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Si durante mucho tiempo el istmo de Panamá había sido el más indicado para la gran obra que tanta utilidad ha de reportar á la industria y al comercio, no pocos se habían fijado tambien en el istmo de Darien para llevarla á cabo. El citado istmo, fue ya explorado por misioneros é ingenieros españoles, que llegaron al conocimiento de que en la cordillera que separa á ambos mares existían dos fuertes depresiones, datos que sirvieron para posteriores estudios, de los que resultaron proyectos de canales sin exclusas, ó cuando más teniendo dos, uno en cada desembocadura. El primero de estos proyectos fué el presentado en 1853 por el Dr. Edward Cullen, individuo de la Sociedad Geográfica de Lóndres, el cual, partiendo del golfo de San Miguel, situado en el Pacífico, aprovecha el río Sabanas hasta su union con el río Lara, dirigiéndose casi en línea recta hasta la bahía de Caledonia, para lo cual hay que practicar un desmonte de dos kilómetros en el paso de cordillera, cuya altura es de 50 metros. El canal que se abriera, segun el trazado que este proyecto indica, tendría una longitud de 50 kilómetros, por ocho de profundidad, pudiendo atravesarse con la marea en el corto intervalo de seis á ocho horas: el presupuesto que para estas obras se determinaba, en 100 ó 110 millones de francos. No cabe dudar que este proyecto es el que más esperanzas hacía concebir de todos cuantos hasta entónces se habían presentado: las presas y exclusas son un grave inconveniente, dadas las necesidades de la navegacion, y en el proyecto de que nos estamos ocupando, no había ninguna, teniendo ademas la no menor considerable ventaja de que todos los puertos son anchos, cómodos y resguardados de los huracanes, y que la diferencia de nivel era muy aprovechable, por cuanto sería causa bastante para que los fondos estuvieran siempre limpios. Mas sucede que no pocas veces los buenos deseos son causa de errores y equivocaciones, en las que de ninguna manera podemos creer tenga la menor parte la mala fe, y el doctor Cullen, á pesar del detenimiento con que hizo sus estudios, á pesar de la práctica que en ellos acredita y de los muchos conocimientos que atesora, sin duda por las especiales condiciones del terreno, ó por algun inevitable error en que incurriera, no obtuvo con toda verdad el resultado cierto que tanto se apetecía. Cuando M. Garelle pasó á realizar las comprobaciones para que fuera comisionado por el Gobierno frances, halló que el barómetro presentaba condiciones durante el día de no poca consideracion, pues muchas veces llegaban á dos y áun á tres milímetros y medio, lo que manifiestamente acusa una variacion de más de 40 metros, dadas las condiciones del terreno. Esto, como fácil es comprender, hacía que no fuera todo, ni tan fácil ni tan barato, ni de tan buenos resultados; las presas tenían que emplearse, y con ellas, al par que los gastos se aumentaban, los inconvenientes, que si no en número considerable ni de dificultades sumas, hicieron que el proyecto cayera en el olvido, máxime cuando la comprobacion de un punto de la que se dedujera inexactitud, hacía temerla en todos los demas.

Aparte de éste, se han presentado otros proyectos, en los que se determina como punto de partida el golfo de San Miguel, y subiendo hasta el río Tuyra hasta el punto de confluencia con el Puero, por cuyo valle se sigue hasta cruzar la divisoria, continuando luégo por el del río Turgandi, terminando en Puerto-Escondido y otro hasta el río Paya, bajando por el valle del Arquillo hasta el golfo del Darien, despues de cruzar la divisoria por el primero de los puntos indicados. Estos, como muchos de los anteriores, hacen comprender, despues de estudiados los planos y Memorias presentadas, que no son necesarias ni las exclusas ni las presas, que por ser el mayor inconveniente con que tropezaría la obra, tratan todos de darlo como resuelto.

Otros proyectos, aunque infinitamente ménos acertados, han sido propuestos por algunos norte­americanos, que proponen el aprovechamiento de la corriente del Atrato en su mayor extension, atravesando despues los Andes por medio de túneles que fueran á terminar en las orillas del Pacífico hacia la desembocadura del río María y en la bahía de Cupica. Como decimos, son los proyectos que más dificultades presentan, pues sobre ser necesaria la alimentacion del canal con aguas derivadas, habría que emprender la perforacion de los montes, lo cual, sobre costoso, sería de más larga realizacion.

