INDICE





PROLOGO

NOTICIA BIOGRÁFICA DEL DR. FERNÁNDEZ PIEDRAHITA

DEDICATORIA Y APROBACIONES DE LA OBRA

LIBRO I

Capítulo I
Del sitio y calidades del Nuevo Reino de Granada

Capítulo II
En que se da noticia de sus provincias y primeros habitadores.

Capítulo III
De las costumbres, ritos y ceremonias que usaban los indios mozcas en su gentilidad.

Capítulo IV
De otras ceremonias y costumbres que tenian los mozcas, y de las procesiones que hacían.

Capítulo V
Del sitio y corte de Bogotá: majestad de sus reyes condiciones y forma de sucederse.

LIBRO II

Capítulo I
Saguanmáchica conquista los fusagasugaes, rompe la guerra con el Guatavita, que se ampara del Rey de Tunja...

Capítulo II
Hereda el zipa Nemequené, y castigada la rebelián de Fusagasugá, sujeta los caciques de Cipaquirá y Nemza.

Capítulo III
Asalta el Zipa la corte del Guatavita, revuelve contra el Ubaque y sujétalo.

Capítulo IV
Sujeta el Zipa la provincia de Ebaté, nombra en ella al hermano por su lugarteniente, á quien mata el Ubaque.

Capítulo V
Da leyes el Zipa en su reino y previénese de todo para la guerra de Tunja.

Capítulo VI
Refiérense los sitios y estado de las provincias de Tunja y Sogamoso, y hacen liga sus príncipes contra Neméquene.

Capítulo VII
En que se prosigue la materia del antecedente

Capítulo VIII
Danse vista los ejércitos del Zipa y el Tunja, y platican antes de la batalla.

Capítulo IX
Dáse la batalla, y casi vencida por Neméquene, muere en ella, herédalo Thysquesuzha, y prosigue la guerra.

LIBRO III

Capítulo I
Fúndase la ciudad de Santa Marta por Rodrigo Bastídas, á quien mata su teniente general en un motín.

Capítulo II
Los capitanes de Lerma acometen á Posigueica y vuelven derrotados.

Capítulo III
Gobierna el doctor Infante á Santa Marta por muerte de García de Lerma, y el adelantado don Pedro de Heredia da principio á las conquistas de Cartagena.

Capítulo IV
El adelantado Heredia prosigue la conquista de Cartagena

Capítulo V
Dáse el gobierno de Santa Marta á d. Pedro Fernández de Lugo. Prosigue la guerra con los indios de la sierra sin fruto…

LIBRO IV

Capítulo I
Benalcázar descubre a Popayán, y fundadas las villas de Cali y Timaná, prosigue en su descubrimiento

Capítulo II
El licenciado Badillo residencia á D. Pedro de Heredia en Cartagena:

Capítulo III
Vuelve el General Quesada por su Ejército á la Tora, Condúcelo hasta los umbrales del Nuevo Reino

Capítulo IV
Marcha Quesada por la provincia de Vélez, pasa á Guachetá y de allí á Suesca en demanda de Bogotá, con asombro general de los indios.

Capítulo V
Entra Quesada en el valle de los Alcázares, rompe el ejército de los Uzaques, pasa a Bogotá

LIBRO V

Capítulo I
Entra el capitán Céspedes en la provincia de los Panches por Tibacuy: plática  con el capitán del presidio de los Guechas…

Capítulo II
Sale Quesada de Bogotá para Somondoco en demanda de las minas de esmeraldas que descubre

Capítulo III
El Capitán San Martín tiene noticia de Tundama: descubre á Sogamoso y vuelve en busca del general Quesada...

Capítulo IV
Asalta Quesada el palacio del Rey de Tunja, á quien prende, y después de un breve combate saquea su corte con presa de los tesoros que no pudo ocultar.

Capítulo V
Marcha Quesada á Sogamoso, saquea la ciudad y quémase su templo. —vuelve á Tunja, y desamparándola por ir á la conquista de Neiva,

Capítulo VI
Repártese la presa entre los españoles: Asaltan después el cercado de un bosque donde matan a Tysquesusha sin conocerlo.

Capítulo VII
Acometen los Panches las fronteras de Bogotá, y entran Quesada y el Zipa al castigo con mal suceso en el primer encuentro

LIBRO VI

Capítulo I
Prende Quesada á Sacrezazipa por los tesoros del Zipa muerto, y promételos con engaño hasta lograr la muerte de sus émulos...

Capítulo II
Reparte Quesada otra presa de oro y esmeraldas: da principio á la fundación de Santafé...

Capítulo III
Dánle noticia á Quesada de las entradas de Benalcázar y de Fedremán en el reino...

Capítulo IV
Persuade á Quesada Benalcazar á que funde ciudades, y refiérese el estado y crecimiento á que ha llegado la ciudad de Santafé.

