INDICE




Introducción
Si entre aquellos bárbaros se halla alguna noticia de Díos?
Singular piedad y especial providencia de Dios, que resplandece en bautismos al parecer casuales de indios ancianos, indias y párvulos
Si aquellas naciones tienen idolatría? Si tienen noticia del demonio, y se valen de el, ó no?
Variedad de lenguas de aquellos indios: búscase su origen por la mejor conjetura
Investigase el origen de las lenguas vivas, ó matrices de aquellos países
De las primeras gentes que pasaron á la América, y el modo
¿Porque de las naciones del Orinoco (aunque en si muchas) se reduce cada una á tan corto número de gente?
Motivos de sus guerras
Daños gravísimos que causan á las misiones, las armadas de los indios Caribes, que suben de la costa del mar
Gefes militares de aquellas naciones: mérito y ceremonias, que preceden á sus grados
Variedad de armas de estas naciones: destreza en manejarlas, su fábrica , y el tambor raro, con que se convocan á la guerra
Del mortal veneno llamado curáre: raro modo de fabricarle, y de su instantánea actividad
De otros venenos fatales: su actividad: la cautela con que los dan: y cómo los descubrí
De las culebras venenosas de aquellos países. Del culebron espantoso llamado buío
De otros insectos y sabandijas venenosas
De otras sabandijas muy ponzoñosas
Peces ponzoñosos y sangrientos
De los caymanes ó cocodrilos, y de la virtud nuevamente descubierta en sus colmillos
Modo de cultivar sus tierras los indios, y los frutos principales que cogen
Prosigue la materia del pasado
Arboles frutales, que cultivan los indios. Yerbas y raices medicinales, que brota aquel terreno
Caserías en los campos rasos. Variedad de animales y aves, que los indios logran en ellos; y daños graves, que hacen las hormigas
Turbacion, llantos, azotes y otros efectos raros, que causa el eclipse de la luna en aquellos gentiles
Estilos que guardan aquellos gentiles en sus casamientos: la poligamia, y el repudio
Pregúntase, si se aumenta ó disminuye el número de los indios, haciendo el cotejo del tiempo en que eran gentiles, con el de ahora, en los que ya son cristianos
Rechazadas dichas causas, se prueba ser insuficientes para la diminucion ya propuesta de los indios
Respóndese á un argumento contra lo ya dicho, y se señala la causa genuina de la diminucion de los Americanos
Carta de navegar en el peligroso mar de indios gentiles
CAPITULO VII
 
¿Porque de las Naciones del Orinoco (aunque en si muchas) se reduce cada una á tan corto número de gente?
 

Puso Dios el Mundo á vista de los hombres, y lo entregó en manos de sus disputas, discursos y averiguaciones. ¿Y para qué? Parece que el fin que tendria su Magestad, seria para que el hombre, con su industria y estudio, consiguiese una noticia de las verdades naturales, que resultan de la variedad de los mixtos, de las propiedades de los animales, y de las virtudes de las yerbas; y adquiriese una cierta ciencia de las Provincias y Naciones, de que se compone el Orbe de la tierra: |Mundum tradidit Deus disputationi eorurm | (a) : ocupacion muy loable y digna de la atencion, aplicacion y estudio de los mas insignes Héroes en los siglos pasados, á que dan realce los del presente. Mas veis aquí, que no fué ésta la intencion, ni el el fin total, que tuvo la inexcrutable providencia del Criador, sino el que expresa el divino Texto: |ut non inveniat homo opus, quod operatus est Deus ab initio usque ad finem: para que ninguno de los mortales se alabe de que averiguó, halló y supo los arcanos secretos de la maravillosa máquina de este Mundo, ni pueda á punto fixo encontrar, por mas que las inquiera, las virtudes intrínsecas de las causas, ni la hermosa variedad de sus efectos: no solo en órden á la fabrica de la tierra en general; |opus, quod operatus est Deus; pero ni aun de sus menores partes, de que Dios la formó y ordenó, desde la primera, hasta la última: |ab initio, usque ad finem. Y para que nadie piense, que en esta locucion absoluta de Dios, tal vez no se comprehenderá la noticia geográfica de las Regiones de la tierra, ni las varias calidades de sus habitadores, por estar ya casi descubierta aquella, y casi conocidos estos; advierte la Sagrada Escritura, que ni aun al recinto de sus descendientes era factible se extendiese la perspicáz vista, y alta comprehension del Patriarca Abrahán | (b) . Es ciertos que Dios quiere que investiguemos las obras de su poder; pero quiere que sea con reverencia y humildad: |non plus |sapere, quam oportet sapere, &c. | (c) . Gran rayo de luz es éste, si quisieran abrir los ojos para recibirle aquellos vivos ingenios, que temerariamente soberbios, abandonando el oráculo infalible del Vaticano, pretenden exáltarse sobre el Monte del Testamento Santo; y haciéndose intérpretes de aquellos profundos arcanos, que no entienden, caen por último precipitados al abismo, arrastrando consigo gran número de Estrellas, que hubieran adornado el Cielo de nuestra Santa lglesia Católica Romana | (d) ; quando al mismo tiempo no me sabrán decir, en qué consiste la virtud nutritiva de una hormiga; ni en qué se radica aquel afán económico y regular, con que se gobierna un hormiguero.

