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INDICE
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CAPITULO I
ETNOLOGIA DE LOS
CHIBCHAS
Antes de tratar de las producciones de los pueblos
neogranadinos, trataremos de conocerlos a ellos mismos, para poder
luego juzgar con más acierto de los restos de su habilidad y de sus
artes.
La primera cuestión que tenemos que resolver en la historia de
un pueblo es su origen. Sin pensar en hacerlo con respecto a los
antiguos neogranadinos, solo daré los datos que hasta ahora se
poseen. Dos opiniones hay cerca del origen del género humano en
general. La primera la que trae y nos enseña la Biblia, según la
cual todos somos hijos de un mismo padre, Adán. La segunda es la de
aquellos que sostienen la diversidad de raíces, o por explicarme
mejor, tantos padres Adanes, tantas creaciones particulares como
razas hay. La teoría de la sucesión, es decir, aquella en que se
toma por dado que así como del huevo, de una mera célula sale un
animal formado, así también de un animal puede formarse otro de un
mayor grado de perfección material y también moral, los extremos de
esta línea siendo la simple célula y el más grandioso de todos los
animales, el hombre; pero ha sido tan combatida y tan poco seguida,
talvez por cierto orgullo innato, que a pesar de las probabilidades
o razones que tenga, me ha parecido suficiente apenas nombrarla. La
teoría de la diversidadespecífica de razas es tan intenible, que
sin más decir podemos dejar esta cuestión, la cual últimamente, en
especial en Norteamérica, ha excitado alguna controversia. Quédanos
pues un origen primordial para toda la raza humana y entonces la
cuestión es, saber de qué tronco o familia del antiguo continente
se pobló el nuevo o bien viceversa, que también es posible, aunque
improbable, que del que llamamos nuevo se haya poblado el viejo
continente. La opinión unánimemente seguida es que el nuevo
continente ha sido poblado por las familias orientales del antiguo.
Solo sabemos nosotros, según Rafi,
|I
que la América fue descubierta o bien
que se tuvo noticia de ella, por los islandeses en los siglos
décimo y undécimo. El obispo de Islandia Thorlak Rnulfson, biznieto
de ThorfinnKarlsefne quien acaudillaba una considerable expedición
al hemisferio occidental, escribió los viajes de los islandeses,
por los cuales consta que Bjarne Herjufson viajando de Islandia a
Groenlandia, navegó a lo largo de la costa oriental de América en
el año 986. También que Leif partió en el año mil para la América
con treinta y cinco compañeros y descubrió la parte septentrional
de los Estados Unidos y el Canadá; que a este siguieron otros y que
encuentros hubo en América de amigos islandeses, unos idos allí por
descubrir y otros obedeciendo las leyes imperiosas de las olas y
los vientos. Sabemos además que en 1492 Cristóbal Colón descubrió
el Nuevo Continente, y estos son todos los datos históricos que
tenemos.
De dónde fueron las gentes a América para poblarla y cómo
pasaron el océano, son, pues, cuestiones que tenemos que resolver
por analogía, por conjetura y después de un profundo estudio
comparativo de todas las naciones americanas y del antiguo
continente, como también de las causas físicas y de los cambios que
estas han producido sobre nuestro planeta. Hasta ahora la
filología, la etnología, la anatomía, han dado muchos datos y
varios han creído ya haber encontrado en el antiguo continente el
verdadero tronco o raíz de ciertas familias y naciones americanas.
Sin embargo hasta hoy no hay opinión fija y solamente la
obtendremos después de un estudio más minucioso de las naciones
americanas, después que las ciencias se cultiven con todo esplendor
en nuestras universidades y el sabio europeo haga repetidos
estudios sobre el Asia y sus naciones. Dificilísima es la cuestión
pero no insoluble. Respecto a los chibchas (o muiscas) el señor
Paravey ha hecho un profundo estudio y comparado su lengua con la
del Japón, con la vizcaína y el árabe. Es de opinión, después de
haber dado sus razones, que el origen de los muiscas es japonés o
menos probablemente árabe o vizcaíno. Con brevedad expondré aquí un
extracto de la Memoria del señor Paravey,
|II
citando solo la analogía de las
palabras de más notoriedad.
