INDICE





LAS MEMORIAS DE UN NATURALISTA Y CIENTÍFICO QUE CEDIÓ A LA TENTACIÓN DE SER OBSERVADOR Y CRÍTICO SOCIAL

INTRODUCCIÓN

TOMO I

CAPÍTULO I
Mi formación — La Revolución francesa — Napoleón — El espanto de la guerra — Humboldt — Preparativos de viaje.

CAPÍTULO II
Caracas — Los temblores de tierra — Ascención a la silla.

CAPÍTULO III
Valle de Aragua — Lago Tacarigua — Morro de San Juan — Sitio de Puerto cabello— El general Páez— El árbol de la vaca— Aguas termales de la cadena del litoral.

CAPÍTULO IV
Cordillera Oriental de los Andes — Su constitución geológica —Nivelación barométrica — Efectos del temblor de tierra de 1812, observados en diferentes localidades — Sierra Nevada de Mérida —Lago Urao— Pamplona, sus minas de oro— Hierro meteórico de Santa Rosa.

CAPÍTULO V
Explanada de Bogotá — Nación Muisca — Su conquista - Guerras de la Independencia — Descripción de la meseta.

CAPÍTULO VI
Las primeras luchas por la Independencia — Bolívar.

CAPÍTULO VII
Meseta de Bogotá — Constitución geológica — Sal gema — Salinas —Carbón — Minas de esmeraldas.

CAPÍTULO VIII
Bogotá — Situación — Clima — Costumbres — Aventuras — Excursiones por los alrededores.

CAPÍTULO IX
Excursión para determinar los límites del terreno al sur de Bogotá —   Valle del Magdalena entre honda e Ibagué — Observaciones sobre el aumento de la intensidad del sonido durante la noche — Puente natural de Pandi o Icononzo.

TOMO II

CAPÍTULO X
Jugo venenoso del ajuapar— Accidentes que sucedieron mientras analizábamos esa materia — El comandante don Juan con nodriza — Irradiación nocturna en Bogotá.

CAPÍTULO XI
Algunos de mis conocidos en Bogotá — El Libertador Bolívar —Personajes — Sucesos.

CAPÍTULO XII
El Salto de Tequendama — Historia de Manuelita Sáenz.

CAPÍTULO XIII
Expedición de 1824— En los llanos del Meta.

CAPÍTULO XIV
Cordillera Central y Cordillera Oriental— Valle del Cauca— Minas de oro de La Vega de Supía - Provincia de Antioquia.

CAPÍTULO XV
Paso de la Cordillera Central por el Quindío.

CAPÍTULO XVI
Viaje a la región aurífera y platinífera del Chocó.

CAPÍTULO XVII
Viaje al Ecuador— Estudios sobre la región volcánica.

CAPÍTULO XVIII
Ascensión al volcán del Puracé.

CAPÍTULO XIX
Viaje de Popayán a Pasto — Estancia en Pasto.

CAPÍTULO XX
Viaje de Pasto a Quito.

CAPÍTULO XXI
Ecuador.

CAPÍTULO XXII
Ascensión al volcán de Pichincha.

CAPÍTULO XXIII
Ascensión al Antisana.

CAPÍTULO XXIV
Tertulias y puros.

CAPÍTULO XXV
Ascensión al Chimborazo (1831).

CORRESPONDENCIA 1818-1826
Correspondencia I-X
Correspondencia XI-XVI
Correspondencia XVII-XXII
Correspondencia XXIII-XXIX
Correspondencia XXX-XL
Correspondencia XLI- LI
Correspondencia LII-LXII
Correspondencia LXIII- LXXIII
Correspondencia LXXIV - LXXXI
Correspondencia LXXXII - CII
Correspondencia CIII - CXXIX
Correspondencia 1818 - 1826
 

 

LII
 

Boussingault padre a su hijo

París, junio 28 de 1821

Querido hijo:

Acabo de recibir tu carta del 25 de este mes la cual me ha entristecido y me apresuro a contestártela con el objeto de desviarte de semejante proyecto. ¿Pero qué necesitas tú para ser feliz? Te hallas en una magnífica posición, el señor Dournay te trata en forma especial, es un hombre honorable que te aconseja bien, cosa muy útil a tu edad y creo que es muy difícil encontrar una acogida mejor, que no la vas a encontrar donde los turcos. No puedo entender qué motivos te impulsan a dejar una posición tan agradable para buscar una imaginaria en un clima ardiente y expatriarte para vivir en medio de mil peligros, especialmente en este momento cuando el imperio otomano se halla al borde el abismo. No, amigo mío, no te aconsejo seguir este siniestro proyecto; que una apreciación errónea no te haga aceptar la oferta del señor Thibaud. Si a este hombre nada lo obliga a su familia y a su patria, yo me atrevo a vanagloriarme que no es lo mismo contigo y que tendrás en cuenta mis observaciones. Infórmale al señor Thibaud sobre mi manera de sentir y estoy más que persuadido de que cambiará de opinión respecto a ti.

