INDICE





PROLOGO

NOTICIA BIOGRÁFICA DEL DR. FERNÁNDEZ PIEDRAHITA

DEDICATORIA Y APROBACIONES DE LA OBRA

LIBRO I

Capítulo I
Del sitio y calidades del Nuevo Reino de Granada

Capítulo II
En que se da noticia de sus provincias y primeros habitadores.

Capítulo III
De las costumbres, ritos y ceremonias que usaban los indios mozcas en su gentilidad.

Capítulo IV
De otras ceremonias y costumbres que tenian los mozcas, y de las procesiones que hacían.

Capítulo V
Del sitio y corte de Bogotá: majestad de sus reyes condiciones y forma de sucederse.

LIBRO II

Capítulo I
Saguanmáchica conquista los fusagasugaes, rompe la guerra con el Guatavita, que se ampara del Rey de Tunja...

Capítulo II
Hereda el zipa Nemequené, y castigada la rebelián de Fusagasugá, sujeta los caciques de Cipaquirá y Nemza.

Capítulo III
Asalta el Zipa la corte del Guatavita, revuelve contra el Ubaque y sujétalo.

Capítulo IV
Sujeta el Zipa la provincia de Ebaté, nombra en ella al hermano por su lugarteniente, á quien mata el Ubaque.

Capítulo V
Da leyes el Zipa en su reino y previénese de todo para la guerra de Tunja.

Capítulo VI
Refiérense los sitios y estado de las provincias de Tunja y Sogamoso, y hacen liga sus príncipes contra Neméquene.

Capítulo VII
En que se prosigue la materia del antecedente

Capítulo VIII
Danse vista los ejércitos del Zipa y el Tunja, y platican antes de la batalla.

Capítulo IX
Dáse la batalla, y casi vencida por Neméquene, muere en ella, herédalo Thysquesuzha, y prosigue la guerra.

LIBRO III

Capítulo I
Fúndase la ciudad de Santa Marta por Rodrigo Bastídas, á quien mata su teniente general en un motín.

Capítulo II
Los capitanes de Lerma acometen á Posigueica y vuelven derrotados.

Capítulo III
Gobierna el doctor Infante á Santa Marta por muerte de García de Lerma, y el adelantado don Pedro de Heredia da principio á las conquistas de Cartagena.

Capítulo IV
El adelantado Heredia prosigue la conquista de Cartagena

Capítulo V
Dáse el gobierno de Santa Marta á d. Pedro Fernández de Lugo. Prosigue la guerra con los indios de la sierra sin fruto…

LIBRO IV

Capítulo I
Benalcázar descubre a Popayán, y fundadas las villas de Cali y Timaná, prosigue en su descubrimiento

Capítulo II
El licenciado Badillo residencia á D. Pedro de Heredia en Cartagena:

Capítulo III
Vuelve el General Quesada por su Ejército á la Tora, Condúcelo hasta los umbrales del Nuevo Reino

Capítulo IV
Marcha Quesada por la provincia de Vélez, pasa á Guachetá y de allí á Suesca en demanda de Bogotá, con asombro general de los indios.

Capítulo V
Entra Quesada en el valle de los Alcázares, rompe el ejército de los Uzaques, pasa a Bogotá

LIBRO V

Capítulo I
Entra el capitán Céspedes en la provincia de los Panches por Tibacuy: plática  con el capitán del presidio de los Guechas…

Capítulo II
Sale Quesada de Bogotá para Somondoco en demanda de las minas de esmeraldas que descubre

Capítulo III
El Capitán San Martín tiene noticia de Tundama: descubre á Sogamoso y vuelve en busca del general Quesada...

Capítulo IV
Asalta Quesada el palacio del Rey de Tunja, á quien prende, y después de un breve combate saquea su corte con presa de los tesoros que no pudo ocultar.

Capítulo V
Marcha Quesada á Sogamoso, saquea la ciudad y quémase su templo. —vuelve á Tunja, y desamparándola por ir á la conquista de Neiva,

Capítulo VI
Repártese la presa entre los españoles: Asaltan después el cercado de un bosque donde matan a Tysquesusha sin conocerlo.

Capítulo VII
Acometen los Panches las fronteras de Bogotá, y entran Quesada y el Zipa al castigo con mal suceso en el primer encuentro

LIBRO VI

Capítulo I
Prende Quesada á Sacrezazipa por los tesoros del Zipa muerto, y promételos con engaño hasta lograr la muerte de sus émulos...

Capítulo II
Reparte Quesada otra presa de oro y esmeraldas: da principio á la fundación de Santafé...

Capítulo III
Dánle noticia á Quesada de las entradas de Benalcázar y de Fedremán en el reino...

Capítulo IV
Persuade á Quesada Benalcazar á que funde ciudades, y refiérese el estado y crecimiento á que ha llegado la ciudad de Santafé.

Capítulo V
El general Quesada baja á Cartagena con Benalcázar y Fedreman, dejando por teniente general del reino á Hernán Pérez, su hermano...

Capítulo VI
Gerónimo Lebrón forma ejército y armada; sale de santa marta para el reino...

Capítulo VII
Alonso Martín prende en el rio á Alonso jeque, y obligado de una armada enemiga, vence la batalla naval de Cesare...

