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LAS SOCIEDADES LATINOAMERICANAS
VISTAS POR STÜBEL Y REISS
ANDREAS BROCKMANN (*)
Stübel y Reiss fueron geógrafos. La naturaleza latinoamericana
los sedujo. En cambio, la población de los países visitados por
ellos no les fue accesible. Esto aparece completamente claro en las
cartas de viaje redactadas por Stübel y es el tono característico
de cada uno de estos documentos. El valor etnológico y sociológico
de su legado está definido sobre todo por las colecciones allegadas
y menos por los comentarios que, sólo en casos excepcionales,
estaban dirigidos a un público científico.
Al lado de los trabajos arqueológicos conjuntos y de la rica y
completa colección del material etnográfico, así como de la
documentación del asentamiento de Tiahuanaco realizada por Stübel,
se encuentra sobre todo la colección de fotografía que permite dar
un vistazo a las sociedades visitadas por los viajeros alemanes.
Estas imágenes han sido reordenadas por los científicos, y
precisamente este criterio de reordenación permite dar una clave
retrospectiva de su visión de las sociedades respectivas, que
sobrepasa el marcado tono subjetivo de las cartas de viaje
|1
. Las fotografía están
organizadas de forma tal que permitan ofrecer una información
general de la geografía y de la vida social de Suramérica. Al lado
de las escenas urbanas, de los paisajes, etc., muchas muestran
hombres de Latinoamérica, cuyas fotografía casi todas están pegadas
a grandes planchas. La reordenación y los rótulos de estos
documentos dan una explicación de determinadas estructuras de las
sociedades que ellos deseaban describir.
El hecho de que las personas sean valoradas diferenciadamente
según su rango, como consecuencia de su procedencia, es algo que se
encuentra en casi todas las sociedades. La diferencia predominante
por criterios "raciales" parece ser a primera
vista algo predeterminado de manera biológica. Con todo, subyace en
esta clasificación una selección de criterios de diferenciación que
está predeterminada socialmente. El color de la piel se convirtió,
pues, en seña de diferenciación usual, y no por ejemplo la
superficie de nuestras células corporales, a pesar de que ambas
están fijadas en forma hereditaria
|2
. Es de señalar pues, que el componente
social en la diferenciación de individuos humanos es más importante
que el biológico y por ello se habla mejor de "razas
sociales", cuando se usa ese concepto, para aclarar las
diferencias sociales (Wagley, 1971: 21 y sigs.). Puesto que este
criterio aún hoy no ha perdido su vigencia, vale la pena echar un
vistazo sobre la clasificación de Stübel. Generalizando se puede
decir: desempeñaban, y aún desempeñan, los
"blancos", es decir, los descendientes de las
familias europeas, las más altas posiciones en las sociedades
latinoamericanas. Esto queda documentado, para el caso, en la
colección de tipos femeninos de descendencia española (fotografía
67). Este grupo poblacional contiene los representantes de las
clases altas, con quienes los investigadores estuvieron en
relación, particularmente en las grandes ciudades.
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|67. Mujer de Santiago de decendencia española (Chile,
1876)
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"La gente es decir, los descendientes de españoles que
reclaman el derecho a la cultura es intelectualmente deplorable, en
la forma más increíble. Popayán tiene apenas uno se puede atrever a
decirlo una universidad y, sin embargo, no hay en toda la ciudad
siquiera una hoja para escribir y mucho menos es posible comprar un
libro impreso. Magnífica es la universidad y magníficos los
conocimientos de los señores doctores que ésta universidad, al lado
de las universidades de Bogotá y Medellín, sientan en el mundo.
