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JUAN DE LA COSA
Desde años atrás había empezado mis investigaciones relativas á
este célebre marino, y tenia yá el trabajo muy adelantado, cuando
tuve la fortuna de dar con un número del Boletín de la Sociedad de
Geografía de Paris, en el cual encontré una noticia excelente,
escrita por M. de la Roquette, Vicepresidente de aquel sabio
cuerpo, sobre la vida y hechos de Juan de la Cosa. Parecióme que,
en lugar de escribir una nueva noticia por mi cuenta, con extractos
de aquel trabajo completo, sería más leal y modesto de mi parte el
traducirla simplemente y darla como tal. Así lo hice, y no dudo que
mis lectores ganarán más con la traducción que va en seguida que
con un escrito de mi redacción.
" Teníamos intención de presentaros un estudio acerca
de la vida y obras de un gran navegante, de un eminente hidrógrafo
español, don Juan de la Cosa, piloto de Cristóbal Colón. Este
trabajo, revisado y aprobado por el barón de Humbo1dt,que tuvo á
bien considerarlo importante é interesante, en una carta que nos
hizo el honor de escribirnos de París hace cerca de veinte años (
la que conservamos preciosamente ), fué por casualidad hallada
últimamente entre nuestros papeles, y de ello tendremos el gusto de
hablaros hoy.
" Decíamos en aquel opúsculo que, á pesar de la ,justa
celebridad, de los méritos y de las obras de Juan de la Cosa,
habiendo obtenido durante su existencia la confianza del inmortal
descubridor del Nuevo Mundo y además los elogios de la mayor parte
de los Conquistadores y de los historiadores de los primeros
tiempos del descubrimiento, así como de los historiadores modernos,
sin embargo como por una fatalidad, ningún biógrafo le habla
dedicado mención especial; y esta falta es la que procuraremos
corregir.
" No os ofreceremos ahora sino un esbozo rápido y sin
duda sobrado imperfecto de nuestro primer trabajo, al que
añadiremos algunas líneas acerca del mapa- mundi, obra capital de
Juan de la Cosa, y el único monumento geográfico que de él se
conserva y del cual veréis una admirable copia en este recinto.
"No se tiene noticia exacta de la fecha precisa del
nacimiento de Juan de la Cosa, aunque se puede fijar
aproximativamente en la segunda mitad del siglo XV. Se sabe que
era originario de Santoña, pequeño puerto de la provincia de
Santander, sobre el golfo de Vizcaya; así es que los contemporáneos
le llamaban frecuentemente el Vizcaíno.
" Juan de la Cosa era conocido como un buen marino y
hábil constructor de mapas, cuando Cristóbal Colón, que le
consideraba como su discípulo y le apreciaba mucho, le llevó
consigo, como su piloto, en el segundo viaje que hizo en 1493, á lo
largo de Cuba y al derredor de Jamaica, viaje que se terminó en
1496. A su regreso á España, La Cosa se retiró á su pueblo natal,
el que también abandonó en breve para ir á fijarse en el puerto de
Santa-María.
" Se tienen pocas noticias acerca del empleo que hizo
de su tiempo hasta el mes de Mayo de 1499, cuando Alonso de Ojeda
(que le conocía desde que anduvo con él en el segundo viaje de
Colón) le escogio para piloto suyo en una expedición de
descubrimiento que emprendió al Nuevo Mundo, en unión de Américo
Vespucio. Durante este viaje, que terminó mal, La Cosa tuvo la
fortuna, sin embargo, de visitar cuidadosamente las costas de
Paria, por lo cual Herrera le llama descubridor de Paria, á pesar
de que ya esos sitios habían sido descubiertos por Colón en el año
anterior.
" Devuelto al puerto de Santa-María en el mes de Junio
de 1500, La Cosa terminó su célebre mapa mundi, en el cual nos
ocuparemos más adelante. Hacia esa época Rodrigo Bastidas, obtuvo
licencia de visitar las Indias Occidentales, y con este motivo
consultó con La Cosa la ruta que debería seguir, y por último se le
1levo como su principal piloto. Salieron los expedicionarios de
España en Octubre de 1500, y orillando las costas de Tierra- Firme,
visitaron el golfo de Urabá, el puerto del Retrete ó de los
Escribanos, el istmo de Panamá y algunas otras localidades. Pero el
mal estado de sus embarcaciones, y el arresto de Bastidas, á quien
se le acusó de haber hecho sin autorización negocio de oro con los
indios, puso termino a la expedición, y La Cosa regresó á España en
los últimos meses de 1502.
