INDICE





LAS MEMORIAS DE UN NATURALISTA Y CIENTÍFICO QUE CEDIÓ A LA TENTACIÓN DE SER OBSERVADOR Y CRÍTICO SOCIAL

INTRODUCCIÓN

TOMO I

CAPÍTULO I
Mi formación — La Revolución francesa — Napoleón — El espanto de la guerra — Humboldt — Preparativos de viaje.

CAPÍTULO II
Caracas — Los temblores de tierra — Ascención a la silla.

CAPÍTULO III
Valle de Aragua — Lago Tacarigua — Morro de San Juan — Sitio de Puerto cabello— El general Páez— El árbol de la vaca— Aguas termales de la cadena del litoral.

CAPÍTULO IV
Cordillera Oriental de los Andes — Su constitución geológica —Nivelación barométrica — Efectos del temblor de tierra de 1812, observados en diferentes localidades — Sierra Nevada de Mérida —Lago Urao— Pamplona, sus minas de oro— Hierro meteórico de Santa Rosa.

CAPÍTULO V
Explanada de Bogotá — Nación Muisca — Su conquista - Guerras de la Independencia — Descripción de la meseta.

CAPÍTULO VI
Las primeras luchas por la Independencia — Bolívar.

CAPÍTULO VII
Meseta de Bogotá — Constitución geológica — Sal gema — Salinas —Carbón — Minas de esmeraldas.

CAPÍTULO VIII
Bogotá — Situación — Clima — Costumbres — Aventuras — Excursiones por los alrededores.

CAPÍTULO IX
Excursión para determinar los límites del terreno al sur de Bogotá —   Valle del Magdalena entre honda e Ibagué — Observaciones sobre el aumento de la intensidad del sonido durante la noche — Puente natural de Pandi o Icononzo.

TOMO II

CAPÍTULO X
Jugo venenoso del ajuapar— Accidentes que sucedieron mientras analizábamos esa materia — El comandante don Juan con nodriza — Irradiación nocturna en Bogotá.

CAPÍTULO XI
Algunos de mis conocidos en Bogotá — El Libertador Bolívar —Personajes — Sucesos.

CAPÍTULO XII
El Salto de Tequendama — Historia de Manuelita Sáenz.

CAPÍTULO XIII
Expedición de 1824— En los llanos del Meta.

CAPÍTULO XIV
Cordillera Central y Cordillera Oriental— Valle del Cauca— Minas de oro de La Vega de Supía - Provincia de Antioquia.

CAPÍTULO XV
Paso de la Cordillera Central por el Quindío.

CAPÍTULO XVI
Viaje a la región aurífera y platinífera del Chocó.

CAPÍTULO XVII
Viaje al Ecuador— Estudios sobre la región volcánica.

CAPÍTULO XVIII
Ascensión al volcán del Puracé.

CAPÍTULO XIX
Viaje de Popayán a Pasto — Estancia en Pasto.

CAPÍTULO XX
Viaje de Pasto a Quito.

CAPÍTULO XXI
Ecuador.

CAPÍTULO XXII
Ascensión al volcán de Pichincha.

CAPÍTULO XXIII
Ascensión al Antisana.

CAPÍTULO XXIV
Tertulias y puros.

CAPÍTULO XXV
Ascensión al Chimborazo (1831).

CORRESPONDENCIA 1818-1826
Correspondencia I-X
Correspondencia XI-XVI
Correspondencia XVII-XXII
Correspondencia XXIII-XXIX
Correspondencia XXX-XL
Correspondencia XLI- LI
Correspondencia LII-LXII
Correspondencia LXIII- LXXIII
Correspondencia LXXIV - LXXXI
Correspondencia LXXXII - CII
Correspondencia CIII - CXXIX
Correspondencia 1818 - 1826
 

 

CIII
 

El señor Boussingault a su hijo

(En la misma hoja que la precedente)

Querido hijo:

Ya te hemos escrito 4 cartas en un mes y espero que de esta cantidad, por lo menos te llegue una; ojalá sea la que tu tío Luis, envió a su amigo de Inglaterra, recomendándole ir al correo de Londres para retirar las que pudieran haber llegado allí para mí o para el señor Vaudet y guardarlas. La última tuya que hemos recibido es del 8 de marzo y esa ya ha quedado contestada, lo que te demuestra que no estamos atrasados. Es una tristeza, para ti y para nosotros que los medios de correspondencia sean tan poco seguros; sin embargo confío en las promesas de mi hermano y que gracias a sus amigos de Inglaterra tus cartas nos llegarán fácilmente.

Tu mamá, la familia y yo nos encontramos en buena salud. Te abrazamos de corazón y yo seguiré siendo tu amante padre,

Boussingault

 

CIV
 

Cadet Boussingault a su hermano

(Sobre la misma hoja que las precedentes)

Mi querido hermano:

Estoy dibujando tu retrato, o por lo menos tratando de hacer algo que se te parezca y si puedo lograrlo se lo daré a nuestra hermana. Mi tío nos ha regalado su retrato ecuestre que irá bien con el tuyo; sigo yendo a "Artes y Oficios"; tú le habías hablado al señor Humboldt de la Escuela de Alta Industria, pero él no sabe a qué escuela te refieres. Mi tío ha encontrado a varios de sus amigos, entre ellos a uno, oficial de artillería, que estudió contigo en Saint-Etienne. Sigo esperando la carta que me ibas a enviar. Cuídate bien, te abraza de todo corazón,

C. Boussingault

 

CV
 

La señora Boussingault a su hijo

(Sobre la misma hoja que las 3 precedentes; en alemán en el original)

Te beso miles de veces, mi querido hijo, que ojalá regreses pronto,

Tu buena madre,

 

CVI
 

La señora Vaudet a Boussingault

(Sobre la misma hoja que las 4 precedentes)

Mi querido amigo:

No tengo ni el espacio, ni el tiempo para decirte muchas cosas que te escribiré más adelante, pero no voy a dejar escapar una oportunidad para reprocharte tu silencio y recordarte la promesa que me hiciste de no quedarte allá más de 4 años; todavía falta mucho tiempo, pero ojalá sea el máximo. Deseo tu regreso con la misma amistad que sentías por nosotros. Te abrazo de todo corazón y Poupoule te abraza también.

Señora Vaudet

 

CVII
 

Carta de Boussingault a su tío

Bogotá, diciembre 9 de 1824

No puedo expresarle, mi querido tío, el placer que he sentido al saber que usted está en París. Me habría encantado ir a darle un abrazo, placer que espero tener hacia el fin de 1826, si como usted me lo dice, se radica definitivamente al lado de nuestra familia.

Me alegra mucho que usted apruebe el camino que he tomado; hasta el presente no tengo ninguna razón para arrepentirme; el futuro únicamente, podrá probar si lo que hice fue bien hecho. En esta carrera, como en cualquier otra, si uno logra tener éxito, quiere decir que acertó al escogerla.

