INDICE





LAS MEMORIAS DE UN NATURALISTA Y CIENTÍFICO QUE CEDIÓ A LA TENTACIÓN DE SER OBSERVADOR Y CRÍTICO SOCIAL

INTRODUCCIÓN

TOMO I

CAPÍTULO I
Mi formación — La Revolución francesa — Napoleón — El espanto de la guerra — Humboldt — Preparativos de viaje.

CAPÍTULO II
Caracas — Los temblores de tierra — Ascención a la silla.

CAPÍTULO III
Valle de Aragua — Lago Tacarigua — Morro de San Juan — Sitio de Puerto cabello— El general Páez— El árbol de la vaca— Aguas termales de la cadena del litoral.

CAPÍTULO IV
Cordillera Oriental de los Andes — Su constitución geológica —Nivelación barométrica — Efectos del temblor de tierra de 1812, observados en diferentes localidades — Sierra Nevada de Mérida —Lago Urao— Pamplona, sus minas de oro— Hierro meteórico de Santa Rosa.

CAPÍTULO V
Explanada de Bogotá — Nación Muisca — Su conquista - Guerras de la Independencia — Descripción de la meseta.

CAPÍTULO VI
Las primeras luchas por la Independencia — Bolívar.

CAPÍTULO VII
Meseta de Bogotá — Constitución geológica — Sal gema — Salinas —Carbón — Minas de esmeraldas.

CAPÍTULO VIII
Bogotá — Situación — Clima — Costumbres — Aventuras — Excursiones por los alrededores.

CAPÍTULO IX
Excursión para determinar los límites del terreno al sur de Bogotá —   Valle del Magdalena entre honda e Ibagué — Observaciones sobre el aumento de la intensidad del sonido durante la noche — Puente natural de Pandi o Icononzo.

TOMO II

CAPÍTULO X
Jugo venenoso del ajuapar— Accidentes que sucedieron mientras analizábamos esa materia — El comandante don Juan con nodriza — Irradiación nocturna en Bogotá.

CAPÍTULO XI
Algunos de mis conocidos en Bogotá — El Libertador Bolívar —Personajes — Sucesos.

CAPÍTULO XII
El Salto de Tequendama — Historia de Manuelita Sáenz.

CAPÍTULO XIII
Expedición de 1824— En los llanos del Meta.

CAPÍTULO XIV
Cordillera Central y Cordillera Oriental— Valle del Cauca— Minas de oro de La Vega de Supía - Provincia de Antioquia.

CAPÍTULO XV
Paso de la Cordillera Central por el Quindío.

CAPÍTULO XVI
Viaje a la región aurífera y platinífera del Chocó.

CAPÍTULO XVII
Viaje al Ecuador— Estudios sobre la región volcánica.

CAPÍTULO XVIII
Ascensión al volcán del Puracé.

CAPÍTULO XIX
Viaje de Popayán a Pasto — Estancia en Pasto.

CAPÍTULO XX
Viaje de Pasto a Quito.

CAPÍTULO XXI
Ecuador.

CAPÍTULO XXII
Ascensión al volcán de Pichincha.

CAPÍTULO XXIII
Ascensión al Antisana.

CAPÍTULO XXIV
Tertulias y puros.

CAPÍTULO XXV
Ascensión al Chimborazo (1831).

CORRESPONDENCIA 1818-1826
Correspondencia I-X
Correspondencia XI-XVI
Correspondencia XVII-XXII
Correspondencia XXIII-XXIX
Correspondencia XXX-XL
Correspondencia XLI- LI
Correspondencia LII-LXII
Correspondencia LXIII- LXXIII
Correspondencia LXXIV - LXXXI
Correspondencia LXXXII - CII
Correspondencia CIII - CXXIX
Correspondencia 1818 - 1826
 

 

XXX
 

Boussingault a su padre

Saint-Etienne, abril 24 de 1820

Mi querido papá:

Hace días recibí la carta de Vaudet; tal vez debería contestársela a él directamente, pero como tú estás al corriente de las propuestas que me ha hecho, creo poder darle respuesta por tu conducto.

