INDICE




Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III - El 7 de marzo Las aspiraciones liberales.?El candidato liberal.?Minoría evidente de las opiniones conservadoras.?La reunión del congreso.? Los preparativos del gobierno para el caso de un conflicto.? Los escrutinios en el congreso?La elección del general López.
Capítulo IV  Preludios de guerra civil?Furor del partido en minoría.?Publicaciones incendiarias.?Llegada del general Obando.
Capítulo V  La administración del 7 de marzo.?Preludios.   Ministerio Periodismo.
Capítulo VI  Movimiento de las ideas.?Abolición de la pena de muerte en los de delitos políticos.?Libertad de esclavos.?Libertad de imprenta
Capítulo VII  La provisión de destinos- remociones.?El general Herrán.? El señor José Eusebio Caro.?El doctor Márquez.
Capítulo VIII  Primeros trabajos de la nueva administración.?Venta por mayor de las existencias de tabaco de Ambalema.?Contrato de almacenes de sal con el señor Miguel S. Uribe.?Pago de intereses de la deuda exterior.?Discusión sobre el estado del tesoro público al principiar la nueva administración.
Capítulo IX  Las Sociedades Democráticas.?La Sociedad de Artesanos de Bogotá.?Disturbios en Venezuela.
Capítulo X  Mejoras internas acometidas.—La carretera de occidente—La comisión corográfica.  
Capítulo XI  El cólera
Capítulo XII  Estado social.?Costumbres.
Capítulo XIII  Costumbres políticas.?Hombres que figuraban en la política.? Oradores elocuentes.?Oradores razonadores.
Capítulo XIV   Comercio exterior e interior.?Artículos principales- Oro plata. ? Tejidos de lana y algodón fabricados en el país.?carnes.  ?Sombreros de nacuma -Dulces.-Tabaco.- café.- Huevos y aves de corral.?Pescado.
Capítulo XV  Otras inversiones del capital.?Construcción de edificios.?Bancos.?Vías de comunicación.?Vapores en el Magdalena.
Capítulo  XVI  Consumos alimenticios interiores.?Mercancías extranjeras.?café Azúcar.?Tejidos del país. ? Sal.?Tabaco.?Cacao.?Maíz?plátanos.?Papas.?Trigo.?Arroz.?Raíces y tubérculos. ? Arracacha.?Yuca.?Leguminosas.?Frutas.
Capitulo XVII   Rentas y gastos nacionales
Capítulo XVIII  Las mayorías en el congreso.?Abolición de los derechos sobre la siembra de tabaco.?El cólera en Bogotá.?Descentralización de rentas y gastos.?Discusiones sobre libertad de imprenta, abolición de la esclavitud, reforma de la Constitución.?Desafuero eclesiástico y renta fija a los curas.
CAPITULO XIX  (continuación)
Capitulo XX   Otros asuntos del año de 1850.  Expulsión de los jesuitas.?El cólera en Bogotá.?Candidaturas.. a la vicepresidencia de la república.
Capitulo XXI   Los Golgotas
Capitulo XXII - La guerra civil de 1851
Capitulo XXIII    La Compañía de Russi
Capitulo XXIV    Las Reformas Eclesiásticas
Capitulo XXV - Tendencias generales de la opinión pública
Capitulo XXVI   Año de 1852.  Censo de población.?Nuevas tentativas de Flores, el traidor.? Complicidad en ellas del gobierno peruano.?Actitud del gobierno granadino.- Fin de esas tentativas.
Capitulo XXVII - Cuestiones eclesiásticas
La Convención de Rionegro    Año de 1863
Nota sobre el autor
CAPITULO XVI

Consumos alimenticios interiores.—Mercancías extranjeras.—café Azúcar.—Tejidos del país. — Sal.—Tabaco.—Cacao.—Maíz—plátanos.—Papas.—Trigo.—Arroz.—Raíces y tubérculos. — Arracacha.—Yuca.—Leguminosas.—Frutas.

 

Los artículos más notables del comercio interior, es decir, los que viajan a más de diez leguas en donde se producen, son:

Las mercancías extranjeras.

Los artículos exportables, como son el café, el tabaco, los cueros, el algodón y las maderas de tinta.

El azúcar, que ya no es mercancía explotable, sino al contrario.

Los tejidos de algodón, de lana y de fique trabajados en el país.

El ganado vacuno y los cerdos gordos.

La sal.

El tabaco.

El cacao.

