Correspondencia 1818 - 1826
LII
Boussingault padre a su hijo
París, junio 28 de 1821
Querido hijo:
Acabo de recibir tu carta del 25 de este mes la cual me ha
entristecido y me apresuro a contestártela con el objeto de
desviarte de semejante proyecto. ¿Pero qué necesitas tú para ser
feliz? Te hallas en una magnífica posición, el señor Dournay te
trata en forma especial, es un hombre honorable que te aconseja
bien, cosa muy útil a tu edad y creo que es muy difícil encontrar
una acogida mejor, que no la vas a encontrar donde los turcos. No
puedo entender qué motivos te impulsan a dejar una posición tan
agradable para buscar una imaginaria en un clima ardiente y
expatriarte para vivir en medio de mil peligros, especialmente en
este momento cuando el imperio otomano se halla al borde el abismo.
No, amigo mío, no te aconsejo seguir este siniestro proyecto; que
una apreciación errónea no te haga aceptar la oferta del señor
Thibaud. Si a este hombre nada lo obliga a su familia y a su
patria, yo me atrevo a vanagloriarme que no es lo mismo contigo y
que tendrás en cuenta mis observaciones. Infórmale al señor Thibaud
sobre mi manera de sentir y estoy más que persuadido de que
cambiará de opinión respecto a ti.
No le veo ninguna seguridad al contrato que te ofrecen; los
turcos rara vez sostienen sus promesas y una vez que llegues con
tus compañeros al país, los pueden abandonar a su triste suerte y
entonces es cuando sentirás haber dejado lo que hoy día tienes. Así
que, mi querido Lolo, quédate con nosotros y la única pena que
tendrás, será la de ver a tus amigos, correr hacia su perdición.
Piensa y madura lo que te escribo y si a pesar de mis observaciones
persistes en tu idea, no me quedará más que la tristeza de haberte
educado para que te exilies corriendo mil peligros que puedes
evitar. Por favor contéstame tan pronto recibas la presente, para
informarme de la decisión que hayas tomado y no dudo que será la de
quedarte en donde estás.
Tu tía Colombe ha mejorado; toda la familia está bien, lo mismo
que el negocio, cuya venta falló, pues era necesario que el
comprador desembolsara 1.500 francos más; todavía estoy tratando de
venderlo, lo mismo que la casa donde vivimos, concediendo muchas
ventajas.
Te abrazo de todo corazón, no dejes de reflexionar sobre mi
carta. Tu papá,
Boussingault
LIII
La señora Vaudet a Boussingault
París, 22 de julio de 1821
Mi querido hermano:
Deseaba, tanto como tú, haber tenido una correspondencia
continua entre nosotros, pues tú sabes que me gusta mucho leer las
cartas tuyas. Siento que ello haya comenzado en el momento en que
se va a hacer difícil, casi imposible. Tu carta que recibí es la
segunda en tres años y no debes hablar de la pereza de los
demás.
Vaudet tiene muchos negocios y le ha sido imposible ocuparse de
la pasta bituminosa, pero conoce a un pintor de edificios que la
usa con éxito.
Supe de la proposición que te hicieron, la cual prueba que
tienes talentos y un amigo que piensa en ti y a quien debes
agradecimientos.
Veo con pena que lo has aceptado porque es un viaje largo y
difícil; el clima es muy diferente del nuestro y tu salud podría
afectarse y no recuperarte. ¿De qué te servirán los conocimientos
que hayas adquirido allí si esto altera tu salud a tal punto que no
puedas llevarlos a la práctica? A los 23 años habrás visto mucho y
regresarás como persona importante, lo cual es muy llamativo; pero
¡qué de peligros para lograrlo! Tú piensas poder estar de regreso
dentro de 4 años; el señor Monval se fue por 4 años hace ya nueve y
los dos últimos no se ha sabido nada de él.
No es que tenga la intención de hacerte cambiar de idea en
cuanto a este viaje y estoy segura de que si no te enfermas es
posible que te sea ventajoso con la disposición y el gusto que
tienes por tu profesión, contando además con compañeros de viaje
instruidos a quienes tú participarás de tus observaciones y ellos a
ti de sus descubrimientos, lo cual puede ser fructífero y si
regresan, no dudo que serán recibidos con honores.
La idea de que te vas me entristece mucho pues yo siempre
esperaba que te radicarías cerca de nosotros, tal como nos lo
habías prometido cuando te fuiste: "Regresaré pronto,
porque más vale estar cerca al sol; volveré a París",
decías. Ahora ya no es lo mismo: o te quedarás en Lobsann rodeado
de personas que te estiman y a quienes tú quieres, en una región
que te gusta, o bien, te irás para Egipto. Ya no piensas mucho en
nosotros, puesto que no hablas sino de la tristeza que le vas a
causar a la familia Dournay y no a la nuestra.
