INDICE





PROLOGO

NOTICIA BIOGRÁFICA DEL DR. FERNÁNDEZ PIEDRAHITA

DEDICATORIA Y APROBACIONES DE LA OBRA

LIBRO I

Capítulo I
Del sitio y calidades del Nuevo Reino de Granada

Capítulo II
En que se da noticia de sus provincias y primeros habitadores.

Capítulo III
De las costumbres, ritos y ceremonias que usaban los indios mozcas en su gentilidad.

Capítulo IV
De otras ceremonias y costumbres que tenian los mozcas, y de las procesiones que hacían.

Capítulo V
Del sitio y corte de Bogotá: majestad de sus reyes condiciones y forma de sucederse.

LIBRO II

Capítulo I
Saguanmáchica conquista los fusagasugaes, rompe la guerra con el Guatavita, que se ampara del Rey de Tunja...

Capítulo II
Hereda el zipa Nemequené, y castigada la rebelián de Fusagasugá, sujeta los caciques de Cipaquirá y Nemza.

Capítulo III
Asalta el Zipa la corte del Guatavita, revuelve contra el Ubaque y sujétalo.

Capítulo IV
Sujeta el Zipa la provincia de Ebaté, nombra en ella al hermano por su lugarteniente, á quien mata el Ubaque.

Capítulo V
Da leyes el Zipa en su reino y previénese de todo para la guerra de Tunja.

Capítulo VI
Refiérense los sitios y estado de las provincias de Tunja y Sogamoso, y hacen liga sus príncipes contra Neméquene.

Capítulo VII
En que se prosigue la materia del antecedente

Capítulo VIII
Danse vista los ejércitos del Zipa y el Tunja, y platican antes de la batalla.

Capítulo IX
Dáse la batalla, y casi vencida por Neméquene, muere en ella, herédalo Thysquesuzha, y prosigue la guerra.

LIBRO III

Capítulo I
Fúndase la ciudad de Santa Marta por Rodrigo Bastídas, á quien mata su teniente general en un motín.

Capítulo II
Los capitanes de Lerma acometen á Posigueica y vuelven derrotados.

Capítulo III
Gobierna el doctor Infante á Santa Marta por muerte de García de Lerma, y el adelantado don Pedro de Heredia da principio á las conquistas de Cartagena.

Capítulo IV
El adelantado Heredia prosigue la conquista de Cartagena

Capítulo V
Dáse el gobierno de Santa Marta á d. Pedro Fernández de Lugo. Prosigue la guerra con los indios de la sierra sin fruto…

LIBRO IV

Capítulo I
Benalcázar descubre a Popayán, y fundadas las villas de Cali y Timaná, prosigue en su descubrimiento

Capítulo II
El licenciado Badillo residencia á D. Pedro de Heredia en Cartagena:

Capítulo III
Vuelve el General Quesada por su Ejército á la Tora, Condúcelo hasta los umbrales del Nuevo Reino

Capítulo IV
Marcha Quesada por la provincia de Vélez, pasa á Guachetá y de allí á Suesca en demanda de Bogotá, con asombro general de los indios.

Capítulo V
Entra Quesada en el valle de los Alcázares, rompe el ejército de los Uzaques, pasa a Bogotá

LIBRO V

Capítulo I
Entra el capitán Céspedes en la provincia de los Panches por Tibacuy: plática  con el capitán del presidio de los Guechas…

Capítulo II
Sale Quesada de Bogotá para Somondoco en demanda de las minas de esmeraldas que descubre

Capítulo III
El Capitán San Martín tiene noticia de Tundama: descubre á Sogamoso y vuelve en busca del general Quesada...

Capítulo IV
Asalta Quesada el palacio del Rey de Tunja, á quien prende, y después de un breve combate saquea su corte con presa de los tesoros que no pudo ocultar.

Capítulo V
Marcha Quesada á Sogamoso, saquea la ciudad y quémase su templo. —vuelve á Tunja, y desamparándola por ir á la conquista de Neiva,

Capítulo VI
Repártese la presa entre los españoles: Asaltan después el cercado de un bosque donde matan a Tysquesusha sin conocerlo.