Creo poder aceptar el padrinazgo, si eso les causa placer, inclusive podría estar en París en julio, porque ahora, de acuerdo con una decisión del consejo administrativo, ya no pertenezco al alumnado. Ya no estoy sometido a la disciplina y dependo únicamente del señor ingeniero jefe De Rosiere, profesor de metalurgia; esta resolución del consejo está a la espera de la ratificación del señor Becquey y fue tomada porque mis obligaciones en el laboratorio eran incompatibles con las de alumno y era imposible que yo pudiera rivalizar con los que recibían mis instrucciones. En consecuencia el consejo decidió que del 20 de abril en adelante, sería considerado "alumno graduado" y que estaría especialmente dedicado al laboratorio, para preparar las clases y dirigir los discípulos en los experimentos. Esto me ha dado un gran gusto, como podrás imaginarte, porque he terminado mis estudios de minería, es decir, que ya sé suficientes matemáticas, que estoy en condiciones de levantar planos sobre el terreno y en las minas, que los conocimientos que tengo en mineralogía están más allá de los exigidos y que puedo dedicarme durante 3 meses a la química únicamente y es una posición que muchos jóvenes envidiarían; además, siento que soy útil a un establecimiento con el que indudablemente tengo obligaciones.

Dentro de muy poco termina el año lectivo y tendré que estar colaborando en alguna parte, aun cuando no sé en dónde. Si me atengo a mi presentimiento y de acuerdo con lo que me ha dicho el señor Beaunier, estaré en Grenoble en una fábrica de sulfato de alúmina, de sulfatos hidratados y de ácido sulfúrico; allí me encontraría a la orden del director, un ingeniero de minas. El señor Beaunier, cuando se habla de esto, termina siempre por decirme que le gustaría mucho que me quedara en Saint-Etienne. En seguida viene el señor De Roziere, quien quiere meterme en la fabricación de limas de todas formas, pero como esto sería un negocio que tomaría mucho tiempo antes de estar listo, y que es necesario que yo te descargue de obligaciones para conmigo, rechazo la proposición.

Luego viene otro profesor, el señor Thibaud, joven ingeniero de minas quien ha sido mi compañero de laboratorio durante todo el invierno y que acaba de ser despedido por el todopoderoso ingeniero jefe, señor De Roziere, con quien anda muy mal debido a asuntos de trabajo; yo lo reemplazaré en sus funciones hasta que me vaya y entre otras cosas, esa es la causa de que yo ya no sea alumno. El señor Thibaud quien es de Grenoble, me insiste mucho en que yo vaya allá para que no nos perdamos de vista y que podamos algún día llevar a cabo todos nuestros proyectos que tenemos sobre los experimentos que hicimos en el curso del invierno pasado y creo que seguiré su consejo, de manera que el 15 de julio tendré el placer de darte un abrazo personalmente y después de las vacaciones me radicaré al pie de los Alpes.

Debes imaginarte cómo trabajo en química: todos los días me levanto a las 4, subo al monte a tomar leche con uno de mis mejores amigos, Besqueut, de Cluzel; llego al laboratorio a las 6 o 7 en donde me quedo hasta mediodía y luego almuerzo; nos reunimos varios para cantar un rato y luego paso una hora en la mina del señor Tivet y después regreso al laboratorio hasta la noche.

Envío a tu dirección una carta para el señor Guillemin, puesto que perdí mi cartera con su carta y todos mis papeles, y aun cuando en esa había cosas que podrían hacerme víctima de arbitrariedades, estoy tranquilo porque te cuento cómo la perdí.

Al bajar al pozo del señor Tivet, acompañado del joven Besqueut, fuimos violentamente sacudidos por la máquina que bajaba a gran velocidad; temí por mi compañero y al agarrarlo solté mi cartera con algunos papeles y el plano de la mina; afortunadamente pude recuperar mi sombrero que nadaba en el fondo.

