|
|
|
INTRODUCCIÓN
MICHAELA STÜTTGEN (*)
Ochenta días requirió sir Phileas Fogg para su viaje alrededor
del mundo. En 1873 el escritor francés Julio Verne despachó a su
héroe a ese fatigante
|tour. Cinco años antes, en 1868,
fracasaron los investigadores alemanes Alphons Stübel y Wilhelm
Reiss en una tarea aparentemente mucho más fácil. Ellos querían ir
propiamente sólo a Hawai, para investigar sus volcanes. Después de
80 días no había en las islas del Pacífico ninguna huella de los
vulcanólogos -como tampoco nueve años después- cuando habían
regresado a Alemania, sin haber puesto un pie sobre Hawai. Para su
viaje de ida habían planeado una pequeña excursión por Suramérica,
que debería seguir las huellas de Humboldt por los Andes. Sin
embargo, la fascinación de la majestuosa cordillera andina les hizo
olvidar rápidamente el destino original del viaje. Nunca llegaron a
Hawai. Algunas semanas se convirtieron casi en un decenio; el corto
paseo, en el "viaje investigativo más fundado y productivo
en la historia de descubrimiento de toda América" (Meyer,
1905: 64).
El voluminoso material que ambos investigadores recogieron a lo
largo de nueve años de viajes, comprende una gran cantidad de
dibujos de paisajes, óleos, mapas, material geológico, colecciones
botánicas y zoológicas, tumbas y objetos precolombinos, artesanías
y arte, cerámicas, tallas, adornos e instrumentos indígenas.
Además, reunieron una ingente cantidad de anotaciones,
observaciones, datos y apuntes de diario. Una gran parte del legado
de Stübel y Reiss se encuentra actualmente en el archivo del
Institut für Länderkunde de Leipzig y ha sido presentado al público
en una sola ocasión: en la exposición organizada por el Centro
Latinoaméricano, CeLA, de la Universidad de Münster, por la Oficina
de Transferencia Tecnológica, AFO, de la misma Universidad y el
Instituto de Leipzig. La exposición que ahora se presenta en la
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, en Santafé
de Bogotá, tiene su origen en el interés demostrado por la
Subgerencia Cultural del Banco y la Sección de Artes Plásticas de
la Biblioteca por la exposición que bajo el título
|Spurensuche se realizó en diciembre de 1994 en el castillo
de Cappenberg, en las cercanías de Unna (Wesfalia).
Stübel y Reiss viajaron a Suramérica como vulcanólogos y
abandonaron el continente como arqueólogos, etnólogos, geógrafos y
apasionados coleccionistas de fotografías. Su interés predominante
fue en principio la vulcanología. En los primeros años omitieron
acaso alguna región de su interés, ascendieron a todos los volcanes
significativos de Ecuador y Colombia, midiéndolos, observándolos,
dibujándolos (véase el artículo de Hönsch, quien también
transcribió a máquina la totalidad de las cartas originales).
Cuánta ambición, valor y espíritu de aventura fueron necesarios
para sortear estas expediciones se deja ver claramente en las
vivaces descripciones de su correspondencia del viaje, que ambos
enviaban a su patria. Las contrariedades contra las que tuvieron
que luchar, iban desde la difícil consecución de cargadores, mulas
y lugares para pasar la noche, hasta las variaciones intempestivas
del tiempo, pasando por los desvíos de los caminos. Con frecuencia
arriesgaron la vida, y alguna vez apenas escaparon de morirse de
hambre y frío. La ciencia y el "impulso hacia la
verdad" fueron su más alta aspiración (véase el artículo
de Stüttgen). Por ellas soportaron muchas privaciones e hicieron
grandes sacrificios.
Sus intereses geográficos no se limitaron sólo a las regiones
volcánicas aún no investigadas. En todo caso, las grandes ciudades
desempeñaron también un importante papel en sus planes de viaje.
Ellas les sirvieron reiteradamente de estaciones intermedias para
recuperarse de las fatigas, resolver asuntos de dinero, reelaborar
y despachar el material acumulado. Múltiples planos de ciudades y
fotos de Bogotá, Lima, Montevideo y Río de Janeiro transmiten una
impresión vívida de la imagen de las ciudades en esa época (véase
el artículo de Heineberg).
