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c |) Cuenca del Atrato.

Hay referencias fidedignas -que son también las primeras impresas donde se menciona ( 1553)- para comprobar que |Guilielma existía y tenía amplio uso en las cuencas del Atrato y del Cauca a la llegada de los españoles.

En la expedición de Juan Vadillo que salió de San Sebastián de Buenavista en el Urabá a principios de 1538, iba Pedro Cieza de León, quien señala la presencia de la palma en varios lugares de su recorrido. Hablando primero del valle de Nutibara, dice que las riberas de sus hermosos ríos "estaban llenas de frutas de muchas maneras, y de unas palmas delgadas muy largas, espinosas; en lo alto dellas crían un racimo de una fruta que llamamos pixibaes, muy grande y de mucho provecho" (Cieza, 1554, f. 27 v.;-----, 1924, 46).

Al contar la fracasada expedición que Gómez Fernández, teniente de Jorge Robledo, hizo por orden de éste a las provincias de Sima y Chocó, que demoraban al oeste de la recién fundada Anserma, a principios de 1540, dice Cieza de León: "Hallaban algunas palmas que comían, y en ellas aquella singular fruta, llamada pixibays, que les aprovechó mucho" (Cieza, 1884, 19). Esto mismo lo repite el cronista Simón: "Fueron notables las hambres que por aquí pasaron, pues en muchos días no hallaron qué comer, sino aquella fruta de palma que llamaban pijibaes, que en otras partes pienso llaman cachipae..." (Simón, 1892, IV, 169). A ambos los sigue Piedrahita quien habla de CACHIPAES y PISBAES (Fernández de Piedrahita, 1942, II, 182-183). Se sugirió atrás que la expedición de Gómez Fernández pudo haber tocado algunos altos afluentes del río San Juan.

Varios informes de misioneros en el Atrato durante el siglo XVII mencionan el uso del chontaduro entre los chocoes como alimento básico y para la preparación de una bebida fermentada (Arcila Robledo, 1950, 18; BHA, 1956, XLIII, 244).

En una pormenorizada descripción de la provincia de Citará y de todo el curso del río Atrato, hecha en 1777 o cosa así, se menciona el chontaduro en varios parajes, especial- mente en el riachuelo de Curucuidó, y como abundante en el de Payua (Anónimo: Cuervo, 1892, II, 312).

De la misma época es una mención sobre la palma de PIJIGUAY, cuyo estipe se usaba para pilotes o estantes sobre los que se construían las viviendas en las márgenes de ese río (Ortega Ricaurte, 1954, 240; Reclus, A., 1958, 124). En este caso puede no tratarse de |Guilielma, sino de |Astrocaryum stanleyanum, llamada pijiguay en la región del Sinú (Striffler, 1958?, Cer., 28-29, 62). A la misma especie se le dice GÜÉRREGUE en el bajo Atrato y el Urabá. El informante procedía de Cartagena. Cuando se trató lo referente a la nomenclatura se plantearon dudas sobre esto.

d) |Cuenca del Cauca.

Una vez pacificadas las provincias comarcanas a Anserma a fines de 1539, Jorge Robledo se dirigió desde esa villa hacia el paso de Irra en el Cauca; “...a 2 de enero de 1540 pasó el río, y como entró en las provincias de Quimbaya, todos los señores de los pueblos y provincias que estaban en la comarca del camino, le salieron de paz, con muy gran cantidad de indios cargados de comidas de...pixavaes, que es una fruta que llevan unas palmas de allá..." (Robledo, J.: Cuervo, 1892, II, 398).

Cieza da preciosos detalles sobre la dispersión de la especie. La señala entre los armas o armados: "las frutas y mantenimientos que tienen es...palmas de los Pixiuaes" (Cieza, 1554, 49-49 v.;-----, 1924, 69) [ en otra referencia aparece la frase "grandes palmares de pixibays" (Cieza, 1884, 35; Simón, 1892, IV, 179;-----, 1953, VI, 69)]; entre los quimbayas, en los valles de cuya comarca "ay muchos árboles de frutas: y grandes palmares de Pixiuaes" (Cieza, 1554, 59 v.); en el valle de Lile "muchos palmares de las palmas de los pixiuaes" (Ibid., 71 v.). Como para que no quedara duda de que hizo bien sus observaciones, al hablar de los pueblos y provincias del valle del Patía, al sur de Popayán, afirma categóricamente "hay de las mismas comidas y frutas que tienen los demás que quedan atrás, salvo que no hay de las palmas de los pixibaes" (Ibid., 84 v.).

Hacia fines del período colonial, en una referencia sobre los productos de la provincia de Cartago, se dice que "en Quindío hay el Chontaduro o Pigibaye" (Campo y Rivas, 1803, 29). También en un informe de 1809 figura el chontaduro como palma cultivada en jurisdicción de Cali (Arboleda, 1928, 629).

Las noticias sobre el bajo Cauca corresponden a la época de las expediciones de Andrés de Valdivia y Gaspar de Rodas. Relatando Simón las campañas de éste último, libradas contra los yamecíes del Porce en 1580, cuenta que, atravesado dicho río por un puente de bejucos que mandó a hacer ese capitán, "...comenzaron a marchar hasta entrarse en la población, que fue distancia de una legua, donde se rancheó el ejército y el general con sus camaradas en una valiente casa, muy capaz, del cacique, que se llamaba Cucuba, bien proveída...y en su circunferencia muchas palmas de chontaduro, todo de bueno y recio sustento". Habiendo partido de allí el año siguiente, “...fue caminando todo el ejército hasta entrar en las provincias que ellos llamaban Senche y Vetue; diez leguas el río abajo de este primer rancho, llegaron a una buena vega del río, limpia y de muchas rozas, gran suma de palmas de chontaduros..." Allí fundó Rodas a Zaragoza de las Palmas, por las muchas (no se especifica su clase) que había en aquel paraje, que era el valle de Vetue y sitio de Mayaba (Simón, 1892, V, 76, 78-79;-----, 1953, VII, 210, 213-214).

CHONTADUROS había en la región minera de Cáceres en el primer cuarto del siglo XVII (Vázquez de Espinosa, 1948, 317).

e) |Valle del Magdalena; Nuevo Reino de Granada.

