3-
|Consideraciones sobre algunos nombres indígenas.
El estudio pormenorizado de cada grupo de glosemas con que se
distingue en América el género de palmas
|Guilielma, sería de
una extensión incompatible con los límites de esta obra. Bastará
discutir algunos problemas relacionados con los cuatro nombres más
difundidos en la actualidad, CHONTADURO, PIJIBAY, PIPIRE, PUPUÑA,
así como algunos más que, aun teniendo una difusión geográfica
restringida, son importantes por otros aspectos. Tales son
CACHIPAY, CHINAMATO, GÜERREGUE, MACANA Y TENGA.
Cachipay.
En el acápite sobre historia colonial [ véase númeral II, inciso
e)] se traen a cuento los datos disponibles, que confinan el nombre
CACHIPAY a la llegada de los europeos, a la región habitada por los
muzos-colimas. Ahora bien, era tradición entre estos indígenas, que
ellos procedían del lado occidental del Magdalena, y que
desalojaron a los primitivos ocupantes muiscas, pero se mezclaron
con sus mujeres (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 588, 600), Es
probable que adoptaran los nombres locales de plantas, algunos de
los cuales son evidentemente muiscas.
Es de notarse que en tunebo, hablado al otro lado de la
Cordillera Oriental, el nombre es CACHIMEYA O CACHINEYA. En cayapa,
otro dialecto de la familia macrochibcha, el radical «ca» se
encuentra en CAIMBÍ, KAIMBÍ.
Chinamato.
Por 1878 viajó, siguiendo el mismo camino del Quindío
inmortalizado por Humboldt en sus "Vistas de las
Cordilleras", el diplomático alemán Max, barón de
Thielmann, quien escribe: "Por fin llega a su término el
bosque de guadual pantanoso y empieza un fuerte ascenso por el río
La Vieja. Ya la espesura
del país bajo es rebasada por los orgullosos penachos de la
palma zancona, la
|Oreodoxa Sancona de Humboldt( ...) También
|Bactris gasipaes de Humboldt, una
|Guilielma o un
|Astrocaryum es frecuente; aquí se llama 'chinamato-' (Según
Ed. André la palma: 'chinamato' del alto Valle del Cauca es
|Bactris major Jacq., y a mí me parece idéntica a la de
aquí). Al contrario de lo que ocurre con la zancona, ésta se reúne
en grupos cuyos individuos nacen de una raíz común. Tan juntos
crecen estos tallos que sus espinas tan largas como un dedo se
entrecruzan, y sus hojas se tocan". Más adelante,
comentando la fisiografía de la planicie central del Valle del
Cauca, agrega: "El chinamato es la Única palma grande que
se halla en cada pueblo" (Trad. del alemán de José
Cuatrecasasa) (Thielmann, 1879, 375-376, 378).
"Aquí se llama chinamato", dice el viajero; y
ese es el nombre que oirá todavía de la gente raizal quien se
aventure por la zona indicada, donde quedan aún ejemplares
dispersos en los pocos relictos de bosque que ha dejado
"la civilización de vertiente".
El chinamato, diferenciado de las formas cultivadas de
|Guilielma por su fruto menor, no es de tan reducidas
proporciones como dice un autor vallecaucano: "CHINAMATO.
Especie de palma pequeña y delgada que se multiplica formando
matorrales tupidos e impenetrables. Esta voz parece venir del
azteca CHINAMATL, seto o cerca de cañas". (Tascón, L.,
1935?, 99). Sin entrar a discutir esta última suposición, se hace
notar: que algunos de los vocablos usados para Guilielma en otras
áreas tienen alguna semejanza con éste. En «chima» del oriente
boliviano, hay dos componentes. La partícula
|chi, en algunas
lenguas indígenas con el significado de "árbol",
se encuentra en los siguientes nombres: cachimeya o cachineya;
cachlpay y variantes; chichagüí (muisca?); kamuchi o ka- noochi
(tchi) (cayapa); pichiguao y variantes (Orinoco); shingi del Jívaro
( aunque el nombre de la palma cultivada es udi, ui, uvi); y quizá
en siriva y variantes (guarayo) y siriaho (muchogeone).
Pero tal vez :no es necesario ir a buscar relaciones tan lejos.
Pudo ser de un dialecto de la lengua chocó, el quimbaya u otro. La
sílaba final
|to (
|to, do = río), induciría a pensar
que CHINAMATO pudo ser un topónimo de la región bañada por el río
que hoy se llama La Vieja, en cuya cuenca el chinamato es endémico.
Aunque las fuentes indican que en el Quindío se hablaba una lengua
distinta del quimbaya, quizá -como en casos semejantes- se tratara
sólo de un dialecto. Chinamato significaría en tal caso
"río de las chinamas".
Chontaduro.
Hasta donde puede saberse, los incas peruanos no logra- Ion,
sino muy precariamente, sujetar a las tribus selváticas de la
región que en el imperio incaico se llamó Antisuyu, denominada
"montaña" en el Perú actual. Por consiguiente,
los pueblos de la altiplanicie no conocieron o por lo menos no
usaron el fruto de la palma
|Guilielma, y todo su contacto
con ella se pudo limitar al leño para armas, que quizá recibían a
modo de tributo, de los pueblos de la "ceja de
montaña" que estaban más inmediatos (Cieza, 1880, 68-69;
Sarmiento de Gamboa, (1572), 1947, 222-225; Jiménez de la
Espada" 1881, r. 167).
|Guilielma gasipaes tiene en la parte equinoccial de
América un limite altitudinal de unos 1.800 metros sobre el mar,
aunque quizá en algunos enclaves muy protegidos supere esa marca.
El uso del leño para armas o para fines ceremoniales sí está
comprobado (Yacovleff y Herrera, 1934, 310-311); pero también en
este caso, sin análisis tecnológico de los objetos extraídos de las
excavaciones, no puede saberse cuál era la palma espinosa usada. En
esta parte de América CHONTA pudo aplicarse a alguna Pdlma espinosa
que puede crecer a mayor altitud que
|Guilielma, por ejemplo,
|Aiphanes spp. (Ruiz, 1952, I, 295, 330). Los valles
calientes donde
|Guilielma puede vivir eran lugares de
castigo y confinamiento, dedicados de preferencia al cultivo de la
coca (véase el capítulo sobre plantas medicinales). En todo caso
las primeras menciones conocidas se refieren sólo a CHUNTA, que es
"Planta" y no a CHUNTARURU. En la relación
geográfica de Abancay de 1586 se habla de un partido de esa
jurisdicción, Santa Ana de Chonta, "que quiere decir
palma" (Jiménez de la Espada, 1885, II, 212). El nombre
CHONTARURU sólo se usó al conocerse mejor a los pueblos orientales
que comían el fruto.
