INDICE

V) | USOS TRADICIONALES.

En este artículo sólo se estudiarán los usos tradicionales del género de Palmáceas |Guilielma, y no los industriales que pueda tener en el futuro, aspecto este último que se tratará por separado.

l-Raíces.

No se conoce tradición alguna sobre el uso de las raíces de |Guilielma. En la Guayana inglesa serían usadas para fines medicinales (Schomburgk, loc. cit.).

|2-Estipe.

Una dificultad inicial se presenta al considerar el empleo del leño de |Guilielma para diversos menesteres, bélicos o pacíficos, entre los pueblos primitivos, y es que --produciendo esa palma un fruto tan importante como alimento básico-- no es creíble que los indígenas la sacrificaran sólo por el estipe. Como los cronistas poco se refirieron a la tecnología agrícola y hortícola de los pueblos americanos tropicales, especialmente de los "salvajes", no se sabe qué cuidados culturales prestaban ellos a una especie que tan predominante papel jugaba en su cultura material y espiritual. En un caso concreto cabe preguntar: si los indígenas del Sixaola apreciaban los pijibayes casi tanto como a sus mujeres e hijos, ¿iban ellos mismos a talar sus palmas para hacer macanas y flechas?

Si, pues, la misma especie tenía doble utilidad ( cosa que se considerará en la  parte sobre Botánica), es permitido pensar : 1) o que sólo utilizaban como madera los astiles de palmas muertas por accidentes o enemigos naturales (huracanes, parásitos, enfermedades etc.), o por haber completado su ciclo vital ( ejemplares decrépitos de escasa producción); 2) o que existía una técnica de cultivo que limitaba a un número determinado los estipes por cepa, raleando o entresacando de tiempo en tiempo los sobrantes; el criterio y el procedimiento con que esto se hiciera, a causa de la dureza del leño y la poca efectividad de los instrumentos usados, son difíciles de averiguar ahora; 3) o si era una selección que eliminaba, no astiles aislados sino cepas enteras productoras de frutos de inferior calidad, con mucha fibra en el sarcocarpo. Dondequiera que esta palma se conoce cultivada, hay gran variación en la calidad de los frutos. En un mismo enclave, en un mismo cultivo, donde aparentemente no hay diferencias edáficas ni microclimáticas, es frecuente encontrar pijibayes de buena, de mediocre y de inferior cali- dad. Es de suponer que por un proceso de selección, se intentara conservar solamente los mejores tipos.

a) |Estipe entero.

En la parte histórica se habló de la estacada que mandó construír Hemán Sánchez de Badajoz en Corotapa, río Tarire, en 1540. Corresponde a este lugar puntualizar las características de dicha fortaleza, como aparecen en las declaraciones de los testigos presenciales que respondieron al cuestionario de la probanza levantada por aquél conquistador en 1546. Uno de los hombres que vinieron con Rodrigo de Contreras desde Nicaragua, el ya conocido Juan Pérez; dice: ". ..hallaron hecha una fortaleza en una loma o cuchilla de una sierra, la qual a la rredonda un rrazonable circuito estaba toda cercada de pexibas, que es una madera tan rrezia como un azero é que tiene muchas espinas, los quales maderos estaban yncados en tierra lo que avían menester para estar fuertes é que estaban muy juntos, é que así por la fortaleza de la madera é espinas que tiene é sitio donde estaba la fortaleza é porque tenía sus portadas donde vio que estaban asestados tres tiros de artillería, que la dicha fortaleza era fuerte para con yndios por muchos que vinieran é aun para con cristianos..." (Femández, 1907, VI, 286). Pero Rodríguez, con idéntica minuciosidad que para otros aspectos, dice que ". ..hera cerrado un grand circuyto en derredor de unos estantes de palo muy cruesos é muy rrecios é espinosos, metidos en una zanja tan honda como un estado, é los palos espesós pegados uno a otro é de altura de una lanza de veynte é cinco palmos encima de la tierra, é hechas unas barbacoas arriba en lo alto a manera de adarve, por la qual subían e abaxaban con mucha piedra puesta arriba.. .é la dicha madera de que estaba cerrada esta fortaleza es de unos árboles que en aquella tierra se llaman pexibaes, que es una madera fuerte que las herramientas se quiebran labrándola... é que esta fortaleza la hicieron los cristianos con su puro trabajo, que yban a cortar la madera é la acarreaban a cuestas é abrían la zanja, la qual hera fuerte para con yndios é aun para los cristianos. , ," (Ibid" 304). Contreras acusó a Badajoz de hacer trabajar a sus soldados hasta en días de fiesta, haciendo palenques (Ibid., 102, 106). [Véase atrás lo relacionado con [[talas]].

