DISCURSO
V.
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De los puertos de rios que tiene la
provincia de Santa Marta
§ I.
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Muchos nos tiene la provincia de Santa Marta, pero no todos
tienen puerto. De la ciudad misma capital hasta la del rio de la
Hacha, entre otros de menor caudal de agua, hay cuatro muy
caudalosos: el Enea, el Palomino, las Piedras, y Don Diego, todos
navegables hasta lo interior de las sierras, de las cuales bajan á
desembocar al mar del Norte. Por estos rios, navegando hácia sus
vertientes, fuera deliciosa y fácil la entrada por aquellos montes
hasta la Sierra Nevada, y cómodo y de breve tiempo el acarreo de
maderas al puerto de Santa Marta, si se formara allí astillero,
porque todos estos rios son vecinos á la ciudad, cual mas, cual
menos, y todos desembocan en aquella costa de mar que corre desde
Santa Marta á la ciudad del rio de la Hacha, trecho que aun por
tierra se camina con tres jornadas en tiempo bueno. En ninguno de
estos rios hay puerto, porque ni hay casa ni ranchería, y nadie
aporta á ellos. Cada viajante los pasa como puede, y no se cuida de
mas. Síguese después de estos tirando al oriente el rio de la
Hacha, que corre y entra en el mar junto á la ciudad misma de este
nombre. Es rio grande y navegable, y es muy deliciosa su
navegacion pon la amenidad y variedad de los frondosos árboles que
se elevan desde sus márgenes. Los extranjeros se toman el gusto de
pasear por sus plácidas corrientes, subiendo y bajando con las
lanchas de los bergantines anclados junto á la boca. Allí suenan
las trompas y clarines, algazara, y
|trinquis de alegría. Mas
dejemos eso, ya que convidado á tan extraña recreacion una vez, no
quise ir por muchos motivos. Hácia al sur, por el valle de Upar,
corren el Guatapuni, y otros menores; pero el celebrado es el
Cesare, el cual serpeando por las amenidades de aquel valle, y
lamiendo las doradas arenas de la Sierra Nevada y otras, va por fin
á desembocan con grandísimo caudal de aguas en el famoso Magdalena,
junto al Banco, pueblo de la misma provincia de Santa Marta. Y allí
está el puerto del Cesare, antes de entrar este en el Magdalena. Y
vé aquí que entramos ya en los dos rios que tienen puertos. Dejemos
por ahora los del Magdalena, y digamos algo del puerto del
Cesare.
|§ II.
En todo su curso, que no es muy largo, no tiene mas puerto este
rio que el del Banco, como he dicho. ¿Pero qué puerto es ese? Dirán
que es un puerto desdichado, puerto donde no hay mas que una casa
de habitacion para el capitan Aguerra, ó como allá suelen decir por
gracia, capitan
|Agarra, y otra que sirve de almacen para
depositar los fardos, botijas y otras mercaderías, y ambas son
casas de paja: dirán que es un puerto de poco comercio, puerto de
que no se hace mencion en los vecinos lugares de comercio, situados
sobre las orillas del Magdalena, y eso es lo mejor que tiene. Poco
ruido y mucho fardo, poco concurso y mucho negocio, gran silencio y
paso de noche. Yo sé que por este rio Cesare y puerto vienen de la
costa de Santa Marta muchos fardos y muy buenos géneros, y luego
entran en el Magdalena, y se esparcen por diversos lugares de
comercio, suben y bajan por este rio Grande á gusto de los
manipulantes. Basta eso: añado solamente que este rio Cesare podia
ser un canal de grande y continuo comercio con todo el reino y
provincia de Santa Marta, si esta se fomentara, y se fundara en la
Bahía Honda una ciudad donde aportaran navíos de España. ¿Por qué
razon los Ingleses, Holandeses y Franceses por el rio de la Hacha y
Bahía Honda han de introducir sus géneros en la provincia á trueque
de perlas y oro, de cacao, palo del Brasil, y otros ramos de
comercio, y que estos por el rio y puerto de Cesare se esparzan por
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todo el reino, y los mercaderes españoles no logren estas
ventajas? El rio Cesare, inmediatamente después del puerto, á un
tiro de fusil, desemboca en el rio Grande, cuando ya los mercaderes
cuentan hecha la mitad, por lo menos, de la navegacion hasta el
último puerto de Opon, ó de Honda, para llegar al reino. Los que
suben por el rio Grande desde Cartagena han de gastar veinte y
cinco ó treinta dias para llegar al banco, donde se juntan estos
rios, y cada uno tiene su puerto; y los que de la costa traen las
ropas extranjeras están en seis jornadas en la junta de los dos
rios y puertos del Banco; y en tan pocos dias, por camino siempre
limpio, ameno y llano del valle de Upar, y otros, se hallan ya á
mas de la mitad de su viaje para el Nuevo Reino. ¿No fuera, pues,
mejor que los señores comerciantes españoles, por la via legítima,
y sin defraudar los derechos de su majestad, introdujeran, ó por
tierra, ó por el rio Cesare, desde la costa sus mercaderías del
mismo modo, y con la misma brevedad y comodidad con que otros
furtivamente meten y esparcen las extranjeras? Esto se deja á la
consideracion de los que entienden mas que yo en materia de
comercio y de reales derechos. Vamos al rio Grande Magdalena.
|§ III.
Tiene tantos puertos este rio Grande cuantos lugares, villas,
pueblos y haciendas, singularmente de cacao, están en una y otra
banda de sus orillas. Y así como son muchísimas las poblaciones de
las orillas del Magdalena en todo su curso de mas de trescientas
leguas por varias provincias, así son muchísimos sus puertos. Yo no
quiero por ahora seguir todo su curso, ni detenerme en todos sus
puertos, ni visitar todas las provincias que baña y fertiliza con
sus corrientes. Conténtome con decir que los puertos mas nombrados,
y principales de este rio, pertenecientes á la provincia de Santa
Marta, son cuatro. El puerto de Tenerife es el primero que hallan
los navegantes cuando suben de Cartagena, después del Dique. Algo
mas arriba de la villa de Mompox está el puerto del Banco, lugar
así llamado, donde está el puerto de Cesare tambien, como acabamos
de decir. Síguese, yendo siempre rio arriba, el de Tamalameque en
el cual, y junto á la misma ciudad, se juntan los dos brazos del
Magdalena, que forman una larguísima isla, hasta unirse otra vez en
Tamalameque. Ultimamente se halla el famoso puerto real de Ocaña,
puerto de gran comercio de los nobles Ocañeses con los lugares del
rio Grande, y con las ciudades de Simití, Guamacó, Remedios y
Zaragoza, adonde aquellos llevan sus géneros, y donde vienen con
las puntas y polvos de oro. Y aunque hay varios puertos, los
insinuados son los del mayor comercio de la parte de Santa Marta, y
tambien los de los mayores contrabandos. Ni digo mas en este
asunto, porque del famoso Magdalena, y de sus puertos, poblaciones
y maravillas, me reservo á hablar en obra separada, que ya tengo en
gran parte trabajada con el titulo de
|Historia geográfica,
natural, politico-cristiana del rio Grande Magdalena, con la
demarcacion de todos los rios que en él entran, de las provincias
de donde vienen, y de las riquezas que acreditan al Nuevo Reino de
Granada, el mas opulento y rico de las Américas. Vamos ahora á
ver lo que de este reino, como campo de tesoro escondido, sacan los
extranjeros por los puertos de la provincia de Santa Marta, y de
toda la costa de Tierra Firme, y los daños que con sus
introducciones y extracciones de géneros acarrean al reino, á la
monarquía, y á la religion.