CAPITULO VI
REFIÉRENSE LOS SITIOS Y ESTADO DE LAS PROVINCIAS DE TUNJA Y
SOGAMOSO, Y HACEN LIGA SUS PRÍNCIPES CONTRA NEMÉQUENE.
FUE tan pública la fama de la guerra que emprendia el Zipa, que
luego tuvo noticias de ella Químuinchatecha por sus espías, que
supieron dárselas aun de las menores circunstancias; dicha que no
todas veces alcanzan los príncipes, y que debieran solicitarla,
pues es la cierta noticia de lo que obran sus contrarios consiste
casi siempre la buena fortuna de los progresos. No poco cuidado le
causó la dificultad en que se hallaba envuelto para la defensa de
quien tan poderoso y guerrero empeñaba todas sus fuerzas en
destruirlo. Tenia el Tunja su corte distante poco más de veinte y
cinco leguas de Bogotá, y puesta en cinco lados y veinte y cinco
minutos de la equinoccial de ésta banda del norte, que viene á ser
el sitio donde si presente está fundada la ciudad de Tunja. Su
valle corre norte sur muy poco trecho, con ménos travesía: es falto
de agua y leña y por causa de la elevacion de la tierra muy frio y
seco; y por los aires sutiles y nocivos que la bañan
(principalmente el que llaman de Carare, que es el más continuo) se
padecen pasmos y desecaciones de cerebro, de que resulta estar muy
sujetos ó perder el juicio sus habitadores. Pero como era esta
valle el centro de los Estados del Tunja, puso en él su silla para
repartir igualmente la influencia del dominio en sus vasallos.
Cíñenla dos colinas rasas, una ó la parte de oriente, donde habitan
los Chíbataes, Soracaes y otras naciones que se extienden hasta la
cordillera que divide los Llanos de San Juan de lo que al presente
se llama Nuevo Reino; la otra á occidente, llamada la Loma de los
ahorcados (por lo que adelante se dirá) ó cuesta de la Laguna, por
el valle que tiene á las espaldas de tierras llanas y fértiles de
carne y semillas, donde hay un grande lago y en que habitan las
naciones de los Tibaquiraes, Soras, Cucaitas, Sáfas, Furaquiras y
otras que por el mismo rumbo confinaban con las tierras de los
Caciques de Sachicá y de Tinjacá, Señores libres y de la provincia
en que de presente se coge mejor trigo y aceitunas y donde está
fundada la Villa de Leiva. Al sur de las dos colinas, cinco leguas
distante, tenía su estado el Cacique de Turmequé, señor poderoso y
sujeto al Tunja y de quien más confiaba, por tener á su cargo la
plaza de armas y frontera de los Bogotaes; y aunque todas aquellas
tierras son ásperas y dobladas, por ser tan fértiles las ocupaban
muchas naciones, como son los Boyacaes, Icabucos, Tibanaes, Tenzas
y Garagoas: y al norte era señor de los Motabitas, Sotairaes, Tutas
y otros muchos, hasta confinar con el Tundama, señor absoluto y
poderoso.
