CAPITULO XVI
Consumos alimenticios interiores.Mercancías
extranjeras.café Azúcar.Tejidos del país.
Sal.Tabaco.Cacao.Maízplátanos.Papas.Trigo.Arroz.Raíces
y tubérculos.
Arracacha.Yuca.Leguminosas.Frutas.
Los artículos más notables del comercio interior, es decir, los
que viajan a más de diez leguas en donde se producen, son:
Las mercancías extranjeras.
Los artículos exportables, como son el café, el tabaco, los
cueros, el algodón y las maderas de tinta.
El azúcar, que ya no es mercancía explotable, sino al
contrario.
Los tejidos de algodón, de lana y de fique trabajados en el
país.
El ganado vacuno y los cerdos gordos.
La sal.
El tabaco.
El cacao.
Las mercancías extranjeras pagan cincuenta y cinco pesos por
tonelada o veinticinco por metro cúbico, Según la conveniencia de
los porteadores, en las doscientas leguas que median entre
Barranquila y Honda; por término medio doce pesos por carga de diez
arrobas de Honda a Facatativá (catorce leguas) y unos centavos por
carga, en ferrocarril, de Facatativa a Bogotá (ocho leguas).
Este comercio da un movimiento de cien mil cargas, más o menos,
en el río Magdalena y los caminos de tierra que de Puerto Berrío a
Honda conducen a Medellín y a Bogotá.
Los artículos exportables cuestan lo mismo que las mercancías
extranjeras, excepto los que se recogen a las orillas del
Magdalena, como el algodón, a veces el tabaco, y las maderas de
tinte. El café, que paga por término medio en su transporte de las
plantaciones de los Estados de Antioquia y Cundinamarca hasta
ponerse a bordo del buque de mar, diez y seis pesos por carga, que
equivalen a seis centavos en oro por libra. Es decir, la tercera
parte del precio americano o europeo cuando se le cotiza a diez y
ocho centavos, y el cincuenta por ciento, cuando como ahora (1897)
se vende por término medio a sólo doce.
La provisión de azúcar en los departamentos de Boyacá y
Cundinamarca procede de dos centros: Zapatoca, en Santander, a
sesenta leguas de Bogotá, y Chaguaní, a la orilla del Magdalena, en
Cundinamarca mismo, a veinte leguas de la capital, su centro más
notable de consumo. Estas distancias explican el alto precio de
treinta a cuarenta centavos por libra a que se le paga en la
actualidad, cuando ahora medio siglo sólo valía tres o cuatro
centavos. El flete debía ser insignificante al favor del bajo
precio de las dehesas en que se mantenían las mulas, así como del
valor de veinticinco a treinta pesos cada una de éstas, en vez de
ocho veces mayor que cuesta hoy. Entonces el cantón de Vélez era el
lugar preferido para la cría de mulas. La producción de azúcar está
sentenciada a desaparecer entre nosotros por efecto de los
progresos realizados por la mecánica y la química en Europa y por
la agricultura en las islas de las Antillas, en Cuba
principalmente, a no ser que estos progresos sean introducidos
también entre nosotros.
Los tejidos del país están igualmente expuestos a la competencia
irresistible de las manufacturas europeas. El algodón se vende a
más bajo precio en Liverpool, llevado de mil y dos mil leguas de
distancia, que en los lugares en que aquí se le produce, sin tener
aún recargo alguno de transporte. La maquinaria con que se le
trabaja, sale recargada entre nosotros con más de un 100 por 100 de
gastos de traslación. La mano de obra es allá más inteligente, más
educada, lo que significa que es más barata que la nuestra. Sin
embargo, se puede confiar en la conservación de nuestras industrias
de tejidos, al favor de la inclinación que hacia ellas tienen
nuestras poblaciones indígenas del centro de la república, entre
quienes tiene muchos siglos la tradición de esa clase de trabajos.
Déseles un poco de protección, no en altos derechos de aduana, sino
en instrucción manual en las escuelas, en la introducción de
aparatos más adelantados que los rústicos telares de nuestros
conciudadanos chibchas y guanes, y se verán en poco tiempo
progresos notables. Sobre todo, favorézcanse entre ellos costumbres
de asociación.