Aunque hay fuerte presunción de que los españoles tuvieron alguna información sobre esta palma, durante el período de las luchas iniciales contra las tribus que ocupaban el flanco oriental de la Cordillera Central de los Andes, ( y los informes disponibles requieren tratamiento independiente), sólo aparece mencionada a principios del último cuarto del siglo XVI; y en la otra margen del Magdalena. Es verdad que en la relación geográfica sobre La Palma, de indios muzo-colimas, de 19 de octubre de 1581, hecha por Gutierre de Ovalle, se omite la denominación vernácula de esta especie; pero del siguiente pasaje se deduce que no sólo la había, sino que inspiró el nombre impuesto a la población allí fundada: "...pobló [Antonio de Toledo, vecino de Mariquita] la dicha Villeta dándole nombre de Villa de la Palma o de las palmas: ,lo cual devió hacer por respecto de ser esta tierra abundantísima destos árboles palmeras diferentes en naturaleza de las africanas berberiscas datileñas, aunque su fruto es también en racimos ya la forma de dátiles pero no se dejan comer crudos ni alcanzan aquella dulzura y suavidad que ellos" (Ovalle: AMNAHE, 1912, IV, 512; Latorre, 1919, 110). La relación gemela de Trinidad de los Muzos, debida a Alonso Ruiz Lanchero, Juan Patiño de Haro y Juan Delgado "Mataindios", de 8 de enero de 1582, encabeza la lista de árboles cultivados en la región, que sembraban los indios "para su mantenimiento y regalo", con "la palma que da la fruta que llaman cachipays y el arbol es espinoso de abajo arriba y da la fruta en Razimos como datiles [;] tienen dentro vn gueso a manera de coco de guinea y desto se sustentan los naturales. .." (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 606).

Ambos documentos quizá fueron conocidos por el historiador Pedro de Aguado, y aprovechados para su "Recopilación historial" (1583), como puede comprobarse haciendo un cotejo de los tres. Pero Aguado pudo utilizar otras fuentes, pues al hablar de la entrada que a la recién fundada población de La Palma hizo en 1565 don Antonio de Toledo, enviado por la Audiencia de Santa Fe para encargarse del gobierno ( y en el año y en otros detalles discrepa de Ovalle ), dice que " ...el miércoles de la ceniza, siéndole manifiestos los daños que los indios hacían, envió de noche soldados por tres partes para que se pusiesen en salto o emboscados en aquellas partes donde los indios solían acudir a hacer daño a los que de la Villa [La Palma] salían; pero no todos los soldados hicieron presa, porque solamente dos que salieron con Guerrero tomaron diez y ocho indios quel día antes habían muerto dos Panches junto al pueblo, y tenían la carne dellos cocida con pijivaos, ques cierta fruta de palmas silvestres para comer..." (Aguado, 1917, II,694). Al describir las producciones de dicha Villa, despoblada después, incluye “las palmas de pegibaos" (Ibid., 708), Sobre el uso de este vocablo por Aguado, en vez del vernáculo cachipay, se hicieron aLgunas consideraciones en la parte de nomenclatura. Otra fuente menciona los CACHEPAIS entre los muzos (Vázquez de Espinosa, 1948, 310).

También en este caso, el conocimiento por los españoles de la especie Mencionada "debió ser contemporáneo de las primeras expediciones a la región de los muzos y de los panches. Fernández de Piedrahita (1688), al relatar la primera desafortunada campana del capitán Lancheros contra los muzos a principios de 1540, 'afirma que "necesitó de comerse los pocos caballos que llevaba, y de sustentarse con raizes de árboles; y cachipáes o pisbáes (de que ya hemos tratado y abunda aquella provincia)..." Poco antes de la fundación de Trinidad en 1559 ó 1560, en la segunda campaña, esta sí victoriosa, de Lancheros, “....bolvio el Teniente Morcillo [Francisco] con algún socorro de raizes Y, Pisbaes, o chontaduros, como allí se llaman; que basto para entretener el hambre” (Fernández de Piedrahita; 1688?, 288, 549, 553;-----,1942, II, 256; IV, 216).

Vargas Machuca (1599) manifiesta: “También la palma de pejibae o chontaduro es de mucho provecho, por ser muy qran sustento del indio su fruta, comiéndola cocida y es muy sana y abundosa" (Vargas Machuca, 1599, 143). Aunque no ubica la especie geográficamente y la incorpora entre los «árboles fructíferos que se crían en las montañas sin beneficios (Ibid;, f;143 v,), ese autor guerreó contra los muzos y otras tribus de la cuenca del Magdalena, así como en las fuentes del Caquetá y del Putumayo. Antes había incluído los pijivaes entre los [[árboles cultivados de la propia tierra]](Ibid" f. 142 v.).

Fray Alonso de Zamora con su habitual falta de precisión sobre localidades, menciona entre los vegetales útiles del Nuevo Reino los cachipaes (Zamora, 1701, 35;-----, 1930, 39). Su seguidor Basilio Vicente de Oviedo confina la especie a la vertiente occidental de la Cordillera Oriental. Otra especie de palma hayen las tierras cálidas, que llaman cachipay, cuya fruta es muy gustosa y apetecible, de las cuales se dan en la jurisdicción de Muzo y de Vélez "y de la Villa de San Gil" (Oviedo, 1930, 24).

En 1783, Eloy Valenzuela encontró cachipaes en Mariquita (Valenzuela, 1952, 256-257). Este auto hizo entonces en descubrimiento notable sobre la biología de la palma, que se estudiará en un trabajo separado sobre la botánica del género |Guilielma. Mutis se refiere incidentalmente al CACHIPÁ O CACHIPAY y al CHONTADURO como palmas distintas, de acuerdo con sus observaciones en Mariquita en 1783 y 1785 (Hernández de Alba, G., 1958, II, 68. 108, 613).

La descripción botánica de la especie, debida a Humboldt y Bonpland, se hizo sobre material colectado por esos viajeros en Ibagué en septiembre de 1801. El nombre de GASIPAES que le impusieron, consagra bajo una forma latinizada, el nombre indígena de la cuenca del Magdalena (Humbo1dt y Bonpland, 1815. 302-303, 315).