Mi posición en Colombia es muy agradable. Usted conoce a España y los pocos recursos que ofrece; aquí es todavía peor, pero eso no me importa nada a mí, teniendo en cuenta que la sociedad de este país no es el objeto de mi viaje. En cuanto al país en sí, ¡es lo más bello del mundo! Imagínense ustedes una planicie de cerca de 40 leguas de norte a sur y de 7 a 8 de este a oeste, cubierta de toda clase de cultivos europeos durante todo el año y en donde se goza constantemente de la temperatura de primavera y así se formarán una idea del altiplano de Bogotá.

Si usted tuviera algunos meses enteramente libres, debería venir a pasar algún tiempo aquí, regresaríamos juntos a Europa después de haber visitado el Chimborazo; le hago esta propuesta porque para usted un viaje de esta categoría es como ir de París a Saint Cloud. Adiós, mi querido tío, envíeme noticias suyas. Lo abraza de todo corazón su sobrino,

Boussingault

P.S. He aquí la dirección que debe poner a mis cartas.: MIT I. A. Pauler Freeman's Court, Londres, para hacer llegar a M. B. profesor en la Escuela Nacional de Mineros en Bogotá, República de Colombia.

 

CVIII
 

La señora Vaudet a Boussingault

París, diciembre 20 de 1824

He recibido, mi querido Boussingault, tu carta del 29 de julio, en donde nos informas que el barco ha sido encontrado 15 días antes de que tú enviaras la del 1o. de julio, en donde escribes a toda la familia: ésta nos causó un gran placer pues hacía tiempo que deseábamos saber sobre tu forma de vida y el estado de tus finanzas, pero no tanto como yo quisiera.

Dices que has recibido una de mis cartas, pero yo te escribo por lo menos una vez por mes y a veces dos y me sorprende que recibas tan pocas noticias nuestras. No es culpa nuestra, como tú pareces creerlo, amenazándonos con no volvernos a escribir; esto nos aflige más de lo que estamos al estar separados de ti desde hace tanto tiempo y sin saber cuándo regresas. ¿Quieres volver a alejarte? ¡Qué cantidad de proyectos! ¿Seguirás haciéndolos siempre? ¡El viaje que hiciste a donde los indios debía haberte llenado de satisfacción, pero no, deseas ahora ir a Antioquía, al Chocó, a Panamá, a Guayaquil, a Quito, a Lima! Me parece que esto abarcaría toda tu vida y no te volveremos a ver. En fin, espero que el Congreso te conceda una de las cosas que tú pides; entonces ese maldito viaje al sur no será sino una ilusión, cosa que deseo de todo corazón. Desesperas del señor Roulin, ¡qué desastre! Cuánto lo siento por su pobre señora, a quien quiero sin haberla conocido; tú nunca me has dicho cómo se encontraba ella en ese clima: ¿ha sido ella valiente? No te pregunto si es buena; los cuidados que te dio lo prueban y tengo con ella una gran deuda. ¿Te aburres siempre? Qué afortunado fuiste al tener una amiga para cuidarte. Cuánto lo siento, porque el aburrimiento a mí me destruye, pero felizmente sé hacerlo desaparecer y a ti, señor filósofo, el aburrimiento te persigue sin cesar; ¿para qué sirve tu filosofía?

Tu alimentación no es muy sana: ¡tocino y carnes saladas en un país cálido! Cosa que a mí no me gustaría. Cuando regreses, costará menos trabajo tenerte contento que cuando regresabas de Lobsann. Cuéntame si recibes cartas de Alsacia, de todos tus amigos; por las descripciones que me das de las mujeres colombianas, veo que no traerás una cuñada; ¡cuánto mejor! ¡Prefiero una alsaciana!

Lo que cuentas de los indios y de toda la gente de tu nuevo país no me seduce. Seguiré tu consejo y no veré sino lo bueno. Tu carta me ha divertido mucho y te lo agradezco; escríbeme largas cartas y sobre todo cuéntame lo que haces y lo que piensas hacer: todo esto me interesa mucho y me conoces demasiado para pensar que lo que me guía es la curiosidad. Lisa crece, te envía sus saludos y te desea excelente salud. Para la Navidad quiere un loro y un mico; yo también te deseo un buen año y un pronto regreso. Te abraza de todo corazón tu hermana y amiga,

Señora Vaudet

P.S. No olvides el ejemplar del Viaje del señor Roulin, que me prometiste. Encontrarás aquí mismo una carta que te dirige el señor Guillemin y otra de Saint-Remi, quienes desean tener noticias tuyas. Escríbenos.

  

CIX
 

Del señor Boussingault a su hijo

París, diciembre 28 de 1824

Al contestar, hijo mío, tu carta del 26 de mayo, te participaba del placer que me da saber sobre tu buena salud y además te daba noticias del tío Luis, quien te ha escrito varias veces. Como no lo mencionas en tus cartas, ni siquiera en la del 2 de julio, la cual estoy contestando, deduzco que no recibes nuestras cartas, lo cual me entristece lo mismo que a tu tío quien se interesa mucho por ti. Ojalá ésta tenga mejor suerte por las precauciones que se han tomado con una casa de Londres. Tu primera carta realizará mis esperanzas. Tu total restablecimiento, confirmado en la última me deja satisfecho, pero no abuses y ten prudencia en los viajes que vas a emprender. Lo que me cuentas sobre tu situación y la del país donde te encuentras es satisfactorio y mi deseo es el de que llegues a Londres en buen estado y confiamos en verte aquí por lo menos por algún tiempo.

Nosotros vivimos felices y tranquilos y en buena salud, lo mismo que el resto de la familia y todos te envían un abrazo. El señor y la señora Benoist te recuerdan y te envían saludes. Te abrazo de todo corazón y soy tu padre amadisimo,

Boussingault

 

CX
 

La señora Boussingault a su hijo

(Sobre la misma hoja que la precedente)

Tus reproches, mi querido Lolo, no tienen fundamento; siempre he enviado algunas palabras en varias cartas; pero parece que tú no las has recibido. Ten la seguridad de que mi mayor placer es el de charlar contigo y saber que eres feliz; es lo que endulza un poco la tristeza. Adiós.