 

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Fig. 3.-Cortes longitudinales de frutos de Guilielma gasipaes (H.B.K.) Bailey. | Arriba: Frutos obtenidos en Sabanita, río Inírida, Colombia, en 1947. El primero es partelocárpico; los dos siguientes abortivos: el putamen ha quedado reducido a una pequeña concreción (centro superior), y la cavidad que debía ocupar la semilla ha sido remplazada por mesocarpo de color más oscuro. | Abajo: El fruto mayor amarillo y los dos pequeños rojos, procedentes de Iracá, Meta, Colombia, y recibidos en Cali el 26 de marzo de 1949. Nótese el gran volumen de la semilla. (| Dibujos del Autor)

 

Con el palenque del Sixaola corre parejas el que, pocos años antes ( 1535-1536) habían encontrado los expedicionarios al mando de Jorge Spira o Hohermut al sur del río Opía (Upía), afluente del Meta, y al cual palenque, por el trabajo que les costó capturarlo, llamaron los españoles el "fuerte de Salsillas", dizque por recordarle el inexpugnable de Salsas en Cataluña. En la cumbre rasa de un cerro "...estaba un lugar o pueblo de hasta cien casas o bohíos grandes, el cual demás de la fortificación con que la naturaleza lo había dotado, artificialmente, por industria de los indios y moradores de aquel pueblo, tenía hecho un palenque de gruesos troncos de palma, muy espinosos y puyosos, apretados y abrazados unos con otros, de mediana altura. .." (Aguado, 1918, I, 160-162;-----, 1957, III, 116). Aunque en este caso no se da expresamente el nombre de la palma, todas las circunstancias inducen a creer que se trataba del « pipire » .

De los mayorunas y payahues del alto Amazonas dice un misionero que, para defenderse de asaltos de enemigos, "cercan sus casas de chontas con espinas" (Magnin: RI, 1940, 1, 183).

b |) Estipe hendido.

A falta de hierro los pueblos americanos se valieron de maderas duras para sus armas y utensilios. Muchas de tales maderas procedían de familias botánicas distintas de las Palmáceas, La supervivencia de nombres vulgares como "quiebra-hacha" o "quebracho", "pauferro" y otros, indica la extensión del uso. Pero ni se puede desviar la atención hacia ese tema, ni siquiera se puede confinar a la sola familia de las Palmáceas, porque hay mucho todavía por averiguar sobre este asunto. Se consideraran solamente algunos usos del leño de |Guilielma para fines tanto bélicos como pacíficos ( véase lo relativo a domesticación en el artículo IV).

|Usos bélicos.

En la parte pertinente (nomenclatura), se transcribieron algunos pasajes sobre la MACANA. Discusiones sobre la forma, tamaño, características y modo de usarla, en las regiones de América equinoccial donde predominó ese tipo de arma, no se acomodan a la índole de esta obra. Aquí sólo se utilizarán, del abundante material acumulado sobre dicho tema, las referencias menos dudosas respecto al uso del leño de |Guilielma para la fabricación de macanas, lanzas y otras armas.

Aunque no la menciona por su nombre, poca duda'6abe que era |Guilielma la palma a que se refiere Oviedo y Valdés, en el que quizá sea el dato más antiguo (1526) y al mismo tiempo más completo sobre los diversos usos de que era susceptible esa especie: "Hay otras palmas altas y muy espinosas, las cuales son de la más excelente madera que puede ser, y es muy negra la madera y muy pesada y de lindo lustre, y no se tiene sobre agua esta madera, que luego se va a lo hondo; hácense de ella muy buenas saetas y virotes, y cualesquiera astas de lanzas o picas, y digo picas porque en la costa del sur, delante de Esquegua y Urraca, traen los indios picas de aquestas palmas, muy hermosas y luengas; y donde pelean los indios con tiraderas, las hacen de esta madera, tan luenqas como dardos, y aguzadas las puntas, con que tiran y pasan un hombre y una rodela; asimismo hacen macanas para pelear , y cualquiera asta o Cosa que se haga de esta madera es muy hermosa, y para hacer címbalos o vihuelas o cualquier instrumento de música que se requiera madera, es muy gentil porque, además de ser muy durísima, es tan negra como un buen azabache" (Oviedo y Valdés: Vedia, 1946, L 501;-----, 1950, 211-212). Para la misma área señalada por Oviedo, fray Adrián de Ufeldre indicó un siglo después que del pijibay hacían los guaymíes lanzas, ballestas y dardos ( véase artículo II inciso a).

