Correspondencia 1818 - 1826
XXX
Boussingault a su padre
Saint-Etienne, abril 24 de 1820
Mi querido papá:
Hace días recibí la carta de Vaudet; tal vez debería
contestársela a él directamente, pero como tú estás al corriente de
las propuestas que me ha hecho, creo poder darle respuesta por tu
conducto.
Creo poder aceptar el padrinazgo, si eso les causa placer,
inclusive podría estar en París en julio, porque ahora, de acuerdo
con una decisión del consejo administrativo, ya no pertenezco al
alumnado. Ya no estoy sometido a la disciplina y dependo únicamente
del señor ingeniero jefe De Rosiere, profesor de metalurgia; esta
resolución del consejo está a la espera de la ratificación del
señor Becquey y fue tomada porque mis obligaciones en el
laboratorio eran incompatibles con las de alumno y era imposible
que yo pudiera rivalizar con los que recibían mis instrucciones. En
consecuencia el consejo decidió que del 20 de abril en adelante,
sería considerado "alumno graduado" y que estaría
especialmente dedicado al laboratorio, para preparar las clases y
dirigir los discípulos en los experimentos. Esto me ha dado un gran
gusto, como podrás imaginarte, porque he terminado mis estudios de
minería, es decir, que ya sé suficientes matemáticas, que estoy en
condiciones de levantar planos sobre el terreno y en las minas, que
los conocimientos que tengo en mineralogía están más allá de los
exigidos y que puedo dedicarme durante 3 meses a la química
únicamente y es una posición que muchos jóvenes envidiarían;
además, siento que soy útil a un establecimiento con el que
indudablemente tengo obligaciones.
Dentro de muy poco termina el año lectivo y tendré que estar
colaborando en alguna parte, aun cuando no sé en dónde. Si me
atengo a mi presentimiento y de acuerdo con lo que me ha dicho el
señor Beaunier, estaré en Grenoble en una fábrica de sulfato de
alúmina, de sulfatos hidratados y de ácido sulfúrico; allí me
encontraría a la orden del director, un ingeniero de minas. El
señor Beaunier, cuando se habla de esto, termina siempre por
decirme que le gustaría mucho que me quedara en Saint-Etienne. En
seguida viene el señor De Roziere, quien quiere meterme en la
fabricación de limas de todas formas, pero como esto sería un
negocio que tomaría mucho tiempo antes de estar listo, y que es
necesario que yo te descargue de obligaciones para conmigo, rechazo
la proposición.
Luego viene otro profesor, el señor Thibaud, joven ingeniero de
minas quien ha sido mi compañero de laboratorio durante todo el
invierno y que acaba de ser despedido por el todopoderoso ingeniero
jefe, señor De Roziere, con quien anda muy mal debido a asuntos de
trabajo; yo lo reemplazaré en sus funciones hasta que me vaya y
entre otras cosas, esa es la causa de que yo ya no sea alumno. El
señor Thibaud quien es de Grenoble, me insiste mucho en que yo vaya
allá para que no nos perdamos de vista y que podamos algún día
llevar a cabo todos nuestros proyectos que tenemos sobre los
experimentos que hicimos en el curso del invierno pasado y creo que
seguiré su consejo, de manera que el 15 de julio tendré el placer
de darte un abrazo personalmente y después de las vacaciones me
radicaré al pie de los Alpes.
Debes imaginarte cómo trabajo en química: todos los días me
levanto a las 4, subo al monte a tomar leche con uno de mis mejores
amigos, Besqueut, de Cluzel; llego al laboratorio a las 6 o 7 en
donde me quedo hasta mediodía y luego almuerzo; nos reunimos varios
para cantar un rato y luego paso una hora en la mina del señor
Tivet y después regreso al laboratorio hasta la noche.
Envío a tu dirección una carta para el señor Guillemin, puesto
que perdí mi cartera con su carta y todos mis papeles, y aun cuando
en esa había cosas que podrían hacerme víctima de arbitrariedades,
estoy tranquilo porque te cuento cómo la perdí.