(En alemán en el original) Mi queridísimo hijo: te beso miles y miles de veces,

Tu buena madre

 

CXI
 

Cadet Boussingault a su hermano

(Sobre la misma hoja que las dos precedentes)

Mi querido hermano:

Me uno a mi hermana para darte noticias nuestras y, sobre todo, ya que lo deseas, escribirte sobre lo que hago: voy a la Escuela de Artes y Oficios en donde aprendo geometría y dibujo; ya terminé mi curso de geometría: en cuanto al dibujo, lo podrás juzgar por ti mismo cuando vengas a París y examines mis obras expuestas en nuestro salón. Estoy en ecuaciones de 2 grado en álgebra. Me preguntas hacia qué me inclino y te diré que me aconsejan trabajar con un contratista de albañilería, porque es un excelente puesto, se gana buena plata y si vienes a París para montar alguna fábrica, yo podré construir para ti gratuitamente todo lo que necesites para tu industria. Espero tu opinión sobre este punto. Me reprochas no haberte escrito y haces mal, porque en todas las cartas que se te envían escribo algunas líneas. En cuanto a la pensión que tienes la bondad de darme, te diré que no la necesito para nada; sin embargo te pediría 50 francos para ir al mar. Vuelve pues, piensa que hace cerca de 3 años que no te hemos visto; ¡este tiempo te debe parecer tan largo a ti como nos lo ha parecido a nosotros! En 3 días tendremos el año 1825 y te lo deseo muy bueno y con una salud perfecta. Tu hermano,

C. Boussingault

 

CXII
 

La señora de Vaudet a Boussingault

París, febrero 2 de 1825

Mi querido hermano:

El 1 de febrero recibimos tus cartas del 5 de octubre; Vaudet y yo fuimos el mismo día a casa de la señora Lanz: su marido no había llegado todavía y lo esperaban de un día para otro (tú sabes sin duda que viene a buscarla) y me prometió venir a yerme; la recibiré con gran placer porque le agradezco mucho los cuidados que su marido te prodigó y lo que a ella también le dije. Esta señora tiene un aspecto muy amable al punto que no buscaré otra ocasión para enviarte lo que me pides. Al efecto haré que pinten mi retrato y el de mi hija y cumpliré tus encargos lo más pronto que me sea posible; me sentí muy complacida de la muestra de tu afecto al solicitar mi retrato y te lo enviaré con mucho gusto, aun cuando me habría gustado que tú mismo lo hubieras llevado, como tuvimos la ilusión de tu promesa de que vendrías. Siento que no vengas porque si juzgo tus sentimientos, de acuerdo con los nuestros, debes tener muchos deseos de vernos.

Papá estuvo enfermo y demoré en contestarte pues quería avisarte a la vez de su mala salud y de su convalecencia, lo que tengo la buena suerte de hacer; él está bien gracias a los consejos del señor Inglar y a los cuidados de mamá, quien estuvo muy inquieta y valiente. Pasamos un triste comienzo de año, pero a Dios gracias ya está bien y estamos buscando una pequeña casa de campo, cerca de París, en donde papá y mamá irán cuando gusten. Mis tías estuvieron enfermas, ya están bien y te abrazan y desean verte, lo que es el deseo general de toda la familia. Lisa crece y quisiera verte, abraza tu retrato con frecuencia y le pide muchas cosas para el año nuevo. Cadet ha dibujado un segundo retrato y resultó bastante parecido; su profesor de pintura le puso color y hace juego con el retrato del señor Humboldt que Vaudet compró. Te lo enviaremos, pero haces mal en decir que yo no te escribo, porque soy yo quien lo hace con más frecuencia. Adiós, te abrazo de todo corazón, afectuosamente tu hermana.

Señora Vaudet, nacida Boussingault

 

CXIII
 

Vaudet a Boussingault

(Sobre la misma hoja que la anterior)

Mi querido amigo:

Nuestra vida es tan uniforme que no te contaré cosas muy importantes y que aquí todos te escriben; yo me ocupo de preparar lo que tú me has pedido para que el señor Lanz, quien acaba de desembarcar en Francia, pueda llevarte todo cuando regrese, lo que será muy pronto. Si todavía tienes relaciones con los señores Dournay, escríbeles para que me paguen los útiles que me hiciste fabricar para ellos, de quienes tengo muchas quejas; tú sabes que convinimos verbalmente con José de darle un crédito a 10 años a un constructor para poder responder por la pasta bituminosa; pues bien, apenas habían pasado 6 meses cuando me amenazaron de llevarme a los tribunales, si no les arreglaba su cuenta, cosa que hice para salir del problema.

Lo único que nos falta es tu presencia: estamos muy felices y tranquilos. Tu hermano menor es todo un constructor y yo lo coloqué en una casa que hace negocios millonarios anualmente; si logramos convertirlo en un verdadero arquitecto, me daría mucho gusto, pues creo que es una profesión que bien vale la pena.

Adiós, mi querido amigo, escríbenos con frecuencia y regresa tan pronto te sea posible.

Vaudet

 

CXIV
 

Luis Boussingault a su sobrino

(Sobre la misma hoja que las dos precedentes)

Mi querido sobrino:

Me uno a toda la familia para desearle, a principio de año, todo lo que pueda contribuir a su felicidad sobre todo para que pronto tengamos el placer de verlo con nosotros. Sin embargo, no desearía que por regresar más pronto a Europa, perdiera una parte de los frutos que se pueden obtener de una permanencia prolongada en un país tan nuevo y tan interesante, al cual rara vez se viaja dos veces y aun cuando en la carta que me ha escrito me habla de ello como de un paseo, ya a mi edad no estoy muy interesado en llevarlo a cabo. No me molesta el desconsuelo que usted mostró, pues habría venido a Europa para partir nuevamente: habría sufrido la incomodidad de un largo viaje y su familia habría pasado por la tristeza de dejarlo otra vez. Adiós, mi buen amigo, lo abraza de todo corazón y querido como su afectuoso tío,

L. Boussingault

 

CXV
 

Del señor Boussingault a su hijo

(Sobre la misma hoja que las 3 anteriores)

Tu madre y yo, mi querido hijo, gozamos de una salud perfecta, lo mismo que Cadet, quien actualmente trabaja en donde un arquitecto que parece estar contento con él; tus tías y primas se encuentran bien y desean, como nosotros, que estés feliz y contento y sobre todo, prudente.

Adiós, querido hijo, cuídate mucho y créeme tu amante padre,

Boussingault

 

CXVI
 

De la señora Vaudet a su hermano

París, julio 3 de 1825

Mi querido hermano:

Creo que una calamidad ha caído sobre la familia y deseo, de todo corazón, que la distancia a la cual te encuentras, te haya preservado de ella. No quise avisarte de las enfermedades, esperando poderte contar de la convalecencia y tengo la dicha de hacerlo hoy, ya que todos están restablecidos.

