CAPITULO IV
PERSUADE Á QUESADA BENALCAZAR Á QUE FUNDE CIUDADES, Y REFIÉRESE EL
ESTADO Y CRECIMIENTO Á QUE HA LLEGADO LA CIUDAD DE SANTAFÉ.
AL fin comunicadas bien las intenciones de todos y con bastantes
noticias para tratar sus intereses, marcharon juntos, y entrando el
mes de Febrero se vieron las Cabos en Santafé, donde comunicándose
más amistosamente y habiéndose divertido en fiestas y cazas y en el
continuo ejercicio de hacer mal á caballo, de que cada cual de los
caudillos llevaba excelentes y diestros hombres, y en que fué el
hombre más señalado Benalcázar, como en su fidelidad y buen trato;
bien considerada por este Capitan la esperanza y grandes intereses
que aquel Reino prometia á la Monarquía Española, y tirando al de
que se le facilitase la ernbarcacion y viaje á Castilla por el mar
del Norte, en libraba su quietud, es fama comun que estando juntos
los hombres más señalados de tres campos, les habló de esta
manera:
Bien conocido tengo, ilustres caballeros, por las experiencias
que me han dado las conquistas en que me he ocupado y por otras de
que tengo noticias claras, que no se hallarán provincias tan ricas
en las Indias, que basten á satisfacer despues de conseguidas las
ansias con que tos españoles quisieran adelantar sus conveniencias
mas allá de las esperanzas. Ayer vimos, para ejemplo de lo que
digo, á D. Francisco Pizarro y á D. Diego de Almagro, sobradamente
acomodados en una casa de un lugar tan estéril como Panamá; y hoy a
que no caben en setecientas leguas del imperio más rico que hay en
el orbe. Y tambien, cierto que cuando tantas veces se vieron los
presentes con la muerte á los ojos en desiertos que han peregrinado
para tan dichosos fines, se contentaran con suerte ménos venturosa
la que miran; pero es achaque comun de nuestra naturaleza no
pagarse de bienes humanos por grandes que sean, porque en su
desestimacion se conozca lo poco que montan las grandezas del mundo
ó se descubro la más cierta señal de nuestra inestabilidad y mal
contentadiza inclinacion.
Mas habiendo de correr como todas las fortunas mudables de esta
vida, sé deciros que si yo hubiera sido el Capitan en cuya suerte
ha caido Reino tan poderso y opulento como lo es este le Basgolá,
ya tuviera fundadas en el tres ó cuatro ciudades y hecho los
repartimientos de los naturales con graduacion legítima de los
servicios de tan valerosos soldados; y el señor Gobernador Nicolas
Fedreman, por lo mucho que ha peregrinado, será el mejor testigo y
el que afirme que si desamparais lo descubierto engañados de falsas
esperanzas, no será posible ni mejor suerte ni recuperar la
pérdida.
Son ciudades que se fundan la seguridad de los Reinos
adquiridos, por ser el centro donde se recoge la fuerza para
aplicarla á la parte que más necesitare de ella. Y siendo este
Reino de tanta consecuencia, será en los ojos de su Majestad
servicio muy acepto el conservarlo; y si acaso el tiempo diere
noticias ciertas de mejores paises (cosa á mi ver imposible), no sé
que haya inconveniente alguno en la ejecucion de mi advertencia;
cintes pienso que entónces habrá sido el mejor acuerdo dejar
asegurados los pasos y la retirada en caso que lees conquistas no
sucedan con la fertilidad que hasta ahora.
Conservar los indios reducidos, lo tengo por uno de los mayores
intereses, pues á la noticia de que sois dueños de vasallos, y que
sus tributos son tan considerables, os acudirán pertrechos y
caballos con que reforzados podais acometer empresas mas arduas; y
es tanta verdad, que á la codicia del comercio os buscarán de todas
partes, que muy brevemente vereis en este Reino tantos españoles
baldíos, que os embarace la sobra que hubiere de ellos; pues aunque
más retirado sea este Reino como lo es de la Europa, en corriente
en ella la fama de su descubrimiento, minerales de oro y esmeraldas
que en él se crian, serán poco embarazo los mares para que no se
arrojen muchos á él con fin de gozar lo que no trabajaron. Y lo que
será más reparable, que estando ya cada nombre de los vuestros
sepultado en el olvido, á solo el sonido de los apellidos os
hallareis con tantos parientes, que no baste el caudal de todos
para contentar á cada uno.
