CAPITULO XIV
Comercio exterior e interior.Artículos principales-
Oro plata. Tejidos de lana y algodón fabricados en el
país.carnes. Sombreros de nacuma -Dulces.-Tabaco.-
café.- Huevos y aves de corral.Pescado.
También es bueno hacer alguna reminiscencia del estado en que se
encontraba ahora medio siglo la industria en general, el comercio
interior y exterior y las rentas públicas, para lo cual debe
recordarse que la población total de la república apenas llegaba a
2.000.000, distribuidos entre las veinte provincias en que las
había dejado el régimen colonial, a saber:
Antioquía, formaba una sola provincia.
Bolívar, comprendía las dos de Cartagena y Mompós
Boyacá, las dos de Tunja y Casanare.
Cauca, las cinco de Cauca, Buenaventura, Popayán, Chocó y
Pasto.
Cundinamarca, era la provincia de Bogotá.
Magdalena, las dos de Santa Marta y Riohacha.
Panamá, las dos de Panamá y Veraguas.
Santander, las tres de Vélez, Socorro y Pamplona.
Tolima, las dos de Mariquita y Neiva.
Las producciones principales, aparte de los artículos
alimenticios que cada cual producía limitada a su propio consumo,
eran:
|Oro, en la provincia de Antioquia en cantidad de un
millón a millón y cuarto de pesos anuales.
En las de Popayán, Pasto (el distrito aurífero de Barbacoas) y
Chocó, llegaba a seiscientos o setecientos mil pesos.
En la de Pamplona se extraía de Bucaramanga y Girón por valor de
sesenta a ochenta mil pesos anuales.
En las de Mariquita y Neiva de los distritos de Coyaima y
Chaparral, y algo del de Aipe que no alcanzaba a sesenta mil
pesos.
El total, pues, de la república no pasaba de dos millones.
La producción de
|plata, que hasta 1885 llegaba a más de
un millón de pesos en Antioquia, Cauca (Marmato) y Mariquita
(Santana), era poco menos que nula en 1848.
|Tejidos de algodón y de lana, alcanzaban a un guarismo de
más de seis y quizá de siete millones de pesos en las provincias de
Tunja, el Socorro y algo en las de Bogotá y Pasto. Se fabricaban
telas de algodón para camisa, pantalón, sábanas, colchas, ruanas,
cortinas, toldos, hamacas y vestido interior de hombres y mujeres,
desde calidades ordinarias hasta tejidos bastante finos y de bonita
apariencia.
Frazadas, ruanas, telas para enaguas (frisa), monteras, medias,
guantes, chumbes y sombreros de fieltro de lana.
Con estas telas se vestían las dos terceras partes de la
población a lo menos, y se exportaba a Venezuela y el Ecuador en
cantidades de dos a trescientos mil pesos anuales. Sólo la gente
acomodada usaba telas europeas. Hoy esa producción no es mayor que
cincuenta anos atrás. Las telas extranjeras están reemplazando a
las nacionales.
|Carnes.- Se comía muy poca, pues no se les daba a los
trabajadores a salario, como hoy: no se empezó a introducir ganado
de Venezuela hasta 1846; y el que hoy se mueve de Bolívar y el
Magdalena hacia Santander y Panamá se exportaba a las Antillas,
aunque no en números considerables. A la sabana de Bogotá se le
traía en cantidades pequeñas y flaco, a engordarlo en sus buenas
dehesas, del Chaparral y Ortega. Juzgo que no pasaba de ciento
veinticinco mil reses el ganado vacuno que se llevaba a las
carnicerías en toda la república, y era de una tercera parte menos
peso, mejorada como ha sido con el cruzamiento, la raza de los
departamentos de Tolima, Cundinamarca, Boyacá, Santander y
Antioquia. El valor actual del ganado vacuno que se consume, no
baja quizá de veinticinco millones de pesos (oro),
|1
sea veinticinco veces mas que ahora medio siglo. Este es, pues,
uno de los artículos en cuyo consumo ha mejorado notablemente la
condición de nuestro pueblo. Para rectificar estas aserciones
téngase presente que la introducción de los pastos de guinea y para
data de 1845 y 1850, y que con ellos está cubierta una extensión de
cerca de dos millones de hectáreas (320 leguas cuadradas) en todos
los departamentos.
|Sombreros de nacuma.Se fabricaban en más abundancia
que en la actualidad en varios pueblos de las antiguas provincias
del Socorro y Soto en Bucaramanga, Piedecuesta, Zapatoca y
Barichara; en los de Antioquia y Aguadas de la de Antioquia y en
los de Timaná, Suaza y otros en la de Neiva. La fabricación pasaba
de un millón de sombreros, de los cuales más de la mitad se
exportaba a las Antillas. El valor total excedía de millón y medio
de pesos. Hoy reducida casi a las provincias de Antioquia y Neiva,
quizá no llega a los dos tercios: el sombrero de fieltro, más
ligero y durable, le ha hecho una competencia temible.
