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DESCRIPCIÓN UNIVERSAL DE LAS INDIAS Y DEMARCACIÓN DE LOS REYES DE CASTILLA
DE LOS LÍMITES Y TÉRMINOS DE LAS INDIAS

Las Indias, Islas y Tierrafirme del mar Océano de los Reyes de Castilla, que comunmente llaman Nuevo Mundo, es toda la tierra y mares comprendidos en un hemisferio ó mitad del mundo de 180 grados de latitud, del norte para el mediodía, y otras tantas de longitud de oriente á poniente, comenzada á contar de 39 ó 40 grados al occidente del meridiano de Toledo; que reducidos á leguas de á diez y siete y medio por grado, tiene la dicha demarcación de travesía, tres mil y ciento y cincuenta leguas norte sur, y otras tantas leste oeste, de las cuales son de tierra firme descubierta dos mil de largo, norte sur, y como mil de ancho por donde más, y de ahí abajo muchas menos, y todo lo demás es agua y mar. Lo que hay de oriente á poniente, todo está descubierto y navegado, y norte sur desde 60 grados de altura septentrional hasta 52 austral, no más.

 

SUMA DEL ESTADO TEMPORAL Y ESPIRITUAL DE LAS INDIAS

En todo lo descubierto y poblado hasta el año de setenta y cuatro (1574), cuando se acabó esta suma de recopilar, había doscientos pueblos de españoles, ciudades y villas, con algunos asientos de minas en forma de pueblos, y en ellos, y en las estancias de ganados y otras granjerías, cerca de treinta y dos mil casas de vecinos españoles; los tres mil novecientos ó cuatro mil encomenderos, y los otros pobladores mineros y tratantes y soldados; y ocho ó nueve mil poblaciones, naciones ó parcialidades de indios que no se pueden bien sumar, porque la mayor parte están por reducir á pueblos, en los que, y en todo lo que está de paz, en cuanto buenamente se ha podido averiguar por las tasaciones, hay millón y medio de indios tributarios sin sus hijos y mujeres, y sin los viejos y por casar, y sin los muchos que se esconden y se dejan de contar en las tasaciones por no tributar, y sin los que no están pacíficos; los cuales, todos están repartidos como en tres mil y setecientos repartimientos de S. M. y de particulares, de quien son la mayor parte, y como cuarenta mil negros esclavos, y mucho número en todas partes de mestizos y mulatos.

Tiene el Consejo Real de las Indias, que reside acerca del Rey, la suprema jurisdicción y gobierno temporal, y gran parte de lo espiritual en todos aquellos estados, en los cuales hay dos reinos, nueve audiencias chancillerías reales, veinte y nueve ó treinta gobernaciones con títulos de S. M., veinte y cuatro asientos de oficiales de la real hacienda y cajas reales, y tres casas de moneda.

El estado espiritual se divide en cuatro arzobispados y veinte y cuatro obispados y una abadía, en los cuales todos, hay trescientos y sesenta monasterios: los ciento y veinte y siete de la orden de San Francisco, divididos en ocho provincias y una custodia, y ciento y veinte y seis de la orden de Santo Domingo en solas dos provincias, y setenta de San Agustín en otras dos, y veinte y seis de la Merced en cuatro provincias, y dos conventos de la Compañía de Jesús, y ocho monasterios de monjas; y asimismo dos distritos de la Inquisición, de lo cual todo, en las descripciones particulares de cada provincia se hace larga relación.

 

DE LA PRIMERA POBLACIÓN DE LAS INDIAS

No está descubierto, ni averiguado, si la tierra continente de las Indias, que se va prolongando del mediodía para el norte, se corta con algún estrecho por la parte septentrional por donde se puede pasar de la mar del Norte á la del Sur, ó si llega á continuarse con la tercera parte del mundo que llaman Asia; y así se duda por donde pueden pasar de este mundo á aquél los hombres, y por dónde haya venido á poblarse de tantos naturales como hay en él. Y aunque algunos tienen por cierto lo que escribe Platón en el Thimeo, que el mar Atlántico, que es el golfo de las Yeguas hasta las Canarias y de allí adelante al occidente para las Indias, fué tierra firme más grande y espaciosa que es África y Europa, y que se vino á hundir toda en la mar, y que de allí quedaron pobladas las Indias; no se tiene por historia auténtica, ni consta que Platón en el dicho diálogo quiere que lo sea, ni tampoco cuadra á la orden y constitución del Universo, que una tan grande parte de él pereciese y se viniese á anegar. Otros, por conjeturas, quieren introducir ciertas navegaciones de cartagineses que salieron por el Estrecho y llegaron á tierras nunca descubiertas; y otros las navegaciones de Salomón á las islas de Ofir y Tarsis, de donde se traían las riquezas para el templo de Jerusalén; y algunos, la peregrinación de diez tribus de Israel que subieron por el rió Eúfrates arriba año y medio, y también algunas ceremonias judáicas que se han hallado en las Indias; que en efecto todas son conjeturas flacas. Y así sólo queda que creer, hasta que haya mayor averiguación, que aquel Nuevo Mundo se junta con estotro por alguna parte, como de ello da indicio la costa de la China y de la Nueva España, que van corriendo en viaje de juntarse por la parte del septentrión; y que siendo así, se habrán por aquella parte dilatado en tantos siglos poco á poco las gentes hasta llegar donde ahora están, y cuando esto no sea, será posible en los años del mundo haber llegado de otras partes del, vecinos, á aquellas, gentes navegando ó derrotadas, como de Irlanda y de las partes septentrionales se navega á los Bacallaos, de donde se comenzase á poblar aquel Nuevo Mundo; aunque lo más verosímil parece, estar continuados estos dos mundos, ó haberlo estado aunque ahora no lo estén, y que por alguna parte podría el mar haber rompido y hecho algún estrecho por donde, antes que se hiciese, hayan pasado los hombres y los leones, tigres, dantas y venados, y otros animales de estas partes, que se hallan en aquéllas, que no parece que pudieron haber pasado de otra manera.