A estos términos y calidades se reducian el Señorío y Estados de
Tunja al tiempo que reinaba Quimuinchatecha, aunque en la entrada
de los españoles se los daban tan dilatados algunos indios á la
primera fundacion del Reino, que afirmaban haber sido comando
ábsoluto sobre todas las tierras que habitan la naciones de los
Mozcas. Pero como lós naturales de aquel pais sean tan
vanagloriosos de la propia nobleza que no admitan iguales, y tan
despreciadores de que sus cosas corran por el orden común que las
de los demas vivientes, y para ello se valgan de aquellas fábulas
que más favorecen su intento, eran tantas las que referían de su
grandeza y de la de sus primeros reyes, que desacreditaban con
ellas la parte que pueden tener de verdaderas aquellas afectadas
relaciones en que tal vez discordaban. En lo que sí convienen todos
los indios Moscas, es en haber sido antiquísimo el señorío del
Tunja; á que añaden los tunjanos haber tenido principio con la
autoridad suprema de uno de los más antiguos pontífices de Iraca en
esta manera: que como éste viese que todos los Caciques de lo
Moscas, entre quienes estaban repartidas las tierras, anduviesen
mezclados en guerras de unos con otros, á cuyo remedio no podia
acudir con armas que le estaban prohibidas, como á persona dedicada
solamente (por razon de su oficio) á todo aquello que tocase á la
religión, en conformidad de la potestad que á sus antecesores dejó
vinculada idacanzas (que es lo mismo que el Bochica de quien hemos
tratado), dispuso con la autoridad de sus Consejos, que eligiesén
un Rey supremo á todos, que los gobernase; para lo cual
concurrieron todos los señores á su presencia, y resignados en su
eleccion, les dió por Rey á uno de los presentes: el más bien
quisto y apacible de todos, que fué Hunzahúa, de quien se derivó el
nombre de Hunza ó Tunja, y á quien llamaron desde entónces Zaque,
que quiere decir lo mismo que Zipa entre los Bogotaes, epítetos de
que usaron despues otros Caciques, anteponiéndolos unas veces como
en Zaquencipá y posponiénclole otras, como en Lenguazaque entre los
Tunjanos y Cipaquirá y Gachencipá entre los Bogotaes.
De este Hunzahúa afirman que dominó todas las tierras de los
Mozcas, desde Chinmocha a los Sutagaos y desde las vertientes de
los Llanos de San Juan hasta las fronteras de los Panches y Muzos,
con toda la tierra de Vélez, gobernandolo en paz y justicia, porque
fue buen príncipe; pero añaden una mentira tan descabellada, como
decir que, vivió doscientos y cincuenta años y que de él
procedieron todos los Reyes de Tunja, los cuales verdaderamente lo
fueron como hechos por la autoridad del Sumo Intérprete de su
relígion, y con consentimiento de todos los pueblos, lo que no
tuvieron los Zipas de Bogotá; pues aunque sus provincias son de
mayor grandeza y estimacion, fueron tiranos todos los principes que
las dominaron despues; y á la verdad es muy verosímil lo más de
esta tradicion derivada de los antiguos; pues siendo cierto, como
lo es, que dentro de todos los términos que dan al Reino de
Hunzahúa, se habla generalmente la lengua chibcha con poca
diferencia y se profesaba una misma religion; es muy consiguiente
que en todos ellos hubiese reinado en algun tiempo un príncipe
solo, debajo de cuyo dominio se hubiese dilatado el idioma por
todas las provincias sujetas, y profesado unos mismos ritos, á la
manera que en la Italia se reconoce y en los reinos conquistados de
los Incas mostró la experiencia. Y siendo tambien cierto, como lo
confiesan Tunjanos y Bogotaes, que la fundacion del señorío de
Tunja fué antiquísima, lo cual ninguna de las dos naciones confiesa
del Reino de los Zipas, bien se infiere que hubo tiempo en que
todas las provincias que hoy hablan la lengua chibcha, estuvieron
sujetas y unidas ó la fundamental de los primeros Reyes de Tunja; á
que se añade aquel recurso intentado á ellos por el Guatavita y
Ubaque en reconocimiento del soberano dominio que se dice
tenian.