Hasta que el señor Paravey dio su Memoria a luz, no se había
hecho ningún trabajo especial sobre la materia, bien que aquí o
allí se habían tocado ciertas, analogías entre las naciones chibcha
y japonesa. El autor se apoya en criterios enteramente
filológicos.
|Origen de los chibchas. - En japonés debemos saber que
las letras se cambian frecuentemente, y esto no solo sucede en esta
lengua, pues también, aunque incorrectamente, vemos en nuestro
mismo país cómo los habitantes del valle del Magdalena, de raza
africana, emplean la
|r por la
|1 y otros cambios que
apenas necesitamos mencionar. En japonés, la letra
|b se
cambia en
|m y f, también la
|k en
|f y
|b,
d en t,
|r en
|1 y h en
|f, lo cual nos sirve
para entender mejor lo que sigue y cercioramos más de la
probabilidad.
En primer lugar él ve en
|Iraca, nombre del famoso templo
de Sogamoso, incendiado por los españoles la misma noche que
tomaron el pueblo, el
|Irac, nombre de la Caldea, el
Irac-arábico. Además nota que la Biblia samaritana ha dado el
nombre al
|Irac o
|Lilac a la antigua y célebre ciudad
de Babel, edificada poco después del diluvio y que aun hoy se llama
|Hillach o
|Hillah a donde existen inmensas ruinas.
Los nombres de los tres jefes chibchas eran zaque, zipa y
tithua: he aquí su coincidencia con los nombres japoneses:
|Seike es el nombre de los gobernadores del Japón, el cual
poco difiere de zaque que, a su vez, parece tener analogía con
|Fi-saki, emperatriz.
Zipa tiene la terminación
|pa que en Chino es el título
del virrey,
|pe el del príncipe, pronunciado
|pac en el
Japón. Además
|sobe significa un encargado de negocios, un
jefe, en japonés y esta palabra se avecina a
|zipa, que está
formada de
|so o
|sa, hombre en japonés y de
|pa
o
|pac, príncipe.
Respecto a
|Tithua tenemos que, tanto en japonés como en
chino,
|tay significa un grande o un jefe
|y tayou es
uno de los títulos de honor de
|djo-goun (que significa ser
supremo o el primer señor pues
|djo significa primero o
supremo y
|goun, señor), título también aplicado a los jefes
de las tribus del extremo nordeste del Asia y del noroeste de la
América. Además
|gito es en japonés el título de los jefes de
las villas y de aquellos que hacen pagar el tributo, como lo hacían
los Tithuas en Bogotá;
|gito ha podido transformarse en
|tito o
|titua.
Jeque, la hace nuestro autor derivar de la palabra
|soke,
nombre de una secta religiosa en el Japón, o bien de
|saighio, nombre de los libros que contienen las vidas de los
religiosos o sacerdotes y
|gikai, observación de la regla, de
modo que jeque querría decir, hombre sometido a las reglas o
sacerdote, como realmente lo era.
Bochica, puede ser una palabra compuesta de
|Fo y
|Chekia, nombre del célebre fundador del budismo, religión
antigua de la China, que luego pasó al Japón, a donde aun existe,
según Tsingh, juntamente con el culto de los astros, pues
|Fo
se pronuncia en el Japón
|Bo y aun
|Bouppo, y el
apellido
|Chekia, Chaka, donde se ve la semejanza entre
|Bochica y
|Bocha ka. Su mujer
|Huithaca o
|Guetaca, es emblema de la luna y en japonés la luna se llama
|gouat, guet, es decir que excepto la final, coincide este
nombre con
|guet-aca o
|hui-aca.