Los lugares en que estas producciones existen en Santander,
Boyacá y Cundinamarca, son diversos; pero en el primero de estos
departamentos la ciudad del Socorro es el mercado y centro
principal. En el segundo, el Cocuy, Soatá, Sogamoso, Duítama,
Ramiriquí Y el valle de Tensa. En el tercero, Guatavita, Guachetá,
Guasca, y otros. Los mercados de distribución en Cundinamarca son
Zipaquirá, Bogotá, Facatativá y La Mesa. De Bogotá se llevan al
Tolima, al Cauca, Antioquía y aun a la Costa. De La Mesa, Zipaquirá
y Facatativá, a la orilla del Magdalena y Tolima. Muy disminuido
como está este ramo de trabajo, por la preferencia injusta que la
bonita exterioridad de las extranjeras hace dar a nuestros
labriegos sobre las sólidas y durables telas del país, todavía
representan a mi juicio, algo como ocho o diez millones de pesos
anuales, si se incluyen las manufacturas de fique, que en sacos,
alpargatas, lazos y otros objetos, representan una suma de
consideración.
En pago de estas manufacturas sale de Zipaquirá, Chita y Recetor
una corriente de cargas de sal que va por el norte hasta el
Chicamocha, recorriendo los departamentos de Boyacá y Santander por
sesenta leguas, y por el sur hasta Neiva, al través del Tolima, en
una distancia igual. De Zipaquirá y las salinas de su dependencia
salen unas setenta mil cargas de 8 a 9 arrobas cada una, cuarenta
mil hacia el norte y treinta mil al sur y occidente. De Chita y
Recetor parten otras cuarenta mil a distribuirse entre Boyacá y
Santander. El resto de sal, hasta completar la producida se consume
en Cundinamarca. De Maracaibo viene a Cúcuta y de allí se interna
hasta Bucaramanga una cantidad de cargas al año. De las salinas de
la Costa Atlántica y de la isla de Curazao se distribuyen entre
Bolívar, Magdalena, Antioquia y parte del Tolima,... cargas
anualmente. De la costa del Perú, en fin, vienen al departamento
del Cauca, por los puertos de Tumaco y Buenaventura, cargamentos de
este artículo que alcanzan a... cargas. La sal representa. pues, en
nuestra economía interior, más de doscientas mil cargas, que
caminan hasta sesenta leguas de distancia por las. Vías terrestres,
y hasta doscientas cincuenta por las fluviales Hasta 1880 el
movimiento de sal era más considerable que hoy, a favor del bajo
precio a que se mantenía el artículo en los almacenes del gobierno;
pero la regeneración, o más bien los sistemas del señor Núñez,
subieron a más del doble el precio de monopolio y establecieron en
los departamentos de la Costa Atlántica una política de Contratos
tan pronto celebrados como rescindidos con indemnizaciones a los
contratistas, que no produjeron entradas al tesoro, pero sí al
bolsillo de algunos especuladores, y una duplicación o más del
precio de este articulo de primera necesidad en las poblaciones
ribereñas del mar.
El tabaco era, durante el monopolio, un artículo que recorría
todos los caminos de la república desde las factorías de Ambalema,
Palmira y Girón, pues el estanco se encargaba de proveer a todas
las poblaciones. No era grande esta circulación; el consumo no
pasaba de cien o ciento veinte mil arrobas por año, lo que no daba
más de doce a quince mil cargas de mula. Con todo, al lado del
tabaco viajaban otros artículos, y ocasionaba retorno de otros
efectos para aprovechar el viaje de regreso de las mulas. Hoy cada
sección de la república se provee de su propio tabaco, y este
artículo no viaja, en el consumo interior, exclusivamente en hojas
o
|tangos, sino ya en la forma de cigarros.
