaman
ciruelos de dos cuescos, los cuales son grandes árboles, e su
fructa es propriamente como ciruelas, e cada una dellas tiene dos
cuescos; e cómenlas los indios, e los cristianos asimismo, aunque
son de un sabor menos que bueno e la carnosidad desta fructa pégase
a los dientes. En fin, no es manjar para desearle, y en especial
los devotos de Baco, porque el vino sabe mal, siendo bebido tras
esta fructa, aunque el vino sea muy bueno. Pero con sus tachas, la
comen los que no tienen otra mejor" (Oviedo y Valdés,
1959, 1, 275).
La relación de Huamanga de 1586 habla por comparación de unas
ciruelas como las de Nicaragua, aunque manifiestamente el cotejo
esté mal traído (Jiménez de la Espada, 1881, I, 123).
Dice Garcilaso que son coloradas y dulces, y que al otro día de
comerse, tiñen la orina; el nombre peruano era USSUN (Garcilaso,
1945, II, 181, 272). Acosta no les fija localidad, pero quizá fue
en el Perú donde vio las ciruelas de dos osezuelos (Acosta, 1954,
113).
La descripción de Cobo es cuidadosa: "También hallamos
en esta tierra algunos géneros de frutas, que, por la similitud que
tienen con nuestra ciruela, les damos este nombre. La primera
destas clases es la que los indios peruanos nombran «usuma» en la
lengua aymará, y nosotros «ciruelas de la tierra»(...) La fruta es
del tamaño de una ciruela de fraile, muy colorada por de dentro y
por de fuera; la cáscara es un hollejito tan sutil como una telita
de cebolla; la carne muy blanda y pegajosa, pero tan ahogadiza, que
no se puede comer de una vez sino muy pocas y despacio, para
poderlas pasar; fuera de que no tienen sino un gusto razonable.
Cada una tiene dos huesecillos dentro como de ciruelas de España,
aunque no son tan lisos ni duros, sino de cáscara correosa, que
doblega y no se quiebra. Donde hay abundancia de otras frutas se
hace poco caso desta" (Cobo, 1891, II, 31-32;-----, 1956,
1, 246). Se cultivaba mucho en Lima y en otros lugares del Perú
(Ruiz, 1952, 1, 8, 31, 199, 324). De tumbas excavadas en la costa
peruana se han extraído testas de las semillas de
|Bunchosia
(Yacovleff y Herrera: RMNL, 1934, 269; comunicación personal de la
señora Margaret Towle del Museo Bomico, Universidad de
Harvard).
|Bunchosia deben ser las "ciruelas de la
tierra" que había en jurisdicción de Ambato a mediados del
siglo XVII (Jiménez de la Espada, 1897, III, cxxvi); pues al mismo
tiempo se mencionan las de España (
|Prunus), y
|Spondias no se da en clima frío. Tampoco cabe duda, aunque
algunos detalles no coincidan, que este frutal es el que Velasco
llama CIRUELA VERDE: "Es de árbol mediano, de hoja ancha y
lisa. El fruto redondo, con diámetro de cosa de tres dedos,
ordinariamente salen dos o tres pegados: la corteza verde, tan
delicada que se rompe al tocarla: la médula blanquisca, muy blanda
con dulce fastidioso sin ácido, y la pepita grande con película
delgada. Es de temperamentos benignos" (Velasco; 1927, I,
69). Estos datos coinciden con
|B. armeniaca, cultivada en
la región de Baños.
Ciruelos encontraron en el medio Amazonas cerca de Paguana los
compañeros de Francisco de Orellana en el viaje de descubrimiento
(Carvajal, G., 1894, 46). Esto destruye la suposición de Ducke, de
que por llamarse en Iquitos "ciruela de la
China", habría que considerarla como introducida del norte
de la América tropical, inclusive de las Antillas (Ducke: IAN,
1946, 8-9).
40-
|Malphighia punicifolia L. .
|M. glabra L.
(Cuatrecasas, 1958, 558-565).
SEMERUCO y variantes en Venezuela. Ese nombre se aplica también
a una planta de otra familia (Pittier, 1926, 373;-----, 1939,
Supl., 40, 72).
CEREZA, aunque más generalizado, tiene los inconvenientes de los
nombres europeos aplicados a plantas americanas, entre otros la
dificultad para ubicar geográficamente la especie.
Personas que vivieron en Venezuela, como el obispo Bastidas, le
informaron a Oviedo sobre las producciones de la tierra, entre las
cuales aparece mencionado el CIMIRUCO (Oviedo y Valdés, 1851, I,
328; 1852, II, 331).
Casas habla de "cerezas sin cuesco", que quizá
sean la especie en consideración (Casas, 1909, 32). Sus datos
corresponden a la isla de Santo Domingo, lo mismo que los que
siguen, debidos a Bernabé Cobo: "Otra casta de «cerezas de
la tierra» [ acaba de hablar de los capulíes] se da en esta ciudad
de Lima, y las vi yo primero en la Isla Española. El árbol es de la
grandeza de un granado y muy parecido a él en su talle y hoja. La
fruta es de hechura de cerezas, muy colorada y un poquito mayor que
las cerezas [
|Prunus] y no de tan buen sabor; tiene dentro
dos o tres pepitas larguillas diferentes de las cerezas; no es
fruta ésta de que se hace caso" (Cobo, 1891, II, 41;-----,
1956, I, xii, 250). El acierto de comparar esta planta con el
granado, queda de manifiesto con el nombre de la especie, dado por
Linneo.