Has hecho muy bien en copiar esa carta y la he leído por lo
menos diez veces, siempre con placer. Estoy encantada de saber que
utilizaste bien tu tiempo; me apresuré a mostrársela a papá a quien
le gustó mucho; él dice que es una lástima que dejes a esa gente
que te quiere tanto.
Mamá ha estado enferma, pero va un poco mejor. Papá se encuentra
bien y siente mucho tu ida. Confío en que mi hijita pronto se
encuentre en estado de reemplazar al gato, cerca de papá. Cadet no
aprende gran cosa y juega mucho. Toda la familia está bien y te
abraza. Soy tu hermana,
Señora Vaudet
LIV
Boussingault a su padre
Estrasburgo, julio 24 de 1821
Mi querido papá:
Recibí a tiempo tu carta; contesté poco después a mi hermana, de
quien todavía espero noticias.
Los consejos que me das, querido papá, son por mi bien y nunca
los olvidaré, pero no se aplican a las circunstancias en que me
encuentro. En efecto, de acuerdo contigo, iría a Egipto como un
verdadero aventurero, lo cual no es así; si voy a ese país, seré
enviado por el gobierno francés, quedaré en libertad al terminar mi
contrato y tendré allí un grado de acuerdo con mis funciones.
Tampoco me iría sin que me paguen el viaje por anticipado y no hay
sino una cosa que me incomoda: lo bien que estoy aquí. Me considero
loco cuando pienso dejar esta buena Alsacia.
Con la llegada del verano me he divertido mucho; hemos ido a las
aguas de Niederbronn. Hace días estoy en Estrasburgo en donde puedo
decir que he pasado los mejores momentos de mi vida.
Mañana a las 5 salgo para el país de Bade, en viaje de negocios;
allí permaneceré varios días para visitar diferentes fábricas. Este
recorrido lo haré con los señores Voltz y Pecht, a quienes fui
recomendado. A mi regreso me quedaré algún tiempo en Estrasburgo y
luego saldré para un corto viaje hasta la frontera de Baviera.
Posiblemente estaré cerca de Wetzlar y si tengo tiempo lo visitaré.
Después de este viaje vendré a encerrarme en Lobsann por todo el
invierno o saldré para Egipto en donde, de acuerdo con la
información que he recibido, se están llevando a cabo búsquedas
importantes de minas de carbón, en el Alto Nilo.
Personas con quienes he consultado mi viaje a Egipto no me dan
ningún consejo; tienen miedo de que si no me animan a irme, algún
día sienta yo haber seguido sus consejos, si el alumno que me
reemplace regresa con éxito.
Para quedarme aquí tengo dos motivos: uno de ellos es el placer
que tendré de ver a mamá conmigo, estoy seguro que le encantaría
tomar baños y le sentaría muchísimo.
Si tuviera 30 años, o 25, no vacilaría un instante en quedarme
aquí, pero tengo solamente 20 años, soy fuerte, joven y capaz de
soportar muchas fatigas. Podré regresar después de haber conocido
mucho; para mí éste es el motivo casi determinante y digo casi
porque creo que jamás haya habido incertidumbre mayor que la
mía.
Confío en que mamá esté bien de salud. Si me quedo en Alsacia la
voy a buscar y la traigo conmigo; esto ha sido decidido con el
señor Dournay. Si me voy para Egipto se quedará un tiempo más en
París, pero tan pronto regrese vendrá a Alsacia porque en esa
región deseo radicarme algún día.
Espero noticias de mi hermana por el primer correo y que Cadet y
toda la familia estén bien. Un abrazo de mi parte a mi
sobrinita.
Adiós, te abraza de todo corazón tu hijo,
Boussingault
LV
Del señor Beaunier, director de la Escuela de minas de
Saint-Etienne, a Boussingault
Saint-Etienne, 30 de agosto de 1821
Al regreso de un largo viaje he encontrado, estimado señor, su
diploma que no sé muy bien cuándo llegó y aquí lo adjunto. Usted es
de mis pocos discípulos que le dan más mérito a la Escuela, que los
reciben por haber estado en ella, la que espero no olvide ya que
aquí dejó muy buenos recuerdos.
Estaba en Londres cuando allí llegó el número de "Los
Anales de Química" que contiene su memoria sobre el acero.