2 de mayo. Acabo de recibir tu carta en este instante; estoy encantado de saber que Cadet comulga incesantemente; ojalá que esto le dé ánimos para instruirse; por cierto todavía no ha hecho la multiplicación que le envié hace meses. Sin duda cambiará ventajosamente después de que comulgue.

Espero que mi hermana continúe bien de salud y te ruego dar un abrazo a mamá y a toda la familia. Te abrazo y sigo como tu hijo amantísimo,

Boussingault

 

XXXI

Boussingault a su padre

Saint-Etienne, mayo 18 de 1820

Mi querido papá:

Habría deseado esperar tu respuesta a mi última carta antes de escribirte, pero el placer de hablar contigo sobre los pequeños acontecimientos que han sucedido, me obliga a hacerlo: desde mi última carta he visto a mi primo Fouché-Séguimard, le prendí fuego a la escuela y fundí un metal, el platino, cosa que nadie pensaba que pudiera hacerse.

Mi primo vino a verme justamente el día que mi horno estaba prendido y pasó algunos momentos conmigo en el laboratorio al tiempo con un armero de la región y con el señor Beaunier que había venido a verme trabajar. El calor del horno era extraordinario y de acuerdo con el señor Beaunier, superior al que él obtiene en su fábrica de acero fundido. Después de 3 horas de fuego, dejé apagar el horno, cerré todas las llaves de la chimenea y me retiré. Al día siguiente, impaciente por conocer el resultado de mi experimento, me dirigí a las 5 de la mañana al laboratorio y encontré un profesor quien me dijo haber olido humo toda la noche. Entramos en el salón de clases y apenas abrimos la puerta vimos una llama en medio del humo que llenaba el local. Llamé inmediatamente al portero, reuní a los alumnos y en dos horas dominamos el fuego y la compañía de seguros pagó los daños.

El incendio fue causado por el hecho de que la chimenea no había sido hecha para un horno de fusión y una viga que soportaba el tablado del primer piso se prendió por la noche; felizmente la puerta del salón de clases estaba cerrada y mejor aún, yo había tenido el cuidado de cerrar el horno antes de irme, sin lo cual es seguro que la Escuela de Mineros ya no existiría.

Tan pronto apagamos el fuego fui a buscar mis crisoles y tuve la satisfacción de ver el platino fundido; en otro crisol encontré el platino combinado con carbón, formando una amalgama semejante a una amalgama de hierro fundido. En vista de ese resultado, cementé dos piezas de platino como si fuera hierro y así obtuve acero de platino.

El señor De Roziere acaba de ordenar que se reconstruya la chimenea lo más pronto posible para que yo pueda repetir mis experimentos que le parecen interesantes; yo me propongo calentar mucho más que la vez anterior.

Querido papá: cuando yo considero el cambio que se ha operado en mí en cuanto a mi forma de vida desde mi salida en 1818, reflexiono y me pregunto: ¿es venturoso? En otros tiempos yo permanecía al lado de ustedes, ahora comienzo a entrar en el mundo, puedo decir, inclusive, que frecuento la buena sociedad. ¿Es venturoso? Creo que no. Para presentarse allí se necesita estar convenientemente vestido; a donde el señor Tivet voy de gris; ayer por la noche comí donde él y así fui vestido, pero cuando la señora no está en Lyon, uno no se presenta de gris; además a otras casas a donde voy llevado por mis compañeros, debo presentarme decorosamente. Los negociantes de Saint-Etienne son ricos y provincianos, por consiguiente les llama la atención la etiqueta; todo esto quiere decir que necesito un pantalón y un saco de tela, ya no tengo botas, etc., etc.: Si crees que no es posible enviarme con qué completar mi vestimenta, me instalaré en el laboratorio y no volveré a salir; puede que esto no sea para mal, sin embargo es muy agradable pasar un domingo en el campo.

Con frecuencia voy donde un armero que tiene muchos negocios con Fouché-Séguimard y me deben algunos favores puesto que rectifiqué el plano de una finca que acaban de vender y encontré que les iban a hacer un daño de 1.000 francos y ya te imaginarás lo que se debe a quien ha hecho ganar esa suma.