Pero volviendo á nuestro propósito, no prohibió Dios á los hombres el que trabajen en esta seria y curiosa averiguacion de las cosas naturales ; ántes bien liberal y graciosamente, no solo nos dió la facultad, sí que tambien nos entregó su Magestad enteramente |tradidit Deus todo el Orbe terraqüeo, para que averiguando en lo factible sus naturales secretos, alabemos al Criador de todó, por aquellas noticias que alcanzamos, y venerémos su infinito poder y sabiduría, por aquello mismo que no percibimos; y confesando nuestra ignorancia, nos humillemos.

Bien sé yo, que ni á la dificultad propuesta en este Capítulo, ni á otras semejantes, puedo dar cabal satisfaccion, ni adequada respuesta; pero sé que ocuparé honestamente el tiempo en discurrir é investigar las causas, que prudentemente nos quiten ó minoren la novedad y admiracion que me asistes y que he reconocido en otras personas, al ver tanta multitud de Naciones de Indios en el Orinoco y sus vertientes, formadas de tan corto número de individuos, cada una considerada de por sí; que el Pais, que á vista de tantas Naciones parece corto, á vista de la cortedad del gentío de cada Nacion, parece, y está mal poblado.

De aquí se excita la curiosidad ó la admiracion, y el deseo de saber ¿cómo, ó porqué ha resultado una Nacion aparte, con modales y usos, con caras y lenguages diferentes, de un corto número de Indios, quando acá vemos todo lo contrario, y aun en las Américas se reconocen Naciones de largo y numeroso gentío; v. gr. los |Mexicanos, los |Trascaltecas, y los |Otomitas en la Septentrional; los |Ingas y los |Guaranis en la Meridional; y en mi Provincia, por todo el terreno frio, los |Muyscas? ¿Qué contratiempo, qué borrasca, ó qué infortunio padeció aquella colmena del Orinoco? (y lo mismo digo de |Filipinas, de Californias , de Maynas en Marañón &c.) ¿Qué cosa, ó qué casualidad dividió, separó y desvió tanto sus enxambres, que ninguno se parece al otro? ¿Qué hormigueros son estos? ¿De dónde tanta diminucion?

Y para que se vea práctica y claramente esta dificultad, y con quanta razon causa admiracion, individuaré algunas Naciones, para que por ellas se infiera el gentío de otras. La Nacion |Cacatía, Christiana ya, no pasó de mil almas, y por lo que despues diré, hoy no pasa de quinientas. La Nacion |Achagua, parte convertida ya, y parte próxima á convenirse, (en que actualmente se trabaja,) no llega toda junta á tres mil almas. Las Naciones |Jirara y |Betoya, que en su gentilidad eran un agregado de varias Naciones, hoy forman tres Colonias , que no pasan de tres mil almas. Lo mismo digo de la Nacion |Saliva, en que al presente se trabaja, imán y embeleso de los Misioneros, por su singular docilidad, no pasará de quatro mil almas. Otras hay de mayor gentío, como la |Cariba, que puede poner por tierra ó por mar, doce mil Indios en campaña. La que ocupa parte del rio Orinoco, y mezclada con Indios |Aruacas, puebla la Costa marítima de Barlovento, hasta la |Cayána, fundacion del Rey Christianísimo, en donde de esta inhumana Nacion, tienen formadas Misiones muy lucidas los Padres Jesuitas Franceses, venciendo la caridad y humanidad de aquellos Varones Apostólicos, lo agreste y carnicero del genio Caribe, hasta reducirlos á mansas ovejas del Rebaño de Christo.