La mención más temprana se encuentra en el primer vocabulario o
lexicón del quechua, de fray Domingo de Santo Tomás Navarrete,
publicado en Valladolid en 1560. En él aparecen las siguientes
palabras: "CHONTA O CHUNTA = palma, árbol. RUNTU = huevo,
granizo. RURU = huevo; cuesso de fruta. .." (Navarrete,
D.de S. T., 1560,f. 82,124; f. 165, 166; f. 166;-----, 1951, 181,
266; 348, 349; 349). En 1608 se publicó en Lima el vocabulario
quechua de González Holguín. Aquí aparece ya registrado, con todos
los caracteres de un vocablo académico y podría decirse
"artificial', uno de los nombres mencionados atrás:
"CHUNTA = palma, árbol. CHUNTAP RURUM = dátiles. RUNTU
=hueuo o granizo gordo; piedra. RURU = riñones, fruto de árbol,
pepita o huesso de fruta". (González Holguín, 1608, 122,
613; 321, 548; 322; Lobato, 1901, 89). No había otra equivalencia
que "dátil", puesto que era la única fruta de
palma conocida por los españoles en su tierra, como se dijo atrás.
Ya se había aplicado la palabra a una palma de cuyo valor económico
tenían entonces evidencia los españoles, por sus exploraciones en
varias regiones orientales durante el siglo anterior.
CHONTARURU aparece en 1582 en la relaci6n geográfica de Zamora:
de los Alcaides, oriente ecuatoriano. Que ese no era nombre local,
sino acarreado por los propios españoles o ,por sus indios de
servicio de la parte interandina, lo indica el hecho de que en ese
mismo año y en dicha área, se registren también para
|Guilielma, PIGIBAIOS ( quizá traído desde Panamá), y la
palabra, esa sí vernácula, MAZI. Además, en la misma relaci6n se
consigna explícitamente que los naturales de la región oriental del
Ecuador no hablaban quechua, sino que empezaban a aprenderlo con
los españoles (Jiménez de la Espada, 1897, IV, 18), Quiere decir
que desde el último cuarto del siglo XVI la forma CHONTA-RURU, cuya
semántica explica bien el historiador Velasco, como "fruto
de cualquier palma, empezó a desplazar a los otros nombres
regionales. A mediados del siglo siguiente, cuando Cobo escribía,
era una forma consagrada.
La prueba de que el nombre CHONTARURU no se conoció en el
occidente colombiano, desde las fuentes del Cauca hacia el norte,
antes de la llegada de los españoles con yanaconas peruanos o
ecuatorianos, es que Cieza y Robledo no usan sino la forma PIJIBAY
O variantes. Aunque en la época en que ambos escribieron (década
1540-1550) varios quechuismos se habían introducido ya en el uso en
la gobemación de Popayan (véase lo relacionado con variedades de
maíz en otro capítulo), el nombre PIJIBAY, acarreado desde el istmo
panameño, no había sido desplazado todavía. En 1583 para la misma
área occidental Guillén Chaparro usa CHONTARUDO, forma todavía
semejante al original, Y más correcta desde luego que el CHONTADURO
que predominó después, ya que de la palabra quechua RURU, sólo
cambiaba la segunda R en, D. La primera mención impresa, la de
Vargas Machuca en 1599, consagra la forma deturpada CHONTADURO, que
se impuso de allí en adelante en el occidente de Colombia, así
como en el Ecuador. Hay que aclarar que en algunas partes de este
último país se usa ese nombre también para
|Aiphanes (véase
al principio de este capítulo).
Güérregue.
En la cita de Thielmann transcrita atrás a propósito de
CHINAMATO se menciona también la palma zancona, que señorea con su
estatura procera el resto de la vegetación en la cuenca del río La
Vieja, en los mismos lugares donde se encuentra el chinamato. La
zancona, descrita por Humboldt del norte del valle del Cauca como
|Oreodoxa Sancona, fue transferida después por Karsten al
género
|Syagrus. "Zancona" no es nombre
indígena, sino el aumentativo femenino español de
"zanca"; basta ver los ejemplares remanentes de
esa palma en cualquier lugar de la planicie vallecaucana para
encontrar ese nombre perfectamente adecuado.
Humboldt cree que después de la palma de cera del Quindío, que
alcanza hasta 60 metros de altura la zancona es la más elevada de
las que conoció.
Pero en Zarzal, Valle, en cuya porción oriental (Valle-
jueloetc.) abundó otrora esta especie, el nombre tradicional para
|Syagrus sancona Karst. es "güérregue"
(Patiño, 1952, 54). A causa de la firmeza de su leño también recibe
a veces el nombre de "chonta". Lo notable es que
en el dialecto noanamá del idioma chocó se usa UERRE para
|Guilielma gasipaes, o sea la palma objeto del presente
trabajo. Otra palma espinosa,
|Aslrocaryum slanleyanum
Bailey, var.
|calimense Dug. se designa en el río San Juan
(Dochara) como "güérregue" o
"uérregue" ( véanse consideraciones adicionales
en el inciso PIJIBAY). Se debe consignar, como se dijo tratando del
coco, que ninguna especie del género
|Syagrus se ha
encontrado hasta ahora ni en las cuencas del Atrato y del San Juan,
ni en la costa del Pacífico en Colombia.
Sin entrar en la cuestión de si el chocó es idioma de la familia
caribe, cabe recordar que Rivet en su estudio sobre él compara
UERRE con vocablos similares de varias lenguas y dialectos de esa
familia. Los más interesantes son UARA-ORÉ,
"palmera", en rucuyo; YA-UÁRA,
|Guilielma,
en caribe de Honduras; y los nombres aplicados a palmeras del
género
|Astrocaryum, A-UARÁ, en taulipang, y A-UA-LÁ,
A-UA-RÁ, en waiyamara (Rivet: RIEN, I, 1944, 319). Desde mediados
del siglo XVII Aublet había registrado en Cayena el vocablo caribe
AVOIRA con la significación de, palmera espinosa (Aublet, 1775, II,
Mém., 95 ). O-RE, O-RREE , en tucano y desano, respectivamente.
figuran también en la lista que se ha dado en el inciso
anterior.