LIBRO VII

Capítulo I
Tratase de la entrada que hizo Martín Galeano en el territorio de Coicomé y Agata, y de la que después hizo Juan Alonso de la Torre

Capítulo II
Sale Galeano á la conquista de Guane: mueve la guerra en Chalalá, y síguela con Mataregua hasta vencerlo en batalla...

Capítulo III
Agraviado Thisquizoque de la tiranía de Juan Gascon,  hace liga con el Saboya, toma las armas y le quita la vida...

Capítulo IV
Los tres generales pretenden la gobernación del Nuevo Reino y ninguno la consigue...

Capítulo V
Forma ejército Tundama y fortifícase contra Baltasar Maldonado...

Capítulo VI
Montalvo de Lugo entra en el Reino por los llanos, y el capitán Lanchero á la conquista de Muzo...

Capítulo VII
Esguazado el Cauca, prosigue Jorge Robledo sus descubrimientos hasta fundar la ciudad de Cartago.

LIBRO VIII

Capítulo I
Con la noticia de que se previene armada en Francia para las Indias, mandan al adelantado Lugo que vaya á su gobierno...

Capítulo II
Los Yalcones y Paeces toman las armas y matan á los capitanes Añasco y Osorio y despues a Juan de Ampudia...

Capítulo III
Rebelánse los Sutas y Simijacas, fortifícanse en unos peñoles, va contra ellos el Capitán Juan de Céspedes...

Capítulo IV
Rompen los Panches por las fronteras de los Mozcas...

Capítulo V
Prosigue su jornada Gerónimo Lebrón, con varios sucesos, hasta el valle de Opon...

Capítulo VI
Quesada y Lebrón compiten sobre el gobierno con riesgo de romper en batalla...

LIBRO IX

Capítulo I
Con la sospecha de que se rebela la provincia de Tunja...

Capítulo II
Vuelve á sus descubrimientos el capitán Jorge Robledo y con varias fortunas llega hasta la provincia de Hebéjico...

Capítulo III
Vuelto el Capitán Maldonado de la jornada de los palenques, sale Hernán Pérez de Quesada al descubrimiento del dorado con mal suceso...

Capítulo IV
El Ocabita y Lupachoque se fortifican en dos peñoles: ríndese Lupachoque por armas al Capitán Pineda y el Ocabita...

Capítulo V
El adelantado Lugo se previene para subir á Santafé : fúndase por su órden el Barbudo…

Capítulo VI
Pasa Robledo preso á estos reinos: Heredia y Benalcázar se apoderan alternadamente de Antioquia después que se fundó la ciudad de Arma...

LIBRO X

Capítulo I
La armada francesa de Roberto Baal sorprende á Santa Marta y Cartagena; y el adelantado Lugo prende al capitán Rondón...

Capítulo II
Felipe de Utre sale de coro á nuevos descubrimientos penetra los llanos hasta la punta de los Pardaos...

Capítulo III
Prende Lugo á los oficiales del Rey y á los quesadas: justicia al encomendero de Sáchica...

Capítulo IV
Destierra Lugo á los quesadas. —el Capitán Venégas descubre las primeras minas de oro, y funda la ciudad de Tocaima...

Capítulo V
Descubre Felipe de Utre los Omeguas, y véncelos en una batalla...

Capítulo VI
Lugo sale del reino para Castilla, y Armendariz entra en Cartagena...

Capítulo VII
Armendariz nombra por su teniente á pedro de Ursua en el reino y á Robledo en Antioquia...

LIBRO XI

Capítulo I
Concurren los visitadores Gasca y Armendariz en Santa Marta...

Capítulo II
Procede Armendariz contra el capitán Lanchero y otros conquistadores...

Capítulo III
Hacen mariscal del reino á Gonzalo Jiménez de Quesada...

Capítulo IV
Échanse los indios á las minas: tratase en el consejo de fundar audiencia en Santafé...

Capítulo V
Prosigue Armendariz en su gobierno: pónese real chancillería en Santafé...

Capítulo VI
Fúndanse las religiones de Santo Domingo y San Francisco en el Nuevo Reino...

Capítulo VII
Entra el mariscal Quesada en Santafé: descúbrese el páramo Rico de Pamplona...

Capítulo VIII
Entra Ursua en Muzo y puebla á Tudela: vuelve á Santafé y baja por justicia mayor de Santa Marta...

Capítulo IX
Rompe Ursua el ejército de los taironas en la batalla de los pasos de Rodrigo...

LIBRO XII

Capítulo I
Entra en Santafé el licenciado Juan de Montaño con la visita de la audiencia y residencia de Armendariz...

Capítulo II
Rebélase el Valle de las Lanzas, va Hernando de Salinas al castigo, funda la ciudad de Victoria...

Capítulo III
Prosigue Montaño en su visita; ajusticia á Pedro de Salcedo y á otros...

Capítulo IV
Armendariz baja preso á Cartagena para que allí le residencie Montaño.—el Capitán Avellaneda funda la ciudad de S. Juan de los Llanos...

Capítulo V
El capitan Diego García de Paredes funda la ciudad de Trujillo...

Capítulo VI
Vuelve el mariscal á Santafé con la provisión de nuevos oidores.—el licenciado Tomas López entra en la audiencia...

Capítulo VII
El Capitán Cristóbal Rodríguez Juarez funda la ciudad de Mérida.—Diego García de Paredes reedifica la de Trujillo...