 

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MAPA 3.-Dispersión probable del género Guilielma en la época del descubrimiento de América.

 

Cuando don Juan de Borja entró a Chaparral en 1608 para organizar la postrera campaña contra los pijaos, el cronista Simón, que iba en la expedición dice haber observado al indio amigo Inacho en la quebrada de Pedro Alonso, subir a un árbol desde el cual pudo cosechar un racimo de cachipaes maduros de una palma vecina (Simón, 1953, IX, 103).

Los andaquíes aposentados en Suaza a mediados del siglo XVIII tenían chontaduros entre otras frutas (Arcila Robledo, 1950, 372). Si |Guilielma es especie alto-amazónica, como sostienen algunos, por el área que ocupaban estas tribus pudo operarse la infiltración en la cuenca del Magdalena.

f) |Venezuela.

Enumerando los productos de la región de Mérida, a la llegada de los españoles a mediados del siglo XVI, dice Aguado que "las frutas que los naturales tenían eran las ordina- rias y generales, como son. ..pigivaos. .." (Aguado, 1917, II, 300).

Asegura Gumilla que bajo el nombre de "cachipaes" usaban este fruto los europeos de las costas de Coro y Maracaibo (Gumilla, 1741, 477478;-----, 1745, 286).

g) |Llanos; Orinoco; Guayanas.

Aunque no se menciona el fruto comestible, no cabe duda de que era |Guilielma la palma usada por los guayupes del antiguo San Juan de los Llanos, en la parte alta del río Ariari, de quienes dice un historiador: "las armas de que usan son unos dardos arrojadizos de cierto palo recio a quien llaman pipire" (Aguado, 1916, I, 795).

En la medida en que es posible sacar deducciones ciertas de algunas descripciones vagas que tanto abundan en los documentos coloniales, se puede admitir que el siguiente pasaje de Cassani, referente a las regiones de Morcote, Chita, Támara y Guaseco, en los flancos de la Cordillera Oriental hacia los Llanos, es aplicable a |Guilielma "hay especie de estas [palmas] que produce su ordinario fruto de dátiles, que allí son sabrosos y de mucho sustento" (Cassani, 1741, 46).

En una Memoria de las palmas conocidas en este Nuevo Reino de Granada» , hecha por el anónimo cura de los Teguas [ algunos creen que es trabajo de Mutis (González Suárez, 1944, 112 nota)], al parecer en el último decenio del siglo XVIII ( en un pasaje habla del "27 de febrero del pasado 87" ), se dan noticias sobre algunas especies de ambos flancos de la Cordillera Oriental. La ubicación de los teguas es algo confusa. Al principio figuró como una tribu que moraba en la cuenca del río de su nombre, por donde subió la vanguardia que envió Nicolás de Federmann en 1538, al mando de Pedro de Limpias, quien salió a Fosca, donde estableció contacto con la gente de Jiménez de Quesada que ya ocupaba la Sabana de Bogotá (Aguado, 1918, I, 247). Según Castellanos, los tecuas, diferentes de los muiscas en traje y lengua, colindaban con éstos hacia Lengupá, por donde salió Juan de San Martín a hacer la exploración de los Llanos ( Castellanos, 1955, IV, 218). Esta versión la siguen Simón (quien escribe Nenguapá y terguas, en cada caso) (Simón, 1953, II, 41); Piedrahita (Fernández de Piedrahita, 1688?, 157); Basilio Vicente de Oviedo, quien asegura que el pueblo de Teguas se hallaba entre Lengupá y Tenza (Oviedo, 1930, 152), y copiando a Oviedo, Alcedo (Alcedo, 1789, V, 66).

De la Memoria citada, que describe o menciona 36 palmas distintas, entre ellas la introducida datilera, se transcribe lo pertinente a este capítulo: "5a CACHIPAI. CACHIPAI es palma poco menor en corpulencia que el corozo [que ha descrito como 4a y corresponde a |Acrocomía sp. ] ; su diámetro será como de un palmo, y se eleva considerablemente sobre una caña del canto de dos tercias de pulgada; madera fina, macanosa; su interior vástago fibroso, de jugo dulce, semejante al «Corozo» en las espinas y en dar pita muy fina de sus hojas (de ella acompañé la muestra de un cerrillo a su ilustrísima) [Lo menciona en otro pasaje como el arzobispo Baltasar Jaime Martínez Compañón, que lo fue de Santa Fe de 1791 a 1797, lo que confirma la suposición sobre la época en que se escribió la Memoria]. -Da su fruto de bellotas semejantes al corozo en capullo, astil, tamaño y arranque de pedúnculos, cápsulas y flor. El cuesco es una manzana cordiforme, muy semejante a las camuesas en color; debajo de una débil cascaril1a encierran una carne de color de caña, mezclada de venillas quebradizas, jugoso-cáustica antes y al tiempo de su maduración, y de áspero gusto. Creo que con la descomposición del cocinado llega a cambiarse en una tercia de grasa su carne. Esta encubre un huesecillo cordiforme, dentro del cual

tenemos una almendra regalada, pero recia. Es, por fin, la fruta vetualla  bien graciosa, de que da esta palma por Octubre y por Marzo sus cosechas de a cuatro y seis racimos. -Palma 6a CACHIPAI AGUOSO. Bajo este nombre conozco tres clases muy distintas, a saber: [[Cachipai aguoso]], cuya carnosidad sólo son fibras y estopa suculenta, desabrida y menos espinosa, su caña más robusta. –Palma 7a CACHIPAI MACHO. [[Cachipai macho]], dicho con propiedad, porque carece de estambres en su flor; el fruto es atenuado y carece de hueso y de semilla, que es la almendra. -Palma 8~ PIPIRE. Aún hay una cuarta clase de esta planta, que es la que llaman [[pipire]] en San Martín. Esta en todo se parece al CACHIPAI, salvo las espinas, que no tiene, y el fruto que es esférico. Aunque tiene los mismos usos, menos la almendra, que es durísima. Hay macho y hembra de esta palma, pero la hembra sola es comestible, y la carne de la fruta macho es ácida, amarga. El COROZO y CACHIPAI se han descrito aquí con cierta impropiedad, porque sin duda son palmas de orden menor..." (Cura de los Teguas: Gredilla, 1911,657-658).

