Correspondencia 1818 - 1826
CIII
El señor Boussingault a su hijo
(En la misma hoja que la precedente)
Querido hijo:
Ya te hemos escrito 4 cartas en un mes y espero que de esta
cantidad, por lo menos te llegue una; ojalá sea la que tu tío Luis,
envió a su amigo de Inglaterra, recomendándole ir al correo de
Londres para retirar las que pudieran haber llegado allí para mí o
para el señor Vaudet y guardarlas. La última tuya que hemos
recibido es del 8 de marzo y esa ya ha quedado contestada, lo que
te demuestra que no estamos atrasados. Es una tristeza, para ti y
para nosotros que los medios de correspondencia sean tan poco
seguros; sin embargo confío en las promesas de mi hermano y que
gracias a sus amigos de Inglaterra tus cartas nos llegarán
fácilmente.
Tu mamá, la familia y yo nos encontramos en buena salud. Te
abrazamos de corazón y yo seguiré siendo tu amante padre,
Boussingault
CIV
Cadet Boussingault a su hermano
(Sobre la misma hoja que las precedentes)
Mi querido hermano:
Estoy dibujando tu retrato, o por lo menos tratando de hacer
algo que se te parezca y si puedo lograrlo se lo daré a nuestra
hermana. Mi tío nos ha regalado su retrato ecuestre que irá bien
con el tuyo; sigo yendo a "Artes y Oficios"; tú
le habías hablado al señor Humboldt de la Escuela de Alta
Industria, pero él no sabe a qué escuela te refieres. Mi tío ha
encontrado a varios de sus amigos, entre ellos a uno, oficial de
artillería, que estudió contigo en Saint-Etienne. Sigo esperando la
carta que me ibas a enviar. Cuídate bien, te abraza de todo
corazón,
C. Boussingault
CV
La señora Boussingault a su hijo
(Sobre la misma hoja que las 3 precedentes; en alemán en el
original)
Te beso miles de veces, mi querido hijo, que ojalá regreses
pronto,
Tu buena madre,
CVI
La señora Vaudet a Boussingault
(Sobre la misma hoja que las 4 precedentes)
Mi querido amigo:
No tengo ni el espacio, ni el tiempo para decirte muchas cosas
que te escribiré más adelante, pero no voy a dejar escapar una
oportunidad para reprocharte tu silencio y recordarte la promesa
que me hiciste de no quedarte allá más de 4 años; todavía falta
mucho tiempo, pero ojalá sea el máximo. Deseo tu regreso con la
misma amistad que sentías por nosotros. Te abrazo de todo corazón y
Poupoule te abraza también.
Señora Vaudet
CVII
Carta de Boussingault a su tío
Bogotá, diciembre 9 de 1824
No puedo expresarle, mi querido tío, el placer que he sentido al
saber que usted está en París. Me habría encantado ir a darle un
abrazo, placer que espero tener hacia el fin de 1826, si como usted
me lo dice, se radica definitivamente al lado de nuestra
familia.
Me alegra mucho que usted apruebe el camino que he tomado; hasta
el presente no tengo ninguna razón para arrepentirme; el futuro
únicamente, podrá probar si lo que hice fue bien hecho. En esta
carrera, como en cualquier otra, si uno logra tener éxito, quiere
decir que acertó al escogerla.
Mi posición en Colombia es muy agradable. Usted conoce a España
y los pocos recursos que ofrece; aquí es todavía peor, pero eso no
me importa nada a mí, teniendo en cuenta que la sociedad de este
país no es el objeto de mi viaje. En cuanto al país en sí, ¡es lo
más bello del mundo! Imagínense ustedes una planicie de cerca de 40
leguas de norte a sur y de 7 a 8 de este a oeste, cubierta de toda
clase de cultivos europeos durante todo el año y en donde se goza
constantemente de la temperatura de primavera y así se formarán una
idea del altiplano de Bogotá.
Si usted tuviera algunos meses enteramente libres, debería venir
a pasar algún tiempo aquí, regresaríamos juntos a Europa después de
haber visitado el Chimborazo; le hago esta propuesta porque para
usted un viaje de esta categoría es como ir de París a Saint Cloud.
Adiós, mi querido tío, envíeme noticias suyas. Lo abraza de todo
corazón su sobrino,
Boussingault
P.S. He aquí la dirección que debe poner a mis cartas.: MIT I.
A. Pauler Freeman's Court, Londres, para hacer llegar a M. B.
profesor en la Escuela Nacional de Mineros en Bogotá, República de
Colombia.
CVIII
La señora Vaudet a Boussingault
París, diciembre 20 de 1824
He recibido, mi querido Boussingault, tu carta del 29 de julio,
en donde nos informas que el barco ha sido encontrado 15 días antes
de que tú enviaras la del 1o. de julio, en donde escribes a toda la
familia: ésta nos causó un gran placer pues hacía tiempo que
deseábamos saber sobre tu forma de vida y el estado de tus
finanzas, pero no tanto como yo quisiera.
Dices que has recibido una de mis cartas, pero yo te escribo por
lo menos una vez por mes y a veces dos y me sorprende que recibas
tan pocas noticias nuestras. No es culpa nuestra, como tú pareces
creerlo, amenazándonos con no volvernos a escribir; esto nos aflige
más de lo que estamos al estar separados de ti desde hace tanto
tiempo y sin saber cuándo regresas. ¿Quieres volver a alejarte?
¡Qué cantidad de proyectos! ¿Seguirás haciéndolos siempre? ¡El
viaje que hiciste a donde los indios debía haberte llenado de
satisfacción, pero no, deseas ahora ir a Antioquía, al Chocó, a
Panamá, a Guayaquil, a Quito, a Lima! Me parece que esto abarcaría
toda tu vida y no te volveremos a ver. En fin, espero que el
Congreso te conceda una de las cosas que tú pides; entonces ese
maldito viaje al sur no será sino una ilusión, cosa que deseo de
todo corazón. Desesperas del señor Roulin, ¡qué desastre! Cuánto lo
siento por su pobre señora, a quien quiero sin haberla conocido; tú
nunca me has dicho cómo se encontraba ella en ese clima: ¿ha sido
ella valiente? No te pregunto si es buena; los cuidados que te dio
lo prueban y tengo con ella una gran deuda. ¿Te aburres siempre?
Qué afortunado fuiste al tener una amiga para cuidarte. Cuánto lo
siento, porque el aburrimiento a mí me destruye, pero felizmente sé
hacerlo desaparecer y a ti, señor filósofo, el aburrimiento te
persigue sin cesar; ¿para qué sirve tu filosofía?
