CAPÍTULO V
DEL SITIO Y CORTE DE BOGOTÁ: MAJESTAD DE SUS REYES CONDICIONES Y
FORMA DE SUCEDERSE.
La cabeza de todo al Nuevo Reino de Granada era Bogotá, Corte de
sus antiguos Reyes, que yace fundada en el centro de un llano, que
tiene de latitud diez leguas y más de veinte de longitud. Cercanía
en contorno lagunas, diques y brazos del rio Funza, que hacen sus
territorios anegadizos. tenia en tiempo de su gentilidad poco más
de veinte mil casas ó familias, porque en aquellas partes no era el
cebo y conveniencia de la. Corte lo que más aumentaba las ciudades,
sino la comodidad de las tierras de labor; y como aquellos llanos
tenian tantas poblaciones en campos fértiles, asistíanlas muchos
vecinos, de que resultaba competir algunas con Bogotá; aunque la
reconocian por cabeza del Reino, y así estaba en ella el Palacio
principal de sus Reyes, que eran unas casas grandes y redondas que
remataban en forma piramidal, aunque las labran hoy casi todas
cuadradas: cubríanlas de paja, porque ignoraban el arte de la teja:
las paredes formaban de maderos gruesos, encañados por las partes
de afuera y dentro, y argamasados con mezcla, que hacían de barro y
paja tenian pequeñas las puertas y las ventanas (uso comun entre
los Indios) y dividían lo interior de la casa en forma de caracol,
en que tenian aposentos y retretes, ó dejábanlas rasas con solo un
tabique de carrizo, que servía de resguardo para impedir la
entrada. de los vientos por la puerta, y la vista ó registro de los
que estaban fuera; y estas puertas labraban de cañas unidas con
cordeles de tique, que es á manera de cáñamo, dejándolas en forma
de celosía, ó hacíanlas de tablas, y para cerrarlas tenian chapas
con guardas y llaves fabricadas de madera: á las casas llaman
Thythuas, y los españoles Bohios.
Por todo el ámbito que ocupaban las casas corria un cercado de
maderos gruesísimos puestos á trechos y mediando entre ellos y
uniéndoseles un paredon muy alto y ancho de más de média vara,
fabricado de cañas recias y varas gruesas, unidas y oprimidas con
sogas fuertes de fique ó esparto: hacían esta cerca con tanto
artificio, que formando una ó dos plazas anchurosas, servia de
muralla ó fortaleza para asegurar el Palacio, que tenia doce
puertas grandes, sin muchos postigos, por las cuales se entraba en
él, y en que asistian las guardas de los Reyes, y á todo este
edificio junto llamaban cercado, y respectivamente eran los demas
edificios de los Caciques y gente particular, segun la posibilidad
de cada uno. Ordinariamente tenian los Reyes de Bogotá dentro de su
cercado más de doscientas Thyguyes, que son mujeres ó mancebas, sin
las demas criadas que les asistian (en su lugar diré la causa de
tener tantas mujeres). tenian, así mismo, muchas casas de recreo, y
cercadas en diferentes pueblos, con estanques todas para bañarse en
ellos; pero el principal de todos estaba en Tabio, que dista de
Bogotá cuatro leguas, donde produjo la naturaleza dos fuentes poco
distantes en el nacimiento, la una de agua fria y la otra de
caliente, en tanto grado, que apénas se puede sufrir el calor que
da miéntras entran y sacan la mano. Estas dos fuentes se juntan á
muy breve espacio, y en el que viene á ser donde se templan
mezcladas, estaba el estanque más nombrado de los Reyes de
Bogotá.
Estos caminaban en andas muy curiosas de madera, que llevaban
los indios sobre los hombros, y para los viajes que hacian les
abrian calles en forma de calzadas de á dos leguas, y más ó ménos,
conforme distaba la parte á donde iban. Llevaban númerosa copia de
indios consigo, y de los que iban delante unos, quitaban las pajas,
piedras y terrones del camino, y otros se ocupaban en tender
mantas, flores y juncía para que pasase sobre ellas: en los caminos
que hay de Bogotá á Subyá y Chia, y en el que hay á Tenjo se ven
hoy estas señales de calzada y calles, y de los estanques en que se
bañaban. Era tan absoluto su dominio, que en pidiendo cualquiera
hija de Cacique á particular que le pareciese bien, se la daban sin
dificultad, teniéndolo á suma dicha; y fuera de los tributos
ordinarios que lo hacían muchas veces al año (y llamaban Tamzas) y
otros donativos sin número, eran absolutos y disolutos dueños de
las haciendas y vidas de sus vasallos.