Capítulo V
El general Quesada baja á Cartagena con Benalcázar y Fedreman, dejando por teniente general del reino á Hernán Pérez, su hermano...

Capítulo VI
Gerónimo Lebrón forma ejército y armada; sale de santa marta para el reino...

Capítulo VII
Alonso Martín prende en el rio á Alonso jeque, y obligado de una armada enemiga, vence la batalla naval de Cesare...

LIBRO VII

Capítulo I
Tratase de la entrada que hizo Martín Galeano en el territorio de Coicomé y Agata, y de la que después hizo Juan Alonso de la Torre

Capítulo II
Sale Galeano á la conquista de Guane: mueve la guerra en Chalalá, y síguela con Mataregua hasta vencerlo en batalla...

Capítulo III
Agraviado Thisquizoque de la tiranía de Juan Gascon,  hace liga con el Saboya, toma las armas y le quita la vida...

Capítulo IV
Los tres generales pretenden la gobernación del Nuevo Reino y ninguno la consigue...

Capítulo V
Forma ejército Tundama y fortifícase contra Baltasar Maldonado...

Capítulo VI
Montalvo de Lugo entra en el Reino por los llanos, y el capitán Lanchero á la conquista de Muzo...

Capítulo VII
Esguazado el Cauca, prosigue Jorge Robledo sus descubrimientos hasta fundar la ciudad de Cartago.

LIBRO VIII

Capítulo I
Con la noticia de que se previene armada en Francia para las Indias, mandan al adelantado Lugo que vaya á su gobierno...

Capítulo II
Los Yalcones y Paeces toman las armas y matan á los capitanes Añasco y Osorio y despues a Juan de Ampudia...

Capítulo III
Rebelánse los Sutas y Simijacas, fortifícanse en unos peñoles, va contra ellos el Capitán Juan de Céspedes...

Capítulo IV
Rompen los Panches por las fronteras de los Mozcas...

Capítulo V
Prosigue su jornada Gerónimo Lebrón, con varios sucesos, hasta el valle de Opon...

Capítulo VI
Quesada y Lebrón compiten sobre el gobierno con riesgo de romper en batalla...

LIBRO IX

Capítulo I
Con la sospecha de que se rebela la provincia de Tunja...

Capítulo II
Vuelve á sus descubrimientos el capitán Jorge Robledo y con varias fortunas llega hasta la provincia de Hebéjico...

Capítulo III
Vuelto el Capitán Maldonado de la jornada de los palenques, sale Hernán Pérez de Quesada al descubrimiento del dorado con mal suceso...

Capítulo IV
El Ocabita y Lupachoque se fortifican en dos peñoles: ríndese Lupachoque por armas al Capitán Pineda y el Ocabita...

Capítulo V
El adelantado Lugo se previene para subir á Santafé : fúndase por su órden el Barbudo…

Capítulo VI
Pasa Robledo preso á estos reinos: Heredia y Benalcázar se apoderan alternadamente de Antioquia después que se fundó la ciudad de Arma...

LIBRO X

Capítulo I
La armada francesa de Roberto Baal sorprende á Santa Marta y Cartagena; y el adelantado Lugo prende al capitán Rondón...

Capítulo II
Felipe de Utre sale de coro á nuevos descubrimientos penetra los llanos hasta la punta de los Pardaos...

Capítulo III
Prende Lugo á los oficiales del Rey y á los quesadas: justicia al encomendero de Sáchica...

Capítulo IV
Destierra Lugo á los quesadas. —el Capitán Venégas descubre las primeras minas de oro, y funda la ciudad de Tocaima...

Capítulo V
Descubre Felipe de Utre los Omeguas, y véncelos en una batalla...

Capítulo VI
Lugo sale del reino para Castilla, y Armendariz entra en Cartagena...

Capítulo VII
Armendariz nombra por su teniente á pedro de Ursua en el reino y á Robledo en Antioquia...

LIBRO XI

Capítulo I
Concurren los visitadores Gasca y Armendariz en Santa Marta...

Capítulo II
Procede Armendariz contra el capitán Lanchero y otros conquistadores...

Capítulo III
Hacen mariscal del reino á Gonzalo Jiménez de Quesada...

Capítulo IV
Échanse los indios á las minas: tratase en el consejo de fundar audiencia en Santafé...

Capítulo V
Prosigue Armendariz en su gobierno: pónese real chancillería en Santafé...

Capítulo VI
Fúndanse las religiones de Santo Domingo y San Francisco en el Nuevo Reino...

Capítulo VII
Entra el mariscal Quesada en Santafé: descúbrese el páramo Rico de Pamplona...

Capítulo VIII
Entra Ursua en Muzo y puebla á Tudela: vuelve á Santafé y baja por justicia mayor de Santa Marta...

