CAPITULO XXV
|Pregúntase, si se aumenta ó disminuye el número de los Indios,
haciendo el cotejo del tiempo en que eran Gentiles, con el de
ahora, en los que ya son Christianos.
Muy universal es la pregunta; y aunque solo me tocaba, segun mi
asunto, responder acerca de las Naciones del Orinoco y sus
vertientes, con todo, para que Mr. Noblot y otros Autores, vean que
no es tan fiero el leon, como le pintan, ni tan duros y crueles los
Españoles, como los han dibuxado, en órden á los Americanos,
extenderé mi respuesta á los Indios de ambas Américas, Marianas y
Filipinas.
Por lo que mira á las Naciones de que he venido tratando, basta
traer á la memoria las tres causas principales, y las otras
accesorias, que apunté en el Capítulo séptimo de esta segunda
Parte, para inferir luego con toda evidencia su notable aumento,
despues que reciben el Santo Bautismo: porque con la luz de la
gracia cesan las guerras, los venenos, el uso de comer carne
humana, y el abuso infernal de enterrar las hembritas párvulas, uno
de los dos mellizos, y todos los que nacen con alguna imperfeccion
ó defecto: y por lo que mira á otros Reynos de la América, cesó
tambien el uso inhumano de sacrificar hombres á los Idolos: todos
renglones considerables, que al paso que eran ruina de los Indios,
en su Gentilidad, precisamente su abandono total ha de ser raiz de
notable aumento, en los que son Christianos. Esto, que por legítima
ilacion se infiere, es lo mismo que tocamos con las manos, y
experimentamos en nuestras Misiones, no solo en mi Provincia, sino
tambien en las otras que tenemos en la América y Filipinas, como lo
podrá ver el curioso en sus Historias; y yo lo tengo visto en
ellas, y oido de boca de los PP. Procuradores Generales de dichas
Provincias, á quienes he tratado aquí, y en Cartagena. de Indias, y
traté tambien con los de la Provincia del Brasíl: de modo, que, á
excepcion de los Indios Marianos, despues de instruidos y
bautizados los Gentiles, es notable el aumento que en ellos se
reconoce en pocos años; porque, á mas de cesar ya los referidos
abusos, faltan, y se destierran otros, que son opuestos á la
procreacion y aumento: cesa la poligamia y multitud de mugeres, que
si no las esteriliza á ellas, destruye, acaba é inhabilita á los
varones: cesa la necedad que tenian de casar á sus hijas ántes del
tiempo oportuno, de que en muchas de ellas se seguian graves daños,
y en tre ellos el esterilizarse muchas: y en fin, cesa el uso
sangriento de la circuncision, de que ya hablé arriba, de la qual
morian muchas criaturas; y faltando estas tres, y las otras cinco
causas de diminucion arriba dichas, en órden al aumento, hay la
misma diferencia que vemos en un rio, quando le sacan ocho acequias
de agua, ó quando echadas las compuertas, la dexan correr toda, sin
quitarle gota: ya se ve quan nótable y evidente es la diferencia en
dicho rio; pues la misma se reconoce en las familias de Indios,
quando se han reducido á la santa Fe, respecto de ellas mismas,
quando eran bárbaras, gentiles y agrestes.
Supuesto lo dicho, como indubitable, extendamos ya la vista á
todos los Indios en comun, en el tiempo de su Gentilidad, y al
conjunto de todos los que se han reducido al gremio de la Santa
Iglesia. Todos convenimos y concedemos, que cotejando un número con
otro, aquel con junto de Indios que se domesticó en las primeras
Conquistas, es mayor que el que ahora se reconoce entre ellos
mismos, (exceptuando siempre á los Indios Filipinos, y á otras
Naciones, que desde su primera pacificacion hasta hoy han ido y van
á mas,) y de dicho cotejo, infieren muchos Autores Extrangeros,
corno una conseqüencia, á su parecer innegable: luego esta
diminucion es efecto de la crueldad Española. Niego la
conseqüencia: ni se infiere; porque hay otras muchas raíces, que
naturalmente fuéron causando la diminucion decantada, que no es
tanta, como se pondera.