Capítulo VII
Acometen los Panches las fronteras de Bogotá, y entran Quesada y el Zipa al castigo con mal suceso en el primer encuentro

LIBRO VI

Capítulo I
Prende Quesada á Sacrezazipa por los tesoros del Zipa muerto, y promételos con engaño hasta lograr la muerte de sus émulos...

Capítulo II
Reparte Quesada otra presa de oro y esmeraldas: da principio á la fundación de Santafé...

Capítulo III
Dánle noticia á Quesada de las entradas de Benalcázar y de Fedremán en el reino...

Capítulo IV
Persuade á Quesada Benalcazar á que funde ciudades, y refiérese el estado y crecimiento á que ha llegado la ciudad de Santafé.

Capítulo V
El general Quesada baja á Cartagena con Benalcázar y Fedreman, dejando por teniente general del reino á Hernán Pérez, su hermano...

Capítulo VI
Gerónimo Lebrón forma ejército y armada; sale de santa marta para el reino...

Capítulo VII
Alonso Martín prende en el rio á Alonso jeque, y obligado de una armada enemiga, vence la batalla naval de Cesare...

LIBRO VII

Capítulo I
Tratase de la entrada que hizo Martín Galeano en el territorio de Coicomé y Agata, y de la que después hizo Juan Alonso de la Torre

Capítulo II
Sale Galeano á la conquista de Guane: mueve la guerra en Chalalá, y síguela con Mataregua hasta vencerlo en batalla...

Capítulo III
Agraviado Thisquizoque de la tiranía de Juan Gascon,  hace liga con el Saboya, toma las armas y le quita la vida...

Capítulo IV
Los tres generales pretenden la gobernación del Nuevo Reino y ninguno la consigue...

Capítulo V
Forma ejército Tundama y fortifícase contra Baltasar Maldonado...

Capítulo VI
Montalvo de Lugo entra en el Reino por los llanos, y el capitán Lanchero á la conquista de Muzo...

Capítulo VII
Esguazado el Cauca, prosigue Jorge Robledo sus descubrimientos hasta fundar la ciudad de Cartago.

LIBRO VIII

Capítulo I
Con la noticia de que se previene armada en Francia para las Indias, mandan al adelantado Lugo que vaya á su gobierno...

Capítulo II
Los Yalcones y Paeces toman las armas y matan á los capitanes Añasco y Osorio y despues a Juan de Ampudia...

Capítulo III
Rebelánse los Sutas y Simijacas, fortifícanse en unos peñoles, va contra ellos el Capitán Juan de Céspedes...

Capítulo IV
Rompen los Panches por las fronteras de los Mozcas...

Capítulo V
Prosigue su jornada Gerónimo Lebrón, con varios sucesos, hasta el valle de Opon...

Capítulo VI
Quesada y Lebrón compiten sobre el gobierno con riesgo de romper en batalla...

LIBRO IX

Capítulo I
Con la sospecha de que se rebela la provincia de Tunja...

Capítulo II
Vuelve á sus descubrimientos el capitán Jorge Robledo y con varias fortunas llega hasta la provincia de Hebéjico...

Capítulo III
Vuelto el Capitán Maldonado de la jornada de los palenques, sale Hernán Pérez de Quesada al descubrimiento del dorado con mal suceso...

Capítulo IV
El Ocabita y Lupachoque se fortifican en dos peñoles: ríndese Lupachoque por armas al Capitán Pineda y el Ocabita...

Capítulo V
El adelantado Lugo se previene para subir á Santafé : fúndase por su órden el Barbudo…

Capítulo VI
Pasa Robledo preso á estos reinos: Heredia y Benalcázar se apoderan alternadamente de Antioquia después que se fundó la ciudad de Arma...

LIBRO X

Capítulo I
La armada francesa de Roberto Baal sorprende á Santa Marta y Cartagena; y el adelantado Lugo prende al capitán Rondón...

Capítulo II
Felipe de Utre sale de coro á nuevos descubrimientos penetra los llanos hasta la punta de los Pardaos...

Capítulo III
Prende Lugo á los oficiales del Rey y á los quesadas: justicia al encomendero de Sáchica...

Capítulo IV
Destierra Lugo á los quesadas. —el Capitán Venégas descubre las primeras minas de oro, y funda la ciudad de Tocaima...