Las mercancías extranjeras pagan cincuenta y cinco pesos por tonelada o veinticinco por metro cúbico, Según la conveniencia de los porteadores, en las doscientas leguas que median entre Barranquila y Honda; por término medio doce pesos por carga de diez arrobas de Honda a Facatativá (catorce leguas) y unos centavos por carga, en ferrocarril, de Facatativa a Bogotá (ocho leguas).

Este comercio da un movimiento de cien mil cargas, más o menos, en el río Magdalena y los caminos de tierra que de Puerto Berrío a Honda conducen a Medellín y a Bogotá.

Los artículos exportables cuestan lo mismo que las mercancías extranjeras, excepto los que se recogen a las orillas del Magdalena, como el algodón, a veces el tabaco, y las maderas de tinte. El café, que paga por término medio en su transporte de las plantaciones de los Estados de Antioquia y Cundinamarca hasta ponerse a bordo del buque de mar, diez y seis pesos por carga, que equivalen a seis centavos en oro por libra. Es decir, la tercera parte del precio americano o europeo cuando se le cotiza a diez y ocho centavos, y el cincuenta por ciento, cuando como ahora (1897) se vende por término medio a sólo doce.

La provisión de azúcar en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca procede de dos centros: Zapatoca, en Santander, a sesenta leguas de Bogotá, y Chaguaní, a la orilla del Magdalena, en Cundinamarca mismo, a veinte leguas de la capital, su centro más notable de consumo. Estas distancias explican el alto precio de treinta a cuarenta centavos por libra a que se le paga en la actualidad, cuando ahora medio siglo sólo valía tres o cuatro centavos. El flete debía ser insignificante al favor del bajo precio de las dehesas en que se mantenían las mulas, así como del valor de veinticinco a treinta pesos cada una de éstas, en vez de ocho veces mayor que cuesta hoy. Entonces el cantón de Vélez era el lugar preferido para la cría de mulas. La producción de azúcar está sentenciada a desaparecer entre nosotros por efecto de los progresos realizados por la mecánica y la química en Europa y por la agricultura en las islas de las Antillas, en Cuba principalmente, a no ser que estos progresos sean introducidos también entre nosotros.

Los tejidos del país están igualmente expuestos a la competencia irresistible de las manufacturas europeas. El algodón se vende a más bajo precio en Liverpool, llevado de mil y dos mil leguas de distancia, que en los lugares en que aquí se le produce, sin tener aún recargo alguno de transporte. La maquinaria con que se le trabaja, sale recargada entre nosotros con más de un 100 por 100 de gastos de traslación. La mano de obra es allá más inteligente, más educada, lo que significa que es más barata que la nuestra. Sin embargo, se puede confiar en la conservación de nuestras industrias de tejidos, al favor de la inclinación que hacia ellas tienen nuestras poblaciones indígenas del centro de la república, entre quienes tiene muchos siglos la tradición de esa clase de trabajos. Déseles un poco de protección, no en altos derechos de aduana, sino en instrucción manual en las escuelas, en la introducción de aparatos más adelantados que los rústicos telares de nuestros conciudadanos chibchas y guanes, y se verán en poco tiempo progresos notables. Sobre todo, favorézcanse entre ellos costumbres de asociación.

Los lugares en que estas producciones existen en Santander, Boyacá y Cundinamarca, son diversos; pero en el primero de estos departamentos la ciudad del Socorro es el mercado y centro principal. En el segundo, el Cocuy, Soatá, Sogamoso, Duítama, Ramiriquí Y el valle de Tensa. En el tercero, Guatavita, Guachetá, Guasca, y otros. Los mercados de distribución en Cundinamarca son Zipaquirá, Bogotá, Facatativá y La Mesa. De Bogotá se llevan al Tolima, al Cauca, Antioquía y aun a la Costa. De La Mesa, Zipaquirá y Facatativá, a la orilla del Magdalena y Tolima. Muy disminuido como está este ramo de trabajo, por la preferencia injusta que la bonita exterioridad de las extranjeras hace dar a nuestros labriegos sobre las sólidas y durables telas del país, todavía representan a mi juicio, algo como ocho o diez millones de pesos anuales, si se incluyen las manufacturas de fique, que en sacos, alpargatas, lazos y otros objetos, representan una suma de consideración.