A pesar de la afirmación final de Cobo, sí hicieron caso de esta
fruta los integrantes de la expedición de Felipe de Huten cuando
éste terminaba los preparativos para internarse por los Llanos de
Venezuela hacia 1540, pues la escasez de alimentos era grande
entonces,
|
"y tales los extremos de pobreza
que cimirucos eran alimento,
fruta que tiene forma de cereza,
y aun estos en los montes ya faltaban
por ser grande la priesa que les daban"
|
(Castellanos, 1955, II, 183). Abundan en la región de Coro
(Ibid" 28).
Informes del siglo XVIII dan los "semerucos o
zerezas como plantas nativas de Tocuyo (Altolaguirre y
Duvale, 1908, nota 159).
Las sibilinas descripciones de algunos autores coloniales hacen
casi imposible identificar las especies a que se refieren; pero el
siguiente pasaje del alférez de la Rosa se puede aplicar sin mucha
dificultad a
|Malpighia: "En la provincia del Río de
la Hacha se dan cerezas; y aunque sin cultivo, remedan
proporcionalmente a las de la Europa" (Rosa, 1945, 296).
Eran comunes en las tierras calientes del Nuevo Reino de Granada
(Oviedo, 1930, 46).
Quizá sean también las cerezas especiales que dice Vázquez de
Espinosa había en Cáceres, bajo Cauca (Vázquez de Espinosa, 1948,
318). Este es arbusto de huerta y solar en la artesa central;
abunda particularmente en Cali. Los murciélagos son ávidos de los
frutos. Pero se ignora si existía en la cuenca del Cauca en la
época prehispánica, o si fue llevado allí por los españoles.
Una fruta "que llaman cerecillas" dice Cieza
que había en Puerto Viejo, costa ecuatoriana (Cieza, 1924, 156;
Yacovleff y Herrera: RMNL, 1935, 35). En una relación de 1609 sobre
ese partido se confirma el dato, y entre los árboles silvestres se
incluyen zerezos, que son descritos del siguiente modo:
"...el cerezo da un fruto encarnado y blanco, y del tamaño
de una avellana es de buen gusto, pero muy dañoso (Torres de
Mendoza, 1868, IX, 278-279). En la misma relación, pero ya en
referencia a Guayaquil, gobernación a la cual Puerto Viejo estaba
subordinado, el informante es de distinta opinión: "Otros
muchos árboles silvestres hay que llevan fruta, particularmente los
que llaman cerezos, porque su fruta es muy semejante a las cerezas
de España, y es de buen gusto y sano" (Ibid., 251 ).
Ya se vio el informe de Cobo de que esa era en su tiempo planta
cultivada en Lima. Lo mismo constató en 1778 el botánico Hipólito
Ruiz (Ruiz, 1952, I, 8).
Se ignora si eran
|Malpigbia las CEREZAS que dice haber
encontrado Juan Alvarez Maldonado a fines del tercer cuarto del
siglo XVI en la región del bajo Madre de Dios o Manu, del oriente
peruano (Alvarez Maldonado, 1899, 51).
Se cultiva en Pará con el nombre de CEREJEIRA, que es apenas la
forma portuguesa de "cereza" (Huber: BMG, 1904,
406).
41-
|Byrsonima crassifolia (L.) H.B.K..
NANCE, NANZI, NANCHE, términos muy difundidos en Mesoamérica,
parecen tener origen maya (Hernández, 1942, I, 51; Martínez, 1936,
201-204). PERALEJO, NORO, en algunos lugares de Colombia (Pérez
Arbeláez, 1956, 470).
No hay constancia de que esta especie se haya cultivado en la
región equinoccial. Por ese motivo los datos sobre ella se
estudiarán en otro volumen.
ANACARDIACEAS.
42-
|Anacardium occidentale L. .
CAJÚ, en tupí-guaraní (véase adelante).
MEREY, palabra de origen desconocido, se usa en los Llanos
orientales de Colombia y en toda Venezuela. Un botánico trae la
forma MEREI (Pittier, 1926, 298). Algunos creen que la palabra es
de estructura taína (Henríquez Ureña, 1938, 120).
PAUJÍ, PAUXÍ, en el sector del Orinoco abajo del Meta
(véase).
WAIPINNU, en cuna (Wassén, 1949, 57).
MARAÑÓN, nombre aplicado confusamente en la primera mitad del
siglo XVI y aun después, tanto al río Orinoco como al Amazonas, se
usa en Colombia para distinguir esta especie.
Hay muchos datos históricos y etnobotánicos sobre el CAJÚ en el
Brasil, cuya discusión rebasa los límites del presente estudio.