El cacao es un artículo alimenticio considerado como de primera
necesidad entre nosotros, cuyo cultivo no sólo no ha dado un solo
paso de progreso, sino más bien algunos hacia atrás, en el curso de
este siglo. En 1848, el precio medio no excedía de treinta y dos
pesos la carga de diez arrobas en el mercado de Bogotá. En la
actualidad es seis u ocho veces mayor, es decir, oscila entre
ciento sesenta y doscientos cuarenta pesos. Este grano se produce
en el sur del Tolima, en el Valle del Cauca y en los distritos de
Cúcuta y Girón. También se produce, y se dice que de muy buena
calidad, en las orillas de Magdalena, abajo de Honda, y las orillas
del mar, en la Ciénaga de Santa Marta; pero sólo en el Valle del
Cauca, se recogen anualmente más de veinte mil cargas. En Neiva no
pasa la cosecha de siete u ocho mil cargas, y en Cúcuta y Girón se
dice que están medio abandonadas las plantaciones. ¿A qué causas se
debe esta situación? El cultivo del cacao sería más productivo que
el del café, puesto que su precio actual en el mercado interior, y
sin grandes gastos de transporte, es más que doble que el del otro
en sus mejores años. Sospecho que el cultivo del cacao requiere más
inteligencia y más consagración por parte del propietario, y aquí
está la dificultad; no hay en el país un solo establecimiento de
educación agrícola, y nuestros agricultores son enteramente
ignorantes de las nociones científicas; sólo pueden seguir la
rutina de sus antepasados, y en cualquiera eventualidad no
conocidas antes, la indecisión y el no hacer nada es su único
camino. Es cosa singular que el único colegio de agricultura,
establecido con grandes dificultades en Bogotá, fue convertido por
el señor Núñez en cuartel.
El cacao recorre las sesenta u ochenta leguas que median entre
el sur del Tolima y Bogotá, en cantidad de seis u ocho mil cargas
al año. Otro tanto o quizás más camina desde Cartago y Buga hasta
el interior de Antioquia, y de seis a ocho mil cargas salen por el
puerto de Buenaventura a buscar mercado en los Estados Unidos y
Francia.
El cacao se producía ahora cincuenta o sesenta años en las vegas
del Cauca, cerca de la ciudad de Antioquia; en las del río de
Girón, en la ciudad de este nombre, y en las de Pamplonita y del
Zulia, en los valles de Cúcuta; pero en todos estos lugares ha
desaparecido casi por entero: en Antioquía, por la aparición de la
enfermedad de
|la mancha; en Girón y Cúcuta, acaso por la
vejez de los árboles que, como en la de todos los seres que nacen,
es una causa de muerte; pero no se han hecho esfuerzos serios ni
para combatir la enfermedad, ni para reponer las plantaciones en
otros lugares. Se dice que en el sur del Tolima está sucediendo
igual cosa, y ella se atribuye al alto precio de este grano en el
interior de la república. La introducción de cacao de Caracas y de
Guayaquil se ha intentado.. ya por algunos comerciantes.
El maíz es el cereal de más extenso consumo entre nosotros.
Probablemente alcanza la producción a tres o cuatro millones dé
cargas al año; pero no puede hacerse cálculo alguno positivo,
porque ni se recogen estadísticas ni el articulo viaja más de diez
leguas del sitio en que se le cosecha. Se emplea como alimento
universal en la mazamorra, la arepa y la chicha; sirve para la ceba
de tres o cuatrocientos mil marranos, cada uno de los cuales
consume de dos a cuatro cargas de grano; en la alimentación de
algunos millones de aves caseras, y muy poco en la de bestias
caballares o mulares y de las vacas de leche. Se produce en todos
los climas desde la orilla del mar hasta tres mil metros de altura;
no necesita tierras de profunda capa vegetal, pues le bastan veinte
centímetros y se alimenta mucho más de los elementos atmosféricos
como lo indican sus grandes y largas hojas. Si hubiese medios de
transportes económicos podría producirse en cantidades dobles y
triples que hoy y a mucho más bajo precio para transformarse en
carne, leche, huevos y fuerza animal. Su producción ordinaria
alcanza hasta treinta cargas o trescientas arrobas por fanegada y
por año en las tierras calientes, en donde admite dos y hasta tres
cosechas por año y de diez y seis a veinte cargas en las frías. Su
sabor es preferido entre nosotros al del trigo y se presta mucho
más que éste para ser preparado en muy diferentes formas y
condimentación. Juzgo que no baja de diez millones de pesos oro su
producción anual.