 

DESCUBRIMIENTO DE LAS INDIAS

Dúdase también, si primero que por los españoles hayan sido descubiertas las Indias por alguna otra nación; y aunque han querido decir que se hallaron en Tierrafirme algunas medallas ó monedas de romanos, fue cosa averiguada que dos italianos, que se hallaron en el descubrimiento, las llevaron y quisieron vender por antiguas en la tierra; y ni de esto, ni de unas águilas pintadas con dos cabezas, que se hallaron entre ciertos indios de Chile, se puede conjeturar que romanos hayan pasado á estas provincias; ni tampoco algunos ritos y ceremonias, parecidas en algo á las de la Ley de los judíos, es argumento que hayan ido á ellas, por el cuidado que el demonio tiene de remedar en sus idolatrías las ceremonias del culto divino. Finalmente, porque en historiador ni cosmógrafo ninguno, antiguo ni moderno, hay mención de aquel Nuevo Mundo, hasta que españoles le descubrieron, se tiene por averiguado que no fué descubierto por otra nación ni en otro tiempo, hasta que ordenándolo así la Providencia Divina, porque las gentes de tan gran parte del mundo no careciesen más de la luz de su verdad, tuvo por bien, en tiempo de los felicísimos y católicos reyes don Fernando y doña Isabel, que una carabela de gente española con viento contrario se derrotase y fuese á parar á las Indias, de donde volvió después de muchos días con solos tres ó cuatro marineros y el piloto de ella, el cual murió en casa de Cristóbal Colón, genovés de nación, en cuyo poder quedaron los derroteros y relación del viaje que él determinó luego de proseguir. Y habiendo capitulado con los dichos reyes, partió de Palos de Moguer, año de noventa y dos (1492), á tres de Agosto, con tres carabelas y en ellas ciento y veinte hombres españoles entre marineros y soldados, y á once de Octubre descubrieron la isla de Guanahaní, que es una de las Lucayas, cerca de la isla Española, y la primera tierra que se descubrió de todas las Indias; las cuales las llamaron Occidentales, á semejanza de las Orientales que tomaron este nombre del rió Indo, que está en ellas; y Nuevo Mundo, por la novedad de su descubrimiento, y noticia de las cosas nuevas y nunca vistas que hay en él. Y están incorporadas las Indias todas en la Corona de Castilla y de León, de la cual no se pueden enajenar, por privilegio y prometimiento real, y así no se permite pasar á ellas naturales de otro reino ninguno sin expresa licencia.

 

CONCESIÓN Y DEMARCACIÓN DE LAS INDIAS

En dos de Mayo del año de noventa y tres, el Papa Alejandro sexto concedió á los Reyes Católicos y á los de Castilla sus sucesores, la navegación de las Indias Occidentales con las gracias y prerrogativas concedidas á los reyes de Portugal, cerca de las Indias, de Guinea y África, y el mismo Sumo Pontífice, año de noventa y tres (1943), á dos de Mayo del dicho año, hizo donación á los reyes de Castilla y León y sus sucesores de todas las Indias, Islas y Tierrafirme del mar Océano por descubrir al occidente, á mediodía y septentrión, desde un meridiano que desde el un polo al otro pasase por cien leguas al occidente de las islas de Cabo Verde y las Azores, que hasta el día de Navidad del año de noventa y dos (1942) no fuesen actualmente poseídas por otro príncipe cristiano, con cargo, en virtud de santa obediencia, de enviar con diligencia álas dichas Indias hombres buenos, temerosos de Dios, doctos y expertos, para instruir á los naturales de ellas en nuestra santa fe católica y enseñarles buenas costumbres; y el mismo año á veinte y seis de Setiembre, además de las concesiones sobredichas, les concedió todo lo que en su nombre se ganase en las Indias de Oriente, Occidente y Mediodía, no estando ocupado por otro príncipe cristiano antes del dicho año de noventa y dos.

El rey don Juan de Portugal, pretendiendo que en su demarcación, que era lo que de la dicha línea ó meridiano quedaba á la parte de oriente, quedase la costa del Brasil y alguna parte de las Indias Occidentales, pidió que la dicha línea de la demarcación fuese más occidental; y por concordia entre los reyes de Castilla y Portugal, quedó asentado año de mil y cuatrocientos y noventa y cuatro, en siete de junio, que la dicha línea y meridiano distase trescientas y setenta leguas al occidente de las islas de Cabo Verde, que reducidas á grados de longitud occidental por la Equinoccial, viene á caer la dicha línea en 29 ó 30 grados al occidente de las Canarias, y 39 ó 40 del meridiano de Toledo, que se toma por principio de la longitud de este libro; por donde comúnmente echan la dicha línea de la demarcación los cosmógrafos castellanos y extranjeros, y algunos portugueses, que otros la echan tres ó cuatro grados más al poniente, por la diferencia que puede haber en la reducción de estas leguas á grados de longitud, y por dos causas, que son; no ser precisamente sabido el verdadero sitio de las islas de Cabo Verde, según la longitud, y por la diferencia que habría si se cuentan las leguas por la Equinoccial ó por el paralelo de 18 grados y medio de altura en que está el medio de las dichas islas, y también si las leguas se han de comenzar á contar de la más oriental ú occidental de las dichas islas. Pero la diferencia de todo esto puede ser poca, respecto de lo que resulta de no se poder saber por tierra, y mucho menos por la mar, en que parte de la tierra ó mar se terminan y acaban las dichas trescientas y setenta leguas, ó los grados á que se reducen, por la incertitud grande que hay en las distancias de los viajes que se hacen por la tierra, á causa de las vueltas, subidas y bajadas de los caminos, y mucho más en la mar, navegando por las crecientes, mareas decaídas, traveses de vientos, groseza y sotileza de ellos, y por la disposición, carga y velería de los navíos, y otros impedimentos y embarazos que suelen retardar y acelelera la navegación, y generalmente por ser las leguas mayores y menores en diferentes partes, y porque aun tampoco consta entre los autores cuántas leguas de tierra responden á cada grado de los del cielo, aunque la común opinión es que son 17 y medio, pero otros ponen menos; y así, aunque por el aire ó cielo consta de las leguas y grados que han de ser, no está aún averiguado por la mar y tierra por dónde haya de pasar la dicha línea, sobre lo cual ha habido y hay controversia entre los reyes de Castilla y Portugal: primero, sobre la demarcación y términos del Brasil, cuyo principio, que es lo más oriental en el cabo de San Agustín, ponen los cosmógrafos castellanos en 18 ó 19 grados de longitud del meridiano de las Canarias, y la línea de la demarcación 170 ó 180 leguas la tierra adentro para el occidente por el cabo de Humos en la costa del Norte, y por la punta ó isla de Buen-abrigo, en la costa de la parte del Sur, y los portugueses ponen el dicho cabo de San Agustín y principio del Brasil en 12 ó 13 grados de la dicha longitud, y estrechan y alargan las costas de manera, que la línea de la demarcación viene á caer en 10 grados, que son 175 leguas más al occidente de cabo de Humos, por donde la echan los castellanos, y aun viene á quedar en su demarcación toda la boca del rió Orellana y el Marañón y provincias y boca del rió de la Plata y la ciudad de la Asumpción, y todo el golfo de Bretones, é islas de los Bacallaos, que es todo de la demarcación de Castilla.