De aquí será que se acreditaron las ciudades con dramas y
cortesanos, y con muchos que pasarán á ellas fiados en los méritos
de caballeros y que sin manifestarlos en los trabajos, conseguirán
el premio de ser vuestros herederos, entrándose en las haciendas
cuando más dia puestas se hallen. Llenaránse las provincias de
mercaderes que pasando del cambio al movido, fundarán mayorazgos y
casas grandes; y de Letrados que empezando á volar con las plumas,
se hallarán brevemente con todos los premios debidos á la espada, á
que no podrá resistir la providencia humana, pues no hay camino
para que el mundo pare en el curso de sus vueltas, y solo podrá
oponérsele el prudente juicio de aquellos que haciendo asiento en
lo ganado fundaren haciendas fijas con qué resistir las baterías
continuadas que habrán de asestarles de tantas partes.
Yo, siguiendo este dictámen y confiado en la liberal marro de su
Majestad (que Dios guarde) de quien espero remuneracion condigna a
mis servicios, dejo fundadas las Villas de Quito, Cali, Popayan,
Pasto y Timaná, donde presto concurrirán tantas gentes como á este
Reino; y porque la dilacion siempre me será dañosa, y desde aquí
hallo la comodidad que he deseado para pasar a los Reinos de
España, embarcándome en la mar del Norte, he querido manifestar lo
que yo hiciera, y dar parte de mis designios, para que si algunos
de los muchos caballeros beneméritos que se hallan presentes
quisieren hacer el mismo viaje, podamos hacerlo juntos: y así dejo
á la disposicion del señor General D. Gonzalo Jiménez de Quesada el
órden y eleccion de la parte por donde podremos bajar con más
seguridad á la costa de Cartagena, aunque mi parecer es que
teniendo tan cercano el rio de la Magdalena, será este camino el
más seguro, por la disposicion que en él hallaremos para hacer
bergantines en qué embarcarnos; y porque para este intento pudiera
ser de embarazo el tocar forzosamente en las costas de Santa Marta,
hoy se nos facilita todo por haber tenido carta en que me avisaron
de la muerte del Adelantado D. Pedro Fernández de Lugo, que venia á
ser el impedimento que podia recelar nuestra pretension; y así
meditadas mis palabras, si fueren ajustadas á la razon, poblad
ciudades con dia, mes y año del asiento, para que en España conste;
y si algunos quisieren acompañarme, determínense luego, para que
sabido el número de los compañeros se disponga la prevencion para
los medios.
Esta fue la sustancia de lo que dijo Benalcázar viendó la
tibiesa de los Capitanes y soldados de Quesada en lo que más les
convenia, y con sus palabras reconocieron el engaño en que vivieron
los primeros conquistadores de Santa Marta, Venezuela y Cubagua,
cuyas populosísimas provincias talaron, destruyeron y arruinaron,
dando los indios por esclavos contra toda ley, y contentándose con
el saco que hallaban á mano, no reparando en la fertilidad y
abundancia de las tierras, donde se hubieran conservado se vieran
ciudades muy famosas: desórden que no puede referirse sin lástima
de los corazones, así por el rigor y crueldad con que acabaron
tantas naciones, como por la imprudencia con que á la Corona de
Castilla privaron de señorios tan poderosos por la multitud de
indios que en ellos habia. Y como hubiera sucedido en el Nuevo
Reino de Granada si la advertencia cuerda de Benalcázar no diera
luz á sus conquistadores para asegurar sus propias
conveniencias.