La langosta ha reducido mucho su cultivo en los últimos veinte
años, pues ha atacado los cultivos de las tierras calientes y
templadas en toda la república, desde la orilla del mar hasta mil
metros de altura: de este nivel no ha pasado a las tierras
frías.
El plátano es a mi ver el más rico presente de la madre tierra a
la humanidad americana. En sus diversas variedades se produce desde
la orilla del mar hasta 1.200 metros sobre este nivel: el
|hárton necesita una temperatura media de veintitrés a
veinticuatro grados centígrados y tierras húmedas abundantes en
humus para llegar a toda su riqueza y sabor; pero el
|dominico le es muy poco inferior, se produce hasta en los
climas de veinte grados, en las faldas de los cerros o en las
llanuras, y da racimos más grandes que aquél. El primero los da de
25 a 30 frutas a lo más, mientras que el dominico da 50 a 70, y a
veces más. Esta variedad se deja mucho a la primera; mas no llega a
la suavidad y el dulce de la otra, la cual preparada al sol como
fruta pasa, es una de las más agradables que se pueden Comer,
superior al higo y a la ciruela pasa. No sé por qué ¡lo se le
prepara así en gran cantidad. La tercera Variedad es la del
|guineo cambure, que asimismo como las dos anteriores, puede
consumirse verde o maduro, preparado con sal y cocido en el ajiaco
popular
|llamado coli
|, o como fruta de postre. Estas
tres variedades pueden emplearse verdes, pintones, o maduros, en
preparaciones de sal o crudos cuando maduros: cocidos, asados o
fritos. El guineo verde, cortado en tajadas muy delgadas y secado
al sol o al horno, puede conservarse por meses y aun años en Un
lugar seco, y constituye, reducido a harina, un alimento más
agradable que la tapioca, principalmente útil para los niños, en
quienes reemplaza perfectamente el pecho de la madre. Las demás
variedades:
|manzanos, habanos, bocadillos, pacíficos,
resplandor, de
|miniatura sólo se usan como fruta de
postre. Es extraño que en los Estados Unidos en donde de algunos
años a esta parte se han despertado el gusto por este fruto, sólo
se consuma el
|habano, plátano casi del tamaño del
|hartón, de un. color plateado, mucho aroma y sabor delicado,
es verdad, pero de muy difícil conservación para su transporte,
mientras que las tres primeras clases son más alimenticias,
igualmente agradables y resisten mejor la transportación a largas
distancias.
La importación de ellos en la gran república representa en la
actualidad un valor anual de cerca de diez millones de pesos, en
cuya suma figura Colombia por poco menos de la décima parte.
El consumo interior de él, principalmente del
|har
|t
|ón, el
|dominico y el
|guineo,
alcanza a un guarismo difícil de apreciar, no menor, eso sí, de
ocho millones de pesos anuales. Las vegas de los ríos en donde se
produce el hartón, cada día reducidas por la propagación del pasto
de para, rinden un producto de doscientas a trescientas cargas al
año por fanegada; y cuando la construcción de vías férreas permita
la conducción económica a largas distancias, adquirirán un valor de
quinientos o mil pesos por fanegada. En 1850 no valía el racimo de
plátanos
|hartones más de diez centavos; en la actualidad,
según la mayor o menor inmediación de los mercados, no baja de un
peso a un peso cincuenta centavos, pues en La Mesa se venden a
razón de tres o cuatro por diez centavos, y en Bogotá, de siete a
diez centavos cada fruta.
Como artículo alimenticio, el
|hartón representa en las
tierras calientes la mitad de la ración diaria de los peones: es de
muy fácil digestión, de muy fácil preparación, ya sea cocido o
asado, y los peones que se alimentan con él no ceden y quizá
sobrepujan en fuerza y agilidad a los de tierra fría; se presta a
mucha variedad de preparaciones sabrosas; su plantación tupida y
hojosa defiende la tierra de los ardores del sol de los trópicos
mejor que ninguna otra planta; su cultivo es fácil y sencillo: el
tronco o vástago, después de cortado el racimo, es un buen alimento
para los bueyes, bestias mulares y aun para los marranos; las
cáscaras del vástago se aplican en Filipinas y otras islas de
Oceanía para la fabricación de papel y la de sacos y lazos, pues la
fibra tiene bastante resistencia, y cuando ya, por la vejez, es
poco productiva la plantación, queda el terreno naturalmente limpio
y preparado para Otros cultivos, como el de la caña de azúcar,
árboles frutales, maíz o pastos.