Por qué el nombre de palmas espinosas se aplicó a una especie
inerme, o al contrario, y dónde y cuándo empezó ello a ocurrir, son
cosas imposibles de contestar en el estado ac- tual de esta
investigación. Sin un estudio anatómico de los leños de
|Guilielma,
|Syagrus y
|Astrocaryum en muestras
tomadas en las regiones donde se usa la palabra GÜÉRREGUE o sus
variantes, comparado con análisis de los leños extraídos de las
tumbas en la región del Quindío, nada puede adelantarse. En efecto,
en muchos lugares de la hoya del río La Vieja, foco principal de la
vandálica actividad de los guaqueros en el último cuarto del siglo
pasado y primero del presente, se han desenterrado en muchas
sepulturas, lanzas, púas, flechas y otras armas de palma (Arango
C., 1927?, Barcelona. 56, 137, 154, 155, 155-156, 157, 158, 161,
186-187, 187). Debió haber allí una activa manufactura de tales
armas y de "macanas" para usos agrícolas, a causa
de la abundancia de las especies de palmas más indicadas para ese
fin. Inclusive pudieron ser objeto de intercambio con otras
regiones donde no fuera tan fácil disponer de materia primera de
excelente calidad. El río La Vieja desemboca en el Cauca frente a
las montañas de la Cordillera Occidental, donde en el momento de la
conquista vivía la tribu de los chancos de estatura gigantesca; y
sea cual fuere el lugar donde el vocablo GÜÉRREGUE se originó, las
dos regiones donde se usa son geográficamente vecinas. Revísense
las observaciones sobre esa misma área, hechas al discutir la
palabra CHASCARÁ y SUS variantes.
Macana
El nombre MACANA, aplicado en sentido estricto, a una palma del
género
|Guilielma, tiene una dispersión geográfica muy
homogénea y restringida: la cuenca del lago de Maracaibo con las
vertientes que desaguan en él, y por el occidente, todo el macizo
de la Sierra Nevada de Santa Marta (Rosa, 1945, 311-312; Reclus,
E., 1881, 291 ).
Se admite que esa palabra pertenece a la lengua taína, de la
familia arawak, que hablaban los indígenas de las grandes Antillas
(Henríquez Ureña, 1938, 17, 103, 112 y esp. 114; Revollo, 1942,158;
Rojas, A., 1944, 61). Pese a la frecuencia con que se encuentra en
los cronistas e historiadores de indias el vocablo MACANA; aplicado
a un arma para jugar a dos manos, hecha de leño de patina, poco se
sabe sobre la especie o especies utilizadas para hacerla por los
diferentes pueblos aborígenes, tanto insulares como
continentales.
Por de contado que las macanas que usaban los indígenas de las
Antillas no estaban hechas con leño de
|Guilielma, puesto que
no hay evidencia alguna de que esa palma de origen continental
existiera en tales islas. Las Casas dice que se empleaba en la
Española la palma alta, con yaguas o vainas de la hoja muy
desarrolladas, y cuyo tronco hueco y rajado servía para hacer
acueductos (Casas, 1909, 37-38). Esta es
|Roystonea, de la
cual predomina en Santo Domingo la especie E.
|oleracea
(Jacq. ) Cook. Los primitivos historiadores españoles omitieron
Mencionar la palma que en Santo Domingo se llama
"cana". (
|Sabal dominguenses Betc.), muy
usual en la actualidad (Tejera, 1935, 99). Hay en dicha isla varios
topónimos y patronímicos con tal elemento: CANABACOA o CANAVACOA,
CANASINA etc.(Ibid., 99-100). Parece más lógico suponer que MACANA
se refiera a esta especie y no a
|Roystonea, cuyo nombre
YAGUA se ha conservado en los países antillanos. La partícula taína
MA se encuentra en muchos nombres de árboles: MACAGUA, MACAO,
MACACO, MACO (Ibid., 342, 343; 344-345; 345, 342-382). También en
este caso solo el análisis microscópico del leño en excavaciones
hechas en las grandes Antillas, podría revelar la verdadera
identidad de las especies usadas para fabricar la famosa arma de
guerra.
Aunque en el litoral de Venezuela y en los Llanos orientales,
por donde se cree que se operó hacia el norte la corriente
migratoria de los grupos arawaks, hay también especies del género
|Roystonea, los nombres vernáculos son muy distintos;
"chaguaramo" y "mapora" los
principales.
Ahora bien, tanto
|Roystonea como
|Sabal son palmas
con estipe liso. Por el contrario, los fuentes para América
continental, cuando mencionan el leño de que se hacían las
macanas, se refieren con notoria unanimidad a palmas espinosas, de
madera negra. Los documentos más detallados de autores que tuvieron
oportunidad de estudiar de cerca la confección de macanas, lanzas y
dardos en el área equinoccial desde el istmo de Panamá hasta el
alto Amazonas, identifican esta palma con
|Guilielma, la
misma de que se obtenía un fruto comestible, Algunos datos sobre
esto (todos los disponibles harían sumamente extensa la noticia) se
verán en el acápite sobre usos.
El nombre MACANA lo difundieron los españoles por todo el
continente, de modo que sustituyó a los vocablos regionales para el
mismo concepto. Es particularmente interesante el caso de la
difusión en el Perú en los primeros tiempos. Cuando Cieza se
refiere a las armas de los peruanos, habla de lanzas y macanas
(Cieza, 1880, 92, 183). Acosta, en la carta annua de los jesuítas
del Perú de 1576, refiere que se había establecido contacto con un
grupo de indios chunchos monopampas -de los mismos que habían
derrotado dos veces a Alvarez Maldonado- provistos de flechas y
MACANAS de palma (Acosta, 1954, 275). Aun el más representativo y
raizal de los cronistas del Tahuantinsuyo, Garcilaso de la Vega
Inca, dice al relatar cómo se enseñaba a los jóvenes el arte de
guerrear: "...un arma a manera de montante, o digamos
porra,porque le es más semejante, que se juega a dos manos, que los
indios llaman MACANA; otras veces con una pica, que llaman CHUQUI.
.." (Garcilaso, 1943, II, 57). A mediados del siglo XVII
se expresaba Cobo así: "Hacen los indios de su madera o
corteza [ está hablando del CHONTARURO] , que es negra, pesada y
lisa, lanzas, puntas de flechas, bastones y MACANAS, arcos y otras
armas; porque es la madera muy recia, que, sin hender ni remachar
entra mucho" (Cobo, 1891, II, 74;-----, 1956, I, 263). El
equivalente quechua para espada de palma, suplantado por MACANA,
era VINO (Navarrete, D. de S. T., 1560, 177;-----, 1951, 369).