Considerado, pues, por el General Quesada cuánto le convenia
poner en consejo tan saludable fundando ciudades que se perpetuasen
con lustre en los siglos venideros, y más despues de sabida la
muerte del Gobernador de Santa Marta, Lugo, por cuyo fin, presumía
sucederle en el puesto, y tanteadas bien las ciudades que podria
fundar entre los indios más belicosos segura el número de su gente,
y determinado á continuar con más fineza la fundacion de la de
Santafé, díó traza á la disposicion de las calles y solares,
iglesias y plazas que parecian más convenientes á ciudad, que babia
de ser cabeza de aquel Reino. Hízose nombramiento de Regidores
entrado el mes de Abril, de los cuales fueron Antonio Bermúdez,
Encomendero que fué de Choachí y Oficial real de Cartagena;
Hernando de Rójas, que ya nombramos, natural de Córdoba; Juan de
San Martín, Lázaro Fonte, Juan de Céspedes y Antonio Diez Cerdoso,
marido de doña Felipa de Almeyda, de quienes fueron, herederos y
sucesores Luis Cardoso y doña Felipa de Almeyda, sus nietos, hijos
de doña Marquesa Cardoso y de Juan Suárez Home, ascendientes de
muchas nobles familias del Reino; Alguacil mayor fué Baltasar
Maldonado, y por Alcaldes de aquellas primeras elecciones salieron
el Capitan Gerónimo de Inza y Juan de Arévalo, personas de mucho
lustre, y primer Escribano de Cabildo Juan Rodríguez de Benavides.
Nombrado pues Cabildo, Justicia y Regimiento por los nuevos
moradores y vecinos, dieron principio á labrar casas con más
ostentacion que las primeras; y quien se adelantó á fabricarla de
tapias fué Alonso de Olalla, padre que fue de Francisco de Olalla y
del Capitan Juan López de Herrera, doña Juana, doña Isabel, doña
María y doña Ana de Olalla, ascendientes de muchos caballeros que
hoy viven. Y el que hizo la primera casa de teja fué Pedro de
Colmenares, padre del Capitan Luis de Colmenares, sucesor suyo en
las grandes poblaciones de Bosa y Soacha, que de presente goza don
Nicolas Osorio, su nieto. Por Cura beneficiado de aquella primera
iglesia fué elegido el Bachiller Juan Berdejo, que fué Capellan de
la gente de Venezuela, siendo por algun tiempo su coadjutor Fr.
Vicente de Requejada, del Orden de San Agustin, por haberse
determinado á venir á Castilla Fr. Domingo de las Casas, que tenia
mejor derecho.
Y porque no será fuera de propósito ni de estilo referir aquí el
crecimiento y estado á que ha llegado esta villa, que ganó título
de ciudad en veinte y siete de Julio de mal quinientos y cuarenta,
y con decirlo por escrito se excusarán muchas preguntas que hacen
los que de estos Reinos pretenden pasar á aquéllos, es de advertir
que como Santafé de Bogotá está á las faldas de dos montes por
donde pendientemente extiende su poblacion, tiene de longitud poco
más de dos millas, y como una de latitud: sus calles son anchas,
derechas y empedradas de presente todas con tal disposicion, que ni
en el invierno se ven lodos ni fastidian polvos en el verano: sus
edificios altos y bajos son costosos y bien labrados á lo moderno,
de piedra, ladrillo, cal y teja, de suerte que no los exceden los
de Castilla, no corriendo la comparacion con los reales, ni de
príncipes y señores poderosos, que en su fábrica prefieren
generalmente al los que hay en las Indias: las casas son tan
dilatadas en los sitios, que casi todas tienen espaciosos patios,
jardines y huertas, sin mendigar los frutos y flores de las ajenas.
Hermoséanla cuatro plazas y cinco puentes de arco sobre los dos
rios que la bañan, de San Francisco y San Agustin, para la
comunicacion de unos barrios con otros, y el de San Francisco es
tan provechoso á la ciudad, que ademas del agua que reparte á
muchas fuentes particulares, forma una acequia con que dentro del
círculo de la poblacion muelen ocho molinos.