Capítulo V
Descubre Felipe de Utre los Omeguas, y véncelos en una batalla...

Capítulo VI
Lugo sale del reino para Castilla, y Armendariz entra en Cartagena...

Capítulo VII
Armendariz nombra por su teniente á pedro de Ursua en el reino y á Robledo en Antioquia...

LIBRO XI

Capítulo I
Concurren los visitadores Gasca y Armendariz en Santa Marta...

Capítulo II
Procede Armendariz contra el capitán Lanchero y otros conquistadores...

Capítulo III
Hacen mariscal del reino á Gonzalo Jiménez de Quesada...

Capítulo IV
Échanse los indios á las minas: tratase en el consejo de fundar audiencia en Santafé...

Capítulo V
Prosigue Armendariz en su gobierno: pónese real chancillería en Santafé...

Capítulo VI
Fúndanse las religiones de Santo Domingo y San Francisco en el Nuevo Reino...

Capítulo VII
Entra el mariscal Quesada en Santafé: descúbrese el páramo Rico de Pamplona...

Capítulo VIII
Entra Ursua en Muzo y puebla á Tudela: vuelve á Santafé y baja por justicia mayor de Santa Marta...

Capítulo IX
Rompe Ursua el ejército de los taironas en la batalla de los pasos de Rodrigo...

LIBRO XII

Capítulo I
Entra en Santafé el licenciado Juan de Montaño con la visita de la audiencia y residencia de Armendariz...

Capítulo II
Rebélase el Valle de las Lanzas, va Hernando de Salinas al castigo, funda la ciudad de Victoria...

Capítulo III
Prosigue Montaño en su visita; ajusticia á Pedro de Salcedo y á otros...

Capítulo IV
Armendariz baja preso á Cartagena para que allí le residencie Montaño.—el Capitán Avellaneda funda la ciudad de S. Juan de los Llanos...

Capítulo V
El capitan Diego García de Paredes funda la ciudad de Trujillo...

Capítulo VI
Vuelve el mariscal á Santafé con la provisión de nuevos oidores.—el licenciado Tomas López entra en la audiencia...

Capítulo VII
El Capitán Cristóbal Rodríguez Juarez funda la ciudad de Mérida.—Diego García de Paredes reedifica la de Trujillo...

Capítulo VIII
Previénese el Nuevo Reino para resistir al tirano Lope de Aguirre.—compéndiase lo que obró en la jornada del Marañon...

Capítulo IX
Fúndase la ciudad de S. Vigente de Paez.-múdase la de Trujillo. Muere García de Parédes y tratase de todo lo acaecido en las provincias del Nuevo Reino...
CAPITULO II
 


HEREDA EL ZIPA NEMÉQUENÉ, Y CASTIGADA LA REBELION DE FUSAGASUGA, SUJETA LOS CACIQUES DE CIPAQUIRÁ Y NEMZA.

MUERTO Saguanmachica, pasó el Reino al Zipa Neméquene, que quiere decir hueso de león, y heredó todo lo que entónces comprendan las tierras llanas y dehesas que hay desde las montañas (que son términos de los Panches) hasta la cordillera, que corre sobre Santafé y desde Cajicá y Chinga, Norte-Sur, hasta Usme y Sibaté, sin lo conquistado por su antecesor de la otra parto de la montaña, hasta confinar con los Sutagaos. Los principios de su reinado debieron de ser (segun la conjetura de los que dan veinte, años de reino á Saguanmachica) por el de mil cuatrocientos y noventa con poca diferencia. Salió de espíritu tan valeroso y de ánimo tan inquieto, que pareciéndole corta esfera para su ardimiento todo lo heredado, trató siempre dentro de sí hacerse el camino con las armas y la industria para una dilatada monarquía. No discurrió, como debía, que es mayor el Reino pequeño que se conserva, que el grande que se aventura. Toda el ansia de su ambicion trabajaba en hallar traza para sujetar al Tunja, que era el mayor señor, que le competia por enemistades, que se heredaron envueltas en las Coronas. Es la emulacion del contrario espuela que precipita al enemigo; y la codicia de nuevos dominios siempre fué escollo en que peligraron muchos monarcas. No tenia para ser bárbaro el discurso tan falto de razon, que no reconociese la falta de milicia veterana en que se hallaba su Reino por la batalla pasada, en que murieron como siempre los más valerosos: los muchos enemigos que le cercaban y recelosos de su potencia habian hecho liga con el Quimuinchatecha, príncipe de pocos años y ménos ambicion, con fin de conservar sur Estados. Ya la experiencia le habia enseñado en vida de su tio, que de las invasiones que hacian sus ejércitos contra el Reino de Tunja, se aprovechaban el Ubaque y Guatavita para inquietarles sus tierras, por ser los más interesados en su ruina. Alcanzaba por los sucesos pasados, que no hay empeño en la guerra tan imprudente, como el queso hace dejando enemigos á las espaldas. Del Cipaquirá y Ebaté se hallaba receloso, aunque distante de esto último. De los Panches, gente caribe y valiente, se veía su Reino acometido por instantes. Y finalmente, no lo habia heredado tan pacífico y seguro, que en la provincia del Fusagasugá no se le hubiesen rebelado los Caciques, que poco ántes estuvieron sujetos, porque la libertad es muy amable y con cualquier novedad la intentan los más dormidos.

