Llamé al doctor Jervis, el médico de las minas, para que me
tratara las cortaduras y raspones que tenía en las piernas: me
ordenó completo reposo y luego tuve la visita del padre Bonafonte,
quien me obligó a relatarle mi penosa expedición.
Habíamos salido de Anserma nuevo el 11 de febrero para entrar en
el Chocó y después de 34 días de camino bastante penoso debido a
las dificultades del terreno y a las vueltas que había que seguir
para pasar la cordillera, salí por la misión de Chami el 7 de mayo.
Las sinuosidades de los ríos no permiten evaluar, ni siquiera
aproximadamente, el camino recorrido en cada jornada. De acuerdo
con un mapa errado en lo relativo al Alto Chocó, habríamos
recorrido, si la marcha hubiese sido en línea recta:
|
Millas
|
|
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De Ansermanuevo ajuntas de Tamaná
|
24
|
ONO
|
|
Por el Tamaná, de juntas a Nóvita
|
14
|
O
|
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De Nóvita a San Juan
|
8
|
ONO
|
|
De San Juan a San Pablo
|
8
|
NO
|
|
De San Pablo a Tadó
|
10
|
ENO
|
|
De Tadó a las Bocas de jatmo (sic)
|
19
|
EE-SE
|
|
118
|
millas (hay un error)
|
A añadir a esas estancias rectilíneas por lo menos un tercio por
las vueltas, o sea 39 millas, se hubieran recorrido, en 34 días,
157 millas o sea 4,6 millas.
Trataré ahora dos temas que no pueden dejar de ser comentados
cuando se ha recorrido el Chocó:
I. La posibilidad de establecer allí una comunicación entre el
océano Atlántico y el Pacífico.
II. Los límites del terreno platinífero, tan parsimoniosamente
repartidos en los terrenos de aluvión del Chocó.
El continente americano se angosta entre el 7° y el 18° de
latitud boreal. Es una estrecha lengua de tierra en donde la
cordillera sufre una fuerte depresión, ofrece varios istmos, por
donde se pudieran llegar a abrir canales que comuniquen los dos
mares. El istmo. más al norte es el de Tehuantepec, en México. Ya
en 1520, Fernando Cortés lo señaló a Carlos V como “el secreto
del estrecho”. Vienen a continuación, avanzando hacia el Sur,
el istmo de Nicaragua (latitud N 10° a 12°) luego el de Panamá
(latitud N 8°) y en el de Darién o de Cupica (latitud 6° a 7°)
|
(4)
.
Desde hace tiempo se han hecho y se continúan haciendo proyectos
para establecer por uno de esos cuatro istmos un canal de gran
comunicación, pero hasta el presente no ha resultado sino una línea
de ferrocarril que atraviesa el istmo de Panamá. Lo que yo quiero
discutir aquí es la comunicación del mar del Sur con el de las
Antillas, por el Chocó, remontando el río San Juan de Charambira,
para bajar luego al Atrato, recorriendo así una línea de 263 millas
geográficas, aproximadamente, (28 leguas marinas de sur a norte).
He insistido anteriormente sobre la curiosa disposición del valle
del Chocó, atravesado a lo largo por dos ríos que corren en sentido
contrario y cuyas fuentes se confunden hacia el 3° latitud, en
proximidad a Tadó. Allí hay un dédalo de riachuelos que van unos al
San Juan y otros al Atrato, el cual después de haber recibido al
río Quito en Citará, sigue una dirección norte hasta su
desembocadura en el mar de las Antillas.
El San Juan y el Atrato nacen en un pantano común, ya lo he
dicho, y que no ofrece ninguna separación visible. Este sitio, muy
reducido, que he nivelado durante mi excursión, puede ofrecer una
comunicación real entre los dos océanos.
Las altitudes de las localidades cercanas a San Pablo son:
Ribera derecha del San Juan 218 metros
Alto del Arrastradero 378
Tadó 127
Estos son, sin duda, los puntos más elevados del relieve del
terreno comprendido entre San Pablo y el río Cétegui, el cual va al
río Quito, afluente principal del Atrato.
En 1788, el cura de Nóvita hizo cavar el pequeño canal de la
Raspadura a los indios de su parroquia, en una zanja natural que
periódicamente llenan las aguas de las inundaciones. En las épocas
de sequía se va en pocas horas de Santa Lucía al río Cétegui, ruta
que generalmente siguen los indios de chami cuando van a buscar
mercancía a Quibdó.