Baste saber que la madurez de sus frutos servía de calendario, y
que los indígenas de la costa lo tenían como el producto espontáneo
más importante. La palabra original aparece con muchas variantes en
las fuentes: ACAJAIBA, ACAIUIBA (el árbol); ACAIÚ o CAJÚ (el
fruto), y ACAGUACAYA ACAJUTI, ITIMABOERA ( la almendra) (Marcgrave,
1942, 94-95). Piso dice ACAJÚ (Piso, 1948, 8, 66-67, 257). Un
estupendo estudio descriptivo de las variedades de Pernambuco ha
hecho el gran científico Oswaldo Gonzalves de Lima.
La semilla verde, llamada en Ceará «matuy», se usa hervida en
varias preparaciones culinarias, pero también se come cruda
(Barbosa Rodrigues, 1893, 55).
El primer nombre registrado en las fuentes españolas es PAUXI.
Con él describe Oviedo una planta oriunda de Venezuela, ateniéndose
a los informes que le llegaban a Santo Domingo en la época en que
el obispo Bastidas sustituyó a los alemanes (Oviedo y Valdés, 1851,
I, 327). A un PAUJÍ se refiere un autor como frutal del Esequibo y
la región del bajo Orinoco (Vázquez de Espinosa, 1948, 79). Para
entender el origen de ese nombre, nada mejor que transcribir los
datos de fray Jacinto de Carvajal, sobre las frutas del Orinoco,
datos que debieron basarse en informes verbales de varias personas:
"«Mereyes», fruta de el tamaño de un huevo y agridulce(
...) «Paujies», fruta dulce y amarilla, de el tamaño de un huevo de
paloma. y nosotros llamamos paujies a unos pájaros grandes y negros
con pintas blancas, y de aquestos tienen unos en las cabezas unas
crezidas piedras, y otros unos plumajes muy vistosos y
lucidos" (Carvajal, J., 1892, 367, 368). Por donde se
viene en conocimiento que así como ciertos paujíes (
|Crax)
tienen un a modo de botón en la cabeza, el
|Anacardium, cuya
semilla desnuda a manera de piedra está adherida al ápice del
pedúnculo, pudo recibir aquél nombre por analogía. De la parte
carnosa se hacía una bebida en los Llanos de Casanare por los
indígenas (Gumilla, 1944, I, 278-279). La relación de El Pao de
1768 enumera el MEREY entre las frutas nativas (Altolaguirre y
Duvale, 1908, 55). A una llamada PAUGÍ se refiere también Caulín
para el oriente venezolano (Caulín, 1841, 14-15). Oviedo lo
describe de Surimena, sin darle nombre (Oviedo, 1930, 229).
Aublet lo reseña en la Guayana francesa y dice que se había
llevado a la Isla de Francia (Aublet, 1775, I, 392).
En la provincia de Santa Marta había MARAÑÓN a mediados del
siglo XVIII (Rosa, 1945, 293-294). Cerca de la propia ciudad lo
observó Reclus una centuria después (Reclus, E., 1881, 119).
Las variedades roja y amarilla de marañón eran conocidas en Cali
para fines del período colonial (Arboleda, 1928, 630). Hamilton
encontró cultivado este árbol en una hacienda cerca de Palmira en
1824 (Hamilton, 1955, II, 81 ). A Antioquia habría sido introducido
por el español [?] Ferreiro Cervino a mediados del siglo XVIII;
quien lo afirma no indica de dónde, ni en qué documentos se apoya
(Zuleta: RHA, 1919,2: 758).
Cobo apenas dice que el CAYÚ es de tierra caliente, pero no
precisa localidades (Cobo, 1891, II, 39;-----, 1956, 1,249).
Como MARAÑÓN se cultivaba en las tierras calientes del reino de
Quito en el siglo XVIII (Velasco, 1927, I, 73).
De la parte baja del Amazonas debió comunicarse al pie de los
Andes, pues para mediados del siglo XVIII ya era árbol hortense en
varios lugares de esa inmensa región. Hacia 1738 el jesuíta Pablo
Maroni incluye dicha especie entre las cultivadas en el territorio
de las misiones de su orden : "El «cajú», que llamamos
también «manzana portuguesa», porque dellas abunda el Pará y se
asemeja a la manzana. Unas son amarillas, otras coloradas. Tienen
por de fuera, en lugar de coronilla, apegada una pepita que en
Quito se llama con el nombre general de «pepita del Marañón», y el
aceite que esta encierra entre dos cortezas que tiene por de
dentro, es cáustico muy eficaz y usado para abrir fuentes. Desta
fruta escriben grandes alabanzas los escritores del Brasil, y
parece que se halla también en la China, según da a entender en su
«Gyro del Mondo» el doctor Gemelli" (Jiménez de la Espada,
1889, Mar., 117). Este doctor Gemelli es G. Carreri, quien escribió
una de las más interesantes narraciones de viaje por el mundo.
También el misionero Serra dice que había MARAÑÓN cultivado en el
alto Caquetá, en la década 1750-1760 (Serra, 1956, I, 202). La
resina se empleaba mucho como medicinal en el Amazonas (Monteiro de
Noronha, 1862, 8; Ducke, 1946, 7).
Los navegantes portugueses dispersaron esta especie por Africa y
Asia. A la India la llevaron entre los años 1563-1578 (Ficalho,
1957, 123; Franza, 1928, 25-29).
43-
|Anacardium rhinocarpus D. C.,
CARACOLÍ.
