INDICE





PROLOGO

NOTICIA BIOGRÁFICA DEL DR. FERNÁNDEZ PIEDRAHITA

DEDICATORIA Y APROBACIONES DE LA OBRA

LIBRO I

Capítulo I
Del sitio y calidades del Nuevo Reino de Granada

Capítulo II
En que se da noticia de sus provincias y primeros habitadores.

Capítulo III
De las costumbres, ritos y ceremonias que usaban los indios mozcas en su gentilidad.

Capítulo IV
De otras ceremonias y costumbres que tenian los mozcas, y de las procesiones que hacían.

Capítulo V
Del sitio y corte de Bogotá: majestad de sus reyes condiciones y forma de sucederse.

LIBRO II

Capítulo I
Saguanmáchica conquista los fusagasugaes, rompe la guerra con el Guatavita, que se ampara del Rey de Tunja...

Capítulo II
Hereda el zipa Nemequené, y castigada la rebelián de Fusagasugá, sujeta los caciques de Cipaquirá y Nemza.

Capítulo III
Asalta el Zipa la corte del Guatavita, revuelve contra el Ubaque y sujétalo.

Capítulo IV
Sujeta el Zipa la provincia de Ebaté, nombra en ella al hermano por su lugarteniente, á quien mata el Ubaque.

Capítulo V
Da leyes el Zipa en su reino y previénese de todo para la guerra de Tunja.

Capítulo VI
Refiérense los sitios y estado de las provincias de Tunja y Sogamoso, y hacen liga sus príncipes contra Neméquene.

Capítulo VII
En que se prosigue la materia del antecedente

Capítulo VIII
Danse vista los ejércitos del Zipa y el Tunja, y platican antes de la batalla.

Capítulo IX
Dáse la batalla, y casi vencida por Neméquene, muere en ella, herédalo Thysquesuzha, y prosigue la guerra.

LIBRO III

Capítulo I
Fúndase la ciudad de Santa Marta por Rodrigo Bastídas, á quien mata su teniente general en un motín.

Capítulo II
Los capitanes de Lerma acometen á Posigueica y vuelven derrotados.

Capítulo III
Gobierna el doctor Infante á Santa Marta por muerte de García de Lerma, y el adelantado don Pedro de Heredia da principio á las conquistas de Cartagena.

Capítulo IV
El adelantado Heredia prosigue la conquista de Cartagena

Capítulo V
Dáse el gobierno de Santa Marta á d. Pedro Fernández de Lugo. Prosigue la guerra con los indios de la sierra sin fruto…

LIBRO IV

Capítulo I
Benalcázar descubre a Popayán, y fundadas las villas de Cali y Timaná, prosigue en su descubrimiento

Capítulo II
El licenciado Badillo residencia á D. Pedro de Heredia en Cartagena:

Capítulo III
Vuelve el General Quesada por su Ejército á la Tora, Condúcelo hasta los umbrales del Nuevo Reino

Capítulo IV
Marcha Quesada por la provincia de Vélez, pasa á Guachetá y de allí á Suesca en demanda de Bogotá, con asombro general de los indios.

Capítulo V
Entra Quesada en el valle de los Alcázares, rompe el ejército de los Uzaques, pasa a Bogotá

LIBRO V

Capítulo I
Entra el capitán Céspedes en la provincia de los Panches por Tibacuy: plática  con el capitán del presidio de los Guechas…

Capítulo II
Sale Quesada de Bogotá para Somondoco en demanda de las minas de esmeraldas que descubre

Capítulo III
El Capitán San Martín tiene noticia de Tundama: descubre á Sogamoso y vuelve en busca del general Quesada...

Capítulo IV
Asalta Quesada el palacio del Rey de Tunja, á quien prende, y después de un breve combate saquea su corte con presa de los tesoros que no pudo ocultar.

Capítulo V
Marcha Quesada á Sogamoso, saquea la ciudad y quémase su templo. —vuelve á Tunja, y desamparándola por ir á la conquista de Neiva,

Capítulo VI
Repártese la presa entre los españoles: Asaltan después el cercado de un bosque donde matan a Tysquesusha sin conocerlo.