19 de mayo. Creo que me será imposible ir a París como lo pensé ayer para llevar a tu nieto a la pila bautismal. El señor Beaunier me va a enviar dentro de un mes o mes y medio a las Acerías del Rives (departamento del Isère), donde asistiré como alumno para observar el tratamiento del acero que se deteriora día a día. Solamente iré a examinar; es un puesto que me gusta mucho y que completará los conocimientos que tengo en metalurgia. Rives es el sitio que contiene las más bellas acerías y a 10 leguas de allí se construyen los altos hornos; debo considerarme feliz de poder asistir a estas construcciones; allí seré hospedado y me pagarán de 75 a 80 francos mensuales. Prefiero esto a la posición de Grenoble porque aprenderé cosas nuevas y que al ser alumno, recibiré un sueldo que puede ser suficiente si logro hacer algo en favor de ellos o si solamente muestro mi interés.

El señor Beaunier me promete muchas ventajas si voy allí.

Un abrazo a mamá, mis hermanos y a Vaudet y demás familia. Gran abrazo para ti de tu devoto hijo.

Boussingault

Se me olvida contarte que se me dislocó una muñeca.

 

XXXII
 

De Boussingault a su padre

Saint-Etienne, 3 de julio de 1820

Querido papá:

No te había contestado antes debido a un cambio en mi destino. Tal vez debería haber esperado una respuesta definitiva, pero como se demorará 5 o 6 días, resolví escribirte.

El director general ha hecho llegar a todos los establecimientos de Francia unas circulares sobre el número de alumnos disponibles. Ya la casa Perrier y Cía. acaba de contestarle demandando un alumno que ya haya terminado, para la dirección de las minas de Lobsann, que se están iniciando; esas minas son susceptibles de crecer notablemente y la compañía se propone extraer azufre, sulfato de alúmina, que abundan en esas minas y fundar una industria análoga a la Bouxviller y la de Sarrebruck. La casa Perrier desea un director que una a sus cualidades de minero, buenos conocimientos de química y confía en la escogencia que haga el señor Beaunier, quien además debe informarles sobre las pretensiones del alumno y yo fui propuesto, pidiendo como remuneración de 1.500 a 1.800 francos para comenzar y que luego solicitaría un aumento, de acuerdo con los servicios que le rindiera a la fábrica. Ellos me contestarán y, olvidaba decirte, que la propuesta incluye mis gastos de viaje para que pueda permanecer un tiempo en los departamentos de Aisne y del Norte, para visitar las fábricas de la misma clase que la que me propone dirigir.

He aquí mi situación. Me gustaría mucho ir a esa región. Lobsann está sobre la frontera, no lejos de Frankfurt y podría ir a Wetzlar y si coordino bien el viaje, pasaría por París en camino hacia el Aisne, para lo cual espero la respuesta a la carta del señor Beaunier.

Si no voy al departamento del Bajo Rin iré a Grenoble o más bien me quedaré en Saint-Etienne, bien como agregado a la escuela o bien en una empresa de la cual me ha hablado el señor Beaunier.

Recibí los efectos que han enviado.

Estoy aprendiendo aleman.

Te abraza con toda la familia tu devoto hijo,

Boussingault

 

XXXIII
 

Cadet Boussingault a su hermano

(A pesar de su fecha, esta carta parece ser anterior a la precedente)

París, 19 de junio de 1820

Mi querido hermano:

Te quejas de que no te he escrito, pero no ignoras que mi Primera Comunión me desarregló bastante las clases y no creas que estoy enojado contigo. Supe que tendré el placer de verte dentro de 405 meses y te esperamos para que seas el padrino. En tu carta vi que ibas al departamento de Isére y me han dicho que los habitantes de la región son bastante rudos. Hoy vuelvo a mi pensionado porque estuve indispuesto algunos días, pero ya estoy bien; voy a aprender teneduría de libros y te ruego no mencionar esto a papá pues quiero sorprenderlo el día de su cumpleaños. En cuanto a los progresos en cálculo, te informo que ya llegué a la división. Han sucedido algunos acontecimientos en París; se descubrió del lado de Montmartre, en el fondo de un pozo que se estaba cavando una mina de un material que al descomponerse libera una especie de crema; el señor Becquais ha llevado muestras a su casa; mamá te mandará algún pedazo con tus vestidos.