Fuera de las macanas que, se blandían a dos manos, algunas tribus usaron lanzas de palma. Por la ubicación de esas tribus dentro del ámbito geográfico de |Guilielma, se puede deducir con mucha certidumbre que era este el género usado, cuando la palma no aparece mencionada en los relatos con algún nombre regional que permita la identificación. Acerca de los dorases y zuríes de la porción noroccidental de Panamá, se dice en un informe mediados del siglo XVI : "Lleuan siempre en la mano vna lanza de la palma del [[Pigibay]] con su punta muy aguda , y algunos dientes, y otros suelen traer dos, y en la otra mano un bordon de la misma palma. Quando entran en alguna casa, que no es la suya propia clauan en el suelo con facilidad, por estar humedo, de la parte de afuera las lanzas, porque ninguno entra en casa agena con armas, y allí están tan seguras, que al salir, aunque sean muchas, cada vno conoce las suyas, y no toca a las agenas" (Rocha: Meléndez, 1682, III, 366).

Lanzas de palma usaban los choques, moradores en la parte meridional de los Llanos orientales de la Nueva Granada (Aguado, 1918, L 188). Hacia 1663 los andaquíes del alto Caquetá, "usan por armas unos dardos de macana... y otras que llaman cucharas, cuya asta es de palo y chontaduro y en la punta se empata un canuto entero de quadua" (Friede, 1953, 108). En la relación de 1619 sobre los maynas, cocamas y jívaros del oriente perú-ecuatoriano, se dice que usaban "lanzas de [[chonta]] de dos varas y media a tres" (Jiménez de la Espada, 1897, IV, CXLV). Esto lo confirma en 1661 el jesuíta Fiqueroa para los primeros: "lanzas y dardos de chonta o de otra madera fuerte, labrada". Además, los gayes usaban lanzas de chonta con ambas puntas triangulares y bien afiladas o esquinadas (Fiqueroa, 1904, 225; 155- 156, 255; González Suárez, 1901, VL 212).

Púas, dardos y virotes se mencionan a cada paso. De los ansermas da la cuenca del Cauca dice Cieza que usaban "púas de palma negra" (Cieza, 1924, 62);  y de los picaras, "dardos, lanzas, macanas de palma negra (Ibid., 77).

Se omiten las referencias en que no parece tan seguro que la palma usada era |Guilielma. No es esta sola la que tiene leño de color oscuro.

Para hacer las cerbatanas, más bien instrumentos de caza que armas, se apeló a esta palma o a sus relativas. A partir de la expedición de Gómez Fernández al Chocó en 1540 se tiene conocimiento de que en esa área los indígenas usan bodoqueras "de palma negra" (Robledo, J.: Jijón y Caamaño, 1938, II, Doc. 80). En su expansión hacia las fuentes del Sinú y del San Jorge, donde al parecer la |GuiIielma no es nativa sino transportada, los chocoes se adaptaron a usar el leño de |Astrocaryum: dice Striffler a mediados del siglo XIX que para el fin que se está considerando se usaban el PIJIGUA y  la CHONTA (véase nomenclatura) (Striffler, 1958?, Cer., 28; Gordon, 1957, 22). De CHONTA eran las bodoqueras que hacían a mediados del siglo XVIII los indígenas de la parte alta del Caquetá (Serra, 1956, I. 150). Del mismo material fabricaban sus obidiques a principios del presente los huitotos ( Hardenburg, 1913? 157). Los lamas del oriente peruano también confeccionaban de CHONTA sus cerbatanas (Ruiz, 1952, I, 156- 157).

|Usos pacíficos. l-Implementos mineros, agrícolas y otros.

Macanas O coas para labores mineras las vio usar Cieza en la extracción de oro por los indios de Buriticá en la Cordillera Occidental de Colombia (Cieza, 1924, 55). Aunque no in pica el material de que estaban hechas, poca duda cabe de que se empleaba el pijibay, abundante en las vecinas cuencas del Atrato y del Cauca. Quizá del mismo material eran las palancas de palo que usaban los muiscas en la explotación de las minas de esmeraldas de Somondoco, antes de la llegada de los europeos (Aguado, 1916, I, 289).

Para usos agrícolas, Cieza, hablando de los indios de Pozo en el flanco oeste de la Cordillera Central de los Andes, dice que vivían tan vigilantes, que cuando hacían sus sementeras solían tener en una mano la lanza para pelear y en la otra la macana para sembrar (Cieza, 1924, 74). En la cuenca del Magdalena los muzo-colimas tenían " ...macanas que son armas e ynstrumentos obrados por sus manos que las vnas les sirven de espadas para sus pendencias y pleytos... y los otros de rrozar y linpiar sus menesteres [sementeras?] y son hechos de palos de palmas muy negros y muy duros..." (Ovalle: AMNAHE, 1912, IV, 516; Latorre, 1919, 114). Los maynas en el siglo XVII preparaban el terreno para la siembra "con maderos de chonta y otras maderas fuertes, hechos al modo de espadas de quatro dedos de ancho y unas cinco quartas las más largas" (Figueroa, 1904, 212-213). En el presente siglo, un estudioso de los jíbaros del Ecuador habla del «shingi», espeque de palma de chonnta con que se abren los agujeros para plantar la yuca y otras especies, y que se deja clavado en tierra al terminar la operación (Karsten, R., 1920; 14, 17, 18, 31). Otro autor dice que las macanas de rocería tienen unos cuatro pies de largo y pulgada y media de diámetro (Stirling, 1938, 107, pl. 23).