" Para recompensar los servicios prestados por nuestro
piloto á la causa del descubrimiento, no solamente viajando á su
costa, sino exponiendo frecuentemente su vida, la reina Isabel le
nombró, por cédula real del 3 de Abril de 1503, Alguacil Mayor de
Urabá, empleo que no tuvo sino más tarde.
"Encargóle su Gobierno en seguida de una misión a
Lisboa, cerca del rey de Portugal, con el objeto de pedir
explicaciones acerca de acusaciones que se le hacían al Portugués
por haber hecho excursiones en los dominios españoles en las
Indias. Pero este Gobierno, en lugar de dar las satisfacciones que
se le pedían, hizo aprehender y encarcelar á La Cosa. Sin duda
recobró , muy en breve su libertad, porque en Octubre de 1503 yá
estaba otra vez en la corte de España, en Segovia, en donde declaró
á la Reina que había descubierto, que no solamente los portugueses
habían hecho un viaje de contrabando en las 'tierras pertenecientes
á España, sino también que, á pesar de sus promesas, habían mandado
otra expedición á aquellos parajes que no les pertenecían.
Aprovechó esta ocasión nuestro piloto para presentar á su soberana
los mapas hidrográficos de las Indias, que el había trabajado, así
como el mapa que conocemos y que lleva la fecha de 1500.
" En 1504, La Cosa obtuvo la misión de vigilar, con
cuatro navíos armados y equipados de guerra, las costas de
Tierra-Firme de Indias hasta el golfo de Urabá. Llenó su encargo
con muy buen éxito, puesto que reconoció y estudió á fondo aquellos
litorales, negoció con los indios é impidió las usurpaciones
portuguesas. Debió de hacer buen negocio, pues que entregó al
Tesorero general Martienza el 5o de la Corona, que constaba de
50,000 maravedís, por lo cual obtuvo como recompensa una pensión de
una suma igual a la que había entregado. En esta expedición él era
capitán y piloto al mismo tiempo. Como la Corte de España no cesaba
de desconfiar de la mala fe portuguesa, al regreso de Juan de la
Cosa, en 1507, puso el Gobierno español a ordenes del piloto dos
navíos para que con ellos vigilara las costas españolas, desde el
cabo de San Vicente hasta Cádiz, y capturara todo navío portugués
que pareciera volver de las Indias. Sin embargo, esta expedición no
tuvo ningún resultado, y así Juan de la Cosa fué enviado con sus
dos carabelas de nuevo á Indias. Allí no solamente atendió á los
mandatos de su Gobierno, sino que completo sus descubrimientos y
traficó con provecho con los indígenas. Sin duda Bastidas le
acompañó en aquel viaje, porque encontramos que tanto Juan de la
Cosa como Bastidas recibieron 100,000 maravedís sobre los productos
de la expedición, en la cual parece que recogieron una suma de
300,000 maravedís. Cuando volvió á España La Cosa, obtuvo que la
reina Juana le confirmara en 1508 el nombramiento de Alguacil Mayor
de Urabá, empleo concedido en 1503 por la reina Isabel, siendo
hereditario para su hijo.
" Habiendo armado Juan de la Cosa un navío y dos
bergantines con 200 hombres, partió en Noviembre de 1509 para Santo
Domingo, a encontrarse con Alonso de Ojeda, que había sido nombrado
Gobernador general de la Nueva Andalucía, de quien él era teniente
general En Santo Domingo tuvo ocasión de hacerle al futuro
Gobernador un señalado servicio. Disputábanse Nicuesa y Ojeda los
límites de sus respectivas Gobernaciones en Tierra- Firme ; pero
habiendo uno y otro nombrado árbitro en el asunto a Juan de La
Cosa, éste obró con tanto tacto, que logró ponerles en paz,
dividiendo entre los dos el río Grande del Darién : el uno debía
adueñarse de la ribera occidental y el otro de la oriental. En el
año siguiente (1510) nuestro piloto se justificó de las
acusaciones que le hacían los Portugueses de haber hecho
descubrimientos indebidos del otro lado de la línea señalada á los
Españoles. Es cierto que esta acusación nunca había tenido mayor
seriedad y su Gobierno no había hecho alto en ella.
" Durante su expedición con Ojeda, La Cosa se empeñó
mucho Con él para que fundasen la primera colonia proyectada en el
rico y fértil terreno del golfo de Urabá, en donde decía que
habitaban indios pacíficos y hospitalarios. Sin embargo, Ojeda no
quiso escuchar este consejo, ni tampoco atendió á lo que le decía,
de que no atacase una tribu de indígenas feroces é indomables que
moraban en el lugar en que hoy día está situada Cartagena. Ojeda
no solamente los atacó, sino que, olvidando la prudencia y
desoyendo las súplicas de su teniente, se internó hasta el pueblo
vecino, en donde los indios se defendieron con tanto brio que
mataron con flechas envenenadas á gran numero de españoles,
rodearon al mismo jefe quien hubiera perecido en aquel sitio, si
Juan de La Cosa no le socorriera a costa de su vida, pues murió
allí atravesado por mil saetas envenenadas.