Sin que pueda caber la menor duda, el proyecto más acertado de cuantos hasta el día se han propuesto, es el que en 1866 presentara M. Gogorza, en cuyos estudios le había ayudado el ingeniero M. Lacharme, que más tarde acompañara á M. Wyse para hacer la exploracion de que resultaran los estudios complementarios. Segun el proyecto de que nos ocupamos, el canal partiría desde el golfo de San Miguel, y aprovechando las corrientes del Tuyra y del Paya hasta la línea divisoria en Ulenati, tomando despues el río Cacarica, que le seguiría hasta el punto de confluencia con el Atrato, aprovechable á su vez en una extension de 50 á 60 kilómetros, hasta el punto en que desemboca en el golfo de Uraba, ó en la parte Norte del Darien. Hasta la divisoria que hemos indicado, está hecha la comprobacion por el comandante Seldfrige, que para ello fué comisionado por el Gobierno de los Estados-Unidos; pero quedaban algunos puntos por aclarar, muy especialmente el que se refiere á la altura en que el punto central se encuentra fijada por Seldfrige en 69 metros, cuando Gogorza sólo daba 58, en lo que sin duda debe haber un error, que no nos atrevemos á decir de quién dependa, aunque más motivos hay para suponer que sea de éste último, por cuanto, segun el diario de M. Lacharme, la cota de 58 metros corresponde al punto de Ulenati, situado ya en la vertiente del Cacarica. Orillado éste y algun otro error que tambien parece debe existir, quedarían algunos graves inconvenientes para poder practicar con dicho trazado un canal sin exclusas ni túneles como se desea, porque la realizacion de las obras determinadas en el proyecto exigiría un considerable movimiento de tierras y un desmonte de más de 60 metros, al menos que no se abriera trazando zig-zags, como en las carreteras se acostumbra.

Autorizando este proyecto, y casi confiados en los resultados que arrojaba, formóse en París un sindicato, cuya presidencia fué confiada á M. Türr, el que en 28 de Mayo de 1875 obtuvo la autorizacion para la apertura de un canal sin exclusa ni túneles atravesando el istmo de Darien. El presidente de la república de Colombia, autorizado por una ley que se votara en las Cámaras de aquel país en 21 de Mayo de 1876, otorgó el privilegio que se solicitaba por noventa y nueve años, concediendo gratuitamente, no sólo la superficie de terreno necesaria para la apertura del canal, sinó tambien los caminos de hierro y telégrafos y 250.000 hectáreas del terreno que, siendo del dominio público, quisieran elegir: sé consignaba tambien que los puertos de los dos extremos y las aguas del canal serían libres para todas las naciones del mundo, y que con respecto á ellos se observaría absoluta neutralidad en caso de guerra con Colombia; y que para demostrar el carácter de absoluta internacionalidad, la ejecucion del trazado y su presupuesto sería confiada á una comision de ingenieros de todos los países, cuyas decisiones no podrían ménos de ser una verdadera garantía.

Como quiera que ninguno de los proyectos que hemos enumerado presentara todas las condiciones de exactitud, el asunto fué estudiado por el ingeniero M. Drouillet, el cual, en una luminosa y extensa Memoria donde analiza todo lo que sobre el particular se ha dicho, propuso que fuera organizada una exploracion definitiva, pensamiento acogido con entusiasmo por la comision de Geografía de París, que el 24 de Marzo último acordó la creacion de un comité de iniciativa, frances, del que fué elegido presidente el respetable M. Fernando de Lesseps, y secretario el autor de la Memoria que mencionamos. Con efecto, como acabamos de ver, despues de constituida la sociedad bajo la presidencia del general Türr, y el comité presidido por Lesseps, partió para practicar las convenientes rectificaciones en Noviembre de 1876, una numerosa comision, á las órdenes del reputado científico, teniente de navío, M. Luciano N. B. Wyse, que, despues de realizados importantes trabajos, escribió al presidente de la Sociedad desde Yaviza, punto situado en el Darien, dando cuenta de ellos. El fin principal que se proponía era dirigirse á la garganta del Tihulé por el punto indicado en el trazado de M. Lacharme, que de la misma manera había auxiliado ahora á M. Wyse, de quien fué uno de los principales auxiliares, gracias, no sólo á sus profundos y extensos conocimientos, sinó tambien á la práctica adquirida en aquel terreno donde había vivido mucho tiempo.

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