Gumilla habla del JIJIRRI como fruto comestible usado por los achaguas y sálivas que vivían en su tiempo en el sector comprendido entre el Vichada y el Guaviare (Gumilla, 1741, 477-478;-----, 1745, 286).Cuando se hable de los usos se volverá sobre esta fuente.

Gilii termina con el siguiente pasaje su enumeración de las palmas del Orinoco: “para evitar el fastidio de volver a hablar de las palmas, digamos en ultimo termino algo de una palma gentil. Los indios del alto Orinoco, y de modo especia los maipures, en cuya lengua se llama VEPI, la estiman sobre manera, y la plantan con profusión en sus conucos. Yo nunca vi esta clase  de palma, y para dár alguna noticia a mis lectores, doy en italiano el informé que me envió un famoso misionero español: 'Lo que más abunda -dice- en el país de Macatúa en el Airico, y que proporcionó el socorro mayor contra nuestra hambre, fueron los frutos de cierta palma, llamada por los indios PIPÍRRI O PIPÍGI (en maipure, VEPI). Como era grande la abundancia de esta buena la ruta, se preparó en diferentes potajes: no se comen crudas; saben a castaña; y su pepita, rodeada de una pulpa gruesa, sustanciosa y sápida, es pequeñísima'. He aquí otra especie de LOTO para aquellos pobres habitantes" (Gilii, 1780, I, 173). Se llamaba Airico el sector Ariari-Guayabero -(Ramos Pérez, 1946, 445).

Durante el viaje que Simón López y Francisco de Bobadilla, miembros de la Comisión Española de Límites con las posesiones portuguesas, hicieron por el Atabapo arriba hacia el Ríonegro, viaje empezado en San Fernando el 2 de agosto de 1759, fueron encontrando las márgenes del primero de los citados ríos salpicadas de pirijaos (Ramos-Pérez, 1946, 364).

En las postrimerías de la época colonial, Humboldt le dio a esta especie resonancia científica internacional. En la primera edición de sus Cuadros (1808) se refiere a ella con admiración, bajo el nombre de PIRIJAO (en la edición alemana original; la traducción francesa aprobada por él dice PIRAJÁ y PIRIGUAO)

(Humboldt, 1808, 255,251). En la Relación de su viaje (1814-1825), insiste en los datos y descripción que dio primero; pero agrega el nombre vernáculo PIHIGUAO. Consigna que la palma se hallaba ampliamente cultivada en San Fernando de Atabapo, San Baltasar y Santa Bárbara, "dondequiera que nos hemos internado hacia el sur y el este a lo largo de las márgenes del Atabapo y del Alto oririoco” (Humboldt, 1942, IV, 150-151).

La pérdida de las colecciones de material botánico de palmeras hechas por Aublet en la Guayana francesa le impidió a este gran naturalista ser el primero que describiera científicamente la especie en cuestión. Pero la menciona (1775) bajo el nombre de PARIPOU, como cultivada cerca de las viviendas, y multiplicada por medio de los renuevos basales; su fruto cocido con sal se usaba corrientemente en la alimentación de aquella colonia (Aublet ,1775, II, Suppl. 101-102).

h |) Amazonia.

La palma de Chontaduro figura entre los cultivos principales de las tribus que ocupaban los altos afluentes del río Caquetá. En unas informaciones levantadas en Timaná en 1663 declara, por medio de intérprete, un indio tama que fue prisionero de, los andaquíes: "y que en dichas juntas de lo que tratan es de las salidas que han de hacer a Timaná, en que querían dar cuando entraron los soldados y qué para esto esperaban sólo que madurasen los chontaduros, que es con lo que se avían..." (Friede, 1953, 113, 287). El misionero Marroquín Serra, ya mencionado al hablar de Barbacoas, encontró y aprendió a consumir, chontaduro en diversas formas, en la región de los altos afluentes del Caquetá y del Putumayo (Serra, 1956, I 64-65; II, 277,278).

En la relación geográfica de Zamota de los Alcaides, oriente ecuatoriano, hecha en 1582 por Alvaro Núñez, se mencionan entre las frutas de la tierra los CHONTADUROS DE PALMAS. En la relación de Nambijá y Yaguarzongo, provincia vecina a la anterior, se dan los nombres de algunas frutas en el ldioma local (lengua rabona?), y entre ellas se colocan los MAZI como PIGIBAIOS (Jiménez de la Espada, 1897, lV, 20, 25). Más tardía (septiembre de 1619) es la "Relación de la entrada que hizo el Gobernador Diego Vaca de Vega al descubrimiento y pacificación de las provincias delos indios Maynas, Cocamas y Jíbaros"; en ella, al enumerar los árboles y plantas frutales que tenían aquellas tribus, se habla de las "CHONTAS, las cuales dan unas palmas que hay a manera de dátiles, de mucho gusto y sustento; cómense cocidas”. Aquí también se menciona el uso del «masato», que se estudiará en la parte pertinente (lbid., IV, cxlvii).

El franciscano Laureano de la Cruz, quien en 1651, descendió por el Amazonas, da cuenta de que los abijiras de la banda meridiorial del Napo, se alimentaban entre otras cosas, de "CHONTARURAs, que es una fruta de palma que ellos cultivan" (Laureano de la Cruz, 1942, 13).

Refiriéndose a los maynas en general, dice a mediados del siglo XVII el jesuíta popayanejo Francisco de Figueroa: "Por pan cotidiano les sirve en primer lugar la yuca y el plátano. ..; también las chontas todo el tiempo que duran las palmas en dar ese fruto". Otras tribus que lo usaban eran los aguanos y los roamaynas (Figueroa, 1904, 206,133, 141).

Por 1738 otro Jesuita, Pablo Maroni, escribid acerca del río Marañón y sobre las actividades de su orden en esa región, basándose tanto en documentos anteriores como en su propia observación. En lo que concierne a este capitulo manifiesta: "Las fructíferas [palmas] son, en primer lugar, la chonta, que es el árbol más provechoso que tengan aquellos bosques. La fruta, que llaman «chontaduro» y cresce en grande abundancia, se asemeja mucho en la figura y modo de crecer a los dátiles, menos en el sabor y color, que es amarillo..." (Jiménez de la Espada, 1889, Mar., 113). Otros datos de esta fuente se discutirán por separado.