Este fue el primer tema del que hablamos con el doctor Wollaston:
parecía un poco dudoso y encontré que creía que usted no había
buscado bien el carbono en el acero Clouet; tenía idea de que usted
había empleado ácido nítrico en sus experimentos y que el carbono
había pasado disfrazado en la fundición de combinación que Muschett
"creo" ha llamado tanita. Le contesté que usted
no había usado en absoluto ácido nítrico. Además el acero Clouet se
fabricaba en Francia en una época cuando estábamos totalmente
separados de los ingleses y estos no lo conocían. Yo busqué, con el
señor Faraday, las memorias científicas francesas de la época y él
va a repetir en el laboratorio del Instituto Real todos los
experimentos de Clouet y estoy seguro de que esto será una
verdadera gloria para usted.
Siento mucho no haber hecho una visita a su respetable familia
durante mi última estancia en París, pero negocios serios
absorbieron todo mi tiempo.
Nuestros últimos concursos generales han sido muy
satisfactorios. Nuestros cursos han mejorado y los estudios han
tomado la regularidad que les faltaba. El señor Benoist, quien es
muy activo, ha presentado el proyecto de una asociación de alumnos
diplomados, pero esto es bastante difícil de llevar a cabo.
Le agradeceré, mi querido señor, hacerme conocer su situación
actual, la naturaleza de sus trabajos y sus proyectos para el
porvenir, pues siempre me interesarán todas las cosas que tengan
relación con usted.
Reciba, señor, mis sentimientos distinguidos. Su servidor,
Beaunier
P.D. Le ruego acusar recibo del diploma.
LVI
Boussingault padre a su hijo
París, 17 de octubre de 1821
Dos motivos, querido hijo, fueron la causa del largo tiempo que
tomé para dar noticias nuestras. El primero: me contaste de un
viaje que tenías que hacer a Alemania y esperaba, razonablemente,
una carta a tu regreso pero supe por el señor Benoist de tu
accidente y que permanecerías en tu residencia. Podrías habernos
informado sabre el particular para habernos tranquilizado. El
segundo: desde hace tres meses se han presentado cuatro posibles
compradores para el negocio y la casa. El más razonable me ha
ofrecido 27.000 francos con plazo de 8 años para pagar 20.000, lo
que yo había aceptado; pero cuando fuimos ante el notario, resultó
que la casa que me daba en garantía está hipotecada por 12.000
francos, razón por la cual no fue posible el negocio; te confieso
que yo habría quedado satisfecho si se hubiera llevado a cabo,
teniendo en cuenta la mala salud de tu madre, mi edad y sobre todo,
que tu hermano no parece dispuesto a reemplazarme.
Leí la carta que escribiste a tu madre; no dudo en absoluto de
tu buen corazón, pero, amigo mío, tienes que preocuparte por tu
porvenir y para esto coloca el poco dinero que puedes economizar,
pues siempre es bueno "tener una pera para la
sed". Hace tiempo te había aconsejado que compraras
acciones de mutualidades permanentes que ya pagan un 10%; una
acción cuesta 115 francos y así ves que es ventajoso.
Hazme el favor de contar cómo andan tus finanzas y tu ropa, pues
demasiada cantidad de ella incomoda para viajar.
Tenía la impresión de haberte informado a tiempo que tu hermana
estaba encinta; nació un muchachón que se llama José Luis Juan. La
pequeña Lisa ha mejorado y parece que saldrá al otro lado.
Sin mi conocimiento tu madre había escrito al señor Dournay
quien tuvo la bondad de contestarle una carta muy amable.
Toda la familia está bien y te abraza, lo mismo que yo que soy
tu amante padre.
Boussingault
P.D. Todavía tengo un comprador que se presentará para el
negocio.
LVII
Boussingault padre a su hijo
París, diciembre 2 de 1821
Tu madre olvidó en su carta hablarte de los papeles necesarios
para tu conscripción que tendrá lugar el mes entrante y creo mi
deber recordarte que necesitas un certificado de la administración
de la Escuela de Saint-Etienne para que, en el caso de que la
suerte te sea adversa, puedas eludir el compromiso. Te incluyo una
nota del señor Benoist, en la cual te informa lo que hay que
hacer.
Veo con satisfacción que sigues contento con tu empleo y con las
personas a cuyo servicio estás. Me complazco en pensar que esto
continuará así por mucho tiempo. En cuanto a nosotros, seguimos en
lo mismo. Trato de salir del negocio y sobre todo de las casas,
pero hasta el presente mis diligencias no han dado fruto y sigo
esperando.
Toma muchas precauciones para entrar a las minas que no conoces,
durante el viaje que vas a hacer; es así como se evitan los
accidentes.