Las caídas y los rápidos, tanto en el San Juan como en el
Atrato, serán obstáculos insuperables para establecer por el Chocó,
no una línea de navegación oceánica, sino una comunicación
accesible a pequeñas embarcaciones, como se pudiera realizar al
canalizar el pasaje de la Raspadura, en cuyo caso habría ya cierta
facilidad para el comercio del interior, por cierto no muy
importante. En cuanto a las grandes vías que no exigen trasbordos,
es evidente que tendrán que ser abiertas, ya sea en Tehuantepec o
en Nicaragua o por último en la bahía de Cupica. Estos canales al
unir al Atlántico con el Pacifico, evitarían a los navegantes tener
que doblar el cabo de Hornos.
Para completar mi estudio geológico sobre el Chocó tengo que
regresar a los yacimientos platiníferos. Los aluviones que
encierran el platino mezclado con oro, ocupan un pequeño lugar
sobre el inmenso terreno aurífero que se encuentra hacia el
Occidente, desde la cima de la Cordillera Central hasta el borde
del mar del Sur.
En el Chocó se han considerado los aluviones como los más
productivos de la Nueva Granada. El oro en polvo que de ellos se
retiraba anualmente, llegaba en 1800 a más de la mitad del producto
total del Virreinato de Santa Fé y estaba avaluado en 10.800
marcos. La Provincia de Barbacoa y el Sur del Valle del Cauca,
producían 4.600 marcos por año y la Provincia de Antioquia 2.400.
El Chocó es la única provincia de la Nueva Granada en donde se
hayan encontrado, hasta la fecha, arenas en las cuales el oro en
granos está mezclado con granos de platino. Los lavaderos
platiníferos presentan la particularidad de que comienzan hacia las
fuentes del Atrato y del San Juan. Los más ricos en platino son los
de Santa Lucía, Tadó, Santa Rosa, Condoto y Tapieto.
El platino de aluvión ofrece, excepto por el color, el mismo
aspecto que el oro: los granos parecen como gastados en la
superficie y son generalmente de pequeño volumen, aun cuando a
veces se encuentran de buen tamaño; Humboldt regaló al Museo de
Mineralogía de Berlín, una pepita de platino que pesaba 67,8
gramos; en el Museo de Madrid se conserva una con peso de 653,18
gramos; una pepita de oro encontrada en la misma provincia, pesaba
25 libras españolas.
En los libros más informados se lee que las minas de platino
fueron descubiertas en 1735, en el Chocó, cuando es evidente que el
descubrimiento de ese metal data de 1520 a 1530, cuando se
empezaron a explotar los aluviones auroplatiníferos en esta
provincia, es decir, poco después de la conquista de la Nueva
Granada por Jiménez de Quesada, y cuando llegaron los esclavos
importados de África al continente americano. Si el nuevo metal
permaneció desconocido en Europa durante tanto tiempo, fue porque
como no tenía ningún uso y ningún valor, no se recolectaba y los
lavadores lo botaban; sin embargo la gran cantidad de granos de oro
blanco que se separaban de los granos de oro amarillo en el lavado
final, llamó la atención y se comenzaron a utilizar. Los catadores
lo usaban como pequeña munición de cacería y en las ciudades se le
guardaba en sacos, para que sirviera como contrapeso a los relojes
públicos.
Pronto se denunció al gobierno que este metal, hoy día tan
precioso, podía servir y en efecto así se hizo, para producir
moneda falsa; por medio de fusión se le añadía al oro que se
transformaba en moneda en los establecimientos del Estado; llegó a
tanto esta falsificación que las autoridades hicieron arrojar al
río Bogotá varios quintales de platino. Añadiré que muchos años
después cuando este mineral adquirió valor, se le buscó en el río y
no se encontró, probablemente por la buena razón de que los agentes
encargados de llevar a cabo las órdenes del virreinato, lo habían
robado.
En Europa se tuvieron las primeras nociones sobre el oro blanco,
o sea el platino, cuando llegaron al Perú los académicos franceses
enviados en 1731, para que midiesen, bajo el ecuador, 3 del
meridiano con el objeto de determinar la forma de la tierra. Los
químicos se entregaron con ardor a experimentar con el nuevo metal.
De 1741 a 1752, Schoefer en Suecia y Lewis, Margraf y Macquer
publicaron una serie de trabajos notables que revelaban sus
propiedades principales; pero únicamente en 1790 fue cuando un
orfebre de París, Jeannetty, al tratar el mineral del Chocó con
arsénico, logró obtener platino maleable que estiraba en barras con
el cual fabricó utensilios de química y de física. Fue el encargado
de preparar en platino la regla con la cual se hizo el patrónmetro
que se conserva en los archivos nacionales.