Tu alimentación no es muy sana: ¡tocino y carnes saladas en un
país cálido! Cosa que a mí no me gustaría. Cuando regreses, costará
menos trabajo tenerte contento que cuando regresabas de Lobsann.
Cuéntame si recibes cartas de Alsacia, de todos tus amigos; por las
descripciones que me das de las mujeres colombianas, veo que no
traerás una cuñada; ¡cuánto mejor! ¡Prefiero una alsaciana!
Lo que cuentas de los indios y de toda la gente de tu nuevo país
no me seduce. Seguiré tu consejo y no veré sino lo bueno. Tu carta
me ha divertido mucho y te lo agradezco; escríbeme largas cartas y
sobre todo cuéntame lo que haces y lo que piensas hacer: todo esto
me interesa mucho y me conoces demasiado para pensar que lo que me
guía es la curiosidad. Lisa crece, te envía sus saludos y te desea
excelente salud. Para la Navidad quiere un loro y un mico; yo
también te deseo un buen año y un pronto regreso. Te abraza de todo
corazón tu hermana y amiga,
Señora Vaudet
P.S. No olvides el ejemplar del Viaje del señor Roulin, que me
prometiste. Encontrarás aquí mismo una carta que te dirige el señor
Guillemin y otra de Saint-Remi, quienes desean tener noticias
tuyas. Escríbenos.
CIX
Del señor Boussingault a su hijo
París, diciembre 28 de 1824
Al contestar, hijo mío, tu carta del 26 de mayo, te participaba
del placer que me da saber sobre tu buena salud y además te daba
noticias del tío Luis, quien te ha escrito varias veces. Como no lo
mencionas en tus cartas, ni siquiera en la del 2 de julio, la cual
estoy contestando, deduzco que no recibes nuestras cartas, lo cual
me entristece lo mismo que a tu tío quien se interesa mucho por ti.
Ojalá ésta tenga mejor suerte por las precauciones que se han
tomado con una casa de Londres. Tu primera carta realizará mis
esperanzas. Tu total restablecimiento, confirmado en la última me
deja satisfecho, pero no abuses y ten prudencia en los viajes que
vas a emprender. Lo que me cuentas sobre tu situación y la del país
donde te encuentras es satisfactorio y mi deseo es el de que
llegues a Londres en buen estado y confiamos en verte aquí por lo
menos por algún tiempo.
Nosotros vivimos felices y tranquilos y en buena salud, lo mismo
que el resto de la familia y todos te envían un abrazo. El señor y
la señora Benoist te recuerdan y te envían saludes. Te abrazo de
todo corazón y soy tu padre amadisimo,
Boussingault
CX
La señora Boussingault a su hijo
(Sobre la misma hoja que la precedente)
Tus reproches, mi querido Lolo, no tienen fundamento; siempre he
enviado algunas palabras en varias cartas; pero parece que tú no
las has recibido. Ten la seguridad de que mi mayor placer es el de
charlar contigo y saber que eres feliz; es lo que endulza un poco
la tristeza. Adiós.
(En alemán en el original) Mi queridísimo hijo: te beso miles y
miles de veces,
Tu buena madre
CXI
Cadet Boussingault a su hermano
(Sobre la misma hoja que las dos precedentes)
Mi querido hermano:
Me uno a mi hermana para darte noticias nuestras y, sobre todo,
ya que lo deseas, escribirte sobre lo que hago: voy a la Escuela de
Artes y Oficios en donde aprendo geometría y dibujo; ya terminé mi
curso de geometría: en cuanto al dibujo, lo podrás juzgar por ti
mismo cuando vengas a París y examines mis obras expuestas en
nuestro salón. Estoy en ecuaciones de 2 grado en álgebra. Me
preguntas hacia qué me inclino y te diré que me aconsejan trabajar
con un contratista de albañilería, porque es un excelente puesto,
se gana buena plata y si vienes a París para montar alguna fábrica,
yo podré construir para ti gratuitamente todo lo que necesites para
tu industria. Espero tu opinión sobre este punto. Me reprochas no
haberte escrito y haces mal, porque en todas las cartas que se te
envían escribo algunas líneas. En cuanto a la pensión que tienes la
bondad de darme, te diré que no la necesito para nada; sin embargo
te pediría 50 francos para ir al mar. Vuelve pues, piensa que hace
cerca de 3 años que no te hemos visto; ¡este tiempo te debe parecer
tan largo a ti como nos lo ha parecido a nosotros! En 3 días
tendremos el año 1825 y te lo deseo muy bueno y con una salud
perfecta. Tu hermano,
C. Boussingault
CXII
La señora de Vaudet a Boussingault
París, febrero 2 de 1825
Mi querido hermano:
El 1 de febrero recibimos tus cartas del 5 de octubre; Vaudet y
yo fuimos el mismo día a casa de la señora Lanz: su marido no había
llegado todavía y lo esperaban de un día para otro (tú sabes sin
duda que viene a buscarla) y me prometió venir a yerme; la recibiré
con gran placer porque le agradezco mucho los cuidados que su
marido te prodigó y lo que a ella también le dije. Esta señora
tiene un aspecto muy amable al punto que no buscaré otra ocasión
para enviarte lo que me pides. Al efecto haré que pinten mi retrato
y el de mi hija y cumpliré tus encargos lo más pronto que me sea
posible; me sentí muy complacida de la muestra de tu afecto al
solicitar mi retrato y te lo enviaré con mucho gusto, aun cuando me
habría gustado que tú mismo lo hubieras llevado, como tuvimos la
ilusión de tu promesa de que vendrías. Siento que no vengas porque
si juzgo tus sentimientos, de acuerdo con los nuestros, debes tener
muchos deseos de vernos.
Papá estuvo enfermo y demoré en contestarte pues quería avisarte
a la vez de su mala salud y de su convalecencia, lo que tengo la
buena suerte de hacer; él está bien gracias a los consejos del
señor Inglar y a los cuidados de mamá, quien estuvo muy inquieta y
valiente. Pasamos un triste comienzo de año, pero a Dios gracias ya
está bien y estamos buscando una pequeña casa de campo, cerca de
París, en donde papá y mamá irán cuando gusten. Mis tías estuvieron
enfermas, ya están bien y te abrazan y desean verte, lo que es el
deseo general de toda la familia. Lisa crece y quisiera verte,
abraza tu retrato con frecuencia y le pide muchas cosas para el año
nuevo. Cadet ha dibujado un segundo retrato y resultó bastante
parecido; su profesor de pintura le puso color y hace juego con el
retrato del señor Humboldt que Vaudet compró. Te lo enviaremos,
pero haces mal en decir que yo no te escribo, porque soy yo quien
lo hace con más frecuencia. Adiós, te abrazo de todo corazón,
afectuosamente tu hermana.