Toda la gente es llamada doctor. Pero nunca se sabe de qué facultad
sacan su sabiduría. Supongo que la mayoría son juristas; pues todos
piensan transformar las leyes existentes y en su lugar poner otras
un poco menos incómodas. De hecho, también en Bogotá la
`legislación' pertenece a la primera de las disciplinas con las que
el zorro académico tiene que vérselas. Cuando está ya un buen
tiempo en la universidad y prefiere no volver al campo a seguir con
el lazo después de suficientes estudios de leyes logra obtener
algunos fundamentos elementales del latín" (carta de
Stübel del 27 de mayo de 1869). Resulta claro que Stübel no tiene
la más mínima consideración por este grupo poblacional y conforme a
su manera de pensar lo hubiera puesto mejor en el más bajo peldaño
de la escala social.
Los mestizos nacidos de blanco e indio, que hoy conforman en la
mayoría de los países latinoamericanos la porción más grande de la
población y son caracterizados regionalmente con diferentes nombres
(mestizos, cholos, etc.) están, sin embargo, apenas retratados.
Precediendo aun al indígena en la escala social, se encuentran los
esclavos, que casi sólo en la región andina eran subordinados
"racialmente" a los indígenas (fotografía 68,
69). El comercio transatlántico de esclavos con el continente
africano había terminado desde hacía mucho tiempo
|3
. "La esclavitud en
Brasil es todavía próspera, pese a que el envío directo de África
se cortó y los esclavos existentes deben quedar libres en 15 años.
Hay especialmente en las provincias del norte, donde negocian los
esclavos a precios elevadísimos, enviándolos a Rio y al
sur" (carta de Stübel del 25 de diciembre de 1875).
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|68. Esclavo de Bahía (Brasil).
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Por la misma época también se había suspendido en Perú el
comercio transpacífico de esclavos con China. "A esta
desgracia se asocia otra casi tan grande, pues ningún chino puede
ser traído (China ha prohibido el comercio) y esta circunstancia
arruinará en los próximos 6 u 8 años todas las haciendas
azucareras" (carta de Stübel del 23 de marzo de 1875). La
agricultura de plantación en América se resintió con la abolición
de la esclavitud v cavó en una crisis, cuyas consecuencias percibió
Stübel en Colombia: "Cabalgamos hacia una hacienda que se
llama Minca, pero que desde 1835, cuando fue abolida la esclavitud,
debió ser abandonada por el propietario, de manera que hoy apenas
existen huellas de actividad humana" (carta de Stübel del
12 de febrero de 1868). Cortado el abastecimiento de otros
continentes, se recurrió de nuevo intensificado al sistema de la
servidumbre por deudas que ataba a los indígenas a las grandes
haciendas y de facto significaba una continuación de la esclavitud
(fotografía 70 ). De todas maneras, los indígenas seguían siendo
vendidos. "Pero tan sólo un artículo de la hacienda ha
tenido en los últimos tiempos un aumento significativo, vale decir,
los niños que se negocian hacia Guayaquil. El negocio es también
efectuado por la policía. Un niño de 2 a 3 años cuesta en Quito 3.5
o máximo 8 pesos; en Guayaquil se paga por él 10 y hasta 20 veces
más. El indígena, así esté miserablemente desamparado, nunca meterá
la mano en tales negocios. Por el contrario, estoy, convencido que
ningún "cavallero" de Ecuador se echará atrás
ante este negocio" (carta de Stübel del 15 de diciembre de
1871) (fotografía 71). Pese a que el concepto de
"esclavitud" se basa más bien en una sociedad
medieval estamentalmente organizada, el concepto de raza social
ocupa aquí un puesto destacado, pues sólo hombres con un
determinado color de piel y una determinada procedencia eran vistos
como mercancía.