Los Vecinos españoles que la habitan, y cada dia se aumentan,
son más de tres mil al presente, y hasta diez mil indios, poblados
los más en lo elevado de la ciudad, que, llaman Puebloviejo, y en
otro burgo que tiene al Norte, y llaman Pueblonuevo. Fueran muchos
más los vecinos españoles, si no fuera tan continuada la extraccion
que de ellos se hace para socorrer las plazas de Cartagena, Santa
Marta, Mérida y la Guayana. Repártense los que la habitan, así
españoles como indios, en tres parroquias, y en lo perteneciente á
la Catedral, que viene á ser lo más granado y numeroso, y los que
vulgarmente se llaman criollos son de vivos ingenios: hablan el
idioma español con más pureza castellana que todos los demas de las
Indias: inclínanse poco al estudio de las leyes y medicina, que
sobresale en Lima y Méjico; y mucho al de la Sagrada Teología,
Filosofía y letras humanas: extrémanse en la celebracion ostentosa
del culto divino, y en agasajar forasteros: son generalmente
famosos hombres de á caballo, buenos toreadores y diestros en la
esgrime y danza; y hacen pundonor de ajustar sus duelos en desafíos
de uno á uno y dos á dos, sin intervencion de armas de fuego. Las
mujeres son generalmente hermosas, con buen aire y discretas con
agudeza cortesana, especialmente las nobles, y exceden á los
hombres en la puntualidad de no faltar á sus palabras.
La fábrica de la Iglesia Catedral, que es hermosísima, tiene
tres naves cuya techumbre carga sobre arcos y pilares gruesos de
piedra blanca que dividen unas naves de otras, y la Capilla mayor y
Bautisterio son obras vistosas y labradas á lo mosaico. Sobre el
Bautisterio se levanta una torre de piedra bastantemente elevada
para darle hermosura, á que se sube por un artificioso caracol, y
para mayor majestad de la fábrica forma por la parte que la
principal de sus puertas mira á Occidente, un altozano ó
cementerio, que sin afear la plaza mayor se extiende más de diez
varas, con sus gradas repartidas en tres partes proporcionadas para
subir al templo. Este edificio costearon los conquistadores de
aquel Reino, y quien lo sacó de cimientos i levantó fué D. Fr. Juan
de los Bárrios, su primer Arzobispo, si bien por dejarlo cubierto
de paja tuvo el Cabildo Eclesiástico el mérito de cubrirlo de teja
en Sede vacante. Dedicóse á la Concepcion purísima de María Nuestra
Señora; y por estar en él la cabeza de Santa Isabel, Reina de
Hungría, con que lo enriqueció D. Fr. Luis Zapata de Cárdenas,
segundo Arzobispo, es esta gloriosa Santa Patrona de todo el Reino,
por voto especial de las ciudades; y quien hizo el altozano y
fortaleció los cimientos de la torre fué el doctor D. Bernardino de
Almanza, séptimo Arzobispo, á quien imitó el celo del Presidente D.
Diego de Egues y Bueamout, que la perfeccionó y acabó.
El coro está fabricado en el cuerpo de la iglesia, á la manera
que lo tienen las catedrales de España: es labrado de muy buena
silleria de nogal con embutidos de amarillo y blanco de fina
maderas. Tiene dos órganos españoles, y el trascoro está cubierto
todo de retablo dorado en que de buen pincel está pintada la vida
de Nuestra Señora, ajustada á los blancos que dejan tres altares ó
nichos curiosos de entierros particulares. Otras capillas tiene de
costosa obra: la más antigua de todas, dedicada a Santiago, Patrono
de España, la hizo el Capitan Gonzalo Martin Zorro, dotándola de
buenas rentas, de que al presente gozan sus descendientes. De las
modernas, la de San Pedro es obra verdadera real: tiene bóveda
interior con muchos sepulcros de piedra repartidos por nichos, que
sirven á las difuntas cenizas de hermandad tan ilustre como la que
hizo toda la costa. Hay otra capilla á la mano derecha del altar
mayor, dedicada á Santa Ursula, por la devocion de D. Fernando
Arias de Ugarte, Auditor que fué del ejército de Aragon, que
condujo D. Alonso de Várgas, y Oidor de Lima, despues Obispo de
Quito, Arzobispo de Santafé, Charcas y Lima, donde murió lleno de
años y de virtudes. Fué este Prelado natural de dicha ciudad de
Santafé, hijo de Hernando Arias Torero y de doña Juana Pérez, que
fué hija de Mariana del Postigo y de Hernan Pérez, uno de los
primeros conquistadores de aquel Reino.