No le veo ninguna seguridad al contrato que te ofrecen; los turcos rara vez sostienen sus promesas y una vez que llegues con tus compañeros al país, los pueden abandonar a su triste suerte y entonces es cuando sentirás haber dejado lo que hoy día tienes. Así que, mi querido Lolo, quédate con nosotros y la única pena que tendrás, será la de ver a tus amigos, correr hacia su perdición. Piensa y madura lo que te escribo y si a pesar de mis observaciones persistes en tu idea, no me quedará más que la tristeza de haberte educado para que te exilies corriendo mil peligros que puedes evitar. Por favor contéstame tan pronto recibas la presente, para informarme de la decisión que hayas tomado y no dudo que será la de quedarte en donde estás.

Tu tía Colombe ha mejorado; toda la familia está bien, lo mismo que el negocio, cuya venta falló, pues era necesario que el comprador desembolsara 1.500 francos más; todavía estoy tratando de venderlo, lo mismo que la casa donde vivimos, concediendo muchas ventajas.

Te abrazo de todo corazón, no dejes de reflexionar sobre mi carta. Tu papá,

Boussingault

 

LIII
 

La señora Vaudet a Boussingault

París, 22 de julio de 1821

Mi querido hermano:

Deseaba, tanto como tú, haber tenido una correspondencia continua entre nosotros, pues tú sabes que me gusta mucho leer las cartas tuyas. Siento que ello haya comenzado en el momento en que se va a hacer difícil, casi imposible. Tu carta que recibí es la segunda en tres años y no debes hablar de la pereza de los demás.

Vaudet tiene muchos negocios y le ha sido imposible ocuparse de la pasta bituminosa, pero conoce a un pintor de edificios que la usa con éxito.

Supe de la proposición que te hicieron, la cual prueba que tienes talentos y un amigo que piensa en ti y a quien debes agradecimientos.

Veo con pena que lo has aceptado porque es un viaje largo y difícil; el clima es muy diferente del nuestro y tu salud podría afectarse y no recuperarte. ¿De qué te servirán los conocimientos que hayas adquirido allí si esto altera tu salud a tal punto que no puedas llevarlos a la práctica? A los 23 años habrás visto mucho y regresarás como persona importante, lo cual es muy llamativo; pero ¡qué de peligros para lograrlo! Tú piensas poder estar de regreso dentro de 4 años; el señor Monval se fue por 4 años hace ya nueve y los dos últimos no se ha sabido nada de él.

No es que tenga la intención de hacerte cambiar de idea en cuanto a este viaje y estoy segura de que si no te enfermas es posible que te sea ventajoso con la disposición y el gusto que tienes por tu profesión, contando además con compañeros de viaje instruidos a quienes tú participarás de tus observaciones y ellos a ti de sus descubrimientos, lo cual puede ser fructífero y si regresan, no dudo que serán recibidos con honores.

La idea de que te vas me entristece mucho pues yo siempre esperaba que te radicarías cerca de nosotros, tal como nos lo habías prometido cuando te fuiste: "Regresaré pronto, porque más vale estar cerca al sol; volveré a París", decías. Ahora ya no es lo mismo: o te quedarás en Lobsann rodeado de personas que te estiman y a quienes tú quieres, en una región que te gusta, o bien, te irás para Egipto. Ya no piensas mucho en nosotros, puesto que no hablas sino de la tristeza que le vas a causar a la familia Dournay y no a la nuestra.

Has hecho muy bien en copiar esa carta y la he leído por lo menos diez veces, siempre con placer. Estoy encantada de saber que utilizaste bien tu tiempo; me apresuré a mostrársela a papá a quien le gustó mucho; él dice que es una lástima que dejes a esa gente que te quiere tanto.