En pago de estas manufacturas sale de Zipaquirá, Chita y Recetor una corriente de cargas de sal que va por el norte hasta el Chicamocha, recorriendo los departamentos de Boyacá y Santander por sesenta leguas, y por el sur hasta Neiva, al través del Tolima, en una distancia igual. De Zipaquirá y las salinas de su dependencia salen unas setenta mil cargas de 8 a 9 arrobas cada una, cuarenta mil hacia el norte y treinta mil al sur y occidente. De Chita y Recetor parten otras cuarenta mil a distribuirse entre Boyacá y Santander. El resto de sal, hasta completar la producida se consume en Cundinamarca. De Maracaibo viene a Cúcuta y de allí se interna hasta Bucaramanga una cantidad de cargas al año. De las salinas de la Costa Atlántica y de la isla de Curazao se distribuyen entre Bolívar, Magdalena, Antioquia y parte del Tolima,... cargas anualmente. De la costa del Perú, en fin, vienen al departamento del Cauca, por los puertos de Tumaco y Buenaventura, cargamentos de este artículo que alcanzan a... cargas. La sal representa. pues, en nuestra economía interior, más de doscientas mil cargas, que caminan hasta sesenta leguas de distancia por las. Vías terrestres, y hasta doscientas cincuenta por las fluviales Hasta 1880 el movimiento de sal era más considerable que hoy, a favor del bajo precio a que se mantenía el artículo en los almacenes del gobierno; pero la regeneración, o más bien los sistemas del señor Núñez, subieron a más del doble el precio de monopolio y establecieron en los departamentos de la Costa Atlántica una política de Contratos tan pronto celebrados como rescindidos con indemnizaciones a los contratistas, que no produjeron entradas al tesoro, pero sí al bolsillo de algunos especuladores, y una duplicación o más del precio de este articulo de primera necesidad en las poblaciones ribereñas del mar.

El tabaco era, durante el monopolio, un artículo que recorría todos los caminos de la república desde las factorías de Ambalema, Palmira y Girón, pues el estanco se encargaba de proveer a todas las poblaciones. No era grande esta circulación; el consumo no pasaba de cien o ciento veinte mil arrobas por año, lo que no daba más de doce a quince mil cargas de mula. Con todo, al lado del tabaco viajaban otros artículos, y ocasionaba retorno de otros efectos para aprovechar el viaje de regreso de las mulas. Hoy cada sección de la república se provee de su propio tabaco, y este artículo no viaja, en el consumo interior, exclusivamente en hojas o |tangos, sino ya en la forma de cigarros.

El cacao es un artículo alimenticio considerado como de primera necesidad entre nosotros, cuyo cultivo no sólo no ha dado un solo paso de progreso, sino más bien algunos hacia atrás, en el curso de este siglo. En 1848, el precio medio no excedía de treinta y dos pesos la carga de diez arrobas en el mercado de Bogotá. En la actualidad es seis u ocho veces mayor, es decir, oscila entre ciento sesenta y doscientos cuarenta pesos. Este grano se produce en el sur del Tolima, en el Valle del Cauca y en los distritos de Cúcuta y Girón. También se produce, y se dice que de muy buena calidad, en las orillas de Magdalena, abajo de Honda, y las orillas del mar, en la Ciénaga de Santa Marta; pero sólo en el Valle del Cauca, se recogen anualmente más de veinte mil cargas. En Neiva no pasa la cosecha de siete u ocho mil cargas, y en Cúcuta y Girón se dice que están medio abandonadas las plantaciones. ¿A qué causas se debe esta situación? El cultivo del cacao sería más productivo que el del café, puesto que su precio actual en el mercado interior, y sin grandes gastos de transporte, es más que doble que el del otro en sus mejores años. Sospecho que el cultivo del cacao requiere más inteligencia y más consagración por parte del propietario, y aquí está la dificultad; no hay en el país un solo establecimiento de educación agrícola, y nuestros agricultores son enteramente ignorantes de las nociones científicas; sólo pueden seguir la rutina de sus antepasados, y en cualquiera eventualidad no conocidas antes, la indecisión y el no hacer nada es su único camino. Es cosa singular que el único colegio de agricultura, establecido con grandes dificultades en Bogotá, fue convertido por el señor Núñez en cuartel.

El cacao recorre las sesenta u ochenta leguas que median entre el sur del Tolima y Bogotá, en cantidad de seis u ocho mil cargas al año. Otro tanto o quizás más camina desde Cartago y Buga hasta el interior de Antioquia, y de seis a ocho mil cargas salen por el puerto de Buenaventura a buscar mercado en los Es­tados Unidos y Francia.