En lo interior de la sacristía mayor, que es fábrica bien
hermosa, hay capilla consagrada á Santa Catalina de Sena, con una
memoria de misas, que tiene de fundacion ochenta mil pesos de
principal: sírvela el Cabildo Eclesiástico, y dotóla Simon de Sosa
Soroa, natural de San Sebastian, en la provincia de Guipúzcoa,
Gobernador que fué de los Muzos y Colimas. Á la mano izquierda,
como se sale de la iglesia por la puerta que mira al Mediodia, se
encuentra con una curiosa fábrica que sirve de urna á los huesos de
todos los fieles que se han enterrado en aquel templo, y tiene una
buena capilla que llaman Osario. Casteólo toda la piedad del
licenciado D. Cristóbal de Villa y Arellano, natural de Valladolid,
Dean que fué de dicha Iglesia y varon singular en repartir en vida
su hacienda en limosnas. Por esta capilla se forma el tránsito de
la Catedral al Sagrario, templo que, aunque no está acabado, será
maravilloso. Las demas capillas, repartidas en proporcion, no
tienen particulares fundadores, y entre todas es la más frecuentada
de los fieles la de la imágen de Nuestra Señora del Topo, hoy
aclamada del Patrocinio, así por especial eleccion de Su Majestad,
como por ser el refugio que hallan milagrosamente los hombres en
sus necesidades.
Es esta Iglesia la Metropolitana de todo el Reino, sigue la
ereccion de Sevilla y tiene por sufragáneas las de Cartagena, Santa
Marta y Popayan. Su Arzobispo tiene de jurisdicción, con cargo de
visitarla, más de trescientas leguas de caminos ásperos; y de renta
en los diezmos, una cantidad que no baja de veinte mil pesos, ni
pasa de Veinte y dos, sin la cuarto obvencional, que llega á seis
mil pesos. La renta capitular, que viene á ser la cuarta parte de
diezmos, como la arzobispal, se reparte en trece prebendas, que
tiene de presente la Iglesia, llevando el Dean á razon de quince,
cuatro Dignidades á razon de trece, la Magistral y Doctoral y
cuatro Canongías con la suprimida, que se aplicó á la Inquisicion
de Cartagena, á razon de diez, y dos Raciones á razon de siete, sin
las Capellanías y Manuales, que son muy considerables. Tiene para
el servicio de la Iglesia dos Epistolarios ó medios racioneros,
Maestro de Capilla, Mayordomo de la fábrica, Pertiguero, Contador y
Tesorero de las rentas decimales, con rentas señaladas de á
quinientos pesos: seis Capellanes de Coro, Apuntador y Maestro de
Ceremonias, de á doscientos y cincuenta, sin lo que se reparte en
músicos, organistas y otros Ministros, que es mucho.
Demas de lo referido hay en la Catedral dos Curas Rectores, con
renta muy corta en los diezmos, sin que haya alcanzado la razon
para que oficios de tente autoridad y trabajo gocen de fruto tan
limitado. Y segun se van aumentando las rentas, podrán acrecentarse
más Prebendas, hasta llenar el número de diez Canongías, que son
las que pide la ereccion, pues no siendo más crecidos los frutos de
la Metropolitana de Méjico, las tiene. Las parroquias (que como
dijimos son tres) se reducen á la de Nuestra Señora de las Niéeves,
cuyo templo fabricó de nuevo y cubrió de teja (habiéndose quemado
el primero) Cristóbal Ortiz Bernal, de quien hemos hecho memoria.