Señora Vaudet, nacida Boussingault
CXIII
Vaudet a Boussingault
(Sobre la misma hoja que la anterior)
Mi querido amigo:
Nuestra vida es tan uniforme que no te contaré cosas muy
importantes y que aquí todos te escriben; yo me ocupo de preparar
lo que tú me has pedido para que el señor Lanz, quien acaba de
desembarcar en Francia, pueda llevarte todo cuando regrese, lo que
será muy pronto. Si todavía tienes relaciones con los señores
Dournay, escríbeles para que me paguen los útiles que me hiciste
fabricar para ellos, de quienes tengo muchas quejas; tú sabes que
convinimos verbalmente con José de darle un crédito a 10 años a un
constructor para poder responder por la pasta bituminosa; pues
bien, apenas habían pasado 6 meses cuando me amenazaron de llevarme
a los tribunales, si no les arreglaba su cuenta, cosa que hice para
salir del problema.
Lo único que nos falta es tu presencia: estamos muy felices y
tranquilos. Tu hermano menor es todo un constructor y yo lo coloqué
en una casa que hace negocios millonarios anualmente; si logramos
convertirlo en un verdadero arquitecto, me daría mucho gusto, pues
creo que es una profesión que bien vale la pena.
Adiós, mi querido amigo, escríbenos con frecuencia y regresa tan
pronto te sea posible.
Vaudet
CXIV
Luis Boussingault a su sobrino
(Sobre la misma hoja que las dos precedentes)
Mi querido sobrino:
Me uno a toda la familia para desearle, a principio de año, todo
lo que pueda contribuir a su felicidad sobre todo para que pronto
tengamos el placer de verlo con nosotros. Sin embargo, no desearía
que por regresar más pronto a Europa, perdiera una parte de los
frutos que se pueden obtener de una permanencia prolongada en un
país tan nuevo y tan interesante, al cual rara vez se viaja dos
veces y aun cuando en la carta que me ha escrito me habla de ello
como de un paseo, ya a mi edad no estoy muy interesado en llevarlo
a cabo. No me molesta el desconsuelo que usted mostró, pues habría
venido a Europa para partir nuevamente: habría sufrido la
incomodidad de un largo viaje y su familia habría pasado por la
tristeza de dejarlo otra vez. Adiós, mi buen amigo, lo abraza de
todo corazón y querido como su afectuoso tío,
L. Boussingault
CXV
Del señor Boussingault a su hijo
(Sobre la misma hoja que las 3 anteriores)
Tu madre y yo, mi querido hijo, gozamos de una salud perfecta,
lo mismo que Cadet, quien actualmente trabaja en donde un
arquitecto que parece estar contento con él; tus tías y primas se
encuentran bien y desean, como nosotros, que estés feliz y contento
y sobre todo, prudente.
Adiós, querido hijo, cuídate mucho y créeme tu amante padre,
Boussingault
CXVI
De la señora Vaudet a su hermano
París, julio 3 de 1825
Mi querido hermano:
Creo que una calamidad ha caído sobre la familia y deseo, de
todo corazón, que la distancia a la cual te encuentras, te haya
preservado de ella. No quise avisarte de las enfermedades,
esperando poderte contar de la convalecencia y tengo la dicha de
hacerlo hoy, ya que todos están restablecidos.
Hace 6 meses que el señor Inglar no sale de la casa; papá, como
cabeza de la familia tuvo el triste honor de comenzar la fila:
estuvo muy enfermo durante dos meses y medio, lo que nos inquietó
muchísimo; Cadet ha estado enfermo, lo mismo que mamá y mi tía
Duhamel tuvo una afección al pecho y a pesar de sus 69 años, la han
sangrado 4 veces; mi tía Colombe tuvo una inflamación de estómago y
estuvo tres meses en cama y todavía no se ha recuperado bien; mi
tío pasó dos meses sin salir de su cuarto, pues se hirió al bajar
de una montaña en Suiza; al fin llegó mi turno y tuve una grave
inflamación del pecho: me habían desahuciado, pero felizmente me
encargué de dejar mal a los que lo anunciaron. Al cabo de tres
semanas de mejoría, aun cuando no me sentía tan fuerte como lo
hubiese querido, me fui al campo con papá y Lisa (porque para hacer
salir a mamá se necesita hacer demasiados esfuerzos) y al día
siguiente de mi llegada me acostaron, moribunda, a 7 leguas de mi
casa; el médico de la población vino a visitarme y creo que me tomó
por un vulgar cochero, pues quiso darme tantas drogas que me largué
rápidamente de ese sitio y regresé a París, en donde estaba segura
de que todo el tratamiento se limitaría a una infusión de cebada y
cataplasmas de linaza, que es el remedio universal; también, la
pobre Lisa, se enfermó hace 8 días y apenas nos estamos mejorando
ella y yo y ya el pobre Vaudet se tuvo que ir a cama, pero él se
reserva el placer de contarte sus enfermedades; ha sufrido mucho y
está casi tan flaco como yo.
He tenido el placer de ver algunas veces al señor Lanz y a su
esposa; son muy amables y he estado contenta de haber visto a una
persona que te socorrió y te quiso en un país en donde yo te creía
abandonado. Cuánto siento que te halles tan lejos de nosotros
porque si juzgo tu corazón de acuerdo con el mío, tu ausencia me es
más dura a medida que pasa el tiempo. ¡Infortunadamente todavía
pasarás 4 años más! Es largo, pero a pesar de la tristeza que esto
me causa, no me atrevo a aconsejarte el regreso, el cual, si lo
puedes hacer sin perjudicarte, nos causará un placer, como ya lo
sabes.
Ayer recibí una carta tuya del 31 de marzo; nos sacó de la
inquietud en que estábamos respecto a tu salud, porque hacía ya 6
meses que estábamos sin tus noticias. Estoy segura de que nos
escribes a menudo y temía que estuvieras enfermo, así que
afortunadamente supimos de ti. Dios quiera que tu buena salud
continúe, lo mismo que la nuestra y que el día del regreso nuestras
lágrimas sean de alegría solamente.
Lisa te abraza; el día de San Juan tuvo buen cuidado de poner un
ramo de flores a tu retrato; le gustaría verte llegar con un loro;
ha crecido mucho y es muy razonable para su edad, aun cuando un
poco consentida por papá.