Al bajar al pozo del señor Tivet, acompañado del joven Besqueut,
fuimos violentamente sacudidos por la máquina que bajaba a gran
velocidad; temí por mi compañero y al agarrarlo solté mi cartera
con algunos papeles y el plano de la mina; afortunadamente pude
recuperar mi sombrero que nadaba en el fondo.
2 de mayo. Acabo de recibir tu carta en este instante; estoy
encantado de saber que Cadet comulga incesantemente; ojalá que esto
le dé ánimos para instruirse; por cierto todavía no ha hecho la
multiplicación que le envié hace meses. Sin duda cambiará
ventajosamente después de que comulgue.
Espero que mi hermana continúe bien de salud y te ruego dar un
abrazo a mamá y a toda la familia. Te abrazo y sigo como tu hijo
amantísimo,
Boussingault
XXXI
Boussingault a su padre
Saint-Etienne, mayo 18 de 1820
Mi querido papá:
Habría deseado esperar tu respuesta a mi última carta antes de
escribirte, pero el placer de hablar contigo sobre los pequeños
acontecimientos que han sucedido, me obliga a hacerlo: desde mi
última carta he visto a mi primo Fouché-Séguimard, le prendí fuego
a la escuela y fundí un metal, el platino, cosa que nadie pensaba
que pudiera hacerse.
Mi primo vino a verme justamente el día que mi horno estaba
prendido y pasó algunos momentos conmigo en el laboratorio al
tiempo con un armero de la región y con el señor Beaunier que había
venido a verme trabajar. El calor del horno era extraordinario y de
acuerdo con el señor Beaunier, superior al que él obtiene en su
fábrica de acero fundido. Después de 3 horas de fuego, dejé apagar
el horno, cerré todas las llaves de la chimenea y me retiré. Al día
siguiente, impaciente por conocer el resultado de mi experimento,
me dirigí a las 5 de la mañana al laboratorio y encontré un
profesor quien me dijo haber olido humo toda la noche. Entramos en
el salón de clases y apenas abrimos la puerta vimos una llama en
medio del humo que llenaba el local. Llamé inmediatamente al
portero, reuní a los alumnos y en dos horas dominamos el fuego y la
compañía de seguros pagó los daños.
El incendio fue causado por el hecho de que la chimenea no había
sido hecha para un horno de fusión y una viga que soportaba el
tablado del primer piso se prendió por la noche; felizmente la
puerta del salón de clases estaba cerrada y mejor aún, yo había
tenido el cuidado de cerrar el horno antes de irme, sin lo cual es
seguro que la Escuela de Mineros ya no existiría.
Tan pronto apagamos el fuego fui a buscar mis crisoles y tuve la
satisfacción de ver el platino fundido; en otro crisol encontré el
platino combinado con carbón, formando una amalgama semejante a una
amalgama de hierro fundido. En vista de ese resultado, cementé dos
piezas de platino como si fuera hierro y así obtuve acero de
platino.
El señor De Roziere acaba de ordenar que se reconstruya la
chimenea lo más pronto posible para que yo pueda repetir mis
experimentos que le parecen interesantes; yo me propongo calentar
mucho más que la vez anterior.
Querido papá: cuando yo considero el cambio que se ha operado en
mí en cuanto a mi forma de vida desde mi salida en 1818, reflexiono
y me pregunto: ¿es venturoso? En otros tiempos yo permanecía al
lado de ustedes, ahora comienzo a entrar en el mundo, puedo decir,
inclusive, que frecuento la buena sociedad. ¿Es venturoso? Creo que
no. Para presentarse allí se necesita estar convenientemente
vestido; a donde el señor Tivet voy de gris; ayer por la noche comí
donde él y así fui vestido, pero cuando la señora no está en Lyon,
uno no se presenta de gris; además a otras casas a donde voy
llevado por mis compañeros, debo presentarme decorosamente. Los
negociantes de Saint-Etienne son ricos y provincianos, por
consiguiente les llama la atención la etiqueta; todo esto quiere
decir que necesito un pantalón y un saco de tela, ya no tengo
botas, etc., etc.: Si crees que no es posible enviarme con qué
completar mi vestimenta, me instalaré en el laboratorio y no
volveré a salir; puede que esto no sea para mal, sin embargo es muy
agradable pasar un domingo en el campo.