MACANA fue a su vez reemplazado por CHONTA. No se ha podido
averiguar su desarrollo; pero ya en el siglo XVIII la sustitución
es completa: "El palo negro, vulgarmente llamado CHONTA,
durísimo, pesado que parece un fierro; lo sacan de los troncos de
diversas palmas las cuales siendo todas huecas, nunca puede ser
aquella madera muy gruesa" (Ve- lasco, 1927, 1. 62).
|Pijibay.
Cronológicamente, el primer nombre registrado para esta palma y
su fruto es PIJIBAY O sus variantes (véase lista), y el área
geográfica donde se señaló es la parte occidental del istmo de
Panamá, y concretamente el extremo occidental de la bahía de
Zorobaró o del Almirante. Por su localización, correspondería a la
lengua dorasco-guaymí. Sánchez de Badajoz, para su expedición al
valle del Sixaola, sacó indios auxiliares de la parte costera de
Veraguas perteneciente a los Colones (Fernández, 1886, IV, 87), por
intermedio de los cuales los españoles pudieron aprender el nombre.
Las probanzas del pleito Badajoz-Contreras se hicieron en la isla
del Escudo de Veraguas y en Panamá. Que se sepa, ningún otro nombre
se registró en el istmo durante los siglos XVI a XVIII, no porque
no existieran, sino porque el primero conocido suplantó en el
lenguaje común a los de cada lugar, como ocurrió con palabras del
taíno aplicadas en el continente. En efecto, las tribus
costarricenses, inclusive las de la región de Talamanca y vecinas,
distinguen a
|Guilielma con nombres diferentes entre sí (DIKÁ
y variantes; SHUP, SÚBA, SÚP, UK, ZUMA y variantes) y de PIJIBAY.
La dispersión de este último nombre en Costa Rica y hacia el norte,
así como su deturpación en el actual PEJIBALLE o PEJIVALLE
(Pittier, 1908, 59), debió tener lugar en la época post-hispánica.
Este injerto de una palabra castellana en otra indígena, apenas por
similitud fonética, es tan desgraciado como el de CHONTARURU en
CHONTADURO.
Conocidos también los glosemas que usaron y usan los pueblos
chocoes para distinguir esta palma [ CHENGA, JANGA, JENGA, TENGA
(véase adelante); JÍA (XÍA); ORR, ORRO, ORVEU, UERRE, URU (véase
atrás lo referente a GÜÉRREGUE)], así como el CHINAMATO del Quindío
y valle del Cauca, se explica sin dificultad que la dispersión
hacia allí del vocablo PIJIBAY tuvo lugar asimismo por acarreo
durante las expediciones de los españoles. Para trabajar en las
minas del Darién, cuando todavía existía Santa María la Antigua,
despoblada en 1524, se llevaban indios esclavos desde cien leguas
al occidente, principalmente de Perequete y Coiba, que eran más
pobladas (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 81-82). Julián Gutiérrez,
cuya actuación en el intercambio de herramientas con los indígenas
de la culata del golfo de Urabá se destaca en otro volumen de esta
obra, se hallaba en San Sebastián de Buenavista en 1537,
entendiendo en allegar gente para penetrar hacia Dabeiba, cuando
llegó allí Juan de Vadillo y les tomó a Gutiérrez, a Alonso López,
de Ayala ya Martín Yáñez Tafur la gente que tenían (Matilla Tascón,
1945, 63-64). Cieza de León menciona en la cuenca del Atrato las
frutas "que llamamos PIXIBAES"; en el Chocó
PIXIBAYS; en Arma, Quimbaya y Lili, PIXIVAES. Jorge Robledo dice
que al entrar a Quimbaya le ofrecieron PIXIVAES. No quiere decir
esto que tal fuera el nombre local en dichas regiones, sino que
Cieza, viniendo desde el Urabá con Vadillo, habría aprendido allá
el término, y lo siguió aplicando donde quiera que encontró la
palma. Es sabido que ni Cieza ni Robledo, compañeros por varios
años consignan en sus obras, si no por excepción, nombres locales
de plantas.
Las menciones de PIJIBAOS o PIJIVAOS por Aguado en la cuenca del
Magdalena, donde el nombre autóctono era CACHIPAY, son
evidentemente debidas a la influencia de Cieza, a quien Aguado
confiesa haber leído (Aguado, 1919, II 16, 119). Del mismo modo
puede explicarse el uso de PIJIVAES y PIJIBAE por Vargas Machuca
(1599); PIjIBAES y PIXIBAES por Pedro Simón (1626), y PISBAES por
Fernández de Piedrahita (1688?).
La existencia del nombre PIJIBAY en el área de los pueblos
indígenas del grupo guaymí suscita algunos problemas. El nombre
CURIJ, KRIJ y variantes, que para distinguir a
|Guilielma
usan en la actualidad los borucas de Costa Rica y otros grupos de
esa área, vecina de los guaymíes, es la misma palabra con que éstos
significan "árbol", "madera",
"palo" y lo con ello relacionado (Alba M., 1950,
80, 81; 100, 101; 106, 107; 112, 113). Querría decir que para estos
grupos Talamancas
|Guilielma es el árbol por excelencia? De
dónde vino entonces PIJIBAY?
PIJIGUAY se aplica actualmente en la región oriental del Urabá
hasta el Sinú a
|Astrocaryum sp., una palma semejante a
|Guilielma en ser espinosa y tener leño muy duro. Nótese la
similitud de PIJIGUAY con PIHIGUAO, usado en el Orinoco. La primera
mención de PIJIGUA Y aparece algo tardíamente, en el último cuarto
del siglo XVIII, para el bajo Atrato. Por otro lado, al hablar de
GÜÉRREGUE se dijo que este nombre es común en el bajo San Juan
(Dochara) a
|Guilielma y a
|Astrocaryum.
Pipire.
Al relatar las campañas de Juan de Avellaneda Temiño en la parte
alta del Ariari, y la fundación del primitivo San Juan de los
Llanos (1555 en adelante), Aguado es el primer autor que usa el
nombre PIPIRE, aplicado a una palma usada por los guayupes para
hacer dardos (Aguado, 1916; I, 795); pero no la identifica con el
PIJIVAO de que habló cuando describía los productos naturales de
Muzo y Mérida. El mismo confiesa, al contar las expediciones de los
alemanes eh busca del Dorado, que no tuvo quién le informara a
satisfacción sobre las plantas y producciones de los Llanos
(Aguado, 1918, I, 370). JIJIRI es la voz que usa Gumilla dos siglos
después. El Cura de los Teguas dice PIPIRE. Este y algo menos su
variante PEPIRE, es el nombre actualmente en uso en los Llanos
orientales.