Capítulo VII
Acometen los Panches las fronteras de Bogotá, y entran Quesada y el Zipa al castigo con mal suceso en el primer encuentro

LIBRO VI

Capítulo I
Prende Quesada á Sacrezazipa por los tesoros del Zipa muerto, y promételos con engaño hasta lograr la muerte de sus émulos...

Capítulo II
Reparte Quesada otra presa de oro y esmeraldas: da principio á la fundación de Santafé...

Capítulo III
Dánle noticia á Quesada de las entradas de Benalcázar y de Fedremán en el reino...

Capítulo IV
Persuade á Quesada Benalcazar á que funde ciudades, y refiérese el estado y crecimiento á que ha llegado la ciudad de Santafé.

Capítulo V
El general Quesada baja á Cartagena con Benalcázar y Fedreman, dejando por teniente general del reino á Hernán Pérez, su hermano...

Capítulo VI
Gerónimo Lebrón forma ejército y armada; sale de santa marta para el reino...

Capítulo VII
Alonso Martín prende en el rio á Alonso jeque, y obligado de una armada enemiga, vence la batalla naval de Cesare...

LIBRO VII

Capítulo I
Tratase de la entrada que hizo Martín Galeano en el territorio de Coicomé y Agata, y de la que después hizo Juan Alonso de la Torre

Capítulo II
Sale Galeano á la conquista de Guane: mueve la guerra en Chalalá, y síguela con Mataregua hasta vencerlo en batalla...

Capítulo III
Agraviado Thisquizoque de la tiranía de Juan Gascon,  hace liga con el Saboya, toma las armas y le quita la vida...

Capítulo IV
Los tres generales pretenden la gobernación del Nuevo Reino y ninguno la consigue...

Capítulo V
Forma ejército Tundama y fortifícase contra Baltasar Maldonado...

Capítulo VI
Montalvo de Lugo entra en el Reino por los llanos, y el capitán Lanchero á la conquista de Muzo...

Capítulo VII
Esguazado el Cauca, prosigue Jorge Robledo sus descubrimientos hasta fundar la ciudad de Cartago.

LIBRO VIII

Capítulo I
Con la noticia de que se previene armada en Francia para las Indias, mandan al adelantado Lugo que vaya á su gobierno...

Capítulo II
Los Yalcones y Paeces toman las armas y matan á los capitanes Añasco y Osorio y despues a Juan de Ampudia...

Capítulo III
Rebelánse los Sutas y Simijacas, fortifícanse en unos peñoles, va contra ellos el Capitán Juan de Céspedes...

Capítulo IV
Rompen los Panches por las fronteras de los Mozcas...

Capítulo V
Prosigue su jornada Gerónimo Lebrón, con varios sucesos, hasta el valle de Opon...

Capítulo VI
Quesada y Lebrón compiten sobre el gobierno con riesgo de romper en batalla...

LIBRO IX

Capítulo I
Con la sospecha de que se rebela la provincia de Tunja...

Capítulo II
Vuelve á sus descubrimientos el capitán Jorge Robledo y con varias fortunas llega hasta la provincia de Hebéjico...

Capítulo III
Vuelto el Capitán Maldonado de la jornada de los palenques, sale Hernán Pérez de Quesada al descubrimiento del dorado con mal suceso...

Capítulo IV
El Ocabita y Lupachoque se fortifican en dos peñoles: ríndese Lupachoque por armas al Capitán Pineda y el Ocabita...

Capítulo V
El adelantado Lugo se previene para subir á Santafé : fúndase por su órden el Barbudo…

Capítulo VI
Pasa Robledo preso á estos reinos: Heredia y Benalcázar se apoderan alternadamente de Antioquia después que se fundó la ciudad de Arma...

LIBRO X

Capítulo I
La armada francesa de Roberto Baal sorprende á Santa Marta y Cartagena; y el adelantado Lugo prende al capitán Rondón...