Benoist vino a visitarnos y comió en casa; no está contento con
su empleo, y no recibe sino 1.500 francos; su hermano sigue en
Saint-Etienne y tampoco está muy contento; Loubry está ahora en
París y nos visita con frecuencia y nos invitó a su matrimonio que
tendrá lugar el 20 de este mes. Tan pronto llegue a Estrasburgo, a
donde ha sido enviado como presidente de las fundiciones de
cañones, te escribirá para explicarte su oficio mucho mejor de lo
que yo puedo hacerlo. ¡Si supieras el gusto que tengo al ver
algunos de nuestros antiguos amigos, pues esto me recuerda nuestros
juegos y nuestras peleas de infancia!
Te enviaré tus libros y nuestros retratos en una caja que el
señor Lanz enviará pronto a Santa Fe. Siento hacerte esperar, pero
nuestras enfermedades tienen la culpa de esto. Nuestros padres,
tías, Lisa y en fin, toda la familia, te abraza y yo especialmente.
¡Adiós, escríbenos y cuéntanos si recibes noticias de Alsacia, si
siempre te ves con el doctor Roulin y su esposa, cómo va tu dinero,
si estás economizando, si estás gordo o flaco, negro o blanco,
triste o alegre! Creo que debo contarte que yo sigo muy flaca, que
he perdido dos dientes más y que si el pintor no me embellece, mi
retrato no te parecería muy atractivo. Adiós, Cadet te
escribirá,
Señora Vaudet, nacida Boussingault
CXVII
Vaudet a Boussingault
(Sobre la misma hoja que la precedente)
Mi querido Boussingault:
Tu hermana te cuenta cuánto nos han maltratado las enfermedades,
pues hasta mí, que siempre he gozado de buena salud, pagué de una
buena vez mi deuda ¡y con intereses! Sin embargo no hubo muertos y
ahora estoy volviendo a ver las calles de París y sus
construcciones, después de haber estado en casa por 2 meses. ¡Al
fin puedo comer! Te puedes imaginar la privación que es para un
aficionado beber solamente infusiones. ¡Ah! mi querido amigo, nadie
puede saber cómo era de cruel esta situación, pero pasemos a
historias menos dolorosas.
Tu tío ha dejado los Cazadores del Oise, donde era jefe de
escuadrón, por haber sido promovido al grado de teniente coronel de
Dragones del Calvados. Allí permanecerá 2 años, se retirará luego y
vendrá a establecerse con nosotros, por lo menos esos son sus
proyectos. Dice que quiere gozar de una vida tranquila y que el
mundo ya no tiene atractivo para él. Creo que le gusta nuestro
estilo de vida, puesto que todos los sabios están de acuerdo en que
la felicidad se halla en una vida apacible. En cuanto a mí, que
estoy lejos de ser una autoridad en la materia, pienso que una vida
demasiado tranquila no me convendría y experimentaría mucho placer
haciendo un viaje ya sea a Suiza o a Inglaterra o a alguna otra
parte y cuando dejara los negocios me consolaría de no hacer más de
ellos, permitiéndome el lujo de pequeñas excursiones que los buenos
parisienses llaman grandes viajes y que para ustedes los viajeros,
no querrán decir nada.
Nos dices en tu carta que te puedes emplear con personas que ya
conoces y que te permiten permanecer en un país al cual ya te has
aclimatado.
Me parece que si es necesario pasar cerca de 4 años sin verte,
es preferible que trabajes con esta compañía, teniendo en cuenta
que te ofrece las mismas ventajas que las otras. Tú sabes mejor que
yo lo que debes hacer, así que obra en consecuencia, pero no te
daremos más tiempo de licencia.
Tu hermana te cuenta que hemos visto a Loubry, quien es oficial
de artillería y creo que no vacilaría en reunirse contigo y si
encuentras una buena oportunidad para él, presentaría su dimisión;
¿sabes que va a casarse? Contéstanos pronto y cuéntanos lo que
pienses de estos proyectos y si hay lugar para encontrar un empleo
tan lejos y con una esposa. Pórtate bien, amigo mío y recomiéndanos
a las plegarias de los Penitentes Negros.
Vaudet
CXVIII
Del señor Boussingault y su señora a su hijo
(Sobre la misma hoja que las dos anteriores)
Te abrazo, mi querido Boussingault y te deseo una perfecta
salud,
Boussingault
Tu buena madre te besa del fondo del corazón. Regresa
pronto.
(En alemán en el original)
CXIX
De Cadet Boussingault
(Sobre la misma hoja que la anterior)
Mi querido hermano:
Ya no queda mucho papel y tengo que escribirte apretadamente.
Después de haber recibido tu carta del 31 de marzo, la cual nos
dejó muy satisfechos al saber que estás en buena salud, me ocupo en
contestarla: siempre me reprendes por no escribirte con frecuencia,
pero hasta ahora no sabía qué contarte; no me había decidido sobre
lo que debía hacer pero ahora, cuando tengo un trabajo, te contaré
lo que hago. Estoy donde el señor Dufand (uno de los primeros
contratistas en edificios) desde las 6 de la mañana hasta las 6 de
la tarde, haciendo planos, cortes y elevaciones para las casas que
se construyen. Cuando haya terminado todos esos planos, etc.,
trabajaré en la construcción, en donde ganaré más dinero que ahora;
cuando sea un buen contratista iré a Santa Fe de Bogotá para
construir casas. Todo el mundo está contento con mi nuevo empleo,
excepto papá a quien no le gusta, pero cuando tenga un coche y
60.000 libras de renta, me imagino que se contentará. Tú hablabas
de una escuela de Aguas y Bosques, creada en Nancy, para que yo
ingresara a estudiar allí; creo que es muy tarde, pues estoy muy
contento con mi actual situación que sería absurdo dejar. Si me
puedes conseguir un empleo de 12.000 francos, iré rápidamente a
donde sea. El 23 se casará Loubry y estoy invitado a su boda; lo
que me impedirá ir es que no sé bailar y no estoy interesado en
aprender. Termino porque ya son las 7:30 y todavía no he llegado a
la plaza Luis XV. Deberías enviar a uno de los hombres que te
llevan sobre sus espaldas: yo montaría sobre sus hombros para hacer
este recorrido. Adiós, hermano, que tengas buena salud y vuelvas lo
más pronto posible, lo que nos encantará,
C. Boussingault
CXX
De Vaudet a Boussingault
París, septiembre 29 de 1825
Mi querido Boussingault:
Recibimos una carta tuya de fecha 25 de abril de este año, no sé
si será tu última. Nos dices que te encontrabas bien y que estabas
tratando de conseguir un contrato ventajoso con una compañía
inglesa. Sigue, mi querido amigo, el curso de tus éxitos, porque
con frecuencia, cuando se deja un buen negocio, puedo pasarse la
vida esperando inútilmente uno parecido.