La familia está bien y te abraza, lo mismo que yo, tu devoto
padre
Boussingault
LVIII
Cadet Boussingault a su hermano
(Incluida en la precedente).
Querido hermano:
Necesitas un certificado de la escuela en el cual conste que has
si colocado por dicha escuela en el establecimiento donde estás
trabajando y otro del jefe del establecimiento que confirme lo
anterior.
Mi padrino va a hacer las diligencias necesarias para que yo
pueda entrar el próximo enero, a la Escuela de Artes y Oficios. No
olvides escribirle para el día de su santo que celebramos ayer con
tía Colombe, Juanita, Teresa y el señor Luther.
C. Boussingault
LIX
La señora Boussingault a su hijo
(Incluida en la LIV)
Querido hijo:
Te insinúo copiar varias veces para que comprendas mejor la
pronunciación. Tu papá no ve la hora de salir de las casas y del
negocio, pero las personas que han venido no tienen suficiente
dinero, ni ofrecen ninguna seriedad, así que no podemos dar por
nada.
Te deseo un buen viaje y sobre todo te recomiendo tener mucha
prudencia en las minas que no conoces.
Adiós. Dios te proteja de todo mal. Escribe a tu padre para el
día de su santo.
Tu madre,
C. Boussingault.
(Incluye un ejercicio en alemán)
(N. del T. Las últimas dos frases en alemán, en el
original).
LX
La señora Vaudet a Boussingault
París, enero 22 de 1822
Mi querido hermano:
Siendo tú el más joven debías haber comenzado por desearme un
buen año, buena salud y todo lo que puedas desear, es lo que se
usa, especialmente con una hermana mayor, pero nada y voy a hacerlo
yo deseándotelo de todo corazón.
Confío en que no estés disgustado por no haberte contestado la
última; sabes que di a luz el día que llegó y cuando mejoré
encontré mi niñita en un triste estado; me dio mucho trabajo
volverla a su plena salud y espero que continúe así.
Me encantó saber que no crees que las alemanas valen más que las
francesas, especialmente que las parisienses; esto me habría
desagradado leerlo porque amo a mi país y a mis conciudadanas y
creo que valemos más que otras. Me habías contado sobre las
cualidades de tus queridas alemanas, cuéntame también por qué
cambiaste de opinión. ¿Algún amor desdichado sería la causa?
Los misioneros siguen en París, pero no han llegado todavía a
nuestras parroquias, así que no los he visto porque no salgo de mi
querido Marais; están en Santa Genoveva a donde acude todo el mundo
y se cantan cánticos espirituales compuestos por ellos y aquí va
una copla de muestra:
Buena raíz,
rábanos y rabanitos,
zanahoria y apio,
pastinaca, salsifì,
nosotros, por nuestro origen, jamás seremos
buena raíz.
Siento no poderte decir más, pero este cántico tiene por lo
menos coplas que tratan sobre los repollos, cebollas, lechuga,
achicoria, etc. Te lo envío si quieres porque papá lo tiene; fue a
verlos y rió mucho de observarlos llorando; creo que te haya
perdonado lo que escribías hace algún tiempo; el señor Monginot es
uno de los asiduos y tiene por menos, una docena de rosarios; creo
que van por este regalo, solamente. Papá no ha logrado vender sus
propiedades, cosa que desea tanto como yo. Me entristece ver que
Cadet, a los 15 años, no se interesa por nada. No me has vuelto a
hablar de los esposos Dournay; siempre tienes nuevos empleos a la
vista. ¿Ya no estás satisfecho como antes?
No nos quedan sino 23 meses y seis días para ir a vivir a
nuestro Chambord, como nos haces el honor de llamarlo; estamos muy
ocupados y los obreros no pueden trabajar todos en la casa, lo que
molesta a Vaudet quien a pesar de ello no adelgaza; te contestó
hace 8 días, creo que olvidó poner la carta en el correo; fue una
lástima porque hablaba sobre política y te cuento que lo enojaste
bastante al no contestar en alemán, lo que tuvo tanto trabajo de
escribir.
Te abraza de todo corazón tu hermana,
señora Vaudet, nacida Boussingault
P.D. Vaudet te manda saludes lo mismo que toda la familia que se
encuentra bien.
LXI
Boussingault padre a su hijo
París, enero 28 de 1822
Amigo mío, agradezco unido al resto de la familia, los deseos
que nos envías al iniciarse este año. Los nuestros no son menos
sinceros y nada faltará a nuestra satisfacción si continúas siendo
tan feliz y mereciendo más y más la estimación de aquellos para
quienes trabajas.