ASPAVÉ, ASPAVEL.
PINNUWALA, en cuna (Wassén, 1949, 60).
CAJÚ-ASSÚ o CAJUÍ (Ducke, 1946, 7).
Por más que en algunas regiones americanas se consumía el fruto
del CARACOLÍ en forma de pan, a falta de otros mantenimientos, y
aunque es planta cultivada para sombrío de cacaotales, la principal
utilización de este árbol es como forrajero y maderable. Los datos
pertinentes aparecen en el capítulo de las plantas forrajeras.
44-
|Spondias purpurea L. .
JOCOTE, del náhuatl XOCOTL, fruta ácida, nombre usado en Oaxaca
y Chiapas (Méjico) y en los países centroamericanos. Otros nombres
mejicanos: CUPÚ ( Michoacán ) ; CHIABAL ( Yucatán ) ( Martínez,
1936, 110).
YCOTAGUES, según León Pinelo, en el Nuevo Reino de Granada (León
Pinelo, 1943, II, 188). Parece haberlo confundido con el hobo
(véase numeral siguiente).
CIRUELA es el nombre actualmente difundido en Sur América. Su
ambigüedad salta a la vista, si se tiene en cuenta lo que se diio
al hablar de
|Bunchosia.
MIRABOLANOS "de varias clases" vio Cristóbal
Colón en la costa de Honduras cerca del cabo Gracias a Dios, en
1503 (véase numeral siguiente). Una de estas clases podría haber
sido
|Spondias purpurea.
De la comparación que hace Oviedo entre ciruela o XOCOT y hobos,
se deduce que éstos eran comunes a las Antillas y al continente,
mientras las primeras sólo se conocían en Mesoamérica a la llegada
de los españoles. Se preparaba de los frutos del jocote una bebida,
que se podía conservar sin alterarse hasta por un año. Se conocían
una variedad de frutos rojos y otra de frutos amarillos. En
Nicaragua la muda de hoja tenía lugar en enero; la cosecha empezaba
en abril, y duraba dos meses (Oviedo y Valdés, 1851, 1,
307-308;-----, 1944, II, 210-211).
Vázquez de Espinosa menciona los JOCOTES como productos de
Chiapas (Vázquez de Espinosa, 1948, 192).
En la descripción de Guatemala de Diego García de Palacio (1576)
se hace la observación de que los COTES o CIRUELOS se desnudan de
hoja en cierta época del año, en la costa de Escuintla (Femández,
1881, I, 11 ). Afirma Vázquez de Espinosa que abundaban los HOCOTES
en la localidad guatemanteca de Jocotenango (Vázquez de Espinosa,
1948,204). Gage, residente por muchos años en Guatemala, dice que
jocotes "dulces y ácidos" abundaban a la orilla
de los caminos; que la semilla leñosa se utilizaba como
combustible, y que los españoles acostumbraban alimentar cerdos con
los frutos (Gage, 1946, 170-171).
Según Andagoya, los indígenas nicaragüenses hacían vino de estas
ciruelas (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 95), confirmando así los
datos de Oviedo. Para Acosta las ciruelas de Nicaragua
"son muy coloradas y pequeñas; y fuera del hollejo y hueso
apenas tienen carne qué comer; pero eso poco que tienen es de
escogido gusto y un agrillo tan bueno o mejor que el de guinda;
tiénenlas por muy sanas, y así las dan a enfermos, y especialmente
para provocar gana de comer" (Acosta, 1954, 113).
Quizá por ellas se llamó un río y barrio de Ciruelas en la
meseta central de Costa Rica (Fernández, 1907, X, 116, 118, 119,
122, 128, 129, 132, 136, 138, 142, 145, 147, 150, 151).
CIRGÜELAS (otra versión dice URGÜELAS) figuran entre las frutas
de Panamá a principios del siglo XVII (Torres de Mendoza, 1868, IX,
97; Serrano y Sanz, 1908, 73, 147). La proximidad a Nicaragua, con
la cual hubo un intenso y frecuente intercambio comercial durante
todo el período colonial, permite suponer que se trata de
|Spondias, aunque también podría ser
|Bunchosia ( véase
).
Las ciruelas en Santa Marta, como en Centro América, pierden las
hojas durante la fructificación. Los frutos verdes se curtían en
vinagre en el siglo XVIII (Rosa, 1945, 292), uso poco extendido en
el resto de Colombia.
Se consideraban melíferas las flores de los JOCOTES que había en
el occidente de Venezuela a principios del siglo XVII (Vázquez de
Espinosa, 1948, 94): Ya se plapteó la duda Sobre a qué género
pertenecían las CIRUELAS de la parle Oriental venezolana (Caulín,
1841?, 22-23).
Después de haber hablado Gutierre de Ovalle en su relación de La
Palma de los Muzos de 1581 sobre los CIRUELOS DE LA TIERRA
(
|Bunchosia), agrega: "ay unos árboles de huerta y
cultura a los quales llaman ciruelos de Nicaragua [,] deve ser por
aver venido la planta de (aquella provinzia [ .] llevan la fruta
como la cabeza del dedo pulgar prolongada y gruesa [;] el color es
rrosado despues de sazonada o madura [,] de alegre vista y vn sabor
muy gustoso y xugoso [,] templado entre dulce y agro"
(Latorre, 1919, 126). SIRUELAS sin especificación menciona Zamora
entre las frutas del Nuevo Reino de Granada (Zamora, 1930, 39).