Capítulo VIII
Previénese el Nuevo Reino para resistir al tirano Lope de Aguirre.—compéndiase lo que obró en la jornada del Marañon...

Capítulo IX
Fúndase la ciudad de S. Vigente de Paez.-múdase la de Trujillo. Muere García de Parédes y tratase de todo lo acaecido en las provincias del Nuevo Reino...
CAPITULO IV
 


PERSUADE Á QUESADA BENALCAZAR Á QUE FUNDE CIUDADES, Y REFIÉRESE EL ESTADO Y CRECIMIENTO Á QUE HA LLEGADO LA CIUDAD DE SANTAFÉ.

AL fin comunicadas bien las intenciones de todos y con bastantes noticias para tratar sus intereses, marcharon juntos, y entrando el mes de Febrero se vieron las Cabos en Santafé, donde comunicándose más amistosamente y habiéndose divertido en fiestas y cazas y en el continuo ejercicio de hacer mal á caballo, de que cada cual de los caudillos llevaba excelentes y diestros hombres, y en que fué el hombre más señalado Benalcázar, como en su fidelidad y buen trato; bien considerada por este Capitan la esperanza y grandes intereses que aquel Reino prometia á la Monarquía Española, y tirando al de que se le facilitase la ernbarcacion y viaje á Castilla por el mar del Norte, en libraba su quietud, es fama comun que estando juntos los hombres más señalados de tres campos, les habló de esta manera:

Bien conocido tengo, ilustres caballeros, por las experiencias que me han dado las conquistas en que me he ocupado y por otras de que tengo noticias claras, que no se hallarán provincias tan ricas en las Indias, que basten á satisfacer despues de conseguidas las ansias con que tos españoles quisieran adelantar sus conveniencias mas allá de las esperanzas. Ayer vimos, para ejemplo de lo que digo, á D. Francisco Pizarro y á D. Diego de Almagro, sobradamente acomodados en una casa de un lugar tan estéril como Panamá; y hoy a que no caben en setecientas leguas del imperio más rico que hay en el orbe. Y tambien, cierto que cuando tantas veces se vieron los presentes con la muerte á los ojos en desiertos que han peregrinado para tan dichosos fines, se contentaran con suerte ménos venturosa la que miran; pero es achaque comun de nuestra naturaleza no pagarse de bienes humanos por grandes que sean, porque en su desestimacion se conozca lo poco que montan las grandezas del mundo ó se descubro la más cierta señal de nuestra inestabilidad y mal contentadiza inclinacion.

Mas habiendo de correr como todas las fortunas mudables de esta vida, sé deciros que si yo hubiera sido el Capitan en cuya suerte ha caido Reino tan poderso y opulento como lo es este le Basgolá, ya tuviera fundadas en el tres ó cuatro ciudades y hecho los repartimientos de los naturales con graduacion legítima de los servicios de tan valerosos soldados; y el señor Gobernador Nicolas Fedreman, por lo mucho que ha peregrinado, será el mejor testigo y el que afirme que si desamparais lo descubierto engañados de falsas esperanzas, no será posible ni mejor suerte ni recuperar la pérdida.

Son ciudades que se fundan la seguridad de los Reinos adquiridos, por ser el centro donde se recoge la fuerza para aplicarla á la parte que más necesitare de ella. Y siendo este Reino de tanta consecuencia, será en los ojos de su Majestad servicio muy acepto el conservarlo; y si acaso el tiempo diere noticias ciertas de mejores paises (cosa á mi ver imposible), no sé que haya inconveniente alguno en la ejecucion de mi advertencia; cintes pienso que entónces habrá sido el mejor acuerdo dejar asegurados los pasos y la retirada en caso que lees conquistas no sucedan con la fertilidad que hasta ahora.

Conservar los indios reducidos, lo tengo por uno de los mayores intereses, pues á la noticia de que sois dueños de vasallos, y que sus tributos son tan considerables, os acudirán pertrechos y caballos con que reforzados podais acometer empresas mas arduas; y es tanta verdad, que á la codicia del comercio os buscarán de todas partes, que muy brevemente vereis en este Reino tantos españoles baldíos, que os embarace la sobra que hubiere de ellos; pues aunque más retirado sea este Reino como lo es de la Europa, en corriente en ella la fama de su descubrimiento, minerales de oro y esmeraldas que en él se crian, serán poco embarazo los mares para que no se arrojen muchos á él con fin de gozar lo que no trabajaron. Y lo que será más reparable, que estando ya cada nombre de los vuestros sepultado en el olvido, á solo el sonido de los apellidos os hallareis con tantos parientes, que no baste el caudal de todos para contentar á cada uno.

De aquí será que se acreditaron las ciudades con dramas y cortesanos, y con muchos que pasarán á ellas fiados en los méritos de caballeros y que sin manifestarlos en los trabajos, conseguirán el premio de ser vuestros herederos, entrándose en las haciendas cuando más dia puestas se hallen. Llenaránse las provincias de mercaderes que pasando del cambio al movido, fundarán mayorazgos y casas grandes; y de Letrados que empezando á volar con las plumas, se hallarán brevemente con todos los premios debidos á la espada, á que no podrá resistir la providencia humana, pues no hay camino para que el mundo pare en el curso de sus vueltas, y solo podrá oponérsele el prudente juicio de aquellos que haciendo asiento en lo ganado fundaren haciendas fijas con qué resistir las baterías continuadas que habrán de asestarles de tantas partes.