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|69. Esclava de Pernambuco probablemente nacida en
Africa
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Que los habitantes originarios de América (fotografía 72), que
no eran en la mayoría de los casos esclavos y por tanto no
representaban ningún precio, habían sido arrojados a la más baja
escala social de las sociedades latinoamericanas, no debe ser algo
que sorprenda a nadie. Sólo en el área andina
|4
, que ya antes de la venida de los
españoles estaba socialmente muy estratificada como el ámbito de
una civilización desarrollada, lograron los conquistadores y las
generaciones siguientes una integración de la población
preexistente, bajo una continuación más intensa de la identidad
indígena, en una nueva estructura social: la elite indígena
existente fue reemplazada completamente por los europeos y sus
descendientes, y las antiguas estructuras de dependencia fueron
modificadas en el transcurso del tiempo. En todas las demás
regiones de Suramérica, en donde antes de la llegada de los
españoles no había una formación semejante a un Estado, apenas tuvo
lugar una integración de los indígenas a las sociedades
correspondientes (Service, 1955). Allí se introdujeron como fuerza
de trabajo frecuentemente esclavos de otros continentes. La
existencia de la esclavitud representa un signo del abismo que
existía entre las razas sociales.
Stübel expone en una de sus cartas un ejemplo patente del
arbitrario trato de los indígenas por las clases altas:
"Hace unos pocos meses (el doctor Reiss se encontraba en
esa época en el Puracé), el suegro del `Gran general Mosquera', un
tal Cárdenas Mosquera, fue a caballo a Puracé, se bajó en la casa
de un indígena, entró a ella y allí lo apuñaló, a causa de una
sospecha de robo de quina. Este hecho, del que fue testigo todo el
pueblo, fue constatado inmediatamente por las autoridades locales,
el cadáver reconocido, etc. Estos documentos tuvieron que ser
remitidos por el alcalde a Popayán. Se enviaron, pero se perdieron
en el camino. Las investigaciones se emprendieron nuevamente, y, en
contradicción con las primeras, se encontró que a esa hora, cuando
Cárdenas se bajó delante de la casa de la víctima y salió con el
cuchillo ensangrentado y partió en su caballo, el indígena se
encontraba a algunas horas de distancia, en algún sitio del monte.
Los primeros testigos permanecieron callados, Cárdenas fue
liberado, y pese a que todos saben que él perpetró el asesinato, no
hay nadie en este país que le ponga en cuestión su posición social
si es que puede hablarse aquí propiamente de una sociedad
" (carta del 27 de mayo de 1869).
La otra característica social la profesión a la que ambos
investigadores recurrieron como criterio de ordenación de su
colección, no era de ninguna manera tan marcada como lo es en las
actuales sociedades, que comportan una mucho más amplia elección de
profesiones independientes. La profesión estaba aún estrechamente
ligada al estamento y con ella a la procedencia. Se debe a la
extremada precisión de los investigadores el que las hayan descrito
diferenciadamente y documentado por medio de una cantidad de
fotografía, no obstante no abarcar todas las profesiones.
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|70. Indio aymará de la región de la Paz. Pongo=Indio, que
esta vinculado a la gleba de una hacienda, pero que sin embargo
cumple oficios temporalmente en la casa de su señor en la ciudad.
(Bolivia, 1876)
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Altos funcionarios, políticos y curas fueron las víctimas
permanentes de las críticas de Stübel. Así ve él las autoridades:
"Recientemente pusimos al mal tiempo buena cara e
invitamos, puesto que no se podía evitar más tiempo, a cuatro de
las personas más prominentes y más altos funcionarios del Estado.
Entre ellos se encontraba el primer asistente del presidente y éste
fue, cuando creyó que no se le observaba, el que dejó deslizar un
paquete de 25 habanos a su bolsillo. Por fortuna las cucharas no
eran de plata, pues de lo contrario, sin lugar a dudas, algunas
hubieran desaparecido. El asistente, que de paso se precia de su
origen de conde, estaba al final tan borracho que tuve que mandarlo
conducir a su casa por mi arriero; nos quería meter en camisa de
once varas a mis otros servidores. Se entiende por sí mismo que
este asistente lleve de preferencia un rico uniforme, cosido en
hilo de oro, que corresponde más o menos a un general
francés" (carta del 16 de noviembre de 1870).