Contemporáneo de Maroni fue el informante de La Condamine, Juan Magnin, quien menciona la CHUNTA entre los productos de la región, y agrega que con sus troncos espinosos cercaban los indígenas sus viviendas para defenderse de los asaltos enemigos (Magnin: RI, 1940, I, 156, 183).

El P. Juan de Velasco, en su discutida "Historia del Reino de Quito" (1789?), entre las «palmas de dátiles» incluye las siguientes: "PISHIHUAYA, es bien alta, y de las raras que tienen espina, aunque no siempre. Son dos especies, una que da los dátiles amarillosos, y otra colorados, mas en todo semejantes, y sólo de comerse cocidos) Unos tienen pepita y otros no( ...) PEJIBAE, bien grande, frondosa, que da también los dátiles amarillos oscuros, arenosos, poco dulces y sólo buenos de comer cocidos" (Velasco, 1927; 61-64). Algunas de las afirmaciones de Velasco se discutieron en la parte referente a nomenclatura.

Sin referencia a una localidad geográfica determinada, como sí son las anteriores, pero casi con seguridad aplicable a los Andes peruanos, es la descripción de Cobo ( 1652): "La palma de más recia madera se dice en lengua general del Perú CHONTA; es muy alta, el tronco grueso, liso y todo él lleno de

agudísimas púas; lleva una fruta del tamaño y forma de una pera pequeña la cual, cuando madura, es amarilla, pero nunca se come cruda, sino cocida; tiene la carne amarilla y harinosa y dentro un hueso del tamaño de una avellana, con cáscara negra y dura( ...) Llaman en algunas partes a esta fruta CHONTARURO O CHONTARIROS..." Pudo ocurrir que Cobo para hacer la descripción utilizara informaciones de terceros (véase lo relativo a las frutas del género |Solanum ) , pues no se dio cuenta de que la palma chontaduro, era la misma que describe por separado bajo el nombre de SIRIBA, originaria de Santa Cruz de la Sierra (Cobo, 1891, II, 74;-----, 1956, 1, 263; Chantre y Herrera, 1901, 97).

En el convento de Cuchero en Huánuco había chontaduros a fines de la sexta década del siglo XVIII (Serra, 1956, II, 422). El botánico Hipólito Ruiz, encontrándose a mediados de 1784 en las montañas abajo de la localidad de Pozuzo, Huánuco, estudió y colectó varias palmas entre ellas "chonta real y chonta silvestre" (Ruiz, 1952, I, 295). No establece la diferencia entre una y otra; algunos usos que enumera se pueden adscribir tanto a las formas espontáneas como a las cultivadas. Es también algo dudosa la identidad del género.

Todos los datos sobre el área amazónica dados hasta ahora, corresponden a la margen izquierda; los pocos que se han obtenido sobre la margen derecha, ya fuera del área de la presente investigación, se verán al estudiar la dispersión geográfica.

No mencionan palma semejante a ésta los cronistas portugueses y de otras nacionalidades que hablan de la colonizaciÓn del litoral brasileño del Marañón a Santa Catalina; ni siquiera Soares de Souza ( 1585) uno de los más minuciosos cuando trata de palmeras. Tampoco aluden a ella Marcgrave y Piso en su obra monumental ( 1647). Esta ausencia de datos, que contrasta con la relativa abundancia de ellos para la porción andina del Amazonas y sus tributarios, des- de la segunda mitad del siglo XVI, puede interpretarse en el sentido de que el pijibay no fue conocido por los pueblos tupinambaes costeños.

Talas.

Los hechos pasados en revista, y los que se verán en el numeral sobre usos, indican cuán diferente de como se suele considerar , ha sido en la época prehispánica el cuadro bromatológico de los pueblos de América intertropical, Se ha venido girando en esta materia sobre el simplista lugar común de polarizar en el maíz y en la yuca las tendencias alimenticias del amerindio, enfocando en muchos casos el asunto exclusivamente a base de la observación de las tribus sobrevivientes..

A quien recorra América y se dé cuenta de lo relativamente escasa y dispersa que es la palma de pijibay en el tiempo presente, en comparación con lo que dicen las fuentes antiguas, no se admirará que ésta sea una especie "preterida” {neglected) como dice uno de sus tratadistas." Pero pocos se han parado a considerar las causas de tal escasez. La más poderosa quizá es de índole política, como se indicó en la parte del capítulo I dedicada a «talas». Si para los frutales en qeneral, algunos de los cuales sirven sólo de regalo al gusto, la derriba se ejercitó como táctica de sojuzgamiento contra grupos indígenas rebeldes; considérese la repercusión que tendría aplicada a alimentos básicos como la |Guilielma. Para estudiar este aspecto, hay que volver sobre algunos de los documentos citados en la parte histórica.

Se sabe que un número variable entre más de 30.000 y arriba de 5.000 "pies" fueron talados en pocas semanas (1540), en la sola región del río Sixaola, por la gente de Rodrigo de Contreras. Si debe entenderse por "pie” cada tallo y no la cepa entera, y si se calcula en sólo cinco el promedio de estipes por cepa ( esto se verá en la parte de historia natural), resultaría que fueron destruÍidos en poco tiempo entre 6.000 y 10.000 cepas de pijibay.