El cacao se producía ahora cincuenta o sesenta años en las vegas del Cauca, cerca de la ciudad de Antioquia; en las del río de Girón, en la ciudad de este nombre, y en las de Pamplonita y del Zulia, en los valles de Cúcuta; pero en todos estos lugares ha desaparecido casi por entero: en Antioquía, por la aparición de la enfermedad de |la mancha; en Girón y Cúcuta, acaso por la vejez de los árboles que, como en la de todos los seres que nacen, es una causa de muerte; pero no se han hecho esfuerzos serios ni para combatir la enfermedad, ni para reponer las plantaciones en otros lugares. Se dice que en el sur del Tolima está sucediendo igual cosa, y ella se atribuye al alto precio de este grano en el interior de la república. La introducción de cacao de Caracas y de Guayaquil se ha intentado.. ya por algunos comerciantes.

El maíz es el cereal de más extenso consumo entre nosotros. Probablemente alcanza la producción a tres o cuatro millones dé cargas al año; pero no puede hacerse cálculo alguno positivo, porque ni se recogen estadísticas ni el articulo viaja más de diez leguas del sitio en que se le cosecha. Se emplea como alimento universal en la mazamorra, la arepa y la chicha; sirve para la ceba de tres o cuatrocientos mil marranos, cada uno de los cuales consume de dos a cuatro cargas de grano; en la alimentación de algunos millones de aves caseras, y muy poco en la de bestias caballares o mulares y de las vacas de leche. Se produce en todos los climas desde la orilla del mar hasta tres mil metros de altura; no necesita tierras de profunda capa vegetal, pues le bastan veinte centímetros y se alimenta mucho más de los elementos atmosféricos como lo indican sus grandes y largas hojas. Si hubiese medios de transportes económicos podría producirse en cantidades dobles y triples que hoy y a mucho más bajo precio para transformarse en carne, leche, huevos y fuerza animal. Su producción ordinaria alcanza hasta treinta cargas o trescientas arrobas por fanegada y por año en las tierras calientes, en donde admite dos y hasta tres cosechas por año y de diez y seis a veinte cargas en las frías. Su sabor es preferido entre nosotros al del trigo y se presta mucho más que éste para ser preparado en muy  diferentes formas y condimentación. Juzgo que no baja de diez millones de pesos oro su producción anual.

La langosta ha reducido mucho su cultivo en los últimos veinte años, pues ha atacado los cultivos de las tierras calientes y templadas en toda la república, desde la orilla del mar hasta mil metros de altura: de este nivel no ha pasado a las tierras frías.

El plátano es a mi ver el más rico presente de la madre tierra a la humanidad americana. En sus diversas variedades se produce desde la orilla del mar hasta 1.200 metros sobre este nivel: el |hárton necesita una temperatura media de veintitrés a veinticuatro grados centígrados y tierras húmedas abundantes en humus para llegar a toda su riqueza y sabor; pero el |dominico le es muy poco inferior, se produce hasta en los climas de veinte grados, en las faldas de los cerros o en las llanuras, y da racimos más grandes que aquél. El primero los da de 25 a 30 frutas a lo más, mientras que el dominico da 50 a 70, y a veces más. Esta variedad se deja mucho a la primera; mas no llega a la suavidad y el dulce de la otra, la cual preparada al sol como fruta pasa, es una de las más agradables que se pueden Comer, superior al higo y a la ciruela pasa. No sé por qué ¡lo se le prepara así en gran cantidad. La tercera Variedad es la del |guineo cambure, que asimismo como las dos anteriores, puede consumirse verde o maduro, preparado con sal y cocido en el ajiaco popular |llamado coli |, o como fruta de postre. Estas tres variedades pueden emplearse verdes, pintones, o maduros, en preparaciones de sal o crudos cuando maduros: cocidos, asados o fritos. El guineo verde, cortado en tajadas muy delgadas y secado al sol o al horno, puede conservarse por meses y aun años en Un lugar seco, y constituye, reducido a harina, un alimento más agradable que la tapioca, principalmente útil para los niños, en quienes reemplaza perfectamente el pecho de la madre. Las demás variedades: |manzanos, habanos, bocadillos, pacíficos, resplandor, de |miniatura sólo se usan como fruta de postre. Es extraño que en los Estados Unidos en donde de algunos años a esta parte se han despertado el gusto por este fruto, sólo se consuma el |habano, plátano casi del tamaño del |hartón, de un. color plateado, mucho aroma y sabor delicado, es verdad, pero de muy difícil conservación para su transporte, mientras que las tres primeras clases son más alimenticias, igualmente agradables y resisten mejor la transportación a largas distancias.