Desde que recibiste nuestras cartas en las cuales has podido ver
que todos estuvimos maltratados por las enfermedades, no ha habido
nada nuevo en asuntos de familia, pero en política ha sido de otra
manera y el reconocimiento de la república haitiana puede ser
considerado como un suceso de gran importancia, que probablemente
traerá otros arreglos con los nuevos estados que todavía no se
encuentran en el caso de esa isla.
Cuando nos escribas debes contarnos si la industria, las artes,
el comercio y la legislación han progresado en Colombia. Hace poco
leímos una obra escrita por Mollien, sobre ese país y de creer lo
que él dice, allí están todavía en la infancia de la civilización
con las comunicaciones internas casi imposibles para el comercio,
ya que cuenta que sobre el río de La Plata hay un puente hecho con
dos cuerdas, una de las cuales se amarra a un asiento donde se
instalan los viajeros que quieren pasar y entonces los indios tiran
de ella. ¿No hay otro aspecto de esto? Cuando vengas a instalarte
podrás contar historias a los habitantes del Marais; entonces nos
relatarás las costumbres de los colombianos; te ruego, por
anticipado, no detallar demasiado porque, los viajeros tienen la
reputación de ser un poquito mentirosos. Ya ves, hay que aceptar
los cuentos con algunas reservas y en cambio ustedes tienen la
revancha de saber muchas más cosas que el ciudadano casero quien
cree haber hecho un gran viaje cuando apenas ha recorrido algunas
leguas.
Adiós, querido amigo, vuelve tan pronto como te sea posible, sin
perjudicar tus proyectos y recuerda algunas veces a las buenas
gentes de la calle Port-Royal, número 1,
Vaudet
CXXI
De la señora Vaudet a Boussingault
París, 1 de octubre de 1825
Mi querido hermano:
El señor Lanz ha tenido la bondad de encargarse de una carta que
remitirá a un viajero colombiano, quien parte pronto. Espero que
para esta feliz ocasión tendrás noticias nuestras; pero te pido, mi
querido amigo, estar seguro de que si las recibes con escasez, no
es culpa mía, porque yo te escribo con frecuencia y me gustaría que
tu hicieras lo mismo. Temo que tus ocupaciones, diversiones y sus
nuevos amigos y los años que pasan, debilitan la amistad que me
tenías y que para mí tiene tanto valor. Para tranquilizarme a ese
respecto, escríbeme con frecuencia y en detalle lo que haces, en
dónde estás y qué piensas hacer; esto me interesa especialmente. Me
parece que todavía vas a permanecer donde te hallas y yo tenía la
esperanza de verte dentro de poco; la carta en donde me anuncias
que no vienes, me ha entristecido, pero si es para tu bien tienes
toda la razón; te recomiendo, sin embargo, no ser ambicioso y te
pido que regreses tan pronto puedas, sin perjudicar tus
proyectos.
No sé cómo enviarte los pedidos que me has hecho. No es nada
fácil. Mi tío llega pronto, para pasar sus vacaciones con nosotros
y como tiene muchos amigos ingleses, cuento con él. No he hecho
pintar mi retrato todavía; como he estado enferma estoy muy flaca y
pálida y espero mejorar algo. He seguido tus consejos y me cuido
más que antes, trabajo menos, paseo con más frecuencia, con más
gente y sobre todo, tengo a mi disposición libros excelentes, que
es lo que más me gusta. Me encantaría podértelos prestar, pero es
imposible. Añade a esto: papá, mamá, mi hija y Cadet, personas con
quienes hablo todo el día: así que como te imaginarás, mis días
pasan agradablemente. Me levanto entre 5 y 6 y me acuesto a las 9 y
nunca me aburro.
Te agradezco muchísimo que me hayas hecho conocer al señor y a
la señora Lanz y siento que nuestras enfermedades me hayan impedido
recibirlo como debería haberlo hecho; pero confío en poder
compensarles el tiempo perdido.
No he olvidado, querido hermano, que me has pedido detalles
sobre todo el mundo; sobre esto te escribiré la semana entrante y
como te diré verdaderamente cómo se encuentran, esta carta será
entre tú y yo.
Adiós; papá quiere escribirte y yo no le dejo papel; esta carta
es corta, pero la próxima ya verás.
Te abrazo con todo mi corazón.
Tu hermana,
Señora Vaudet, nacida Boussingault
CXXII
De Boussingault padre a su hijo
(Sobre la misma hoja de la anterior)
Me uno a tu hermana para contarte cuánto siento la prolongación
de tu estancia en Colombia y confiaba, de acuerdo con tu penúltima
carta, poderte abrazar en el curso del año de 1826. Tu última que
me anuncia lo contrario, destruye esta esperanza. No entro a
discutir los motivos que te obligan a quedarte y si es por tu bien,
haré el penoso sacrificio de privarme de ti durante ese tiempo;
pero te ruego no abusar de tu salud y no correr detrás de una
fortuna difícil de alcanzar.
Con frecuencia, mi querido Boussingault, uno es la víctima de un
deseo desenfrenado. ¿Qué necesita el hombre para ser feliz? La
salud y el trabajo. Eso lo puedes encontrar en el seno de tu
familia, así que consulta tu corazón y tus intereses. Espero la
llegada de tu tío Luis del 8 al 15 de octubre y entonces te
escribiremos. El es ahora teniente coronel de dragones. Siguen
contentos con Cadet en donde está, pues se porta bien. Tu mamá,
tías y primas están bien, lo mismo que yo, quien te abraza de todo
corazón. Tu padre,
Boussingault
Mi querido Lolo, te abrazo de todo corazón. Adiós querido amigo,
vuelve tan pronto sea posible.
Tu buena madre.
CXXIII
De Cadet Boussingault a su hermano
(Sobre la misma hoja de las tres anteriores)
Mi querido hermano:
Siempre estoy obligado a escribirte de último porque soy el más
joven y la educación así lo exige, de manera que no me dejan sino
un pedacito de papel para ponerte algunas palabras. Pero ya veo por
qué: y es que mi hermana te ha escrito y tú sabes que cuando ella
habla o escribe, no termina jamás. En mi última te contaba que mi
padrino me había conseguido un empleo en donde un contratista de la
construcción y ahí me encuentro contento. He estado enfermo y me
han colocado 25 sanguijuelas alrededor del cuello, así que como
podrás ver tenía un bello collar y ahora tomo limonada y voy
mejorando; pero de lo que estoy contento y que me hace olvidar mis
sufrimientos es que tuve una inflamación del cerebro, enfermedad
que no le da sino a los hombres que trabajan en exceso y el médico
me ha suspendido mis obligaciones durante algunos días. Estoy
seguro de que nunca pensarías esto de mí; la inflamación ya pasó y
tengo más que contarte, lo cual haré en otra carta. Adiós, que
estés bien; te abraza de todo corazón,
C. Boussingault
CXXIV
De la señora Vaudet a su hermano
París, octubre 25 de 1825
Mi querido hermano:
No he olvidado que me pediste noticias de toda la familia y lo
que se me ocurre es que deseas saber cómo están y en que se ocupan
y trataré de satisfacerte, si mis malditos dientes me lo permiten
porque tengo una hinchazón espantosa.