La de Santa Bárbara y la de San Victorino, que tiene inmediata á la
casa de divorciadas y hospital de niños expósitos, con renta en los
diezmos. Ademas de las iglesias parroquiales, tiene sobre la cumbre
del monte que domina la ciudad, por la parte de las Niéves, un
templo y convento dedicado á Nuestra Señora de Monserrate, donde
algunos religiosos descalzos de San Agustín viven retirados. Y
sobre la cumbre del monte que mira á la Catedral, otro templo de
Nuestra Señora de Guadalupe; y en la ladera que media entre éste y
la ciudad, hay una casa y ermita consagrada á Nuestra Señora de
Egipto, donde la religión de la Merced ha dado principio á
fundarse; y como los montes son limpios y tan altos que tienen mas
de média legua de subida forman hermosa vista á los ojos, y son muy
frecuentados de los devotos de María Santisima.
La religion de Santo Domingo, que fué la primera que en aquel
Reino promulgó el Evangelio, está fundada en el corazon de la
ciudad y principal de sus calles, con hermoso templo y convento;
tiene casa de recoleccion nuevamente erigida en la parroquia de las
Niéves, con advocacion de Nuestra Señora de las Aguas, cuya fábrica
y conveniencias que de ella resultan, se deben á la devocion del
Licenciado Juan de Cotrina, sacerdote ejemplar y de mucha calidad,
como el sitio del principal Convento al Capitan Juan de Penagos,
señor de la casa de Estaños en las montañas de Burgos y de los
primeros conquistadores del Reino. La religion de San Francisco
está en la parroquia de las Niéves, á orillas del rio de su nombre,
junto al principal de sus puentes: la fábrica de su Convento es de
dos claustros, en que habitan de ordinario cien religiosos; su
templo es antiguo, pero el adorno interior el mejor de las Indias.
Tiene incorporado otro templo hermoso de la Santa Veracruz, y dióle
sus casas y sitio para todo el Capitan Juan Muñoz de Collantes; y
al éxito de la ciudad por la parte que se va á Tunja, tiene otro
Convento de Recoletos descalzos de San Diego, donde viven retirados
ilustres varones de aquella religion seráfica. La de los ermitaños
de San Agustin se fundó en la parroquia de Santa Bárbara, tiene
acabado su templo, lo fabricado es de muy costosa obra, con dos
torres muy buenas; los descalzos de esta religion, que es provincia
separada, están fundados tres cuadras más arriba de la Catedral y
en el Convento de Monserrate, como dijimos.
El Colegio de la Compañía de Jesus, donde á porfía florecen
virtud y letras, hace esquina con la plaza mayor : su fábrica de
templo y casa es tan buena que no tengo noticia de otra mejor de su
religion, no solo en Indias, sino en Flándes, España y Francia
(fuera del de Jesus de Roma): venéranse allí cinco cuerpos enteros
de los santos mártires Mauro, Fortunato, Dionisio, Euthimio y
Anastasio. Tiene casa de Noviciado aparte en la calle mayor de la
parroquia de las Niéves, á quien el autor de esto libro el año de
mil seiscientos y Sesenta y dos donó el milagroso Crucifijo que
tenia y con que murió San Francisco de Borja. La religion de San
Juan de Dios está fundada y tiene á su cargo el Hospital general de
San Pedro, incorporado en la misma cuadra que está la iglesia
Catedral; y en los términos de su feligresía hay cuatro Conventos
de monjas, ilustrados con buenos templos y rentas. El más antiguo
Seminario de virtudes es el de la Concepcion Purísima de María
Señora nuestra, que fundó Luis López Ortiz, varon virtuoso y de muy
Conocida piedad. El de Santa Clara, fundacion que fué del doctor
don Fernando Arias de Ugarte, Arzobispo de dicha ciudad como
dijimos. El de Carmelitas descalzas que dotó en sus principios doña
Elvira de Padilla y perficionó su Majestad, aunque le hizo nueva
iglesia y Porteria la devocion que tuvo á Santa Teresa Pedro de
Arandia, hombre piadoso y limosnero. El de Santa Laos de Monte
Policiano, que dotó y labró á sus expensas doña Antonia de Chávez,
mujer que fué de Lope de Céspedes, heredero de la nobleza y
servicios del Capitan Juan de Céspedes, y cuyo hermoso templo ha
fabricado y enriquecido la generosa humildad del maestro D. Fr.
Juan de Arguinao, Arzobispo que hoy es de aquel Reino.