Hace 6 meses que el señor Inglar no sale de la casa; papá, como cabeza de la familia tuvo el triste honor de comenzar la fila: estuvo muy enfermo durante dos meses y medio, lo que nos inquietó muchísimo; Cadet ha estado enfermo, lo mismo que mamá y mi tía Duhamel tuvo una afección al pecho y a pesar de sus 69 años, la han sangrado 4 veces; mi tía Colombe tuvo una inflamación de estómago y estuvo tres meses en cama y todavía no se ha recuperado bien; mi tío pasó dos meses sin salir de su cuarto, pues se hirió al bajar de una montaña en Suiza; al fin llegó mi turno y tuve una grave inflamación del pecho: me habían desahuciado, pero felizmente me encargué de dejar mal a los que lo anunciaron. Al cabo de tres semanas de mejoría, aun cuando no me sentía tan fuerte como lo hubiese querido, me fui al campo con papá y Lisa (porque para hacer salir a mamá se necesita hacer demasiados esfuerzos) y al día siguiente de mi llegada me acostaron, moribunda, a 7 leguas de mi casa; el médico de la población vino a visitarme y creo que me tomó por un vulgar cochero, pues quiso darme tantas drogas que me largué rápidamente de ese sitio y regresé a París, en donde estaba segura de que todo el tratamiento se limitaría a una infusión de cebada y cataplasmas de linaza, que es el remedio universal; también, la pobre Lisa, se enfermó hace 8 días y apenas nos estamos mejorando ella y yo y ya el pobre Vaudet se tuvo que ir a cama, pero él se reserva el placer de contarte sus enfermedades; ha sufrido mucho y está casi tan flaco como yo.

He tenido el placer de ver algunas veces al señor Lanz y a su esposa; son muy amables y he estado contenta de haber visto a una persona que te socorrió y te quiso en un país en donde yo te creía abandonado. Cuánto siento que te halles tan lejos de nosotros porque si juzgo tu corazón de acuerdo con el mío, tu ausencia me es más dura a medida que pasa el tiempo. ¡Infortunadamente todavía pasarás 4 años más! Es largo, pero a pesar de la tristeza que esto me causa, no me atrevo a aconsejarte el regreso, el cual, si lo puedes hacer sin perjudicarte, nos causará un placer, como ya lo sabes.

Ayer recibí una carta tuya del 31 de marzo; nos sacó de la inquietud en que estábamos respecto a tu salud, porque hacía ya 6 meses que estábamos sin tus noticias. Estoy segura de que nos escribes a menudo y temía que estuvieras enfermo, así que afortunadamente supimos de ti. Dios quiera que tu buena salud continúe, lo mismo que la nuestra y que el día del regreso nuestras lágrimas sean de alegría solamente.

Lisa te abraza; el día de San Juan tuvo buen cuidado de poner un ramo de flores a tu retrato; le gustaría verte llegar con un loro; ha crecido mucho y es muy razonable para su edad, aun cuando un poco consentida por papá.

Benoist vino a visitarnos y comió en casa; no está contento con su empleo, y no recibe sino 1.500 francos; su hermano sigue en Saint-Etienne y tampoco está muy contento; Loubry está ahora en París y nos visita con frecuencia y nos invitó a su matrimonio que tendrá lugar el 20 de este mes. Tan pronto llegue a Estrasburgo, a donde ha sido enviado como presidente de las fundiciones de cañones, te escribirá para explicarte su oficio mucho mejor de lo que yo puedo hacerlo. ¡Si supieras el gusto que tengo al ver algunos de nuestros antiguos amigos, pues esto me recuerda nuestros juegos y nuestras peleas de infancia!

Te enviaré tus libros y nuestros retratos en una caja que el señor Lanz enviará pronto a Santa Fe. Siento hacerte esperar, pero nuestras enfermedades tienen la culpa de esto. Nuestros padres, tías, Lisa y en fin, toda la familia, te abraza y yo especialmente. ¡Adiós, escríbenos y cuéntanos si recibes noticias de Alsacia, si siempre te ves con el doctor Roulin y su esposa, cómo va tu dinero, si estás economizando, si estás gordo o flaco, negro o blanco, triste o alegre! Creo que debo contarte que yo sigo muy flaca, que he perdido dos dientes más y que si el pintor no me embellece, mi retrato no te parecería muy atractivo. Adiós, Cadet te escribirá,

Señora Vaudet, nacida Boussingault

 

CXVII
 

Vaudet a Boussingault

(Sobre la misma hoja que la precedente)

Mi querido Boussingault:

Tu hermana te cuenta cuánto nos han maltratado las enfermedades, pues hasta mí, que siempre he gozado de buena salud, pagué de una buena vez mi deuda ¡y con intereses! Sin embargo no hubo muertos y ahora estoy volviendo a ver las calles de París y sus construcciones, después de haber estado en casa por 2 meses. ¡Al fin puedo comer! Te puedes imaginar la privación que es para un aficionado beber solamente infusiones. ¡Ah! mi querido amigo, nadie puede saber cómo era de cruel esta situación, pero pasemos a historias menos dolorosas.

Tu tío ha dejado los Cazadores del Oise, donde era jefe de escuadrón, por haber sido promovido al grado de teniente coronel de Dragones del Calvados. Allí permanecerá 2 años, se retirará luego y vendrá a establecerse con nosotros, por lo menos esos son sus proyectos. Dice que quiere gozar de una vida tranquila y que el mundo ya no tiene atractivo para él. Creo que le gusta nuestro estilo de vida, puesto que todos los sabios están de acuerdo en que la felicidad se halla en una vida apacible. En cuanto a mí, que estoy lejos de ser una autoridad en la materia, pienso que una vida demasiado tranquila no me convendría y experimentaría mucho placer haciendo un viaje ya sea a Suiza o a Inglaterra o a alguna otra parte y cuando dejara los negocios me consolaría de no hacer más de ellos, permitiéndome el lujo de pequeñas excursiones que los buenos parisienses llaman grandes viajes y que para ustedes los viajeros, no querrán decir nada.

Nos dices en tu carta que te puedes emplear con personas que ya conoces y que te permiten permanecer en un país al cual ya te has aclimatado.

Me parece que si es necesario pasar cerca de 4 años sin verte, es preferible que trabajes con esta compañía, teniendo en cuenta que te ofrece las mismas ventajas que las otras. Tú sabes mejor que yo lo que debes hacer, así que obra en consecuencia, pero no te daremos más tiempo de licencia.

Tu hermana te cuenta que hemos visto a Loubry, quien es oficial de artillería y creo que no vacilaría en reunirse contigo y si encuentras una buena oportunidad para él, presentaría su dimisión; ¿sabes que va a casarse? Contéstanos pronto y cuéntanos lo que pienses de estos proyectos y si hay lugar para encontrar un empleo tan lejos y con una esposa. Pórtate bien, amigo mío y recomiéndanos a las plegarias de los Penitentes Negros.

Vaudet

 

CXVIII
 

Del señor Boussingault y su señora a su hijo

(Sobre la misma hoja que las dos anteriores)

Te abrazo, mi querido Boussingault y te deseo una perfecta salud,

Boussingault

Tu buena madre te besa del fondo del corazón. Regresa pronto.