Comienzo por el jefe de la familia: papá ha mejorado totalmente
y lleva su vida normal; mamá, por consiguiente está tranquila y
contenta; ellos viven en nuestra casa en donde tienen un agradable
apartamento. Como sabes, papá vendió su casa, la número 20 y colocó
los fondos con nosotros, lo que le produce 2.000 francos de renta y
como tienen sus gustos sencillos, esto es suficiente, inclusive
para lograr hacer algunas economías; él no gasta un centavo en sus
diversiones, pero siempre está alegre: en primer lugar, Lisa es su
juguete; también tiene un gato y juega con el animalito, como en
los viejos tiempos. Mi tío dejó muchos libros aquí en la casa y tú
sabes que a papá le gusta la lectura y también juega
"damas" con Vaudet. Todos los domingos por la
tarde jugamos a las cartas y nos comemos las pérdidas en bizcochos;
papá diariamente tiene muchas ocupaciones y va a visitar los
trabajos del canal; estos son oficios que él se ha inventado: va de
iglesia en iglesia asistiendo a todas las ceremonias, por ejemplo
hoy que es San Crispín, está en Notre Dame, para ver el culto de
los zapateros a su santo patrón; de regreso irá a ver a mi tía
Colombe; ésta es la manera como pasa sus días, siempre está
contento, alegre y bondadoso, como de costumbre.
Mamá está más alegre que otras veces, sin embargo sigue
sufriendo con dolores de la gota, pero a pesar de esto ha vuelto a
reír; se halla tan contenta de haber dejado la maldita calle de la
Parcheminerie, que nunca ha regresado allí desde entonces. Ambas
nos reímos de esas épocas con frecuencia y ella está muy feliz
aquí; olvida fácilmente las penas y los sufrimientos que le llegan,
lo único que se le hace más y más difícil de sobrellevar es tu
ausencia. Toda la familia opina lo mismo. En cuanto a mí se ha
acrecentado mi amor por ti, pero olvido el hilo de mi relato; mamá
siempre está ocupada; cuando se aburre de coser o de permanecer en
su cuarto, viene a donde nosotros frecuentemente y si el tiempo
está bueno, damos un paseo por nuestro jardincito. Si tenemos
invitados a comer, nuestros padres siempre están presentes; si
vamos al campo o a algún espectáculo los invitamos; mamá viene con
frecuencia, pero a papá le gusta caminar solo, o con Lisa, por el
Boulevard. A propósito, hace poco fuimos a un espectáculo con el
señor y la señora Lanz; ese día papá y Lisa fueron a ver a la
señora Saquy, quien hace una representación y a la ida encontré un
reloj; no tienes idea de lo contento que está.
Cadet hace 18 meses que trabaja en donde un contratista de la
construcción y ya ha recibido 200 francos de gratificación, lo que
prueba que están contentos con él: su apariencia es agradable; ha
crecido y no se encuentra bien desde hace algún tiempo, pues sufre
de fatiga algunas veces: habla poco, pero con sensatez, en fin,
tiene todo lo necesario para salir adelante y confiamos en que así
será; haremos todos los esfuerzos necesarios para que así sea,
puesto que hasta el presente somos sus únicos amigos, ya que nunca
se reúne con sus camaradas; en fin, es un hombre razonable, pero no
lee nada y es muy perezoso en lo que se refiere a su instrucción;
escríbele a ese propósito.
Le toca el turno a mi querido esposo; qué pudiera yo decirte de
él, tú lo conoces tan bien como yo y siempre es el mismo: lo único
es que su salud es menos buena que antes, desde ese violento ataque
de gota; sigue sufriendo y tiene menos ánimo, pero sigue haciendo
proyectos con su dinero, corno en tus épocas; de todas maneras se
entretiene con la cerrajería que anda muy bien. Actualmente está
encargado de la construcción de una cárcel, un mercado, un puente
sobre el Sena, una iglesia, unos puentes basculantes y 3 o 4 casas
más, todo eso fuera de nuestros trabajos normales; como ves, tiene
en qué ocuparse y esta primavera vamos a comenzar 10 casas en la
calle de Provence. He aquí nuestros trabajos y en cuanto a la
situación económica, ahora comienza a andar bien. Ademas tenemos la
renta de nuestra casa, 6.000 francos y nuestra casa para vivir;
como ves es un buen pasar, especialmente para mí que no soy
ambiciosa: no pido nada más; si viene, tanto mejor, pero no me
mataré para alcanzarlo; ahora trabajo menos que antes y estoy
engordando un poco: eso era lo que esperaba para que me hicieran el
retrato, así que pronto recibirás nuestras nobles fisonomías.
Mi hija crece, es graciosa y bastante razonable para su edad;
toda la familia la adora: yo no la consiento mucho y es a mí a
quien prefiere. Sin duda no se acuerda de ti, pero siempre te
nombra y espera que le traigas un loro; te ruego no olvidarlo.
Todavía tengo mucho qué contarte, pero no tengo más papel; te
escribiré en 15 días las noticias del resto de la familia;
únicamente te contaré que nuestra tía Colombe está muy grave y ya
sin esperanzas. Quisiera decirte otra vez, amigo mío cuánto te
queremos y deseamos volverte a ver. Vuelve lo más pronto posible,
adiós, te abrazo y afectuosamente soy tu hermana,
Señora Vaudet, nacida Boussingault
P.D. En esta carta encontrarás una de Benoist que había olvidado
enviarte. Sus padres se interesan siempre por ti y siguen en los
Archivos, a pesar de que desean salir de allí, pero no les dan sino
una pobre pensión.
Adiós, querido amigo, cuéntame si recibes las cartas que yo te
escribo. El señor Lanz no ha recibido noticias de la República lo
cual extraña.
Adiós.
CXXV
De la señora Vaudet a Boussingault
París, 20 de diciembre de 1825
Mi querido hermano:
En mi carta del 1 de este mes te di noticias de la situación de
la familia y prometí continuar con el resto, así que voy a terminar
de satisfacerte y me sentiré muy contenta si he cumplido tu deseo.