Es una cuestión difícil entre los agrónomos la de Saber si el
plátano es originario de América o si fue introducido de África
después del primer viaje de Colón. De Candolle se inclina en su
libro sobre el
|Origen de
|Las plantas cultivadas, al
concepto de que fue introducida de las Canarias o las islas de Cabo
Verde o Santo Domingo, de donde rápidamente se propagó a todas las
antillas y el Continente de América. A la verdad, los escritos que
nos quedan de los primeros conquistadores no mencionan
como alimento de las tribus americanas sino las papas, el maíz y
algunas raíces como el ñame, la yuca, el malangay, el bore y la
batata, sin mención alguna del plátano, sino cuarenta o cincuenta
años después del descubrimiento, y esto solamente en las costas del
Pacífico; pero también muy difícil admitir que su propagación
hubiese sido tan simultánea y tan rápida desde el golfo de México
basta los tributarios meridionales del Amazonas, entre tribus
salvajes o semisalvajes que procuraban evitar todo contacto con los
europeos, hasta el puntó de constituir en breve el casi único
alimento de esas tribus en las regiones del alto y del bajo
Orinoco, por ejemplo, adonde casi no penetró la colonización
española.
Aunque la papa es indígena de las altas mesas de los Andes, en
la zona tórrida, su aclimatación en la zona templada, en la cual
fructifica y sazona durante los calores del estío, ha sido más
afortunada que en su cuna primitiva. En los Estados Unidos, en
Irlanda, en Alemania, su reproducción es abundante, de suerte que
puede calcularse en 20 por 1 de semilla a lo menos; entre nosotros
no pasa hoy de 5 por 1, lo cual explica por qué allá vale de $ 1,50
a $ 2,00 la carga, o de $ 0,60 a $ 0,80 el quintal, mientras que
aquí tiene ya un precio medio de $ 10,00 por carga o $ 4,00 el
quintal.
Hasta 1850 y aun 1860 era frecuente oír hablar de cosechas de 30
y aun de 40 por 1. Entre otras recuerdo tina de 35 por 1 recogida
por el señor Aquilino Quijano en su hacienda de
|Potrero
Grande y otra de más de 30 por 1 obtenida por el señor Ricardo
Gaitán en las inmediaciones de Bogotá. Entonces había variedades
superiores como la llamada
|Caicedo, distinguida por su sabor
exquisito, que hoy ha desaparecido por entero. Recuerdo que en 1868
y 1869, en las sesiones de la
|Sociedad Agrícola
Cundinamarquesa, de la que fui uno de los fundadores, oí hablar
de las siguientes variedades:
|Caiceda, Ojona, Arrayana,
Tuquerreña, Pastusa, Huamatanga, Rodilla de indio, Quiteña,
Huevaa,
|Pepina y quizá de otras más, de las que apenas
se mencionan hoy dos o tres.
En 1864, si no me engaña el recuerdo, principió la enfermedad de
la mancha a hacer sus estragos, a la que sólo resistió, según se
decía, la tuquerreña. La zona de cultivo de este tubérculo, que
antes se extendía a tierras templadas, como Ubaque, Fómeque y hasta
las inmediaciones de Tena, es decir, a terrenos de 1.800 metros
sobre el nivel del mar, ha ido estrechándose hasta las alturas de
3.000, en donde se cultiva hoy La del Hato, la mejor que se
encuentra en Bogotá.