Otro autor aclara que eran coloradas y amarillas (Oviedo, 1930,
44). El misionero Serra las comió cerca de El Guamo (Serra, 1956,
1. 106).
Las ciruelas que según Simón, tenían los pijaos ( Simón, 1953,
IX, 73, 84), tanto pueden haber sido
|Spondias como
|Bunchosia. Si hubo de las primeras en Muzo Como acaba de
verse, fácilmente pudieron obtenerlas, mucho más si se tiene en
cuenta que esta especie se propaga por estacas, que se pueden
transportar sin inconveniente.
En Cali Guillén Chaparro halló ( 1583) "ciruelas de
Nicaragua" (Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 151 ). En
Cartago en las postrimerías de la época colonial se daban
"muy particulares ciruelas" (Campo y Rivas, 1803,
29).
En Puerto Viejo había a principios del XVII "ciruelas
de Nicaragua" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 278-279).
Es cuidadosa, como la mayor parte de las descripciones de
plantas que conoció de vista, la que hace Cobo de las ciruelas de
Nicaragua; pero, excepto por el dato de que de dicha gobernación se
llevó al Perú, no da noticias sobre la distribución geográfica de
tal especie en su tiempo (Cobo, 1891, II, 33-34; , 1956, 1. 247).
Se cultivaba cerca de Lima hacia 1778, lo mismo que en Surco, y aun
en Pozuzo, cuenca del Huallaga (Ruiz, 1952, I, 8, 31, 59; 293).
La reiterada mención de la procedencia nicaragüense en los
documentos citados, induce a creer que la dispersión de esta
especie a Sur América tuvo lugar a partir de la con- quista
española. No obstante, las formas de Méjico y las de Colombia son
diferentes en aspecto y en sabor (Bukasov 1930, 536).
45-
|Spondias mombim L. .
HOBO es palabra taína (Tejera, 1951, 284-285). Un autor dice que
debería pronunciarse JOBO como en las Antillas, y no OBO como en
Méjico (Henríquez Ureña, 1938, 112, 114). La primera pronunciación
es corriente en Venezuela y en la costa atlántica de Colombia; la
segunda en el occidente.
Y COTA, en la lengua de los indios muzos (Morales Padrón,
1958,594).
TAPERIBÁ, del tupí-guaraní.
CAJÁ, en el nordeste del Brasil.
MlRABOLANOS, que Según Covarrubias se aplicaba por los españoles
a cinco diferentes clases de frutos, usados todos como medicinales
( Covarrubias, 1943, 806), lo impusieron los primeros navegantes y
conquistadores europeos a la especie en referencia, quizá teniendo
en mente los mirabolanos asiáticos del género
|Terminalia
(Ficalho, 1886, 355-356; -----, 1957, 179).
Mitología.
Fray Ramón Pané recogió en la isla Española algunas
informaciones relativas a las creencias religiosas de sus
aborígenes. Entre ellas figura un mito sobre el origen de los jobos
o mirabolanos, cuyo texto se ha reproducido en el subtítulo
"MitologÍa fitocarpológica", en él capítulo I
(Colón, H., 1947, 187; Anglería, 1944, 97).
Dispersión.
A diferencia de
|Spondias purpurea,
|S. mombim tenía
una dispersión geográfica muy vasta a la llegada de los europeos,
extendiéndose por toda la América intertropical, tanto insular como
continental. Otra vez en este caso ese fenómeno está asociado al
consumo del fruto por los animales. Son especialmente ávidos de él
los cerdos salvajes americanos y las dantas. Uno de los nombres
indígenas, TAPIRIBÁ, quiere decir en tupí-guaraní "fruta
del tapir".
Antillas.
Con estos, que los españoles creían eran los mismos mirabolanos
asiáticos, cebaban cerdos en la isla Española a los principios de
la introducción de dichos animales (Anglería, 1944, 181-182, 264;
Casas, 1909, 32; , 1951, III, 276; Colmeiro y Penido, 1892,
20).
Oviedo destaca en 1526 el uso del cocimiento de ramas y corteza
de los hobos con fines medicinales, y la bondad de su sombra para
dormir debajo de ellos en las expediciones (Oviedo y Valdés: Vedia,
1946, 1, 502; , 1950, 217-218). En otra oportunidad añade que de
las raíces del árbol se puede extraer agua, y que el hobo es una de
las especies americanas que pierde la hoja (Ibid., 1851, 1,
293-294;-----, 1944, II, 210-211 ). "Es el «hobo» fruta
silvestre o poco sana" dice Cobo, quien repite algunos de
los datos dados por Oviedo (Cobo, 1891, II, 32-33;-----, 1956, 1.
246-247).
Aunque los oficiales reales de la Española, en informe fechado
el 6 de septiembre de 1515, atribuyeron a "comer hovos en
los campos" la muerte de casi todos los 1.200 indios
caribes de las Antillas menores que fueron llevados a aquélla como
esclavos (Saco, 1932, I, 168), ello más bien pudo deberse a alguna
enfermedad de las introducidas por europeos y africanos, contra la
cual los nativos no tendrían resistencia.