La importación de ellos en la gran república representa en la actualidad un valor anual de cerca de diez millones de pesos, en cuya suma figura Colombia por poco menos de la décima parte.

El consumo interior de él, principalmente del |har |t |ón, el |dominico y el |guineo, alcanza a un guarismo difícil de apreciar, no menor, eso sí, de ocho millones de pesos anuales. Las vegas de los ríos en donde se produce el hartón, cada día reducidas por la propagación del pasto de para, rinden un producto de doscientas a trescientas cargas al año por fanegada; y cuando la construcción de vías férreas permita la conducción económica a largas distancias, adquirirán un valor de quinientos o mil pesos por fanegada. En 1850 no valía el racimo de plátanos |hartones más de diez centavos; en la actualidad, según la mayor o menor inmediación de los mercados, no baja de un peso a un peso cincuenta centavos, pues en La Mesa se venden a razón de tres o  cuatro por diez centavos, y en Bogotá, de siete a diez centavos cada fruta.

Como artículo alimenticio, el |hartón representa en las tierras calientes la mitad de la ración diaria de los peones: es de muy fácil digestión, de muy fácil preparación, ya sea cocido o asado, y los peones que se alimentan con él no ceden y quizá sobrepujan en fuerza y agilidad a los de tierra fría; se presta a mucha variedad de preparaciones sabrosas; su plantación tupida y hojosa defiende la tierra de los ardores del sol de los trópicos mejor que ninguna otra planta; su cultivo es fácil y sencillo: el tronco o vástago, después de cortado el racimo, es un buen alimento para los bueyes, bestias mulares y aun para los marranos; las cáscaras del vástago se aplican en Filipinas y otras islas de Oceanía para la fabricación de papel y la de sacos y lazos, pues la fibra tiene bastante resistencia, y cuando ya, por la vejez, es poco productiva la plantación, queda el terreno naturalmente limpio y preparado para Otros cultivos, como el de la caña de azúcar, árboles frutales, maíz o pastos.

Es una cuestión difícil entre los agrónomos la de Saber si el plátano es originario de América o si fue introducido de África después del primer viaje de Colón. De Candolle se inclina en su libro sobre el |Origen de |Las plantas cultivadas, al concepto de que fue introducida de las Canarias o las islas de Cabo Verde o Santo Domingo, de donde rápidamente se propagó a todas las antillas y el Continente de América. A la verdad, los escritos que nos quedan de los primeros conquistadores no mencionan como alimento de las tribus americanas sino las papas, el maíz y algunas raíces como el ñame, la yuca, el malangay, el bore y la batata, sin  mención alguna del plátano, sino cuarenta o cincuenta años después del descubrimiento, y esto solamente en las costas del Pacífico; pero también muy difícil admitir que su propagación hubiese sido tan simultánea y tan rápida desde el golfo de México basta los tributarios meridionales del Amazonas, entre tribus salvajes o semisalvajes que procuraban evitar todo contacto con los europeos, hasta el puntó de constituir en breve el casi único alimento de esas tribus en las regiones del alto y del bajo Orinoco, por ejemplo, adonde casi no penetró la colonización española.

Aunque la papa es indígena de las altas mesas de los Andes, en la zona tórrida, su aclimatación en la zona templada, en la cual fructifica y sazona durante los calores del estío, ha sido más afortunada que en su cuna primitiva. En los Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania, su reproducción es abundante, de suerte que puede calcularse en 20 por 1 de semilla a lo menos; entre nosotros no pasa hoy de 5 por 1, lo cual explica por qué allá vale de $ 1,50 a $ 2,00 la carga, o de $ 0,60 a $ 0,80 el quintal, mientras que aquí tiene ya un precio medio de $ 10,00 por carga o $ 4,00 el quintal.

Hasta 1850 y aun 1860 era frecuente oír hablar de cosechas de 30 y aun de 40 por 1.   Entre otras recuerdo tina de 35 por 1 recogida por el señor Aquilino Quijano en su hacienda de |Potrero Grande y otra de más de 30 por 1 obtenida por el señor Ricardo Gaitán en las inmediaciones de Bogotá. Entonces había variedades superiores como la llamada |Caicedo, distinguida por su sabor exquisito, que hoy ha desaparecido por entero. Recuerdo que en 1868 y 1869, en las sesiones de la |Sociedad Agrícola Cundinamarquesa, de la que fui uno de los fundadores, oí hablar de las siguientes variedades: |Caiceda, Ojona, Arrayana, Tuquerreña,  Pastusa, Huamatanga, Rodilla de indio, Quiteña, Huevaa, |Pepina y quizá de otras más, de las que apenas se mencionan hoy dos o tres.