Capítulo IX
Rompe Ursua el ejército de los taironas en la batalla de los pasos de Rodrigo...

LIBRO XII

Capítulo I
Entra en Santafé el licenciado Juan de Montaño con la visita de la audiencia y residencia de Armendariz...

Capítulo II
Rebélase el Valle de las Lanzas, va Hernando de Salinas al castigo, funda la ciudad de Victoria...

Capítulo III
Prosigue Montaño en su visita; ajusticia á Pedro de Salcedo y á otros...

Capítulo IV
Armendariz baja preso á Cartagena para que allí le residencie Montaño.—el Capitán Avellaneda funda la ciudad de S. Juan de los Llanos...

Capítulo V
El capitan Diego García de Paredes funda la ciudad de Trujillo...

Capítulo VI
Vuelve el mariscal á Santafé con la provisión de nuevos oidores.—el licenciado Tomas López entra en la audiencia...

Capítulo VII
El Capitán Cristóbal Rodríguez Juarez funda la ciudad de Mérida.—Diego García de Paredes reedifica la de Trujillo...

Capítulo VIII
Previénese el Nuevo Reino para resistir al tirano Lope de Aguirre.—compéndiase lo que obró en la jornada del Marañon...

Capítulo IX
Fúndase la ciudad de S. Vigente de Paez.-múdase la de Trujillo. Muere García de Parédes y tratase de todo lo acaecido en las provincias del Nuevo Reino...
CAPITULO V
 


EL GENERAL QUESADA BAJA Á CARTAGENA CON BENALCÁZAR Y FEDREMAN, DEJANDO POR TENIENTE GENERAL DEL REINO Á HERNÁN PÉREZ, SU HERMANO.    -EMBÁRCANSE PARA CASTILLA LOS TRES GENERALES, Y LOS CAPITANES MARTIN GALEANO Y GONZALO SUÁREZ FUNDAN LAS CIUDADES DE VÉLEZ Y TUNJA.

FUNDADA la villa de Santafé, como dijimos, y puestas ya en órden todas las cosas  que miraban á su conservacion en cuanto á repartir solares tierras y encomiendas seguir la calidad y servicios de los vecinos, en que entraron los Capitanes y soldados de Fedreman y Banalcázar, que eligieron quedarse á lograr méritos de conquistadores de aquel Reino; determinaron que para premiar á los que no alcanzaron repartimiento en la jurisdiccion de Santafé se fundasen otras dos ciudades, una de ellas á la falda del monte por donde entró Quesada en el Reino, de quien eran confinantes las naciones y provincias de Chipatá, Sorocotá, Ubazá, Saboyá, Guanes y Muzos, a quien llamasen Vélez, para que por aquella parte, rompiendo la montaña de Opon por diferente derrota, se procurase abrir camino al rio grande de la Magdalena, porque para el trato y comercio de la costa parecia aquel rumbo el de menores inconvenientes, como lo es si se pusiera en práctica con el celo de atender al mayor alivio de los indios en, la navegacion. La otra ciudad en la jurisdiccion y tierras de Quiminzaque, por ser aquel Príncipe muy poderoso y convenir el tener á raya sus gentes, y que esta ciudad se llamase Tunja, en memoria de Huzahúa, que dió nombre á la provincia, para cuyo fin fueron elegidos por Cabos dos caballeros cuerdos y sagaces, que el unó fue el Alférez Martin Galeano, en quien el General Quesada deseaba hacer mucho por lo que estimaba el valor singular con que se habia empleado en servicio del Emperador, militando debajo de la mano del señor Antonio de leiva, y el otro el Capitan Gonzalo Suárez Rondon, que fué soldado del Capitan D. Luis de Avila en la toma de Pavía y sitio de Florencia, y uno de los españoles que entónces vencieron en batalla á los italianos que pretendian destruirlos, de donde vueltos los dos á Castilla, y graduado el uno de Capitan y el otro de Alférez, pasaron á Santa Marta y de allí al Reino, donde se señalaron tanto en su conquista.