"Aquella muerte fue en breve vengada por sus amigos.
Ojeda unió a las tropas de Nicuesa los soldados que le quedaron y
marcho contra los indígenas descuidados, matando centenares é
incendiando sus ranchos.
" Para honrar los servicios de La Cosa, el rey de
España permitió que la viuda del piloto conservara los Indios que
habían pertenecido a su difunto marido, y le otorgó además, una
suma de 45,000 maravedís.
Ignoramos cuál fuera la suerte del hijo de Juan de la Cosa, á
quien debía tocar el título de Alguacil mayor de Urabá.
"Os hemos hecho presentes los principales rasgos de
Juan de la Cosa, así como su muerte deplorable; ahora nos
ocuparemos en el documento que nos ha dejado, el que por sí solo
podría hacer su nombre imperecedero : hablamos del mapa, cuya copia
exacta tenemos a la vista, merced á M. Jomard.
"El original de este precioso e inestimable monumento
geográfico de la Edad Media está trazado en una grande hoja de
pergamino, de forma ovalada y artísticamente iluminada. El mapa
consta de ]as partes de América conocidas hasta 1500, época en que
La Cosa lo trazo, así como las partes de Europa, Asia y Africa
conocidas en aquella épóca, y tiene el siguiente epígrafe:
Juan de la Cosa lo fizo en el puerto de Santa María en el año de
1500.
" Para comprender la importancia de este mapa, - dice
el barón: de Humboldt, -bastaría recordar que es seis años anterior
á la muerte de Colón, y que los mapas más antiguos de América ( no
insertos en las ediciones de Tolomeo ni en las cosmografías del
siglo XVI que se han conocido hasta hoy) son de 1527 y 1529, de la
biblioteca del Gran Duque de Sajonia Weimar ."
"Es probable que las relaciones íntimas que tenía el
navegante y cosmógrafo español Martín Fernández de Enciso con Juan
de la Cosa, no le hubieran sido inútiles, y debió de haberse
aprovechado de sus conversaciones con el y de la vista de su mapa
para formar después la " Suma de geografía qUe trata de
todas las partes y provincias del mundo: en especial de las Indias;
" obra sumamente curiosa, Impresa en Sevilla en 1519, y
que tradujimos del español cuando publicámos por primera vez una
noticia de Enciso en la Biografía universal, cuando hasta entonces
su nombre estaba ausente de todo diccionario biográfico.
"Por una feliz circunstancia, el original del mapa de
La Cosa fué descubierto y comprado á precio Ínfimo, en 1832, por el
baron Walcknaer, quien inmediatamente se lo comunicó al barón de
Humboldt. Al fallecer Walcknaer ( en 1852), este mapa fué puesto en
pública subasta y adjudicado al Gobierno español por 4,200 francos,
no sin que hubiese sido vivamente disputado por diferentes
establecimientos extranjeros y particularmente por nuestra
Biblioteca imperial, á quien representaba uno de nuestros
directores, M. Jomard.
"Humboldt, en varias de sus obras y también en la
Introducción al examen crítico de la historia de la geografía del
nuevo continente, dice que entre él y el barón Walcknaer habían
descubierto en 1832 el importante mapa de Juan de la Cosa. Y como
Walcknaer nunca contradijo á Humboldt en aquello, es cosa
averiguada que este sabio no sólo reprodujo trozos del mapa en
menor escala, en la obra mencionada, sino que también tuvo parte en
su hallazgo.
" Fuera de Humboldt, un sabio español, don Ramón de la
Sagra, publicó en 1837 la parte del nuevo continente que se halla
en el mapa de Juan de ]a Cosa, en una obra titulada : Historia
física política y natural de la isla de Cuba. En 1842 un
infatigable erudito portugués, el vizconde de Sentarém, en su Atlas
de la Edad Media, reprodujo también la parte de África trazada por
La Cosa. " Sin embargo, el único que ha copiado
perfectamente el mapa en la misma escala y con sus mismos colores,
ha sido M. Jomard, á quien se debe este gran servicio, ejecutado á
su costa y sólo por amor á la ciencia," (1*)
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(1*)
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Boletín de la Sociedad Geográfica de París, número 17, tomo
3,o, año de 1862.
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