Año veintiuno ó veintidos (1522) que Magallanes descubrió las islas del Maluco, asentó amistades en nombre de los reyes de Castilla con los señores de aquellas islas, é hizo con ellos el precio de clavo y canela; de que los portugueses se agraviaron y se pusieron en defender á los castellanos esta navegación y contratación, pretendiendo caer las dichas islas en su demarcación; y haber llegado á ellas una carabela suya primero que los castellanos: sobre lo cual los reyes de Castilla y Portugal nombraron comisarios diputados, juristas y cosmógrafos de ambas partes, año de veinticuatro (1524), para determinar este negocio en lo que tocaba á la posesión y propiedad; y habiéndose juntado en la ribera de Acaya entre Gelves y Badajoz, y debatido sobre ello más de dos meses, no se pudieron concordar, porque los portugueses claramente rehusaron la sentencia, y los comisarios de Castilla en 11 de Abril del dicho año declararon, en el articulo de la propiedad, que las islas de Maluco estaban 30 grados dentro de la demarcación de Castilla; del cual auto los portugueses dijeron de nulidad y sin haber pronunciado ninguna de las partes nada en el artículo de la posesión, se quedó esto en aquel estado. Año de veintiseis, no se teniendo por definido este negocio, fueron movidos ciertos medios de parte de Portugal, de que resultó que el emperador don Carlos y doña Juana empeñaron y vendieron, con pacto de retro-vendendo perpetuo, por trescientos y cincuenta mil ducados, todo el derecho y propiedad que como reyes de Castilla tienen al Maluco, islas, tierras y mares comprendidas hasta 296 leguas y media más al oriente de las dichas islas de Maluco, y, desde entonces hasta ágora continua el dicho empeño, y no se ha tratado de la demarcación más 1 . Si embargo del sobredicho empeño y de las condiciones del, desde el año de 35 se han enviado de España y de la Nueva España diversas veces armadas á las islas del Poniente, y descubierto las Islas Filipinas que caen dentro del empeño; y aunque los portugueses han defendido la contratación y preso algunos de los capitanes que han ido, y agraviándose de ello, Miguel de Legaspi, por orden del virrey y audiencia de la Nueva España, fué á ellas año de 65 (1565), y aunque por el rey, de Portugal se hizo instancia á S. M. el rey don Felipe, año de 68 y 69 que mandase salir de las dichas islas al dicho Miguel López y á los castellanos que con él estaban, se va prosiguiendo la población de aquellas islas y contratación de las provincias y tierra firme de la China.

Los portugueses, viendo que para su demarcación les paraba perjuicio el viaje y navegación que hacían á las Indiaspor sus cartas de marear antiguas, en que comúnmente describían el Maluco 6 grados fuera de su demarcación, desde el año de cincuenta ó cincuenta y uno (1551) favoreciendo su pretensión y causa, á título de querer corregir las dichas cartas, diciendo que estaba errada la navegación dellas, las han mudado públicamente, y en algunas del año de 55 echan la línea de la demarcación 1.0 grados más al oriente de los Malucos, dejándolos otros tantos dentro de su demarcación; y en otras más modernas echan la dicha línea por la isla de Gilolo, que es la más oriental de las del Maluco, dejándolas dentro todas de su demarcación. Para esto acortan toda la navegación y golfos de Cabo de Buena Esperanza hasta las dichas islas de lo que Tholomeo tiene escripto, y estaba recibido antiguamente; y para cuadrar esta navegación, como la ponen, con las otras partes de Europa que les corresponden, aun les ha sido forzado mudar, sin autoridad ni fundamento ninguno, las longitudes de algunas partes y pueblos señalados del mar Mediterráneo. Los castellanos, siguiendo las distancias de los viajes de la navegación, que los portugueses mesmos hacen por el oriente, y los que de parte de Castilla se han hecho por el occidente hasta el Maluco, demarcan sus cartas por la parte occidental, echando el meridiano de la partición por Bengala, que dista 49 grados ó 50 de longitud oriental de las Canarias; de manera que se incluye dentro de la demarcación de Castilla la Trapobana y Çamatra y las islas del Maluco, 30 grados dentro de ella, en conformidad de la declaración hecha por los comisarios de Castilla y de algunas observaciones celestes que después se han hecho particularmente.

 

DE LA LONGITUD QUE SE SIGUE EN ESTE LIBRO

Y porque las longitudines de caminos y navegaciones son poco concluyentes en rigor matemático, por lo arriba referido, siempre que haya observación de la Luna, que entre todas las celestes es la que con menor error da sabidas las longitudes, se tiene de anteferir á toda otra averiguación; aunque comúnmente en las descripciones y mapas hechas por el padrón de Sevilla, la ciudad de México está puesta en 91 grados de longitud del meridiano de las Canarias, y porque se sabe que Joanoto Durán, cosmógrafo-perito, hizo observación de dos eclipses de la Luna en la Nueva España, año de 44, y después, comprobándolos en otros años, averiguó que el meridiano de Mexico dista del de Toledo seis horas y cincuenta y dos minutos de tiempo, á que corresponden 103 grados de longitud, en este libro se va siguiendo ésta aunque hay otras observaciones celestes de particulares, pero no tan auténticas ni de tan buenos fundamentos, por las cuales la diferencia del meridiano de Toledo al de Mexico, no viene á ser tanta con más de cuatro ó cinco grados. Y regulando con la longitud sobredicha de Joanoto

Durán, lo que más fidedigno ha parecido de las cartas geográficas que se han hallado de los cosmógrafos reales, que en muchas cosas discordar unas con otras, la línea de la demarcación que comunmente se echa, como queda dicho, por cabo de Humos en el Brasil, viene á quedar como 5 grados más al oriente en favor de Castilla, que son más de 80 leguas dentro de la parte que Portugal pretende.

 

DEL TEMPLE Y CALIDADES DE LAS PROVINCIAS

Aunque tantas regiones, tan diversas y apartadas entre sí como son las de aquel Nuevo Mundo, no pueden dejar de diferir en muchas cosas la grandeza de los días y noches en aquellas partes como en las otras del mundo, es mayor ó menor según la mayor ó menor altura ó elevación del polo en que están. Las que están debajo de la Equinoccial, tienen iguales de doce horas los dias y noches en todos tiempos, y las otras más y menos desiguales como se van apartando de la Equinoccial y metiendo en altura por los polos; de donde proviene, que el temperamento de todas las tierras que están entre los dos trópicos, que son las que hay desde Nueva Galicia hasta pasada la provincia de las Charcas, por tener los dias y las noches casi iguales, son comunmente templadas de calor y frió, y en ellas, el exceso que hay en partes de frió y en otras de mucho calor proviene, de la postura y disposición de las tierras, según su sitio y lugar más altas y levantadas y apartadas de la mar, que comunmente son más frescas y frías, tanto que en algunas cae mucha nieve aunque están debajo de la mesma Equinoccial, como es en la provincia de Quito, y las bajas ó propincas á la mar suelen ser de ordinario muy calientes y muy húmedas, y así el temple que cada una alcanza es en ellas casi perpétuo y conforme todo el año. De manera, que en muchas partes se puede escoger para vivir temple más ó menos fresco ó caliente, según que cada uno lo quiere y hubiere menester, aunque también

se ha echado de ver, que algunas provincias son ya más ó menos calientes ó frias que al principio parecieron, que debe provenir de alguna causa superior. Fuera de los trópicos el temperamento de las tierras no depende sólo del sitio y postura de ellas, sino más principalmente de la mayor ó menor altura en que están, y así las provincias de la Nueva Galicia y costa de los Bacallaos para el norte, cuando están en mayor altura van siempre siendo más frias y de mayores hielos y nieves, y también las que van al sur para el Estrecho de Magallanes, pasada la provincia de las Charcas, son de esta manera.

