El proyecto de apertura por el punto de que nos estamos
ocupando, fué desechado en absoluto despues que los estudios del
ingeniero norte-americano Bernard vinieron á poner de manifiesto
que en el gran istmo había sitios mucho más practicables, y á más
de esto, cuando pudo abrigarse el convencimiento de los malos
resultados que tendrían las obras, dado que la barra de Guazacoalco
tiene sólo cuatro metros de calado, y aunque pasándola el río se
hace lo bastante profundo para que la navegacion fuera un hecho,
presenta otros inconvenientes, qué si no imposibles, serían
sumamente difíciles y costosos de vencer. A más de esto, el puerto
de Tehuantepec es muy malo, y no cuenta con ningunas condiciones de
abrigo, las aguas se van retirando de sus costas, y áun en la
actualidad no puede ser visitado sinó por buques de muy poca
cala.
Otro de los puntos por donde se pensó practicar la rotura de la
parte de tierra que separa á los dos mares, es el istmo de
Honduras, idea que sugirió sin duda por la gran profundidad que
tienen el golfo de éste nombre y lago de Izabal, que se comunica
con él; pero las montañas que los separan del Pacífico son tan
escarpadas y de tan grande elevacion, que no es posible pensar
pudiera abrirse en este punto un canal practicable para buques de
alto bordo.
Fijáronse, pues, entónces en que tambien podía realizarse la
obra para la comunicacion de ambos Océanos, aprovechando el gran
lago de Nicaragua, cuya longitud es de 180 kilómetros, y su ancho
de 50, contando 20 metros de profundidad. Su comunicacion con el
Atlántico la tiene por el río de San Juan, que hace un trayecto de
147 kilómetros.
Este lago se halló muy frecuentado durante todo el siglo XVII
por buques de la marina mercante de todos los países, que navegando
por el río llegaban hasta Granada, poblacion situada en las orillas
de este lago, y que era por entónces el punto más rico y comercial
de toda aquella region.
Los salvajes, cuya sumision completa no se había conseguido aún,
y que de tan mala manera se portaban el yugo de los conquistadores,
por lo que procuraban causarles el mayor mal que pudieran, así como
tambien los piratas que por entónces asolaban aquellas costas,
procuraron impedir este comercio, y en 1684 desviaron la corriente
del río, construyendo una presa á 20 kilómetros del punto donde
desemboca, echando en ella grandes balsas llenas de piedra y viejos
cascos de buques: las aguas, detenidas por mucho tiempo, se
aglomeraron más; y buscando salida luego, formaron el río
Colorado.
Si bien se considera, las condiciones de este punto para la
apertura del tan deseado canal que ponga en comunicacion ambos
mares, presentaban grandes y considerables facilidades, dado que el
referido lago sólo se halla distante del Pacífico unos veintidos
kilómetros, por lo que en distintas ocasiones se pensó seriamente
en comenzar las obras por este lado. M. Thamé, que es uno de los
que con más detencion ha hecho estudios sobre el lago de Nicaragua,
ha comprobado con bastante exactitud que existe entre ambos mares
un desnivel de unos 37 metros próximamente, y para obviarlo
proponían algunos construir varias presas en el lecho del río que
facilitaran la navegacion de buques de alto porte, opinando otros
ser más conveniente la apertura de un canal lateral, y otros, por
fin, que sostienen conservar el nivel del lago en toda la longitud
del río, practicando en su desembocadura por ambos lados exclusas
que obvien el inconveniente único que allí existe.