Nosotros continuamos en la misma situación. El negocio va bien y
estoy haciendo todo lo posible por venderlo; encuentro muchos
compradores, pero ninguno puede demostrar su solvencia y no hay
quien pague de contado; además el barrio no es muy favorable, lo
cual complica más mis aspiraciones.
No te hago ninguna observación, mi querido Boussingault, sobre
los empleos que te están proponiendo, ya debes saber lo que te
conviene y estoy seguro de que harás lo mejor. Me dices que vendrás
a vernos para las vacaciones de cuaresma si mi negocio está
vendido. No veo que tenga que ver lo uno con lo otro y si tienes
grandes deseos de vernos como nosotros los tenemos por verte y si
esto no te perjudica, me encantaría tenerte aquí.
El 15 de este mes fui a la municipalidad para hacerte inscribir
en la conscripción. De acuerdo con lo que pude observar, se exige
un duplicado de tu diploma, un certificado de tus estudios en
Saint-Etienne y también uno de que la escuela te colocó donde el
señor Dournay y otro de este señor que certifique que estás
trabajando con él. Como es urgente que yo reciba estos documentos
antes del 1 de marzo, te insisto en acelerar tu pedido a los
funcionarios competentes; el alcalde me ha dado la esperanza de que
estas diligencias tendrán el éxito que esperamos si logras
conseguir estos papeles.
No dudo de que ya estés informado de que Julio pasó a ser
director de las minas de sal en Vic, departamento de Meurthe; sus
padres te envían saludos. Cadet sigue yendo a su colegio; estudia
con mucha dificultad y sin embargo ha mejorado tanto en su
instrucción, como en su conducta. Vaudet continúa haciendo buenos
negocios y continúa bien, lo mismo que su esposa. La señora Luther
sigue enferma, su esposo está bien, lo mismo que nosotros y te
abrazamos de todo corazón.
Tu padre,
Boussingault
P.D. Lisa, quien es un encanto, conoce a toda la familia y
cuando se le pregunta por su tío Lolo, contesta: "Por allá
lejos..."
LXII
Del señor Gueyniveau a Boussingault
París, febrero 1 de 1822
Estimado señor:
Habiendo tenido la ocasión de conocerlo en Saint-Etienne y de
haber apreciado su capacidad e instrucción he creído mi deber darle
parte de las diversas proposiciones recibidas y que tal vez le
convenga, si dentro de sus proyectos estuviese dejar a Francia por
algún tiempo.
No ignora usted las ventajas que le pueden ofrecer las dos
Américas, después de los cambios que allí han tenido lugar y que
ahora son ya hechos cumplidos.
La paz ha sido restablecida y se están incrementando todas las
artes; para tener éxito en esos países no se necesitan sino buenos
conocimientos, buena conducta, juventud y salud. Usted tiene todo
eso, de manera que sólo resta que examine la propuesta y resuelva
el camino a tomar.
En primer lugar, me han hablado de acompañar a un americano que
se halla actualmente en París y que ha sido nombrado por el
gobierno de Chile para crear una escuela de minas; ya tiene fondos
y ha comprado una parte de los instrumentos y de los libros, etc.
que le son necesarios y solicita a alguien que pueda ayudarlo, que
sepa de química, algo de mineralogía y lo que se relacione con la
explotación. Esta persona tendría sueldo fijo y gastos de viaje
pagados; también se convendría una indemnización para el regreso a
Francia en caso de que no se acomode o por cualquier otro
motivo.
La segunda propuesta es la de acompañar a dos franceses a
Guatemala; ellos van con el objeto de fundar allí establecimientos
de industria o de utilizar capitales en la explotación de las
minas. Llevan con ellos un cargamento considerable cuyo contenido
será empleado en dicho país; entonces estos señores solicitan a
alguien instruido en química y en las artes mineralógicas y
metalúrgicas; pagan sueldo y un interés en las empresas que
acometan. Parecen ser muy amables y ofrecen toda clase de
seguridades en los contratos que se firmen con ellos.
He aquí, estimado señor, todo lo que me ha sido comunicado sobre
el particular, y le ruego comunicarme sus intenciones, tan pronto
sea posible. Si usted estuviera dispuesto a tentar fortuna en
países lejanos, esta es sin duda una ocasión favorable y en ese
caso sería útil que usted viniese aquí para ser presentado a las
personas interesadas.
Me encantaría haber contribuido a hacer algo ventajoso para
usted, y en todo caso, le ruego considerar la comisión de que me he
hecho cargo, como una prueba de la consideración de su
servidor,
Gueyniveau
Calle del Odéon, 34