"La belleza de los escenarios naturales no es posible
describirla con palabras" (Reiss,1921: 61), escribe
Wilhelm Reiss el 28 de febrero de 1869 desde Colombia. Para la
descripción del impactante paisaje tuvieron que recurrir a otras
formas expresivas diferentes del lenguaje. La formación artística
que había gozado Stübel durante sus estudios de ciencias naturales,
le fue para este objeto de gran utilidad. Poseía una notable
capacidad como dibujante, que llevó a la práctica en sus dibujos a
lápiz de vistas panorámicas de paisajes de hasta cuatro metros de
ancho. Notables en esta forma de documentación científica son la
gran fidelidad en los detalles y la reproducción a escala que puede
compararse exactamente con la tolvas aéreas de nuestros días. La
exigencia artístico-científica de Stübel por una fiel
representación de la naturaleza le exigía, sin embargo, la atención
a la multiplicidad de los colores naturales. De ahí que sus dibujos
a lápiz no le colmaran plenamente. Contrató entonces al pintor
ecuatoriano Rafael Troya, quien lo acompañaría en sus expediciones
por las altas montañas y preservaría los paisajes contemplados en
sus fascinantes colores mediante la técnica del óleo. Ningún gasto
ni ningún esfuerzo fue para este objetivo demasiado grande. Stübel
llegó a ordenar talar toda una falda de montaña para garantizar al
pintor una vista óptima y despejada de todo el paisaje. Stübel era
consciente de la extravagancia de su empresa cuando escribe:
"Nadie ha emprendido antes de mí un torneo gimnástico con
cuadros de más de un metro de ancho a través de los Andes"
(carta del 26 de noviembre de 1872). Lamentablemente parece que
todos los cuadros de Troya -excepto tres-, realizados por encargo
de Stübel, se han perdido. Dos de las piezas conservadas, que se
encuentran en el Museo Reiss de Mannheim, se pueden ver, al lado de
los panoramas a lápiz de Stübel, en esta exposición del Banco de la
República.
Stübel y Reiss no dejaron pasar inútilmente ningún día de su
expedición. Cuando, a causa de las agitaciones políticas del país,
se les impidió proseguir su viaje desde Lima, cambiaron sin demora
a un área de investigaciones completamente nueva. En Ancón, un
lugar costero a 40 kilómetros al norte de Lima, emprendieron por
primera vez la sistemática exhumación del cementerio del viejo Perú
de Ancón y extrajeron un rico material de momias, textiles y joyas
(véase el artículo de Allkämper). El increíble estado de
conservación de estos objetos, que yacían allí desde cientos de
años, se dio gracias al clima extraordinariamente seco y a la
conformación arenosa del suelo de esta estrecha franja de la costa
peruana. Ellos enviaron la valiosa colección a Alemania y más tarde
la cedieron al Königliches Museum für Vólkerkunde de Berlín. Como
contraprestación obtuvieron la financiación de la publicación
|El cementerio de Ancón en Perú. Para esta notable obra en
tres tomos hicieron elaborar acuarelas a color de los objetos
originales por pintores académicos en Berlín. Estas sirvieron como
placas de impresión para la publicación. Los dibujos originales han
sido conservados casi en su totalidad en el Institut für
Länderkunde de Leipzig y son una parte destacada de esta
exposición. Se trata de una representación artísticamente valiosa
"no sólo del culto a la muerte, común a esta civilización,
sino de una evocación de la vida y sus costumbres, del sentimiento
espiritual de la población precolombina" (Reiss/Stübel
1880-1887: B).
No sólo en Arcón, sino durante todo su viaje a través de
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y la Amazonia, Stübel y Reiss
coleccionaron objetos etnográficos de épocas antiguas tanto como
nuevas, aparentemente sin criterio. Pese a que eran propiamente
geólogos, se sintieron obligados como científicos a salvar
"los pocos restos de la prehistoria de Suramérica, que en
ocasiones son tomados del suelo, y que están expuestos al robo o la
destrucción" (Uhle 1889-1890: I). Como complemento a su
obra sobre Ancón surge de esta colección etnográfica la publicación
conjunta con el material de Bendix Koppel:
|Kultur and Industrie
südamerikanischen Völker. En primer lugar despachaban Stübel y
Reiss todo el material coleccionado en cajas rumbo a Alemania. Como
para la colección de Ancón contrataron a su regreso a artistas que
reprodujeran en acuarelas a color los objetos con fidelidad, de
manera que "haga superflua... la posesión de los
originales" (Uhle,1889: 90: 11). Las acuarelas cumplen sin
duda con esta exigencia. Especialmente los logrados dibujos de
textiles transmiten en su llamativo colorido y fina textura una
autenticidad tan engañosa, a la que no llegaban las posibilidades
de la fotografía. Stübel y Reiss estuvieron muy interesados en que
la mayor cantidad de personas -tanto los especialistas como el
público en general- hicieran provecho de sus viajes y trabajos en
Suramérica. En este sentido se exhiben en esta exposición las
acuarelas originales que no sólo deberían, sino que tienen que
reemplazar a las piezas originales, ya que la mayoría de ellas se
destruyeron durante la Segunda Guerra Mundial.