En 1864, si no me engaña el recuerdo, principió la enfermedad de la mancha a hacer sus estragos, a la que sólo resistió, según se decía, la tuquerreña. La zona de cultivo de este tubérculo, que antes se extendía a tierras templadas, como Ubaque, Fómeque y hasta las inmediaciones de Tena, es decir, a terrenos de 1.800 metros sobre el nivel del mar, ha ido estrechándose hasta las alturas de 3.000, en donde se cultiva hoy La del Hato, la mejor que se encuentra en Bogotá.

Esta planta, que puede producirse en tierras de 1000 metros de altura (pues la he visto prosperar a las orilla del Algodonal, en las inmediaciones de Ocaña, al lado del plátano y de la caña de azúcar), sólo se cultiva en Colombia en las mesas interandinas de Pasto y Túquerres, en Sonsón y otros climas fríos de Antioquia, en las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá y en Pamplona y la antigua provincia de García Rovira, en Santander. La cosecha de la sabana de Bogotá propiamente dicha (desde el Salto de Tequendama hasta Tausa) se calcula en ochocientas mil a un millón de cargas de 10 arrobas al año, y la del resto de la república no puede estimarse en menos de dos y medio a tres millones, con un valor que no puede computarse en menos de doce a catorce millones de pesos oro.

Actualmente se empiezan a preparar mejor los terrenos en que se quiere sembrar este tubérculo, con el empleo de mejores azadas y el de abonos químicos importados de Europa con gasto considerable, que hasta ahora  no han dado resultado dé consideración; pero es indudable que ese movimiento, en que ha tomado la vanguardia el doctor Manuel Antonio Angel en su hacienda de |El Corzo, conducirá a experiencias y restablecimiento de este cultivo tan importante Probablemente esos abonos costosos podrán prepararse aquí mismo con más economía, para lo cual el gobierno de Cundinamarca debiera sostener un laboratorio de química agrícola, como con resultados espléndidos han establecido las ciudades principales en Alemania.

La producción de trigo no ha sido afortunada en nuestras tierras altas, a pesar de que en algunos casos ha dado resultados brillantes en la sabana de Bogotá. Ahora años oí al señor Agustín Carrizosa Pardo que en su hacienda de |Terreros había obtenido en un barbecho de papas de poco más de tres fanegadas de extensión, una cosecha de setenta u ochenta cargas de trigo, o sea a razón de cincuenta a sesenta por una de sembradura. El hecho general es que este grano no produce en Cundinamarca más de 3 ó 4  por 1, y que su precio se sostiene de $ 20 para arriba la carga de 10 arrobas, que en los Estados Unidos no vale más de $ 3 ó $ 4  (de $ 0,60 a $ 1 el |bushel de 58 libras de peso). En consecuencia, estamos consumiendo harina americana en casi toda la república, además de azúcar y manteca de la misma procedencia. Esta situación vergonzosa y humillante de nuestra agricultura sólo denota ignorancia en el pueblo y abandono total en el gobierno de su tarea de fomentar el desarrollo industrial del país. De esto último hay tres pruebas en el período de los diez y seis años que acaban de pasar: la supresión de la Oficina de Agricultura fundada en 1878; la clausura del Colegio Agrícola abierto en 1879, y el abandono total de la Quinta Modelo establecida durante la gobernación del general Salgar, en las inmediaciones de Bogotá, en 1874.

Hoy no se puede calcular la producción de trigo entre nosotros, porque no se publican estadísticas de la importación americana, muy notable ya, ni se las recoge   tampoco en los departamentos. En esta materia solo el señor Villamizar Gallardo, durante su gobernación en Santander y los señores Pedro J. Berrío, Pedro Restrepo Uribe y Luciano Restrepo en Antioquia, se procuraban algunos datos.