Más detalles sobre implementos de madera para labores agrícolas se estudiarán en otro volumen de esta obra.

Palancas de pigibay para impulsar balsas, se usaron en los ríos costeros de Nicaragua y Costa Rica ( García Peláez, 1944, III, 114).

2-Jaulas |.

El gran naturalista Wallace relata cómo el leño de |Guilielma le solucionó un caso curiosamente conflictivo: "El leño de este árbol cuando adulto y negro es tan extremadamente duro, que mella el filo de las hachas ordinarias. Cuando yo descendía el río Vaupés en abril de 1852, traía conmigo varios loros, cuya resistencia a toda y cualquiera coerción sobre su libertad me causó no pocas molestias. Su primera jaula era de bejucos, que modo que en un par de horas las aves se liberaron sin dificultad. Pensé que se podía emplear madera verde, pero fue roída en el mismo tiempo que el material anterior. Gruesas astillas de tablón fueron hechas añicos en una sola noche, de manera que tuve que ensayar el duro leño de la pashiúba |[Socratea exorrhiza (Mart.) Wendl.]. Este resistió un poco más, pero en menos de una semana de perseverante taladrar, los loros lo despedazaron y escaparon de nuevo. Yo empezaba a desesperarme; no podía procurarme hierro para varillas, y mi inventiva se había agotado, cuando uno de mis indios me recomendó probar la pupunha, asegurándome que aunque los picos de las aves fueran de hierro, no darían cuenta de ella. Dicho y hecho; de una palma cortada al efecto se confeccionaron varillas: así tuve la satisfacción de ver que los más reiterados esfuerzos de los loros fueron en este caso de poco efecto" (Wallace, 1853, 94-95 ; Seemann, 1856, 207-212).

3-Lanzaderas.

Aun donde se pudo disponer de piezas metálicas, se ha utilizado el leño del pijibay en actividades artesanales. Las noticias sobre el empleo de telares de "macana de chonta" en Pasto y en Quito para tejer ruanas y capisayos, sólo datan de mediados del siglo XVIII (Serra, 1956, I, 141; II, 182); pero ese uso es sin duda más antiguo. Inclusive parece que cierta clase de tejido, el llamado "de macana", tomó su nombre del instrumento con que se hacía (Rojas, C., 1916, 136). Cuando Eduardo André pasó por Pasto en 1876, vio funcionar allí los telares regionales con lanzadera de CHONTA, y aun dibujó uno (André: LTDM, 1879, XXXVIII, 343).

Los borucas de Costa Rica hacen de leño de pejibaye ,algunas piezas de sus telares (Stone, 1949, 16).

4-Muebles, enseres.

Según Morúa, los duhos en que se sentaban las coyas o princesas incas, estaban hechos de palma negra ( Morúa, 1946, 24). Ya se dijo que la madera para lanzas y otras armas quizá se obtenía en el Cuzco como tributo de algunos pueblos de la montaña.

Los indígenas del Ríonegro, afluente amazónico, también confeccionaban algunos muebles con la misma palma, así como los morteros para triturar ciertos alimentos ( Spruce, 1941,264, 195).

5-Instrumentos musicales.

En la costa suramericana del Pacífico la marimba, de origen africano, es un instrumento musical típico. Aunque allí la población predominante es negra, también los pocos indios del sector colombiano más meridional. así como loS de la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, confeccionan y usan aquél instrumento. No corresponde a este lugar señalar cómo ni cuándo se introdujo allí la marimba, aunque cosas muy interesantes se pudieran deducir de tal investigación; sólo se quiere destacar que algunas de las piezas de que se compone se hacen con leño de |Guilielma (Perdomo Escobar, 1945, 19).

André describe el instrumento y lo dibuja, tomando como modelo uno que vio en 1879 entre los indios coaiqueres de Altaquer y Barbacoas, Nariño, Colombia (André, op. cit:, 367-368, 358). También Rivet observó marimbas en poder de los indios colorados del Ecuador; pero ya que al referirse a la "chonta" en otros pasajes lo hace como de palmas |Bactris e Iriartea, no se sabe si aquí se quiere referir al chontaduro propio ( |Guilielma). Por la misma razón se han omitido otras informaciones sobre el uso de la "chonta", al hablar de su papel en las creencias de algunos pueblos americanos (Rivet: JSAP, 1905, II, 193).