Uno de los nombres de Nemterequeteba, padre de las ciencias y
artes chibchas, era
|Sue. Esta palabra se encuentra en la
japonesa
|joua, joue, en las palabras
|jouaki, amanece,
|jouki, nieva. Adulzando la palabra, es decir convirtiendo la
|j en
|s, se obtiene
|Soua, Soue, que tanto en
japonés como en muchas otras lenguas significa señor, Dios.
Muchas otras analogías filológicas se encuentran en esta Memoria
pero nos parecen para nuestro objeto, ser suficientes las dadas.
Añadiremos sin embargo, la tabla de los períodos decimales, cuyos
nombres en japonés, excepto el primero, acaban en
|ka y en
chibcha todos también en a, y notando que el ciclo de diez días lo
tienen los japoneses así como lo tenían los chibchas y los chinos.
Asimismo el ciclo de sesenta años se encontraba entre los chibchas,
japoneses y chinos el cual dividían en períodos o indicciones de
quince años cada una. Los signos cursivos que representan estos
números o días son casi exactamente los mismos entre los chibchas y
japoneses.
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|En lengua chibcha
ler. día Ata
2º día Bosa
3er. día Mica
4º día Muhica
5º día Hisca
6º día Ta
7º día Cuhupcua
8º día Suhuza
9º día Aca
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10º día Ubchihica
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En japonés, lengua sewa
Fifitoi
Foutska o Boutska
Mika
Iokka
Itska
Mouika
Nounacka
Ioka o Fatska
Konoka
Tooka o Toca
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Para asegurar más su opinión acerca de la descendencia de los
chibchas de los japoneses, y haciendo ver que esta analogía en la
lengua no es accidental, cita el nuestro, varios autores que
recientemente (1835) han notado bongos
|(jonques) japoneses
arrojados por tempestades de la mar a las costas de América, como
son Valentyn Goempfer (t. I, pág. 5) y Kotzebue. Muchos de estos
japoneses han sabido volverse a su país en los mismos bongos.
Vemos, pues, que entre las dos naciones hay mucha semejanza en
ciertas palabras y sobre todo en los nombres de los números.
Dejamos, sin embargo, al lector el juicio acerca de la probabilidad
de ser los japoneses los primeros pobladores chibchas; y sí una
coincidencia tal en las lenguas es suficiente para decidir la
cuestión.
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2
En la historia de la nación chibcha hay luego un interregno, un
blanco que no podremos nunca adivinar. Una vez los padres de esta
nación en América, no podemos seguirlos; solo sabemos que al
principio fueron los chibchas pocos y su reino reducido. Su comarca
se engrandeció luego, como sucedía a todas las naciones en la
antigüedad, por la conquista solamente. Estos bravos habitantes
llevaron sus armas a distantes pueblos y su valor los subyugó,
dominando luego en número, civilización y poderío.
|País de los chibchas. - Al tiempo del descubrimiento, el
país de los chibchas comprendía las planicies de Bogotá y Tunja,
los valles de Fusagasugá, de Pacho, de Cáqueza y de Tensa, todo el
territorio de los cantones de Ubaté, Chiquinquirá, Moniquirá, de
Leiva, y después por Santa Rosa y Sogamoso hasta lo más alto de la
cordillera, desde donde se divisan los llanos de Casanare. El punto
más extremo al norte vendría a ser Cerinza por los 6º de latitud y
al sur Sumapaz, por los 4º. Mas como la dirección del eje más largo
de esta elipse no es exactamente en el sentido del meridiano, puede
calcularse su longitud en cerca de 45 leguas de veinte al grado y
su anchura media de 12 a 15 leguas, con una superficie de poco más
de seiscientas leguas cuadradas, y con una población aproximada de
dos mil habitantes por cada legua cuadrada; tan considerable como
la de cualquiera de los países cultos de Europa. Esta población así
acumulada, la mayor parte en tierra fría, sin ganados que le
procurasen alimentos nutritivos, o que la auxiliasen en las faenas
de la agricultura, necesitaba para vivir ser en extremo sobria y
laboriosa, y en efecto lo era, pues no solo se mantenía en la
abundancia, sino que conducía sus sobrantes a los mercados de los
países circunvecinos, en donde los cambiaba por oro, pescados y
algunos frutos de las tierras calientes. ¡Singular configuración la
de un suelo como el de la Nueva Granada, que desde los tiempos
primitivos está indicando a sus habitantes, que deben unirse con
los vínculos más estrechos para consultar la satisfacción de sus
necesidades y vivir felices; y aviso claro de que contra lo que
está marcado con el sello de la naturaleza, encallarán siempre las
tentativas de los legisladores inexpertos, que no consulten en sus
obras, ni las lecciones de la historia ni las leyes que rigen a las
sociedades desde su cuna!