Dispuestas así las fundaciones de Vélez y Tunja, y despachados por Quesada los títulos como Teniente General que se nombra en ellos del Adelantado don Pedro Fernández de Lugo (por donde se desvanece el falso rumor que ha corrido de que en la entrada del Reino dispuso cautelosamente que lo eligiesen por General por aclamacion del campo, sin dependencia del Adelantado, como dijimos en el capítulo tercero del cuarto libro) trataron luego Fedreman y Benalcázar de vender sus armas y caballos, como lo hicieron de que cada uno hizo hasta treinta mil castellanos, por haberse pagado cada caballo á dos mil y algunos á tres, y á este respecto los demas generos que llevaron: y luego apretó Quesada en ejecutar su viaje á Castilla, que habia dilatado era tanto que en el rio de la Magdalena se labraban dos bergantines para bajar á la costa y disponer embarcacion por el mar del Norte; y así dispuestas todas las prevenciones para su partida, y deseoso de que las nuevas tierras y señoríos quedasen con la forma de un buen gobierno aseguradas, llamó los Capitanes, caballeros y soldados que con él habian entrado, y les dió cuenta de ella, asegurándoles que su primer motivo era representarle á su Majestad los señalados servicios que á su Real Corona habian hecho, con especial relacion de cada uno, para que en atencion de ella premiase sus méritos, como de su liberal mano debian esperar, disponiendo las cosas de aquel Reino de suerte que los que en él quedasen tuviesen logro de sus trabajos. Dilatóse encargandoles la conformidad que debian tener con los soldados del Perú y Venezuela para estar seguros; y apartándose con los Alcaldes y Regidores empezó á discurrir sobre la elección de persona que como Teniente suyo le sostituyese en ausencia, miéntras el Rey disponia lo más conveniente.

Ventilada la propuesta por la junta, y reparando era que eran muchos los Capitanes y caballeros que se hallaban dignos del puesto, y que de hacer eleccion de alguno en quien no concurriese calidad singular que lo diferenciase de todos, se daria ocasion á disgustos y enemistades; ó porque es muy fácil de penetrar la inclinacion del superior que propone, acordaron que nombrase al Capitan Hernan Pérez de Quesada, su Alguacil mayor, pues ademas de tener partes para el oficio, se reconciliaba el respeto de todos por hermano suyo, en cuya persona, representada la de su General, hallarian sobradas calidades para obedecerlo gustosos. Asentado esto, y como ya supiese Quesada la muerte del Adelantado Lugo, aunque no constaba, pidió que le entregasen á él las partes que en las distribuciones le habian aplicado, diciendo que si era difunto, podia libremente el ejército, en quien recaia el derecho á ellas, darlas á quien fuese su voluntad: y así conformes todos renunciaron en él cualquiera que á ellas podian tener, que no poco embarazo y disgustos le ocasionó en la corte. Conseguida aquella pretension, que fué de mucho interes para sus intentos, se fué un dia á caza por disimular que nacia de él la accion que dejaba comunicada á su hermano y á otros amigos suyos, de que propusiesen y rogasen á los Capitanes y demas gente, que pues les era notoria la poca codicia con que habia gobernado, y el aprieto del viaje á Castilla, le ayudasen con algo de lo que cada cual tenia adquirido, que fué el último medio de que se valio para sus conveniencias y fué tal el agrado que tenia ganado con su gente, que consiguio una buena ayuda de costa, aunque no todos cumplieron la ofertas que hicieron al ruego y porque los Capitanes Juan de San Martin y Antonio de Lebrija, que eran Oficiales de Real hacienda, iban con Quesada á Castilla, habiendo nombrado otros en su lugar y recibí fianzas, les entregó la caja, sacando primero de ella once mil castellanos de oro y quinientos y setenta y dos esmeraldas, algunas grandes y de mucho valor, de lo perteneciente a los quintos Reales, para que el Emperador viese la muestra de la riqueza de aquel Reino.

No restándoles otra diligencia, partieron de la ciudad de Santafe á doce de Mayo este año de treinta y nueve los tres Generales Quesada, Benalcázar y Fedreman, conformes en pedir á su Majestad la última resolucion en sus diferencias y pretension al gobierno de Nuevo Reino, y con ellos otros Oficiales y soldados hasta el número de treinta , y entre ellos Pedro de Puelles, Pedro de Limpias, Gerónimo de Aguayo y Pedro Blasco, y siguiendo su viaje por el monte de Tena y tierras de Anapoima y Tocaima, se fueron á embarcar á Guataquí, pueblo de Panches, que yace á orillas de aquella banda del rio donde estaban punto los dos bergantines, el uno para Quesada y Fédreman, y el otro para Benalcázar, y navegando hasta treinta leguas los hizo reparar el ruido de un raudal furioso (que al presente llaman el salto de Honda) y lo hace el rio acanalado por la angostura que le deja libre unas peñas. Pero arribando antes á tierra, y sacando la carga que condujeron por orilla hasta pasar el salto, fiaron los bergantines á las aguas y algunos buenos nadadores que los guiasen por el raudal: diligencia la que se logró con mucho trabajo y peligro, aunque ya la experiencia de tan mal paso ha obligado á tener el puerto más abajo del salto, en frente de la villa que al presente hay fundada de S. Baitolomé de Honda, con más de trescientos vecinos, donde se hace el comercio y con que se excusa este riesgo á los que navegan. Libres ya los bergantines y vueltas á su embarcacion la gente, fueron prosiguiendo su navegacion siempre con las armas en las manos, á causa de que los indios de aquellas  a cesaban de perseguir los bajeles con sus canoas, obligando á cada paso á los españoles á ponerse en defensa para que no abordasen á los bajeles: si bien los bárbaros, atemorizados de las ballestas, se acercaban poco, remitiendo toda su hostilidad á una grita confusa, y al poco efecto que cansaba la flechería en los bergantines. Este trabajo les duró doce dias que gastaron en llegar á la boca del vio que desagua en el mar del Norte; y queriendo ir á Santa Marta (pretension que les estuviera mal haberla logrado), corrieron tan fuerte las brisas, que los llevaron á Cartagena, donde fueron bien recibidos del Licenciado Santa Cruz, que allí era Juez de residencia contra el Adelantado don Pedro de Heredia, y contra el Licenciado Juan de Badillo, primer Juez, que lo suspendió del gobierno y lo remitió preso á estos Reinos.