Yo, siguiendo este dictámen y confiado en la liberal marro de su Majestad (que Dios guarde) de quien espero remuneracion condigna a mis servicios, dejo fundadas las Villas de Quito, Cali, Popayan, Pasto y Timaná, donde presto concurrirán tantas gentes como á este Reino; y porque la dilacion siempre me será dañosa, y desde aquí hallo la comodidad que he deseado para pasar a los Reinos de España, embarcándome en la mar del Norte, he querido manifestar lo que yo hiciera, y dar parte de mis designios, para que si algunos de los muchos caballeros beneméritos que se hallan presentes quisieren hacer el mismo viaje, podamos hacerlo juntos: y así dejo á la disposicion del señor General D. Gonzalo Jiménez de Quesada el órden y eleccion de la parte por donde podremos bajar con más seguridad á la costa de Cartagena, aunque mi parecer es que teniendo tan cercano el rio de la Magdalena, será este camino el más seguro, por la disposicion que en él hallaremos para hacer bergantines en qué embarcarnos; y porque para este intento pudiera ser de embarazo el tocar forzosamente en las costas de Santa Marta, hoy se nos facilita todo por haber tenido carta en que me avisaron de la muerte del Adelantado D. Pedro Fernández de Lugo, que venia á ser el impedimento que podia recelar nuestra pretension; y así meditadas mis palabras, si fueren ajustadas á la razon, poblad ciudades con dia, mes y año del asiento, para que en España conste; y si algunos quisieren acompañarme, determínense luego, para que sabido el número de los compañeros se disponga la prevencion para los medios.

Esta fue la sustancia de lo que dijo Benalcázar viendó la tibiesa de los Capitanes y soldados de Quesada en lo que más les convenia, y con sus palabras reconocieron el engaño en que vivieron los primeros conquistadores de Santa Marta, Venezuela y Cubagua, cuyas populosísimas provincias talaron, destruyeron y arruinaron, dando los indios por esclavos contra toda ley, y contentándose con el saco que hallaban á mano, no reparando en la fertilidad y abundancia de las tierras, donde se hubieran conservado se vieran ciudades muy famosas: desórden que no puede referirse sin lástima de los corazones, así por el rigor y crueldad con que acabaron tantas naciones, como por la imprudencia con que á la Corona de Castilla privaron de señorios tan poderosos por la multitud de indios que en ellos habia. Y como hubiera sucedido en el Nuevo Reino de Granada si la advertencia cuerda de Benalcázar no diera luz á sus conquistadores para asegurar sus propias conveniencias.

Considerado, pues, por el General Quesada cuánto le convenia poner en consejo tan saludable fundando ciudades que se perpetuasen con lustre en los siglos venideros, y más despues de sabida la muerte del Gobernador de Santa Marta, Lugo, por cuyo fin, presumía sucederle en el puesto, y tanteadas bien las ciudades que podria fundar entre los indios más belicosos segura el número de su gente, y determinado á continuar con más fineza la fundacion de la de Santafé, díó traza á la disposicion de las calles y solares, iglesias y plazas que parecian más convenientes á ciudad, que babia de ser cabeza de aquel Reino. Hízose nombramiento de Regidores entrado el mes de Abril, de los cuales fueron Antonio Bermúdez, Encomendero que fué de Choachí y Oficial real de Cartagena; Hernando de Rójas, que ya nombramos, natural de Córdoba; Juan de San Martín, Lázaro Fonte, Juan de Céspedes y Antonio Diez Cerdoso, marido de doña Felipa de Almeyda, de quienes fueron, herederos y sucesores Luis Cardoso y doña Felipa de Almeyda, sus nietos, hijos de doña Marquesa Cardoso y de Juan Suárez Home, ascendientes de muchas nobles familias del Reino; Alguacil mayor fué Baltasar Maldonado, y por Alcaldes de aquellas primeras elecciones salieron el Capitan Gerónimo de Inza y Juan de Arévalo, personas de mucho lustre, y primer Escribano de Cabildo Juan Rodríguez de Benavides. Nombrado pues Cabildo, Justicia y Regimiento por los nuevos moradores y vecinos, dieron principio á labrar casas con más ostentacion que las primeras; y quien se adelantó á fabricarla de tapias fué Alonso de Olalla, padre que fue de Francisco de Olalla y del Capitan Juan López de Herrera, doña Juana, doña Isabel, doña María y doña Ana de Olalla, ascendientes de muchos caballeros que hoy viven. Y el que hizo la primera casa de teja fué Pedro de Colmenares, padre del Capitan Luis de Colmenares, sucesor suyo en las grandes poblaciones de Bosa y Soacha, que de presente goza don Nicolas Osorio, su nieto. Por Cura beneficiado de aquella primera iglesia fué elegido el Bachiller Juan Berdejo, que fué Capellan de la gente de Venezuela, siendo por algun tiempo su coadjutor Fr. Vicente de Requejada, del Orden de San Agustin, por haberse determinado á venir á Castilla Fr. Domingo de las Casas, que tenia mejor derecho.