(En alemán en el original)

 

CXIX
 

De Cadet Boussingault

(Sobre la misma hoja que la anterior)

Mi querido hermano:

Ya no queda mucho papel y tengo que escribirte apretadamente. Después de haber recibido tu carta del 31 de marzo, la cual nos dejó muy satisfechos al saber que estás en buena salud, me ocupo en contestarla: siempre me reprendes por no escribirte con frecuencia, pero hasta ahora no sabía qué contarte; no me había decidido sobre lo que debía hacer pero ahora, cuando tengo un trabajo, te contaré lo que hago. Estoy donde el señor Dufand (uno de los primeros contratistas en edificios) desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, haciendo planos, cortes y elevaciones para las casas que se construyen. Cuando haya terminado todos esos planos, etc., trabajaré en la construcción, en donde ganaré más dinero que ahora; cuando sea un buen contratista iré a Santa Fe de Bogotá para construir casas. Todo el mundo está contento con mi nuevo empleo, excepto papá a quien no le gusta, pero cuando tenga un coche y 60.000 libras de renta, me imagino que se contentará. Tú hablabas de una escuela de Aguas y Bosques, creada en Nancy, para que yo ingresara a estudiar allí; creo que es muy tarde, pues estoy muy contento con mi actual situación que sería absurdo dejar. Si me puedes conseguir un empleo de 12.000 francos, iré rápidamente a donde sea. El 23 se casará Loubry y estoy invitado a su boda; lo que me impedirá ir es que no sé bailar y no estoy interesado en aprender. Termino porque ya son las 7:30 y todavía no he llegado a la plaza Luis XV. Deberías enviar a uno de los hombres que te llevan sobre sus espaldas: yo montaría sobre sus hombros para hacer este recorrido. Adiós, hermano, que tengas buena salud y vuelvas lo más pronto posible, lo que nos encantará,

C. Boussingault

 

CXX
 

De Vaudet a Boussingault

París, septiembre 29 de 1825

Mi querido Boussingault:

Recibimos una carta tuya de fecha 25 de abril de este año, no sé si será tu última. Nos dices que te encontrabas bien y que estabas tratando de conseguir un contrato ventajoso con una compañía inglesa. Sigue, mi querido amigo, el curso de tus éxitos, porque con frecuencia, cuando se deja un buen negocio, puedo pasarse la vida esperando inútilmente uno parecido.

Desde que recibiste nuestras cartas en las cuales has podido ver que todos estuvimos maltratados por las enfermedades, no ha habido nada nuevo en asuntos de familia, pero en política ha sido de otra manera y el reconocimiento de la república haitiana puede ser considerado como un suceso de gran importancia, que probablemente traerá otros arreglos con los nuevos estados que todavía no se encuentran en el caso de esa isla.

Cuando nos escribas debes contarnos si la industria, las artes, el comercio y la legislación han progresado en Colombia. Hace poco leímos una obra escrita por Mollien, sobre ese país y de creer lo que él dice, allí están todavía en la infancia de la civilización con las comunicaciones internas casi imposibles para el comercio, ya que cuenta que sobre el río de La Plata hay un puente hecho con dos cuerdas, una de las cuales se amarra a un asiento donde se instalan los viajeros que quieren pasar y entonces los indios tiran de ella. ¿No hay otro aspecto de esto? Cuando vengas a instalarte podrás contar historias a los habitantes del Marais; entonces nos relatarás las costumbres de los colombianos; te ruego, por anticipado, no detallar demasiado porque, los viajeros tienen la reputación de ser un poquito mentirosos. Ya ves, hay que aceptar los cuentos con algunas reservas y en cambio ustedes tienen la revancha de saber muchas más cosas que el ciudadano casero quien cree haber hecho un gran viaje cuando apenas ha recorrido algunas leguas.

Adiós, querido amigo, vuelve tan pronto como te sea posible, sin perjudicar tus proyectos y recuerda algunas veces a las buenas gentes de la calle Port-Royal, número 1,

Vaudet

 

CXXI
 

De la señora Vaudet a Boussingault

París, 1 de octubre de 1825

Mi querido hermano:

El señor Lanz ha tenido la bondad de encargarse de una carta que remitirá a un viajero colombiano, quien parte pronto. Espero que para esta feliz ocasión tendrás noticias nuestras; pero te pido, mi querido amigo, estar seguro de que si las recibes con escasez, no es culpa mía, porque yo te escribo con frecuencia y me gustaría que tu hicieras lo mismo. Temo que tus ocupaciones, diversiones y sus nuevos amigos y los años que pasan, debilitan la amistad que me tenías y que para mí tiene tanto valor. Para tranquilizarme a ese respecto, escríbeme con frecuencia y en detalle lo que haces, en dónde estás y qué piensas hacer; esto me interesa especialmente. Me parece que todavía vas a permanecer donde te hallas y yo tenía la esperanza de verte dentro de poco; la carta en donde me anuncias que no vienes, me ha entristecido, pero si es para tu bien tienes toda la razón; te recomiendo, sin embargo, no ser ambicioso y te pido que regreses tan pronto puedas, sin perjudicar tus proyectos.

No sé cómo enviarte los pedidos que me has hecho. No es nada fácil. Mi tío llega pronto, para pasar sus vacaciones con nosotros y como tiene muchos amigos ingleses, cuento con él. No he hecho pintar mi retrato todavía; como he estado enferma estoy muy flaca y pálida y espero mejorar algo. He seguido tus consejos y me cuido más que antes, trabajo menos, paseo con más frecuencia, con más gente y sobre todo, tengo a mi disposición libros excelentes, que es lo que más me gusta. Me encantaría podértelos prestar, pero es imposible. Añade a esto: papá, mamá, mi hija y Cadet, personas con quienes hablo todo el día: así que como te imaginarás, mis días pasan agradablemente. Me levanto entre 5 y 6 y me acuesto a las 9 y nunca me aburro.

Te agradezco muchísimo que me hayas hecho conocer al señor y a la señora Lanz y siento que nuestras enfermedades me hayan impedido recibirlo como debería haberlo hecho; pero confío en poder compensarles el tiempo perdido.

No he olvidado, querido hermano, que me has pedido detalles sobre todo el mundo; sobre esto te escribiré la semana entrante y como te diré verdaderamente cómo se encuentran, esta carta será entre tú y yo.

Adiós; papá quiere escribirte y yo no le dejo papel; esta carta es corta, pero la próxima ya verás.

Te abrazo con todo mi corazón.

Tu hermana,

Señora Vaudet, nacida Boussingault

 

CXXII
 

De Boussingault padre a su hijo

(Sobre la misma hoja de la anterior)

Me uno a tu hermana para contarte cuánto siento la prolongación de tu estancia en Colombia y confiaba, de acuerdo con tu penúltima carta, poderte abrazar en el curso del año de 1826. Tu última que me anuncia lo contrario, destruye esta esperanza. No entro a discutir los motivos que te obligan a quedarte y si es por tu bien, haré el penoso sacrificio de privarme de ti durante ese tiempo; pero te ruego no abusar de tu salud y no correr detrás de una fortuna difícil de alcanzar.