Tomando, sin embargo, la base de que el consumo actual represente un centavo por persona y por día, o sobre nuestra población de cinco millones de habitantes, $ 18.000.000 por año, y como en el consumo de pan, en el tamaño actual de Cundinamarca, cada carga de harina produce, poco más o menos, $ 36 de pan, $ 18.000.000 equivaldrían a 500.000 cargas de harina, guarismo que encuentro muy bajo de acuerdo con lo que parece sugerir mi observación diaria en las ciudades y en los campos de este departamento. Juzgo, pues, que el consumo no bajará de centavo y medio por cabeza al día, o sean 750 u 800.000 cargas de trigo, que a $ 8 oro, suman un valor de $ 6.000.000, la décima  parte del cual será importación extranjera. En esta hipótesis, sólo una mitad de los colombianos comerá pan de trigo; pero es probable que las dos terceras partes lo coman.

La gran ventaja de este cereal sobre el maíz consiste en dos cosas: la primera, que es de mucho más fácil conservación, pues al maíz lo persigue mucho el gorgojo; y la segunda, que el principio aromático y gustoso del maíz se evapora rápidamente, de suerte que el pan y aun el bizcocho hecho con él no resiste de un día para otro.

El arroz es de uso muy general, pero no sé por qué causa es muy limitado su cultivo. Se le introduce de Bengala y quizá del producido en el sur de la Unión Americana hasta Bogotá y Neiva, en los departamentos interiores de Cundinamarca y Tolima. No puede calcular cuál sea el valor del arroz nacional Actual. mente se vende en estos departamentos a veinte centavos la libra. Ahora cincuenta años recuerdo que no excedía de sesenta a ochenta centavos la arroba, es decir, de dos o tres centavos libra.

Aparte de las papas, nuestras cordilleras producen otras raíces más alimenticias y sabrosas. La |arracacha,. la |yuca, la |batata (boniato en la isla de Cuba), el |ñame,. el |malangai, el |bore, el |nabo de indio o |invio, las |hibias, de las cuales sólo se hace gran consumo de las dos primeras.

La arracacha es una planta en extremo rica que se produce en una zona angosta de los Andes, entre 1.500 y 2.000 metros de altura, bien que alguna variedad ha logrado aclimatación en la sabana de Bogotá a 2.500 metros. Se compone de cuatro partes útiles; la raíz propiamente dicha, llamada el grano; la |coya, o cuello grueso entre la raíz y la corona, de donde se desprenden los tallos: estas dos partes son comestibles, pero la’ primera es la más sabrosa y suculenta; la parte de cuello que sale a flor de tierra y de donde empiezan las hojas, se llama |troncho, sirve para la reproducción de la planta y es buen alimento para el ganado vacuno y el caballar, y en fin, las hojas, que son buen forraje para las bestias de servicio, principalmente para los bueyes.

Ocupa la tierra desde ochenta días hasta seis meses, según la temperatura y la variedad que se siembre, Y rinde en término medio, por fanegada, tres cargas de grano, o cuatro o seis de coya y una de troncho. Es más alimenticia y de más fácil digestión que la papa, en términos que se puede dar a los convalecientes Y a las personas de estómago delicado. Se emplea como la papa, en ajiaco, naco, cocida en el puchero,  en paste­tortas, y se hace también —a lo que la papa no se presta— bocadillos y jaleas muy agradables. Conozco tres o cuatro variedades de esta raíz.

El consumo de la yuca es mucho más extenso, pues se la cultiva desde la orilla del mar hasta 1.500 metros de altura. En el Alto Magdalena se conocen estas variedades de ella: |canoa, playera, algodona, chicora, veleña, cundayuna, yema de huevo y dos o tres más, que ocupan la tierra desde tres meses hasta un año y aun catorce meses, y dan sus raíces de gran tamaño, como la primera mencionada, con frecuencia de dos arrobas de peso. hasta raíces pequeñas muy delicadas y sabrosas.   Tiene la ventaja de que las raíces penetran en la tierra hasta sesenta y setenta centímetros, dando paso a la luz, la humedad y demás agentes atmosféricos, lo que equivale al trabajo de un arado inmenso. Estas raíces conservan muy bien debajo de la tierra hasta por seis meses, y se dice que hasta por un año, de suerte que no hay necesidad de sacar a luz toda la cosecha después de sazonada. Juzgo que pasa de dos millones de cargas el producto anual, cantidad que representa un valor de cuatro a seis millones de pesos. De ella se extrae el almidón, que se emplea en la preparación de la ropa blanca; de una de sus variedades, el |casabe, especie de tortilla o arepa que reemplaza el pan de trigo entre las poblaciones de las llanuras orientales y en las márgenes medio desiertas de las orillas del Magdalena y del Atrato, y en el Brasil se prepara con ella tapioca, especie de pasta granulosa que puede conservarse  por mucho tiempo. En algunos cantones de Boyacá, en las provincias del Socorro y Soto, en las tierras calientes de Cundinamarca y Antioquia, y en todas las del Bajo Magdalena, es quizá el elemento principal de la alimentación. Con ella se hace un pan muy agradable al sacarlo del horno, pero que pierde pronto su sabor y su aroma.

