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INDICE
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Por lo regular la corriente de este río es desigual; á los
rápidos suceden fosos, largos, anchos y profundos, donde parece que
las aguas se estancan, sin que en ningun punto haya nada que
podamos llamar catarata. Desde Trinidad hasta el mar, la corriente
es tan débil, que en la estacion seca, cuando las aguas del río son
pocas, un pequeño flujo y reflujo del mar basta para establecer una
corriente contraria, que se remonta por el cauce ; y en cuanto á su
profundidad, si bien es cierto que en el mayor número de los puntos
es sólo de cuatro ó cinco metros, en otros llega hasta diez.
Las rocas, aunque de naturaleza sumamente variada, son fáciles
de clasificar atendiendo á su dureza. Muy compactas en el centro
del istmo, lo van siendo ménos á medida que se aproximan del uno ó
del otro Océano, y sigue á esto una vasta zona de terrenos formados
por aluviones.
La vegetación extraña no se extiende á todo el país. Las
sabanas, principalmente al lado S. De la línea que la cumbre traza,
forman una banda bastante ancha entre los bosques de la costa y los
que cubren las vertientes de la Gran Cordillera. Este terreno
descubierto, que contrasta admirablemente con el inextricable
laberinto que la selva virgen forma, producen la estacion de las
lluvias algunas matas, aunque muy claras y de poca elevación. En
los primeros días de la sequía, toda aquella verdura desaparece, y
quedan cubriendo el suelo no más que algunos rastrojos, trapillados
por los ardores de aquel sol tropical capaz de devastarlo todo.
Inmediatamente despues, tienen gran cuidado de pegarle fuego, á fin
de que más tarde, cuando el tiempo llegue, renazca, porque en
aquellos terrenos es donde principalmente se dedican á la cría del
ganado. Por la parte del Atlántico apénas si se encuentran sabanas,
y si las hay son extremadamente pequeñas ; esto desde San Pablo,
pues remontando el río se hallan algunas que tienen una extension
de algunos kilómetros.
Las especies vegetales son muy variadas, difiriendo segun la
mayor ó menor elevacion del suelo, las zonas paralelas, al río y
tambien segun la inclinacion al lado que sea; por término medio,
las lluvias, son más fuertes del lado N., orillas del Atlántico,
que sobre el lado S., ó costa del Grande Océano.
Desde el momento en que se sale de las tierras pantanosas,
comienza la selva vírgen, aunque todavía poco dificultado su paso
por las lianas ; los árboles que la componen pertenecen á especies
muy distintas ; algunos alcanzan alturas considerables y casi todos
conservan las hojas áun en la estacion seca: á medida que se
remonta el valle, las proporciones de los arbustos que se abrigan á
la sombra de los bosques gigantes crecen, y los parásitos y las
lianas lo invaden todo. Bien pronto, separándose de los terrenos
beneficiados por las lluvias, que están en relacion con el
alejamiento de la costa N., aparecen las sabanas ; las especies de
hojas persistentes se ven suplantadas por las que pueden soportar
mayores calores y sequías, y vivir expuestas á los rayos del sol;
los arbustos sarmentosos se espesan, los árboles generalmente
escasean, y sobre la pendiente Sur de la Cordillera apénas si se
ven más que aquellos cuya hoja cae cuándo la sequía. Sin la verdura
que crece en el suelo, cubierto por aquellos árboles gigantes, sin
las lianas y los epifitos de todas clases que crecen acá y allá, el
aspecto de aquellas forestas en verano sería tan monotono y triste
como el de nuestros prados en invierno. La zona litoral del Grande
Océano es más rica en manzanillos y cocoteros que la del lado del
Atlántico.
Como en casi todos los países intertropicales, el año se divide
en estío, ó estacion seca (verano), é invierno, ó estacion
lluviosa, dividida esta última por una serie de bellos días
(veranito), ó estío de San Juan, como allí lo llaman. Las lluvias
no comienzan realmente hasta mediados ó fin de Mayo, pues en Abril
apénas si descarga más que alguna que otra nube aislada; hácia el
fin de Junio reaparece el buen tiempo, que puede decirse dura un
mes, despues del cual las lluvias comienzan de nuevo y persisten
hasta fin de Noviembre.
Así, pues, pasan muchos días sin que nada turbe la serenidad del
cielo ni en lo más mínimo, y hasta en las épocas de las grandes
tempestades no hay más que un gran chaparron cada veinticuatro
horas, y esto frecuentemente por la noche.