Y porque no será fuera de propósito ni de estilo referir aquí el crecimiento y estado á que ha llegado esta villa, que ganó título de ciudad en veinte y siete de Julio de mal quinientos y cuarenta, y con decirlo por escrito se excusarán muchas preguntas que hacen los que de estos Reinos pretenden pasar á aquéllos, es de advertir que como Santafé de Bogotá está á las faldas de dos montes por donde pendientemente extiende su poblacion, tiene de longitud poco más de dos millas, y como una de latitud: sus calles son anchas, derechas y empedradas de presente todas con tal disposicion, que ni en el invierno se ven lodos ni fastidian polvos en el verano: sus edificios altos y bajos son costosos y bien labrados á lo moderno, de piedra, ladrillo, cal y teja, de suerte que no los exceden los de Castilla, no corriendo la comparacion con los reales, ni de príncipes y señores poderosos, que en su fábrica prefieren generalmente al los que hay en las Indias: las casas son tan dilatadas en los sitios, que casi todas tienen espaciosos patios, jardines y huertas, sin mendigar los frutos y flores de las ajenas. Hermoséanla cuatro plazas y cinco puentes de arco sobre los dos rios que la bañan, de San Francisco y San Agustin, para la comunicacion de unos barrios con otros, y el de San Francisco es tan provechoso á la ciudad, que ademas del agua que reparte á muchas fuentes particulares, forma una acequia con que dentro del círculo de la poblacion muelen ocho molinos.

Los Vecinos españoles que la habitan, y cada dia se aumentan, son más de tres mil al presente, y hasta diez mil indios, poblados los más en lo elevado de la ciudad, que, llaman Puebloviejo, y en otro burgo que tiene al Norte, y llaman Pueblonuevo. Fueran muchos más los vecinos españoles, si no fuera tan continuada la extraccion que de ellos se hace para socorrer las plazas de Cartagena, Santa Marta, Mérida y la Guayana. Repártense los que la habitan, así españoles como indios, en tres parroquias, y en lo perteneciente á la Catedral, que viene á ser lo más granado y numeroso, y los que vulgarmente se llaman criollos son de vivos ingenios: hablan el idioma español con más pureza castellana que todos los demas de las Indias: inclínanse poco al estudio de las leyes y medicina, que sobresale en Lima y Méjico; y mucho al de la Sagrada Teología, Filosofía y letras humanas: extrémanse en la celebracion ostentosa del culto divino, y en agasajar forasteros: son generalmente famosos hombres de á caballo, buenos toreadores y diestros en la esgrime y danza; y hacen pundonor de ajustar sus duelos en desafíos de uno á uno y dos á dos, sin intervencion de armas de fuego. Las mujeres son generalmente hermosas, con buen aire y discretas con agudeza cortesana, especialmente las nobles, y exceden á los hombres en la puntualidad de no faltar á sus palabras.

La fábrica de la Iglesia Catedral, que es hermosísima, tiene tres naves cuya techumbre carga sobre arcos y pilares gruesos de piedra blanca que dividen unas naves de otras, y la Capilla mayor y Bautisterio son obras vistosas y labradas á lo mosaico. Sobre el Bautisterio se levanta una torre de piedra bastantemente elevada para darle hermosura, á que se sube por un artificioso caracol, y para mayor majestad de la fábrica forma por la parte que la principal de sus puertas mira á Occidente, un altozano ó cementerio, que sin afear la plaza mayor se extiende más de diez varas, con sus gradas repartidas en tres partes proporcionadas para subir al templo. Este edificio costearon los conquistadores de aquel Reino, y quien lo sacó de cimientos i levantó fué D. Fr. Juan de los Bárrios, su primer Arzobispo, si bien por dejarlo cubierto de paja tuvo el Cabildo Eclesiástico el mérito de cubrirlo de teja en Sede vacante. Dedicóse á la Concepcion purísima de María Nuestra Señora; y por estar en él la cabeza de Santa Isabel, Reina de Hungría, con que lo enriqueció D. Fr. Luis Zapata de Cárdenas, segundo Arzobispo, es esta gloriosa Santa Patrona de todo el Reino, por voto especial de las ciudades; y quien hizo el altozano y fortaleció los cimientos de la torre fué el doctor D. Bernardino de Almanza, séptimo Arzobispo, á quien imitó el celo del Presidente D. Diego de Egues y Bueamout, que la perfeccionó y acabó.

El coro está fabricado en el cuerpo de la iglesia, á la manera que lo tienen las catedrales de España: es labrado de muy buena silleria de nogal con embutidos de amarillo y blanco de fina maderas. Tiene dos órganos españoles, y el trascoro está cubierto todo de retablo dorado en que de buen pincel está pintada la vida de Nuestra Señora, ajustada á los blancos que dejan tres altares ó nichos curiosos de entierros particulares. Otras capillas tiene de costosa obra: la más antigua de todas, dedicada a Santiago, Patrono de España, la hizo el Capitan Gonzalo Martin Zorro, dotándola de buenas rentas, de que al presente gozan sus descendientes. De las modernas, la de San Pedro es obra verdadera real: tiene bóveda interior con muchos sepulcros de piedra repartidos por nichos, que sirven á las difuntas cenizas de hermandad tan ilustre como la que hizo toda la costa. Hay otra capilla á la mano derecha del altar mayor, dedicada á Santa Ursula, por la devocion de D. Fernando Arias de Ugarte, Auditor que fué del ejército de Aragon, que condujo  D. Alonso de Várgas, y Oidor de Lima, despues Obispo de Quito, Arzobispo de Santafé, Charcas y Lima, donde murió lleno de años y de virtudes. Fué este Prelado natural de dicha ciudad de Santafé, hijo de Hernando Arias Torero y de doña Juana Pérez, que fué hija de Mariana del Postigo y de Hernan Pérez, uno de los primeros conquistadores de aquel Reino.