Mamá ha estado enferma, pero va un poco mejor. Papá se encuentra bien y siente mucho tu ida. Confío en que mi hijita pronto se encuentre en estado de reemplazar al gato, cerca de papá. Cadet no aprende gran cosa y juega mucho. Toda la familia está bien y te abraza. Soy tu hermana,

Señora Vaudet

 

LIV
 

Boussingault a su padre

Estrasburgo, julio 24 de 1821

Mi querido papá:

Recibí a tiempo tu carta; contesté poco después a mi hermana, de quien todavía espero noticias.

Los consejos que me das, querido papá, son por mi bien y nunca los olvidaré, pero no se aplican a las circunstancias en que me encuentro. En efecto, de acuerdo contigo, iría a Egipto como un verdadero aventurero, lo cual no es así; si voy a ese país, seré enviado por el gobierno francés, quedaré en libertad al terminar mi contrato y tendré allí un grado de acuerdo con mis funciones. Tampoco me iría sin que me paguen el viaje por anticipado y no hay sino una cosa que me incomoda: lo bien que estoy aquí. Me considero loco cuando pienso dejar esta buena Alsacia.

Con la llegada del verano me he divertido mucho; hemos ido a las aguas de Niederbronn. Hace días estoy en Estrasburgo en donde puedo decir que he pasado los mejores momentos de mi vida.

Mañana a las 5 salgo para el país de Bade, en viaje de negocios; allí permaneceré varios días para visitar diferentes fábricas. Este recorrido lo haré con los señores Voltz y Pecht, a quienes fui recomendado. A mi regreso me quedaré algún tiempo en Estrasburgo y luego saldré para un corto viaje hasta la frontera de Baviera. Posiblemente estaré cerca de Wetzlar y si tengo tiempo lo visitaré. Después de este viaje vendré a encerrarme en Lobsann por todo el invierno o saldré para Egipto en donde, de acuerdo con la información que he recibido, se están llevando a cabo búsquedas importantes de minas de carbón, en el Alto Nilo.

Personas con quienes he consultado mi viaje a Egipto no me dan ningún consejo; tienen miedo de que si no me animan a irme, algún día sienta yo haber seguido sus consejos, si el alumno que me reemplace regresa con éxito.

Para quedarme aquí tengo dos motivos: uno de ellos es el placer que tendré de ver a mamá conmigo, estoy seguro que le encantaría tomar baños y le sentaría muchísimo.

Si tuviera 30 años, o 25, no vacilaría un instante en quedarme aquí, pero tengo solamente 20 años, soy fuerte, joven y capaz de soportar muchas fatigas. Podré regresar después de haber conocido mucho; para mí éste es el motivo casi determinante y digo casi porque creo que jamás haya habido incertidumbre mayor que la mía.

Confío en que mamá esté bien de salud. Si me quedo en Alsacia la voy a buscar y la traigo conmigo; esto ha sido decidido con el señor Dournay. Si me voy para Egipto se quedará un tiempo más en París, pero tan pronto regrese vendrá a Alsacia porque en esa región deseo radicarme algún día.

Espero noticias de mi hermana por el primer correo y que Cadet y toda la familia estén bien. Un abrazo de mi parte a mi sobrinita.

Adiós, te abraza de todo corazón tu hijo,

Boussingault

  

LV
 

Del señor Beaunier, director de la Escuela de minas de Saint-Etienne, a Boussingault

Saint-Etienne, 30 de agosto de 1821

Al regreso de un largo viaje he encontrado, estimado señor, su diploma que no sé muy bien cuándo llegó y aquí lo adjunto. Usted es de mis pocos discípulos que le dan más mérito a la Escuela, que los reciben por haber estado en ella, la que espero no olvide ya que aquí dejó muy buenos recuerdos.

Estaba en Londres cuando allí llegó el número de "Los Anales de Química" que contiene su memoria sobre el acero. Este fue el primer tema del que hablamos con el doctor Wollaston: parecía un poco dudoso y encontré que creía que usted no había buscado bien el carbono en el acero Clouet; tenía idea de que usted había empleado ácido nítrico en sus experimentos y que el carbono había pasado disfrazado en la fundición de combinación que Muschett "creo" ha llamado tanita. Le contesté que usted no había usado en absoluto ácido nítrico. Además el acero Clouet se fabricaba en Francia en una época cuando estábamos totalmente separados de los ingleses y estos no lo conocían. Yo busqué, con el señor Faraday, las memorias científicas francesas de la época y él va a repetir en el laboratorio del Instituto Real todos los experimentos de Clouet y estoy seguro de que esto será una verdadera gloria para usted.