Los vientos del N. se declaran en los comienzos de Diciembre,
viniendo con ellos el buen tiempo, que dura hasta fin de Abril.
Durante estos cinco meses y medio llueve, á pesar de lo dicho,
sobre algunas localidades privilegiadas, como son la ciudad de
Colon, el valle que fertiliza el Chagres, y las cimas de las
cordilleras.
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Camino de la Sabana.
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La temperatura del istmo de Panamá es en verdad muy soportable.
Fuera de la estacion seca, la escala termométrica fluctúa entre los
21 y 35º; en la estacion de las lluvias la diferencia no es tan
marcada, oscilando entónces el mercurio entre los 24 y 30°, por lo
que este clima no ejerce sobre los europeos la accion debilitante
que se experimenta en otros países del trópico. Por regla general,
los que emigran á estas regiones están más robustos y saludables
que los criollos, y son mucho ménos predispuestos á las
enfermedades. A poco que sea su vida regular y metódica, el obrero
que desempeña un trabajo corporal periódicamente, lo mismo que el
que lo desempeña de continuo en pleno sol, conservan la salud y la
energía. Panamá, que en la época de la sagrada fiebre del oro fué
atravesada por millares de obreros, no ha sido visitada aún ni por
el cólera morbo ni por la fiebre amarilla: y las insolaciones, que
tan frecuentes son en Méjico, allí apénas si se conocen.
Ciertas localidades forman la desgraciada excepcion de lo que
venimos diciendo, y entre estas pueden contarse los pantanos del
lado del Atlántico. La mala fama de la ciudad de Colon se ha
extendido por el universo entero, lo que tal vez no sea del todo
justo, por cuanto, aunque construida en medio del cieno de la isla
de Manzanillo y rodeada de pantanos, en ella se establecieron,
prefiriéndola á Panamá, los talleres del camino de hierro, el sitio
principal de la Compañía.
Si de este hecho, que desde luégo parece anómalo y extraño,
algun curioso quisiera saber qué razones han tenido para obrar así,
podríamos contestarle que los agentes de la Sociedad tienen en este
punto más independencia, más libertad, de la que en modo alguno
podrían disfrutar en la capital del Estado, donde siempre habían de
estar bajo la inmediata vigilancia de los funcionarios públicos, y
ademas porque desde aquel punto evitan todos los gastos de
trasporte del material para las obras.
Estos materiales se hacen venir siempre de NewYork, pues la
industria en California no está aún tan adelantada como sería
necesario para poder ofrecerlo en buenas condiciones, atendiendo á
la economía y á la calidad. A pesar de todo, hay que convenir en
que la Compañía nunca hubiera instalado en Colon el numeroso
personal de blancos con que cuenta, si las condiciones de
salubridad fueran tan malas como se cree, por cuanto hubieran sido
muy pocos los que allí hubieran querido establecerse, y grandes los
perjuicios que de esto se hubieran seguido. Sucede allí, como en
muchos puntos de aquel continente, que el cambio de clima, las
aguas y la diferente alimentacion causan bajas que podemos llamar
naturales, como lo serían si individuos de aquellas latitudes
vinieran á nuestros países, y desde luégo quisieran hacer la vida
que los nacidos en ellos hacen. Diciendo verdad, por lo que pudimos
observar allí y comprobar con datos que merecen entero crédito, la
mortalidad en Colon no es ni mayor ni menor que en cualquiera otro
punto de las Antillas. Los pantanos mismos no son tan malos como lo
hacen parecer lo que de ellos cuentan; el que peor nombre tiene y
del que más horrores refieren hasta aquellos que nunca lo han
visto, es el Mindi, y no podría ménos de llamar extraordinariamente
la atencion de cualquiera que esto haya oído decir y lo visite
luégo, observar que en sus alrededores es donde hay más terrenos
cultivados, si bien es cierto que esto sucede desde que los
trabajos del ferro-carril ístmico se comenzaron, lo cual tambien
puede venir en apoyo de la idea que sostienen algunos, de lo mucho
que á un terreno pueden hacer cambiar las obras que en él se
emprendan, pues la satisfaccion de las necesidades y el deseo de
conservar la vida son motivos bastantes para que desde el principio
se aplique el hombre al saneamiento del terreno en que ha de fijar,
su morada, siquiera sea transitoriamente.
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