Dulce.Sospecho que la producción y consumo de este
artículo no ha guardado proporción con el aumento de población.
Muchas de las tierras antes destinadas al cultivo de la caña dulce
han sido transformadas en dehesas de pasto de guinea o aplicadas al
cultivo del café. El hecho es, que el precio del azúcar ha subido
de ochenta centavos a siete y ocho pesos la arroba, y la panela de
dos y medio centavos a quince y veinte la libra; de suerte que de
cinco o seis años a esta parte se consume en Bogotá azúcar refinada
americana o europea de seis a siete pesos la arroba. En 1848 se
exportaba azúcar de Guaduas a Inglaterra. En esta industria no se
ha introducido progreso alguno desde que en 1837 y 1838 estableció
el señor Guillermo Wills el primer trapiche movido por fuerza de
agua. Y sin embargo, ésta es una de las más grandes producciones
con que contamos, pues representa más de veinticinco millones de
pesos oro anuales en miel, panela y azúcar, y más de treinta si se
agrega la destilación de aguardiente.
|Tabaco - Este artículo tenía un preció abatido durante el
monopolio. Los compradores por cuenta de las. factorías lo pagaban
de cincuenta a sesenta centavos la arroba, y se consideró un gran
progreso para el pueblo cultivador cuando la casa de Montoya Sáenz
& Co., contratista de producción en Ambalema, ofreció subir
el Precio a noventa centavos. Cigarros hechos, delgados y de mala
calidad, por supuesto, se vendían en Guataquí, uno de los centros
principales del contrabando, de cinco a siete y medio centavos el
ciento.
De mejor tabaco comprado en el estanco y mejor factura, recuerdo
que vendía un señor Urrego en la Plaza de Bolívar, de veinticinco a
treinta centavos. El precio medio de ellos no baja en el día de un
peso sesenta centavos; desde ochenta centavos a que se encuentran
los inferiores, hasta cuatro pesos el ciento, los de superior
calidad.
La cosecha comprada en las tres factorías de toda la república
no pasó de ciento cuarenta mil arrobas en los años de 1846 a 1849.
Con la abolición del monopolio el precio de la hoja
|en rama,
como se decía, es decir, sin ninguna preparación, subió a tres,
cuatro y cinco pesos la arroba; la producción pasó de ochocientas
mil arrobas y la exportación llegó a ser hasta de quinientas mil en
un solo año. El valor producido por este artículo, que nunca había
llegado a pesar de los altos precios a que el estanco lo
ofrecía al público, a un millón de pesos, subió a cerca de
seis millones por año.
En la actualidad ha caído otra vez. Aunque sólo hay datos
relativos a la exportación por el río Magdalena. referentes al año
de 1892, se puede creer que ésta ha sido reducida en la actualidad
a menos de cincuenta mil quintales, y a no más de treinta mil el
consumo interior, pues noto que se fuma mucho menos tabaco ahora.
En efecto, por regla general las mujeres ya no fuman ni los niños y
los jóvenes de menos de diez Y ocho años, que eran los más furiosos
fumadores de otros tiempos. Ya casi no se fuma en la calle, y es el
cigarrillo, hecho de tabaco de Cuba o de Francia, el que ha
usurpado los privilegios del cigarro de otros días. Recuerdo que
era uno de los negocios de los vendedores de víveres en los pueblos
pobres de los alrededores de Bogotá, recoger los cabos de cigarros
(chicotes) que se encontraban en las calles y atrios de las
iglesias. para venderlos por libras en el mercado de su parroquia:
hoy no se tiene idea de esa escala descendente del vicio. Sería de
temer que si se restableciese, como algunos pensaron, el monopolio
de este articulo, no diera el resultado que se espetaba.