Al lado del material geológico y etnográfico, Stübel y Reiss
extendieron su actividad de coleccionistas a las fotografías que
adquirían en los estudios fotográficos. Su colección comprende más
de 2.000 ejemplares, que ellos tomaron y consiguieron poco a poco
durante sus diferentes estaciones en las grandes ciudades.
Fotografías de hombres en su hábitat, de casas, calles, pueblos,
ciudades y paisajes, ofrecen una imagen completa de la Suramérica
del siglo XIX. En ellas no se limitaron sólo a las regiones que
ellos visitaban, como lo demuestran las fotografías de los
indígenas de la Tierra del Fuego, hoy extinguidos. Los retratos de
personas, las llamadas fotos de tipo, reflejan en su totalidad un
corte transversal de la sociedad. Todos los grupos profesionales,
razas y capas sociales, desde el emperador hasta los esclavos,
están representados. Las estructuras jerárquicas y la dependencia
dentro de la sociedad quedan aclaradas al visitante de la
exposición en la anotaciones de las láminas estrictamente ordenadas
(véase el artículo de Brockmann).
Después de que Stübel y Reiss habían cruzado los Andes, viajado
por el río Amazonas hasta su desembocadura y llegado finalmente
hasta Río de Janeiro, decidió Reiss -agotado corporal y
psíquicamente por las fatigas de ocho años cíe continuos viajes-
interrumpir la empresa y regresar a Alemania. Stübel, por el
contrario, prosiguió con su impulso. Viajó, pasando por Uruguay, a
la Argentina y cruzó dos veces los Andes. En Bolivia se dedicó, al
lado de los estudios de vulcanología, a la clasificación de las
ruinas ya excavadas de Tiahuanaco. El resultado de estas
mediciones, reproducciones, dibujos y fotos son reunidos en la obra
publicada en 1892,
|Die Ruinenstätte von Tiahuanaco (véase
el artículo de Allkämper). El inventario de Stübel cobra una mayor
significación cuando unos pocos años después se produce una gran
destrucción de las ruinas. En Tiahuanaco culmina el viaje de
exploración científica de Stübel. Antes de regresar a su patria
recoge de paso su equipaje en San Francisco, que había enviado
previamente allí con destino posterior a Hawai.
Alphons Stübel y Wilhelm Reiss dedicaron toda su vida a la
ciencia, "impulsados por la verdad" (véase el
artículo de Schrader). Su viaje, que inició Stübel con 32 y Reiss
con 29 años, les ocuparía su vida entera. El enorme material que
habían acumulado durante su travesía, sólo podía ser reelaborado
con ayuda de múltiples colaboradores. La exposición muestra la
diversidad del material acumulado y trabajado por ambos
investigadores, tras las huellas que ambos habían dejado a su paso
por Suramérica. Para la realización de la presente exposición se
contó con la coordinación de los doctores Andreas Brockmann y Juan
Guillermo Gómez García, del CeLA, de la Universidad de Münster, así
como con la decidida y entusiasta cooperación de la doctora. Ingrid
Hónsch, del Institut für Lánderkunde de Leipzig, la doctora Maria
Gayda del Museum für Vólkerkunde de Berlín, del doctor Peter Masson
del Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín y del doctor Henning
Bischof de la colección etnográfica del Reiss-Museum de
Mannheim.
|
(*)
|
Licenciada Michaela Stüttgen
Colaboradora científica del Centro Latinoamericano, Universidad de
Münster.
|
Bibliografia
|Hans Meyer, "Alphons Stübel",
Mitteilungen des Vereins für Erdkunde zu Leipzig für 1904, 1906,
págs. 67-78.
|Wilhelm Reiss, Reisebriefe aus Südamerika 1868-1876,
München/Leipzig, Duncker & Humblot, 1921 (editado y
revisado por Karl Heinrich Dietzel).
|Wilhelm Reiss y Alphons Stübel, Das Todtenfeld von
Ancón in Perú. Ein Beitrag zur Kenntnis der Kultur and Industrie
des Inca-Retches, 2 tomos, Berlín, Asher, 1880-1887.
|Alphons Stübel, Cartas no publicadas de Suramérica, legado
en el Institut für Länderkunde, Archivo de Geografía, Inv.-No.
6625-6721, K. 122, Leipzig, 1868-1877.
|Max Uhle (editor), Kultur and Industrie
südamerikanischer Völker. Nach dem im Besitz des Museums für
Völkerkunde zu Leipzig be ndlichen Sammlungen von A. Stübel, W.
Reiss and Bendix Koppel,
|2 tomos, Berlín, Asher,
1889-1890.
|