Cuando regreses a París encontrarás tus minerales tal como los dejaste a tu partida. Mi costumbre es la de enviarte algo, pero mi bolsa está baja, puesto que he gastado para el cumpleaños de mi hermana y se aproxima el de mi padrino, pero me quedan 10 francos que viajarán a Saint-Etienne como te imaginarás.

Querido hermano, quisiera comprar un reloj de plata, pero esto se demorará y como me dices que en Saint-Etienne los hay de acero y que no cuestan sino 5 francos, te ruego traerme uno cuando vengas a París. Trata de estar aquí para el cumpleaños de papá o de mamá; todos estamos bien; te abraza de todo corazón.

Cadet Boussingault

 

XXXIV
 

Boussingault padre a su hijo

París, junio 20 de 1820

Mi querido hijo:

Ya que tu bienestar exige que nos privemos de verte este año, nos resignamos con la esperanza de que continúes instruyéndote y portándote correctamente.

Sin embargo yo estaba persuadido que al cabo de dos años de estudios ya estarías trabajando de acuerdo con tus progresos y las notas satisfactorias que el Prefecto me ha enviado. Parece, por tu última carta, que no serás admitido nuevamente sino como alumno de la escuela, al terminar los estudios. ¿Habrás dejado de estudiar algunas cosas importantes, por negligencia? ¡Querido amigo, no hay que hacer castillos en el aire! Al releer tus cartas me he dado cuenta que varías mucho de intereses: primero escribes sobre vinagre, después sobre azúcar... y esto me desconsuela. Hoy estoy más contento puesto que te vas a dedicar a las forjas y que vas a adquirir conocimientos que te hacen falta en ese campo.

Me parece que dos años son suficientes para instruirse. Confío que en tu curso del primer año me indiques positivamente tu salida de Saint-Etienne, las notas que tendrás como alumno y si ellas serán aceptables.

Sin duda te ha inquietado la revuelta de los alumnos de derecho y de medicina y la adhesión de los obreros; esto ya tomaba un carácter alarmante para las gentes de bien. La Guardia Nacional estuvo acuartelada de día y de noche, y el 9, a las 10 de la noche, cerca de 12.000 amotinados armados la atacaron, lo mismo que a la Gendarmería, pero la Guardia Real estaba lista y en dos horas todo se había terminado; la carga de caballería hizo gran escándalo: 700 amotinados fueron hechos prisioneros, varios murieron y hubo cantidad de heridos. Fueron expulsados de los cursos algunos de los alumnos, los autores están siendo juzgados y ya reina la tranquilidad. Todos los militares de todas las armas cumplieron con su deber a los gritos de: "viva el rey!" "Nada de revoluciones!"

Ves, amigo mío, el triste ejemplo para quien se aparta de sus deberes estos jóvenes aturdidos trajeron, sin preverlo, el duelo en el corazón de sus padres. Confío en que no tenga nada que temer de tu parte, por ese aspecto. Respeta tu opinión, pero no te mezcles en nada.

Como comprenderás, los señores Guillemin no tenían nada que ver en este asunto y pasaron con nosotros los días de peligro.

Deseo que el señor Popule sea bien recibido en Saint-Etienne, pero las gentes del lado izquierdo de París son unos. Además son los derrotados del 9 de junio y ya no se habla ni de izquierda, ni de derecha y se consideran como cobardes a los que abandonan la Cámara en el momento del presupuesto.

Los vestidos irán en la diligencia del 24, así que los recibirás el 1 de julio en tu escuela. Cadet está restablecido y yo estoy muy contento con él. Te enviará una carta con la encomienda y recibirás el giro para el 9 de julio.