Excelentemente habla en este punto, como en todos los demás de
su apreciable Obra, Don Bernardo de Ulloa
|
(a)
; y basta la fuerza y nervio de sus razones
para capacitar, y poner en silencio los ánimos mas apasionados, á
quienes perturba la vista, la heroycidad y esplendor de las hazañas
Españolas. Ya tenia principiado este Capítulo, quando llegó á mis
manos la segunda Parte de dicha Obra; y aunque ya empezado, me
incliné á omitirlo todo; sin embargo, con licencia y beneplácito de
tan sutíl y acertada pluma, que en breves cláusulas recopilo toda
la substancia, proseguiré, con novedad, en algunas noticias
accesorias.
Las causas que señalan los Extrangeros, y en una ú otra
concuerdan algunos Autores Españoles, para la diminucion de los
Americanos, son:
|Primera, los muchos que pereciéron en las
primeras conquistas:
|Segunda, el trabajo personal que se les
impuso, especialmente en las minas:
|Tercera, las
enfermedades,que ántes, ni habian padecido, ni conocido:
|Quarta, los tributos y cargas con que imaginan oprimidos á
los Indios antepasados, y á los presentes: pero ántes de responder
á cada una de por sí, niego redondamente, que sea la merma de los
Indios Americanos tanta, quanta se pondera. De México dice Mr.
Noblot,
|que parece un despoblado cotejado con lo que era
ántes. Infórmese mejor, y hallará casi innumerables indios
Mexicanos, porque es notoria la multitud grande de Poblaciones que
hay en toda la Nueva España, así de Indios
|Otomitas, como de
|Mexicanos, que los sujetáron en aquella su invasion general:
y es cierto, que la Alcaldía sola de
|San Miguél el Grande
consta de ochenta mil Indios: siendo así que no es sola la que
contiene éste, ó casi igual número: y son muchas las Alcaldías ó
Corregimientos que contienen quarenta mil de ellos, y de este
número para abaxo muchas mas.
A mas de que, se debia, y debe tener presente lo que advierte
Herrera
|
(b)
; y es, que
aquel Nuevo Mundo se halló ménos poblado que éste, porque ya éste
estaba poblado, quando de sus sobras se empezó á poblar aquel. Y
añade, que los Reyes de México enviaban gentes para ir poblando las
costas y otras tierras desiertas. ¿Pues dónde está el nuevo
desierto, y el nuevo despoblado que se idean? Lo dicho de México,
se debe decir, con proporcion, del Perú, de Tierra-Firme, y del
nuevo Reyno. Vuelvo á conceder la decadencia de Indios en los tres
Virreynatos, y en el Perú y Tierra-Firme, mas palpable y mayor; lo
qual es cierto en órden á los Pueblos antiguos de dichos Reynos.
Pero póngase la vista y la atencion, no digo en todas las
Apostólicas Misiones, que cultivan las Sagradas Religiones en las
fronteras de los Gentiles, con abundante y copioso útil de sus
fatigas, en la conversion de aquellos Bárbaros; sino solo en las
Gentes bárbaras, que han domesticado y domestican, enseñan y
bautizan los Operarios de la Compañía de Jesus, mi Madre, en las
siete Provincias que florecen en las Indias Occidentales; y á buen
seguro, que cotejado este solo renglon de aumento, con aquella tan
ponderada diminucion, sino por entero, quedará ésta compensada en
parte muy considerable; porque sola la Provincia, verdaderamente
Apostólica de la Nueva España, tiene ocupados con los Neófitos, con
los Catecúmenos, y con los Gentiles de sus vastas Misiones, ciento
y quarenta y quatro Sacerdotes, con tanto peso de ocupaciones, que
actualmente claman con repetidas instancias, por mas Compañeros,
que les ayuden á tirar la red Evangélica; porque, con ser tantos,
no pueden sufrir tanto peso; y tienen mucha razon, porque esta al
cargo de sus sudores el cultivo y enseñanza de mas de quatrocientas
y veinte numerosas Poblaciones, con mas de quinientas mil almas en
ellas, en los remotos Partidos de
|Cinalóa,
|Topia,
|Nayari,
|Californias, Sonóra antigua &c. y en
la
|nueva Sonóra, campo reciente, en que se recogen á
millares los Gentiles, singularmente mansos y dóciles.