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|71. Niña indígena comiento papilla . La niña había sido
comprada y educada para el servicio doméstico en una familia
portuguesa. (Brasil, 1875)
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También el Congreso ecuatoriano mereció un tratamiento irónico
en su trabajo: "El Congreso ha concluido su obra de tres
meses. Los resultados de su actividad culminan en los siguientes
puntos: 1. A los ecuatorianos les está permitido aceptar y portar
sólo las órdenes papales, lo mismo sean las grandes medallas de las
academias de París, Berlín, etc. 2. Anualmente tendrá lugar una
gran procesión a la gloria del sacre corazon de Jesus (sic), bajo
cuya protección se haya al mismo tiempo toda la República (esta
ordenanza se publicó en el Nacional en letras doradas). 3. El Papa
retiene durante el tiempo de la ocupación de Roma la décima parte
del diezmo como pensión. 4 El diezmo debe ser recaudado desde ahora
también de la alfalfa, alimento del ganado. 5. El gobierno está
autorizado para contraer un préstamo de 4.000.000 de pesos en el
exterior, que pagando un interés del 6 %, debe ser cancelado en el
curso de 40 años de las aduanas, que por supuesto ya están hace
rato en gran parte empeñadas. En estas resoluciones hay ciertamente
mucha ingenuidad. "Tuve la oportunidad de felicitar a
algunos miembros del Congreso en razón de su exitosa actividad e
indicarles la extraordinaria idea de alimentar, en el futuro, a los
curas con alfalfa" (carta del 1 de noviembre de 1873). La
llamativa animadversión contra los religiosos se intensifica en
otros pasajes. El clero es caracterizado como criminal y tildado de
estúpido: "Pero entre las personas que llevan una falda y
sombrero negro, hay apenas una que sea capaz de llevar adelante un
negocio próspero, que no sea la estafa más común, preferentemente
la falsificación de moneda" (carta de 17 del junio de
1868). "En el Cumbal me pregunté) el cura con una
seguridad pasmosa si Alemania quedaba en Asia o en África. Le
contesté con igual seguridad: como Inglaterra, en el centro de
África. El vicario de Ipiales y Las Lajas, un cura joven, vestido
elegantemente como cosa excepcional, me detuvo cuando cruzaba la
plaza a caballo, para preguntarme si Alemania quedaba en
Egipto" (carta del 18 de mayo de 1870) (fotografía
75).
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|72. Indígena de Cuzco
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La mayoría de las otras profesiones, que son tenidas en cuenta
en la colección, proceden de las capas sociales bajas de la época:
gauchos (fotografía 73), aguatero (fotografía 74), comerciantes de
diversos productos
|5
,
pescadores, músicos (fotografía 76), y otros, hasta los pordioseros
(fotografía 77) y delincuentes son reconocibles en las fotografías
hechas en estudio. Además, las fotografías de las grandes ciudades
andinas documentan la fuerte diferenciación profesional de la
población quechua y aymara. En las cartas de viaje se resaltan dos
grupos profesionales, los arrieros y los cargadores, con los que
estuvieron en estrecho contacto los investigadores y quienes fueron
los acompañantes permanentes en sus excursiones: "En toda
la ruta no faltan posadas, en las que se ofrece la oportunidad a
los arrieros de embriagarse con guarapo. En una de esas casas
tuvimos que pasar la segunda noche y, ciertamente sin ropa para
abrigarse y sin comer, pues nuestro guía se había escapado con las
mulas en venganza por una reprimenda" (carta del 17 de
abril de 1868) (fotografía 78). Los cargadores eran admirados y
despreciados por Stübel: "Subir un piano de Honda a Bogotá
cuesta entre 200 y 300 pesos, demora entre dos y tres meses y se
requieren durante este tiempo entre 15 y 20 cargadores. Para
cargar, los indígenas son muy hábiles e incluso más fuertes que
nuestros cargadores. Los objetos de carga que pesan más de 200
libras, y no pueden ser cargados en las mulas, los transportan los
indígenas a Bogotá, cuesta arriba, y por cierto que todo el peso
descansa sobre la cabeza" (carta del 17 de abril de 1868).