Con frecuencia voy donde un armero que tiene muchos negocios con
Fouché-Séguimard y me deben algunos favores puesto que rectifiqué
el plano de una finca que acaban de vender y encontré que les iban
a hacer un daño de 1.000 francos y ya te imaginarás lo que se debe
a quien ha hecho ganar esa suma.
19 de mayo. Creo que me será imposible ir a París como lo pensé
ayer para llevar a tu nieto a la pila bautismal. El señor Beaunier
me va a enviar dentro de un mes o mes y medio a las Acerías del
Rives (departamento del Isère), donde asistiré como alumno para
observar el tratamiento del acero que se deteriora día a día.
Solamente iré a examinar; es un puesto que me gusta mucho y que
completará los conocimientos que tengo en metalurgia. Rives es el
sitio que contiene las más bellas acerías y a 10 leguas de allí se
construyen los altos hornos; debo considerarme feliz de poder
asistir a estas construcciones; allí seré hospedado y me pagarán de
75 a 80 francos mensuales. Prefiero esto a la posición de Grenoble
porque aprenderé cosas nuevas y que al ser alumno, recibiré un
sueldo que puede ser suficiente si logro hacer algo en favor de
ellos o si solamente muestro mi interés.
El señor Beaunier me promete muchas ventajas si voy allí.
Un abrazo a mamá, mis hermanos y a Vaudet y demás familia. Gran
abrazo para ti de tu devoto hijo.
Boussingault
Se me olvida contarte que se me dislocó una muñeca.
XXXII
De Boussingault a su padre
Saint-Etienne, 3 de julio de 1820
Querido papá:
No te había contestado antes debido a un cambio en mi destino.
Tal vez debería haber esperado una respuesta definitiva, pero como
se demorará 5 o 6 días, resolví escribirte.
El director general ha hecho llegar a todos los establecimientos
de Francia unas circulares sobre el número de alumnos disponibles.
Ya la casa Perrier y Cía. acaba de contestarle demandando un alumno
que ya haya terminado, para la dirección de las minas de Lobsann,
que se están iniciando; esas minas son susceptibles de crecer
notablemente y la compañía se propone extraer azufre, sulfato de
alúmina, que abundan en esas minas y fundar una industria análoga a
la Bouxviller y la de Sarrebruck. La casa Perrier desea un director
que una a sus cualidades de minero, buenos conocimientos de química
y confía en la escogencia que haga el señor Beaunier, quien además
debe informarles sobre las pretensiones del alumno y yo fui
propuesto, pidiendo como remuneración de 1.500 a 1.800 francos para
comenzar y que luego solicitaría un aumento, de acuerdo con los
servicios que le rindiera a la fábrica. Ellos me contestarán y,
olvidaba decirte, que la propuesta incluye mis gastos de viaje para
que pueda permanecer un tiempo en los departamentos de Aisne y del
Norte, para visitar las fábricas de la misma clase que la que me
propone dirigir.
He aquí mi situación. Me gustaría mucho ir a esa región. Lobsann
está sobre la frontera, no lejos de Frankfurt y podría ir a Wetzlar
y si coordino bien el viaje, pasaría por París en camino hacia el
Aisne, para lo cual espero la respuesta a la carta del señor
Beaunier.
Si no voy al departamento del Bajo Rin iré a Grenoble o más bien
me quedaré en Saint-Etienne, bien como agregado a la escuela o bien
en una empresa de la cual me ha hablado el señor Beaunier.
Recibí los efectos que han enviado.
Estoy aprendiendo aleman.
Te abraza con toda la familia tu devoto hijo,
Boussingault
XXXIII
Cadet Boussingault a su hermano
(A pesar de su fecha, esta carta parece ser anterior a la
precedente)
París, 19 de junio de 1820
Mi querido hermano:
Te quejas de que no te he escrito, pero no ignoras que mi
Primera Comunión me desarregló bastante las clases y no creas que
estoy enojado contigo. Supe que tendré el placer de verte dentro de
405 meses y te esperamos para que seas el padrino. En tu carta vi
que ibas al departamento de Isére y me han dicho que los habitantes
de la región son bastante rudos. Hoy vuelvo a mi pensionado porque
estuve indispuesto algunos días, pero ya estoy bien; voy a aprender
teneduría de libros y te ruego no mencionar esto a papá pues quiero
sorprenderlo el día de su cumpleaños. En cuanto a los progresos en
cálculo, te informo que ya llegué a la división. Han sucedido
algunos acontecimientos en París; se descubrió del lado de
Montmartre, en el fondo de un pozo que se estaba cavando una mina
de un material que al descomponerse libera una especie de crema; el
señor Becquais ha llevado muestras a su casa; mamá te mandará algún
pedazo con tus vestidos.