 

DE LA SALUBRIDAD DE LAS TIERRAS

Porque comunmente la sanidad ó enfermedad de las provincias sigue al temperamento bueno ó malo de ellas, generalmente, lo más de lo descubierto de las Indias, es de cielo y aire salutífero y sano, y adonde los hombres de ordinario viven más sanos y libres de enfermedades que en estotro Nuevo Mundo antiguo, si ya no es alguna causa de los males que por acá reinan el desordenado regalo de los hombres, que aun también por sospecha de esto en aquellas partes hay algunas que no son ya tan sanas para los españoles ni los indios como al principio se mostró que eran; lo cual quieren decir que sucede de la abundancia de frutas y otros mantenimientos que se han hallado en la tierra. En otras, al contrario que al principio fueron tenidas por enfermas y mal sanas, se halla ya notable mejoría, ó por alguna constelación celeste que las favorece ó por haber desenconado el aire con la huella de los muchos ganados que en la tierra se han metido, de que antes carecía; y aunque los naturales de ellas viven sanos, llegan pocos á muy larga vida, que en parte debe ser por el poco regalo y comodidad que tienen para la vida humana de comidas y camas y vestidos, y en parte por la desordenada y torpe bestialidad de vicios en que viven. En todo lo descubierto lo que está entre los dos trópicos, por la perpetuidad de su temperie, es de más constante y continua salud que las otras regiones que se van allegando á los polos, adonde la inconstancia de los tiempos y paso de mucho calor á mucho frió y al contrario, causa continuas indisposiciones y enfermedades; suelen ser las tierras altas y frescas en la región de la Equinoccial y trópico, y comunmente más sanas que las bajas que siempre son calurosas y húmedas en exceso.

 

TEMPORALES DEL AÑO EN LAS INDIAS

Los temporales de este Nuevo Mundo suceden en él por la mesma orden que los temperamentos; que en todo lo que está entre los trópicos, por la mayor parte los tiempos del invierno, que son los meses que llueve, y los del verano cuando deja de llover y serena, provienen del sitio y posición de los lugares respecto de las sierras ó mares que los corresponden, ó de los vientos que reinan en las tierras, más que de las influencias ni causas celestiales: á lo que se puede colegir, de la variedad irregular de los temporales de unas provincias con otras, porqué en todas las de la Nueva España y islas de la mar del Norte, y provincia de Guatemala hasta Panamá, que están de la Equinoccial al norte, son las aguas desde principio de Mayo hasta el fin de Octubre, que es lo que llaman invierno, cuando los dias son mayores, y por serlo es en Europa el verano y no llueve; y en toda la serranía de los Andes hasta cerca de Chile, que está de la otra parte de la Equinoccial, donde los dias son en aquellos meses los menores de todo el año, es verano porque no llueve, habiendo de ser al contrario. En las dichas provincias de la Nueva España, y casi las otras comarcanas, son las lluvias en los dichos meses cada día y siempre después de medio día, al contrario de las provincias del Brasil, que aunque están de la otra parte de la Equinoccial, adonde parece que los temporales habían de ser contrarios, llueve en este mesmo tiempo, y siempre por las mañanas. Los otros meses del año desde Octubre hasta en fin de Abril, que llaman el verano, en las provincias y regiones de la Nueva España es tiempo sereno y más fresco, por los nortes que corren, que el verano, cuando llueve con los vendavales; en el mismo tiempo llueve en la provincia del Quito y cordillera de los Andes hasta pasado el Callao y provincia de los Charcas, adonde los dias entonces son los mayores, yes invierno cuando en España lo es también por ser los dias los menores.

En las provincias del Nuevo Reino y Popayán hay dos veranos y dos inviernos; el uno desde mediado Octubre o fin del hasta mediado ó fin de Enero en que llueve, y después deja de llover Agosto, Setiembre y parte de Octubre: en las provincias del Quito y todo lo que hay al sur por la cordillera de los Andes, hasta pasada la provincia de los Charcas, es el invierno desde Octubre hasta Abril como en Europa, cuando acá son los dias los más cortos y allá los mayores; y el verano y la producción de los frutos es desde Abril hasta Octubre, también como en España, cuando se agosta la yerba; y los dias son en aquellas partes los más cortos y las noches más frias y largas, al contrario de acá que es el verano en los mesmos meses, y los dias son los más largos, y las noches más cortas y calurosas.

En los mesmos meses desde Octubre hasta Abril, cuando en los Andes llueve, y es el invierno en los llanos del Pirú y provincia del Brasil y rio de la Plata, que están á la mesma altura y paraje de los Andes, no llueve y es verano, y el invierno y lluvias desde Abril hasta Octubre; y al contrario de los temporales de Europa y costa de la Florida y Bacallaos y provincias de Quivira y Cibola, que cuando en ellas es invierno desde Octubre hasta Abril, en las del rio de la Plata y llanos del Pirú y provincias de Chile es verano, y al revés, cuando es acá verano desde Abril hasta Octubre, es invierno en las provincias dichas del rio de la Plata y en Chile, donde en algunas partes antiguamente solía llover mucho, y ya no llueve tanto; y también en las provincias de Puerto Viejo, que está debajo de la Equinoccial, llueve, adonde nunca solía llover, lo cual no puede ser sino por algún influjo del cielo.

Las aguas y lluvias de entre los trópicos son muy recias y muy gruesas, que parece que caen de muy cerca de la tierra por unas nubes (mangas que llaman los marineros), que son unos racimos de la mesma agua que parece que se levanta de la mar.

 

DE LOS VIENTOS

Los aires más ordinarios y generales, que vientan en todas estas provincias, y más violentos son los nortes desde Octubre hasta Abril, que en las provincias y parte de las Indias de la Equinoccial para el septentrión serenan y aclaran el cielo, y hacen aclarar las aguas, y en las tierras de la Equinoccial á la otra parte para el sur causan los dichos nortes lluvias y grande cerrazón: desde el otro polo vientan los sures por lo ordinario desde Abril hasta Octubre, y en las provincias que hay hasta la Equinoccial serenan y aclaran el cielo, y de la Equinoccial adelante para el norte, causan de ordinario lluvias; y así llueve en ellas en toda la costa de Tierrafirme, Guatimala y islas de la mar del Norte y provincias de la Nueva España; y aunque en la costa de Tierrafirme y Nueva España y el Brasil son ordinarias las brisas en todo el año, no son tan recias ni se echa tanto de ver cuando estotros vientos reinan.