Con el tratamiento ideado por Jeannetty se estaba lejos de
obtener el platino puro, pues retenía el arsénico y los metales que
después fueron descubiertos: el paladio, el iridio, el sodio, el
rutenio y el osmio. El doctor Wollaston perfeccionó la extracción
del platino, tratando el mineral con ácidos.
Los cantos rodados, las arenas de aluviones auroplatiníferas del
Chocó, de la misma naturaleza que los de los aluviones que producen
únicamente oro y que en una extensión considerable de la Nueva
Granada, ocupan el fondo de los valles del Magdalena, del Cauca,
del San Juan y del Atrato, de donde hoy se retiran cantidades de
oro considerables. De acuerdo con una cifra oficial publicada en
1800, la producción anual del antiguo virreinato de la Nueva
Granada se elevaba a 17.880 marcos; ese era el peso del metal que
recibían las casas de moneda y sobre el cual se cobraba el derecho
del quinto, pero muy probablemente hay que añadirle un tercio, si
se tiene en cuenta el oro enviado a Europa por contrabando. No
volveré a hablar sobre los aluviones auríferos que ya he descrito;
me limitaré a recordar sus principales características.
Son acumulaciones, en depósitos de rocas y cantos, cuya
constitución geológica es idéntica a la de las montañas de donde se
han desprendido: de la sienita porfidica, del grünstein y menos
frecuentemente del granito de mica negra. Los cantos de esquistos
son raros, lo cual se debe, sin duda, a la facilidad con la que se
desmorona toda roca esquistosa. Es sobre todo en la cuenca muy
circunscrita de la Vega de Supía, donde se puede asegurar que el
depósito aluvial ha sido producido por la desagregación de las
rocas vecinas, ricas en filones metálicos. Es el caso para el oro
del llano de la Vega de Supía, donde se nota que los granos de ese
metal son más grandes a medida que salen de aluviones más cercanos
a las montañas; parece que se debe a que no ha “viajado”,
según la opinión de los lavadores y que por lo tanto se ha
desgastado menos por la falta de rozamiento y no es raro ver
pequeñas pepas que todavía se adhieren a la ganga o sea oro
“sobre venero”.
En los valles donde el oro ha sido depositado a grandes
distancias de las cordilleras, es decir, lejos de las montañas, se
encuentra en granos más pequeños; así, en las arenas arrastradas
por el San Juan, el terror es tal que el lavado debe hacerse con
mucho cuidado.
En algunos aluviones del Cauca y de la Provincia de Antioquia,
el oro está asociado con sustancias minerales que también se
encuentran en los filones. Nombraré la pirita de hierro, los
cinabrios que se retiran en grandes cantidades en los lavaderos de
cuarzo y que he visto acompañar frecuentemente al oro nativo en las
sienitas porfídicas Quiebralomo, el sulfuro de antimonio, conocido
también en los yacimientos que se explotan cerca de Río Sucio,
sulfuro que contiene, en su interior, partículas de oro, bismuto
nativo de gran pureza (que no ha sido encontrado in situ) y
glóbulos de cobre casi puro.
Gracias a su densidad estas sustancias como el hierro titanáceo
y cromado, el hierro oligístico y alguna gemas como el rubí, el
zafiro, el granate, etc. permanecen en el fondo de la batea, junto
con el oro en polvo.
Después de examinar personalmente una gran cantidad de residuos
del lavado de los aluviones del Cauca, de Antioquia y del Chocó, y
del examen realizado por los señores Damour y Descloiseaud, puedo
mostrar la lista de las materias concomitantes del oro y del
platino.
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Granate almandino
|
Plomo molibdatado
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Zircón rosado y amarillo
|
Cuarzo en granos
|
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Hierro titanáceo
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Hierro odidulado
|
|
Rutilo
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Hierro arsenical
|
|
Mica
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Cimófano
|
|
Disteno
|
Hierro oligístico
|
|
Baierina (hierro niobo)
|
Zircón incoloro
|
|
Monacita (cerio y lantano fosfatados)
|
|
El señor Boussingault también encontró:
Bismuto nativo Antimonio sulfurado
Cobre Cinabrio
Las sustancias comprendidas en esta enumeración no se encuentran
en todos los aluviones: cada uno parece tener sus elementos propios
como, por ejemplo, el cinabrio que se ha encontrado solamente en
ciertos lavados de Antioquia; no ha sido encontrado en ninguna otra
parte.