En la misma región del río Güisa a que se refiere André, quien escribe obtuvo en 1949 estos datos: "...leño firmísimo, usado con prescindencia de cualquiera otro para la confección de las tres piezas siguientes de las marimbas: las «chontas», «tablas» o «escalas», tablillas colocadas sobre la boca de los tubos resonadores de guadua; el «pasador», o sea la varilla que une los tubos entre sí, y los «tacos» o «mazos» percusores, cuyo extremo se recubre con una bola de caucho" (Patiño: AVF, 1953-1954, Tomo II, 110).

En Costa Rica tanibién las divisiones o tabiques de la zambombia se hacen de leño de pijibay (Stone, 1949, 29).

6-Varios.

Los borucas hacen fuego con un palillo de pejibaye, sobre un zoquete de madera de guásimo ( |Guazuma) (Stone, 1949, 9).

Otros objetos útiles o decorativos se pueden hacer y se hacen con leño de |Guilielma: cañas de pescar, taracea etc. (Seibert, 1950, 74). En Pasto, Colombia, hay una incipiente industria de trabajos decorativos que usa esta materia primera.

Aun las espinas se han usado en distintas formas, algunas ceremoniales, como entre los jívaros del Ecuador, y otras utilitarias. Baste mencionarlas como punzones de tatuar ( Wallace, op. cit., 95 ).

3- |Palmito.

Aunque el tema en general no es de este lugar, es necesario recordar rápidamente algunos antecedentes. Con la palabra [[palmito]] (chou-palmiste de los franceses), distinguieron los españoles el meristemo o porción terminal eburnea, tierna y comestible de ciertas palmeras americanas, por similitud con el de la palma |Chamaerops humilis L. (Herrera, G. A., 1818, II, 372, 377-378, 389-390), usada como legumbre en la península ibérica, de acuerdo con la definición de Covarrubias: "Palmitos. Redrojos de palma, cuya medula y hijuelos se comen. .." (Covarrubias, 1943, 846). En América el conocimiento .y uso de palmitos por los europeos empezó, como es natural, en las islas del Caribe, donde son endémicos varios grupos que los producen. Merecen destacarse el género |Roystonea ( |Qreodoxa), especialmente R. |oleracea (Jacq.)

Cook, que debe a su agradable palmito el nombre específico (Casas, 1909, 37-38), y también algunas especies de Euterpe. Este último género está mejor representado en el continente.

Pero no sólo palmas silvestres, sino la cultivada |Guiliema se utilizó de este modo en América continental. Las mismas consideraciones hechas para uso del astil por el leño tienen cabida aquí. Por imprevidentes que se los juzgue a los pueblos selváticos ( y este es un concepto que debe ser revisado), es dudoso que se dedicaran ala tala sistemática de sus pijibayes sólo para comer el palmito. Esto debió ser cosa eventual o esporádica, y no uso frecuente, ni mucho menos cotidiano.

En la estupenda relación de fray Antonio de la Rocha sobre los dorases y zuríes de Panamá, se cuenta que en uno de sus viajes de evangelización en la vertiente del Atlántico, "diéronnos de sus comidas, y particularmente muy buenos palmitos, que como para sacarlos derriban la palma de los «Pijibais» vsan pocos aunque son muy gustosos" (Rocha: Meléndez, 1682, III, 395). Los changuenes de Talamanca lo usaban en una forma más elaborada. Dice fray Pablo de la Rebullida que le cortan cómo dos brazas del cogollo y sacan el corazón, lo muelen, y aquella masa la deslíen y cuelan en un [[guacal]] [ |Crescentia  cujete]con muchos agujeros, y beben aquella leche, y no hay otra cosa" (Fernández, 1886, Y, 383).

Los Yurumanguíes llamaban KAWISA al "cogollo de palma", Como KAWA era chontaduro (véase vocabulario), esto sugiere qué podrían utilizar el palmito de |Guilielma. Las fuentes callan sobre el particular .

"El cogollo desta palma es sabroso palmito", dice Cobo (Cobo, 1891, II, 74). Según Pablo Maroni, "el meollio [sic] o cogollo que tiene en la sumidad del tronco Y llaman «palmito» , así crudo como cocido, es comida regalada Y el sustento que parece dispuso la naturaleza para los que anden perdidos por los bosques sin otro alivio", en el Amazonas ecuatoriano (Jiménez de la Espada, 1889, Mar., ll3). Los indios de Pozuzo, Huánuco, Perú, comían cogollos de chonta y de otras palmas (Ruiz, 1952, I, 294).

En Loreto, Amazonas peruano, se usa el caldo del cogollo de pifuayo para aumentar la leche de las parturientas (Valdizán y Maldonado, 1922, I, 345; II, 112-113).