 

DE LA DISPOSICIÓN DE LA TIERRA

El asiento y suelo de la tierra, en todo lo descubierto y más poblado de aquellas partes, es de tierra doblada y montañosa, porque desde encima de las provincias de la Nueva Galicia se levanta una serranía de cordilleras de dos sierras y montañas, que van corriendo al mediodia, no lejos de la costa del sur, por toda la Nueva España y provincias de Guatimala y Tierrafirme, por donde pasan al Nuevo Reino y Popayán hasta Quito, desde donde van corriendo, la una muy cerca de la costa, que llaman la cordillera del Pirú hasta acabarse en Chile, y la otra que es la mayor, que llaman la de los Andes, apartada de la mar 30 ó 50 leguas cuando más hasta fenecer en el Estrecho de Magallanes; y así todo lo que cae desde estas sierras á la mar del Sur es tierra doblada, y llena de sierras, valles y montañas, y los ríos y aguas vertientes dellas, que van al occidente, son de corta corrida y muy arrebatada. Las tierras y provincias de la parte oriental de aquestas sierras son muy largas y espaciosas, principalmente las que hay desde el Nuevo Reino y provincias del Quito para el Estrecho, que por el oriente se extienden hasta la mar del Brasil y provincia del Rio de la Plata, que por parte deben ser de setecientas leguas arriba, bajando hasta ciento, que tendrá por el Estrecho. De lo cual sucede, que estando el agua de la mar del Sur por las provincias del Pirú en equilibrio y peso con la de la mar del Norte y del Brasil y provincias del Rio de la Plata, los ríos que salen de las vertientes y serranías de los Andes y corren al oriente á desaguar en el mar del norte, como son el de las Amazonas y el de la Plata, no tienen más caida, para mil leguas y más que deben caminar, que los que nacen por la parte del occidente para las 40 ó 50 leguas que corren hasta la mar del Sur; y así los dichos ríos de las Amazonas y la Plata, y los otros que entran en ellos, por la poca vertiente que tienen corren despacio y van dando muy grandes vueltas, y en tiempo de las aguas salen de madre, de manera que en partes anegan ciento y doscientas leguas de tierra, que no se pueden por aquel tiempo habitar ni caminar.

 

DE LA FERTILIDAD Y FRUTOS DE LA TIERRA

En todo lo comprendido dentro de los trópicos, porque la tierra es templada de calor y frió y abunda de humidad, como queda dicho, es la tierra comunmente cerrada de arboledas de muchos y diferentes árboles que nunca pierden la hoja, y el suelo está siempre empradecido y cubierto de yerba verde, aunque en algunas partes se seca y agosta, y en otras nunca la hay continuamente, como son los arenales del Pirú; pero en las otras partes nunca falta verdura y siempre los campos y florestas son deleitosos y agradables á la vista, y en todo el año hay frutas, hortalizas y verduras, porque la producción y cosecha de las frutas va siguiendo la diferencia de los temperamentos de las tierras, cuya maduración viene á ser siempre con el sol cuando no llueve; y así hay partes muy propincas unas de otras, á donde cuando en las unas se acaban las frutas en otras se comienzan, y así pueden gozarse todo el año. En las otras partes fuera de los trópicos para los polos, todo sucede por la orden que en Europa.

 

DE LOS ÁRBOLES DE LAS INDIAS

Son los árboles de la tierra comunmente muy crecidos, y muy grandes, por la fertilidad della: los de los montes de aquellas partes, que se hallan en Europa, son pinos, encinas, y robles de la Nueva España hasta Honduras, y generalmente en todas los Indias muchos cipreses y cedros, laureles y nogales, salces, álamos y alisos y otros árboles; los de la tierra, no vistos por acá, son ébano en Cuba y otras partes y brasil y muchos árboles de madera de colores y jaspeadas, ceivos de que se hacen las canoas, guayacan ó palo santo que es de madera sólida, pesada y incorruptible y medicinal para las buas, árboles de liquidambar y bálsamo, y sangre de drago, en muchas partes, y manglares de madera muy dura que las ramas dellos, que llegan hasta el suelo, se tornan en raíces; y bejucos, que son unos cantones delgados que se suben por los árboles grandes en los arcabucos y malezas, de los cuales se hacen ligas duras y fuertes como de mimbres, y sogas: frutales de la tierra son cerezos, mejores que los de acá, nísperos, nogales de nueces muy encarceladas, y alguna suerte de manzanas, mameis de que se hace manteca para guisados, aguacate que es como una pera, guayaba como una manzana, añana como un membrillo, muchas diferencias de ciruelas, diversas especies de palmas, caña fístola silvestre, y en las provincias del Quito un árbol que echa un capullo que sirve de canela.

Hánse llevado de España y danse casi generalmente, si no sea en las tierras muy calientes, membrillos, duraznos, melocotones, albérchigos, albarcoques, higos, guindas, ciruelas, manzanas, peras cermenas, granados, y todo género de agro y dulce, naranjas, sidras y limones, de que hay tanta abundancia en partes que se han venido á hacer montes dellos.

Frutas de planta hay en la tierra piñas, que se dicen así porque lo parecen, de buen olor y sabor, tunas, pita, haya, granadillos, plátanos, pimienta luenga, mimbreras, zumaque, zarzamoras, espinos, jaras, arrachan, y de España se han llevado rosales y viñas, que ya hay grande cantidad en todas las más partes de la Equinoccial al sur, y se hace mucho y muy buen vino dellas; y en el Pirú se dan ya olivas, y se tiene entendido que se vendrá á coger aceite. Hay en partes mucha caña fistola que le ha llevado de España, que viene á ser mejor que la de Europa, y en todas las Indias casi, grande abundancia de algodón de que se visten generalmente los indios, donde andan vestidos, y mucho cacao en la Nueva España y en las provincias comarcanas á ella y en algunas otras del Pirú, que sirve de muchas cosas, y de moneda; y en el Pirú la yerba de la coca en algunas partes, que era la cosa más preciada que había entre los indios de aquellas provincias, y así mesmo el azúcar se da generalmente en todas las más partes de las Indias, de las cañas que se han llevado de España, de que hay ya muchos ingenios, y se va haciendo mercadería de ello: y en la Nueva España se cría ya seda, porque se dan bien las moreras para ella, de manera que la grangería della ha de venir á ser caudalosa, y también mucha grana ó cochinilla, que se trae á España; y en otras partes diversas de las Indias hay diversos materiales de madera de árboles, yerbas, y suertes de tierras para todas colores y tinturas.

 

DE LOS GRANOS Y SEMILLAS

Estaba la tierra inculta casi en todas partes, y tan poco ejercitada con cultura que, como sujeto desnudo, no daba otras plantas ni semillas más de las que naturaleza producía; y así recibió tan bien las que de España se han llevado, que casi ninguna se ha dejado de dar bien en todas ó en las más partes, con aventajada abundancia y mejoría en la calidad y grandeza, si no sea en las partes destempladas de frío, y especialmente de calor y humedad, como es en las islas de la mar del Norte y provincias comarcanas á ellas, adonde muchas cosas de las que se siembran y plantan se crían tan viciosas, que, ó no dan fruto ó si le dan no dan simiente para poderse volver á sembrar; y comunmente, las cosas sembradas de semillas llevadas de España vienen más fértiles y abundosas en los primeros años que en los otros, y van poco á poco perdiendo la fuerza con que comienzan, hasta quedar de ordinario en la naturaleza que acá tienen, y la tierra también con el trabajo se va mudando, y remitiendo la fuerza de su fertilidad en las partes donde la ejercitan mucho.