Pero no es todo. Recuérdese que Hernán Sánchez de Badajoz, quien acusa a su rival Contreras de aquélla depredación, lo había precedido en ella. La fortaleza o palenque de Corotapa fue hecha  con tallos de pijibayes que "estaban muy juntos", dice un testigo; "los palos espesos pegados uno a otro", afirma un segundo; y que esto era en "un grand cyrcuito alrededor", agrega un tercero (véase usos del astil entero). Calculando que el cercado ocupaba solamente 1/4 de hectárea, o Sea 2.500 m2 de superficie, y teniendo en cuenta que el estipe de esta palma tiene un promedio de 0.20 m. de diámetro, para cada metro lineal de cercado se gastarían cinco trozos, o sea 10.000 para todo él. Estimando en poco más de 6 metros la longitud de cada trozo (el estado que iba enterrado, y los 25 palmos sobre el suelo de los testigos), de cada estipe se podían sacar dos trozos, 10 que da un total de 5.000 estipes. Dice un testigo que pues estaban de paz, los indios de Coaza dieron permiso a Sánchez para el corte; pero como también se vio que “dezían ellos a la gente de Badajoz que les guardasen aquellos árboles  e tomasen todo lo que quisiesen”, puede creerse que más bien sufrieron la tala que la toleraron.

No fue ese el único caso. En las innumerables guerras sostenidas por los indios con los españoles para conservar su libertad y modo de vivir, y para defender sus tierras, casas y huertas, cabe destacar la empecinada resistencia que Opusieron los pueblos comedores de pijibay. En la cuenca del Cauca, nada excede en heroico dramatismo a la lucha de las tribus “caldenses” pozos, armas, picaras y carrapas, contra las huestes de Belalcázar, sus tenientes, y de modo particular el siniestro Miguel Muñoz. Ha sido Cieza, testigo de excepción, como que él mismo tomó parte en esas campañas y ayudó a los destrozos, de 1542 a 1545, quien conservó el recuerdo de las talas y de sus consecuencias: “tan endurecidos estaban [los Picaras], y nosotros teníamos cuidado, llevando en nuestra retaguardia a los valientes indios de Pozo, de atalar los maizales y arrancar los yucales y cortar las palmas, haciendo todo el más daño que podíamos" (Gieza, 1909, 158). Nótese que esto ocurrió pocos años después que en el Sixaola.

En la región de loS altos afluentes del Caquetá y del Putumayo ocupada por los andaiquíes, el derrocamiento parece haber sido sistemático. Alonso de Salazar, teniente de la gobernación de Neiva, explica en Timaná el 14 de agosto de 1663 la dificultad de reducir aquéllas tribus: "...como es gente que viven desnudos y se mantienen de raíces y platas silvestres, y aunque les talen las pocas comidas

Que siembran como es maíz, yuca y plátano y chontaduros cuando las hay (así), siendo tan costosas las sementeras y tan distantes unas de otras, no se pueden aprovechar los cristianos cuando entran a sus tierras, siendo que es tan costoso el meter las comidas a hombros de indios..." (Friede, 1953, 280).

Con los profesionales del sometimiento forzado de grupos indígenas, emularon en algunos casos loS profesionales del sojuzgamiento pacífico. Un incendio de los palmares de los andaquíes del río Fragua, alto afluente del Caquetá, se le atribuyó al doctrinero fray Tomas CarreJo (Cuervo, 1894, IV, 304).

 

III) |DISPERSION ACTUAL.

Las referencias que anteceden son todas del período colonial. Documentos posteriores se revisan en seguida para intentar fijar la distribución actual del Piiibay en América. Se sigue el mismo orden por regiones geográficas de norte a sur.

l- |América ístmica e insular.

Entre los indios chocoes del sudeste de Panamá, un autor contemporáneo menciona la palma |Guilielma, no por su fruto, sino por el leño, del cual se confeccionan juguetes para niños y peonzas adivinatorias para los adultos (Krieger, 1926, 47). Bancroft, quizá basado en las relaciones de fray Adrian de Ufeldre, se refiere al PIXBAEX como uno de los principales renglones de subsistencia de los dorascos y guaymíes de Veraguas (Bancroft, 1874, I, 759).

Señala Gabb (1875-1883) entre las plantas cultivadas por los cabécares, bribrís y tiribies de Talamanca, aunque escasa como no fuera en Sarwe, la palma DUCÓ, equivalente al "pejivalle de los españoles". Compara el fruto con una pera pequeña, y da cuenta del uso del leño para armas e implementos agrícolas (Gabb: Fernández, 1883, III, 382-383). El fruto continuaba siendo apreciado por los borucas a fines del siglo XIX (Pittier, 1892, Anales, 94). Costa Rica es el único país donde esta palma no sólo ha mantenido su predicamento como especie alimenticia (Pittier, 1908, 125; Stanley, 1937, 121-122), sino que ha adquirido el carácter de cultivo comercial, en la cuenca del río Reventazón y cerca de San Isidro del General. Este aspecto ha sido señalado en la mejor monografía que se ha hecho sobre el pijibay (Popenoe y Jiménez, 1921;-----, Washington y San José de Costa Rica, 1922), y en otros escritos parcialmente inspirados en ella (Jiménez Luthmer, 1921; Krickeberg, 1946, 357).

A principios del siglo actual un autor habla del pijibay como cultivado en Nicaragua (Ramírez Goyena, 1911, 822- 823, 934). Algunos sitúan en esta república el límite norte de la especie (Popenoe y Jiménez, op. cit.; Seibert, 1950, 69). Si la dispersión al norte del lago de Nicaragua se operó en tiempos prehispánicos, no se ha encontrado constancia en documento alguno. Más bien su lenta penetración en la Mosquitia parece ser un fenómeno tardío. Vale la pena de que algún conocedor del área aboque el estudio de este aspecto. Stanley habla de una avenida de estas palmas en Lancetilla, Honduras; pero destaca su carácter de planta no nativa (Stanley, 1931, 116).

Quien escribe vio un ejemplar de pijibay, que no había florecido aún, al entrar y salir por el aeropuerto de Tapachula, Chiapas, México, en los días 3 y 4 de noviembre de 1955.

Popenoe habla de ensayos infructuosos para aclimatar esta especie en Oneco, condado Manatí, y Río Chico, condado de Dade, en el Estado de Florida (Popenoe y Jiménez, op. cit., 163). Pero algunos ejemplares están vegetando en el Fairchild Tropical Garden, de Coconut Grove (Phillips, W. L., 1949, 24).

Greyes de |Guilielma se pueden ver en los terrenos de la Estación Agrícola Federal de Mayagüez,Puerto Rico, así como en varios jardines botánicos antillanos.

2- |Costa suramericana del Pacífico, y cuencas Atrato-Cauca.