Capítulo II
Felipe de Utre sale de coro á nuevos descubrimientos penetra los llanos hasta la punta de los Pardaos...

Capítulo III
Prende Lugo á los oficiales del Rey y á los quesadas: justicia al encomendero de Sáchica...

Capítulo IV
Destierra Lugo á los quesadas. —el Capitán Venégas descubre las primeras minas de oro, y funda la ciudad de Tocaima...

Capítulo V
Descubre Felipe de Utre los Omeguas, y véncelos en una batalla...

Capítulo VI
Lugo sale del reino para Castilla, y Armendariz entra en Cartagena...

Capítulo VII
Armendariz nombra por su teniente á pedro de Ursua en el reino y á Robledo en Antioquia...

LIBRO XI

Capítulo I
Concurren los visitadores Gasca y Armendariz en Santa Marta...

Capítulo II
Procede Armendariz contra el capitán Lanchero y otros conquistadores...

Capítulo III
Hacen mariscal del reino á Gonzalo Jiménez de Quesada...

Capítulo IV
Échanse los indios á las minas: tratase en el consejo de fundar audiencia en Santafé...

Capítulo V
Prosigue Armendariz en su gobierno: pónese real chancillería en Santafé...

Capítulo VI
Fúndanse las religiones de Santo Domingo y San Francisco en el Nuevo Reino...

Capítulo VII
Entra el mariscal Quesada en Santafé: descúbrese el páramo Rico de Pamplona...

Capítulo VIII
Entra Ursua en Muzo y puebla á Tudela: vuelve á Santafé y baja por justicia mayor de Santa Marta...

Capítulo IX
Rompe Ursua el ejército de los taironas en la batalla de los pasos de Rodrigo...

LIBRO XII

Capítulo I
Entra en Santafé el licenciado Juan de Montaño con la visita de la audiencia y residencia de Armendariz...

Capítulo II
Rebélase el Valle de las Lanzas, va Hernando de Salinas al castigo, funda la ciudad de Victoria...

Capítulo III
Prosigue Montaño en su visita; ajusticia á Pedro de Salcedo y á otros...

Capítulo IV
Armendariz baja preso á Cartagena para que allí le residencie Montaño.—el Capitán Avellaneda funda la ciudad de S. Juan de los Llanos...

Capítulo V
El capitan Diego García de Paredes funda la ciudad de Trujillo...

Capítulo VI
Vuelve el mariscal á Santafé con la provisión de nuevos oidores.—el licenciado Tomas López entra en la audiencia...

Capítulo VII
El Capitán Cristóbal Rodríguez Juarez funda la ciudad de Mérida.—Diego García de Paredes reedifica la de Trujillo...

Capítulo VIII
Previénese el Nuevo Reino para resistir al tirano Lope de Aguirre.—compéndiase lo que obró en la jornada del Marañon...

Capítulo IX
Fúndase la ciudad de S. Vigente de Paez.-múdase la de Trujillo. Muere García de Parédes y tratase de todo lo acaecido en las provincias del Nuevo Reino...
CAPITULO II
 


REPARTE QUESADA OTRA PRESA DE ORO Y ESMERALDAS: DA PRINCIPIO Á LA FUNDACION DE SANTAFÉ: PRETENDE PASAR Á CASTILLA, Y VUELTO DEL CAMINO, CONDENA Á MUERTE Á LÁZARO FONTE; ALTERASE EL CAMPO, Y DESTIÉRRALO Á PASCA, DONDE UNA INDIA LO LIBRA DE LA MUERTE.