En lo interior de la sacristía mayor, que es fábrica bien hermosa, hay capilla consagrada á Santa Catalina de Sena, con una memoria de misas, que tiene de fundacion ochenta mil pesos de principal: sírvela el Cabildo Eclesiástico, y dotóla Simon de Sosa Soroa, natural de San Sebastian, en la provincia de Guipúzcoa, Gobernador que fué de los Muzos y Colimas. Á la mano izquierda, como se sale de la iglesia por la puerta que mira al Mediodia, se encuentra con una curiosa fábrica que sirve de urna á los huesos de todos los fieles que se han enterrado en aquel templo, y tiene una buena capilla que llaman Osario. Casteólo toda la piedad del licenciado D. Cristóbal de Villa y Arellano, natural de Valladolid, Dean que fué de dicha Iglesia y varon singular en repartir en vida su hacienda en limosnas. Por esta capilla se forma el tránsito de la Catedral al Sagrario, templo que, aunque no está acabado, será maravilloso. Las demas capillas, repartidas en proporcion, no tienen particulares fundadores, y entre todas es la más frecuentada de los fieles la de la imágen de Nuestra Señora del Topo, hoy aclamada del Patrocinio, así por especial eleccion de Su Majestad, como por ser el refugio que hallan milagrosamente los hombres en sus necesidades.

Es esta Iglesia la Metropolitana de todo el Reino, sigue la ereccion de Sevilla y tiene por sufragáneas las de Cartagena, Santa Marta y Popayan. Su Arzobispo tiene de jurisdicción, con cargo de visitarla, más de trescientas leguas de caminos ásperos; y de renta en los diezmos, una cantidad que no baja de veinte mil pesos, ni pasa de Veinte y dos, sin la cuarto obvencional, que llega á seis mil pesos. La renta capitular, que viene á ser la cuarta parte de diezmos, como la arzobispal, se reparte en trece prebendas, que tiene de presente la Iglesia, llevando el Dean á razon de quince, cuatro Dignidades á razon de trece, la Magistral y Doctoral y cuatro Canongías con la suprimida, que se aplicó á la Inquisicion de Cartagena, á razon de diez, y dos Raciones á razon de siete, sin las Capellanías y Manuales, que son muy considerables. Tiene para el servicio de la Iglesia dos Epistolarios ó medios racioneros, Maestro de Capilla, Mayordomo de la fábrica, Pertiguero, Contador y Tesorero de las rentas decimales, con rentas señaladas de á quinientos pesos: seis Capellanes de Coro, Apuntador y Maestro de Ceremonias, de á doscientos y cincuenta, sin lo que se reparte en músicos, organistas y otros Ministros, que es mucho.

Demas de lo referido hay en la Catedral dos Curas Rectores, con renta muy corta en los diezmos, sin que haya alcanzado la razon para que oficios de tente autoridad y trabajo gocen de fruto tan limitado. Y segun se van aumentando las rentas, podrán acrecentarse más Prebendas, hasta llenar el número de diez Canongías, que son las que pide la ereccion, pues no siendo más crecidos los frutos de la Metropolitana de Méjico, las tiene. Las parroquias (que como dijimos son tres) se reducen á la de Nuestra Señora de las Niéeves, cuyo templo fabricó de nuevo y cubrió de teja (habiéndose quemado el primero) Cristóbal Ortiz Bernal, de quien hemos hecho memoria. La de Santa Bárbara y la de San Victorino, que tiene inmediata á la casa de divorciadas y hospital de niños expósitos, con renta en los diezmos. Ademas de las iglesias parroquiales, tiene sobre la cumbre del monte que domina la ciudad, por la parte de las Niéves, un templo y convento dedicado á Nuestra Señora de Monserrate, donde algunos religiosos descalzos de San Agustín viven retirados. Y sobre la cumbre del monte que mira á la Catedral, otro templo de Nuestra Señora de Guadalupe; y en la ladera que media entre éste y la ciudad, hay una casa y ermita consagrada á Nuestra Señora de Egipto, donde la religión de la Merced ha dado principio á fundarse; y como los montes son limpios y tan altos que tienen mas de média legua de subida forman hermosa vista á los ojos, y son muy frecuentados de los devotos de María Santisima.