Con frecuencia, mi querido Boussingault, uno es la víctima de un deseo desenfrenado. ¿Qué necesita el hombre para ser feliz? La salud y el trabajo. Eso lo puedes encontrar en el seno de tu familia, así que consulta tu corazón y tus intereses. Espero la llegada de tu tío Luis del 8 al 15 de octubre y entonces te escribiremos. El es ahora teniente coronel de dragones. Siguen contentos con Cadet en donde está, pues se porta bien. Tu mamá, tías y primas están bien, lo mismo que yo, quien te abraza de todo corazón. Tu padre,

Boussingault

Mi querido Lolo, te abrazo de todo corazón. Adiós querido amigo, vuelve tan pronto sea posible.

Tu buena madre.

 

CXXIII
 

De Cadet Boussingault a su hermano

(Sobre la misma hoja de las tres anteriores)

Mi querido hermano:

Siempre estoy obligado a escribirte de último porque soy el más joven y la educación así lo exige, de manera que no me dejan sino un pedacito de papel para ponerte algunas palabras. Pero ya veo por qué: y es que mi hermana te ha escrito y tú sabes que cuando ella habla o escribe, no termina jamás. En mi última te contaba que mi padrino me había conseguido un empleo en donde un contratista de la construcción y ahí me encuentro contento. He estado enfermo y me han colocado 25 sanguijuelas alrededor del cuello, así que como podrás ver tenía un bello collar y ahora tomo limonada y voy mejorando; pero de lo que estoy contento y que me hace olvidar mis sufrimientos es que tuve una inflamación del cerebro, enfermedad que no le da sino a los hombres que trabajan en exceso y el médico me ha suspendido mis obligaciones durante algunos días. Estoy seguro de que nunca pensarías esto de mí; la inflamación ya pasó y tengo más que contarte, lo cual haré en otra carta. Adiós, que estés bien; te abraza de todo corazón,

C. Boussingault

 

CXXIV
 

De la señora Vaudet a su hermano

París, octubre 25 de 1825

Mi querido hermano:

No he olvidado que me pediste noticias de toda la familia y lo que se me ocurre es que deseas saber cómo están y en que se ocupan y trataré de satisfacerte, si mis malditos dientes me lo permiten porque tengo una hinchazón espantosa.

Comienzo por el jefe de la familia: papá ha mejorado totalmente y lleva su vida normal; mamá, por consiguiente está tranquila y contenta; ellos viven en nuestra casa en donde tienen un agradable apartamento. Como sabes, papá vendió su casa, la número 20 y colocó los fondos con nosotros, lo que le produce 2.000 francos de renta y como tienen sus gustos sencillos, esto es suficiente, inclusive para lograr hacer algunas economías; él no gasta un centavo en sus diversiones, pero siempre está alegre: en primer lugar, Lisa es su juguete; también tiene un gato y juega con el animalito, como en los viejos tiempos. Mi tío dejó muchos libros aquí en la casa y tú sabes que a papá le gusta la lectura y también juega "damas" con Vaudet. Todos los domingos por la tarde jugamos a las cartas y nos comemos las pérdidas en bizcochos; papá diariamente tiene muchas ocupaciones y va a visitar los trabajos del canal; estos son oficios que él se ha inventado: va de iglesia en iglesia asistiendo a todas las ceremonias, por ejemplo hoy que es San Crispín, está en Notre Dame, para ver el culto de los zapateros a su santo patrón; de regreso irá a ver a mi tía Colombe; ésta es la manera como pasa sus días, siempre está contento, alegre y bondadoso, como de costumbre.

Mamá está más alegre que otras veces, sin embargo sigue sufriendo con dolores de la gota, pero a pesar de esto ha vuelto a reír; se halla tan contenta de haber dejado la maldita calle de la Parcheminerie, que nunca ha regresado allí desde entonces. Ambas nos reímos de esas épocas con frecuencia y ella está muy feliz aquí; olvida fácilmente las penas y los sufrimientos que le llegan, lo único que se le hace más y más difícil de sobrellevar es tu ausencia. Toda la familia opina lo mismo. En cuanto a mí se ha acrecentado mi amor por ti, pero olvido el hilo de mi relato; mamá siempre está ocupada; cuando se aburre de coser o de permanecer en su cuarto, viene a donde nosotros frecuentemente y si el tiempo está bueno, damos un paseo por nuestro jardincito. Si tenemos invitados a comer, nuestros padres siempre están presentes; si vamos al campo o a algún espectáculo los invitamos; mamá viene con frecuencia, pero a papá le gusta caminar solo, o con Lisa, por el Boulevard. A propósito, hace poco fuimos a un espectáculo con el señor y la señora Lanz; ese día papá y Lisa fueron a ver a la señora Saquy, quien hace una representación y a la ida encontré un reloj; no tienes idea de lo contento que está.

Cadet hace 18 meses que trabaja en donde un contratista de la construcción y ya ha recibido 200 francos de gratificación, lo que prueba que están contentos con él: su apariencia es agradable; ha crecido y no se encuentra bien desde hace algún tiempo, pues sufre de fatiga algunas veces: habla poco, pero con sensatez, en fin, tiene todo lo necesario para salir adelante y confiamos en que así será; haremos todos los esfuerzos necesarios para que así sea, puesto que hasta el presente somos sus únicos amigos, ya que nunca se reúne con sus camaradas; en fin, es un hombre razonable, pero no lee nada y es muy perezoso en lo que se refiere a su instrucción; escríbele a ese propósito.

Le toca el turno a mi querido esposo; qué pudiera yo decirte de él, tú lo conoces tan bien como yo y siempre es el mismo: lo único es que su salud es menos buena que antes, desde ese violento ataque de gota; sigue sufriendo y tiene menos ánimo, pero sigue haciendo proyectos con su dinero, corno en tus épocas; de todas maneras se entretiene con la cerrajería que anda muy bien. Actualmente está encargado de la construcción de una cárcel, un mercado, un puente sobre el Sena, una iglesia, unos puentes basculantes y 3 o 4 casas más, todo eso fuera de nuestros trabajos normales; como ves, tiene en qué ocuparse y esta primavera vamos a comenzar 10 casas en la calle de Provence. He aquí nuestros trabajos y en cuanto a la situación económica, ahora comienza a andar bien. Ademas tenemos la renta de nuestra casa, 6.000 francos y nuestra casa para vivir; como ves es un buen pasar, especialmente para mí que no soy ambiciosa: no pido nada más; si viene, tanto mejor, pero no me mataré para alcanzarlo; ahora trabajo menos que antes y estoy engordando un poco: eso era lo que esperaba para que me hicieran el retrato, así que pronto recibirás nuestras nobles fisonomías.