No había en parte alguna de aquel Nuevo Mundo, hasta su descubrimiento, género ninguno de frucmento ni grano de los que en estas partes usamos; solamente tenían los indios para su mantenimiento el maiz, de que en las más de las Indias es el pan general, aunque en hartas partes carecen dél y no se coge por ser muy calientes ó por muy frias, adonde, y en otras partes donde lo hay, hacen pan de cazabí, que es de una raíz de cultura, que llaman yuca en las islas de la mar del Norte, y mandioca en las del Brasil y otras partes comarcanas: hase llevado de España el trigo y cebada y centeno y avena, que todo se da en muchas partes y con gran fertilidad, especialmente el trigo que se da generalmente en todo lo descubierto, en las partes templadas y frescas, porque en las calientes y húmedas y se va todo en berza y no grana ó se agosta; y aunque los indios comienzan ya á sembrarlo y á mantenerse de ello, no por eso dejan el maiz, que es buen mantenimiento y sirve mucho en muchas partes para la falta de la cosecha del trigo: la cebada, avena y centeno no se siembran porque no es menester.

 

DE LAS YERBAS Y HORTALIZAS

Halláronse en las Indias llanten, ruda, verbena, mastuerzo, borrajas, chicorias, yerbamora, doradilla, manzanilla, culantrillo de pozo, bledos, mastranzos y albaca, cantueso, poleo, trébol y viznagas; algunas de estas yerbas generalmente, y otras en particular, en algunas provincias, demás de otras muchas yerbas medicinales y de maravillosos efectos, que se hallan en partes, como el mechoacán y la raíz de la grana, del Nuevo Reyno, y otros.

Hánse llevado de España, y dánse casi generalmente en todas partes y tiempos, melones, que en algunas tierras dura una rama dos y tres años; pepinos, aunque en el Pirú los había buenos, y cohombros, berengenas, lechugas, rábanos, cebollas, ajos, espárragos, cardos, berzas y coles de todas clases; y yerbabuena, culantro, y perejil, hinojo, claveles, azucenas y rosales, y otras flores de estos reinos á que los indios son muy aficionados.

 

DE LOS ANIMALES

Halláronse en la tierra, generalmente en todas partes, cuando los españoles fueron á ella, dos ó tres especies de venados de los de Europa, osos, tigres y leoncillos pardos, dantas, adives, que son como lobos, zorras, gatos cervales, tajugos, ardillas de muchos colores, y muy grande diversidad de monos y gatillos, y el animal que mete sus hijos en una bolsa que tiene en la barriga, y otro que llaman armado; liebres como en España, y conejos generalmente, y comadrejas y hurones también en partes.

Y como de plantas, frutos y semillas no había en aquella tierra más de lo que naturaleza de suyo producía, así también carecían de todos los animales domésticos, y ganado de crianza que en estas partes tenemos, y solamente se hallaron las ovejas del Pirú, que les servían de carga, y la carne y lana dellas es buena y de provecho: los españoles han llevado de todos los ganados mayores y menores de España, que se han multiplicado, y se crían con grande vicio y abundancia en todas las más partes, por la gran comodidad del cielo y aire para su crianza, que les es tan favorable que en pocas ó ninguna parte se cría animal ni otra cosa viva que ofenda su nacimiento y crianza, y por la fertilidad perpetua que en todas hay de yerba verde; que aunque en algunas faltan pastos, por ser la tierra muy montañosa, y en otras donde hay campos por ser cavaña de yerba viciosa y muy alta, no buena para ganado, en partes hay donde con el huello dello mesmo se van las yerbas adelgazando y tornando de provecho. Y así, generalmente, en todas las más partes de las Indias se crían muchas yeguas y muy buenos caballos, v mucho bestiaje mular para carretas y carga, y gran abundancia de ganado vacuno, tanto que en parte se ha vuelto bravo, y cimarrón gran parte dello; y gran copia de ovejas, que aunque se dan tan generalmente, por ser ganado más delicado, en lo más de lo poblado hay tanto, que en algunas partes, como en el Callao y provincias del Pirú, se pierde mucha lana dellos, con ser muy fina y muy buena; y cabras también se crían en todas partes, aunque no se dan tanto dellas porque no son de tanto provecho, y también de los puercos de Castilla se han criado en grande abundancia y muchos dellos se han vuelto cimarrones; y aunque en la tierra no había animales ni cosa que ofendiese los ganados, los perros que se llevaron á la Española, y se han vuelto cimarrones, son tantos ya, que son más perjudiciales para el ganado menor que lobos en otras partes. Culebras hay muy grandes y crecidas, y las mayores simples y sin ponzoña, cuya carne comen los indios, y otras que llaman de cascabel por una vejiga que traen en la cola con que hacen ruido como un cascabel; hay víboras también, y una sierpe que se llama iguana, que tampoco es ponzoñosa y es animal anfibio del agua y de la tierra; y hay también escorpiones, y un animalito que llaman nígua, menor que una pulga, que se mete en la carne por entre las uñas de los piés y allí cría muchas como liendres, que si se descuidan se encarnan de manera que no se pueden quitar sino sea cortado la carne donde están.

 

DE LAS AVES DE INDIAS

Hállanse en las Indias, de las aves de Europa, águilas reales, aguiluchos, garzas y garzotas, sacres, neblíes, y milanos que sirven también para la cetrería, cernícalos, esmerejones, patos de agua, palomas, faisanes, alcatraces, codornices, tórtolas, gorriones con un penachuelo en la cabeza á manera de coronas, abiones, urracas en algunas partes, y grullas, y cuervos y murciélagos; y demás de estas aves, de las que acá no se han visto, hay unas grandes que se llaman auras, que se mantienen de todas inmundicias, rabiahorcados v pájaros bobos, que en el viaje de las Indias se hallan volando doscientas y trescientas leguas en la mar, y asi se tiene entendido que descansan sobre el agua; y llámanlos lobos, porque en sacando fuera del navío cualquier palo ó vara se asientan en él y los toman; paujíes, del tamaño de un pavo negro, pequeño; un pájaro en la Vera-paz, de cuyas plumas se hacen imagines, y grandes multitud y diferencia de papagayos de todas colores, desde el tamaño de un gilguero hasta el tamaño de un cuervo, los cuales son tantos, que vienen á ser perjudiciales para los sembrados. Aves domésticas no había ninguna entre los indios más de, en las provincias de Nueva España é Indias de la mar del Norte, las gallinas que llaman de papada, que en las otras partes, de la Equinoccial al sur, no las hay, ni se crían en ellas bien; hánse llevado de Castilla muchas gallinas, de que hay muy grande abundancia, y los indios se han dado á criarlas, y ánades y palomas, de que también hay muchas. Abejas se han hallado también en muchas partes de las Indias, aunque agrestes, y más pequeñas que las de acá, las cuales hacen miel no buena en los huecos de los árboles, y en las cabañas debajo la tierra. Hay en muchas partes de las Indias, ordinariamente en las calientes, muchos mosquitos grandes y pequeños, nocivos y perjudiciales, y hormigas ponzoñosas.