Cuando regreses a París encontrarás tus minerales tal como los
dejaste a tu partida. Mi costumbre es la de enviarte algo, pero mi
bolsa está baja, puesto que he gastado para el cumpleaños de mi
hermana y se aproxima el de mi padrino, pero me quedan 10 francos
que viajarán a Saint-Etienne como te imaginarás.
Querido hermano, quisiera comprar un reloj de plata, pero esto
se demorará y como me dices que en Saint-Etienne los hay de acero y
que no cuestan sino 5 francos, te ruego traerme uno cuando vengas a
París. Trata de estar aquí para el cumpleaños de papá o de mamá;
todos estamos bien; te abraza de todo corazón.
Cadet Boussingault
XXXIV
Boussingault padre a su hijo
París, junio 20 de 1820
Mi querido hijo:
Ya que tu bienestar exige que nos privemos de verte este año,
nos resignamos con la esperanza de que continúes instruyéndote y
portándote correctamente.
Sin embargo yo estaba persuadido que al cabo de dos años de
estudios ya estarías trabajando de acuerdo con tus progresos y las
notas satisfactorias que el Prefecto me ha enviado. Parece, por tu
última carta, que no serás admitido nuevamente sino como alumno de
la escuela, al terminar los estudios. ¿Habrás dejado de estudiar
algunas cosas importantes, por negligencia? ¡Querido amigo, no hay
que hacer castillos en el aire! Al releer tus cartas me he dado
cuenta que varías mucho de intereses: primero escribes sobre
vinagre, después sobre azúcar... y esto me desconsuela. Hoy estoy
más contento puesto que te vas a dedicar a las forjas y que vas a
adquirir conocimientos que te hacen falta en ese campo.
Me parece que dos años son suficientes para instruirse. Confío
que en tu curso del primer año me indiques positivamente tu salida
de Saint-Etienne, las notas que tendrás como alumno y si ellas
serán aceptables.
Sin duda te ha inquietado la revuelta de los alumnos de derecho
y de medicina y la adhesión de los obreros; esto ya tomaba un
carácter alarmante para las gentes de bien. La Guardia Nacional
estuvo acuartelada de día y de noche, y el 9, a las 10 de la noche,
cerca de 12.000 amotinados armados la atacaron, lo mismo que a la
Gendarmería, pero la Guardia Real estaba lista y en dos horas todo
se había terminado; la carga de caballería hizo gran escándalo: 700
amotinados fueron hechos prisioneros, varios murieron y hubo
cantidad de heridos. Fueron expulsados de los cursos algunos de los
alumnos, los autores están siendo juzgados y ya reina la
tranquilidad. Todos los militares de todas las armas cumplieron con
su deber a los gritos de: "viva el rey!"
"Nada de revoluciones!"
Ves, amigo mío, el triste ejemplo para quien se aparta de sus
deberes estos jóvenes aturdidos trajeron, sin preverlo, el duelo en
el corazón de sus padres. Confío en que no tenga nada que temer de
tu parte, por ese aspecto. Respeta tu opinión, pero no te mezcles
en nada.
Como comprenderás, los señores Guillemin no tenían nada que ver
en este asunto y pasaron con nosotros los días de peligro.
Deseo que el señor Popule sea bien recibido en Saint-Etienne,
pero las gentes del lado izquierdo de París son unos. Además son
los derrotados del 9 de junio y ya no se habla ni de izquierda, ni
de derecha y se consideran como cobardes a los que abandonan la
Cámara en el momento del presupuesto.
Los vestidos irán en la diligencia del 24, así que los recibirás
el 1 de julio en tu escuela. Cadet está restablecido y yo estoy muy
contento con él. Te enviará una carta con la encomienda y recibirás
el giro para el 9 de julio.