En resumen: la industria del cultivo de esta hoja que. en los
años de 1850 a 1865, era considerada como una de las principales
del país; que hizo subir de cinco y diez pesos a más de ciento el
valor de la fanegada de las tierras aptas para producirlo; que
triplicó la tasa de los jornales en las tierras calientes y la
duplicó a lo menos en las frías; que introdujo el consumo de carne
en la clase jornalera, y creó con ello una fuente de riqueza y de
prosperidad; que determinó la formación de dehesas de pastos
artificiales en una cantidad inapreciable; que resolvió el problema
de la navegación a vapor en el río Magdalena, la industria del
tabaco, digo, no es ya una fuente de progreso. Hanla secado: la
competencia de las grandes islas asiáticas, principalmente de las
colonias holandesas, y el espíritu fiscal que, la necesidad de
sostener grandes ejércitos permanentes, ha aguzado en Europa y
establecido derechos de importación casi prohibitivos sobre este
artículo. También ha concurrido a la ruina de muchas esperanzas la
ignorancia de las más triviales nociones de agricultura, empeñados
todos los agricultores en obtener tabaco de la misma calidad en la
misma tierra durante veinte o treinta años seguidos sin abonos, sin
el empleo de instrumentos aratorios perfeccionados, para pulverizar
la capa vegetal y sacar la superficie el subsuelo virgen.
Café.-- La exportación de este artículo apenas alcanzó 1848, a
varios quintales. En la actualidad (1897), puede ser de 600.000 a
700.000. No hay estadísticas publicadas por el gobierno posteriores
a 1892, en cuyo año sumaron 404.000
|
quintales; pero puede
calcularse que entre 1887 y hoy se han sembrado más de treinta
millones de árboles (que sólo requieren poco más de veinte mil
fanegadas, o sea a razón de dos mil fanegadas por año). Estas
nuevas plantaciones pueden producir, a razón de una libra por
árbol, 300.000
|
quintales más.
Este movimiento no se ha reducido a sólo las siembras de árboles
de café: ha sido acompañado por el establecimiento de potreros, el
de plantaciones de caña dulce y trapiches, y el de sementeras de
maíz, yuca, plátanos y otros artículos alimenticios para sostener
los peones. En todo él se ha requerido la inversión de doce
millones de pesos, poco más o menos, en los últimos diez años. Esto
sobre la hipótesis de que los trabajos equivalen a los de
cuatrocientos establecimientos con setenta y cinco mil árboles y un
gasto de treinta mil pesos en cada uno. En unas partes se ha
trabajado con más economía, como en los sembrados de cinco a diez
mil árboles, ejecutados casi tan sólo por pequeños propietarios y
sus familias: en otras con despilfarro, cuando el empresario era
novicio en trabajos agrícolas o no estaba presente en la ejecución
de las obras. Este último caso ha sido muy común. En algunas partes
se ha montado una maquinaria costosa, en lo general con muy poca
habilidad, en otras se ha prescindido de aparatos para
despergaminar el grano. Y la exportación se hace en esta forma
primitiva, pero más económica de capital de primer establecimiento
Y más adecuada para preservar el fruto de las diversas influencias
dañosas de un largo viaje.
Este sistema ha prevalecido últimamente en las nueve décimas
partes de las empresas de exportación.
Como el desembolso se ha hecho en papel moneda, el cual ha
tenido descuentos variados en relación con el oro, desde treinta y
cincuenta por ciento de 1886 a 1890, y de cincuenta a sesenta y
seis por ciento en los últimos siete años, puede reducirse a siete
millones en oro la suma que representan los cafetales montados en
los últimos diez años, o sea un poco menos de veinte mil pesos en
oro cada uno, lo que no se juzgará muy distante de la verdad.
Aplicando estas bases de avalúo a las demás empresas de cultivo
de café existentes en Colombia, y calculando en mil
establecimientos de setenta y cinco mil árboles cada uno los de
toda la república, tendremos que este ramo de riqueza colombiana
vale veinte millones de pesos oro, diez y nueve vigésimos de los
cuales han sido fundados en el medio siglo que acaba de pasar; pero
ocho vigésimos en los últimos diez años.
|
1
|
El precio medio de un novillo gordo de doce arrobas de carne y
una y media de sebo no baja de $ 75 en papel moneda, o sea $30 en
oro: sobre 800.000 esto representa la suma que damos arriba.
|
|
|