Lindaban los chibchas por el occidente con los musos, colimas y
panches, tribus guerreras y feroces con quienes vivían en perpetua
hostilidad. Por el norte con los laches, los agataes y guanes, y
por el oriente con las tribus poco numerosas que habitaban hacia
los llanos, el declive de la cordillera oriental.
Tres jefes principales dominaban con absoluto imperio y eran
obedecidos ciegamente en los pueblos chibchas. El zipa, que tenía
su asiento en Muequetá (hoy Funza), lugar rodeado entonces de
lagunas y de brazos del río principal que riega la hermosa llanura
cuyo medio ocupaba la población. El zaque, que originariamente
habitaba en Ramiriquí y que posteriormente se trasladó a Hunsa o
Tunja. Ultimamente el jefe de Iraca, que participaba del carácter
religioso como sucesor designado por Nemterequeteba, civilizador de
estas regiones, el cual llegó a ellas, según la tradición
universal, por la vía de oriente del lado de Pasca, y desapareció
en Suamos, que hoy decimos Sogamoso, de cuyo punto hacia los llanos
habían construído los habitantes una ancha calzada de la cual se
veían todavía los restos a fines del siglo XVII.
Los usaques o señores de los pueblos de Ebaque, Guasca,
Guatavita, Zipaquirá, Fusagasugá y Ebaté, habían dejado de ser
independientes no hacía muchos años. El zipa los sujetó, aunque
conservándoles su jurisdicción y la sucesión del cacicazgo en sus
familias, que él se reservaba nombrar solo por falta de heredero,
en cuyo caso escogía casi siempre de entre los guechas y jefes
militares de las tropas, que siempre mantenía en las fronteras de
los panches a fin de defender sus dominios de las irrupciones,
sorpresas y pillajes de estos vecinos inquietos y belicosos, en
cuyo territorio solía entrar para vengar estas hostilidades.
El zaque de Hunsa tenía también algunos jefes tributarios, pero
el zipa ensanchaba cada día sus dominios a expensas de su vecino
del norte, porque sus tropas estaban más aguerridas por el continuo
lidiar con los infatigables panches, tan difíciles de sujetar a
causa de la aspereza del terreno que habitaban, y de cuyo
conocimiento sabían aprovecharse perfectamente. Sin la llegada de
los españoles, es probable que el zipa de Bogotá se habría
apoderado de todo el territorio de los chibchas,
|III
si hemos de juzgar por
los progresos rápidos que sus conquistas habían hecho en los
últimos sesenta años de los cuales tenemos alguna noticia, según
resulta de la enumeración siguiente.
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I
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Antiqitates Americanae. Hafinae, 1837.
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II
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Anuales de Philosophie Chrétienne, Nº 56: y por separado,
Memoria sobre el origen japonés-árabe y vizcaíno de los pueblos de
Bogotá. París, 1835, 32 pág. octavo.
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III
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Chibcha parece ser la verdadera
denominación que se daban los habitantes de esta región, de donde
habían llamado a su divinidad especial Chibchacum o apoyo y báculo
de los chibchas. Pocos ignoran en la Nueva Granada que en el idioma
de estos, muisca quiere decir gente o persona, de donde nació el
error adoptado por los españoles de llamarlos muiscas o moscas,
palabra que les cuadró además por el número considerable de
indígenas que vieron en la época del descubrimiento.
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