Todo el mundo está bien y te abraza tu amante padre,
Boussingault
XXXV
La señora Boussingault a su hijo
París, junio 24 de 1820
Querido hijo:
Hace tiempo deseaba charlar contigo y aprovecho que tengo un
momento para hacerlo. Esperé que hubieras podido venir para tener
al niño de tu hermana sobre la pila de bautismo y tu negativa los
incomodó mucho; cuéntanos cuándo podrás venir; créeme que tendría
un gran placer si lo haces, especialmente en este momento, puesto
que no ignoras lo que sucedió con varios jóvenes. Confío, querido
amigo, que nunca tendré que hacerte un reproche de esta clase;
piensa que un solo error de juventud con frecuencia influye en el
resto de la vida; nunca te ocupes de asuntos políticos, permanece
en tu laboratorio y goza de los placeres de tu edad; trata de
merecer la estimación de tus jefes y de todas las personas
honorables y respeta sus opiniones. Conoces a tu padre y él no te
perdonaría si supiera de algo que tú hicieras contra sus principios
y lo harías desgraciado en su vejez.
He aquí, hijo mío, lo que yo quería decirte y espero que te des
cuenta del temor que siente una madre por un hijo que ama.
Ahora hablemos de otras cosas: te envío tres pantalones, dos
chalecos, dos camisas, dos corbatas y cuatro pares de medias. Ten
cuidado con tu dinero y tu salud. Creo que tus comidas cuestan más
que aquí en casa, pues sin duda ustedes juegan y no se gana
siempre. Adiós, querido Lolo, contéstame a vuelta de correo, dirige
tu carta a donde la tía Colombe, quien te abraza lo mismo que toda
la familia y termino abrazándote de todo corazón.
F. Boussingault
P.D.: Cuando contestes a tu papá te prohíbo que hables de
política, esto no me ocasiona sino problemas. Envío tu ropa por la
diligencia y te ruego entregar una corbata negra al señor Benoist.
En la carta que nos envíes, di que has recibido tu ropa sin
detallarla. Escríbeme a mí y me informas si recibiste la ropa y si
te gustó. Te mando 4 yardas de tela para que te hagas un saco.
XXXVI
Boussingault padre a su hijo
París, 21 de julio de 1820
Querido hijo:
Me apresuro a enviarte un giro con vencimiento al 9 de
agosto.
Si es el caso, espero que encontrarás fácilmente la forma de
cambiarlo y me imagino que en tu contestación me dirás de tus
necesidades en cuanto al viaje y te ruego señalarme el día en que
dejarás a Saint-Etienne.
Como no conozco la ruta que hayas escogido, no puedo aconsejarte
nada; ojalá sea la menos peligrosa.
Tu última carta me dio mucho gusto y veo que el señor Beaunier
continúa con sus bondades y sus cuidados para contigo; trata de
merecerlos. Tendré el honor de escribirle para agradecerle sus
atenciones.
Tu hermana dio a luz el 1º de este mes a una niña quien en este
momento está muy bien; la mamá no está muy bien tampoco y la
pequeña bautizada con el nombre de Josefina Isabel; tu madre y
Cadet la tuvieron sobre la fuente bautismal. Estoy bastante
satisfecho de la conducta de tu hermano, como también lo está su
institutor.
Vaudet sigue dedicado a sus trabajos. Tu mamá, algo delicada de
salud; el resto de la familia se encuentra bien, lo mismo que yo,
tu devoto padre que te abraza.