En Cartagena marcaron todo el oro que llevaban, y se detuvieron esperando ocasion de embarcarse en una nao que salió para Castillas á los ocho de Julio. Por este tiempo y desde el año antecedente gobernaba en Santa Marta Gerónimo Lebron de Quiñónes, á quien la Audiencia de Santo Domingo proveyó por muerte del Adelantado D. Pedro Fernandp de Lugo, que habia dejado por su Lugarteniente á Juan Ruiz de Orjuela, su Maese de Campo, y no tuvo dicha de ver logrados sus gastos con el descubrimiento del Nuevo Reino antes persuadido él y todos los de la Costa á que habia perecido Quesada y su ejército en la trabajosa jornada que emprendieron, pues en tan dilatado espacio de tiempo no se habia tenido noticia de ellos, y las que dió el Licenciado Gallegos persuadian más á esta sospecha  combatido de penas, pobreza y melancolia, acabó sus dias muriendo como buen cristiano por el mes de Agosto del año de treinta y seis, con la opinion de haber gobernado con singular crédito. Fué caballero digno de eternas memoria, y á quien debe el Nuevo Reino e Granada toda la grandeza que goza, no debiéndole él más que siete piés de tierras en la ciudad de Santa Marta, y esos tan ocultos á la noticia, que hasta hoy se ignora el sitio en que lo enterraron era Gerónimo Lebron hombre capaz de tratar negocios de más peso, y gobernaba sin buscar ocasión de alterar el curso ordinario con que corrian las conquistas de Santa Marta, teniendo siempre á raya la audacia de los Tayronas y Bondas, sin pasar á más que á haber dispuesto corriese la tierra hasta el Cabo de la Vela el Capitan Alonso Martin, y que despues el Capitan Luis de Manjarrés, con Anton Pérez de Lara, Juan de Angulo, hernando de Santa Ana, Melchor de Loranca y otros, hasta cuarenta, fuese á descubrir, como lo hizo, los valles de Pestegun y Guicagare y lo que fué más, á que abriese camino por tierra desde Santa Marta á Cartagena, siguiéndolo por la Costa del mar hasta la Ciénaga, atravesando su boca, y de allí por la isla del Caiman hasta esguazar la otra boca, que llaman de Salamanca, desde desde donde por otra isla mayor que hacen el mar y el vio grande, venciendo tantas malezas y atolladeros como encuentros tuvo con los indios isleños, consiguió hallar camino hasta las barrancas del rio grande, que hacen frente al pueblo de Malambo de la provincia de Cartagena, aunque poco despues se dejó de todo punto, por haber faclitado más el mismo Capitan Manjarrés el que hoy se hace por la Ciénagas en embarcaciones.

Habiendo llegado, empero, á Cartagena los tres Generales cargados de oro y esmeraldas, y vestidos de aquellas telas de algodon extrañas á las naciones de la Costa, y empezádose á divulgar la fama de su riqueza con voces, que adelantaba la ponderacion á la verdad, que decian los tres Generales, y siendo Gerónimo Lebron de los primeros que tuvieron la noticia, y sabiendo que el Nuevo Reino se habia descubierto por el Gobernador de Santa Marta á quien habia sucedido (sin discurrir que fué merced particular separada del Gobierno, en virtud de capitulaciones), determino subir á él personalmente como tal Gobernador, á quien pertenecia regirlo. Tanta era la ambicion, y tal es la ceguedad con que algunos Ministros han procedido en las Indias. Sabidos por Quesada los intentos de Gerónimo Lebron, que mal pudieron ocultársele donde no faltan hombres inclinados á cumplir con ambas partes, por más contrarias que sean, hizo luego las protestas y requerimientos que le parecieron convenir, disponiendo con los parciales que tenia en Santa Marta, que se los notificasen ó hiciesen saber con cualquier arte al Gobernador, para que no intentase subir al Reino ni se metiese á ejecucion tan peligrosa con los fundamentos flacos que podia alegar para disculpa de su desacierto; y porque en el Nuevo Reino no habian de recibirle ni obedecerle, por ser aquellas provincias distintas y separadas de la gobernacion de Santa Marta, como parecia de los despachos que el mismo Lebron tenia, en los cuales le nombraban Gobernador, restringiendole el título á sola la jurisdiccion de Santa Marta, sin hacer veladora de las provincias y Reinos que desde allí, como escala de la tierra firme, se conquistasen; mas no haciendo caso de sus protesta Gerónimo Lebron, dispuso con más veras su jornada al Nuevo Reino, y apremiado del tiempo Quesada con testimonios de la contradiccion y otras diligencias hechas, partió para Castilla. Baste esto por ahora, miéntras vólvemos á referir lo que pasaba en Vélez y Tunja.