Pero no sólo como legumbre se utilizó el cogollo del pijibay .También se sacaba de él una bebida fermentada, semejante a los vinos de palma tan difundidos en América tropical, y extraídos de otras especies, principalmente de los géneros |Acrocomía y Scheelea. De los guaymíes de Panamá dice fray Adrián de Ufeldre o de Santo Tomás, que del PIGIBAY hacen " ...vino regalado en su cogollo, el qual haz en  esta forma; derriban de todo punto el arbol en la menguante de la Luna, y dejándole caydo en la tierra tres días, al fin dellos, socabando el cogollo hazen vn pocico, el qual se llena de vn humor, que va destilando del tronco del arbol, el qual es un dulcissimo vino luego que lo sacan, pero passado veynte, y quatro horas, se haze fuerte, y se emborrachan con el: tres vezes agotan este pozo de vino en veynte, y quatro horas, y otras tantas se buelue a llenar del manantial humor, dandole cada vez, que lo sacan vna nueua sajadura en el suelo del pozo, que es como sangria por donde se va el arbol desangrando, lo qual dura vn mes poco mas o menos" (Ufeldre: Meléndez, 1682, III. 3). El doctor Boso refiere de los yucararés de Bolivia: "Del cogollo hacen una chicha dulce para refrescar y es buena para los tísicos" (Boso: Valdizán y Maldonado, 1922; II, 353).

4- |Hojas.

Según el Cura de los Teguas, se saca buena "pita" de la hoja del cachipay (En Gredilla, loc., cit.); pero su información es bastante incierta e imprecisa. Otro autor dice que los indígenas del Amazonas usan las frondes para techar viviendas (Seibert, 1950, 71). Supuesto que en |Guilielma están provistos de espinas, no sólo el raquis de la fronde, sino las nervaduras de los folíolos y el envés de estos (las formas inermes son raras), parece dudoso que se le dé empleo alguno. Quien haya tratado de manipular estos órganos lo entenderá perfectamente.

5- |Inflorescencias.

En la relación sobre la entrada a la región delos indios yurumanguíes del occidente colombiano, hay un pasaje por el cual se viene en conocimiento de un uso singular para las inflorescencias de esta especie: "Tienen abundancia de salados y no lo benefician, y el uso del agua es coger porción de cogollos de yuca, tabaco, cogollo de palma y 1a flor del chontaduro y otras muchas yerbas que tienen, y echan en una olla grande y la llenan con agua sal, y esto hierve hasta que se consume el agua y la van cebando, y de este modo la tienen cuatro o cinco días, y ya de que están bien saladas estas yerbas las sacan y las envuelven en hojas para sazonar sus comidas. .," (Lanchas de Estrada: Jijón y Caamaño 1945 IV, 500;-----: Rivet: JSAP, 1942 (1947), XXXIV, 8). Recuérdese que "cogollo de palma", o sea "palmito", figura como KAUISA en el dialecto yurumanguí. Dicho nombre tiene un radical semejante al de otras palabras de distintas lenguas indígenas para distinguir a |Guilielma: CAUITSÍ, KAUITSÍ (mayoruna); AHUE, AWE (colorado).

Algo ambiguo es el pasaje en que el jesuíta, Figueroa afirma que cuando andaban en los montes y no tenían a la mano otro recurso alimenticio, sus cofrades comían “palmito y fruto en flor de palma chonta" (Figueroa, 1904, 91; Jimenez de la Espada, 1889, Mar., 258). Otro autor atribuye a los indígenas del oriente peruano el consumo de "flores no sazonadas de «chunta»". Recuérdese que tal nombre se aplica en esa región, tanto a |Gui1ielma como a |Aiphanes (Tschudi. 1853, II, 259).

El uso de inflorescencias de palma en calidad de hortaliza es corriente en Centroamérica en nuestros días; pero allí la especie empleada para ese menester no tiene ninguna relación con el pijibay. Se trata de la Moreniina "pacaya" ( |Chamaedorea pacaya Oerst.).

6- |Frutos.

Ninguno de los mencionados productos del pijibay es tan importante como el fruto. Las épocas de madurez, tanto en el pasado, como en el presente dondequiera que sobreviven pueblos primitivos que lo cultiven, fueron y son épocas de abundancia y bienestar. En un mito se considera el pijibay tan alimenticio, que su solo olor basta para satisfacer el hambre. Entre los negros de la costa colombiana del Pacífico, el chontaduro se identifica significativamente como "mantienemoza", y cualquiera variedad que sea agradable y sin fibra, recibe el nombre de "chontaduro métete-al-toldo". Se pretende allí que la fertilidad de las mujeres aumenta durante las temporadas de cosecha.

a) |Comida.