DESCONFIADOS  los españoles de lograr las, esperanzas que fundaban en la prisión de Sacrezazipa, repartieron entre sí veinte mil castellanos de oro y algunas esmeraldas que despues de las primeras particiones se habian recogido; y de esta cantidad dió el General porciones aventajadas á los dos capellanes que habia llevado consigo, que el uno era Juan de Lescames, clérigo (como dijimos) y el otro Fr. Domingo de las Casas, hombre reputado por docto, aunque los autores no dan razon de que lo mostrase en predicar á los indios. Este, pues, hallando buena ocasion, y queriendo lograrla antes que los soldados dispusiesen del oro que les habia cabido en suerte, jugándolo á los dados ó naipes (achaque de que adolecen todos los ejércitos), les hizo una dilatada oracion que en sustancia contenia lo mal que parecia en hombres y caballeros tales que se mostrasen ingratos y olvidados de tantos compañeros dignos de eterna fama, como los que habian muerto entre los peligros del hambre y de la guerra en las montañas del rio grande, sin ver conseguido el premio de tan inmensos trabajos, teniéndolo ya bien merecido por ellos, pues ninguno de los presentes ignoraba que aquellos que habian sido los primeros á las fatigas de allanar los caminos por montos y ciénagas, eran ya despojos de la muerte, sin que ésta pudiese hacerlos incapaces ni indignos de entrar á la parte con todos; y que para excusar nota que bastase á desdorar ,sus hechos, seria justo que las almas de aquellos héroes fuesen las herederas de los trabajos del cuerpo, disponiendo que fuesen socorridos con sacrificios y buenas obras, fundando para esto fin una memoria perpétua de misas, que segun la limosna que se les aplicase, sirviesen dos capellanes, cuya disposicion tomaria él á su cargo, dando cuenta y satisfaccion de todo al General y Capitanes, que presentes se hallaban: obra que ademas de ser por sí misma grande, les daría para con Dios muchos méritos,  y acrecentaria gloriosa fama para con los hombres; siendo el ejemplo de lo que ellos hiciesen con los amigos muertos, una ley inviolable, para que otros obrasen lo mismo con ellos.

Aun en los más rebeldes ánimos hace batería la memoria de la muerte, y motiva compasiones la necesidad que se representa han de tener de socorros ajenos los que faltos de vida no pueden valerse de propias obras: y así no fué mucho que la propuesta hiciese impresion en aquella gente, por ser toda de sana intencion y Fr. Domingo muy respetado y de grande autoridad y crédito para con ella; á lo ménos todo el tiempo que no tuvo ocasión de perderlo, que es el toque en que se descubren y aquilatan las buenas y malas inclinaciones. Y por esta razon, considerando todos la piedad de obra tan santa, apoyaron su demanda tan generosamente, que lo dieron tres mil castellanos de buen oro, con poderes é instrucciones del órden que debia guardar en la fundacion de la capellanía, que no tuvo efecto por causas que habiendo primero corrido con desdoro de Fr. Domingo de las Casas (respecto de haber pasado á Italia y dejado el hábito profesando vida libre), se averiguó despues no tener culpa en que no se fundase la capellanía, y haber sido autor de todo el General Quesada, que la mandó fundar en su muerte, restituyendo la cantidad asignada, como se dirá á su tiempo.

Viéndose ya ricos los referidos capellanes y algunos Capitanes y hombres ilustres del campo, pusieron la mira de bajarse á la costa de Cartagena, para comprar en ella navío y pasar á estos Reinos de Castilla con su General Quesada, antes que supiese de sus llegada y sucesos el Adelantado D. Pedro Fernández de Lugo, con cuyo poder y dineros habia descubierto el Nuevo Reino; huyendo de verse con él por no darle la parte y dozavo de los quintos que le pertenecian en conformidad de las capitulaciones asentadas con su rnajestad y de los poderes que dió á Quesada, cuando lo nombró Cabo del ejército que salió de Santa Marta: y como esta pretension se fundaba en mala correspondencia, acompañábala de ¡ecoica, como ignorante que se hallaba entónces de la muerte del Adelantado. Pero antes de hacer el viaje, pareciéndole que no seria conveniente desamparar lo descubierto á precio y costa de tantas fatigas, sin dejarlo asegurado en alguna forma, determinó buscar asiento en que estuviese recogida la gente que dejaba para conservarlo, dando principio á una poblacion nueva de españoles, que tuviese comodidad para la defensa, agua y leña á la mano, y que en ella pudiesen permanecer hasta tanto que se les proveyese de nuevo socorro de gente.