Felipe Pérez, basado en datos del geógrafo Codazzi, dice que a mediados del siglo XIX la palma de chontaduro se cultivaba por sus excelentes frutos, en varias partes de las provincias de Popayán, Cauca,Buenaventura y Chocó, del antiguo Estado del Cauca, Colombia (Pérez, 1862, 183, 184, 185, 189).

Sobre la costa occidental colombiana, anotan lo mismo en este siglo varios autores, tanto para el sector norte como para el sur, tomando como punto de referencia a Buenaventura (Wassén, 1935, 84; Merizalde del Carme;n, 1921, 146). Este litoral es una de las regiones de América donde más se cultiva el chontaduro en la actualidad. En un censo que se levantó en 1947 bajo la dirección de quien escribe, solamente en parte del municipio de Buenaventura (Valle del Cauca), se alcanzaron a contar más de 100.000 palmas (Patiño, 1952).

Según Wolf, los indios cayapas de la provincia de Esmeraldas, en la costa ecuatoriana, consumían el fruto del CHONTARURU (Wolf, 1892, 425), cosa confirmada por otro autor (Barret, S. A., 1925, I, 98-99). En un trabajo reciente sobre dicha región, se hace figurar el chontaduro tanto entre las plantas cultivadas como entre los productos forestales. En la descripción de la palma, se fijan entre 7 y 20 el número de estipes por cepa; los frutos, entre 200 y 300 por racimo, se comparan a los de la ciruela Chabot; se determinan las épocas de cosecha (véase el artículo siguiente), y se habla de una enfermedad que a veces ataca a las palmas (Acosta Solís, 1944, 118, 136, 292).

En Tenguel, provincia del Guayas, habría varios ejemplares de |Guilielma, introducidos de Centro América por norteamericanos que tienen allí propiedades ( Giler, Manuel: referencia verbal).

El pijibay no se conoce en la costa del Pacífico, al sur de la frontera perú-ecuatoriana.

En el Chocó esta especie continúa siendo un alimento básico (Alvarez Lleras, 1923, 121; Archer, W. A., 1937, 4, 5).

En nuestros días, aunque en casi todos los pueblos del Valle del Cauca quedan ejemplares aislados de |Guilielma, la mayor concentración se encuentra en los municipios del sur, Guacarí, Cerrito, Palmira, Candelaria, Florida, Pradera, Cali y Jamundí, y en los distritos del departamento del Cauca, Puerto Tejada, Caloto, Corinto, Miranda y Santander. De todos ellos procede la fruta que se vende en los mercados de Cali, Palmira, y otros lugares. En los últimos diez años, a partir de la apertura de la carretera Cali-Buenaventura, es de éste último distrito de donde procede la mayor parte de la fruta que se Consume, y que en épocas de cosecha se lleva hasta Bogotá.

3- |Valle del Magdalena y Cordillera Oriental de los Andes.

Debe recordarse que con material obtenido en Ibagué y con base en las observaciones hechas allí por Humboldt, se hizo la primera descripción válida de la especie.

Aunque el CACHIPÁ, con el maíz y el plátano, se hacen figurar por un autor entre los principales cultivos alimenticios del alto Magdalena (García Borrero , 1935, 62) , quien escribe no recuerda haber visto sino ejemplares aislados en los municipios de Suaza y Acevedo, departamento del Huila.

En una región donde en el pasado abundaba según las referencias ya citadas, o sea en el área ocupada por los muzos, ahora se ven unas cuantas cepas aquí y allá, especialmente en el sector Muzo-Coper.

En el bajo Magdalena y sus tributarios izquierdos el cultivo parece haber empezado tardíamente. Se encuentra |Guilielma en las partes más cercanas a la sección montañosa (Revollo, 1942, 96). En el alto río San Jorge sólo es cultivada por grupos de indios chocoes que han bajado desde la serranía de Abibe durante la última centuria (Gordon; 1957, 16).

Aunque existe la MACANA en algunos sectores de la Sierra Nevada de Santa Marta (Reclus, E., 1881,291 ), el uso del fruto como alimento no está documentado.

En el piedemonte septentrional de los Andes venezolanos y en la llanura que limita por el sur el lago de Maracaibo, especialmente en territorio de los Estados de Táchira y Mérida, el autor ha visto una especie espontánea de |Guilielma, Quizá se cultive en algunos lugares. Pittier, hablando de la MACANILLA, escribe: "especie no escasa en la tierra caliente, pero más exclusivamente en la cuenca del Orinoco" (Pittier, 1926, 276).

4- |Orinoco y Guayanas.

Dice Balderrama que el CACHIPAI es común en las vertientes oriental y occidental de la Cordillera de los Andes. Como especie distinta de la anterior habla de la palma PIPlRE, que clasifica como |Thrinax pipire B.; pero esta identificación no corresponde a las buenas intenciones de ese autor. |Thrinax es un género de palmas de una subfamilia diferente a las Bactridinas  con hojas flabeladas, mientras que el pipire dice Valderrama que las tiene "pinnadas más finamente que en las demás palmas”(Balderrama, 1871, 7, 10). En las cercanías de las salínas de Upín señaló André la palma pipire o cachipay, de fruto comestible (André: LTDM, 1878, XXXV, 150-151).

"Regularmente comun" se considera el PEWA  en la  lsla de Trinidad, Pero en todo caso como acarreado desde el vecino continente (freeman & Williams, 1927, 87).

En el río Marvaca, afluente izquierdo del alto Orinoco, ofrecieron los indígenas frutos de PIJIGUAO a un viajero y a su comitiva, a mediados del siglo XIX (Michelena, 1867, 352).

Schomburgk, en sus viajes por, la Guayana inglesa en 1840-1844 encontró el PARIPI cultivado por indios y negros en Bartika Grove, poco arriba de la confluencia del Mazaruni en el Essequibo, y por los indios caribes en Kuamuta, pequeño afluente del Kaari-mapo, éste  a su vez  del Pomeron (Schornburgk, 1922, I, 228; 1923; II, 333).

5- |Amazonia.