Mi tío ha sido nombrado hace 6 meses como teniente coronel de los
Dragones del Calvados, pero todavía debe permanecer 18 meses en
servicio para poder obtener la pensión de ese grado y en seguida
vendrá a vivir con nosotros; él nos demuestra a todos mucho cariño
y mantenemos una correspondencia continua; es muy amable y te
quiere mucho y desea que regreses rápidamente y ha pensado ir a
encontrarte a Inglaterra si le cuentas cuando llegarás. En su
último viaje dejó 200 francos de renta a cada una de nuestras tías;
esto nos ha causado un gran placer. La tía Duhamel está bien y
feliz; lo que le dejó el tío le ha venido muy bien y como tenemos
con ella una deuda por los cuidados que le dispensó a Lisa, le
hacemos varios regalos durante el año, lo cual contribuye a que no
esté muy estrecha; ella me pide que te diga que no quiere morir sin
volverte a ver. Hace tiempo te conté que había muerto el señor
Bourdon. Nuestra tía Colombe está terminando su vida en el momento
cuando era muy feliz; sus hijas ya son mayores, bonitas, amables y
muy buenas obreras; trabajan mucho y ganan hasta 8 francos diarios
entre las dos; antes de la enfermedad de su madre venían todos los
domingos a pasar el día con nosotros y las recibíamos con gusto,
pero ahora no les es fácil venir. El pobre Luther está muy triste y
continúa como siempre. He aquí, querido amigo, el estado de nuestra
familia; todos vivimos en buen entendimiento, comemos juntos
frecuentemente y con gran alegría, naturalmente en estas reuniones
eres tú quien más falta nos haces.
Vaudet quiere mucho a nuestra familia, la recibe con gusto y
tiene mil atenciones para todos, cosa que yo le agradezco
muchísimo.
Te contaré una triste noticia: la señora Loire murió asfixiada
de una manera horrible: yo lo sentí mucho porque era una buena
amiga. El señor Guillemin vino a vernos hace una semana: confía
encontrar carta tuya en casa de su padre. Un discípulo de
Saint-Etienne acaba de escribirle que recibió carta de América para
él y después de un viaje que hará a Avesnes nos contará del
contenido de esa misiva. He recibido una carta tuya por intermedio
del señor Humboldt y en ella me dices que dejaste a Santa Fe, pero
no me cuentas si regresarás allí, si continuas al servicio de
Colombia, si el viaje que vas a emprender es pagado por ese país o
por los ingleses de quienes nos has hablado. ¿Viajarás solo o con
el señor Rivero? No nos hablas del estado de tus finalizas, de lo
cual yo siempre me preocupo, pero desde que sé que de ello depende
tu regreso, deseo que tengas el mejor éxito y nos cuentes dónde
depositas tus ahorros. Esta pregunta te la he hecho varias veces y
me extraña que no me hayas respondido; no sé si recibas mis cartas,
pero creo que pueden llegarte en un año o dos, mientras tanto
escríbeme con detalles sobre tu situación, tu salud, tus
diversiones y tus problemas. Debes saber que esto nos interesa
mucho. Adiós, escríbenos lo más pronto que puedas, como yo lo
hago.
Lisa te abraza y te desea un buen año y buena salud; te envía
gracias por el collar de oro que le prometes; ella ha crecido y es
bastante razonable. Vamos a buscarle un pensionado, pues por ahora
no conoce sino algunas letras y pocas oraciones; ¡gasté más de dos
años enseñándole el Padre Nuestro y el Ave María! Como ves, no
tiene ninguna disposición y sin embargo es viva y despierta, pero
le gusta mucho jugar y la dejo que lo haga. Yo también, querido
hermano, te deseo un buen año. Papá, mamá, Vaudet, Cadet y toda la
familia te abrazan. Tío Luis llegará en los primeros días de enero
para pasar 3 meses con nosotros. Tan pronto tú vengas se alegrarán.
Adiós, querido amigo, no nos olvides y regresa lo más pronto
posible. Tu hermana y amiga.
Señora Vaudet
P.D. A Lisa le parece que no hablo lo suficiente de ella; quiere
que te diga que te abraza, que te quiere con todo el corazón y
quiere verte. Ven y no olvides el collar. Con frecuencia vemos a
los señores Lanz, quienes están resentidos de no recibir noticias
tuyas; escríbeles, pues son gente amable; la señora siempre está
enferma.
CXXVI
De Luis Boussingault a su sobrino
París, marzo 27 de 1826
Mi querido sobrino:
Acabo de pasar un tiempo con la familia y hoy salgo para
Besancon, en donde estoy de guarnición hasta el próximo invierno.
No creo que lo veré en esa época, porque de acuerdo con sus cartas
veo que haya resuelto regresar dentro de 2 años. A pesar del placer
que tendría de volverlo a ver antes, aplaudo su determinación: es
el resultado de un hombre experimentado que quiere firmemente lo
que cree más ventajoso. No necesito decirle que deseo que sus
empresas tengan un éxito total. Adiós, mi querido sobrino, su padre
terminará esta carta. Créame siempre su afectuoso tío.
L. Boussingault
CXXVII
Del señor Boussingault a su hijo
(Sobre la misma hoja que la precedente)
Mi querido Boussingault:
Hace tiempo que estoy sin noticias tuyas: tu última fechada el
31 de agosto de 1825, la cual recibimos el 4 de marzo, no menciona
que hayas recibido ninguna nuestra. Parece que a pesar de la
cantidad de cartas que se te escriben, te llegan muy pocas o se te
olvida participarnos su recibo. Lo mismo sucede con las cartas que
escribes al señor Lanz, a quien tenemos el gusto de ver con
frecuencia y nos aconseja atribuir esas pérdidas a la negligencia
de los capitanes de barco. No te pido que me escribas con más
frecuencia porque estoy seguro que lo haces y que como nosotros, no
dejas pasar la ocasión que se presente para enviarnos noticias
tuyas. Tu tío Luis, quien pasó sus vacaciones de semestre con
nosotros, partió para su regimiento y confía en retirarse del
servicio el próximo año en diciembre, cuando esperamos tenerte con
nosotros, si tú realizas tu promesa de regresar.
Cadet continúa de contratista; están contentos con él. Hasta
ahora está bien de salud. Tu tío hace compras de libros y de
cuadros para su apartamento y nuestra sala ya tiene una buena
cantidad de todo ello; Cadet te ha suscrito, por tu cuenta, a una
obra completa de Buffon.