Con el órden que tenia el Capitan Martin Galeano del General Quesada, salió de  ciudad de Santafé luego inmediatamente, y encaminado al Septentrion, dentro de seis dias dió vista á la gran poblacion de Tinjacá, fundada á las orillas de la laguna de Siguasinza, que vulgarmente llaman de Fúquene, de que hicimos memoria en el primer libro: y porque en todas las villas y lugares del contorno de Tinjacá habia primorosos artífices de vasos y figuras de barro, fueron llamados de los españoles los pueblos de los Olleros. De allí, tomado algun refresco, atravesaron por las pedregosas jurisdicciones de Suta, Sorocotá y Turca, hasta llegar á las barrancas altas de la quebrada honda, asiento conocido en los términos de Ubasá desde la entrada de los primeros españoles y sitio muy cercano al rio de Suárez: y habiendo elegido una campañas rasa, que pareció la más acomodada para poblarse, trazaron la ciudad, que fué la segunda que se fundó por la gente de Quesada en tres de Junio del año en que vamos de treinta y nueve, á quien llamaron Vélez á contemplacion de su General, con términos bien dilatados de muchas provincias que en aquellos tiempos abundaban de infinidad de bárbaros, y puestos los primeros fundamentos trataron de dilatar la poblacion cuanto pudiesen, en fe de que las muestras y riqueza de la tierra daban esperanzas grandes de aumeratarse más en lo venidero: y así, mirando á este fin, hicieron la eleccion del Regimiento en personas calificadas, que fueron Baltasar Moratin, Diego de Huete, Antonio Pérez, Márcos Fernández, Juan de Prado, Francisco Fernández, y por Alguacil Mayor Miguel Seco Moyano, y Escribano Pedro de Salazar. Nombrado Regimiento, procedieron á elegir Alcaldes, y fueron los primeros Juan Gascona y Juan Alonso de la Torre, padre que fué de Lorenzo Martin de Benavides, Cura Beneficiado de dicha ciudad de Vélez. Pero duró poco esta primera fundacion, porque reconociendo despues que más adelante, pasado el no de Suárez, muy cerca de la montaña, en la provincia de los Chipataes, treinta leguas al Norte de Santafé, habia disposicion donde con más comodidades podian poblarse, de comun sentir de todos mudaron allí la ciudad á catorçe de Septiembre, y en el sitio señalado á la Iglesia parroquial exaltaron la Cruz Santísima, por cuya causa permanece hasta hoy el templo que le dedicaron: repartieron solares por cuadras segun el número de los vecinos, y con ayuda de los indios cargueros y de los que se agregaron de paz, hicieron casas de paja en qué alojarse, en tanto que disponia el tiempo que con propios vasallos las edificasen más suntuosas.

Erigióse Hospital y fundáronse despues Conventos de Santo Domingo y San Francisco: más esta ciudad, que tan buenas esperanzas dió de su crecimiento, por varios accidentes de fortuna y falta de naturales, apenas conserva hoy doscientos vecinos. Gobiérnala el corregidor de Tunja, que tambien lo es de los indios que llaman del rincon de Vélez: y fundase su comercio en el trato de conservas y azúcar, de que es muy abundante como en los demas géneros que proceden del beneficio del algodon.

Por otra parte, el Capitan Gonzalo Suárez Rondon, á quien se le habia cometido la fundacion de otra ciudad en las provincias de Tunja, á que le instó con segundo despachó Hernan Pérez de Quesada, salió de Santafé treinta dias despues que se fundó Vélez, y bien prevenido de gente de la más granada de los trece campos, se condujo á la Corte de Quiminzaque, de cuyo sitio y calidades dimos bastantes noticias en el capítulo sexto del segundo libro; y pareciéndole el más á propósito para el intento, por la eleccion que de que él tenian hecha los naturales (aunque á siete leguas lo habia mejor en Bonza) lo eligió para asiento de la nueva ciudad que llamó Tunja, como le estaba ordenado: fundóse á seis de ágosto, dia de la Transfiguracion de Cristo Nuestro Señor, y destinado para exaltacion de su Santísimo nombre y fe católica, por haberse puesto en él un año antes los primeros fundamentos á la ciudad de Santafé, antes que Benalcázar entrara en el Reino. Procedióse luego á elegir regidores, que lo fueron el Capitan Gómez del Corral, el Capitan Juan del Junco, Hernan Venégas Carrillo, Juan de Salcedo, Diego de Segura, Pedro de Colmenares, Fernando de Escalante, Alguacil Mayor, Antonio Bermúdez y Francisco Rodríguez, y el Escribano de Cabildo fué Domingo de Aguirre, de quienes salieron nombrados por primeros Alcaldes Jorge de Olmeda y el Capitan Juan de Pineda, hombres todos escogidos por el dictamen de Gonzalo Suárez, Cabo de la gente y cuyo nieto, Don Juan Suárez de Figueroa, vive de presente, sin premio alguno que acuerde las hazañas del abuelo.