Hay tres Colegios en dicha ciudad, el principal de todos es el
Mayor de Nuestra Señora del Rosario, con los mismos privilegios que
tiene el Mayor del Arzobispo de Salamanca: fundóle el fervoroso
celo del maestro D. Fr. Cristóbal de Tórres, del Orden de
predicadores, natural de Búrgos. El Seminario de San Bartolomé, que
en virtud del decrete del Santo Concilio de Trento erigió el doctor
D. Bartolomé Lobo Guerrero, natural de Ronda en Andalucía,
Arzobispo que fué de aquel Reino de Lima, donde murió; concedióle
su Majestad cuatro becas reales, en que prefieren los hijos de
ministros. El Colegio de Santo Tomas, de religiosos de Santo
Domingo, cuyo patron y fundador fué el Licenciado Gaspar Núñez,
Cura beneficiado de la parroquia de San Victorino; y en todos ellos
como en los conventos de religiosos, florecen ventajosamente las
letras de Filosofía y Teología, que son las ciencias á que más se
aplican los que nacen debajo de aquel clima, como dijimos: y
finalmente, hay dentro de la ciudad más de doscientas ermitas,
cepillas y oratorios, que es la prueba más clara del religioso
afecto de sus moradores.
En lo temporal se gobierna aquel Reino por una Chancillería
Real, que se compone de cinco plazas de Oidores y Alcaldes de
Corto, un Fiscal y Alguacil Mayor, Chanciller y dos Relatores, dos
Escribanos de Cámara y Mayores de Gobernacion y dos Porteros á
donde ocurren todos los negocios de justicia y de quien es cabeza
su Presidente, Gobernador y Capitan general de aquel Reino, con
regalias y exenciones de Virey. Es la primera Presidencia de las
Indias y la de más reputacion. Provee, en el interin que su
Majestad nombra en propiedad, los gobiernos de Cartagena, Popayan,
Antioquia, Mérida, Santa Marta y la Guayana y los dos
Corregimientos de Tunja y Mariquita. Demas de los referidos provee,
en propiedad, con cargo de ocurrir por confirmacion al Rey, los
Gobiernos y Capitanías generales de la ciudad de Neiva, que fundó
Diego Martínez de Ospina, hijo del Maese de campo don Francisco
Martínez de Ospina, natural de la provincia de Alaba y de doña
María Cardoso: el de San Juan de los Llanos, que fundó Juan de
Avellaneda: el de la ciudad de Cagual, que fundó Juana López de
Herrera: el de las ciudades de Santiago de la Atalaya y San José de
Cravo, que fundaron el Capitan Pedro Daza y Gobernador D. Adrian de
Várgas: el de San Agustin de Cáceres, que fundó el Capitan Domingo
Fernández de Soto, natural de la Villa del Cubo de la Bureba y
abuelo del autor de este libro por línea paterna: mudó esta ciudad
el nombre antiguo en el de San Martin del Puerto, que hoy tiene,
por nueva fundacion que hizo el Gobernador Juan de Zárate: el
gobierno de la ciudad de San Juan Giren, que fundó el Capitan Pedro
Mantilla de los rios; y el de San Justino de la provincia de los
Chinatos, que yace entre la ciudad de la Grita y Villa de San
Cristóbal, que posee el Capitan Anton de los Rios, su primer
fundador y natural de la ciudad de Utrera.
Ademas de los Gobiernos referidos, nombra el Presidente cinco
Alcaldes Mayores, que son: el de Salazar de las Palmas, el de los
Coyaimas, el de las minas de esmeraldas de Muzo y los de las minas
de oro de las vetas de Pamplona y de plata de las Lajas y Bocaneme,
que son los tres mejores y de mas provechos. Los oficios de
Protector general de los indios y de Administrador de los
Mitayos.