La Nacion |Caverre, aun mas carnicera, brutal é inhumana que la |Cariba, poblada en el Orinoco á quatrocientas leguas de sus bocas, es tambien numerosa, y tanto, que hace frente á las invasiones de los Caribes, que suben, ya con ochenta, ya con cien |piraguas de guerra, á invadir á los |Caverres, como despues diré, y hasta hoy siempre han llevado los |Caribes el peor partido: de que se infiere el valor, y el numeroso gentío |Caverre. Fuera de estas dos Naciones, las restantes que se han descubierto son de tan corto gentío, como apunté ya, y algunas de tanto menor, que apénas se pudiera creer, á no experimentarlo.

Vamos pues á ver en qué puede consistir esta cortedad de gentío, y esta |variedad de Naciones tan diversas entre sí. Y sea el primer declarante el Cacique ó Régulo de la Nacion |Guayquiri. Llegué repentinamente con mis cornpa la primera vez á su Pueblo, mal formado de chozas pagizas, á dos ó tres leguas del Orinoco, á la banda del Sur, y salió aquel con toda su gente, asustados unos, y otros de la novedad: ellos, de ver Misioneros en su tierra, y nosotros, de ver una sombra de República compuesta de cinquenta hombres; que es el número de súbditos que tiene el tal Cacique. Entramos en su triste casa, que pudiera servir de exemplar á los mas penitentes Monges de la Thebayda. No tenia mas ajuar, que las pobres redes en que duermen en alto para librarse de las culebras y murciélagos, y unos asientos de palo sólido y tosco, que llaman en su lengua |Tures. Tomamos asiento, y no hubo aquí |Mirray, como usan otras Naciones, esto es arenga de bienvenida, de que ya hablé en otro lugar. La primera cosa que me dixo el Cacique, no bien recobrado del susto, fué ésta: |Padre, si traes algo que comer, nos desayunarémos todos, porque no hay en todo el Pueblo cosa que llevar á la boca. En éste y en otros semejantes Pueblos quisiera yo que estuviesen, siquiera un mes, aquellos críticos especulativos, que intentan macular con sus plumas, bien que en vano, las apostólicas taréas, que la Compañía de Jesus, mi madre, fomenta en las Américas, y en las otras tres partes del Mundo, pintándolas, no segun ellas son, sino segun la tintura de sus pasiones, en que mojan la pluma: pero vamos al hecho. Quiso Dios, que un Indio catecúmeno de nuestra comitiva, traxese un canasto de huevos de tortuga, tostados al uso de la tierra: con ellos se consoló el Cacique, y combidó á sus vasallos, aunque les tocó poca racion.

Concluido el almuerzo, aturdido yo, no de su pobreza, que es general en toda aquellas gentes, sino de que solo tuviese cinquenta peones, contando entre ellos á los viejos y á los inválidos, le dixe : |Cacique, ¿cómo tienes tan poca gente? ¿No hay de tu Nacíon, y de tu lengua otros Pueblos, fuera de éste? Respoadióme en lengua Cariba con este laconismo, que pudiera servir de epitafio á la Nacion Guayquiri: |Cuaca Patri, ana rote, Cariná acusinimbo; que al pie de la letra fué decir: |No somos mas, Padre, y los que vivimos somos los que han querido los Caribes. Proseguí la conversacion, y en ella me contó el Régulo, como su Nacion habia sido de las numerosas y guerreras; que habia mantenido guerra largos años con la Nacion Caribe; y que prevaleciendo ésta, mató, destrozó y llevó esclavos quantos quiso; que si ellos se mantenian vivos, era porque los |Caribes lo querian así; no por piedad, sino para tratarlós como á esclavos, talándoles sus sementeras, y tomando sus frutos, así á la ida, como á la vuelta de sus continuas navegaciones del Orinoco: y veis aquí una causa muy principal del corto gentío, que contiene cada una de aquellas muchas Naciones del Orinoco; porque este estrago le han padecido tambien las demás Naciones, unas mas, otras ménos, á excepcion de la Nacion |Caberre, que como apunté ya, no se ha dexado dominar de los Caribes. Esta es la causa extrínseca, y digámos lo así, forastera, de la ruina de casi todas las Naciones de este gran rio.