La religion de Santo Domingo, que fué la primera que en aquel Reino promulgó el Evangelio, está fundada en el corazon de la ciudad y principal de sus calles, con hermoso templo y convento; tiene casa de recoleccion nuevamente erigida en la parroquia de las Niéves, con advocacion de Nuestra Señora de las Aguas, cuya fábrica y conveniencias que de ella resultan, se deben á la devocion del Licenciado Juan de Cotrina, sacerdote ejemplar y de mucha calidad, como el sitio del principal Convento al Capitan Juan de Penagos, señor de la casa de Estaños en las montañas de Burgos y de los primeros conquistadores del Reino. La religion de San Francisco está en la parroquia de las Niéves, á orillas del rio de su nombre, junto al principal de sus puentes: la fábrica de su Convento es de dos claustros, en que habitan de ordinario cien religiosos; su templo es antiguo, pero el adorno interior el mejor de las Indias. Tiene incorporado otro templo hermoso de la Santa Veracruz, y dióle sus casas y sitio para todo el Capitan Juan Muñoz de Collantes; y al éxito de la ciudad por la parte que se va á Tunja, tiene otro Convento de Recoletos descalzos de San Diego, donde viven retirados ilustres varones de aquella religion seráfica. La de los ermitaños de San Agustin se fundó en la parroquia de Santa Bárbara, tiene acabado su templo, lo fabricado es de muy costosa obra, con dos torres muy buenas; los descalzos de esta religion, que es provincia separada, están fundados tres cuadras más arriba de la Catedral y en el Convento de Monserrate, como dijimos.

El Colegio de la Compañía de Jesus, donde á porfía florecen virtud y letras, hace esquina con la plaza mayor : su fábrica de templo y casa es tan buena que no tengo noticia de otra mejor de su religion, no solo en Indias, sino en Flándes, España y Francia (fuera del de Jesus de Roma): venéranse allí cinco cuerpos enteros de los santos mártires Mauro, Fortunato, Dionisio, Euthimio y Anastasio. Tiene casa de Noviciado aparte en la calle mayor de la parroquia de las Niéves, á quien el autor de esto libro el año de mil seiscientos y Sesenta y dos donó el milagroso Crucifijo que tenia y con que murió San Francisco de Borja. La religion de San Juan de Dios está fundada y tiene á su cargo el Hospital general de San Pedro, incorporado en la misma cuadra que está la iglesia Catedral; y en los términos de su feligresía hay cuatro Conventos de monjas, ilustrados con buenos templos y rentas. El más antiguo Seminario de virtudes es el de la Concepcion Purísima de María Señora nuestra, que fundó Luis López Ortiz, varon virtuoso y de muy Conocida piedad. El de Santa Clara, fundacion que fué del doctor don Fernando Arias de Ugarte, Arzobispo de dicha ciudad como dijimos. El de Carmelitas descalzas que dotó en sus principios doña Elvira de Padilla y perficionó su Majestad, aunque le hizo nueva iglesia y Porteria la devocion que tuvo á Santa Teresa Pedro de Arandia, hombre piadoso y limosnero. El de Santa Laos de Monte Policiano, que dotó y labró á sus expensas doña Antonia de Chávez, mujer que fué de Lope de Céspedes, heredero de la nobleza y servicios del Capitan Juan de Céspedes, y cuyo hermoso templo ha fabricado y enriquecido la generosa humildad del maestro D. Fr. Juan de Arguinao, Arzobispo que hoy es de aquel Reino.

Hay tres Colegios en dicha ciudad, el principal de todos es el Mayor de Nuestra Señora del Rosario, con los mismos privilegios que tiene el Mayor del Arzobispo de Salamanca: fundóle el fervoroso celo del maestro D. Fr. Cristóbal de Tórres, del Orden de predicadores, natural de Búrgos. El Seminario de San Bartolomé, que en virtud del decrete del Santo Concilio de Trento erigió el doctor D. Bartolomé Lobo Guerrero, natural de Ronda en Andalucía, Arzobispo que fué de aquel Reino de Lima, donde murió; concedióle su Majestad cuatro becas reales, en que prefieren los hijos de ministros. El Colegio de Santo Tomas, de religiosos de Santo Domingo, cuyo patron y fundador fué el Licenciado Gaspar Núñez, Cura beneficiado de la parroquia de San Victorino; y en todos ellos como en los conventos de religiosos, florecen ventajosamente las letras de Filosofía y Teología, que son las ciencias á que más se aplican los que nacen debajo de aquel clima, como dijimos: y finalmente, hay dentro de la ciudad más de doscientas ermitas, cepillas y oratorios, que es la prueba más clara del religioso afecto de sus moradores.

En lo temporal se gobierna aquel Reino por una Chancillería Real, que se compone de cinco plazas de Oidores y Alcaldes de Corto, un Fiscal y Alguacil Mayor, Chanciller y dos Relatores, dos Escribanos de Cámara y Mayores de Gobernacion y dos Porteros á donde ocurren todos los negocios de justicia y de quien es cabeza su Presidente, Gobernador y Capitan general de aquel Reino, con regalias y exenciones de Virey. Es la primera Presidencia de las Indias y la de más reputacion. Provee, en el interin que su Majestad nombra en propiedad, los gobiernos de Cartagena, Popayan, Antioquia, Mérida, Santa Marta y la Guayana y los dos Corregimientos de Tunja y Mariquita. Demas de los referidos provee, en propiedad, con cargo de ocurrir por confirmacion al Rey, los Gobiernos y Capitanías generales de la ciudad de Neiva, que fundó Diego Martínez de Ospina, hijo del Maese de campo don Francisco Martínez de Ospina, natural de la provincia de Alaba y de doña María Cardoso: el de San Juan de los Llanos, que fundó Juan de Avellaneda: el de la ciudad de Cagual, que fundó Juana López de Herrera: el de las ciudades de Santiago de la Atalaya y San José de Cravo, que fundaron el Capitan Pedro Daza y Gobernador D. Adrian de Várgas: el de San Agustin de Cáceres, que fundó el Capitan Domingo Fernández de Soto, natural de la Villa del Cubo de la Bureba y abuelo del autor de este libro por línea paterna: mudó esta ciudad el nombre antiguo en el de San Martin del Puerto, que hoy tiene, por nueva fundacion que hizo el Gobernador Juan de Zárate: el gobierno de la ciudad de San Juan Giren, que fundó el Capitan Pedro Mantilla de los rios; y el de San Justino de la provincia de los Chinatos, que yace entre la ciudad de la Grita y Villa de San Cristóbal, que posee el Capitan Anton de los Rios, su primer fundador y natural de la ciudad de Utrera.