El bismuto y el cobre caracterizan algunos depósitos y no se
encuentran en los depósitos vecinos; así sucede con el platino que
no aparece sino en una zona muy limitada, en la inmensa extensión
de aluviones que contienen únicamente oro.
De acuerdo con mis observaciones y las informaciones
desgraciadamente poco precisas que he podido conseguir, esta zona
platinífera estaría colocada entre la Cordillera Occidental y las
orillas del Pacífico y comenzaría hacia el río Chami, todavía
tributario del San Juan. De ese punto en adelante, al oeste de
Ansermaviejo, las aguas corren hacia el Cauca por los ríos Opirama
y Sopinga; el oro de esas localidades no tendría mezcla de
platino.
Este metal lo encontré por primera vez en el valle del Tamaná,
al atravesar la cordillera y se manifiesta constantemente en los
aluviones del San Juan y es posible considerar que Tadó es un
centro platinífero. Los Reales de Minas de los alrededores de esta
población producen el oro más rico en platino y se puede pensar que
éste existe más al norte, hasta los afluentes superiores del
Atrato. Como ya tuve la ocasión de decirlo, en el dédalo de
riachuelos donde se encuentran también dos picos montañosos, los
cerros de Momboa y de Pojuarrá se debe considerar que comienza el
terreno platinífero que se extiende al sur en el valle del San
Juan. De Nóvita hacia el Sur es tierra que no se ha explorado y por
lo tanto se ignora si se encuentran aluviones auríferos.
En Barbacoas, cerca del río Patía, se explotan aluviones de gran
riqueza y el oro no contendría platino, aun cuando se hayan
publicado análisis de ese metal donde se afirmaba haber sido
recogido allí a 4 ó 5 miriámetros de la costa. En cuanto a las
arenas arrastradas por el San Juan, contienen oro acompañado de
platino, proveniente, sin duda, de la parte alta del río. El aporte
de estos metales es continuo en las regiones bajas, puesto que si
al cabo de cierto tiempo y aún después de una gran creciente se
lava de nuevo una playa cuyos metales preciosos han sido agotados
por las lavadas, se puede conseguir una buena cantidad de
metal.
En resumen, la principal extracción de platino tiene lugar en el
valle del Alto San Juan y este metal está siempre mezclado con oro
en proporción de algunos centésimos. Es verosímil que en los
yacimientos metálicos de las montañas en donde nace el San Juan y
el Atrato, se encuentra el platino en filones. Yo pude ver oro con
algunas partículas de platino en un “paco” (óxido de
hierro hidratado) de las minas de Santa Rosa de Osos, cerca del
punto culminante de la Cordillera Occidental.
El hecho sobresaliente de mi exploración es el haber encontrado
que los materiales de los aluviones que contienen oro mezclado con
platino, son absolutamente idénticos a los que no contienen sino
oro y que se encuentran en los valles del Cauca, Antioquia y Chocó
en el valle superior del San Juan. Las masas de agua que han
desagregado esos materiales para transportarlos, en algunos casos,
lejos de su punto de origen, han debido ser enormes y han podido
alcanzar algunas veces alturas superiores a las del nivel del mar.
Es posible que la formación de esos depósitos de cantos, de
guijarros y de arena se remonte a un cataclismo contemporáneo al
del levantamiento de las cordilleras. Los depósitos aluviales
ocupan, naturalmente, el fondo de los valles; así que, con raras
excepciones su altitud no es muy grande.
En el Cauca se encuentra para los aluviones auríferos:
|
Tuluá
|
1.000 metros
|
|
Vega de Supía
|
1.200 metros
|
|
A nivel del río
|
500 a 600 metros
|
|
En el Chocó los aluviones auríferos
|
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|
se hallan en Juntas de Tamaná a
|
169 metros
|
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Real de Aguas Claras
|
127 metros
|
|
Nóvita
|
180 metros
|
|
Tadó
|
127 metros
|
|
Real de Pureto
|
185 metros
|
Esas diferencias de nivel de los depósitos que no contienen sino
oro y de aquellos con oro y platino, podrían tener algún valor si
sobre la vertiente occidental de la Cordillera Central fuera del
valle de San Juan a Barbacoas, a una altitud que se acerca a
aquellas observadas en la zona platinífera, los aluviones no
produjeran sino oro.
(N. del T.) En este viaje por el Chocó encuentro errores de
geografía y de tiempo, pero los he dejado como los anotó el
autor).
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(4)
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(Humboldt, Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo
Continente, tomo IX, Pág. 327). (Regresar a
4)
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