Hay otras dos causas mas sensibles, por ser domésticas, y no ménos inhumanas. La primera es el freqüente y cruel uso de darse veneno los de la misma Nacion unos á otros, por causas muy leves; de manera que todos viven en un continuo sobre salto y temor de que les den veneno, originado no sin razon, de las continuas desgracias que ven entre ellos. Si la india no quiere consentir en él adulterio, tarde ó temprano morirá á violencias del veneno, que infaliblemente le dará el galán que la solicitó. Soy testigo de vista, y no sin lágrimas he celebrado, y admirarán quantos leyeren esto, que entre aquella barbarie se hallen mugeres, que solo instruidas de la ley natural, elijan ántes una muerte envenenada, que hacer in juria á su consorte; quando al contrario, hallamos tanto que llorar en esta materia, entre el feo desahogo de muchas que protesan la ley santa de Dios. Qué responderán éstas en el divino y riguroso Tribunal, quando para juzgarlas les ponga Dios delante una moza, de veinte y dos años de edad, criada en lo mas inculto de las selvas de |Urú, y del Gentilismo, llamada |Tajalú, la qual hizo mas aprecio de su honestidad, que de su propia vida, pues la rindió á violencias del tósigo, que ocultamente le dió el inhumano y ciego enamorado? Llamóse Xaviera en el bautismo, y entregó su alma al Criador por tan loable causa, adornándola, al despedirse de su cuerpo, con serias protestas, de que |perdonaba al ciego malhechor. ¡O feliz alma, y á quántas has de confundir con tu exemplo en el dia tremendo del Juicio! No se tenga por digresion un exemplo tan del caso, y de tanta edificacion.

Esta mutua carniceria, en la mayor parte se minora, y en muchos Pueblos enteramente se acaba despues de recibir nuestra santa Fe, pero no entre los ciegos Gentiles, porque luego que muere uno de veneno, cuyas señas infalibles son, en unos el secarse y morir con sola la piel sobre los huesos; en otros el morir dentro de breves dias, rajándoseles las carnes, con lastimoso horror; y en otros el acabar la vida echando raudales de sangre por la boca y narices, segun la malignidad de los venenos; al pasar el entierro, ó ya la tienen, ó rastrean noticia del matador los parientes del difunto; y despues de habida, sea probable, sea cierta, disimulan con singular esmero y habilidad, hasta asegurar el lance, dando veneno al matador, con La mayor cautela. De esta manera se eslabona una cadena, y aun muchas, de muertes, con que ellos mismos se destruyen, sin necesitar de enemigos externos, que los persigan, aunque rara ó ninguna Nacion de aquellas se hallará, que no los tenga , como despues diré.

La segunda causa doméstica de su ruina es tan doméstica, increible é inhumana, que no la puedo escribir, sin irritarme contra el enemigo comun del Género Humano, de quien únicamente tiene orígen una inhumanidad, que no se halla entre las fieras mas sangrientas. Este es un vicio, que segun lo que he experimentado en mis Misiones, leido, y oido contar de otras, es plaga muy general entre el Gentilismo de las Americas; y tal, que cuesta muchos afanes y pesadumbres á los Misioneros el desarraygarle enteramente.