Esta planta, que puede producirse en tierras de 1000 metros de
altura (pues la he visto prosperar a las orilla del Algodonal, en
las inmediaciones de Ocaña, al lado del plátano y de la caña de
azúcar), sólo se cultiva en Colombia en las mesas interandinas de
Pasto y Túquerres, en Sonsón y otros climas fríos de Antioquia, en
las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá y en Pamplona y la
antigua provincia de García Rovira, en Santander. La cosecha de la
sabana de Bogotá propiamente dicha (desde el Salto de Tequendama
hasta Tausa) se calcula en ochocientas mil a un millón de cargas de
10 arrobas al año, y la del resto de la república no puede
estimarse en menos de dos y medio a tres millones, con un valor que
no puede computarse en menos de doce a catorce millones de pesos
oro.
Actualmente se empiezan a preparar mejor los terrenos en que se
quiere sembrar este tubérculo, con el empleo de mejores azadas y el
de abonos químicos importados de Europa con gasto considerable, que
hasta ahora no han dado resultado dé consideración; pero es
indudable que ese movimiento, en que ha tomado la vanguardia el
doctor Manuel Antonio Angel en su hacienda de
|El Corzo,
conducirá a experiencias y restablecimiento de este cultivo tan
importante Probablemente esos abonos costosos podrán prepararse
aquí mismo con más economía, para lo cual el gobierno de
Cundinamarca debiera sostener un laboratorio de química agrícola,
como con resultados espléndidos han establecido las ciudades
principales en Alemania.
La producción de trigo no ha sido afortunada en nuestras tierras
altas, a pesar de que en algunos casos ha dado resultados
brillantes en la sabana de Bogotá. Ahora años oí al señor Agustín
Carrizosa Pardo que en su hacienda de
|Terreros había
obtenido en un barbecho de papas de poco más de tres fanegadas de
extensión, una cosecha de setenta u ochenta cargas de trigo, o sea
a razón de cincuenta a sesenta por una de sembradura. El hecho
general es que este grano no produce en Cundinamarca más de 3 ó 4
por 1, y que su precio se sostiene de $ 20 para arriba la carga de
10 arrobas, que en los Estados Unidos no vale más de $ 3 ó $ 4 (de
$ 0,60 a $ 1 el
|bushel de 58 libras de peso). En
consecuencia, estamos consumiendo harina americana en casi toda la
república, además de azúcar y manteca de la misma procedencia. Esta
situación vergonzosa y humillante de nuestra agricultura sólo
denota ignorancia en el pueblo y abandono total en el gobierno de
su tarea de fomentar el desarrollo industrial del país. De esto
último hay tres pruebas en el período de los diez y seis años que
acaban de pasar: la supresión de la Oficina de Agricultura fundada
en 1878; la clausura del Colegio Agrícola abierto en 1879, y el
abandono total de la Quinta Modelo establecida durante la
gobernación del general Salgar, en las inmediaciones de Bogotá, en
1874.
Hoy no se puede calcular la producción de trigo entre nosotros,
porque no se publican estadísticas de la importación americana, muy
notable ya, ni se las recoge tampoco en los departamentos. En
esta materia solo el señor Villamizar Gallardo, durante su
gobernación en Santander y los señores Pedro J. Berrío, Pedro
Restrepo Uribe y Luciano Restrepo en Antioquia, se procuraban
algunos datos.
Tomando, sin embargo, la base de que el consumo actual
represente un centavo por persona y por día, o sobre nuestra
población de cinco millones de habitantes, $ 18.000.000 por año, y
como en el consumo de pan, en el tamaño actual de Cundinamarca,
cada carga de harina produce, poco más o menos, $ 36 de pan, $
18.000.000 equivaldrían a 500.000 cargas de harina, guarismo que
encuentro muy bajo de acuerdo con lo que parece sugerir mi
observación diaria en las ciudades y en los campos de este
departamento. Juzgo, pues, que el consumo no bajará de centavo y
medio por cabeza al día, o sean 750 u 800.000 cargas de trigo, que
a $ 8 oro, suman un valor de $ 6.000.000, la décima parte del cual
será importación extranjera. En esta hipótesis, sólo una mitad de
los colombianos comerá pan de trigo; pero es probable que las dos
terceras partes lo coman.
La gran ventaja de este cereal sobre el maíz consiste en dos
cosas: la primera, que es de mucho más fácil conservación, pues al
maíz lo persigue mucho el gorgojo; y la segunda, que el principio
aromático y gustoso del maíz se evapora rápidamente, de suerte que
el pan y aun el bizcocho hecho con él no resiste de un día para
otro.