América ístmica.
Las primeras noticias sobre la costa centroamericana son del
propio Cristóbal Colón. Cerca del cabo Gracias a Dios, Honduras,
halló hobos o mirabolanos de varias clases, en 1503. En Curiay, más
al sur, eran tan abundantes, que por esa circunstancia le puso el
nombre de Puerto de Mirabolanos (Colón, H., 1947, 278, 280;
Anglería, 1944; 228-229, 230; Casas, 1951, II, 276).
El hobo lo cultivan los guaymíes de la parte noroccidental de
Panamá como planta huésped para criar el insecto axin (
|Llaveia
axin La Llave), con el cual preparan una sustancia tintórea
(Gordon, 1957, 38, 47).
Con ovos se alimentaron, a falta de otro mantenimiento, los 48
expedicionarios que iban con Gaspar de Espinosa entre los ríos
Escoria y Buenaventura, al oeste de Panamá, en julio de 1519
(Espinosa: Medina, 1913, II, 227). Hobos figuran como árboles
silvestres en Portobelo en 1609 (Torres de Mendoza, 1868, IX, 112).
Por la misma época el Hovo se incluye en Panamá, sólo entre los
árboles que servían para leña (Ibid., op. cit., 92; Serrano y Sanz,
1908, 146).
Costa caribe.
Francisco Cesar y su gente se sostuvieron con hobos en la región
del Urabá antes de llegar, a fines de 1536, a Abibe y valle de
Guaca, donde era abundante la comida (Aguado, 1919, II, 87).
"Hay en estas partes muchos «houos»", dice
López de Velasco, refiriéndose a Cartagena (López de Velasco:
Jiménez de la Espada, 1881, I. xci;-----, 1894, 386), lo cual está
confirmado por Castellanos :
|
"hay olorosos hobos que en faiciones
y pareceres son mirabolanos".
|
Debajo de ellos y de ceibas hacían sus enterramientos los sinúes
(Castellanos, 1955, III, 22, 64). Los chocoes de la parte alta del
Sinú protegen, pero no cultivan este árbol ( Gordon, 1957, 18).
En Santa Marta, como en toda América, se usaba la decocción de
la corteza del hobo para mundificar o limpiar heridas. Allí se
multiplicaba por medio de gajos o ramas para hacer cercas y
corrales ( Rosa, 1945, 318).
El uso medicinal ya indicado, como antibiótico, se registra
igualmente en Maracaibo (Arellano Moreno, 1950, 162). También había
hobos en Coro (Castellanos, 1955, II, 28). En Caracas se fabricaban
canoas del tronco de estos árboles (Latorre, 1919, 84; Arellano
Moreno, 1950, 84).
Magdalena. y Cauca.
En Muzo, donde recibían el nombre Y COTA, se empleaban los HOUOS
con fines medicinales (Morales Padrón: A EA, 1958, XV, 594, 606;
Vázquez de Espinosa, 1948, 310). El Hobal es un sitio cercano a El
Espinal en la planicie del Magdalena, que aparece mencionado en
documentos coloniales ( Ortega Ricaurte, 1952, 248-249).
OBOS había en Cartago, valle del Cauca, a fines del período
colonial (Campo y Rivas, 1803, 29). Una localidad del norte de la
artesa central recibió el nombre de Overo, según Holton, de un
árbol con fruta como huevo (Holton, 1857,457), explicación ingenua
en un científico. Para poste vivo se solía usar en otros
tiempos.
Orinoco.
Cuando Orellana salió al mar después de haber recorrido el
Amazonas, en los siete días que pasó en el golfo de Paria, antes de
llegar a Margarita, él y los suyos sólo hallaron para comer
"una fruta a manera de ciruelas, que se llaman
hogos" (Carvajal, G., 1894, 82).
Se incluía entre las plantas medicinales del río Caroní.
Abundaban en el cerro Acarigua del Cuchivero, en la época en que
anduvo explorando esa región un grupo del personal de la Comisión
de Límites de Iturriaga y Solano (Ramos Pérez, 1946, 166, 281
).
Durante la expedición de Jorqe Spira a los Llanos, en el río
Opía fue devorado por los tigres Manuel de Serpa, quien había
salido del campamento a coger hobos, "que era el principal
mantenimiento de que se sustentaban" (Aguado, 1918, I,
150-51).
Aublet reporta en la Guayana francesa el uso de las hojas para
lavar y limpiar heridas (Aublet, 1775, I, 393).
Costa occidental.
Encontraron HOVOS los hombres de Francisco Pizarro, al
desembarcar en San Mateo, Esmeraldas, en 1531 (Trujillo, 1948, 46;
Yacovleff y Rerrera: RMNL, 1934, 304). Como árbol nativo figura a
principios del siglo XVII en Puerto Viejo: "La fruta del
hobo es amarilla y de suave olor; su gusto entre dulce y agro; es
dañosa a la salud" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 279).
Amazonas.