Boussingault
XXXVII
Boussingault a su padre
Saint-Etienne, 25 de julio de 1820
Mi querido papá:
En este instante recibo tu carta del 21; estoy esperando todavía
la respuesta de la compañía de Lobsann, retrasada, sin duda, debido
a las deliberaciones de la sociedad; este retraso es muy
desagradable para mí porque de no estar a su espera, ya habría
aceptado la otra propuesta del señor Beaunier y que todos los
profesores me aconsejan aceptar. Yo prefiero ir a Lobsann y es
probable que así sea y espero en Saint-Etienne la ansiada carta; si
tu quieres que la espere en París, envíame en una semana el dinero
para hacer el viaje; 50 a 60 francos serán suficientes; además
necesitaré 8 días para terminar mi trabajo sobre el platino, el
cual me ha llevado a hacer experimentos sobre el acero; este
trabajo ha sido muy difícil, me ha demandado una cantidad infinita
de experimentos, me ha hecho prenderle fuego al laboratorio,
dislocarme la muñeca y pasar noches en blanco leyendo todo lo que
ha sido hecho a este propósito. Creo que si he llegado a descubrir
algo nuevo, lo he pagado bien, pero era necesario para negar lo que
Lavoisier y tantos otros químicos han establecido sobre la
transformación del hierro en acero. Sin embargo, expongo mi opinión
con la reserva que conviene a un joven que puede equivocarse. Todos
mis profesores participan de mi opinión sobre el acero y el señor
De Roziere, profesor de metalurgia, tiene tanta fe en lo que yo
sospecho, que acaba de empezar el análisis de una cantidad
considerable de aceros de Alemania, Inglaterra, Francia etc.
persuadido de encontrar lo que yo hallé en los aceros fabricados
por el señor Beaunier.
Confio en que la salud de mi hermana sea buena, lo mismo que la
de su hijita a quien abrazo,como a mamá y a toda la familia, tu
sumiso hijo.
Boussingault
XXXVIII
Boussingault padre a su hijo
París, agosto 2 de 1820
Al contestar tu carta del mes pasado, mi querido hijo, veo que
tu situación futura es más bien inquietante. La demora de esta
compañía en decidirse puede provenir de las circulares del señor
Becque, director general de Puentes y Calzadas. La relacionada con
los alumnos externos de la Escuela de Minas de París ofrece
personal para directores de minas o de fábricas y la de escuelas
como la tuya, ofrece jefes de talleres o mineros. Tú deberías haber
escrito a la compañía ante la incertidumbre de no haber sido
aceptado, diciéndoles que necesitabas definirte. Así que no puedo,
querido amigo, darte un consejo en estas circunstancias; no ignoras
el placer que la familia, lo mismo que yo, tendríamos al verte si
esto no perjudica tus intereses, pero no creo que haya mucho pedido
de mineros en París; además, si la compañía se decide por alguna
otra persona, ¿sería necesario que regresaras a Saint-Etienne para
encontrar otro empleo? En vista de esto, tú debes pensar y tomar lo
seguro, en vez de lo incierto.
Parece que ya no hay nada qué hacer en cuanto a la oferta de
Grenoble; ¿no consideras buena la del señor Beaunier y que tus
profesores te aconsejan? De acuerdo con lo que me has contado
varias veces, me parece que las amabilidades que han tenido contigo
estos señores, prueban que ellos desean lo mejor para ti.
Además, amigo mío, cuenta con la seguridad de que siempre
encontrarás un lugar en mi casa.
Adjunto a ésta recibirás un giro para mejorar tu ánimo. En caso
de ausencia del señor Vignon, jefe de la oficina de pagos se me ha
asegurado que en vista de que la suma que te envío es módica, el
cajero te pagará.
Tu hermana ha mejorado lo mismo que la pequeña, tu mamá sigue
delicada de salud; el resto de la familia va bien.
Confío en que dentro de poco reciba alguna carta tuya o tu
visita para discutir contigo tu futuro. No olvides enviarme alguna
noticia sobre el señor Jules, pues he reservado una suma para
llevarlo a comer al campo con el señor y la señora Benoist, el día
que resulte tu empleo.
Te abraza de todo corazón tu padre.
Boussingault
P. D. Si te decides a escribir a la compañía, dobla mejor tus
cartas. Los estudios de Cadet siguen muy lentamente.
XXXIX
Boussingault a su padre
Lyon, agosto 25 de 1820
Mi querido papá:
Hace ya algunos días que estoy en Lyon y conozco perfectamente
la ciudad, de donde partiré mañana después de haber visitado la
Saint-Louis.
Cuando iba a salir de Saint-Etienne recibí una carta de
Estrasburgo en la cual me anunciaban mi acogida definitiva en las
minas de Lobsann; no se puede pedir una carta más amplia: además de
mi sueldo anual, me serán reembolsados los gastos que demanden mi
desplazamiento y las visitas a otras fábricas.