El arroz es de uso muy general, pero no sé por qué causa es muy
limitado su cultivo. Se le introduce de Bengala y quizá del
producido en el sur de la Unión Americana hasta Bogotá y Neiva, en
los departamentos interiores de Cundinamarca y Tolima. No puede
calcular cuál sea el valor del arroz nacional Actual. mente se
vende en estos departamentos a veinte centavos la libra. Ahora
cincuenta años recuerdo que no excedía de sesenta a ochenta
centavos la arroba, es decir, de dos o tres centavos libra.
Aparte de las papas, nuestras cordilleras producen otras raíces
más alimenticias y sabrosas. La
|arracacha,. la
|yuca,
la
|batata (boniato en la isla de Cuba), el
|ñame,. el
|malangai, el
|bore, el
|nabo de indio o
|invio, las
|hibias, de las cuales sólo se hace gran
consumo de las dos primeras.
La arracacha es una planta en extremo rica que se produce en una
zona angosta de los Andes, entre 1.500 y 2.000 metros de altura,
bien que alguna variedad ha logrado aclimatación en la sabana de
Bogotá a 2.500 metros. Se compone de cuatro partes útiles; la raíz
propiamente dicha, llamada el grano; la
|coya, o cuello
grueso entre la raíz y la corona, de donde se desprenden los
tallos: estas dos partes son comestibles, pero la primera es
la más sabrosa y suculenta; la parte de cuello que sale a flor de
tierra y de donde empiezan las hojas, se llama
|troncho,
sirve para la reproducción de la planta y es buen alimento para el
ganado vacuno y el caballar, y en fin, las hojas, que son buen
forraje para las bestias de servicio, principalmente para los
bueyes.
Ocupa la tierra desde ochenta días hasta seis meses, según la
temperatura y la variedad que se siembre, Y rinde en término medio,
por fanegada, tres cargas de grano, o cuatro o seis de coya y una
de troncho. Es más alimenticia y de más fácil digestión que la
papa, en términos que se puede dar a los convalecientes Y a las
personas de estómago delicado. Se emplea como la papa, en ajiaco,
naco, cocida en el puchero, en pastetortas, y se hace también
a lo que la papa no se presta bocadillos y jaleas muy
agradables. Conozco tres o cuatro variedades de esta raíz.
El consumo de la yuca es mucho más extenso, pues se la cultiva
desde la orilla del mar hasta 1.500 metros de altura. En el Alto
Magdalena se conocen estas variedades de ella:
|canoa, playera,
algodona, chicora, veleña, cundayuna, yema de huevo y dos o
tres más, que ocupan la tierra desde tres meses hasta un año y aun
catorce meses, y dan sus raíces de gran tamaño, como la primera
mencionada, con frecuencia de dos arrobas de peso. hasta raíces
pequeñas muy delicadas y sabrosas. Tiene la ventaja de que las
raíces penetran en la tierra hasta sesenta y setenta centímetros,
dando paso a la luz, la humedad y demás agentes atmosféricos, lo
que equivale al trabajo de un arado inmenso. Estas raíces conservan
muy bien debajo de la tierra hasta por seis meses, y se dice que
hasta por un año, de suerte que no hay necesidad de sacar a luz
toda la cosecha después de sazonada. Juzgo que pasa de dos millones
de cargas el producto anual, cantidad que representa un valor de
cuatro a seis millones de pesos. De ella se extrae el almidón, que
se emplea en la preparación de la ropa blanca; de una de sus
variedades, el
|casabe, especie de tortilla o arepa que
reemplaza el pan de trigo entre las poblaciones de las llanuras
orientales y en las márgenes medio desiertas de las orillas del
Magdalena y del Atrato, y en el Brasil se prepara con ella tapioca,
especie de pasta granulosa que puede conservarse por mucho tiempo.
En algunos cantones de Boyacá, en las provincias del Socorro y
Soto, en las tierras calientes de Cundinamarca y Antioquia, y en
todas las del Bajo Magdalena, es quizá el elemento principal de la
alimentación. Con ella se hace un pan muy agradable al sacarlo del
horno, pero que pierde pronto su sabor y su aroma.