Acabo de ver la lista de los Neófitos y Catecúmenos, que la
Compañía de Jesus tiene á su cargo en las Misiones de Filipinas, no
ménos gloriosas, que remotas; y en el año pasado de 1739 tenian á
su cuidado 1730938 almas, á que cada dia se agregan mas. Junte el
Curioso con estos renglones los de las restantes Misiones de las
dos Américas, que omito por la brevedad, y verá, que no va á ménos
el número de Christianos tan apriesa como algunos piensan.
Tambien se debe advertir, en órden á las noticias que Mr. Laet,
Mr. Noblot y otros Autores, han sacado de los Historiadores
Españoles; que éstos no todos fuéron, ni pudiéron ser testigos de
lo que escribiéron; y si lo fuéron de unas, no lo pudiéron ser de
otras materias; y así se fiáron en gran parte de Diarios y de
Relaciones anónimas: otros escribiéron lo que habian oido, y se
valiéron los mas de procesos formados sobre nuevos litigios en el
Nuevo Mundo; y no todo lo que se oye y se escribe desde tan léjos,
especialmente en Autos y Diarios, es cierto: y importa mucho
examinar bien quien fué el que escribió. No por esto quiero, ni
puedo defraudar la grande autoridad y opinion de nuestro Regio
Historiador Herrera, ni de otros, que sabrian muy bien discernir la
calidad de los papeles de que se valiéron; pero es factible, que
así como ahora no es cierto todo lo que se escribe de las Américas,
y mas si es punto de pleitos, denunciaciones ó acusaciones; á ese
modo sucediese en aquellos primeros establecimientos, como sin
mucha interpretacion se deduce de las muchas discordias, debates y
pleytos, que en repetidas partes de sus Décadas refiere el mismo
Herrera y otros Autores; sin que sea juicio temerario, creer, que
ya en el acusar, ya en el defenderse, en cada una de las partes,
hubiese hipérboles, amplificaciones y otras figuras retóricas, para
exágerar la
|codicia, el
|interés, la
|crueldad,
la
|tiranía y el
|desafuero, en apremiar, oprimir y
maltratar á los pobres Indios: frases, en que tinturadas no pocas
plumas extrangeras, vomitan muchos borrones, para empañar y
denigrar la piedad de los Españoles, muchos de los quales, es muy
creible, que fuéron denunciados de mayo res excesos de los que
habian cometido; y los verdaderamente culpados fuéron castigados;
el qual castigo fue suficiente pregon, para que toda la Europa
entendiese, que la piedad Española y sus justísimas leyes, ni
permitian, aprobaban tales excesos.
¿Qué fuera de la inmortal fama y honor, que se le debe al grande
Hernan Cortés, á quien con mucha razon alaban las Naciones, si
Pánfilo Narvaez hubiera salido con su intento y ansia que tenia de
prenderle? ¿y despues de cargado de grillos y cadenas, hubiera
formado autos y procesos contra aquel hombre, superior á sí mismo,
y mayor que sus heroycas empresas? Pobre Cortés, si los tales
procesos, una vez formados, hubieran volado por la Europa, aun tus
mayores hazañas corrieran hoy por delitos, crueldades, tiranías
&c. Ahora, supuestas en general estas importantes
reflexiones, pasemos á responder, con toda la claridad factible, y
á mostrar como la diminucion de los Indios no puede originarse de
alguna de las quatro causas propuestas.
|
(a)
|
Part. 2. del Comercio Español, c. 21 y 22 á foj. 216.
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|
(b)
|
Decad. I. lib. I. cap. 5. fol. 8. y 9.
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