Siento mucho no haber hecho una visita a su respetable familia durante mi última estancia en París, pero negocios serios absorbieron todo mi tiempo.

Nuestros últimos concursos generales han sido muy satisfactorios. Nuestros cursos han mejorado y los estudios han tomado la regularidad que les faltaba. El señor Benoist, quien es muy activo, ha presentado el proyecto de una asociación de alumnos diplomados, pero esto es bastante difícil de llevar a cabo.

Le agradeceré, mi querido señor, hacerme conocer su situación actual, la naturaleza de sus trabajos y sus proyectos para el porvenir, pues siempre me interesarán todas las cosas que tengan relación con usted.

Reciba, señor, mis sentimientos distinguidos. Su servidor,

Beaunier

P.D. Le ruego acusar recibo del diploma.

  

LVI
 

Boussingault padre a su hijo

París, 17 de octubre de 1821

Dos motivos, querido hijo, fueron la causa del largo tiempo que tomé para dar noticias nuestras. El primero: me contaste de un viaje que tenías que hacer a Alemania y esperaba, razonablemente, una carta a tu regreso pero supe por el señor Benoist de tu accidente y que permanecerías en tu residencia. Podrías habernos informado sabre el particular para habernos tranquilizado. El segundo: desde hace tres meses se han presentado cuatro posibles compradores para el negocio y la casa. El más razonable me ha ofrecido 27.000 francos con plazo de 8 años para pagar 20.000, lo que yo había aceptado; pero cuando fuimos ante el notario, resultó que la casa que me daba en garantía está hipotecada por 12.000 francos, razón por la cual no fue posible el negocio; te confieso que yo habría quedado satisfecho si se hubiera llevado a cabo, teniendo en cuenta la mala salud de tu madre, mi edad y sobre todo, que tu hermano no parece dispuesto a reemplazarme.

Leí la carta que escribiste a tu madre; no dudo en absoluto de tu buen corazón, pero, amigo mío, tienes que preocuparte por tu porvenir y para esto coloca el poco dinero que puedes economizar, pues siempre es bueno "tener una pera para la sed". Hace tiempo te había aconsejado que compraras acciones de mutualidades permanentes que ya pagan un 10%; una acción cuesta 115 francos y así ves que es ventajoso.

Hazme el favor de contar cómo andan tus finanzas y tu ropa, pues demasiada cantidad de ella incomoda para viajar.

Tenía la impresión de haberte informado a tiempo que tu hermana estaba encinta; nació un muchachón que se llama José Luis Juan. La pequeña Lisa ha mejorado y parece que saldrá al otro lado.

Sin mi conocimiento tu madre había escrito al señor Dournay quien tuvo la bondad de contestarle una carta muy amable.

Toda la familia está bien y te abraza, lo mismo que yo que soy tu amante padre.

Boussingault

P.D. Todavía tengo un comprador que se presentará para el negocio.

 

LVII
 

Boussingault padre a su hijo

París, diciembre 2 de 1821

Tu madre olvidó en su carta hablarte de los papeles necesarios para tu conscripción que tendrá lugar el mes entrante y creo mi deber recordarte que necesitas un certificado de la administración de la Escuela de Saint-Etienne para que, en el caso de que la suerte te sea adversa, puedas eludir el compromiso. Te incluyo una nota del señor Benoist, en la cual te informa lo que hay que hacer.

Veo con satisfacción que sigues contento con tu empleo y con las personas a cuyo servicio estás. Me complazco en pensar que esto continuará así por mucho tiempo. En cuanto a nosotros, seguimos en lo mismo. Trato de salir del negocio y sobre todo de las casas, pero hasta el presente mis diligencias no han dado fruto y sigo esperando.

Toma muchas precauciones para entrar a las minas que no conoces, durante el viaje que vas a hacer; es así como se evitan los accidentes.

La familia está bien y te abraza, lo mismo que yo, tu devoto padre

Boussingault

 

LVIII
 

Cadet Boussingault a su hermano

(Incluida en la precedente).