Hasta donde alcanza la información disponible, el fruto de |Guilielma se usó siempre en sazón. El único dato contradictorio es del Marañón: "Cuando tierna [la fruta] es muy sabrosa y sabe a coliflor" (Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 113). Pero el informante puede referirse a la inflorescencia.

El fruto maduro o pintón es alimento "pesado" o de difícil digestión para quien no esté acostumbrado a comerlo, como ocurre con otros alimentos concentrados. Esta circunstancia la anotaron varios autores, entre otros Gumilla: "No es fruta esta que se pueda comer, aunque esté madura, sin pasar por el fuego, porque morderla, es lo mismo que morder un membrillo a medio madurar, áspero e insípido; pero con un hervor que reciban al fuego, se ablandan y tienen el mismo gusto que el de las camuesas hervidas en la olla: no es esto lo principal, sino la gran sustancia que tienen los «jijiris» ; tanta, que el sujeto de mejor estómago, a lo más podrá comer seis de ellos, con el seguro de que aunque los haya comido por la mañana, no tendrá gana de comer en todo aquél día" (Gumilla, 1944, II, 220).

Discrepan las fuentes, de acuerdo con los gustos de los autores, ya sobre el sabor, como sobre la consistencia y otras particularidades de los frutos. Pero éstos no sólo se comen en estado natural, sino preparados en diversas formas. Dice Juan Pérez en su testimonio varias veces citado: "de la fruta haz en [río Sixaola] unos panes que es muy buen mantenimiento". Cieza ha dicho también: "hacen pan...con ella". Otra vez Gumilla señala el mismo hecho, pero indica ya una adopción por los europeos: "Las mujeres blancas de la costa dicha [Coro y Maracaibo] , después de hervidos los cachipaes, los muelen, amasan y forman pan; pero sale más substancial de lo que es menester: por lo cual se debe tomar en corta cantidad, para evitar embarazo, y empacho en el estómago" (Gumilla, loc. cit.).

Doris Stone, basándose en la abundancia de metates o piedras de moler con reborde levantado que se encuentran en los sitios arqueológicos, sostiene que la alimentación a base de tubérculos y de pijibay , predominó entre las tribus costarricenses sobre el uso del maíz. En efecto, aquellos alimentos requieren más agua que el maíz en el proceso de la molienda, y por consiguiente, un tipo distinto de metate , que impida el desbordamiento del contenido (Stone, 1958 18, 25-26,49).

Todo lo que la historia, la tradición y el folclore han recogido y conservado sobre las excelencias alimenticias del fruto del pijibay o cachipay, está respaldado por la bromatología. Los análisis han comprobado que éste es un alimento del tipo que los nutricionistas llaman completos o protectores. Tiene relación nutritiva angosta (4,2). Es notable en  él la elevada proporción de vitamina A (Patiño: Al, 1958, 309- 310).

b) |Bebida.

El estudio de las bebidas fermentadas excede los limites del presente trabajo. Solamente se hace notar que, en regiones selváticas de América intertropical donde la yuca y el pijibay se podían obtener y conservar prácticamente durante todo el año, no existió la necesidad de cultivar maíz en grande escala. La mayoría de los antropólogos -y americanistas parecen haber exagerado la importancia del maíz en las civilizaciones de América intertropical. Allí, con yuca que se puede coger en todo tiempo, y con pijibay que o da dos cosechas anuales, o si. sólo da una se puede conservar y de hecho se conservó como se ha visto, no aparece la angustiosa necesidad de depender del maíz. Quizá no sea una casualidad el hecho de que las únicas regiones de América donde se usó y perdura un sistema primitivísimo de cultivo de maíz, entre ellas la costa colombiana del Pacífico (Patiño: Al, 1956, XVI) y el área altoamazónica, sean también aquellas donde el pijibay es el principal alimento protector, tanto cuantitativa como cualitativamente considerado. Si a eso se agrega que del pijibay , lo mismo que del maíz, se pueden obtener bebidas, y que como planta hortícola sus enemigos naturales se pueden controlar mejor que los del maíz, que en regiones selváticas hacen la cosecha de éste una especie de juego de suerte y azar, no habrá que admirarse de la escogencia.

Varias clases de bebidas se han preparado y preparan del fruto de esta palma. "Hacen buen vino dellos", dice Oviedo y Valdés. "Hacen vino con ella" [la fruta], agrega Cieza. En las probanzas de Badajoz, afirman Juan Pérez: "fruta de la cual los naturales haz en vino para beber", y Pero Rodríguez: "pixabaes, de las cuales hazían vino para su bever". A los guaymíes, según fray Adrián, "esta fruta les sirue de comida, y bebida, desde Septiembre hasta Diziembre, sin comer otra cosa, ni vsar en este tiempo ótra bebida, sino la que sacan della, despues de assada, o cozida. .." Los yuracarés, de acuerdo con Boso, "hacen chicha de ella, que hecha un azeite mui gustoso". Osculati afirma que la chicha de CHONTA que elaboran los záparos del oriente ecuatoriano es más agradable que la hecha de yuca (Osculati, 1854, 112).