Así que mañana me voy a las minas du Parc, cuyo dueño es un rico
inglés. El señor Cavane, ingeniero jefe de puentes y a quien no
conozco, tuvo la bondad de darme una carta en la cual me recomienda
vivamente el señor Taylor. No sé a qué atribuir la forma
excesivamente honrosa como me recibió, tal vez se deba a los
martillos y picas de los botones de mi uniforme.
En la fábrica de du Parc esperaré la respuesta y los fondos que
he solicitado a Lobsann, un avance de 200 francos; cuando deje Le
Parc iré al departamento del Aisne, pasando por París.
De Saint-Etienne salimos 5 condiscípulos para ir a Lyon y era
curioso vernos a todos en uniforme sin bordados, con un sombrero
redondo, el morral a la espalda y un martillo sobre el pecho y lo
más curioso es que el más pequeño de nosotros mide 5 y medio pies.
Antes de salir el señor Gallois, ingeniero jefe, me dio una carta
de recomendación para el señor Pecht, químico distinguido y primer
farmaceuta de Estrasburgo y otra para el señor Joly, ingeniero de
minas de esa ciudad.
El señor Lelu, alumno minero quien sale para inspeccionar los
trabajos de Létry (Calvados) uno de mis mejores amigos, irá de paso
a nuestra casa; es un joven de magnífico corazón con quien tengo
algunas obligaciones y estoy seguro de que lo recibirás como se
debe.
Te ruego abrazar a mamá, a mis hermanos y a toda la familia.
Tu devoto hijo,
Boussingault
Espero estar en París dentro de 18 o 20 días.
XL
Boussingault a su padre
Clermont, septiembre 18 de 1820
Mi querido papá:
Confiaba en estar en París 12 o 15 días después de la
Saint-Louis, como te lo había dicho desde Lyon, pero esto ha sido
imposible como puedes verlo.
Cuando salí de Lyon para ir a las minas del Parc, creí estar muy
cerca de ellas, pero me equivoqué; están situadas en el extremo del
departamento del Ain, es decir en el extremo de Francia.
Mi viaje a este lugar ha sido muy satisfactorio y me ha
granjeado la amistad del director. Las minas se hallan sobre la
ribera del Ródano y atravesando este río ya se está en Saboya; te
imaginarás que hice algunas excursiones en esa región, un día que
había avanzado demasiado fui detenido por los soldados de la Tour,
quienes querían llevarme a Chambéry. Gracias a algunas cartas que
llevaba conmigo y sobre todo a mi uniforme, salí bien librado,
únicamente me costó el susto.
Remontando el Ródano a una legua adelante del Parc, yo vi su
desaparición bajo tierra, cosa que no vale la pena y de la cual se
habla mucho. Tenía muchos deseos de ir a Ginebra ya que dista 3 o 4
leguas de aquí, pero tuve miedo de encontrar a los soldados
suizos.
Después de haber pasado algunos días en las minas del Parc en
donde fui muy bien tratado (bebía vino de Hermitage con todas mis
comidas), me dirigí al departamento del Isère y regresé a
Saint-Etienne como si fuera a mi casa; allí permanecí varios
días.
Ahora ya hace algún tiempo que me encuentro en Auvernia, en
donde estoy muy contento; me acompaña un ingeniero de minas,
profesor de la escuela.
Visitamos todos los volcanes, parece que estuvieran vivos
todavía; en este momento estoy todavía estropeado por haberme
subido ayer hasta la cima del Puy de Dome; hoy voy a abrazar el Puy
de la Roche llorando y, despedirme para siempre.
Espero salir mañana para París; recibí el adelanto de viaje que
me da la compañía y su autorización para viajar al departamento de
Aisne.
Vi a Benoist en Saint-Etienne e hice lo imposible para hacerlo
entrar a trabajar en una nueva vidriería; ojalá resulte; estoy
seguro de que le gustará porque el empleo que tiene es muy dificil
para él.
Abraza a toda la familia por mi cuenta. Tu hijo respetuoso,
Boussingault
Sin duda habrás recibido mi baúl y una caja de minerales.