Pupuña (pupunha).
No se han podido obtener datos sobre la historia del nombre
PUPUÑA (grafía portuguesa PUPUNHA)y sus variantes, usado en el
Brasil y en las partes de la cuenca amazónica hasta donde
-tardíamente- ha llegado la influencia de la "lingua
geral", o sea tupí-guaraní. Las referencias más antiguas
para el sur del Amazonas quizá no vayan más allá de fines del siglo
XVII o principios del XVIII. Para la parte norte del Amazonas son
más recientes.
Si se comprobara la hipótesis sostenida por varios autores de
que
|Guilielma es una palma del piedemonte andino, dispersada
por la acción humana hacia la planicie amazónica, se podría suponer
también que el nombre PUPUÑA es tan artificial como el de
CHONTADURO, y acuñado por un proceso semejante, cuando la especie
domesticada alcanzó el área ocupada por los pueblos
tupihablantes.
Dice Barbosa Rodrigues, botánico y lingüista, que PUPUNHA es una
corrupción de PYPYNHA. Esta, a su vez, se descompone en PY, piel, y
PYNHA, brasa: piel color de brasa. "En efecto
agrega- los frutos de la variedad
|coccinea [ que él
mismo describió] , tienen el epicarpo del color de un carbón
encendido" (Barbosa Rodriques, 1903, 48). Si se tiene en
cuenta lo que se dirá a propósito de la domesticación de
|Guilielma; en el artículo IV del capítulo IV, ¿no habría que
buscar el origen de PUPUNHA más bien en el verbo PUPURE, hervir?
(Barbosa Rodrigues, 1893, 34).
No hay lugar a considerar aquí las incitantes lucubraciones de
Villamil de Rada sobre el nombre del fuego en aymara y en otros
idiomas, tanto indoeuropeos como americanos, en que el radical PI
aparece con frecuencia obsesionante (Villamil de Rada, 1939, 96-98,
122-124,142-144). Antes de aceptar que dicho radical -presente en
muchos de los nombres dialectales cuya lista se ha dado en el
numeral anterior- es de origen tupí-guaraní, hay que resolver
algunos problemas que de allí surgen: PRIMERO. Que si la cualidad
de rojo (color de brasa) ya estaba implícita en el nombre PYNHA,
por qué a la variedad roja se la llama PUPUNHA-PlRANGA, de PIRÁN,
PlRANG, "rojo" (Barbosa Rodrigues, 1893, loc.
cit). Este elemento se encuentra en nombres como PlRAJÁ, PIRIAPA,
PIRIGÁ, PIRIGUAO, PlRIJÁ, PlRIJAO, P(I)RIJAO. SEGUNDO. Que muchos
pueblos primitivos parecen confundir los colores rojo y amarillo
(Antolínez, 1946, 167, 204). TERCERO. Que aunque al parecer todas
las especies silvestres ( o consideradas como tales) de
|Guilielma, tienen los frutos de color escarlata, mientras no
se haga un estudio exhaustivo del género, no es posible saber con
certeza si el tipo originario fue de fruto rojo, y si las formas de
epicarpo amarillo, ocráceo, verdoso y de otras tonalidades, son más
recientes. Si así fuera, no sería extraño hallar nombres indígenas
que lo consignen.
En guaraní existe el vocablo DYU para identificar a las palmas
espinosas del género
|Bactris (Bertoni, 1914? , 55). En macú
a
|Guilielma se la designa como DYO. Esta habría sido, pues,
la palabra usada en tupí-guaraní, si en su área hubiera sido
espontánea o conocida de antiguo la
|Guilielma. Se ignora por
qué ha predominado allí la forma PUPUNHA.
Tenga.
No se ha podido consultar el vocabulario castellano-chocó de
Pinart, sino al través de Lehmann. Aquél autor trae la palabra
TENGA como equivalente a "palma de chontaduro".
En el dialecto catío del Urabá se usan JANGA y JENGA; el se- gundo
glosema aparece en un topónimo que se verá en seguida. También se
ha registrado la variante CHENGA.
Lo que aquí se quiere destacar es que TENGA es nombre aplicado
al coco (
|Cocos nucifera L.) en Malabar (García da Orta,
1891, I, 235, 237), como se dijo al hablar de esa especie. Si la
forma usada por Pinart es correcta, es muy significativo que se
aplicara a
|Guilielma en uno de los lugares donde se encontró
el cocotero en América a la llegada de los europeos.
4-
|Topónimos y gentilicios.
A) Algunos nombres geográficos parecen hoy desprovistos de
sentido, por haberse transformado notablemente el aspecto de vastas
comarcas, debido a la acción del hombre. Si tales nombres existen,
quiere decir que en alguna época respondieron a una realidad
inocultable. No siempre, sin embargo, un topónimo indica abundancia
o pluralidad de la cosa designada, especialmente en el caso de
plantas. Puede tratarse de casos únicos, cuya singularidad en un
enclave dado se quiere señalar.
Con estas salvedades, se pondrán aquí algunos topónimos
derivados de la palmera objeto del presente estudio, pues -como no
podía menos de suceder- un vegetal de tan manifiesta importancia
como
|Guilielma, ha debido ejercer su huella en la
Geografía.
CACHIPAY = pueblo del departamento de Cundinamarca,
Colombia.
CHONTA-COCHA (lago de chonta); CHONTA-URCU (montaña de chonta),
y CHONTA-YACU (río de chonta), lugares indeterminados del Ecuador
(Villavicencio, 1858, 494).
CHONTADURO = 1-estación del ferrocarril San Lorenzo- Esmeraldas,
Ecuador, abajo de Las Juntas.
CHONTADURO = 2-río, afluente izquierdo del Jamundí, que sirve de
límite entre Cali y JamundÍ; 3-caserío y mina de oro en el distrito
de Jamundí (Palacios, B., 1896, 45); 4- zanjón tributario del río
Bolo (Banderas, 1944, 125-126); 5- corregimiento del municipio de
Bugalagrande; 6-altura o cerro cerca de la población de Toro (Peña,
1892, 102); 7- vereda en la margen izquierda del río Cauca, abajo
de Caucasia (Arcila Vélez, 1951, 255); 8-caño tributario del Guamal
y este del Cauca, en el municipio de Pinillos (Revollo, 1942, 96);
9-:riachuelo, afluente del río Verde, éste a su vez del Herradura o
Riosucio (Uribe Angel, 1885, 254); 10-arroyo afluente del rió Tane
(Tascón, L., 1934?,75). Los números 2 a 6, en el Valle del Cauca; 7
y 9, en Antioquia; 8 en Bolívar, y lO en Huila, Colombia.