Todo el mundo está bien y te abraza tu amante padre,

Boussingault

 

XXXV
 

La señora Boussingault a su hijo

París, junio 24 de 1820

Querido hijo:

Hace tiempo deseaba charlar contigo y aprovecho que tengo un momento para hacerlo. Esperé que hubieras podido venir para tener al niño de tu hermana sobre la pila de bautismo y tu negativa los incomodó mucho; cuéntanos cuándo podrás venir; créeme que tendría un gran placer si lo haces, especialmente en este momento, puesto que no ignoras lo que sucedió con varios jóvenes. Confío, querido amigo, que nunca tendré que hacerte un reproche de esta clase; piensa que un solo error de juventud con frecuencia influye en el resto de la vida; nunca te ocupes de asuntos políticos, permanece en tu laboratorio y goza de los placeres de tu edad; trata de merecer la estimación de tus jefes y de todas las personas honorables y respeta sus opiniones. Conoces a tu padre y él no te perdonaría si supiera de algo que tú hicieras contra sus principios y lo harías desgraciado en su vejez.

He aquí, hijo mío, lo que yo quería decirte y espero que te des cuenta del temor que siente una madre por un hijo que ama.

Ahora hablemos de otras cosas: te envío tres pantalones, dos chalecos, dos camisas, dos corbatas y cuatro pares de medias. Ten cuidado con tu dinero y tu salud. Creo que tus comidas cuestan más que aquí en casa, pues sin duda ustedes juegan y no se gana siempre. Adiós, querido Lolo, contéstame a vuelta de correo, dirige tu carta a donde la tía Colombe, quien te abraza lo mismo que toda la familia y termino abrazándote de todo corazón.

F. Boussingault

P.D.: Cuando contestes a tu papá te prohíbo que hables de política, esto no me ocasiona sino problemas. Envío tu ropa por la diligencia y te ruego entregar una corbata negra al señor Benoist. En la carta que nos envíes, di que has recibido tu ropa sin detallarla. Escríbeme a mí y me informas si recibiste la ropa y si te gustó. Te mando 4 yardas de tela para que te hagas un saco.

 

XXXVI
 

Boussingault padre a su hijo

París, 21 de julio de 1820

Querido hijo:

Me apresuro a enviarte un giro con vencimiento al 9 de agosto.

Si es el caso, espero que encontrarás fácilmente la forma de cambiarlo y me imagino que en tu contestación me dirás de tus necesidades en cuanto al viaje y te ruego señalarme el día en que dejarás a Saint-Etienne.

Como no conozco la ruta que hayas escogido, no puedo aconsejarte nada; ojalá sea la menos peligrosa.

Tu última carta me dio mucho gusto y veo que el señor Beaunier continúa con sus bondades y sus cuidados para contigo; trata de merecerlos. Tendré el honor de escribirle para agradecerle sus atenciones.

Tu hermana dio a luz el 1º de este mes a una niña quien en este momento está muy bien; la mamá no está muy bien tampoco y la pequeña bautizada con el nombre de Josefina Isabel; tu madre y Cadet la tuvieron sobre la fuente bautismal. Estoy bastante satisfecho de la conducta de tu hermano, como también lo está su institutor.

Vaudet sigue dedicado a sus trabajos. Tu mamá, algo delicada de salud; el resto de la familia se encuentra bien, lo mismo que yo, tu devoto padre que te abraza.

Boussingault

 

XXXVII
 

Boussingault a su padre

Saint-Etienne, 25 de julio de 1820

Mi querido papá:

En este instante recibo tu carta del 21; estoy esperando todavía la respuesta de la compañía de Lobsann, retrasada, sin duda, debido a las deliberaciones de la sociedad; este retraso es muy desagradable para mí porque de no estar a su espera, ya habría aceptado la otra propuesta del señor Beaunier y que todos los profesores me aconsejan aceptar. Yo prefiero ir a Lobsann y es probable que así sea y espero en Saint-Etienne la ansiada carta; si tu quieres que la espere en París, envíame en una semana el dinero para hacer el viaje; 50 a 60 francos serán suficientes; además necesitaré 8 días para terminar mi trabajo sobre el platino, el cual me ha llevado a hacer experimentos sobre el acero; este trabajo ha sido muy difícil, me ha demandado una cantidad infinita de experimentos, me ha hecho prenderle fuego al laboratorio, dislocarme la muñeca y pasar noches en blanco leyendo todo lo que ha sido hecho a este propósito. Creo que si he llegado a descubrir algo nuevo, lo he pagado bien, pero era necesario para negar lo que Lavoisier y tantos otros químicos han establecido sobre la transformación del hierro en acero. Sin embargo, expongo mi opinión con la reserva que conviene a un joven que puede equivocarse. Todos mis profesores participan de mi opinión sobre el acero y el señor De Roziere, profesor de metalurgia, tiene tanta fe en lo que yo sospecho, que acaba de empezar el análisis de una cantidad considerable de aceros de Alemania, Inglaterra, Francia etc. persuadido de encontrar lo que yo hallé en los aceros fabricados por el señor Beaunier.

Confio en que la salud de mi hermana sea buena, lo mismo que la de su hijita a quien abrazo,como a mamá y a toda la familia, tu sumiso hijo.

Boussingault

 

XXXVIII
 

Boussingault padre a su hijo

París, agosto 2 de 1820

Al contestar tu carta del mes pasado, mi querido hijo, veo que tu situación futura es más bien inquietante. La demora de esta compañía en decidirse puede provenir de las circulares del señor Becque, director general de Puentes y Calzadas. La relacionada con los alumnos externos de la Escuela de Minas de París ofrece personal para directores de minas o de fábricas y la de escuelas como la tuya, ofrece jefes de talleres o mineros. Tú deberías haber escrito a la compañía ante la incertidumbre de no haber sido aceptado, diciéndoles que necesitabas definirte. Así que no puedo, querido amigo, darte un consejo en estas circunstancias; no ignoras el placer que la familia, lo mismo que yo, tendríamos al verte si esto no perjudica tus intereses, pero no creo que haya mucho pedido de mineros en París; además, si la compañía se decide por alguna otra persona, ¿sería necesario que regresaras a Saint-Etienne para encontrar otro empleo? En vista de esto, tú debes pensar y tomar lo seguro, en vez de lo incierto.

Parece que ya no hay nada qué hacer en cuanto a la oferta de Grenoble; ¿no consideras buena la del señor Beaunier y que tus profesores te aconsejan? De acuerdo con lo que me has contado varias veces, me parece que las amabilidades que han tenido contigo estos señores, prueban que ellos desean lo mejor para ti.

Además, amigo mío, cuenta con la seguridad de que siempre encontrarás un lugar en mi casa.

Adjunto a ésta recibirás un giro para mejorar tu ánimo. En caso de ausencia del señor Vignon, jefe de la oficina de pagos se me ha asegurado que en vista de que la suma que te envío es módica, el cajero te pagará.

Tu hermana ha mejorado lo mismo que la pequeña, tu mamá sigue delicada de salud; el resto de la familia va bien.

Confío en que dentro de poco reciba alguna carta tuya o tu visita para discutir contigo tu futuro. No olvides enviarme alguna noticia sobre el señor Jules, pues he reservado una suma para llevarlo a comer al campo con el señor y la señora Benoist, el día que resulte tu empleo.

Te abraza de todo corazón tu padre.

Boussingault

P. D. Si te decides a escribir a la compañía, dobla mejor tus cartas. Los estudios de Cadet siguen muy lentamente.

 

XXXIX
 

Boussingault a su padre

Lyon, agosto 25 de 1820

Mi querido papá:

Hace ya algunos días que estoy en Lyon y conozco perfectamente la ciudad, de donde partiré mañana después de haber visitado la Saint-Louis.

Cuando iba a salir de Saint-Etienne recibí una carta de Estrasburgo en la cual me anunciaban mi acogida definitiva en las minas de Lobsann; no se puede pedir una carta más amplia: además de mi sueldo anual, me serán reembolsados los gastos que demanden mi desplazamiento y las visitas a otras fábricas.