Quién creyera que aquella misma India, que por nueve meses carga en sus entrañas la criatura con tanto cuidado, ella misma, trocando la ternura de madre en una saña de lobo carnicero, (poco dixe, porque la loba no usa tal crueldad con sus hijos, ántes expone su vida por defenderlos,) la misma India digo, que con tantos dolores da á luz la criatura, si la que nace es hembra, muda el oficio de madre en el de verdugo cruel, quitan do la vida á su misma hija con sus propias manos? Pues ello es así, y las niñas que escapan de este naufragio sangriento, lo deben, ya á los ruegos, ya á las amenazas, ya tambien á los azotes, con que los maridos castigan á sus mugeres, para defenderlas; pero esto no bastára, si la providencia del Criador no hubiera dispuesto, que en dándoles dos ó tres veces el pecho á sus hijitas, les cobran tal amor verdadero, que vence y sobre puja aquel falso amor con que les procuran, al tiempo de nacer, la muerte. Esta crueldad practican con gran disimulo, rompiéndoles la nuca, apretándoles de recio la tabla del pecho, ó cortándoles tan á raiz el ombligo, que no se pueda atar, y acaben desangradas. De esta depravada intencion, nace en su gentilidad, el que luego que siente los primeros dolores la India, se va con disimulo á la vega del rio ó arroyo mas cercano, para lograr á sus solas e1 lance: si sale á luz varon, se lava, y le láva lindamente, y muy alegre; y sin otra convalecencia ni sahumerio, salió con bien de su parto; pero si sale hembra, le quiebra el pescuezo, ó sin hacerle daño, como ellas dicen, la entierra viva: luego se Java, y vuelve á su casa, como si nada hubiera sucedidó.

Aunque el parto sea en casa, delante del mando y de la parentela, si la criatura sale con algun defecto, ó con alguna monstruosidad, v. gr. con una mano ó pie ménos, ó con el labio rajado, como suele suceder; en tales casos, sea hembra, ó sea varen, nadie se opone, ántes bien todos consienten en que muera luego, y así se executa; y si la muger da á luz dos criaturas, es indefectible el que uno de los mellizos ha de ser luego al punto enterrado á instancias ó por mano de su misma madre. Múchos casos pudiera contar de estos; pero no quiero ensangrentar mi pluma, con enfado mio, y tal vez con enojo y horror de los que leyeren; que no es lo, mismo oir un desatino en general, que irlo registrando en casos particulares. Pero no puedo omitir en honor de la Santísima Vírgen MARÍA, lo que por su intercesion sucedió en uno de estos lances. Supo un Padre Misionero, que quatro horas ántes habia enterrado una India á su hija; imploró la proteccion de la Vírgen; fué vo1ando y al empezar á sacar tierra de la sepultura, sacó la criatura la mano, como si hiciera señas para que mas apriesa la socorriesen: sacaronla viva, no sin admiracion; bautizóla el Padre, con el consuelo que se dexa entender; llamóse María del milagro, y hoy vive en la Mision de San Miguél, y tiene unos diez años de edad.

De aqui nace, que despues que los Misioneros han entablado amistad con una Nacion nuevamente descubierta; despues que á fuerza de dádivas y razones los amansan, y les buscan sitio á propósito para el Pueblo, porque ellos, por lo regular, viven dispersos, aunque sean de una misma Nacion; despues de buscar herramientas para la labor de sus casas y sementeras; despues de esto, que todo es llevadero, el mayor cuidado del Padre Misionero, es tener lista de las mugeres preñadas, y poner toda atencion en que no vayan al rio, ni á sus sementeras en el mes del parto, señalando para esto espías ocultas; pero á pesar de tódas sus diligencias, ya le viene el aviso, que Fulana enterró á su hija, y despues que Zutana &c.: y como la primera ganancia fixa de los Misioneros esrtriva á los principios en el logro de los párvulos, de los quales á unos lleva Dios al Cielo, media te el Santo Bautismo, á otros les dexa, para que bien enseñados, vaya adelante la Christiandad; no es creible ni ponderable el dolor que les causá la pérdida de aquellos pobres inocentes, a quienes La barbaridad de sus padres, con la vida temporal, quita la eterna.

No por eso quiero decir, que sea coman en todas las mugeres gentiles esta crueldad; muchas hay que crian con el mismo cariño á las hijas que á los hijos; pero no tantas, que basten á disminuir et horror que causan otras con su diabólico estilo, tal, que como dixe, es causa muy considerable del poco aumento del gentío; la qual, junta con el uso de dar veneno, y la freqüencia de las guerras, tengo por causas proporcionadas, para que aquellas Naciones no sean, ni puedan ser numerosas, durante su gentílica barbaridad.