CHONTAS (Río de las) = afluente del Mamoré, Bolivia (Boso:
Valdizán y Maldonado, 1922, III, 351 ).
JENGADÓ, JENBARADÓ = ríos del Urabá antioqueño (Pablo del Smo.
Sacramento, 1936, 73).
JENGANATURADO = río afluente derecho del Amparradó, Urabá,
Antioquia, Colombia (Mazo Gómez: BIMFS, 1951, 203-204).
NALUNEKA = isla en el territorio de los cunas (Wassén, 1949, 68,
130).
PEJIBAYAL = afluente del alto Río Grande de Térraba o Diquís,
Costa Rica (Stone, 1949, mapa fig. 1).
PEJIBAES = caserío de la cuenca del río Reventazón, cerca de
Siquirres, Costa Rica (Fernández, 1882, II, 278, 280, 281, 282,
283, 285, 286). Véase PEJIVALLE.
PEJIBAES o PEJIBAIS (Valle de los) = Tomó posesión de él en
Talamanca Francisco Pavón en 1578, en nombre del gobernador
Artieda, de Costa Rica (Peralta, 1883, 561; Fernández, 1886, V,
93-94).
PEJIVALLE = afluente del Reventazón (Fernández, 1883, III, 326,
334, 338).
PIGIBAl o PIGIBAY, San José del = pueblo efímero en el río
Guaymí, quizá ubicado en el susodicho valle de los Pejibaes. Parece
fue transferido posteriormente, pues un San Joseph del Pijibai se
fundó en 1748 con indios cabécares; pero estaba sólo a doce leguas
de Cartago al oeste: "se le agregó el pueblo de Jesús del
Monte por ser todos de una nación" (Fernández, 1907, IX,
499-501).
PIJUAYAL = varios lugares en el flanco oriental de los Andes
peruanos (Seibert, 1950, 71).
PIPlRAL = quebrada, anuente del Ríonegro, cerca, de Buenavista,
Meta, Colombia (Restrepo, E., 1870, 41).
PIPÍRI = nombre dado por los indios al río Cuchivero, dice el P.
Bisbal en 1758 (Michelena, 1867, 172).
TINALUPKANTI = río del territorio de San Blas (Wassén, 1949,
63).
B) Parece que la nación huitota se dividía en grupos totémicos,
que se aplicaban nombres distintivos. Uno de ellos era el JIMENE, O
sea, la "gente de
|Guilielma (chontaduro)"
(Ortiz, S. E., 1954, 334). Las noticias disponibles sobre este
grupo son escasas y contradictorias. En 1905 dice Rocha que ya
estaba extinguido (Rocha, J., 1905, 136; 205), mientras que
Hardenburg, relatando las crueldades de los caucheros peruanos con
los indígenas del Caquetá y del Putumayo, asegura que al puesto
"Ultimo Retiro" se hicieron, comparecer a los
grupos huitotos Chontadura, Ocainama y Utiguene para que se
sometieran a la esclavitud de los factores (Hardenburg, 1913?,
260).
Los jívaros del oriente peru-ecuatori~o, consecuentes con su
creencia en el alma o WAKANI masculina de la chonta, usan la
palabra UÍ como nombre de varón ( Karsten, R., 1920 , 7).
II) HISTORIA COLONIAL.
|a) América ístmica.
No es seguro, pero sí probable, que las varas y macanas de palma
negra que vio Cristóbal Colón en 1502 en poder de los indígenas de
Cariay o Curay, en el litoral de Costa Rica (Colón, H., 1947,
279-280), estuviesen hechas del leño de la especie en estudio. Ese
lugar , según los comentadores, corresponde más o menos al actual
Puerto Limón (Stone, 1958, 28), Del mismo modo, los
"árboles como palmeras espinosas de cuyo fruto
hacían vino los naturales de la costa panameña (Colón, H., 1947,
298-299), podrían ser palmas de pijibay, aunque del mesocarpo de
otra palma espinosa de la región,
|Astrocaryum stanleyanum
Bailey, también se puede hacer una bebida báquica.
La referencia que sigue es doblemente valiosa, no sólo por ser
la primera segura y detallada, sino por señalar el límite extremo
hacia el noroeste de América en que el cultivo de
|Guilielma
|gasipaes se registra por los españoles en la época de la
conquista. Es de 1541-1546, y se refiere al territorio actualmente
limítrofe de Costa Rica y Panamá por el Atlántico.
Hernán Sánchez de Badajoz, yerno del oidor de Panamá, doctor
Francisco Pérez de Robles, fue autorizado por la Audiencia de esa
ciudad, a 19 de enero de 1540, para conquistar y poblar el
territorio hacia el noroeste de la bahía del Almirante (Fernández,
1886, IV, 73-74). Salió de Nombre de Dios el 15 de febrero de aquél
año, y fundó la "ciudad" de Badajoz y el puerto
de San Marcos a fines de abril siguiente, en la boca del río
Sixaola o de su afluente el Tarire (Fernández Guardia, 1905,
100-101; Fernández, 1907, VI, 97-197; 236- 328; 324-405; Vega
Bolaños, 1955, VI, 139-225; 225-527; VII, 124-145, 383-409). Hay
discrepancias sobre la identidad y localización exacta de ese río;
pero en todo caso queda en territorio costarricense muy cerca de
los límites con Panamá (Peralta, 1883, 680; Fernández, 1882, II,
nota 35-36, 60). Por enfermedades que sobrevinieron a su gente,
Sánchez de Badajoz se trasladó al valle del cacique Coaza, que
estaba tierra adentro a una distancia sobre la cual no se ponen de
acuerdo los testigos, y que había sido descubierto por una avanzada
al mando del teniente Pablo Corzo. En ese valle abundaban las
palmas de pijibay .En una loma llamada Corotapa, situada al parecer
en la parte alta del río Tarire y cerca del divorcio de aguas con
el río Estrella (Fernández, 1886, IV, 477; 1886, V, 158; 1907, VI,
299), Sánchez hizo construir un palenque o fortaleza de troncos de
la mencionada palma, que a más de tener leño durísimo, está armada
de aguijones, constituyendo un buen reparo contra ataques de
enemigos. Pero no le valió contra las fuerzas que trajo Rodrigo de
Contreras, yerno de Pedrarias Dávila y gobernador de Nicaragua,
quien consideró como una usurpación la presencia de Sánchez y su
hueste el territorio que Contreras estimaba incluído dentro de su
gobierno. Sánchez, que contaba con poca gente en comparación con la
de su rival, y a quien se le huyeron los indios que tenía, se
rindió el 10 de diciembre de 1540. Contreras había traído de
Nicaragua como cuatrocientos indios
"chichimecas", que acosados por el hambre,
cortaban las palmas de pijibay para comerse los palmitos. Esto
provocó la indignación de los indios de Coaza, que estimaban mucho
esas plantas; de modo que cuando un destacamento de doce hombres
salió al mando de Damián Rodríguez a buscar maíz, fue asaltado y
muertos cuatro soldados. Los chichimecas de Contreras, cansados de
comer palmitos, devoraron asado a uno de los hijos de Coaza. Esto
colmó la medida, y los indios locales asaltaron una noche el
campamento de los nicaragüenses, matando a cuarenta de ellos y a un
esclavo negro (Fernández Guardia, 1905, 102, 109, 111, 113). Las
demás incidencias son ajenas al asunto.