Hechas, pues, todas las diligencias en obediencia de los Reyes de Castilla y trazada la ciudad con buen órden, como las tierras sujetas á Quiminzaque mostraban gran fertilidad y el saco de su palacio habia puesto á los españoles en grandes esperanzas de riqueza de las provincias, á que se añadia la multitud de indios que las habitaban, se avecindaron en ella muchos caballeros de los más ilustres que entraron en el Reino con Quesada, Fedreman y Benalcazar, juzgando que aquella nueva ciudad habia de ir era tanto crecimiento que fuese el emporio del Nuevo Reino; y vista la facilidad con que la tierra ofrecia materiales para edificios, mal contentos de las casas que hallaron y en que habitaban desde el príncipio de la fundacion, lo dieron á nuevas fábricas tan costosas y hiera labradas, que son de las mejores de Indias; y con aquella vanidad que obliga á los hombros á eternizar su fama en la posteridad, sembraron las portadas de costosos escudos de armas de que al presente se ven muchos de las ilustres familias que la habitan.

Pero esta ciudad que dió señales de ser la mayor del Reino, ya sea por la sequedad y frio, ya por la falta que padece de aguas y leña, ó porque los comercios se hacen con más comodidad en Santafé y en las demas tierras vecinas al rio grande, que es la garganta por donde se comunican los frutos de aquel Reino y el de Quito á Castilla y los de Castilla a aquellas partes de Indias, ha llegado á tal disminucion, que apénas se conservan en el quinientos vecinos. Divídese en tres parroquias, la principal de Santiago su Patron, con buen templo y de mejor portada; y las de Santa Bárbara y Nuestra Señora de las Nieves. Tiene tres ermitas, la de San Laurian á la entrada de la ciudad, como se va de Santafé; la de Santa Lucía y Nuestra Señora de Chiquinquirá, fundada en lo alto de la lomas de los ahorcados y pertenecientes á la parroquia de Santa Bárbara. En la iglesia de Santiago hay una Cápilla de costosa fábrica, rica de ornamentos y dotada de buenas rentas para los Capellanes y Patron, que fué fundacion de Pedro Ruíz García, Encomendero de Toca, padre de Antonio Ruiz y abuelo de doña Isabel Ruiz Lanchero, que pasó de primer matrimonio con Francisco Suárez de Villena, Corregidor de Tunja y natural de Ocaña en la Mancha; y de segundo matrimonio con el General Fulgencio de Menéses, natural de Talavera de la Reina, dejando de uno y otro matrimonio ilustres familias en estos Reinos de Castilla.

Dijimos la falta de agua y leña que padece la ciudad, inconveniente grande, que no le ocurrió a Gonzalo Suárez siendo tan patente, que para tener leña es necesario conducirla de mas de ocho leguas de distancia, aunque la cantidad de indios que asisten á este ministerio, disimula su falta. Pero en la del agua es mayor el trabajo, pues la más cercana que goza se coge de dos fuentes que llaman la chica y la grande, bien apartadas de los burgos de la ciudad; y como ésta se fundó en alto y las fuentes están en lo más bajo, son menester caballos y asnos para conducirla, con daño general de la gente pobre, que es mucha. Y aunque algunos años despues en el de quinientos y ochenta, siendo Corregidor Juan de Zárate Chacon, labró en la plaza mayor una fuente con aguas encañada por la lomas de los ahorcados que habia dispuesto mucho antes Juan Quiralte, soldado ingenioso, sin haber tenido logro de su trabajo, duró poco tiempo aquel beneficio comun por descuido de los Ministros Reales que le sucedieron: aunque me acuerdo haber visto correr la fuente por el nilo de mil seiscientos y cuarenta y dos, siendo Corregidor D. Antonio de Silva y Mendoza, natural de Jerez de los caballeros, si bien duró poco tambien este alivio á sus vecinos, hasta que de presente el Corregidor D. Juan Baptista de Valdés la ha puesto corriente.