"Apenas se ha formado el grupo [de cargadores] y se pone
en camino, empiezan otras dificultades. El primero desea regresar,
el segundo está muy cargado, el tercero finge estar enfermo, el
cuarto no tiene alimentos, etc., y todos los días inventan nuevas
mentiras, para impedir continuar adelante. Si uno cede una vez está
perdido. Lo peor es cuando escasea el alcohol. :Tuvimos que enviar
dos veces a uno de nuestros servidores a Pasto, a traer nuevos
peones y aguardiente en garrafas" (carta del 17 de
septiembre de 1869) (fotografía 78).
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|73. Argentino con traje típico de gaucho (Argentina,
1876)
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Aun cuando la organización de la colección fotográfica parezca,
desde la perspectiva contemporánea, un gabinete de rarezas, es
indudable su valor como documento de la época. Esta función queda
más clara cuando se ven las fotografía que registran a la población
indígena de los países visitados, pues en ellas se encuentran
fuentes visuales que sirven como complemento de la forma de vida de
esos pueblos. Así, las fotografías tomadas en estudio dan razón de
sus trajes típicos, y las tomadas en las poblaciones, de aspectos
relativos a sus condiciones de vida. Al lado de ellas hay
fotografías de grupos étnicos ya desaparecidos, como por ejemplo
los de los indígenas de la Tierra del Fuego, que amplían los
conocimientos de culturas hoy históricas (fotografía 79). En
algunos casos no es fácil ordenar los grupos étnicos representados
bajo los pueblos indígenas actuales, pues con el surgimiento de la
antropología como disciplina científica autónoma, los nombres de
los grupos en cuestión han cambiado en parte, y la referencia de la
ubicación de los poblados no se ajusta exactamente con las
"áreas de repliegue" de los indígenas.
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|74. Aguatero de Quito (Ecuador, 1870-1874)
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Conforme a las cartas de viaje, Stübel se puso en contacto con
pocos grupos étnicos, quedando prueba de su relación con los
paeces, sibundoyes y lagunas, así coma con quechuas y aymaras
andinos. Las fotografías compradas muestran además indígenas de las
siguientes tribus: ahushiri, amahuas, araucos, arará, callagualla,
campa, cashivo, chipivvos, chirihuanos, indígenas de la Tierra del
Fuego, guachua, huachipairi, inatacos, miranhas, munducuru, napo,
orejones, pachitea o mayonischas, pasé, patagones, tapuya,
tehuelche y tukuna
|6
.
De esta considerable lista, deben destacarse sólo tres grupos
étnicos.
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|75. Padre Gonzales (sic), Franciscano de Córdoba, famoso
orador (Argentina, 1876)
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Un primer ejemplo de este "Tras las huellas"
de los descendientes de las fotografías de indígenas compradas por
Stübel son los llamados tapuya (fotografía 81). Sinónimo de esta
denominación son tapuyo, tapuya, tapuüa y tapoyer. La denominación
"tapuya" fue utilizada por los primeros
informadores del Brasil para casi todos los indígenas que no
pertenecían al grupo muchísimo más grande de los tupi. Bajo esta
denominación se comprendía en primer lugar una multiplicidad de
pueblos y lenguas que desde el punto de vista de hoy, eran muy
heterogéneas y no pertenecían a la misma familia lingüística. Por
ello es "Tapuya", desde el punto de vista
lingüístico y etnológico, una categoría sin ninguna significación.
Pues no hay, ni ha habido nunca una cultura
"tapuya", y sólo las antiguas descripciones la
usaban en la época de Stübel probablemente como un término aún
válido para grupos indígenas indefinidos (Lowie, 1963: 553, 556).
Otra cosa sucede en la representación de los callagualla, que hoy
se escribe
|callawaya. Stübel anota en la fotografía:
"Médicos bolivianos y vendedores de remedios. Cruzan
Suramérica hasta Panamá, Chile y Brasil, y su lugar de origen debe
ser el pueblo de caquiaviri"
|7
. Pese a que la denominación callawaya es
usada en lenguaje coloquial para los habitantes que hablan sobre
todo el quechua en una región de los altos Andes bolivianos, Ina
Rósing da su propia definición de los Callawaya que se acerca
bastante al comentario de Stübel: (fotografía 80) "[...]