Hobos, entre otras frutas, consumieron los expedicionarios de
Ursúa-Aguirre bajando por el Amazonas en 1561-1562, especialmente
después de la muerte del primero de dichos capitanes (Vázquez, F.,
1945, 63; Ortiguera, 1909, 347, 376; Aguado, 1919, II, 323; Vázquez
de Espinosa, 1948, 384). Era fruta de la tierra en Jaén de los
Bracamoros, según la relación de 1606 (Torres de Mendoza, 1868, IX,
350).
En Pozuzo se les llamaba ciruelas agrias, al decir del botánico
Ruiz (Ruiz, 1952, I, 324).
De la parte oriental de la cuenca amazónica son las
observaciones de Spruce (Spruce, 1941, 156-157) y de otros autores
sobre el TAPIRIBÁ. Es especie subespontánea y heliófila (Huber:
BMG, 1904, 385-387); raramente cultivada (Ducke: IAN, 1946,
20).
|Usos.
Las cualidades aromáticas del fruto de
|Spondias mombim
podrían ser aprovechadas en una selección inteligente. Datos
organizados sobre usos medicinales del hobo se presentan en otro
capítulo de este libro. El empleo del árbol para barreras, setos
vivos y empalizadas se estudia en la obra relativa a tecnología
agrícola.
46-
|Schinus molle L. .
MOLLE, MUELLE, del quechua MULLI (Lira, 1945, 673).
PIRÚ, en Méjico, por creerse que la especie fue llevada del
Perú. También se le dice ÑANGATE (Humboldt, 1941, Mex., III,
63).
PIMIENTO, en algunas partes de Colombia.
AROEIRA, en el Brasil (Marcgrave, 1942, 90).
Aunque con los pequeños frutos de este árbol andino elaboraban
una bebida algunos pueblos indígenas, la principal utilización que
parece haber tenido es como especie medicinal y maderable. Por eso
se remite el tema a otra obra.
SAPINDACEAS.
47-
|Melicocca bijuga L. .
MACO, en el oriente de Venezuela. No parece sostenible que sea
un antillanismo (Henríquez Ureña, 1938, 121). MACAO, MAUCO, MUCO
son variantes conocidas también en Venezuela (Alvarado, L., 1926,
284).
MAMÓN, MAMONCILLO, en varias partes del área circuncaribe. Se
encuentra en topónimos como Mamonal, cerca a Cartagena (Revollo,
1942,161, 162). El nombre MAMÓN se aplicó también a la Anonácea
|Annona retículata L.. (Véase numeral 15 del presente
capítulo).
Oviedo dice que en Venezuela cuando había escasez de otras
comidas, se alimentaban los indígenas con una especie de pan hecho
de la semilla del árbol llamado MAMÓN. En otro pasaje indica que
con el cuesco del MACO, árbol de Cubagua y Margarita, se hacía una
suerte de pan (Oviedo y Valdés, 1851, 1, 327-328). Al parecer
consideraba uno y otro como árboles distintos, resultado de
atenerse a varios informantes que daban diversos nombres locales.
Esto es indicio de que la especie no existía en las Antillas
mayores. También Castellanos incluye los MAMONES entre los frutales
nativos de Margarita (Castellanos, 1955, 1, 594).
Refiriéndose a los Llanos del oriente de Venezuela, en especial
a la cuenca del río Unare y comarcas vecinas, el beneficiado de
Tunja dice:
|
"Tienen las más insignes poblaciones
en unas mesas llanas asentadas,
debajo de los macos, o mamones,
plantados por hileras ordenadas,
árboles de hermosas proporciones,
cuyas hojas jamás se ven mudadas;
su vista da grandísimo contento,
y el fruto dellos es de gran sustento"
|
(Castellanos, 1955, I, 356).
Un ejemplar notable de este árbol había en el pueblo de
Guaigotó, el cacique cojo mencionado a propósito de las contiendas
de Sedeño y 0rtal:
|
"Por líneas rectas árboles opacos,
cuyas hojas jamás vienen a menos,
que en aquellas provincias llaman «macos»,
fructíferos, umbrosos, muy amenos;
los huesos de sus frutos no son flacos
sustentos, sino recios, sanos, buenos.
Entre estos macos uno fue notable,
grandísimo, hermoso y admirable.
Debajo cuyos ramos extendidos
en tiempo de calor acontecía
estar trescientos hombres recogidos
con caballos y gente que servía,
todos cómodamente divididos
en el compás que cada cual quería,
las hojas tan compuestas y tan densas
que del ardiente sol eran defensas"
|
(Ibid., 481 ).
Cuando las huestes de Agustín Delgado, teniente de Ortal,
asaltaron y tomaron el pueblo del palenque de Orocopon en el Unare,
encontraron,
|
"En calles, plazas, barrios gran distancia,
verdes macos en él por elegancia"
|
(Ibid., 470). Muerto Delgado por un indio, ya adentro en los
Llanos,
|
"el entierro se hizo no pomposo,
porque no lo sufrió tal coyuntura,
ya la sombra del maco más umbroso
se le dió la terrena sepultura. .."
|
(Ibid., 489).
Hallándose una vez ciertos españoles en el pueblo de la cacica
Orocomay, se celebró un matrimonio de indios :
|
" ...Trajeron al mancebo desposado
cantidad de caciques o de reyes
a un lugar de flores adornado,
a la sombra de macos o mameyes,
do tenían asientos prevenidos,
muchos dellos de oro guarnecidos"
|
(Ibid., 517).