 

DE LOS PESCADOS

En los mares y ríos se han visto más pescados, de los que por acá hay, que animales en la tierra; porque hay ballenas, toninas, sábalos, bufeos, pulpos, salmones, sardinas, agujas pequeñas, ostias, ostiones, lizas, mojarras, langostas, rayas, tortugas, pejesapo, cangrejos, tollos, bagre y otro mucho género de pescados y mariscos de los de Europa; y en muchos de los ríos truchas, aunque no tan buenas como las de España, y otros peces, y barbos como los de acá; y demás dellos se hallan, entre otras especies de pescados no vistas, manaties en los rios caudalosos de tierra caliente, no lejos de la mar, tamaños como un ternero de tres ó cuatro meses, y la carne dél muy buena, semejante á la de ternera, porque se sustenta de las yerbas de las riberas que sale á pacer desde el rio, y su concepto dicen que es en el vientre, y que siempre nacen juntos macho y hembra; y en los llanos de Venezuela hay un pece que llaman el temblador, por su efecto, que aunque le toquen medianamente con un palo ó caña, hace temblar el brazo del hombre que lo tiene; y unos pescados de comer como anguillas, que cuando se secan las lagunas se quedan metidos en la tierra, y allí se crían como lombrices. Hay también lobos marinos muy mayores que los de acá, y tortugas de extraña grandeza, y también de las pequeñas, y lagartos y cocodrilos, que llaman caimanes, en los rios caudalosos de tierras calientes y en algunas playas bajas, que comen á los indios y á otros animales cuando los pueden haber, y aunque viven en la mar, ponen sus huevos y los sacan en los arenales de la tierra: hay también en muchas partes tiburones, con muchos y grandes dientes, los cuales suelen tener grandes peleas con los lagartos.

 

DE LAS MINAS Y METALES

Hánse hallado en las Indias muchos y muy grandes minerales de todos metales, oro, plata, cobre, azogue, plomo, hierro y acero, y lo que más general ha sido en todas ellas ha sido el oro, y después la plata; los cuales metales, todos casi se han hallado en las vertientes y ramos de las sierras y cordilleras que van corriendo, como arriba queda dicho, norte-sur á lo luengo de la costa de la mar del Sur, desde encima de la Nueva Galicia hasta el estrecho de Magallanes, y todos siempre casi en las vertientes de la parte del poniente que miran al dicho mar, aunque también ha habido mucho oro y otros metales en algunas de las islas del mar del Norte y provincias mediterráneas del Nuevo Reino. La causa, de haber más oro y metales en las partes de estas sierras que miran al occidente, parece ser, porque como los metales se engendran en las entrañas de la tierra, donde la tierra es más pura y casi piedra, y por la mayor parte donde la superficie de ella es estéril y pelada, que proviene de la poca humedad que concibe, como por aquella parte aquellas sierras están más derribadas y descubiertas y peladas por estar más levantadas están más dispuestas para recibir los influjos del cielo, y para la generación de los metales, y también para manifestarse más presto en ellas; porque la otra parte de la cordillera que mira al oriente, desde las provincias del Quito hasta el Estrecho, por ser toda tierra llana, gruesa y llena de árboles y pantanos, no parece tan dispuesta para criar metales, y así en lo descubierto hasta agora del Rio de la Plata y del Brasil no se han llevado muestras de metales ningunos que sean de provecho y se puedan seguir. Es más general el oro que la plata en todo lo descubierto, el cual se comienza á hallar desde las provincias de Guatimala, Honduras y Costa-Rica é islas de la mar del Norte. Tierrafirme, Nuevo Reino y todas las provincias del Quito y Pirú, hasta lo último de la provincia de Chile; y como es metal suelto, que se disuelve fácilmente, desde sus nacimientos corre con las aguas hecho polvo entre las arenas y tierra movediza, y difúndese más que la plata; y así se halla en los rios y arroyos y quebradas revuelto en tierra ó arena, de donde se aparta con bateas por medio del agua, y pocas veces se da en nacimientos dello y minas fijas, de donde se saque en metal, de manera que se haya de moler y fundir, mas de solamente para juntar lo que se ha sacado; por lo cual viene á ser trabajoso de sacar, y no de tanto aprovechamiento que en muchas partes no sea más la costa que el provecho; aunque se han hallado y hallan muchas veces granos dello, muchos y muy grandes y de extraña grandeza, pero siempre casi puros sin mezcla de otro metal ni ligazón ninguna.

Al principio de su descubrimiento de las Indias, se sacó mucha cantidad dello, y fué la más gruesa grangería y aprovechamiento de aquellos tiempos, antes que se prohibiese el echar los indios á las minas; después se ha dejado de sacar, porque como no se puede sacar sino con negros, son pocos y cuestan mucho, y si no sea en algunas partes muy ricas de oro no se saca. La plata, aunque generalmente se descubren minas casi por todas las partes donde hay oro, pero como es metal trabado, no se disuelve ni corre con las aguas, hállanse en muchas menos partes que el oro, y por el mucho caudal y gasto que es menester de negros é instrumentos para beneficiarla, no se siguen sino las que conocidamente son ricas, como en la Nueva España las que se hallan en la Nueva Galicia, donde ya no llega el oro, y en las provincias del Pirú las de los Charcas y Potosi, que son las más caudalosas de cuantas se han descubierto.

Los otros metales, por no ser tan precisos, no se buscan, ni se curan dellos hasta agora; aunque el plomo en algunas partes se ha sacado para el beneficio de la plata, y el azogue, de que se han hallado dos ricas minas en las provincias del Pirú, se beneficia ya y es de mucho aprovechamiento después que se usa dello para el beneficio de la plata; el hierro y acero, y cobre y latón se lleva de España por mercadería, porque hasta agora no se ha hecho herrería alguna en las Indias, aunque el cobre se ha sacado, y saca en la Isla Española donde hay mucha cantidad dello.

Hánse hallado en las Indias, en diversas partes, mármoles y piedras de estimar, principalmente esmeraldas en la provincia de Puerto Viejo, y en el Nuevo Reino donde se han descubierto unas minas de donde se han sacado muchas y muy finas, y de extraordinaria grandeza, tanto que el precio dellas ha bajado mucho, en toda Europa, del que solían tener antiguamente: hállanse también en partes muchas turquesas, como es en Chile, y otras piedras y jaspes medicinales, y en otras partes algunas, como en la costa de Tierra firme y en la mar del Sur, y en otras perlas muy buenas, que se han sacado y sacan en mucha cantidad y valor; y así mismo en las provincias del Nuevo Reino, una sierra de piedra imán, y otra en las provincias del Pirú.