Fuera de estas tres causas tan poderosas, hay otras que concurren á la diminucion de los Gentiles; á saber: la ninguna piedad que tienen con sus enfermos; la voracidad con que comen quando hallan ocasion; la lesnudez y desabrigo; el arrojarse al rio á lavarse, aunque estén sudando; y otros usos, todos contra su salud: de modo, que la luz Evangélica, no solo les acarrea la vida eterna, sino tambien la temporal, desterrando guerras y venenos, y atajando la crueldad de las madres, que es lástima darles tal nombre, siendo como son tan crueles. Si |Mr. Noblot | (e) hubiera tenido presentes estas ventajas, que son realmente grandes para el aumento y cómodidad de los Americanos, no se lamentára tanto, siguiendo el exemplo de otrós muchos; ni ponderára la crueldad que se idea de los Españoles para con los Indios; pero vemos al caso.

|No hay tal, no somos crueles, sino muy amantes de nuestras hijas, responden las madres, al afearles la dureza de su tirano corazon, y por eso dixe arriba, que esta crueldad, por instigacion del Demonio, |es hija del falso amor á sus hijas; se persuaden, que el mayor bien que pueden hacerles, es sepultarlas entre las sombras de la muerte, al mismo tiempo que se asoman á la primera luz.

Y es una prueba nada equívoca de ello, la res. puesta que me dió una India, la mas capáz de una de aquellas Colonias: parió una niña, y á instancias de una vieja taimada, le cortó el ombligo tan á raiz de las carnes, que murió luego desangra da: pasado un mes, tuve noticia cierta del hecho: hícele cargo de su inhumanidad, con toda la viveza, energía y nervio de razones que pude, por largo rato. Escuchóme la India, sin levantar los ojos del suelo; y quando yo pensé que ya estaba del todo convencida y arrepentida, me dixo: ,,Padre, si no te enojas, te diré la que hay en mi corazon. No me enojaré; bien puedes hablar, la dixe: entónces ella me habló así: (es literal traduccion de la lengua Betóya al Castellano,) Oxalá, mi Padre, oxalá, quando mi madre me parió, me hubiera querido bien, y me hubiera tenido lástima, librándome de tantos trabajos, como hasta hoy he padecido, y habré de padecer hasta morir: si mi madre me hubiera enterrado luego que nací, hubiera muerto; pero no hubiera sentido la muerte, y con ello me hubiera librado de la muerte que vendrá, y me hubiera escapado de tantos trabajos, tan amargos como la muerte: ¿y quién sabe quantos otros sufriré ántes de morir Tú, Padre, piensa bien los trabajos que padece una pobre India entre estos Indios: ellos van con nosotras á la labranza, con su arco y flechas en la mano, y no mas; nosotras vamos con un canasto de trastos á la espalda, un muchacho al pecho, y otro sobre el canasto: ellos se van á flechar, un páxaro ó un pez, y nosotras cavamos y reventamos en la sementera: ellos á la tarde vuelven á casa sin carga alguna; y nosotras, á mas de la carga de nuestros hijos, llevamos las raices para comer, y el maíz para hacer su bebida: ellos, en llegando á casa, se van á conversar con sus amigos, y nosotras á buscar leña, traer agua, y hacerles la cena: en cenando, ellos, se echan á dormir, mas nosotras casi toda la noche estamos moliendo el maiz para hacerles su |chicha: ¿y en qué pára este nuestro desvelo? Beben la |chicha, se emborrachan, y ya sin juicio, nos dan de palos, nos cogen de los cabellos, nos arrastran y pisan. ¡Ah, mi Padre! oxalá que mi madre me hubiera enterrado luego que me parió. Tu bien sabes, que nos quexamos con razon, pues todo lo que he dicho, lo ves cada día; pero nuestra mayor pena no la puedes saber, porque no la puedes padecer. ¿Sabes, Padre, la muerte que es, ver que la pobre India sirve al marido como esclava, en el campo, sudando, y en casa sin dormir; y al cabo de veinte años toma otra muger muchacha, sin juicio? A ésta la quiere, y aunque pegue y castigue á nuestros hijos, no podemos hablar, porque ya no hace caso de nosotras, ni nos quiere: una muchacha nos ha de mandar, y tratar como á sus criadas, y si hablamos, con el palo nos hacen callar: ¡cómo se sufre todo esto! No puede la India hacer mayor bien á la hija que pare, que librarla de estos trabajos , sacarla de esta esclavitud, peor que la muerte: oxalá, vuelvo á decir, Padre mio, que mi madre me hubiera hecho experimentar su cariño, enterrándome luego que nací: no tuviera ahora mi corazon tanto que sentir, ni mis ojos, tanto que llorar.,,