La familia de las leguminosas, habas, arvejas, garbanzos,
frijoles, lentejas, no es muy frecuente entre nosotros. Los
frijoles en Antioquia y algo en Santander, las habas y arvejas en
Cundinamarca y Boyacá, los garbanzos muy poco, autorizan para
decir, al contrario dé lo que en España, que ésta no es
tierra de garbanzos, lo que es de sentir porque esta familia
es muy alimenticia, sabrosa, de buena conservación y tiene la
ventaja de mantener su fertilidad a la tierra en que se siembra,
más aún, la de servir como un abono, principalmente cuando en
tierra la planta recién nacida. No puedo formar cálculo alguno de
la producción de este artículo.
El de frutas es muy variado y abundante en todas partes. Las
tierras templadas entre 20 y 24 grados centígrados parecen ser las
preferidas de la naturaleza para este efecto. Aguacates,
chirimoyas, plátanos de postre, naranjas, limas, granadillas,
zapotes, guayabas. papayas, caimitos, piñas, pitahayas, pomarrosas,
badeas, guamas, pepinos, y varias de los climas fríos que,
aclimatadas, son mejores que en su temperatura de origen, como los
duraznos, melocotones, albaricoques y moras. Las frutas en que
sobresalen los climas cálidos son los mangos, el plátano hartón, la
patilla o sandía, el melón, el almendrón, el níspero, las uvas de
postre, el coco, la ciruela americana, y a veces el aguacate. En
las tierras frías, la cereza, la curuba, la manzana, la pera, la
ciruela europea, la fresa, y cultivado con mucho esmero, el
durazno. De todas ellas se encuentra una variedad y una abundancia
extrema en Bogotá.
La producción de frutas, todavía poco atendida en nuestro país,
y deduciendo el valor del plátano no puede estimarse en menos de
ocho millones de pesos anuales. Hay muchas frutas silvestres que
pudieran dar lugar a cultivos interesantes, como las
|uvas
camaronas que se producen en tierras de 12 a 14 grados de
temperatura. las
|gulupas, las
|uvas de playa, el
|merecure y la
|leche-miel, de los territorios
orientales, los frutos de diversas variedades de palmas y cactus,
el
|algarrobo antioqueño, etc.
Juzgo. pues, que se puede estimar en ciento cincuenta millones
de pesos oro la alimentación anual de los cinco millones de
habitantes de Colombia. Y como este gasto forma las dos terceras
partes, a lo menos, de todos los consumos, quizá no excede el monto
de éstos de doscientos cuarenta millones anuales.
El resumen de nuestros consumos anuales es el siguiente:
Carne de res vacuna (700.000 reses) ........................$
25.000.000
Marranos (600.000) a $ 8.00
..........................................4.800.000
Huevos, gallinas y demás aves de corral
............................8.000.000
Papas (4.000.000 de cargas)
..........................................10.000.000
Maíz (6.000.000 de cargas)
............................................14.200.000
Trigo (1 .000.000 de cargas)
...........................................6.000.000
Cacao (40.000 cargas)
....................................................3.000.000
Plátanos (12.000.000 de cargas)
....................................13.000.000
Azúcar, panela y
miel.....................................................15.000.000
Leche, queso y mantequilla
Yucas (2.000.000 de cargas)
............................................5.000.000
Pasan ........................104.000.000
Vienen .......................104.000.000
Cerveza y cebada
Arracacha (500.000 cargas)
............................................1.000.000
Licores y vinos extranjeros
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1
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Frutas (sin comprender los plátanos)
................................6.000.000
Sal (400.000
cargas).......................................................
4.000.000
Arroz
Pescado
Leguminosas
Vinagre, aceite y especias varias
Artículos varios (combustibles y una
gran variedad de pequeños artículos como
tomates, cebollas, repollos, etc.)
....................................20.000.000
Total,
oro.......................................................135.000.000
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1
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La chicha, el guarapo y el aguardiente, que son bebidas
nacionales, están comprendidas en el cálculo de maíz, paneña y
miel
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