Para este fin nombró por caudillo á Pedro Fernández de Valenzuela, y no á Gómez del Corral, como dice Castellános: y habiendo tanteado por el valle de los Alcázares lugar á propósito, á la parte de Oriente, hasta llegar al pié del monte que hace frente á Techo, en que estaba fundado Thybzaquillo, pueblo pequeño, y pareciéndole aquel terreno fértil y dispuesto para plantas y legumbres, jardines y huertas, porque abunda de claras aguas, que reparten dos arroyos despeñados de la cordillera, y ser sus cumbres y faldas montuosas, teniendo por frente y costados grandes y llanas dehesas llenas de numerosas poblaciones, que todas gozan la dicha de buen cielo y saludables aires, paso los primeros cimientos á nueva villa que pretendian fundar, llamándola Santafé, á contemplacion de la que en Granada fundaron los Reyes Católicos y así por la disposicion y apariencia del campo, que es muy parecido á su vega, como por ser el General Quesada natural de Granada (como dijimos) y en memoria de su patria., despues del nombre que dió á la nueva poblacion llamó á todas las tierras y provincias descubiertas por su gente, el Nuevo Reino de Granada,  que es el que hoy tiene y con el que ha corrido este libro. Esté esta primera fundacion que hemos dicho, á seis de Agosto del año en que vamos de mil quinientos y treinta y ocho, rigiendo la Nave de San Pedro, en el cuarto año de su pontificado,  Paulo III, y teniendo el Imperio y Reinos de España el invicto y máximo Cárlos V.

Fabricáronle luego doce casas cubiertas de paja, semejantes á las que usaban los naturales, que pareció bastaban por entónces para recogerse en ellas toda la gente, siendo el número á imitacion de las doce piedras que del rio Jordan fueron sacadas y puestas en Galgala para memoria de los descendientes de los Israelitas y en señal de las grandes maravilla, que obró Dios por ellos, de que no estaban olvidados aquellos españoles por las muchas que habian experimentado de la poderosa mano de Dios, donde permanece hasta los tiempos presentes la nueva ciudad, tan adelantada y engrandecida como se dirá en su lugar. Y en hallándose ya el General Quesada con todo su campo, no quiso hacer nombramiento de Regidores, ni puso más Juez ni Superior que á su hermano Hernan Pérez, en quien sustituyó su cargo; y él con hasta treinta compañeros de los más nobles y ricos, camino al Norte cargado de riquezas, en demanda del rio del oro, por donde pensaba salir al rio grande de la Magdalena en balsas o canoas, que se podrian fabricar con las herramientas que llevaba.

Habiendo seguido su viaje á pocos dias despues de si partida, ó pareciéndole dificultoso el áspero rumbo, ó porque algun mal intencionado le dijo que el Capitan Lazaro Fonte habia jurado que despues que llegasen á la Costa habia de denunciar de él, porque sabia llevaba ocultas esmeraldas en gran cantidad, sin haber pagado quintos Reales, se determinó á dar vuelta al valle de los Alcázares y nueva poblacion donde habia dejado su campo, que con su presencia, tuvo mucho placer, porque el respeto con que miraban el cargo y valor de su persona, habia engendrado en todos amor y temor, que le tenian. Y aun fué en esto tan singular que, hallándose despues libre de su mando, y muchos de ellos autorizados con honras y cargos, le tenian la misma reverenda que acostumbraban tenerle siendo cabeza; correspondiendo él tan fino, que si por accidentes se le ofrecia á cualquier conquistador algun negocio que le importase, salia á él y lo defendia como propio, de que dió bastantes experiencias en el tiempo de su vida.

