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Inmediatamente despues de regularizado el régimen interior fueron establecidas dos líneas de vapores; una de New-York y de Nueva-Orleans á Chagres; otra desde Panamá á la California y al Oregon. Al mismo tiempo que por medio de estas líneas marítimas se atendía á todas las necesidades corrientes, pensábase en la construccion de la futura vía férrea; mas esta obra hubiera tardado aún mucho tiempo en llevarse á feliz término si el descubrimiento de las minas de oro en el Sacramento no hubiera sido causa de que un considerabilísimo número de obreros se decidiera á pasar el istmo, por ser mucha la prisa que les aguijoneaba para que se resignaran á efectuar el viaje doblando el cabo de Hornos. Obligados á costear á lo largo de Chagres, los buques se veían precisados á amainar al menor golpe de viento y á refugiarse en la bahía de Limon, rodeada de playas anegadas, en las que era de todo punto imposible desembarcar, en cuyo caso se hacía forzoso esperar el buen tiempo, volver á la embocadura de Chagres y procurar llegar á tierra en las pésimas canoas del país, en las que era mucho el riesgo que se corría de zozobrar; seguíase hiégo la permanencia más ó ménos larga en las chozas del puerto, y no pocas veces un ataque, casi siempre mortal, de la "fiebre de Chagres;" en seguida un interminable viaje en lanchas contra la corriente del río, y por último el paso de los bosques.

Iglesia gótica y columna en honor a Aspinwall.

Aquella aglomeracion de viajeros dió lugar á que los trabajos de la Sociedad tomaran un impulso considerable y vigoroso, y al comenzar el año 1849, hallándose últimado el proyecto, del coronel Hughes, inmediatamente se prepararon los trabajos, bajo la direccion de los Sres. Totten y Trautwine, bastante conocidos ya por sus anteriores obras, pues ellos habían sido los que realizaron el canal que une á Cartagena de las Indias con los bajos de la Magdalena.

Las obras no dieron comienzo hasta 1850, empezándose por el punto más difícil, que en toda la extension que había que recorrer era la isla de Manzanillo y las húmedas tierras de la costa. Esta porcion del istmo, totalmente desierta, apenas se eleva sobre el nivel de las aguas más que en algunos puntos aislados y en toda ella crecen en abundancia los mangles, cuyas espesas y entrelazadas raíces presentaban un obstáculo, si no insuperable, muy difícil de vencer para el curso de las operaciones. Para indicar el trazado de la vía, era de todo punto necesario estar abriendo trochas durante el día, y la noche pasarla á bordo de un viejo casco de brick, ó de un vapor inutilizado, cuyo nombre era el Telégrafo.

Los trabajadores llegaban poco á poco; de 40 que eran en un principio, ascendieron á más de ciento: se llegó á Gatum hacia fines del año 1850, y la compañía, obrando con gran actividad y sin perder un momento, aprovechó este tiempo para trasportar a aquellos lugares el material, los víveres y los trabajadores cada vez en mayor número, para principiar desde luégo los terraplenes de la vía y sentar los rails que facilitaran el servicio; pero las contrariedades habían de aglomerarse sin interrupcion, para que los trabajos no avanzaran con la rapidez que todos deseaban, y casi repentinamente se quedaron sin braceros, pues las inopinadas noticias que corrieron acerca del descubrimiento de nuevas minas de oro en la California, las leyendas sin fin sobre las fabulosas riquezas que podían conseguirse con sólo algunos golpes de azada, hicieron que hacia estas regiones marcharan casi todos, con la soñada esperanza de hacerse ricos á muy poca costa, dando esto lugar á que los trabajos tuvieran que ser suspendidos.

M. Totten y sus compañeros marcharon á Cartagena y á las Antillas con objeto de reclutar trabajadores, y en Diciembre contaban ya con mil di ellos próximamente. En Octubre de 1851 se dió por terminada la vía provisional entre Gatum y Colon, quedando inmediatamente despues establecido el servicio. Se construyó ademas sobre la orilla un muelle, en el que con gran facilidad pudieran descargar los navíos de la compañía el material, los víveres y las provisiones de todo género. El éxito podía contarse como seguro; pero... hacía falta dinero, la caja estaba vacía, e iba ya empleado, en lo que sólo podían llamarse preparativos; un millon de dollars que reunieran los primeros suscritores. Por otra parte, los obstáculos con que al principio se tropezara, habían enervado la fe, el valor de las acciones había decrecido tanto, que nadie pensaba en hacer una nueva emision, seguros de que nada había de conseguirse.

Paseo al rededor de Colon.