La familia de las leguminosas, habas, arvejas, garbanzos, frijoles, lentejas, no es muy frecuente entre nosotros. Los frijoles en Antioquia y algo en Santander, las habas y arvejas en Cundinamarca y Boyacá, los garbanzos muy poco, autorizan para decir, al contrario dé lo que en España, que “ésta no es tierra de garbanzos”, lo que es de sentir porque esta familia es muy alimenticia, sabrosa, de buena conservación y tiene la ventaja de mantener su fertilidad a la tierra en que se siembra, más aún, la de servir como un abono, principalmente cuando en tierra la planta recién nacida. No puedo formar cálculo alguno de la producción de este artículo.

El de frutas es muy variado y abundante en todas partes. Las tierras templadas entre 20 y 24 grados centígrados parecen ser las preferidas de la naturaleza para este efecto. Aguacates, chirimoyas, plátanos de postre, naranjas, limas, granadillas, zapotes, guayabas. papayas, caimitos, piñas, pitahayas, pomarrosas, badeas, guamas, pepinos, y varias de los climas fríos que, aclimatadas, son mejores que en su temperatura de origen, como los duraznos, melocotones, albaricoques y moras. Las frutas en que sobresalen los climas cálidos son los mangos, el plátano hartón, la patilla o sandía, el melón, el almendrón, el níspero, las uvas de postre, el coco, la ciruela americana, y a veces el aguacate. En las tierras frías, la cereza, la curuba, la manzana, la pera, la ciruela europea, la fresa, y cultivado con mucho esmero, el durazno. De todas ellas se encuentra una variedad y una abundancia extrema en Bogotá.

La producción de frutas, todavía poco atendida en nuestro país, y deduciendo el valor del plátano no puede estimarse en menos de ocho millones de pesos anuales. Hay muchas frutas silvestres que pudieran dar lugar a cultivos interesantes, como las |uvas camaronas que se producen en tierras de 12 a 14 grados de temperatura. las |gulupas, las |uvas de playa, el |merecure y la |leche-miel, de los territorios orientales, los frutos de diversas variedades de palmas y cactus, el |algarrobo antioqueño, etc.

Juzgo. pues, que se puede estimar en ciento cincuenta millones de pesos oro la alimentación anual de los cinco millones de habitantes de Colombia. Y como este gasto forma las dos terceras partes, a lo menos, de todos los consumos, quizá no excede el monto de éstos de doscientos cuarenta millones anuales.

El resumen de nuestros consumos anuales es el siguiente:

Carne de res vacuna (700.000 reses) ........................$     25.000.000

Marranos (600.000) a $ 8.00  ..........................................4.800.000

Huevos, gallinas y demás aves de corral ............................8.000.000

Papas (4.000.000 de cargas) ..........................................10.000.000

Maíz (6.000.000 de cargas) ............................................14.200.000

Trigo (1 .000.000 de cargas) ...........................................6.000.000

Cacao (40.000 cargas) ....................................................3.000.000

Plátanos (12.000.000 de cargas) ....................................13.000.000

Azúcar, panela y miel.....................................................15.000.000

Leche, queso y mantequilla       

Yucas (2.000.000 de cargas) ............................................5.000.000

              Pasan ........................104.000.000

              Vienen .......................104.000.000

 

Cerveza y cebada                

    Arracacha (500.000 cargas) ............................................1.000.000

Licores y vinos extranjeros | 1 |

Frutas (sin comprender los plátanos) ................................6.000.000

Sal (400.000 cargas)....................................................... 4.000.000

Arroz                        

Pescado                        

Leguminosas                   

Vinagre, aceite y especias varias    

Artículos varios (combustibles y una
gran variedad de pequeños artículos como
tomates, cebollas, repollos, etc.) ....................................20.000.000

                Total, oro.......................................................135.000.000

 

1 La chicha, el guarapo y el aguardiente, que son bebidas nacionales, están comprendidas en el cálculo de maíz, paneña y miel

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