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SOBRE ESTA COLECCION

 

Las presentes notas no quieren desbordar, en ningún sentido, el tenor literal del título que las encabeza. No se trata, pués, de ensayar un prefacio, una presentación introductoria o un prólogo. En general los prólogos no se hacen para enriquecer la lectura de la obra, sino en beneficio de quienes consideran los libros demasiado rigurosos o aburridos y prefieren leer los prólogos.

Personalmente, además, pienso que, como decía alguna vez Fernando Pessoa, hay una cierta medida de respeto en dejar el libro como está, sin pretenciosas aproximaciones, para que el interesado llegue a él con el espíritu que quiera, de curiosidad, de deslumbramiento, de descubrimiento.

Hablar de un criterio para explicar la selección de las siete obras, que se presentan ahora al público, sería ya intentar una propedéutica. Se han agrupado un poco al azar, de cuyo ejercicio sólo quedan dos cosas claras: que pertenecen a autores ya fallecidos y que tienen que ver de manera inmediata con la historia de Santander.

Soy consciente de que este enfoque simplista ha dejado por fuera otras producciones que hubieran merecido incluirse, en beneficio de aquellas que para el gusto de algunos probablemente hubieran debido excluirse. La disponibilidad de los textos publicados, la circunstancia de ser casi todos reimpresiones de primeras experiencias en nuestra meritoria Imprenta Departamental y si ésto no valiera, el privilegio de editor, son responsables por lo sucedido.

El conjunto de los libros abarca cerca de 300 años de historia regional. Si se fueran a juzgar con el sentido de los modernos historiógrafos, corresponderían de pronto a una noción muy contemporánea de lo que se llama historia "sub-nacional", que es básica para comprender los acontecimientos de más tamaño y que se considera más ingenua y más auténtica que la macro-historia, y material para ésta.

El lector tropezará en esta serie con libros tan densos como los de nuestro único presidente real, el señor Parra, y el que recrea el radicalismo a través de Solón Wilches y su época, y con deliciosas páginas epigramáticas, como las del cura Oviedo o polémicas como las de Pascual Afanador sobre la democracia en San Gil. Lo importante es que entre todas logren entretener o ilustrar a quien se acerque a ellas.

Decía Borges que de los diversos instrumentos de que se vale el hombre para entenderse con su circunstancia, el más asombroso es sin duda el libro. Los demás son simples extensiones de su cuerpo y de sus sentidos. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación, enteramente distinto además, a otras formas de la comunicación escrita. Mientras -agrega Borges- por ejemplo los periódicos se leen para el olvido, los libros se leen para la memoria. Me permitiría añadir que esa memoria es la historia de los pueblos y en este sentido la presente colección está bien titulada: Memoria Regional. Pues a lo largo de estas páginas se construye un poco el hilo conductor de la raza y aparecen, dispersas u orgánicas, sueltas u ordenadas, algunas de nuestras buenas y malas características.

En épocas probablemente más felices y de todos modos distintas, la Imprenta del Departamento contribuyó con su aporte al trabajo de las figuras de nuestra literatura. Es lo que se ha tratado de restablecer ahora, o sea un esfuerzo sistemático y continuado para estimular la creación literaria.

En ese quehacer deben participar hoy día muchas y muy meritorias figuras, que no tienen como antes la posibilidad de ver estimulado su trabajo con la mayor gratificación de un autor, o sea la impresión y difusión de su obra. Es un noble deber del Estado contribuir a ello y un propósito central del desarrollo apoyarse en aquellas realizaciones que, aún siendo menos cuantificables que las puramente materiales, tienen un valor en el conjunto del producto de la comunidad. El gobierno tendrá que empezar otra vez a convocar figuras nuevas del arte literario y de la investigación para promoverlas, publicando lo que sea digno.

Quiero hacer expreso reconocimiento de la labor muy importante que en esta primera parte de nuestra colección Memoria Regional desarrollaron mis compañeros del Comité constituido para el efecto, así como agradecer la colaboración de los diagramadores, ilustradores y personal técnico de la Imprenta del Departamento.

HERNANDO REYES DUARTE

 

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