En el sector de los ríos Caquetá y Putumayo más cercano a la Cordillera, el chontaduro se hace figurar entre las palmeras más importantes para preparar comida y bebida a mediados del siglo pasado (Pérez, 1862, 277-289). A principios del actual todavía se cultivaba el chontaduro o pishuayo donde quiera que no habían emigrado las tribus indígenas (Rocha, J., 1905, 63; Hardeburg, 1913?, 82).

En una carta fecha el 25 de mayo de 1815, sobre observaciones hechas en un viaje a la montaña de Yuracares, oriente boliviano, por el médico limeño José María Boso, se dan interesantes noticias sobre los principales árboles espontáneos que producen fruto comestible. He aquí la trascripción textual de la parte pertinente a este capítulo: "La primera y principal fruta es el TEMBE o fruta de la CHONTA, y el TEMBE se llama en Mozetenes BUEY, su árbol es una palma de 25 a 30 varas de altura, todo el cuerpo está cubierto de espinas negras de  una quarta de largura, su grosor tendrá una cuarta de diámetro, hay de varias especies porque unos son de figura oval y terminan en la punta como una teta, otros hai mas grandes, unos amarillos y otros colorados, son mui arinosos, y quando los asolean mui dulces como los sapallos; cada palma hecha diez o doce racimos, dentro de la fruta hai un coco que tiene perfecta figura de una calabera, y dentro de este coco hai una semilla blanca como un copo de nieve con la misma figura y es mui dulce, esta fruta la comen cosida los yndios, y hacen chicha de ella, que hecha un aceite mui gustoso. Se mantienen con ella los meses de Febrero, Marzo, Abril y Mayo, tiene esta palma una copa mui hermosa a la vista, semejante al TOTAI [ |Acrocomia totai Mart.] de Santa Cruz. Ver esta palma cargada de racimos amarillos bajo su hermosísima copa causa mucho gusto a la vista y parece convida a los hombres y animales a recrearse con su delicioso nectar que lo es en la realidad, en este tiempo engordan con ellos hasta los peses de los ríos porque hai muchas chontas en sus orillas y se derraman en ellos. Lo mas admirable es que siendo esta palma tan espinosa que no tiene donde asentar un alfiler suban los ratones hasta su punta( ...) En una palabra les sirve de comida, vevida y hierro, y con toda propiedad se puede llamar Madre de los Yuracares, la siembran, tarda mucho en nacer pero nasida da a los 4 años( ...) Acaso esta seria la fruta vedada que nos volvio a todos calaberas. En Yungas CHIMA" (Boso: Valdizán y Maldonado, 1922, III, 353).

Este precioso documento está refrendado por la incuestionable autoridad de D'Orbigny, con cuyo material y datos creó Martius la especie |Guilielma insignis. Las del naturalista francés son las referencias sobre la localidad más meridional del género. De sus informes se puede inferir que en el oriente de Bolivia la especie no era intensamente cultivada, sino cuando más sujeta a un proceso proto-agrícola: "Crece aisladamente en lo más espeso de los bosques, en las quebradas húmedas pobladas de guaduas. Sin ser muy común, no es rara, especialmente cerca de los lugares habitados, donde se propende a cultivarla, a causa de su utilidad" (D'Orbigny, 1847, VII, 71-74). Esto mismo ha observado quien escribe en la cuenca del río Chapare, uno de los altos afluentes del Beni. Se ve uno que otro ejemplar creciendo entre el monte, pero distinguible a primera vista del resto de la vegetación.

Es dudoso, como sostiene Latcham, que el PISHUAYO (sobre todo con ese nombre) se conozca en el Chaco (Latcham, 1936, 57-58). Sus datos, que parecen inspirados en la obra de Hipólito Ruiz, extienden demasiado, hacia el sur los límites de la dispersión de |Guilielma. El señor Guillermo Pereira, de Chapare, informó al autor que la zona más meridional donde se encuentra TEMBE en Bolivia es el río Yapacani, Santa Cruz de la Sierra.

Tres destacados naturalistas ingleses que estuvieron en la región amazónica a mediados del siglo XIX, describen esta palma y comentan los usos que le daban los indios en ciertos sectores del gran río y en algunos de sus tributarios. Las observaciones de Spruce (1849-1864) se refieren a la Barra del Río Negro (Manaos) y sus cercanías; a la parte inferior del raudal de Yavareté, entre los indios tarianas; al antiguo pueblo de Camanaos, habitado por los indios barrés, y a Tomo. Todos estos lugares son de la cuenca del Río Negro (Spruce, 1908,I, 223, 312, 339, 450, 483-484; II, 522;-----, 1941, 198, 276). Wallace (1853) sospecha que el origen de la PUPUNHA debe encontrarse cerca de los Andes; él nunca la vio espontánea sino cultivada en el distrito del Amazonas que corresponde grosso modo al actual Estado del mismo nombre (Wallace, 1853, 92-95). Bates confina sus observaciones a la localidad de Egas, donde permaneció de 1850 a 1855; pero habla también de la palma como existente en el Pará (Bates, 1914, 290, 291 ).

El gran botánico brasileño Barbosa Rodrigues ( 1903 ) dice que se encuentra en toda la cuenca amazónica, y hace observaciones muy valiosas que se comentarán en otro lugar (Barbosa Rodrigues, 1903, 45-50).

Le Cointe, basándose tanto en los datos de Barbosa como en sus propias observaciones, se refiere a las distintas variedades conocidas en el medio Amazonas (Le Cointe, 1922, I, 489-490;-----, 1934, 329-330). Otro gran conocedor del área amazónica afirma que esta especie tiene más variedades en la porción occidental que en la oriental de la Hylaea (Ducke: IAN, 1946, 17).

La extensión del cultivo de la |Guilielma a la costa brasileña al sur de Maranhao, parece haber sido tardía. De la Región amazónica dice Barbosa Rodrigues qué se llevaron al Jardín Botánico de Río de Janeiro las variedades que él mismo describe, |flava (fructificó al fin del sexto año) y |coccínea (Barbosa Rodrigues, 1903, 47). Esto ocurrió en la última década del siglo XIX (Barbosa Rodrigues, 1908, 94-95).

Bertoni no menciona |Guilielma en su diccionario de géneros del Paraguay (Bertoni, 1914? , 55 ).

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