Están fundadas las religiones de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, la Compañía de Jesus y San Juan de Dios con buenos templos; y el de la Compañía con una média naranja y crucero, á imitacion del Colegio Imperial de Madrid, aunque el cuerpo de la iglesia está por hacer. Hay dos Conventos de religiosas, el de la Concepcion de Nuestra Señora, erigido el año de noventa y nueve por el Arzobispo D. Bartolomé Lobo Guerrero y fundado por doña Beatriz y doña Catalina de los Rios y doña María su sobrina; y el antiguo y real de Santa Clara, donde ordinariamente hay más de cien monjas de velo negro: y ya sea porque las cortas haciendas de sus vecinos no basten para dotar las hijas conforme á su calidad, ya por la oposicion que tienen unas familias con otras, y lo más cierto por la inclinacion y devocion que se tiene á Seminario tan copioso de virtudes, son tantas las doncellas ilustres dedicadas á él, que discurren algunos curiosos ser ésta una de las causas que dichosamente tiene la ciudad de Tunja paría su declinacion. Fundóla el año de setenta y tres Francisco Salguero y Juana Macías su mujer, que fué la primera monja que profesó en manos de Fr. Sebastian de Ocando, Guardian del Convento de San Francisco de aquella ciudad, con su compañera Juana de la Cruz, á quien siguieron cuatro hermanas suyas, Ana, Catalina, Isabel y Brigida, llamada, como su madre, y todas cinco hijas de Gonzalo Garcia, vecino que fué de Vélez y despues de Tunja.

Tiene la ciudad buenas casas de Cabildo y gobiérnase en lo temporal por un Corregidor y Justicia Mayor nombrado pon su Majestad por cinco años, con el salario de dos mil pesos. Tiene sujetas á su gobierno las ciudades de Muzo, Vélez y Pamplona y la Villa de Leiva, donde el regimiento de Tunja pone Alcaldes como en Chiquinquirá, poblado al presente de indios y españoles en los confines y fronteras de Saboyá y Muzo, á causa de la frecuencia con que acuden allí de todas las partes del Perú y Nuevo Reino á visitar el Templo de la Madre de Dios que en él hay, donde se venera un milagroso retráto suyo que en un pajar halló maltratado de las injurias del tiempo Mary Rámos, mujer virtuosa y natural de Guadalcanal, aunque milagrosamente ha vuelto á su primer ser la pintura, sanándose las roturas del lienzo, que colocado en lugar más decente obra tantas maravillas, que de ellas se podrán escribir libros enteros, no siendo el menor de sus prodigios haberse mudado con su asistencia el temperamento: de suerte que, siendo antes lugar de nieblas, como lo significa el nombre de Chiquinquirá, y tan frio, que se tenia por inhabitable, al presente goza del claro cielo y buen temple en que se mira la suntuosidad de la fábrica del Templo de estas Señora y la riqueza interior; pues ademas de los ornamentos blandones y lámparas que tiene de gran precio, todo él está hecho una ascua de oro, y á cargo de la religion de Santo Domingo, que para asistir á su culto ha labrado claustro y Convento de igual grandeza.

Debajo del altar mayor, en que está colocada la imágen, hay una pequeña bóveda en que se ve una fuentecilla de agua milagrosa para todas dolencias, y ella, y la tierra que de allí se saca, son tan obradoras de prodigios por influjo de quien las secunda, que son infinitos los milagros que con ambas se experimentan; y en el que más se repara es, que habiéndose sacado de aquella bovedilla tanta tierra, que fuera bastante para levantar montes de ella, apénas se halla la concavidad que pudieran dejar catorce ó diez y seis arrobas. Fuera de este milagroso santuario hay era la jurisdiccion de la ciudad de Vélez, á cargo de la misma religion, el del Santo Ecce homo, de quien se dice haberlo pintado San Lúcas: causa temor afectuoso el mirarle; llevólo al Reino Juan de Mayorga, uno de los que se hallaron en el saco de Roma, donde lo hubo. En los términos de Ráquira hay otro religioso y antiguo Convento de Agustinos descalzos, que con doctrina y ejemplo ha criado singulares varones dedicados á la veneracion de la milagrosa imájen de Nuestra Señora de la Candelaria, que pintó Francisco del Pozo Milanés, á devocion de Domingo de Anaya y Francisco Rodriguez, ermitaños de los que moraban en aquel sitio antes que se consagrase en Convento. La imágen de Nuestra Señora del pueblo de Monguí se venera tambien y frecuenta por los muchos milagros que hace en la jurisdiccion de Tunja: pintáis de su mano, segun la comun tradicion, nuestro máximo Emperador Carlos V, y por ser aquel pueblo el primero que del Reino se puso en su Real Corona, lo dotó de un rica ornamento y de aquella milagrosa pintura tan celebrada por sus prodigios.

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