Se debe llamar Callawaya sólo a quien, primero, tenga un
conocimiento amplio de las yerbas medicinales; segundo, vaya de
viaje con estos conocimientos; tercero, sea por generaciones médico
y, cuarto, domine el 'lenguaje secreto' Callawaya, al menos en sus
rasgos generales" (Rösing, 1988: 66).
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|76. Músico indígena en traje festivo. Copacabana (Bolivia,
1876)
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Como último ejemplo son de mencionar los Araucanos de Chile,
cuyas fotografías fueron compradas en Valparaíso y Copiapó
(fotografía 8z). Estos indígenas son hoy, más conocidos bajo la
autodenominación Mapuche. Las imágenes proceden de la época de la
última gran guerra de los chilenos contra los
|Mapuche, que
terminó el primero de enero de 1883 con la conquista de los
araucanos por parte de los chilenos (Schindler 1990: 35).
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|77. Pordiosero en Quito (Ecuador, 1874)
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Al lado de la colección de fotografía se encuentran también
publicaciones científicas de los países visitados. En el año de
1888 publicaron Stübel y Reiss 28 fotografías bajo el título
|Tipos indígenas de Ecuador y Colombia y las dedicaron a
los miembros del VII Congreso Internacional de Americanistas. La
mayoría de estas fotografías existen hoy en originales en la
colección aquí comentada. Además, en 1880 en la
|Verhandlungen
der Gesellschaft für Erdkunde zu Berlin se publicó el artículo
de Reiss "Ein Besuch bei den Jivaros-Indianern"
Mientras que en la primera de las publicaciones se trata
exclusivamente de la edición de las fotografía, en la segunda Reiss
ofrece un informe que es citado aún frecuentemente como uno de los
primeros escritos sobre ese pueblo. Al igual que Stübel en sus
cartas de viaje, no le es posible a Reiss liberarse de su
eurocentrismo en la descripción de los indígenas, aspecto que se
pone de manifiesto en sus comentarios sobre la limpieza (pág.331) y
la interpretación de los rasgos de la cara (pág. 333). Stübel,
quien también realizó a cabo una excursión a la zona de los
jívaros, no logró establecer contacto con ellos, ya que temían, a
causa de una epidemia de sarampión enfermedad mortal para ellos,
cualquier contacto externo (carta del 3 de enero de 1873).
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|78. Cargadores de las altas montañas de Bolivia
(1876)
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"La noche anterior envié a la gente en todas las
direcciones para buscar a los jivaria, pero fue en vano, hasta que
al mediodía descubrimos por casualidad que las plantaciones de los
indígenas se encontraban sólo a pocos minutos de nuestro
campamento. Respiré en forma cuando pasé de la oscura selva a una
plaza despejada y divisé un trozo de cielo. Las casas se
encontraban vacías, pero una gran cantidad de huellas frescas de
pies humanos nos daban prueba de que los indígenas no se
encontraban muy lejos. El sol brillaba ese día resplandeciente y
cálido, y salvó mis materiales de la ruina total, pues ya se
estaban pudriendo completamente. Las cabañas muy espaciosas y
trabajadas con destreza, con sus acondicionamientos característicos
de artículos de cocina, de cama y muebles, etc., estaban tan
limpios y ordenados que podrían servir de ejemplo a cualquier
'cavallero' de Ecuador" (carta del 13 de marzo de
1873).
