DE LAS NACIONES DE INDIOS DE LA
PROVINCIA DE SANTA MARTA.
DISCURSO
I.
|
Noticias generales de los Indios que
los conquistadores hallaron en la provincia de Santa Marta, y de
los que ahora quedan en ella
|§ I.
Hubo antiguamente muchas naciones en la provincia de Santa
Marta. Y como los hijos de Israel para entrar en la posesion de la
tierra prometida, que manaba leche y miel, hubieron de combatir con
las belicosas gentes de la Palestina, así nuestros conquistadores,
corno verdaderos hijos de Abraham en la fe, para entrar en la
América, no menos fértil y deliciosa que la Palestina, tuvieron que
lidiar con naciones diversas para fundar de ellas un nuevo pueblo
de Dios, para plantar la religion verdadera, para alumbrarlas con
la luz evangélica, y hacerlas partícipes de las divinas promesas.
Tales fueron los consejos de Dios, que se habian de cumplir en los
tiempos preordinados. En la América meridional entraron los
conquistadores por la provincia de Santa Marta, y fué esta la
primera tierra firme que pisaron para entrar en la posesion de
grandes reinos, y proclamar al monarca de España señor de un nuevo
mundo, y glorioso rey en ambos hemisferios. Entraron en esta
provincia, y la reconocieron luego poblada de diversas gentes y
naciones nunca vistas, nunca oidas, y nunca imaginadas: unas de
menos, y otras de mas dura cerviz. Estaban entonces los Indios
Gairas y Tagangas, que luego dieron las manos á los Españoles, y
constantes se mantuvieron con ellos en paz. Estaban los Bondas, que
renitentes á los principios, vencidos al primer choque, se
declararon amigos. Los Guagiros, los Cayaimas, los Tupes, los
Itotos, los Motilones, los Chimilas, los Conchas, los Pocabuces,
los Alcoholados, los Tamalameques, los Cipuazas, los Aruacos, y los
Taironas, y aun otras naciones ocupaban la provincia por la costa
del mar, por las orillas dilatadas del Magdalena, por los valles de
Upar, de Buritaca, del Coto, y á las faldas de la Sierra Nevada,
que viene á estar en el centro de la provincia. Pero , ¡altos
juicios de Dios! de muchas naciones ni el nombre ha quedado, de
otras queda el nombre y no parece la nacion; y hoy en dia las mas,
ó son extinguidas absolutamente, ó solo tienen el nombre que les da
el pueblo que habitan, como los Indios Mamatocos, los Masingas, los
Chiriguanáes, y así otros, porque Mamatoco, Masinga, Chíriguaná, se
llaman los pueblos donde viven tales Indios, los cuales ni saben de
qué nacion sean, como los Indios ya no saben de qué tribu son.
Las naciones que presentemente existen, y se conocen por el
nombre propio, son seis: los Chimilas, los Guagiros, los Motilones,
los Coyaimas, los Aruacos y los Tupes. A mas de estos hay Indios en
Becerril, en Villanueva, en Molino, en Borotaré, en Chiriguaná, en
el Banco, en San Bernardo, y varios pueblos de las orillas del
Magdalena, y junto á la ciudad misma de Santa Marta, en el pueblo
de Gaira, y tres ó cuatro pueblos mas. En todos estos pueblos son
pocos los Indios, y se llaman con el nombre del pueblo que habitan.
Solo creo que los de Gaira y los de Bonda conservan el nombre de su
antigua nacion; pero como todos estos son Indios pacíficos, y
reducidos ya á la religion, y están con sus respectivos párrocos,
sujetos á Dios y á su Monarca Católico, se distinguen mas por el
carácter de cristianos, que por los resabios de su antigua bárbara
nacion. Los Aruacos y Tupes, habitadores de la Sierra Nevada, son
mansísimos tambien, y algunos por lo menos están ya reducidos, como
veremos después, y asimismo los Coyaimas, que tienen un pueblo
sobre una colina hermosa al pié de la sierra de Maracaibo hácia el
poniente. De suerte que las naciones bárbaras, indómitas, y que dan
que hacer á la provincia y viajantes, son ahora tres solamente: los
Chimilas, los Guagiros y los Motilones, de los cuales trataré en
discursos separados, segun el fin y blanco de esta mi obrita, que
es la pacificacion y reduccion de estas naciones inquietas, y el
mayor bien espiritual y temporal de aquella desgraciada provincia,
y ventajas del comercio y monarquía de España. Mas antes de hablar
de estas tres naciones, quiero decir algo de los Taironas, y Tupes,
y Aruacos, porque conduce á mi intento.