Mi hija crece, es graciosa y bastante razonable para su edad; toda la familia la adora: yo no la consiento mucho y es a mí a quien prefiere. Sin duda no se acuerda de ti, pero siempre te nombra y espera que le traigas un loro; te ruego no olvidarlo. Todavía tengo mucho qué contarte, pero no tengo más papel; te escribiré en 15 días las noticias del resto de la familia; únicamente te contaré que nuestra tía Colombe está muy grave y ya sin esperanzas. Quisiera decirte otra vez, amigo mío cuánto te queremos y deseamos volverte a ver. Vuelve lo más pronto posible, adiós, te abrazo y afectuosamente soy tu hermana,

Señora Vaudet, nacida Boussingault

 

P.D. En esta carta encontrarás una de Benoist que había olvidado enviarte. Sus padres se interesan siempre por ti y siguen en los Archivos, a pesar de que desean salir de allí, pero no les dan sino una pobre pensión.

Adiós, querido amigo, cuéntame si recibes las cartas que yo te escribo. El señor Lanz no ha recibido noticias de la República lo cual extraña.

Adiós.

 

CXXV
 

De la señora Vaudet a Boussingault

París, 20 de diciembre de 1825

Mi querido hermano:

En mi carta del 1 de este mes te di noticias de la situación de la familia y prometí continuar con el resto, así que voy a terminar de satisfacerte y me sentiré muy contenta si he cumplido tu deseo. Mi tío ha sido nombrado hace 6 meses como teniente coronel de los Dragones del Calvados, pero todavía debe permanecer 18 meses en servicio para poder obtener la pensión de ese grado y en seguida vendrá a vivir con nosotros; él nos demuestra a todos mucho cariño y mantenemos una correspondencia continua; es muy amable y te quiere mucho y desea que regreses rápidamente y ha pensado ir a encontrarte a Inglaterra si le cuentas cuando llegarás. En su último viaje dejó 200 francos de renta a cada una de nuestras tías; esto nos ha causado un gran placer. La tía Duhamel está bien y feliz; lo que le dejó el tío le ha venido muy bien y como tenemos con ella una deuda por los cuidados que le dispensó a Lisa, le hacemos varios regalos durante el año, lo cual contribuye a que no esté muy estrecha; ella me pide que te diga que no quiere morir sin volverte a ver. Hace tiempo te conté que había muerto el señor Bourdon. Nuestra tía Colombe está terminando su vida en el momento cuando era muy feliz; sus hijas ya son mayores, bonitas, amables y muy buenas obreras; trabajan mucho y ganan hasta 8 francos diarios entre las dos; antes de la enfermedad de su madre venían todos los domingos a pasar el día con nosotros y las recibíamos con gusto, pero ahora no les es fácil venir. El pobre Luther está muy triste y continúa como siempre. He aquí, querido amigo, el estado de nuestra familia; todos vivimos en buen entendimiento, comemos juntos frecuentemente y con gran alegría, naturalmente en estas reuniones eres tú quien más falta nos haces.

Vaudet quiere mucho a nuestra familia, la recibe con gusto y tiene mil atenciones para todos, cosa que yo le agradezco muchísimo.

Te contaré una triste noticia: la señora Loire murió asfixiada de una manera horrible: yo lo sentí mucho porque era una buena amiga. El señor Guillemin vino a vernos hace una semana: confía encontrar carta tuya en casa de su padre. Un discípulo de Saint-Etienne acaba de escribirle que recibió carta de América para él y después de un viaje que hará a Avesnes nos contará del contenido de esa misiva. He recibido una carta tuya por intermedio del señor Humboldt y en ella me dices que dejaste a Santa Fe, pero no me cuentas si regresarás allí, si continuas al servicio de Colombia, si el viaje que vas a emprender es pagado por ese país o por los ingleses de quienes nos has hablado. ¿Viajarás solo o con el señor Rivero? No nos hablas del estado de tus finalizas, de lo cual yo siempre me preocupo, pero desde que sé que de ello depende tu regreso, deseo que tengas el mejor éxito y nos cuentes dónde depositas tus ahorros. Esta pregunta te la he hecho varias veces y me extraña que no me hayas respondido; no sé si recibas mis cartas, pero creo que pueden llegarte en un año o dos, mientras tanto escríbeme con detalles sobre tu situación, tu salud, tus diversiones y tus problemas. Debes saber que esto nos interesa mucho. Adiós, escríbenos lo más pronto que puedas, como yo lo hago.

Lisa te abraza y te desea un buen año y buena salud; te envía gracias por el collar de oro que le prometes; ella ha crecido y es bastante razonable. Vamos a buscarle un pensionado, pues por ahora no conoce sino algunas letras y pocas oraciones; ¡gasté más de dos años enseñándole el Padre Nuestro y el Ave María! Como ves, no tiene ninguna disposición y sin embargo es viva y despierta, pero le gusta mucho jugar y la dejo que lo haga. Yo también, querido hermano, te deseo un buen año. Papá, mamá, Vaudet, Cadet y toda la familia te abrazan. Tío Luis llegará en los primeros días de enero para pasar 3 meses con nosotros. Tan pronto tú vengas se alegrarán. Adiós, querido amigo, no nos olvides y regresa lo más pronto posible. Tu hermana y amiga.

Señora Vaudet

P.D. A Lisa le parece que no hablo lo suficiente de ella; quiere que te diga que te abraza, que te quiere con todo el corazón y quiere verte. Ven y no olvides el collar. Con frecuencia vemos a los señores Lanz, quienes están resentidos de no recibir noticias tuyas; escríbeles, pues son gente amable; la señora siempre está enferma.

 

CXXVI
 

De Luis Boussingault a su sobrino

París, marzo 27 de 1826

Mi querido sobrino:

Acabo de pasar un tiempo con la familia y hoy salgo para Besancon, en donde estoy de guarnición hasta el próximo invierno. No creo que lo veré en esa época, porque de acuerdo con sus cartas veo que haya resuelto regresar dentro de 2 años. A pesar del placer que tendría de volverlo a ver antes, aplaudo su determinación: es el resultado de un hombre experimentado que quiere firmemente lo que cree más ventajoso. No necesito decirle que deseo que sus empresas tengan un éxito total. Adiós, mi querido sobrino, su padre terminará esta carta. Créame siempre su afectuoso tío.

L. Boussingault

 

CXXVII
 

Del señor Boussingault a su hijo

(Sobre la misma hoja que la precedente)

Mi querido Boussingault:

Hace tiempo que estoy sin noticias tuyas: tu última fechada el 31 de agosto de 1825, la cual recibimos el 4 de marzo, no menciona que hayas recibido ninguna nuestra. Parece que a pesar de la cantidad de cartas que se te escriben, te llegan muy pocas o se te olvida participarnos su recibo. Lo mismo sucede con las cartas que escribes al señor Lanz, a quien tenemos el gusto de ver con frecuencia y nos aconseja atribuir esas pérdidas a la negligencia de los capitanes de barco. No te pido que me escribas con más frecuencia porque estoy seguro que lo haces y que como nosotros, no dejas pasar la ocasión que se presente para enviarnos noticias tuyas. Tu tío Luis, quien pasó sus vacaciones de semestre con nosotros, partió para su regimiento y confía en retirarse del servicio el próximo año en diciembre, cuando esperamos tenerte con nosotros, si tú realizas tu promesa de regresar.