De esta parte oriental de Venezuela hay también datos
posteriores (Caulín, 1841, 14-15). Otra localidad del llano donde
se mencionan en el siglo XVIII es en Juan Bautista de El Pao
(Altolaguirre y Duvale, 1908, 55).
La relación de Caracas de Juan de Pimentel al enumerar los
frutos autóctonos, dice: "ay otros arboles muy copudos y
grandes que los indios crian tanbien junto a sus casas y que llaman
mamones [.] es la fruta como nuezes verdes pequeña [;] quitando la
caxcara de enzima tiene de comer menos que el hovo y lo demas es
quexco. .." (Latorre, 1919, 84-85; Arellano Moreno, 1950,
84). También había mamones en Trujillo (Arellano Moreno, op, cit.,
98); en Tocuyo (Altolaguirre y Duvale, 1908, nota 159), y en Coro
(Castellanos, 1955, II, 28).
Era uno de los frutales cultivados por los indígenas del valle
de Caldera, Sierra Nevada de Santa Marta (Simón, 1953, VIII, 114).
En la provincia de Santa Marta se conocían el mamón común y uno más
pequeño, de "carne estoposa, pero muy dulce, si bien los
hay mixturados de agrio". En la ciudad había un ejemplar
notable, llamado "mamón de la Virgen", por un
presunto hecho milagroso relacionado con él (Rosa, 1945, 295,
323-324).
Mamones se daban en Cartagena a la llegada de los españoles
(Castellanos, 1955, III, 22; López de Velasco: Jiménez de la
Espada, 1881, I, xci;-----, 1894, 386). Tan típicos se consideraban
de esa ciudad, que a mediados del siglo XVII Cobo los describe como
MAMONES DE CARTAGENA: "Los huesecillos son unas pepitas
redondas y blancas del tamaño de avellanas, que se comen tostadas y
tienen sabor de bellotas" (Cobo, 1891, II, 36-37;-----,
1956, I, 248).
No hay datos sobre
|Melicocca en la cuenca del Cauca en el
período colonial. Aunque se habla de MAMÓN en Cali en 1808, la
noticia concierne a la Anonácea así llamada y no al árbol de que se
viene tratando. La especie sólo se ha empezado a difundir en el
norte del Valle durante los últimos treinta años, al parecer traída
desde el Tolima; pero no hay noticias fidedignas. Un autor afirma
que el MAMONCILLO habría sido introducido a Antioquia por el
español José María Bonis, a fines de la guerra de independencia,
desde la isla de Jamaica (Zuleta: RHA, 1919, 2: 759). Parece
extraño que fuera a buscarse tan lejos, abundando en Cartagena.
Martius dice que al Pará fue introducido de las Antillas
(Martius, 1843, 33).
48-
|Talisia olivaeformis Radik.
COTOPRIX, COTOPERÍS, COTUPLÍ, CUTUPLÍ, variantes de un vocablo
al parecer cumanagoto (Pittier, 1926, 285). Para la costa atlántica
de Colombia se anotan las formas COTOPERÍS, CUTUPLÍ y MAMÓN COTUPLÍ
(Revollo, 1942, 78, 161). Alcedo trae las variantes COTOPRIZ,
COCOPRIZ, y dice que en Guayana se llamaba CUSPIRITU (Alcedo, 1789,
V, Voc. 71 ).
A propósito de esta especie escribía Oviedo: "Otra
fructa hay, en la isla Margarita, que se llama «cutipris», que sabe
a uvas moscateles, e es tamaña como las uvas gruesas que en el
reino de Toledo llaman jahenes. Esta fructa tiene un cuesco
pequeño, e encima de todo, un hollejo; e no hacen daño, aunque
coman mucho desta fructa" (Oviedo y Valdés, 1959, I, 277).
Refiriéndose a la misma isla dice Castellanos:
"Hay chica, cotuprises y mamones"
(Castellanos, 1955, I, 594). COTUPRIX se llamaba uno de los
caciques de la hoya del río Unare que se sometieron a los españoles
de Agustín Delgado, después de la derrota de Orocopón (Ibid., I.
474). Quizá sería un nombre totémico.
Otras informaciones del siglo XVIII hablan del COTOPRIZ en la
parte oriental de Venezuela (Caulín, 1841, 14-15); de COTUPERIS en
El Pao (Altolaguirre y Duvale, 1908, 55); CUTUPRIZES en Tocuyo
(Ibid., 159, nota), y COTUPRIZES en Apure-Orinoco (Carvajal, I,
1892, 367).
En Venezuela el autor lo ha visto escasamente cultivado a veces
en plazas públicas como árbol de sombra y ornato.
COTOPRIZES había en Riohacha en el siglo XVIII (Rosa, 1945,
295). Es árbol frecuente en las estribaciones inferiores de la
Sierra Nevada de Santa Marta.
No se ha introducido, que se sepa, al interior de colombia,
ejemplo de la lentitud con que a veces se desplazan los vegetales,
y de la desconexión que ha existido entre las distintas secciones
del país.
|