Todas estas consideraciones pudieran enfrenar orgullo que no fuera tan feroz como el de Neméquene; pero como un corazon grande sobresale en las dificultades, ninguna cosa se le representaba imposible á su valor solamente esperar tiempo era el torcedor que más le atormentaba; porque consultados los Uzaques, que son los caballeros más nobles del Reino, se resolvio cuerdo en disciplinar su gente en las fronteras de los Panches con la defensa y en recuperar lo propio, antes de intentar lo ageno. Tenia por sobrino y heredero á Thysquesuzha, mancebo de buenas esperanzas, aunque de natural ménos guerrero: sacóle de Chia, donde tenía su asistencia, y habiendo llegado á su Corte le nombró General de cuarenta mil hombres, para reducir la provincia de Fusagasugá. Preveyó sus fronteras de nueva milicia y por no tener ocioso su espíritu guerrero hizo diferentes levas de gente, para mostrarse poderoso á sus émulos, todo lo era posible respecto de la muchedumbre de vasallos que tenis en su Reino.

El sobrino, conducida la gente, pasó la montaña vecina haciendo camino por la cumbre de la sierra, que corre por Subyá y Tibacui, y tan ancho como se ve hoy por las señales que se conservan respecto de ser muy fragosas las entradas del camino real para Fusagasugá y haber de necesitar en él á sus escuadras á que marchasen desordenadas, Esta provincia, que tiene á sor la misma que la de los Sutagaos de que tratamos en el libro antecedente, dista hoy de la ciudad de Santafé doce leguas al mediodía, y dividen la de Bogotá, como dijimos, unas sierras altas de cuatro y cinco leguas de montaña que se atraviesan para entrar en ella: al oriente tiene recios paramos y al occidente confina con los Panches, mediando entre las dos provincias una sierra ménos alta que la primera. Es lo más de ella tierra doblada y fragosa, y dentro de sus términos, que corren hasta Sumapaz, se goza de los tres temples, fijo, templado y caliente. Tendrá de longitud como diez y ocho leguas y de latitud por algunas partes á cuatro y á cinco. Es más a propósito para ganados que para semillas, aunque prueba bien el, trigo. Abunda de cera, miel, pita y hayo con que comercian sus naturales. hay dentro de ella un rio que llaman de la Lejía por el color de las aguas, que le da el curso, que lleva siempre entre zarzaparrilla. Tiene otros muy rápidos, y en el de Sumapaz, que corre profundísimo y violento por entre peñas, formó la naturaleza un puente de dos piedras, que como despedidas á nivel cada cual de la una y otra banda, y encontrándose quedaron en forma de arco, por el cual se pasa de una parte á otra, tránsito que fuera muy difícil á no haberlo reparado la naturaleza. No estaba toda la provincia sujeta al Zipa, porque los Sutagaos, que están de la otra parte del rio Pasca, reconocian diferente dominio.