Cadet continúa de contratista; están contentos con él. Hasta ahora está bien de salud. Tu tío hace compras de libros y de cuadros para su apartamento y nuestra sala ya tiene una buena cantidad de todo ello; Cadet te ha suscrito, por tu cuenta, a una obra completa de Buffon.

Si tenemos la suerte de que ésta llegue, cuéntanos qué ha pasado con tus compañeros de viaje; aquí están inquietos por la suerte de los esposos Roulin; hazme el favor de darnos algunos detalles sobre la forma como ustedes se separaron. Sabemos que el señor Rivero está en su patria. Toda la familia está bien y te abraza. Olvidaba contarte que tu tío va a ser padrino, cuando tu hermana de a luz, en dos meses. Todo está bien y la industria mejora. Adiós, mi querido hijo, cuida tu salud que es lo más precioso. El señor Vaudet acaba de recibir tu carta de Titiribí del 12 de noviembre de 1825 y veo que continúas con la misma idea de venir pronto a vivir en el Marais. Dios lo quiera. Termino abrazándote de todo corazón y soy tu amante padre,

Boussingault

 

CXXVIII
 

De Vaudet a Boussingault

(Sobre la misma hoja que la precedente)

Me inclino ante el célebre viajero, señor Boussingault de Titiribí, nombre casi diabólico que como ves, no pude escribir sin cometer dos faltas: no podemos, nosotros, ciudadanos apacibles de la vieja Europa, ver las bondades de los países que recorres, como las serpientes, las flechas envenenadas de los salvajes de tu nación, las cadenas de montañas y los precipicios; pero en cambio vemos las gracias de Joko, la coronación de Carlos X, la llamada a nuestros señores los discípulos de Escobar o de los jesuitas y muchos incendios especialmente el del circo de Franconi.

Nos encantaría ver ministros desinteresados, nobles que creyeron que nosotros, oscuros plebeyos, somos hechos del mismo pedazo de barro que ellos y que un noble muerto no vale lo que un perro vivo y a gentes de partido que quisieran reconocer algún mérito a quienes no piensan como ellos pero creo que antes veremos muchos otros milagros pues esas cosas serían para algunos, como dice la Santa Escritura, la abominación y la desolación. Fuera de esto, para mí nada tiene importancia: soy un independiente, teniendo en cuenta que no necesito emplearme, ya que mi pequeña industria me es suficiente. Nosotros, los particulares, nos consolamos viendo las catástrofes que suceden a quienes nos tratan mal: que hagan procesiones para el jubileo, que proscriban las obras de Voltaire, las de Volney y las de Rousseau, de todas maneras ellos morirán y que el diablo se los lleve. Amén. Vuelve a vivir tranquilo con nosotros en el Marais, tan pronto te sea posible. Haremos lo indecible para que tu permanencia sea agradable.

Vaudet

 

CXXIX
 

De la señora Vaudet a su hermano

París, noviembre 6 de 1826

Mi querido hermano:

Hace un año que no hemos recibido tus noticias; te imaginas la inquietud que sentimos. Te he escrito muchas veces, pero no he tenido respuesta. Ignoro si eres más afortunado y si recibes las nuestras, así lo espero porque un silencio tan largo es muy triste. Te he escrito, querido amigo, para contarte que mi familia ha aumentado: el 2 de julio pasado nació un hermoso niño cuyo padrino debe ser nuestro tío, pero como no puede dejar su regimiento sino hasta enero, el niño será un pagano hasta esa época; si quieres venir para el bautizo, te invito de todo corazón. Lisa quiere ser la madrina, ella es alta, pero anda mal de salud; sus dientes de los 7 años le molestan y quisiera que este año terminara para hacerla trabajar un poco porque no sabe gran cosa, pero confio que la aplicación le llegue con el tiempo. Papá y mamá se encuentran bien: están tranquilos y contentos y si estuvieras con nosotros no les faltaría nada a su satisfacción; pero siempre hay que desear alguna cosa en este mundo y es cierto que ellos lo que quieren es verte.

Cadet trabaja y como te lo he contado varias veces, quiere ser contratista; en esto anda hace como dos años y confio en que será su porvenir; sigue en el mismo empleo, es decir, que están contentos con él; es amable y si continúa trabajando como hasta ahora, sin duda haremos algo de él. Me gusta que tenga un oficio que lo haga permanecer con nosotros, posiblemente sea menos instruido que tú y no tendrá la esperanza de que algún día lo citen entre los grandes viajeros, pero sin duda podrá ser feliz, porque dudo mucho de que tú lo seas. Para mí, la felicidad es encontrarme con mi familia, como ahora lo estoy y cuando todos se hallan bien, no tengo sino la sola tristeza de no estar contigo, porque tu ausencia es lo único que me acongoja, ya que todo ha salido mejor de lo que me atrevía a esperar; soy muy feliz en mi matrimonio, tengo hijos que encuentro encantadores, papá y mamá me quieren mucho, lo mismo que Cadet y si tú me conservas el cariño, como lo espero, no queda nada más qué desear y esto para mí es mucho.

En cuanto a dinero, soy mucho más rica de lo que esperaba ser en tan corto tiempo y sin embargo todavía trabajamos y con mucho agrado. Vaudet tiene un ayudante y yo una cocinera y una nodriza para el bebé, como ves, ya tengo mi casa completa y cuando nos des el gusto de regresar, podré recibirte más agradablemente que antes, pero nunca con más cariño.

Para completar la inquietud en que nos encontramos por tu silencio, los diarios nos anuncian un tremendo temblor de tierra, que dicen, tuvo lugar en Bogotá. Confio en que nada te haya sucedido, ya que informan que nadie murió, pero me temo que hayas perdido papeles o cosas importantes para ti y que esto demora tu regreso; escribe pronto para sacarnos de la inquietud en que nos encontramos.

La señora Benoist y su hijo te abrazan y te envían sus saludos. Julio tiene un empleo en París y vive con su mamá, quien, como tu sabes, perdió a su marido; ella es una excelente mujer, yo la quiero mucho. En cuanto a Julio, siempre es un poquito original.

Saint-Remy vino esta semana para averiguar de ti, sigue muy interesado, no tienen suerte y nada les resulta; le gustaría tener un empleo, pero es difícil de conseguir sin recomendaciones. El señor Lanz siempre es muy amable, lo mismo que su mujer y los visitamos con frecuencia, pues los queremos mucho. Sin duda sabes que recibió orden de regresar, pero su salud no se lo permite y creo que eso será por mucho tiempo, así que me duele saber que no recibe sueldo, porque ya tienen suficientes preocupaciones.

Adiós, mi querido amigo, otro año que pasa y todavía no te veremos. Trata que el próximo no sea igual a éste. Te deseo mucha salud, felicidad y fortuna. Adiós, querido Boussingault, te abraza mil veces y soy tu devota hermana y amiga,

Señora Vaudet

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