Así habia procedido el General Quesada, cuerdo y afable, que se hallaba sobradamente bien quisto; pero despues que derrotado, dió la vuelta de la demanda, que lleva al rio del oro, mudó algo de su natural, faltando á la templanza que siempre hallaron gentes en él, pues muchas veces lo vieron descompuesto, y demasiado con el Capitan Lázaro Fonte, en que intervenieron chismes y malas intenciones de algunos, entre los cuales cierto soldado persuadido del mismo General, y por industria suya, denuncié contra Lázaro Fonte diciendo haberle visto rescatar una esmeralda de gran precio, despues que por bando se habia prohibido con penas capitales que ninguno rescatase de indios esmeraldas, sin que fuese  presente dicho General ó la persona que nombrase, porque no fuese defraudada la Real tienda de sus quintos. Y fué lo peor que sin estar convicto de la culpa, ni guardar en la causa los términos que disponen los derechos oyendo al reo, aceleradamente le sentenció, condenándole á que le fuese cortada la cabeza: fiero rigor contra un héroe tan grande y Capitan famoso, á quien debieran disimularse mayores delitos en satisfaccion de servicios tantos hechos á la Corona! Pero la ira es pasion que no admite rienda, y con ella siempre se precipitará todo Juez interesado en el daño ajeno ó mal aconsejado del enojo. Lázaro Fonte apeló de la sentencia para el Rey Nuestro Señor, y sin embargo mandó ejecutarla Quesada y cuando ella por sí no fuera tan rigurosa, negarlo recurso tan natural bastaba para acreditarla de injusta: mas este estilo es tan corriente en las Indias, y hallase tan apadrinada de las distancias la tiranía que envuelve, que se castigan por delitos las súplicas y parece ley la ejecucion de la sentencia de cualquier Juez inferior que arbitre sobre las vidas.

Mucho sentimiento causó en el campo ver á su General determinado á ejecutar accion tan atrojada, y con deseo de templarlo los Capitanes y caballeros del ejército, le rogaron con instancia admitiese la apelacion interpuesta por Lázaro Fonte, y no diese lugar al enojo que le tuviese ofuscado, con desconsuelo grande de todos; en cuyo nombre el Capitan Gonzáles Suárez Ronden le propuso el descrédito que se le recreceria á su fama,  más de severo que de piadoso. Que el intento de su campo no era de ocasionarle disgusto sino de tratarle con intencion sana, poniéndole delante de los ojos el error con que suele proceder la confianza humana miéntras la gobierna la pasion, de que se sigue no otorgar los recursos que á los reos concedió la naturaleza, cuando de admitirlos se reconoce que el Juez no falta á la obligacion de su oficio, aunque despues por Tribunal superior se falte á la justicia. Que la poca inteligencia de su gente por falta de Letrados que le diesen á entender la de la sentencia y denegacion de la súplica, concebiria haber sido dictada del odio y pasion, pues en los motivos que habia tenido lo miraban mas como a parte que como á Juez. Que hallándose cercados de tantas y tan bárbaras naciones, necesitaban de hombros valerosos para su defensa, como lo era el Capitan Lázaro Fonte; y aquel era el caso donde cuando tuviera cometidos muchos delitos, debia un General prudente disimularlos en conveniencia del bien comun, y no desflaquecer el cuerpo de un ejército debilitado con más daño que pudieran sus enemigos. Que bien le constaba ser Lázaro Fonte caballero muy conocido y de parientes tan ilustres, que no disimularian la venganza de su muerte sin pretender la satisfaccion por todos medios; y que hallándose no haber sido justificada, seria mal vista en el Real pecho, donde solo tiene asiento la razon. Que supiese vencerse á si mismo quien tan gloriosamente habia triunfado de las más bárbaras naciones ; y pues que sus gentes le habian sido siempre tan obedientes, y en su gobierno las tenia bien experimentadas, les diese favorable respuesta en premio de sus trabajos, y esta fuese de suerte que no los desconsolase en súplica tan piadosas.