Aquí las lágrimas cortáron su razonamiento; y lo peor del caso es, que todo quanto alegó, y mucho mas que hubiera alegado, si su dolor se lo hubiera permitido, todo es verdad. Tengo por cierto, que no hay en el Mundo mugeres mas desdichadas, que las Indias Gentiles, y al paso que no hay trabajo personal, que se pueda comparar con el suyo, tampoco hay trabajo tan mal pagado, ni tan mal agradecido. Por otra parte hemos de suponer, que están faltas de fe, no tienen luz de la eternidad, no tienen ojos, sino para ver su desventurada suerte y el remo á que nacen condenadas. A esto se añade la industria del Demonio, que les pinta la esclavitud para que nacen, con tales colores, que, como vemos, se persuaden que es verdadero amor el de la madre, que entierra á su hija luego que nace: persuasion tan arraygada en ellas, que pasa de generacion en generacion, y cuesta mucha fatiga el arrancarla de sus corazones: ni hay otro remedio, que aplicarse de veras á la enseñanza de nuestra Santa Fe; pues quando ya perciben que hay otra vida eterna de gloria ó de pena, al paso que la enseñanza amansa, y muda el genio y costumbres de sus maridos, al mismo paso ellas mudan de parecer, y deponen su bárbaro dictámen.

Vuelvo á decir, que no es comun en todas aquellas Naciones esta crueldad; y aunque es vicio dominante en ellas, se exceptuan pero muchas familias, en especial aquellas en que los maridos se por tan bien con sus mugeres: de que se colige, que la crueldad de las madres para con sus h nace de la que los maridos usan con sus mugeres; y como ésta cesa con la luz de la doctrina christiana, entendida ésta, cesa tambien en aquellas la crueldad, y se convierte en amor. Esta bárbara costumbre, tan envejecida entre aquellas Naciones parece que llega al último término de la inhumanidad; pero es todavía mayor la crueldad, es mas horroroso el espectáculo que nos ofrece la barbarie en el grande Imperio de la China: espectaculo verdaderamente lastimoso: inhumanidad que por lo mismo de hallarse entre gentes de cultura, gobierno y economía, es tanto mas abominable. Es el caso, que despues de haberse tratado y reflexiona do mucho en sus Consejos, se expidió un Decreto por la via de gobierno en la China, con que se mandó, que por las mañanas saliesen carros, dando vueltas por las calles de |Pequin, que es su Corte, y de las demás Ciudades principales, para recoger las criaturas vivas | (f) , que echaban á la calle los vecinos, y llevarlas al carnero, que son unas profundidades donde impia y cruelmente las arrojan. Este Decreto está en su observancia: pasan los carros, y los vecinos arrojan á ellos las criaturas defectuosas, desvalidas y enfermizas. El niño ciego, el coxo, el manco, todos se echan al carro; basta que sea tuerto, ó que tenga el labio rajado, ó algun defecto semejante para sufrir igual suerte; y ni aun es menester que tengan defectos; pues el Oficial que solo puede mantener dos ó tres hijos, todos los demás que pare su muger, los echa al carro. Juzgan los Chinos impia y necia mente, que es |acto de piedad privar á sus hijos de una vida, que ha de ser miserable, ó por la pobreza, ó por ser ciegos, mancos &c. Y si esto pasa entre gente realmente capáz: ¿qué mucho, que los Bárbaros incultos, de que hablé arriba, hagan cosa semejante? Aborreció Dios á los Cananéos y Jebuseos, porque sacrificaban á muchos de sus párvulos á los idolos | (g) ; y por este tan exécrable delito mandó á Moysés y á Josué, que destruyesen tan inhumanas Gentes | (h) ; de manera, que por no haberlas destruido enteramente, como Dios se lo habia mandado, sucedió con el tiempo, lo que su Magestad tiró á evitar; y fué, que los mismos de su Pueblo escogido, por su mal e incurriéron en la idolatría | (i) , y en el uso bárbaro de sacrificar sus tiernos infantes: fealdad, que con la dispersion de las diez Tribus, primero inficionó á este Mundo antiguo; tanto, quanto se puede ver en Torquemada, Aldrete y otros muchos; y des pues pasó al nuevo Mundo, como consta de los inhumanos sacrificios, que usaron los En Ingas y Motezumas en el Perú y Nueva Tal es la ceguedad del hombre, si no tiene luz del cielo; y tal la ira con que el Demonio, si pudiera, destruyera al Género Humano.