Hay abundancia de sal en las más de las comarcas, en partes de agua de la mar y de algunas fuentes salobres, y en otras muchas del agua llovediza, y en otras de roca y piedra, y en otras artificial de tierra cocida, y también de yerbas, de que se hace, en algunas partes de Chile; y mucha piedra sufre en muchas diversas partes, y diversas suertes de tierras de colores para tinturas y atramentos, y algunas fuentes de colores, y betumen no visto en otras partes; sin otras muchas gomas de árboles medicinales, como es bálsamo, liquidambar, sangre de drago: y por todas las cordilleras arriba descritas hay muchos volcanes de fuego, y de extrañeza admirable.

 

DE LOS INDIOS

Aunque no todo lo descubierto está pacífico y poblado, lo comprendido entre los dos trópicos casi todo está reducido á la obediencia de los reyes de Castilla, si no sean algunas provincias de indios particulares, que por la aspereza de las tierras en que viven, ó por estar muy apartados, no se han podido pacificar: fuera de los trópicos, desde Chile y provincias del Rio de la Plata hasta el Estrecho y desde Culiacan, encima de la Nueva Galicia y de la Florida para el norte, aunque se han hecho algunas entradas y descubierto en parte de la tierra, no están reducidos ni pacíficos los indios, por ser la tierra y la gente della muy miserable y desventurada cuanto más se van llegando á los polos.

En todo lo descubierto, al principio los naturales fueron muchos más en número de los que después ha habido, porque en muchas provincias, donde había gran multitud dellos, han llegado casi á se acabar del todo. La causa de su disminución fué, al principio, la guerra, por los muchos que murieron en ella en las batallas y rencuentros, y desesperados por verse rendidos otros, no queriendo venir de paz, por levantarse á los montes dejaron de hacer sus sementeras, y murieron de hambre; de lo cual se siguió, en los primeros años mortandades generales, y enfermedades nunca vistas en aquellas partes, como fueron las viruelas que les pegaron los españoles, y después acá fueron faltando muchos, con los malos tratamientos que los españoles les hacían y los excesivos trabajos que les daban con cargas demasiadas, porque al principio no había entre ellos otro recuaje, y con la labor de minas de oro y plata, pesquerías de perlas, grangerías del campo y labores de edificios, con que han acabado gran multitud de ellos; aunque ya, después que aquello cesó, en partes hay donde han vuelto á acrecentarse y de haber ya más de los que antiguamente había, y comunmente se han multiplicado cada día, y parece que han de venir en gran crecimiento, así por no haber ya las guerras continúas que entre sí tenían, con que se consumían de ordinario, y los sacrificios que hacían de hombres y uso nefando de comer carne humana, y las vejaciones y tiranía de los que los señoreaban; que todo era gran parte para consumirlos y acabarlos.

 

DE LA DISPOSICIÓN Y SUERTE DE LOS INDIOS

En todo lo descubierto, los naturales de aquellas partes son de buena estatura, antes grandes que pequeños, aunque los de las tierras calientes, comprendidas entre los dos trópicos, son por lo ordinario de menor cuerpo, y más débiles y flacos por la relajación del calor y vicio de la tierra, que los criados en partes frias y fuera de los trópicos, que se van allegando á los polos por encima de la Florida y Nueva Galicia y desde el Rio de la Plata y provincias de Chile por el estrecho de Magallanes, adonde se ven los hombres de cuerpos! muy crecidos, y hay noticia de unos, que llaman los patagones, que son de once pies en alto. La color de todos comunmente es de menbrillo cocho que tira á leonado y bazo, con alguna diferencia de unas provincias á otras según la disposición y calidad de las tierras, de donde proviene ser tal la naturaleza de estos en la color más que del sol ni de otras causas; porque debajo de la Equinoccial, en las provincias del Quito en tierras altas, hay indios más blancos que en otras partes, y los de las provincias del Rio de la Plata, aunque tiran algo á castaños en la color, son también muy diferentes de los naturales de cabo de Buena Esperanza, que son negros atezados, y están en la mesma altura y paralelo que los del Rio de la Plata y provincias de Chile. Los que se van allegando á los polos se van aclarando en color semejante á la de los españoles, y sólo parece que difieren en la que cobran por el mal tratamiento de sus personas y de andar siempre por los campos, desnudos al aire y al sol: tienen todos el cabello largo y llano y ninguno crespo, y ase fué cosa nueva para ellos ver el pelo de los negros, y hay muy pocos con barbas.

 

DEL HÁBITO, MANTENIMIENTO Y MORADA DE LOS INDIOS

Aunque en la Nueva España y en el Pirú y en otras algunas partes andaban los indios cubiertos con mantas de algodón, que en pocas partes de las Indias faltan, y con algunas camisolas, lo más ordinario en estas y en las otras partes era andar desnudos todo el cuerpo, salvo lo que cubrían por honestidad, y aun en algunas partes no se curaban Bello. Las camas de los más principales y políticos eran algunas hamacas, y las de la comunidad algunas esteras y pellejos en el suelo, de que aún en muchas partes carecían. Su mantenimiento, donde lo alcanzaban, era el maíz, y todo su regalo los brebajes que hacen del, y donde no lo había el cazabí, hecho de la raíz que llaman yuca y mandioca, y en otras partes, adonde carecen aún de esta, otras raíces más viles y yerbas y frutas de la tierra, y generalmente la caza de venados, y pescados de los rios y mares, en algunas partes cocida y asada, y en todas las más hecha tasajos y seca al sol y al fuego. Así sus haciendas, generalmente, son algunos pellejos, ó algunas mantas y esteras, y algunos vasos para sus bebidas y comidas, y cuando mucho algún arco con sus flechas, y algunas otras armas de las que usaban, sin tener cuenta con otra provisión ni riqueza más de lo que para cada día habían menester. Sus casas, por el consiguiente, como de quien tampoco tenía que meter en ellas, en la Nueva España y Pirú, y en las otras partes donde más uso de razón parece que alcanzaban, eran y son ahora unos bohíos ó chozas de paja; y aunque en las dichas provincias de Nueva España y Pirú había pueblos, formados de indios y de casas mejores y de piedra algunas, no eran muchos y desordenadamente poblados, y todos comunmente vivían derramados por los montes en sus casillas, por sí, en bohíos grandes donde cabían diez ó quince ó veinte moradores, cada uno dellos en su rancho; y hacía el Estrecho y Quivira no tienen morada cierta, sino como alarabes andan de una parte á otra, y se albergan de noche debajo de unas tendezuelas de pellejos que traen á cuestas.

 

1 Desde aquí hasta la terminación del párrafo está tachado en el original

 

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