Son herederos de la Corona de Bogotá los sobrinos, hijos de
hermanas, prefiriendo los mayores á los menores y á falta de éstos
los hermanos del Rey; porque su barbaridad fué tanta, que aun en
esta costumbre hizo agravio á la naturaleza desheredando los hijos:
éstos no tienen más derecho que á los bienes muebles del padre,
estilo comun y general que se observa entre todos; y asi al sobrino
á quien llamaba la sucesion lo criaban desde pequeño en un templo
con todo recogimiento, asistiéndole guardas que le celasen y
registrasen las acciones: no le consentian ver el Sol,
prohibiéndole comer sal y comunicar mujeres con otras abstinencias
que le señalaban y habia de observar por todo el tiempo de la
adolescencia, que es el que asistia en el templo; y era con tanto
rigor, que si discrepaba en la observacion de la menor cosa de las
referidas, quedaba por incapaz de entrar en el Reino, no solamente
le inhabilitaban, pero le reputaban por hombre infame y vil; y así,
tintes de sacarle del templo lo tomaban juramento, diciendo muchas
maldiciones que le cayesen, si no manifestaba el exceso ó descuido
que hubiese tenido en la observancia de las cosas que le habian
prohibido: y haciéndole de que fielmente las habia guardado, le
colocaban en el casicazgo de Chía, que es tanto como reconocerlo
por príncipe jurado, donde asistia hasta llegar el tiempo de entrar
en el Reino, y entónces hechas las mismas diligencias del
juramento, siles constabá vivido libre de culpa, le sentaban en una
rica silla guarnecida de oro y esmeraldas: poníanle en la cabeza
una corona de lo mismo en forma de bonete, y adornado de unas
mantas de algodon hacía juramento de que seria Rey de buen
gobierno, y de que mantendria en paz y justicia sus tierras y
vasallos seguir y como sus predecesores lo habian hecho. Despues
juraban ellos que le serian obedientes y leales vasallos; y en
reconocimiento de su fidelidad, cada cual le servía con una joya y
gran copia de conejos, cuíes perdices y otros géneros de aves.
Disponíanse muchos regocijos; nombrábanle ministros y oficiales
de su corte, de los cuales el más preeminente era el de pregonero,
porque decian que era. el órgano por donde se explicaba la voluntad
del príncipe: y dábanle mujer que correspondiese á los mas ritos
del esposo. Y aunque despues elegia él y tenia cuantas le proponía.
el apetito ésta era la más preferida y superior á todas; y por
muerte de ella, la que tenia colocada en segundo lugar, y así de
las demas. Y es muy de notar una costumbre que observaban cuando la
principal esposa moría, y es, que antes de morir tenia autoridad
para mandar á su marido que despues de ella muerta guardase
continencia y no tuviese exceso con otra mujer por el tiempo que á
la tal Reina le parecia, como no excediese de cinco años que
limitaban sus leyes: y así, mediante el buen trato que en vida les
hacian los maridos, regalos y ruegos, que representaban haberles
hecho desde que se habian casado, conseguian que se los acortasen
los términos indispensables de la continencia.
Estas mismas ceremonias y costumbres guardaban todos los dumas
Caciques, obradas respectivamente segun la calidad de sus estados;
pero en cuanto á entrar en el gobierno de ellos, aunque fuesen
heredados, no podian ni se les consentia hasta que el Rey de Bogotá
los confirmase: y así los Caciques que entraban en posesion de sus
señoríos ocurrían cargados de dones por la confirmación de su Rey;
y cuando volvían con ella señales á recibir numeroso concurso de
sus vasallos con presentes y parabienes de la merced recibida de la
Real mano, y desde entéricos eran obedecidos de sus súbditos con
tanta puntualidad á sus órdenes, que no podía imaginarse mayor,
cosa que hoy no se practica despues de la entrada. de los
españoles. Y aunque de parte de los ministros de su Majestad se
hallé por arbitrio que los Caciques ocurriesen por confirmacíon á
los Presidentes y Reales Audiencias, para que fuesen obedecidos de
sus súbditos, como de antes lo eran, y á los principios obró algo
el mandato, ha descaecido despues mucho; de que resultan
inconvenientes muy considerables, pues de la obediencia de los
Caciques nace la que deben tener ellos á los Superiores inmediatos,
y de ésta la puntual ejecucion de las órdenes de su Majestad.
Si moría algun señor legítimo sin dejar heredero en el Estado,
era desgracia en que manifestaban mucho sentimiento los vasallos;
pero no hacían diligencia alguna de su parte para elegirlo, por
cuanto esto tocaba el Rey de Bogotá, y le perteneca por derecho
poner Cacique á su voluntad para que los gobernase: y en este caso
elegía el Rey dos hombres nobles de buenas presencias y partes para
el oficio, y naturales de aquella provincia donde habia vacado el
señorío: á éstos lós mandaba desnudar en su presencia y de los
ministres de su Corte; y la misma diligencia hacia con una dama la
más agraciada y hermosa que se bailaba para el intento, y
poniéndola muy cerca de ellos, atendia á las acciones menores que
obraban, y si en ellos recogia alguna señal de sensuales, los
despreciaba y elegia otros, reputando á los primeros por hombres de
poca vergüenza y no á propósito para el gobierno; pero si reconocia
en alguno de ellos valor para resistir y no dar muestras de las
civo en ocasion tan próxima, á éste tal le nombraba en el señorío y
sucesion perpétua del Estado, y le acrecentaba con favores,
pareciéndole que el más fiero enemigo de la justicia era la
sensualidad, y que la defensa y seguridad del valor consistía en
saber refrenar los apetitos con la continencia: bien conocido debia
de tener (aunque bárbaro) que los ruegos y belleza de las mujeres
con la artillería sorda que deshace la fortaleza de las leyes y las
murallas del valor; pues donde interviene su presencia, ó se
afeminan los Aníbales ó prevarican los Salomones.