Este pensamiento es, sin embargo, muy aventurado, y para su
realizacion serían necesarias condiciones de terreno que aún se
ignora si existen, dado lo que se sabe acerca de la formacion del
río Colorado, y por lo que se han emitido otros varios proyectos,
como son los del príncipe Luis Napoleon, que en 1846 sostenía como
más conveniente la continuacion del río Tipitapa al lago de Leon,
hasta el puerto de Realejo, recorriendo una longitud total de 495
kilómetros, para pasar de uno á otro mar; otros trazan una línea
recta desde el lago á Brito, aprovechando los cauces de los ríos
Laja, y el Grande, y por último, M. Gamond, que sostiene como
realizable el proyecto indicado, llegando á la bahía de Salinas por
un desmonte de 24 kilómetros, sirviéndose del río Lapoa y
descendiendo al Pacífico por seis presas que den á las aguas la
altura apetecida. Como se ve, en todos estos proyectos entran por
mucho las exclusas, que tanto sufren á consecuencia de las altas
mareas, creando, por consiguiente, muchos obstáculos á la
navegacion, que en ciertos casos serían de muy malos resultados, y
que al mismo tiempo hacen necesarios los puertos artificiales y
canales accesorios, cuya alimentacion constante por aguas
derivadas, no es de todo punto segura.
Donde con más constancia y ahinco se han fijado todos para la
realizacion del pensamiento, tanto tiempo acariciado, ha sido en el
istmo de Panamá, por el que los dos mares se encuentran á la corta
distancia de 60 kilómetros, teniendo ademas en su favor la poca
elevacion de la cordillera, todo lo cual, desde que principiaron á
emitirse ideas, ha hecho suponer que algun punto en el dicho istmo
reuniría las necesarias condiciones para que pudiera abrirse un
canal sin presas ni exclusas. El primer proyecto que sobre el punto
que nos ocupa fué presentado, data de 1528, seguido en 1843 por M.
Gazelle; pero hasta tres siglos despues, ó sea hasta el año 1828,
no volvieron á realizarse ningunos estudios, que se debieron
entónces á los ingleses Tohuare y Llody, quienes los practicaron
por órden de Bolívar, presidente del Perú, y llegaron á concluir
que podría ser un hecho la apertura del canal aprovechando parte
del río Chagres, y pasando la línea divisoria por María-Enrique, á
una altura de 196 metros sobre el Pacífico.
La compañía de la línea férrea franco-granadina comisionó en
1838 á M. Morel para que realizara los convenientes estudios con el
mismo fin, y este distinguido ingeniero presentó un proyecto en el
que el punto más elevado de paso se elevaba sólo 11 metros sobre el
Pacífico entre los ríos Lirio y Bernardino, afluente el primero de
Caño-Gordo, que á su vez lo es del Chagres, y el otro del Caimito,
que desemboca en La Chorrera, punto bastante conocido de nuestros
lectores, por lo mucho que de él se ocupa M. Reclus en su viaje.
Esto, que, como se comprende, sería el bello ideal de todos los que
de estos trabajos se ocupan hace tanto tiempo, sorprendió mucho al
Gobierno francés, que, siendo tanto lo bueno que se prometía, y no
queriendo aventurarse con puras ilusiones, comisionó en 1843 al
ingeniero M. Napoleon Gazelle para que fuera á comprobar los
cálculos y trazados sobre el terreno. Hízolo, en efecto, y
determinando las alturas con toda la exactitud apetecida, halló que
la divisoria tiene unos 140 metros, siguiendo el mismo trazado que
M. Morel indicara. En los estudios del reputado ingeniero de minas
que comisionara el Gobierno frances, proponíase practicar una
cortadura de 6.000 metros de longitud por 84 de profundidad: mas
como tal proyecto hiciera de todo punto necesario un gran
movimiento de tierras, sustituyólo inmediatamente por la apertura
de un túnel de 5.500 metros; pero áun así quedaría el canal á una
altura del Pacífico que puede calcularse en 48 metros, que en el
proyecto á que nos referimos podría salvarse con 16 exclusas de
tres metros cada una, sin contar la necesaria en el punto de
entrada. El puerto de Chagres quedaría abandonado por sus malas
condiciones, así como tambien porque lo malsano de sus orillas no
permitiría en modo alguno establecer allí poblacion alguna; así es
que el canal tendría que partir de la bahía del Limon ó del puerto
de los Naos.