Ninguno procede tan ciego en sus determinaciones, que de todo punto pierda la vista para las propias conveniencias. Oyó el General Quesada las palabras del Capitan Suárez con disgusto, porque la pasion lo apremiaba; pero veia todo un campo convenido en un parecer, y aunque lo manifestaba con rendimiento, no ignoraba su sagacidad, que los mas tiene hecho la desobediencia, cuando se conforman los súbditos en sentir mal de los Superiores : que ningun motin dió los primeros pasos con desacato, y que toda rebelion afectó con humillaciones la causa, antes que se determinase á declarar el intento. De estas consideraciones combatido, estuvo por algun rato, suspenso, meditando la pretension de su gente y en las palabras del Capitan Suárez; mas al fin, con reportadas apariencias le dijo que bien satisfecho se hallaba de que la sentencia que habia pronunciado era justa, y que así mismo conocia que el movimiento que veía en su gente era con toda buena intencion de no adelantarlo á más que hasta donde alcanzase el ruego: acolen muy propia de la nobleza, y que en su pecho tendria siempre la estimacion debida. Y así, para que se desengañasen de que la pesien no hallaba lugar en su ánimo, y por darles gusto en lo que le pedian, aunque pudiera justamente pasar al rigor de la ejecucion, le otorgaba la apelacion á Lázaro Fonte; mas que habia de ser con el requisito de salir del ejército desterrado á la parte que le señalase, sin atreverse á salir de ella hasta que su causa fuese determinada.

Oyó su campo como placer la respuesta, y aunque la condicion podia templarlo, pensaron que lograda la primera súplica conseguirian cualquiera que fuese segunda, despues que mitigado el primer enojo diese lugar el tiempo al discurso para ver la luz de la razon y permitiese á la voluntad se inclinase á los ruegos; y así, despues de agradecerle con el rendimiento justo el agasajo que habia hecho á su gente, le preguntaron la parto que señalaba á Lázaro Fonte para su retiro, juzgando seria alguna poblacion de las más cercanas de lea Mozcas, gente ménos guerrera que otra alguna y más bien indinada á los españoles por la comunicacion continuada que tenia con ellos. Pero despues que entendieron de su respuesta haber de ser el destierro en la provincia de los Panches, nacion fiera y detestable y que no seria allí ménos cierta su muerte que lo fuera en un cadalso, volvieron á interponer nuevas súplicas y por gran favor consiguieron que se mudase á la prisión y destierro al pueblo de Pasca, distante siete leguas de Santafé, donde aunque los naturales eran de la nacion Mosca, eran guerreros y entéricos capitales enemigos de los españoles. Á esta sitio, pues, llevaron al Capitan Lázaro Fonte, con órden del General Quesada para que aIli lo dejasen desarmado y en prisiones, y sin más compañía que la de una mujer natural de Bogotá que le servia y habia cobrado amor, como se vió por los efectos, pues le aseguró la vida cuando más arriesgada la tuvo. Llegados, pues, á los burgos de Pasca los soldados que lo llevaban aprisionado, y vista por los vecinos la tropa de caballos que entraba era su tierra, se retiraron con todas sus familias á la montaña que tienen vecina, dejando sus bienes al arbitrio de los que imaginaron entrar en su puebla de guerra, que fueron veinte y cinco montados; pero éstos, como personas que no iban á otro fin que el de llevar á Lázaro Fonte no hicieron daño alguno en el pueblo, Antes trataron luego de dar la vuelta á Santafé, sin lágrimas de compasion que les causó ver á un Capítan de tanto valor expuesto á peligro tan manifiesto de la vida, de quien se despidieron teniendo por cierto que no lo verian más.