Ademas de los Gobiernos referidos, nombra el Presidente cinco Alcaldes Mayores, que son: el de Salazar de las Palmas, el de los Coyaimas, el de las minas de esmeraldas de Muzo y los de las minas de oro de las vetas de Pamplona y de plata de las Lajas y Bocaneme, que son los tres mejores y de mas provechos. Los oficios de Protector general de los indios y de Administrador de los Mitayos.

Diez y ocho Correjimientos, los ocho en jurisdiccion de Santafé y los diez en la de Tunja, sin otro que hay de los indios de Pamplona, de los cuales son los mejores por el órden que van escritos: Los de Sogamoso, Turmequé, Cipaquirá, Guatavita, Ubaté, Sáchica, Chita y los Panches. Acreciéntase á esto la provision de las encomiendas que vacan y suelen ser muchas, respecto de haber más de setecientos pueblos de indios dentro de los términos del Nuevo Reino, y los más á provision de su Presidente y Capitan General, sin otros cargos políticos y militares que da, y la presentacion de todos los curatos y oficios eclesiásticos de su gobierno. Dáse esta plaza por tiempo de ocho años, y tiene de sueldo seis mil pesos de ensayado, y a dos mil los Oidores y Fiscal de la Audiencia. Comprende la jurisdiccion de ésta (fuera de las ciudades, villas y lugares de las gobernaciones de Cartagena, Santa Marta, Mérida, Antioquia, Guayana y las demas que proveen de por vida los Presidentes). Las de Anserma y Arma, que fundó el Mariscal Jorge Robledo en la provincia de Popayan, y otras once ciudades y tres villas en la juriadiccion de Santafé, que son Tunja, Vélez, Pamplona, Muzo, La Palma, fundada en la provincia de los Colimas por D. Antonio de Toledo; las tres ciudades de Mariquita, Ibagué y Tocaima; Salazar de las Palmas, que pobló Álonso Rangel; Altagracia, en la provincia de los Sutagaos, que fundaron Pedro Ordóñez Ceballos*, Juan López de Herrera y el Capitan Soleto: las villas de Nuestra Señora de Leiva, San Cristóbal y las dos de San Bartolomé de Honda y de San Miguel, fundadas la primera en la provincia de los Marquetones y la segunda en la de los Panches.

El Tribunal inmediato á la Real Audiencia es el de Mayor de Cuentas, á que están Sujetos todos los oficiales de la Real hacienda, que se comprenden dentro de la jurisdiccion de dicha Audiencia y de la gobernacion de Popayan: compónese de tres Contadores de cuentas, con los mismos honores y regalias que los Oidores: un Fiscal, que lo es de la Audiencia, y dos Contadores de resultas, á quienes preside así mismo el Presidente del Reino: el salario de los Contadores de cuentas es de á mil y quinientos ducados, y el de los Contadores de resultas de á setecientos. El Tribunal de la Santa Cruzada consta de Comisario general, que lo es una Dignidad ó Canónigo, sin salario: el Oidor más antiguo, el Fiscal de la Audiencia y un Contador mayor, exento de cualquier Jueces Reales, y solamente sujeto al Comisario general, con mil ducados de renta y asiento con los Oidores; es el supremo del Reino y uno de los tres de las Indias. El de bienes de difuntos se compone del Oidor, que nombra el Presidente, el Fiscal de la Audiencia y un Contador nombrado por su majestad, con asiento como los demas, facultad de nombrar él solo los Jueces de comision que despachas su Tribunal, y mil y quinientos ducados de renta; tiene sala de Audiencia aparte. Hay tambien Tribunal de Jueces oficiales que administran la Real Hacienda, como son Contador, Tesorero y Factor, con trescientos mil maravedises de salario cada uno; y las ejecuciones cometen al Alguacil mayor, por haber su Majestad suprimido el de la Caja Real. Un Contador de Azogues y Corregimientos, á quienes únicamente, pertenece admitir las fianzas de ellos, tomar cuentas y hacer ejecuciones en lo tocante á su oficio, con sujecion al Tribunal mayor de cuentas: tiene asiento con los demas Contadores, y de renta mil pesos. Y finalmente, goza la ciudad de Santafé del título de muy noble y leal, por especial merced del Rey Felipe II, en veinte y siete de Agosto de mil quinientos y sesenta y cinco, habiéndole dado antes por armas una águila negra en campo de oros coronada del mismo metal, y en las garras de cada pié una granada roja asida del mástil, y por orla algunos ramos de granadas de oro en campo azul.

 

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El que escribió la obra titulada: "Historia y viaje del mundo: el clérigo agradecido" Lo ordenó en Santafé el P. Zapata, y da razon de la novedades de esta ciudad en aquel tiempo.

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