Querido hermano:

Necesitas un certificado de la escuela en el cual conste que has si colocado por dicha escuela en el establecimiento donde estás trabajando y otro del jefe del establecimiento que confirme lo anterior.

Mi padrino va a hacer las diligencias necesarias para que yo pueda entrar el próximo enero, a la Escuela de Artes y Oficios. No olvides escribirle para el día de su santo que celebramos ayer con tía Colombe, Juanita, Teresa y el señor Luther.

C. Boussingault

 

LIX
 

La señora Boussingault a su hijo

(Incluida en la LIV)

Querido hijo:

Te insinúo copiar varias veces para que comprendas mejor la pronunciación. Tu papá no ve la hora de salir de las casas y del negocio, pero las personas que han venido no tienen suficiente dinero, ni ofrecen ninguna seriedad, así que no podemos dar por nada.

Te deseo un buen viaje y sobre todo te recomiendo tener mucha prudencia en las minas que no conoces.

Adiós. Dios te proteja de todo mal. Escribe a tu padre para el día de su santo.

Tu madre,

C. Boussingault.

(Incluye un ejercicio en alemán)

(N. del T. Las últimas dos frases en alemán, en el original).

 

LX
 

La señora Vaudet a Boussingault

París, enero 22 de 1822

Mi querido hermano:

Siendo tú el más joven debías haber comenzado por desearme un buen año, buena salud y todo lo que puedas desear, es lo que se usa, especialmente con una hermana mayor, pero nada y voy a hacerlo yo deseándotelo de todo corazón.

Confío en que no estés disgustado por no haberte contestado la última; sabes que di a luz el día que llegó y cuando mejoré encontré mi niñita en un triste estado; me dio mucho trabajo volverla a su plena salud y espero que continúe así.

Me encantó saber que no crees que las alemanas valen más que las francesas, especialmente que las parisienses; esto me habría desagradado leerlo porque amo a mi país y a mis conciudadanas y creo que valemos más que otras. Me habías contado sobre las cualidades de tus queridas alemanas, cuéntame también por qué cambiaste de opinión. ¿Algún amor desdichado sería la causa?

Los misioneros siguen en París, pero no han llegado todavía a nuestras parroquias, así que no los he visto porque no salgo de mi querido Marais; están en Santa Genoveva a donde acude todo el mundo y se cantan cánticos espirituales compuestos por ellos y aquí va una copla de muestra:

Buena raíz,

rábanos y rabanitos,

zanahoria y apio,

pastinaca, salsifì,

nosotros, por nuestro origen, jamás seremos

buena raíz.

Siento no poderte decir más, pero este cántico tiene por lo menos coplas que tratan sobre los repollos, cebollas, lechuga, achicoria, etc. Te lo envío si quieres porque papá lo tiene; fue a verlos y rió mucho de observarlos llorando; creo que te haya perdonado lo que escribías hace algún tiempo; el señor Monginot es uno de los asiduos y tiene por menos, una docena de rosarios; creo que van por este regalo, solamente. Papá no ha logrado vender sus propiedades, cosa que desea tanto como yo. Me entristece ver que Cadet, a los 15 años, no se interesa por nada. No me has vuelto a hablar de los esposos Dournay; siempre tienes nuevos empleos a la vista. ¿Ya no estás satisfecho como antes?

No nos quedan sino 23 meses y seis días para ir a vivir a nuestro Chambord, como nos haces el honor de llamarlo; estamos muy ocupados y los obreros no pueden trabajar todos en la casa, lo que molesta a Vaudet quien a pesar de ello no adelgaza; te contestó hace 8 días, creo que olvidó poner la carta en el correo; fue una lástima porque hablaba sobre política y te cuento que lo enojaste bastante al no contestar en alemán, lo que tuvo tanto trabajo de escribir.

Te abraza de todo corazón tu hermana,

señora Vaudet, nacida Boussingault

P.D. Vaudet te manda saludes lo mismo que toda la familia que se encuentra bien.

 

LXI
 

Boussingault padre a su hijo

París, enero 28 de 1822

Amigo mío, agradezco unido al resto de la familia, los deseos que nos envías al iniciarse este año. Los nuestros no son menos sinceros y nada faltará a nuestra satisfacción si continúas siendo tan feliz y mereciendo más y más la estimación de aquellos para quienes trabajas.