En 1541 el doctor Robles inició en Panamá una información contra
el yerno de Pedrarias por los acontecimientos que se dejan
relatados a grandes rasgos. La pregunta número 18 era de este
tenor: "Item si saben etc. que el dicho Rodrigo de
Contreras a destruydo todo el dicho valle y tierra ya talado mas de
treynta mil píes de palmas de pixivaes, que es el principal
mantenimiento de los yndios de aquella tierra" etc.
(Fernández, 1907, VI, 104, 110, 113, 135; 180, 188-189, 192-193,
197; 269). El negro Francisco Díaz, vecino de los Angeles de la
Nueva España, contesta que Contreras " ...les derrocó la
fruta con que se mantenían é los yndios, que se dizen pixavaes, más
de cinqüenta mil pies de árboles..." (Ibid., 183, 185).
Cristóbal Cancino depone: ". ..se derribaron muchas palmas
é pixivaes la mayor cantidad; que no sabe este testigo si sería la
cantidad contenida en la dicha pregunta, e que los pixivaes, son
los que comen los yndios e les sustenta". Más o menos en
los mismos términos sin precisar número, se expresa Gonzalo
Hernández, quien usa PIJIVAES. Juan Luys dice: "así pasó e
lo vió este testigo talar e talado" (Ibid., 188-189,
192-193, 197).
El propio Sánchez de Badajoz hizo otra probanza en 1546; en ésta
la pregunta número 17 no menciona por su nombre la palma, pero en
cambio los testigos dan más detalles. Juan Pérez, natural de Málaga
y vecino de Panamá, contesta tautológicamente: ". ..vio
este testigo. ..que se talaron é cortaron muy grande cantidad de
árboles de fruta, especialmente de aquellos pexibaes que tienen una
fruta que es una muy buena fruta. .." y Pero Rodríguez,
carpintero morador de Panamá, sobre cuyo dicho se volverá en otra
oportunidad, testifica: "...é que luego como llegaron [los
nicaragüenses] les comenzaron a talar é cortar los árboles de la
ruta, los mejores de aquella tierra é que más estiman los yndios
naturales della, porque para su aprovechamiento los dichos yndios
tienen en mucho los dichos árboles que se llamaban pexibaes ...é
que los dichos yndios los tenían en tanto que después de la muger e
hijos no estimaban otra cosa en tanto, é que dezían dellos a la
gente de Badajoz que les guardasen aquellos árboles e que tomasen
todo lo que quisiesen, los quales la gente del dicho Rodrigo de
Contreras se los talaban e cortaban..." (Ibid., 240, 289,
307; Vega Bolaños, 1955, VI. 139-225; 225-527; VII, 124-145;
383-409).
Estas referencias, así como otras tomadas de las probanzas de
Badajoz-Contreras, deberán ser discutidas de nuevo cuando se
consideren distintos aspectos del pijibay.
Hay datos adicionales sobre esta palma en una región cercana al
escenario de las contiendas de Badajoz y Contreras. En un proceso
que se hizo en 1570 a varios soldados que fueron condenados por
desertores, estos alegaron en su descargo que, aunque abandonaron
el campamento español en Talamanca, había sido para ir a buscar
pigibaes al lado derecho del río Guaymí (Fernández, 1883, III,
101). El río Guaymí del norte es el actual Chiricamola o Cricamola,
que desagua en la laguna de Chiriquí (Ibid., 1886, IV, 407).
Pedro Godínez Osorio, gobernador de Veragua, en un relato de su
expedición al Valle del Guaymí, firmado en Concepción de Veragua el
25 de enero de 1575, afirma: "cogen los yndios maíz para
sustentarse y para más su principal sustento es unas palmas ques
una "fruta que llaman pejibaes, y yuca y piñas.
.." (Peralta, 1883, 522-523; Fernández, 1886, V,
74-76).
En nombre de Diego de Artieda, gobernador de Costa Rica,
Francisco Pavón encontrándose en el valle del Guaymí, el 5 de marzo
de 1578, "fue río arriba, como nueve leguas. .. y en él
halló un valle que tenía mucha cantidad de «pejibais» y milpería de
los naturales. ..y al dicho valle le puso é nombró el valle de los
Pejibaes y del Valderroncal" (véase atrás lo referente a
toponomástica) (Peralta, 1883, 561 ).
En 1617, en una sentencia condenatoria contra algunos indios
rebelados en Talamanca, se dispuso que las cabezas de los
ajusticiados se pusieran como escarmiento en los pijibaes de la
plaza de Aoyaque (Fernández, 1907, VIII, 184).
De la misma región del Guaymí, que se extendía también hacia el
Pacífico, son las informaciones del misionero fray Adrián de
Ufeldre o de Santo Tomás (1637?): "...Pigibaes, fruta hija
de un árbal que es a modo de palma de datiles, aunque mas alto, no
lleva cada arbol mas de cinco, o seis razimos, y destos cada vno
tendra cinquenta o sesenta Pigibaes cuya hechura es imitación de
las brebas. Esta fruta les sirue de comida, y bebida, desde
Septiembre hasta Diziembre, sin comer otra cosa, ni vsar en este
tiempo de otra bebida, sino de la que sacan della, después de
assada, o Cozida, y en ambas formas simboliza tanto esta fruta con
su complexion, y gusto, que en ningun tiempo del año andan tan
gordos, y lucios, como en estos meses(...)En grande obligacion les
estan a este arbol pues en el se hallan comida, y bebida, y armas,
ministrandoles materia, de que hazen lanzas, ballestas, y dardos,
con que pelean, dando les sustento en su fruta. .."