Así que mañana me voy a las minas du Parc, cuyo dueño es un rico inglés. El señor Cavane, ingeniero jefe de puentes y a quien no conozco, tuvo la bondad de darme una carta en la cual me recomienda vivamente el señor Taylor. No sé a qué atribuir la forma excesivamente honrosa como me recibió, tal vez se deba a los martillos y picas de los botones de mi uniforme.

En la fábrica de du Parc esperaré la respuesta y los fondos que he solicitado a Lobsann, un avance de 200 francos; cuando deje Le Parc iré al departamento del Aisne, pasando por París.

De Saint-Etienne salimos 5 condiscípulos para ir a Lyon y era curioso vernos a todos en uniforme sin bordados, con un sombrero redondo, el morral a la espalda y un martillo sobre el pecho y lo más curioso es que el más pequeño de nosotros mide 5 y medio pies. Antes de salir el señor Gallois, ingeniero jefe, me dio una carta de recomendación para el señor Pecht, químico distinguido y primer farmaceuta de Estrasburgo y otra para el señor Joly, ingeniero de minas de esa ciudad.

El señor Lelu, alumno minero quien sale para inspeccionar los trabajos de Létry (Calvados) uno de mis mejores amigos, irá de paso a nuestra casa; es un joven de magnífico corazón con quien tengo algunas obligaciones y estoy seguro de que lo recibirás como se debe.

Te ruego abrazar a mamá, a mis hermanos y a toda la familia.

Tu devoto hijo,

Boussingault

Espero estar en París dentro de 18 o 20 días.

 

XL
 

Boussingault a su padre

Clermont, septiembre 18 de 1820

Mi querido papá:

Confiaba en estar en París 12 o 15 días después de la Saint-Louis, como te lo había dicho desde Lyon, pero esto ha sido imposible como puedes verlo.

Cuando salí de Lyon para ir a las minas del Parc, creí estar muy cerca de ellas, pero me equivoqué; están situadas en el extremo del departamento del Ain, es decir en el extremo de Francia.

Mi viaje a este lugar ha sido muy satisfactorio y me ha granjeado la amistad del director. Las minas se hallan sobre la ribera del Ródano y atravesando este río ya se está en Saboya; te imaginarás que hice algunas excursiones en esa región, un día que había avanzado demasiado fui detenido por los soldados de la Tour, quienes querían llevarme a Chambéry. Gracias a algunas cartas que llevaba conmigo y sobre todo a mi uniforme, salí bien librado, únicamente me costó el susto.

Remontando el Ródano a una legua adelante del Parc, yo vi su desaparición bajo tierra, cosa que no vale la pena y de la cual se habla mucho. Tenía muchos deseos de ir a Ginebra ya que dista 3 o 4 leguas de aquí, pero tuve miedo de encontrar a los soldados suizos.

Después de haber pasado algunos días en las minas del Parc en donde fui muy bien tratado (bebía vino de Hermitage con todas mis comidas), me dirigí al departamento del Isère y regresé a Saint-Etienne como si fuera a mi casa; allí permanecí varios días.

Ahora ya hace algún tiempo que me encuentro en Auvernia, en donde estoy muy contento; me acompaña un ingeniero de minas, profesor de la escuela.

Visitamos todos los volcanes, parece que estuvieran vivos todavía; en este momento estoy todavía estropeado por haberme subido ayer hasta la cima del Puy de Dome; hoy voy a abrazar el Puy de la Roche llorando y, despedirme para siempre.

Espero salir mañana para París; recibí el adelanto de viaje que me da la compañía y su autorización para viajar al departamento de Aisne.

Vi a Benoist en Saint-Etienne e hice lo imposible para hacerlo entrar a trabajar en una nueva vidriería; ojalá resulte; estoy seguro de que le gustará porque el empleo que tiene es muy dificil para él.

Abraza a toda la familia por mi cuenta. Tu hijo respetuoso,

Boussingault

Sin duda habrás recibido mi baúl y una caja de minerales.

anterior | índice | siguiente