Si tenemos la suerte de que ésta llegue, cuéntanos qué ha pasado
con tus compañeros de viaje; aquí están inquietos por la suerte de
los esposos Roulin; hazme el favor de darnos algunos detalles sobre
la forma como ustedes se separaron. Sabemos que el señor Rivero
está en su patria. Toda la familia está bien y te abraza. Olvidaba
contarte que tu tío va a ser padrino, cuando tu hermana de a luz,
en dos meses. Todo está bien y la industria mejora. Adiós, mi
querido hijo, cuida tu salud que es lo más precioso. El señor
Vaudet acaba de recibir tu carta de Titiribí del 12 de noviembre de
1825 y veo que continúas con la misma idea de venir pronto a vivir
en el Marais. Dios lo quiera. Termino abrazándote de todo corazón y
soy tu amante padre,
Boussingault
CXXVIII
De Vaudet a Boussingault
(Sobre la misma hoja que la precedente)
Me inclino ante el célebre viajero, señor Boussingault de
Titiribí, nombre casi diabólico que como ves, no pude escribir sin
cometer dos faltas: no podemos, nosotros, ciudadanos apacibles de
la vieja Europa, ver las bondades de los países que recorres, como
las serpientes, las flechas envenenadas de los salvajes de tu
nación, las cadenas de montañas y los precipicios; pero en cambio
vemos las gracias de Joko, la coronación de Carlos X, la llamada a
nuestros señores los discípulos de Escobar o de los jesuitas y
muchos incendios especialmente el del circo de Franconi.
Nos encantaría ver ministros desinteresados, nobles que creyeron
que nosotros, oscuros plebeyos, somos hechos del mismo pedazo de
barro que ellos y que un noble muerto no vale lo que un perro vivo
y a gentes de partido que quisieran reconocer algún mérito a
quienes no piensan como ellos pero creo que antes veremos muchos
otros milagros pues esas cosas serían para algunos, como dice la
Santa Escritura, la abominación y la desolación. Fuera de esto,
para mí nada tiene importancia: soy un independiente, teniendo en
cuenta que no necesito emplearme, ya que mi pequeña industria me es
suficiente. Nosotros, los particulares, nos consolamos viendo las
catástrofes que suceden a quienes nos tratan mal: que hagan
procesiones para el jubileo, que proscriban las obras de Voltaire,
las de Volney y las de Rousseau, de todas maneras ellos morirán y
que el diablo se los lleve. Amén. Vuelve a vivir tranquilo con
nosotros en el Marais, tan pronto te sea posible. Haremos lo
indecible para que tu permanencia sea agradable.
Vaudet
CXXIX
De la señora Vaudet a su hermano
París, noviembre 6 de 1826
Mi querido hermano:
Hace un año que no hemos recibido tus noticias; te imaginas la
inquietud que sentimos. Te he escrito muchas veces, pero no he
tenido respuesta. Ignoro si eres más afortunado y si recibes las
nuestras, así lo espero porque un silencio tan largo es muy triste.
Te he escrito, querido amigo, para contarte que mi familia ha
aumentado: el 2 de julio pasado nació un hermoso niño cuyo padrino
debe ser nuestro tío, pero como no puede dejar su regimiento sino
hasta enero, el niño será un pagano hasta esa época; si quieres
venir para el bautizo, te invito de todo corazón. Lisa quiere ser
la madrina, ella es alta, pero anda mal de salud; sus dientes de
los 7 años le molestan y quisiera que este año terminara para
hacerla trabajar un poco porque no sabe gran cosa, pero confio que
la aplicación le llegue con el tiempo. Papá y mamá se encuentran
bien: están tranquilos y contentos y si estuvieras con nosotros no
les faltaría nada a su satisfacción; pero siempre hay que desear
alguna cosa en este mundo y es cierto que ellos lo que quieren es
verte.
Cadet trabaja y como te lo he contado varias veces, quiere ser
contratista; en esto anda hace como dos años y confio en que será
su porvenir; sigue en el mismo empleo, es decir, que están
contentos con él; es amable y si continúa trabajando como hasta
ahora, sin duda haremos algo de él. Me gusta que tenga un oficio
que lo haga permanecer con nosotros, posiblemente sea menos
instruido que tú y no tendrá la esperanza de que algún día lo citen
entre los grandes viajeros, pero sin duda podrá ser feliz, porque
dudo mucho de que tú lo seas. Para mí, la felicidad es encontrarme
con mi familia, como ahora lo estoy y cuando todos se hallan bien,
no tengo sino la sola tristeza de no estar contigo, porque tu
ausencia es lo único que me acongoja, ya que todo ha salido mejor
de lo que me atrevía a esperar; soy muy feliz en mi matrimonio,
tengo hijos que encuentro encantadores, papá y mamá me quieren
mucho, lo mismo que Cadet y si tú me conservas el cariño, como lo
espero, no queda nada más qué desear y esto para mí es mucho.
En cuanto a dinero, soy mucho más rica de lo que esperaba ser en
tan corto tiempo y sin embargo todavía trabajamos y con mucho
agrado. Vaudet tiene un ayudante y yo una cocinera y una nodriza
para el bebé, como ves, ya tengo mi casa completa y cuando nos des
el gusto de regresar, podré recibirte más agradablemente que antes,
pero nunca con más cariño.
Para completar la inquietud en que nos encontramos por tu
silencio, los diarios nos anuncian un tremendo temblor de tierra,
que dicen, tuvo lugar en Bogotá. Confio en que nada te haya
sucedido, ya que informan que nadie murió, pero me temo que hayas
perdido papeles o cosas importantes para ti y que esto demora tu
regreso; escribe pronto para sacarnos de la inquietud en que nos
encontramos.
La señora Benoist y su hijo te abrazan y te envían sus saludos.
Julio tiene un empleo en París y vive con su mamá, quien, como tu
sabes, perdió a su marido; ella es una excelente mujer, yo la
quiero mucho. En cuanto a Julio, siempre es un poquito
original.
Saint-Remy vino esta semana para averiguar de ti, sigue muy
interesado, no tienen suerte y nada les resulta; le gustaría tener
un empleo, pero es difícil de conseguir sin recomendaciones. El
señor Lanz siempre es muy amable, lo mismo que su mujer y los
visitamos con frecuencia, pues los queremos mucho. Sin duda sabes
que recibió orden de regresar, pero su salud no se lo permite y
creo que eso será por mucho tiempo, así que me duele saber que no
recibe sueldo, porque ya tienen suficientes preocupaciones.
Adiós, mi querido amigo, otro año que pasa y todavía no te
veremos. Trata que el próximo no sea igual a éste. Te deseo mucha
salud, felicidad y fortuna. Adiós, querido Boussingault, te abraza
mil veces y soy tu devota hermana y amiga,
Señora Vaudet