(Ufeldre: Meléndez, 1862, III, 87; Serrano y Sanz, 1908, 86, 87).
"
En 1662 se vuelven a mencionar pigibaios en San Bartolomé de
Duqueibas o Duqueiba(Fernández, 1907, VIII, 282). Los cabécares
rebelados en 1691 estaban armados de palos de PIGIVAYA (Ibid., IX,
17).
El religioso Francisco de San José informa en 1697 que el
PEJIBAY (en cada caso se reproduce la grafía que traen los
documentos ) es uno de los alimentos cultivados por los indios
térrabas de la isla roja, en la bahía del Almirante (Fernández,
1886, V, 37;3). Fray Pablo de la Rebullida, en un informe hecho en
Cartago (Costa Rica) a 26 de marzo de 1699, sobre la evangelización
de los changuenes de Talamanca, díce: "Son muy pobres
porque aunque quieren sembrar no cogen, que se lo comen muchos
pájaros que hay y ratones. Su única comida y bebida es de un árbol
que llaman pegibay..." (Ibid., V, 383).
Un poco al norte del Sixaola, en la cuenca del río Reventazón,
parece que el pijibay constituyó un alimento básico de los pueblos
indígenas. En unos "fragmentos de varios litigios sobre la
propiedad de los indios de Tucurrique)", correspondientes
a 1590, 1591 y 1593, testifica en Cuquerrique (sic), a 11 de enero
del 91, el indio Diego Polo: "4-...que los frutos y
legumbres que los vezinos deste dicho pueblo están en costumbre de
sembrar y coger es milpas de mayz y algodón, yuca y frisoles y
piñas, y tienen cañas dulces y chayotes, chile y platanales y
pijivays. .." (Fernández, 1907, VII, 386, VIII, 184, 282;
IX, 17, 105, 500). Cucurrique fue fundado por los españoles al
entrar en la tierra, con pueblos de lengua güetar (Fernández, 1907,
VII, 380, 383, 384; 385); quizá despoblado después, sirvió de
refugio a los primitivos ocupantes para escapar de los españoles de
otras áreas pobladas ( Meléndez, Ch., 1953, 20-21). Pero el hecho
de que en la época de los litigios mencionados se hable ya de
plantas introducidas por los españoles, como la caña y el plátano,
induciría a creer que también el pijibay o por lo menos el nombre,
habría sido traído de más al sur.
Aunque Oviedo desde 1526 habla con detalle de las palmas cuyo
leño se empleaba en la parte del istmo panameño señoreada por
Esquegua y Urraca ( y sus datos se tomarán en cuenta en la parte
referente a usos) , no parece haberlas asociado con el pijibay
(Oviedo y Valdés, 1526, f. xxxvi). Tampoco lo menciona en las dos
ediciones que se hicieron de su "Historia" en
1535 y 1547. Que consideraba distintas el pijibay y las palmas de
que hacían los indios sus armas, se deduce de un pasaje de la
edición póstuma de 1851, donde después de referirse a las últimas,
apunta: "Otras palmas hay en la Tierra Firme e en algunas
islas, en especial en la que llaman la Phelipa, la Gorgona e otras,
e llámanlas «pixabay», é echan unos racimos como de dátiles, que
son de comer e hácese buen vino dellos, e es gentil
bastimento" (Oviedo y Valdés, 1851, I, 334;-----, 1944,
II, 276). En otro pasaje Oviedo dice que Felipa y Gorgona eran
nombres distintos para la misma isla (Oviedo y Valdés, 1959, V,
11). No se menciona esta palma allí cuando estuvieron Pizarro y sus
compañeros esperando refuerzos de Panamá en 1527.
La descripción de Panamá y su provincia, hecha por la Audiencia
de esa ciudad en 1607, incluye el PIXIVAL entre las palmas
conocidas (Serrano y Sanz, 1908, 146-147). En otra versión del
mismo documento se dice, por evidente error de trascripción,
SIJIBAY (Torres de Mendoza, 1868, IX, 92). Quizá la L final de la
primera versión sea también una I.
|b) Costa occidental suramericana.
Cuando Francisco Pizarro y su gente exploraban y despojaban el
actual litoral colombiano del Pacífico en 1525, adelante de Pueblo
Quemado toparon un caserío abandonado, y en él maíz, raíces de
comer, "y no pocas palmas de las de pixibaes, que es cosa
muy buena". Por ser este sitio proveído y fortificado,
acordaron asentar allí, mientras venían refuerzos de Panamá (Cieza:
Páez, J. R., 1960, II, 152; Oliva, 1895, 79). Puerto Quemado es
lugar de difícil ubicación, como se dijo al hablar del cocotero. En
el diario de la expedición de Malaspina se sitúa al norte del Cerro
del Sapo, cerca de Solano (Cuervo, 1892, II, 146).
Se puede sospechar que la expedición de Gómez Fernández desde
Anserma al occidente en 1540 (véase el inciso siguiente), pudo
haber llegado, más bien que a las fuentes del Atrato, a las del
Dochara o San Juan; como quiera que sea están tan vecinas una de
otra, que los datos pueden convenir a ambos ríos. A mayor
abundamiento, en 1583 un funcionario de la Audiencia de Santa Fe de
Bogotá tratando de la primitiva ciudad de Toro, situada sobre
alguno de los tributarios izquierdos del Dochara; dice que había en
esa jurisdicción "muchas palmas que dan fruta que se
llaman chontarudos (sic), ques una fruta que se come cocidos, son
de hechura de dátiles colorados y verdes" ( Guillén
Chaparro: AIP, 1889, XV, 150). Refiriéndose Pedro Simón a las
tribus noanamaes y cirambiraes de la parte baja del citado río ( el
San Juan actual), escasas en población, dice que vivían en tierra
pobre de mantenimientos, "si bien es abundante de palmas
frutales de chontaduros y pixibaes, fruta de mucho sustento.
.." (Simón, 1892, IV, 148; , 1953, VIII,20).
Se menciona también el chontaduro entre los indios yurumanguíes,
en una relación del tercer cuarto del siglo XVIII (Lanchas de
Estrada: Jijón y Caamaño, 1945, IV, 495, 498, 500; : Rivet: JSAP,
1942 ( 1947), XXXIV, 4, 6, 8).
Hacia la misma época, el misionero fray Juan de Santa Gertrudis
Serra registra la presencia del chontaduro inerme en la región de
Barbacoas (Serra, 1956, II, 135).