Pero volvamos á los carros llenos de inocentes condenados á muerte, que todos los dias, en el Imperio de la China, van al carnero, y verémos que á mas de otros innumerables, que en los Lugares cortos arrojan á los rios, es en Pequin tanta la multitud de ellos, que los Misioneros de la Compañía de Jesus han tomado á su cargo el bautizarles, y para conseguirlo, á su hora van á las puertas por donde salen dichos carros, les siguen hasta las hoyas ó sepulturas, y allí van bautizando los niños, en tanto número, que hay Misionero, que en solo un año bautiza |quatro mil de ellos, que ya les toca el renombre de felices párvulos.

Y es tal la lástima que da aquella continua perdicion de niños, que hasta los Moros Mercaderes, con ser tan bárbaros, tienen compasion, y compran á poco precio muchos de ellos, para criarlos en la fea secta de Mahoma. Los Padres Misioneros Franceses de la Compañía de Jesus, en medio de la estrechéz y pobreza con que se mantienen en |Cantón, Puerto de la |China, llevados de su zelo santo, y ardiente caridad, han erigido una Casa, en donde recogen, sustentan y enseñan algunas de aquellas criaturas, que sus mismos padres naturales abandonan, por no poderlas mantener. Oxalá Dios nuestro Señor quiera dar grandes progresos á tan piadosa fábrica y á otras semejantes. ¡Oh, y si su Magestad moviera algunos piadosos corazones en la Europa y en las Américas, para poner fincas, de cuyos réditos se rescatasen muchos de aquellos inocentes, de los quales con facilidad se formasen Pueblos en las Filipinas! ¿Qué obra de mayor caridad, que ésta, se podrá imaginar? Quiéralo su Divina Magestad.

Dixe al principio de este Capítulo, que despues de investigar las causas del corto ni de gente de que se compone tanta variedad de Naciones, no aseguraba una entera satisfaccion á la duda; y es así; porque sí bien es verdad, que las tres causas que llevo referidas de guerras, venenos y entierros de párvulos, y las que como ménos principales insinué, son basta para que no se aumente, y tambien para que vaya á menos el numero de aquellas Gentes; con todo queda en pie la armonía, que hace el ver tantas Naciones, (tales quales ellas son,) tan reducidas á tan corta distancia unas de otras, y con tanta diversidad de lenguas, usos y costumbres. Ni todo lo que llevo dicho abre camino para saber la raiz de tan notable mútua separacion: es muy factible que en tiempos pasados todas fuesen Naciones numerosas; pero no hay mas que venerar rendidamente la sábia y oculta providencia del Altísimo; y humillarnos al considerar, que con tener á la vista muchas de sus obras patentes | (j) , es tanta la peque de nuestro alcance, que no las entendemos | (k) ; y así pasemos á buscar la raiz de otras mas fáciles de percibir, no ménos curiosas, y en gran parte útiles.

(a) Eccles.cap. 30. vers.
(b) Exod. cap. 32. vers. 3. Genes. cap. 15. vers. 5.
(c) Ap. ad Rom. cap. 12. vers. 3.
(d) Lib. Sap. cap. 9. v.16 Difficilé astimamus, que in terra sunt: &c que in prespeciu sunt invenimus cum labore. ¿Que autem in Celis sunt quis investigabit?
(e) Tom. 5. de la Historia Universal.
(f) Cartas edificantes del P. Dualde. Padres Procuradores de Filipinas.
(g) 4. Reg. cap. 17. &c Psalm. 105.
(h) Mr. Salmon, tom. I. Histor. Chin. cap. 8. pag. mihi 202.
(i) El mismo Salmon, tomo I. Cap. 9. pag. 205.
(j) Ecclesiastes, cap. 3. vers. II. Ut non inveniat homo opus, quod operatus est Deus.
(k) Eccl. cap. 4. vers. 30. Et de mendacio ineruditions tud conjundere.

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