Puesto Lázaro Fonte en aquel sitio y con varonil ánimo expuesto á los accidentes cualquiera fortuna, pasó aquella noche sin más compañia que la de aquella india que se quedó en su servicio y no quiso desampararlo, y teniendo por infalible su muerte, vuelta Dios, en quien únicamente libraba ya su defensa, se disponia para morir arrepentido de culpas; pero apénas amaneció el dia siguiente, cuando la india, compañera de sus trabajos se vistió de la mayor gala que pudo, conforme al uso de aquella tierra y como pudiera más principal de sus cacicas; y como era de hermoso rostro, poca edad y mucho aire, disposicion y gallardia, parecióle haber conseguido la traza de que pretendia valerse para su intento. Encaminóse, pues, así á la entrada del pueblo por donde sospechaba volvería la gente que se habia retirado á los montes, en cuya eleccion no se engañó: pues apénas llegó al sitio cuando pareció un escuadron de gente bien armada, que viendo á la mujer foreste en traje y disposicion de señora de las de Bogotá, á que se añadia la hermosura del rostro paró el escuadren, alterados y confusos los indios con la sospecha de que todavia ocupaba su pueblo algunas tropas de caballos españoles. Pero ella, conociendo la causa que los detenia  en un razonamiento bien ordenado y cariñoso (porque la necesidad y el amor son retóricos más eficaces), les dijo: Que llegasen sin recelo de encontrar quien pudiese hacer daño en sus tierras, ántes hallarían en ellas un hombre hijo del sol, que más deseaba defender sus vidas de peligros y ampararlos en su libertad. Que allí lo verian aprisionado en la casa más vecina (proseguía cautelosa) porque contradecía y se oponia al Capitan General de los españoles, que pretendia destruirlos, de que sentido habia dispuesto lo llevasen preso á aquel sitio, diciendo que quien tan amigo era de Pasca fuese á verlo y allí veria que el agradecimiento que hallaba en la canalla vil que defendia seria darle la muerte luego lo encontrasen, y que así lo habian llevado desarmado veinte y cinco caballos con designio de saquear y quemar el pueblo de Pasca, á que el hijo del sol no dio lugar ni lo permitió aunque se hallaba sin armas y aprisionado, porque su valor era tan grande que aun en aquel infeliz estado lo respetaban, y que con esto hallaria sus casas seguras y sus bienes libres, como podrian certificarlo con la vista; y despues de haberlo hecho connsiderasen á, beneficios tan grandes serian dignos de mala correspondencia y hombre tal merecedor á que lo sirviesen y honrasen como á defensor de la patria y vidas. Que todos los vicios juntos parece que no hacian á un hombre malo, si no los acompañaba con la ingratitud el detestable de todos. Que no diesen lugar á que ésta les ocupase el corazon sino la clemencia y amistad que debian tener de justicia. Que entrasen á verlo seguros de que estaba con de de tenerlos por amigos y de que los demas españoles no les harian daño alguno miéntras lo tuviesen consigo, por la veneracion que le tenian de que ella era el más fiel pues siendo de su misma nacion no habia de ser tan cruel que los tratase con engaño

Tanto arte y buena gracia junto la india á sus palabras, que sin sospecha de que en ellas pudiese haber engaño, fué creida de todos; y aquel señor, que se llamaba Pasca, á los Capitanes más principales de su Estado (que llaman Utas) entraron desarmados en la casa donde estaba el capitan Lázaro fonte, á quien hallaron preso, y asombrado de verse en medio de aquellos bárbaros tan inclinados á ejecutar cualquiera crueldad en hall ocasion de manifestar su natural cobarde. Pero el Pasca siendo intérprete fiel la india le dijo: Que no se alborotase, que bien sabia era Capitan de los más principales del campo español, y la causa por qué le habian tratado mal los de su misma nacion, y así tuviese entendido que cualquiera obra buena tenia correspondencia si quien la recibia era noble y manifestaba tal con el agradecimiento: de que podia inferir cuán obligado la tenia á él, que en fe de aquella verdad, todo el tiempo que asistiese en su pueblo podia estar cierto que le guardarla amistad y se baria su gusto en todos los demas pueblos de su señorio, donde seria obedecido como su misma persona. Con este ofrecimiento salió Lázaro Fonte de la borrasca de sus recelos al puerto de seguridad, y agradecido lo manifestó por medio de la india, á cuya industria debió su buen suceso, que se continuó por espacio de treinta dias que duró el destierro y se alzó por la variedad de los accidentes que sobrevinieron.  

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