Con dificultad se muestran animosos los traidores: todo el brío que ostentan en los tumultos, se vuelve en temor en vista de los ejércitos: no lo tenía inferior el Fusagasugá para resistirse, y más cuando la fragosidad de los sitios en que se había fortificado lo ayudaban tanto; pero hay poco que fiar de gente, aunque sea mucha, si lo es de país amedrentado, y más cuando la propia culpa libra de ordinario en las espaldas la defensa. Volviólas pues cobarde á los primeros encuentros, y pagaron con las vidas los que metieron más prenda en la rebolíon. En sacrificios por la victoria no perecieron pocas de los vencidos, y el castigo de muchos fué tal, que no les dejó manos para levantar más cabezas en lo venidero. Púsoles Thysquesuzha en Tibacuy guarnicion bastante de Guechas, que eran los más escogidos infantes de su milicia pagada, y asegurado el Estado tomó la vuelta de Pasca cargado de ricos despojos. Al mismo tiempo ejercitaba sus gentes y brazos el Zipa Neméquene en asaltos y encuentros con los Panches, y siempre con buenos sucesos, que es el cebo son que empeña una fortuna que se dispone para ser mala.

Son los indios de aquellos paises frios todos de natural pacífico, más inclinados al comercio que á la guerra; y Neméquene nació exento de aquella naturaleza. Fueron las hazañas que ejecutó su ardimiento, las llamaradas últimas de una luz que se acaba; más grandes por el fin que se le acercaba á su Imperio. Mostró en sus acciones lo que importa un león por Capitan, aunque lo sea de corderos. Parecióle al Cipaquírá que con la ayuda de los Nemzas tenía ocasion de apagar sus recelos metiéndolo al, Zipa la guerra dentro de su misma casa, miéntras tenia divertidas las armas en los Fusagasugaes i Panches. Esta provincia del Cipaquirá distará de Santafé diez ó doce leguas al septentrion; no es muy dilatada pero de tierras llanas y fértiles, y abundante por esto de gente y poblaciones, y muy rica por estar en ella las mejores salinas del Nuevo Reino, la una en Cipaquirá y la otra en Nemocon. Era frontera de Bogotá, y fiado en las consideraciones referidas entró por los confines de Cajicá usando de toda hostilidad, sin atencion á las paces que poco antes tenía capituladas; pareciéndole que donde intervienen conveniencias no obligan palabras á quien aspira á sus intereses. No seria el discurso suyo, algun vecino más político se lo propondría más corriente para meterlo en el empeño: suelen éstos probar fortuna por mano agena, para tentar con riesgo del ménos cauto el humor que rebosa en sus enemigos. No fuera mucho arrojo culpar en esta ocasion al Guatavita ó al Ebaté sus confinantes, que quisieran divertido con otros al Zipa; ni éste debido de ignorarlo, pues la venganza que maquinó para despues, bien claro dijo su sentimiento.

Llegaron los avisos al Zipa del riesgo en que se hallaban sus gentes. Era presto en sus resoluciones, calidad muy necesaria para la oposicion de los repentinos asaltos: sacó de las fronteras de los Panches los mejores soldados, y juntando con los que tenia consigo hasta diez y seis mil, marchó en demanda de sus contrarios. Otra tanta gente lleva en BU favor quien desengaña al enemigo de que no lo teme con la que lleva; y el mostrar recelo en los acometimientos, es cantar la victoria por el enemigo. Diéronse vista los ejércitos entre Chía y Cajicá, lugar destinado para el encuentro. Resonaron los caracoles y fotutos, que son los pífanos y trompetas de aquellas naciones: cubrieron los aires de tiraderas, y mezclados los tercios redujeron á las macanas la fuerza del combate. Venció como siempre el Zipa, porque se le mostraba risueña ¡a suerte, para dejarlo cuando fuese más sensible la desgracia. No hizo la puente de plata á su enemigo, que las experiencias enseñan que las reliquias de un ejercito roto se juntan con la facilidad que se refuerza una madeja desunida Lamentólo Pompeyo en la segunda batalla que dió á Julio César, por no haber sabido aprovecharse de la rota, que le dió en la primera. Siguió pues Neméquene el alcance para publicar más entera la victoria; y el acierto de la resolucion le puso á los piés todos los Estados de su enemigo. Precidiólos con gente suya, y volvió triunfante á Bogotá, á tiempo que Thisquesuzha entraba victorioso de los rebeldes.

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