No obstante, parecía que todo había de encontrar una justa compensacion: un día dos vapores, que á su bordo conducían un considerable número de emigrantes, no pudieron desembarcar sus pasajeros en el puerto de Chagres, á consecuencia del muy agitado estado en que el mar se hallaba; algunas canoas, en que se habían aventurado no pocos audaces, á pesar de la justa oposicion de los capitanes, naufragaron en la barra, sin que se lograra salvar á ninguno. A la mañana siguiente arreció el viento hasta un punto tal, que los buques, no pudiendo sostenerse, á pesar de las anclas, tuvieron que levarlas y refugiarse en la bahía de Limon, donde, cerca del islote de Manzanillo, encontraron el mar relativamente tranquilo. Tales impresiones no pudieron ménos de cansar el ánimo de aquellos atrevidos aventureros, que no cesaban de estar amenazados por una interminable serie de peligros, con que sin duda no contaban al abandonar sus hogares para ir en busca de una incierta riqueza á las minas de la Alta California; se veían combatidos por una mar gruesa, en cuyo fondo dormían el eterno sueño muchos de sus desventurados compañeros, y á cada momento miraban crecer el rudo oleaje que hacía crujir los cascos que por entónces formaban su vivienda: inquietas sus miradas, que dejaban vagar por todas partes, hubieron de divisar los trenes cargados de aprestos y materiales, que iban y venían por la vía, y esto despertó en ellos la idea de aprovecharlos, con lo que no se verían reducidos á la forzosa necesidad de aguardar á que el tiempo mejorase, por lo que volvieron á Chagres, á fin de poder llegar á Gatum por un camino que era ciertamente más peligroso y más largo. La compañía no poseía en aquellos momentos ni un solo wagon de pasajeros; pero esto importaba bien poco para ellos, que sólo ansiaban ganar tiempo; así es que se colocaron como les fué posible en los carromatos destinados á conducir la madera y la tierra; y los mineros, en un número que excedía de mil, emprendieron la marcha, llegando á Gatum, desde donde, aventurándose en el río Chagres, ganaron la Gorgona, llegando por fin á la ciudad de Panamá.

Esta aventura dió mucho que hablar en los Estados-Unidos, y en verdad que no era para ménos: el objeto principal se había conseguido felizmente, resultando en mucho menor número los peligros, á pesar de las malas condiciones en que se hallaba lo que no podía llamarse más que un ensayo de vía; así es que, á partir desde el momento en que se adquirió la evidencia del hecho, los vapores y buques de todas clases dejaron de llegar hasta Chagres; deteníanse en la bahía de Limon para desembarcar pasajeros; bagajes y mercancías, que luégo por el camino de hierro eran conducidos á Gatum. Este tráfico continuo y activo dió lugar á que de aquellos pantanos, ántes tan perjudiciales para la vida, surgiera una pequeña ciudad que quedó construida en 1852, y á la que los americanos bautizaron con el nombre de Aspinwall, imponiéndole el Gobierno de la Nueva Granada el de Colon, en honor del célebre descubridor, por ser aquélla, segun dicen, la primera costa de la tierra firme que él habia divisado; y efectivamente, en la rada de Limon, en su bahía de Naos, es donde por primera vez el inmortal genoves ancló á orillas del nuevo continente.

La situacion de la compañía cambió por completo en un momento; consiguiéronse fondos, y se pudieron continuar con mayor actividad los trabajos, que amenazaban suspenderse. Como consecuencia de las últimas experiencias, ya nadie pensó en la construccion definitiva de la vía; todos comprendían que lo inminentemente necesario y lo que más utilidades había de reportar era el establecimiento rápido de una comunicacion entre los dos Océanos. Sobre terraplenes apénas apisados, colocábanse rodillos, que suministraban los árboles de los bosques, al traves de los que se abría el camino, casi sin tomarse el trabajo de revestirlos con grava; por medio de maderos no labrados, ó de simples andamios, atravesaban los pantanos, los arroyos y hasta el Chagres mismo, que en el punto por donde lo atraviesa el camino de hierro tiene una anchura de más de doscientos metros. Cada día las obras avanzaban más y más hacia el lado del Pacífico, acreciendo el contento de los emigrantes, que se aglomeraban á miles.

En Marzo de 1852, el camino de hierro llegaba hasta Buhio Soldado, ó sea á veinticuatro kilómetros de Colon; tres meses despues se hallaba en Barbacoa, á treinta y cinco kilómetros; en Enero de 1854 llegaba á la cima de la cordillera, al puerto de la Culebra, ó sea á cincuenta y dos kilómetros de Colon, y por último, un año despues, en Enero de 1855, habiéndose vencido un considerable número de dificultades, que muchas de ellas parecían insuperables, quedó tendido el último rail.

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