Afianzada en esta forma la antigüedad del tronco de los
Hunzaques por los Tunjanos, no saben dar razon de quiénes fueron
los primeros sucesores de Hunzahúa, sino solamente afirmar que
corrió el Reino de uno en otro hasta llegar al Zaque Thomagata, de
quien refieren mayores desatinos y ficciones que de otro alguno;
como es decir que fué tan religioso que despues de Idacanzas no se
ha visto otro hombre criado semejante ó él en toda la redondez de
la tierra, pues como tal tenía una dilatada cola á la manera de
tigre ó leon, que le arrastraba por el suelo, por cuya causa le
llaman hasta hoy el Cacique Rabon, y que caminaba en romería de
Tunja á Sogamoso, que hay ocho leguas, yendo y volviendo diez veces
en cada noche á rezar en sus ermitas y templos, y para señal de su
majestad suprema tenia cuatro orejas y un ojo solamente, porque era
tuerto del otro; figura más propia para geroglifico de un Rey
indigno que para dibujo de un príncipe bueno, pues más necesita
éste de muchos ojos para ver lo que debe remediar, que de tantos
oidos para escuchar ó cuantos le adulan con mentir; porque siendo
más noble potencia la del ver que la del oir, quién duda que la
mayor nobleza se debe preferir en la estimacion de los Reyes? á
este fingimiento tan despreciable añaden que era tan santo, que á
quien lo enojaba convertia en culebra ó lagarto ó en otro animal,
el que le parecía, porque alcanzó de Idacanzas y del Sol, para sí y
sus herederos de aquel Reino tunjano, que tuviesen la misma
potestad de convertir los hombres en bestias, y que si alguna no lo
hicieron fué de pura cortesía (aunque lo más corriente que parece
es haber pecado de descorteses) ó por falta de haberles faltado
muchas veces aquella candidez sólida que tuvo el Zaque
Thomagata.
Refieren más, que nunca fué casado ni conoció mujer, porque
habiéndose inclinado en su mocedad al matrimonio, y queriéndolo
efectuar, reconoció que estaba inhabilitado para ello, porque
desagradado el Sol de semejante pretension, y empeñado en que le
sucediese en el Reino Tutazúa su hermano (que se interpreta hijo
del Sol), lo despojó la noche antes de la potencia generativa, por
lo cual vivió toda su vida en celibato, y despues de ciento y
tantos años murió dejando el Reino ó Tutazúa, y de este hermano en
sobrinos, y da sobrinos en hermanos, que es la línea derecha de la
sucesion, fueron los Reyes de Tunja dominando en todas las tierras
de los Mozcas hasta sesenta ó setenta años antes de la entrada de
los españoles, en cuyo tiempo, reinando Míchúa, se levantó el Reino
de los Zipas, porque siendo Cacique de Bogotá Saguanmachica,
esforzado y valiente Capitan de aquellos tiempos, comenzó á tener
diferencias con el Cacique de Guatavita, de que resultó rebelarse á
Michúa, y ó su ejemplo otros Caciques, y que el Reino quedase
últimamente diviso con las desastradas muertes de ambos Reyes en la
batalla de Chocontá (como dijimos en el primer capítulo del segundo
libro de esta historia), sobre cuya relacíon hará el lector el
juicio que lo pareciere.
Tan grande príncipe como esto era el Tunja en cuanto ó vasallos,
y mucho más en riquezas; pero todo este poder de Quimuinchatecha no
era bastante para resistir ó Neméquene si otros Caciques no le
daban socorros, como interesados todos en la defensa de nada uno.
Era astuto, y fundado en esta razon tan fuerte, despachó
embajadores á los Caciques de Gámeza, Sogamoso, Duitama y Sáchica,
representándole á cada uno el propio peligro, en caso de que el
Zipa lo ganase el Reino ó parte de él; pues no contenta su ambicion
con lo uno ó lo otro (de que tenian sobrada experiencia), había de
intentar sucesivamente la ruina de todos para engrandecer más su
corona. Instábales para que uniendo sus fuerzas lo ayudasen en la
oposicion que resolvia hacerle en los primeros acometimientos, pues
de embarazarle la entrada por la parte de Turmequé se seguiria la
libertad de todos. No se sabe que semejante embajada moviese ó los
demas Caciques tanto como al de Sogamoso, pues no dan razon los
indios de que tuviese otras armas auxiliares el Tunja en esta
guerra, sino fueron las de este Cacique, de quien, para claridad de
la historia que vamos siguiendo, será bien dar cuenta, y del poder
que entónces tenia.