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|79. Indios de Tierra del Fuego (fotografíados en Paris,
1886)
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Como conclusión se puede afirmar que ambos investigadores no
lograron acercarse a los habitantes de América Latina, de manera
que pudieran formarse una imagen más desprejuicida de sus
moradores. Entre las colecciones y la correspondencia de Stübel se
expresa la tensión existente entre la descripción científicamente
más exacta y la recomposición subjetiva. De esta forma ambigua se
descubre al investigador y al hombre Alphons Stübel. A una mirada
crítica, del legado de ambos investigadores, surge un nuevo
estímulo para el análisis y reinterpretación de estos
documentos.
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|80. "Medicos bolivianos" (sic),,
Caporoches: Consejeros médicos y vendedores de remedios.
"Callagualhas von Caquiaviri" (Altiplano de
Bolivia)
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|81. Lugar de vivienda de Tapuyas, Río Amazonas
(asentamiento de una familia mestiza) 1875
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|82. Cacique Araucano (Chile, 1876)
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NOTAS
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(*)
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Doctor Andreas Brockmann
Gerente del Centro Latinoamericano, Universidad de Münster
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|1
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Estos criterios de ordenación corresponden sólo a la colección
de Stübel que se conserva bajo
|Collection Stübel en
Leipzig.
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|2
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Para una definición actual del concepto antropológico de
"raza" es recomendable la lectura de Vogel
(1986).
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|3
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Una descripción detallada y fácilmente accesible se encuentra
en Emmer (1992).
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|4
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Esta descripción se relaciona exclusivamente a Suramérica. De
todos modos el desarrollo de las altas civilizaciones en
Mesoamérica fue similar.
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|5
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Entre estos vendedores, la mayoría indígenas, se puede contar
al productor de esas mismas mercancías, que al mismo tiempo las
vendía.
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|6
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El modo de escribir propio de Stübel se ha conservado
aquí.
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|7
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Rösing denomina a Charazani, en la provincia boliviana Bautista
Saavedra, como el centro principal de la región Callawaya (1988:
54).
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Bibliografia
|Piet Emmer, "Afrikanischer Sklavenhandel und
Sklaverei inn atlantischen Gebiet 1500-1900" ell: Corrina
Radatz, Afrika in Amerika. Ein Lesebuch zum Therna Shlaverei
und ihre Folgen. Gütersloh
|, Hamburgisches Museum für
Völkerkunde, 1992, págs. 63-79.
|Robert H Lowie, "The 'Tapuya' ", en:
Julian H. Steward (ed.), The Marginal Tribes,
|tomo 1 del
Handbook of South American Indians, Nueva York, Cooper Square,
1963, pigs. 553-556.
|Wilhelm Reiss, "Ein Besuch bei den
Jivaros-Indianern", Verhandlungen der Gesellschaft
für Erdkunde zu Berlin,
|tomo VII, 1880, págs. 325-337.
|Ina Rösing, Dreifaltigkeit and Orte der Kraft: die
weisse Heilung. Nächtliche Heilungsrituale in den Hochanden
Boliviens,
|Mundo Ankari 2, libro I, Nördlingen, Greno,
1988.
|Helmut Schindler, Bauern und Reiterkrieger. Die
Mapuche-Indianer im Süden Amerikas, München
|, editorial Hirmer,
1990.
|Ehnar R. Service, "Indian-European Relationship in
Colonial America", American Antropologist,
|vol.
57,195-5, p095. 411-425.
|Alphons Stübel, Cartas inéditas desde Suranniérica. Legado
en el Institut für Länderkunde en Leipzig, Archivo de Geografin,
Inv.- Núm. 6625-6721, K. 122, 1868-1877
|Alphons Stübel, y Wilhelm Reiss, Indianer Typen aus
Ecuador and Colombia,
|Berlin, 1888.
|Friedrich Vogel, "Sind Rassenmischungen
biologiscli schädlich?", en: Hans Rösner (ed.), Der ganze
Mensch. Aspekte einer pragmatischen Anthropologie,
|München,
DTV, 1986, págs. 92-109.
|Charles Wagley, "The formation of the American
Population" en: Franzisco M. Salzano (ed.), The
Ongoing Evolution of Latin American Populations,
|Springfield,
1971, págs. 19-39.
|