Diez y ocho Correjimientos, los ocho en jurisdiccion de Santafé
y los diez en la de Tunja, sin otro que hay de los indios de
Pamplona, de los cuales son los mejores por el órden que van
escritos: Los de Sogamoso, Turmequé, Cipaquirá, Guatavita, Ubaté,
Sáchica, Chita y los Panches. Acreciéntase á esto la provision de
las encomiendas que vacan y suelen ser muchas, respecto de haber
más de setecientos pueblos de indios dentro de los términos del
Nuevo Reino, y los más á provision de su Presidente y Capitan
General, sin otros cargos políticos y militares que da, y la
presentacion de todos los curatos y oficios eclesiásticos de su
gobierno. Dáse esta plaza por tiempo de ocho años, y tiene de
sueldo seis mil pesos de ensayado, y a dos mil los Oidores y Fiscal
de la Audiencia. Comprende la jurisdiccion de ésta (fuera de las
ciudades, villas y lugares de las gobernaciones de Cartagena, Santa
Marta, Mérida, Antioquia, Guayana y las demas que proveen de por
vida los Presidentes). Las de Anserma y Arma, que fundó el Mariscal
Jorge Robledo en la provincia de Popayan, y otras once ciudades y
tres villas en la juriadiccion de Santafé, que son Tunja, Vélez,
Pamplona, Muzo, La Palma, fundada en la provincia de los Colimas
por D. Antonio de Toledo; las tres ciudades de Mariquita, Ibagué y
Tocaima; Salazar de las Palmas, que pobló Álonso Rangel;
Altagracia, en la provincia de los Sutagaos, que fundaron Pedro
Ordóñez Ceballos*, Juan López de Herrera y el Capitan Soleto: las
villas de Nuestra Señora de Leiva, San Cristóbal y las dos de San
Bartolomé de Honda y de San Miguel, fundadas la primera en la
provincia de los Marquetones y la segunda en la de los Panches.
El Tribunal inmediato á la Real Audiencia es el de Mayor de
Cuentas, á que están Sujetos todos los oficiales de la Real
hacienda, que se comprenden dentro de la jurisdiccion de dicha
Audiencia y de la gobernacion de Popayan: compónese de tres
Contadores de cuentas, con los mismos honores y regalias que los
Oidores: un Fiscal, que lo es de la Audiencia, y dos Contadores de
resultas, á quienes preside así mismo el Presidente del Reino: el
salario de los Contadores de cuentas es de á mil y quinientos
ducados, y el de los Contadores de resultas de á setecientos. El
Tribunal de la Santa Cruzada consta de Comisario general, que lo es
una Dignidad ó Canónigo, sin salario: el Oidor más antiguo, el
Fiscal de la Audiencia y un Contador mayor, exento de cualquier
Jueces Reales, y solamente sujeto al Comisario general, con mil
ducados de renta y asiento con los Oidores; es el supremo del Reino
y uno de los tres de las Indias. El de bienes de difuntos se
compone del Oidor, que nombra el Presidente, el Fiscal de la
Audiencia y un Contador nombrado por su majestad, con asiento como
los demas, facultad de nombrar él solo los Jueces de comision que
despachas su Tribunal, y mil y quinientos ducados de renta; tiene
sala de Audiencia aparte. Hay tambien Tribunal de Jueces oficiales
que administran la Real Hacienda, como son Contador, Tesorero y
Factor, con trescientos mil maravedises de salario cada uno; y las
ejecuciones cometen al Alguacil mayor, por haber su Majestad
suprimido el de la Caja Real. Un Contador de Azogues y
Corregimientos, á quienes únicamente, pertenece admitir las fianzas
de ellos, tomar cuentas y hacer ejecuciones en lo tocante á su
oficio, con sujecion al Tribunal mayor de cuentas: tiene asiento
con los demas Contadores, y de renta mil pesos. Y finalmente, goza
la ciudad de Santafé del título de muy noble y leal, por especial
merced del Rey Felipe II, en veinte y siete de Agosto de mil
quinientos y sesenta y cinco, habiéndole dado antes por armas una
águila negra en campo de oros coronada del mismo metal, y en las
garras de cada pié una granada roja asida del mástil, y por orla
algunos ramos de granadas de oro en campo azul.
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El que escribió la obra titulada: "Historia y viaje del mundo:
el clérigo agradecido" Lo ordenó en Santafé el P. Zapata, y da
razon de la novedades de esta ciudad en aquel tiempo.
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