Nosotros continuamos en la misma situación. El negocio va bien y estoy haciendo todo lo posible por venderlo; encuentro muchos compradores, pero ninguno puede demostrar su solvencia y no hay quien pague de contado; además el barrio no es muy favorable, lo cual complica más mis aspiraciones.

No te hago ninguna observación, mi querido Boussingault, sobre los empleos que te están proponiendo, ya debes saber lo que te conviene y estoy seguro de que harás lo mejor. Me dices que vendrás a vernos para las vacaciones de cuaresma si mi negocio está vendido. No veo que tenga que ver lo uno con lo otro y si tienes grandes deseos de vernos como nosotros los tenemos por verte y si esto no te perjudica, me encantaría tenerte aquí.

El 15 de este mes fui a la municipalidad para hacerte inscribir en la conscripción. De acuerdo con lo que pude observar, se exige un duplicado de tu diploma, un certificado de tus estudios en Saint-Etienne y también uno de que la escuela te colocó donde el señor Dournay y otro de este señor que certifique que estás trabajando con él. Como es urgente que yo reciba estos documentos antes del 1 de marzo, te insisto en acelerar tu pedido a los funcionarios competentes; el alcalde me ha dado la esperanza de que estas diligencias tendrán el éxito que esperamos si logras conseguir estos papeles.

No dudo de que ya estés informado de que Julio pasó a ser director de las minas de sal en Vic, departamento de Meurthe; sus padres te envían saludos. Cadet sigue yendo a su colegio; estudia con mucha dificultad y sin embargo ha mejorado tanto en su instrucción, como en su conducta. Vaudet continúa haciendo buenos negocios y continúa bien, lo mismo que su esposa. La señora Luther sigue enferma, su esposo está bien, lo mismo que nosotros y te abrazamos de todo corazón.

Tu padre,

Boussingault

P.D. Lisa, quien es un encanto, conoce a toda la familia y cuando se le pregunta por su tío Lolo, contesta: "Por allá lejos..."

 

LXII
 

Del señor Gueyniveau a Boussingault

París, febrero 1 de 1822

Estimado señor:

Habiendo tenido la ocasión de conocerlo en Saint-Etienne y de haber apreciado su capacidad e instrucción he creído mi deber darle parte de las diversas proposiciones recibidas y que tal vez le convenga, si dentro de sus proyectos estuviese dejar a Francia por algún tiempo.

No ignora usted las ventajas que le pueden ofrecer las dos Américas, después de los cambios que allí han tenido lugar y que ahora son ya hechos cumplidos.

La paz ha sido restablecida y se están incrementando todas las artes; para tener éxito en esos países no se necesitan sino buenos conocimientos, buena conducta, juventud y salud. Usted tiene todo eso, de manera que sólo resta que examine la propuesta y resuelva el camino a tomar.

En primer lugar, me han hablado de acompañar a un americano que se halla actualmente en París y que ha sido nombrado por el gobierno de Chile para crear una escuela de minas; ya tiene fondos y ha comprado una parte de los instrumentos y de los libros, etc. que le son necesarios y solicita a alguien que pueda ayudarlo, que sepa de química, algo de mineralogía y lo que se relacione con la explotación. Esta persona tendría sueldo fijo y gastos de viaje pagados; también se convendría una indemnización para el regreso a Francia en caso de que no se acomode o por cualquier otro motivo.

La segunda propuesta es la de acompañar a dos franceses a Guatemala; ellos van con el objeto de fundar allí establecimientos de industria o de utilizar capitales en la explotación de las minas. Llevan con ellos un cargamento considerable cuyo contenido será empleado en dicho país; entonces estos señores solicitan a alguien instruido en química y en las artes mineralógicas y metalúrgicas; pagan sueldo y un interés en las empresas que acometan. Parecen ser muy amables y ofrecen toda clase de seguridades en los contratos que se firmen con ellos.

He aquí, estimado señor, todo lo que me ha sido comunicado sobre el particular, y le ruego comunicarme sus intenciones, tan pronto sea posible. Si usted estuviera dispuesto a tentar fortuna en países lejanos, esta es sin duda una ocasión favorable y en ese caso sería útil que usted viniese aquí para ser presentado a las personas interesadas.

Me encantaría haber contribuido a hacer algo ventajoso para usted, y en todo caso, le ruego considerar la comisión de que me he hecho cargo, como una prueba de la consideración de su servidor,

Gueyniveau

Calle del Odéon, 34

anterior | índice | siguiente