Ninguno de estos autores antiguos informa cómo se preparaba la chicha. Según Lanchas de Estrada, lo hacían los yurumanguíes en canoas de madera de unos siete pies de largo, tres de ancho y otros tantos de alto, y se deduce de su relato ( véase adelante) que el fruto, después de hervido, se pelaba y  mesocarpo se trituraba y cernía.

Así se expresa la relación de Cristóbal de Saabedra (1619) sobre los maynas: "Los brebajes que beben los indios son chicha de maíz, «masato», que hacen de la yuca, y otro de la «chonta», que es el que más embriaga. .." (Jiménez de la Espada, 1897, IV, cxlvii). Pedro Simón dice que los indios del río Dochara o San Juan, sacaban de esa fruta "chicha y masato" (Simón, 1892, IV, 148;-----, 1953, VIII, 40). Velasco, hablando de los pishuayos, manifiesta: "De ellos se hace una pasta fermentada que llaman masato, y de ella una bebida deliciosísima muy sustancial" (Velasco, 1927, I, 64).

Los guaymíes de Veraguas, según el informe de Pedro Godínez Osorio, fechado el 25 de enero de 1575, tenían como alimentos básicos piñas, yucas y pijibayes, "y desto hacen cierta bebida que ellos llaman masamorra, con que se sustentan y aun se emborrachan con ella" (Peralta, 1883, 522- 523). De los dorases y zuríes afirma fray Antonio de la Rocha: ". ..casi nunca comen, porque del Maiz, y Pigibaes, hazen vna mazamorra molida, de la manera, que he dicho. Si la han de lleuar a alguna parte la envuelven en vnas hojas de Bijao, y la lleuan donde quieren( ...) Dúrales a temporadas [la fruta], y Qüando es su tiempo la muelen con el maíz, Para beber, y como tiene manteca, ay es el castañetear con la lengua. Si la lleuan en sus viages, es cocida, o cruda, para assar, y con este sustento solo andan lucios y gordos como si comiessen capones" (Rocha: Meléndez, op. cit., 359, 360).

Pero todavía no se han agotado las posibilidades utilitarias de la |Guilielma. Oigase lo que hacían los yurumanguíes: "De lo que mondan del chontaduro, que es la cáscara, y después las venas que tiene la dicha fruta, después de cernido aquel bagazo para la chicha, lo echan en una canoa y fermenta y cría multitud de gusanos blancos, muy gruesos y largos como tres pulgadas y de estos gusanos comen por mucho regalo" (Lanchas de Estrada: Jijón y Caamaño, 1945, IV, 498;-----: Rivet: JSAP, 1942 (1947), XXXIV, 6). Estos gusanos, conocidos en el occidente de Colombia con el nombre de "mojojoyes", son larvas de coleópteros cuyo estudio no es de este lugar, y que no sólo se crían en los desechos del pijibay, sino en la medula esponjosa de palmas de los géneros |Scheelea, |Acrocomia y otros. Como "gusanos de chonta" figuran en relatos sobre los altos afluentes del Amazonas (Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 134, 516).

7- |Semillas.

Un autor nicaragüense dice que la almendra del pijibay , "puede servir para hacer orchata (sic) que endulzada con miel de abejas del monte constituye una bebida agradable que podría utilizarse en las mismas condiciones que el de ajonjolí, de coco o de almendra" (Ramírez Goyena, 1911, 934). El uso de la almendra de |Guilielma como alimento está documentado para toda el área de dispersión. "Tienen vn coquillo dentro algo largo, pero no redondo, y este coco tiene dentro su comida mantecosa y algo dura" (Rocha: Meléndez, op. cit., 360). Las semillas son “de la dureza de los cocos, y muy parecida a la de estos la carne" ( Gumilla, 1944, II, 219). "El meollo de dentro es blanco como de castaña, que también se come" (Cobo, 1891, II, 74;-----, 1956, I, 263). Boso (op. cit.) dice que la semilla "es blanca como un copo de nieve con la misma figura [ del coco ] y es muy dulce".

Refiriéndose a los "míseros hermanos de los parias" que tenían los dorases panameños a mediados del siglo XVII, cuenta un misionero: "El sustento mas común de estos desuenturados perros son Platanos maduros, si los hallan, y Cocos de Pigibaes, que la necesidad, les obliga a quebrarlos entre los dientes, para comer lo de adentro" (Rocha: Meléndez, op. cit., 371 ).

El posible aprovechamiento industrial de la almendra del pijibay, no entra en el tema del presente estudio.

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