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INDICE
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La poblacion darienita, muy poco numerosa, pues apenas llega á
dos mil almas, vive en los valles inferiores del Tuyra y del
Chucunaque. Está formada por esclavos cimarrones, negros ó mulatos,
cruzados de indios y algo mezclados con los blancos, los chinos ó
los indios que fueron á Panamá como trabajadores del ferro-carril.
El mayor número lo constituyen los negros casi puros, á los que por
cortesía llaman pardos ó colorados, pues designarlos por medio del
adjetivo negro sería inferirles la mayor de las injurias. Los
mestizos, que tambien abundan allí mucho, y que llaman zambos,
provienen de la fusion de estos colorados con los indios de la
costa, indios bronceados de Chiriqui ó indios rojos del Perú: los
indios del Sur han heredado el vigor y la belleza, el hermoso color
de la piel; los indios de Chiriqui, la sobriedad, la paciencia, la
dulzura, el amor al trabajo y la sumision á la disciplina. Casi
todos tienen unas gotas de sangre azul (que así llaman ellos á la
sangre de los blancos), pero en muy pequeña cantidad: el verdadero
mulato es muy raro en el Darien, y aún se hallan ménos individuos
que procedan del cruzamiento de los blancos con los indios.
Gracias á lo que en su ascendencia tienen de los indios
primitivos, deben el conservar algunos caracteres distintivos, que
no los acusan como pertenecientes en absoluto á la raza negra, y
uno de ellos es el cabello, que no lo tienen duro ni ensortijado:
con frecuencia se ven muchos individuos cuya cabellera es fina,
brillante, y sólo con ligeras ondas : á estos afortunados, pues por
fortuna se tiene entre ellos esto, los llaman cholos, y entre ellos
se encuentran los hombres más fuertes y las mujeres más
hermosas.
Por regla general, los hombres tienen un desarrollo muscular
considerable; al primer golpe de vista parecen fuertes, como
atletas que se criaran para terribles luchas. Las rudas ocupaciones
que tienen que desempeñar, dado el atraso considerable en que se
encuentran, los duros oficios de cazador y de cautcheros, que así
se llaman allí los que se dedican á las operaciones de la busca y
recoleccion del caoutchouc, los meses enteros que pasan en las
vírgenes selvas, y las largas travesías que por agua llevan á cabo,
sirviéndose para impeler sus piraguas sólo del remo ó de la
palanca, serían causas de que adquirieran un considerable
desarrollo, disfrutaran de una complexion robusta y un vigor nada
comun; pero ñada de esto llegan á tener, por la falta de todos los
cuidados en el período de la infancia, la insuficiente alimentacion
y muy poco á propósito, las intemperies, los mil accidentes de la
vida del bosque, y sobre todo la embriaguez, á que son tan
aficionados, causas que dan lugar á que sean muy raros los adultos
bien formados. Los ancianos son muy raros, pues por lo que dejamos
dicho se comprenderá lo muy difícil que es allí la prolongacion de
la vida; apenas si se encuentran hombres de edad avanzada más que
entre aquellos que no son hijos del país y que nunca se hayan
ocupado de las rudas faenas propias del cautchero.
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Tipos del Darien: Zamba. Mulato.
Mulata.
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Para resumir, diremos que los darienitas son dulces,
hospitalarios, generosos y serviciales; pero estas cualidades
naturales, que tanto los distinguen y que mucho les harían valer,
las ahogan poco á poco en una vergonzosa embriaguez. Todo lo
sacrifican á la bebida, sin que haya nada que los pueda contener;
se privan de todo, hasta del alimento necesario, á fin de poder
satisfacer su perjudicial pasion por el anisado, que no es otra
cosa que un aguardiente al anís, pésimamente fabricado y muy
fuerte, que se elabora en el país mismo, y es sin disputa lo que
consumará su total ruina. Por desgracia tambien, lo expenden á muy
bajo precio, de modo que está al alcance de todos, por pobres y
miserables que sean : bajo la perniciosa accion de tan fatal
bebida, aquellos individuos, tan pacíficos y buenos de ordinario,
se hacen insoportables, moviendo una cuestion por la cosa más
insignificante; una simple broma, que en su estado natural haría,
cuando más, vagar la sonrisa en sus labios, estando ébrios es causa
de sangrientas querellas, de las que ordinariamente resulta algun
muerto, y muchas veces varios, pues el machete que emplean, ancho y
tajante, produce siempre mortales heridas. En otros países el
respeto que se tiene á los tribunales de justicia, el temor al
castigo, que persiste siempre áun en medio de la más completa
embriaguez, detiene siempre á los hombres en la comision de los
delitos; pero allí no hay ni tal respeto ni tal temor; los
tribunales de justicia no existen, el peso de la ley no se ha hecho
sentir jamas, y de aquí que siga aquel estado anómalo, muy
semejante al primitivo, en que les encontraron los descubridores.
Las autoridades de Panamá, que son las que tienen jurisdiccion en
aquel punto, están muy léjos: así es que no bien uno ha cometido un
crimen, se oculta en la selva virgen, donde ordinariamente tiene su
trabajo, el cual continúa como si nada absolutamente hubiera hecho,
y sin que nadie se cuide de molestarlo ni de buscarlo. De esta
manera pasan algunos meses, durante los que la cólera y los deseos
de venganza de la familia del asesinado se extinguen, y entónces el
criminal vuelve tranquilamente á la ciudad, y, lo que es peor, á
sus antiguas costumbres, que lo llevan á la reincidencia.
El poco arreglo y cuidado de aquellas gentes, sus imprevisiones,
sus vicios y el constante deseo de no hacer nada que pueda serles
reproductivo, son causas de que siempre estén á la merced de
algunos traficantes de Panamá, los que, conociendo su manera de ser
y de vivir, se aprovechan de cuantas ventajas encuentran, para que,
despues de muy poco tiempo en sus goces, permanezcan el resto de su
vida en el más miserable y precario estado en que pueden hallarse
hombres. Todo lo que ganan, y áun mucho más que esto, lo gastan, ó
por mejor decir, lo tiran en muy poco tiempo, por lo cual siempre
están recargados de deudas, que crecen y crecen por los intereses
exorbitantes con que les hacen los préstamos, y en lo que ellos no
se paran, con tal de recibir fondos que por dos ó tres días les
permitan dedicarse á su vicio favorito. Cuando los apuros crecen y
se hallan frente á sus acreedores, cuya accion está garantizada por
la ley, y sobre todo por la costumbre, suelen entrar de mozos ó
concertados en las casas de los que llaman patrones, que en el
mayor número de los casos se encuentran en un estado tan precario
como el de ellos. Si hemos de decir verdad, esta esclavitud es
bastante llevadera, y se someten á ella sin murmurar, muchas veces
toda la vida. La costumbre es que los concertados tomen en casa de
los patrones los útiles, herramientas y vestidos que les hagan
falta; y de tal manera se arreglan ellos, que las deudas, en vez de
decrecer, aumentan hasta un punto tal, que no pueden librarse en
toda la vida.
La ocupacion que ordinariamente se les da á los mozos es la
recoleccion del caoutchouc y de la tagua, pues en toda aquella
region no conocen otra clase de trabajo. El suelo, como llevamos
dicho, es fértil, y á muy poca costa, y áun con ménos esfuerzos,
podrían conseguirse grandes resultados para todos; pero la natural
indolencia de sus poseedores llega á tal extremo, que ni uno
siquiera se ha preocupado todavía del necesario cambio de industria
que hay que efectuar, toda vez que los citados productos se dan
cada día en menor cantidad, como se ha dicho.
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