|
INDICE
|
|
Capítulo XI
LA CONCEPCIÓN MATERIALISTA DE LA
HISTORIA
-"El marxismo es hoy, concretamente -escribe Robert
Philippe- una superficie de 33.372.000 kilómetros cuadrados, una
población de 1.034.000.000 de seres humanos y un conjunto de
Estados dominados por dos grandes potencias: la U.R.S.S. y China.
China, todavía arrastrando el peso de un enorme pasado económico y
técnico; la U.R.S.S., en la órbita ascendente de una civilización
soviética. El marxismo es ya todo un pasado histórico; en el
balance de los conocimientos, una experiencia considerable; en
cuanto al porvenir, una potencia con enormes
posibilidades".
|
82
A. EL PENSAMIENTO DE KARL MARX
Sin lugar a duda, el marxismo es la única de las filosofías
sistemáticas modernas que haya cristalizado en un nuevo orden de
cosas: el mundo soviético. Esta filosofía, esencialmente
materialista, fue desarrollada por Karl Marx (1818-1883), filósofo,
sociólogo y economista alemán a quien se reconoce como fundador del
"socialismo científico", que en orden cronológico
sigue al "socialismo utópico", y por Federico
Engels, pensador e investigador de la misma nacionalidad
(1820-1895).
Partiendo del devenir hegeliano, Marx encuentra que el
movimiento y el cambio son "una manera de ser"
del mundo. Pero admite que en este "movimiento
continuo" hay aceleraciones y demoras e, inclusive,
retrocesos. Los hechos se inscriben en la realidad en forma
contradictoria. Pero estas contradicciones son de esencia dinámica
y reclaman una solución que consistirá en el ascenso a una etapa en
que lo negativo se supere. -"La vida del universo entero
se desenvuelve así según una dialéctica, explica Robert Philippe,
un encadenamiento de contradicciones cuyos términos se corrigen sin
cesar. Siguiendo a Hegel, Marx funda sobre esta premisa un método
de conocimiento: la verdad sólo se alcanza mediante el análisis
dialéctico, es decir, adentrándose en las
contradicciones".
|
83
De acuerdo con las anteriores premisas -movimiento constante del
mundo, carácter dinámico de los hechos contradictorios e
identificación o superación de las contradicciones- Marx elaboró
"un nuevo modelo del mundo" (el universo en
movimiento), un nuevo método de conocimiento (el materialismo
dialéctico) y propuso "una ecuación histórica"
(el materialismo histórico).
1. El materialismo dialéctico
En realidad, es muy difícil distinguir, dentro de los
planteamientos del materialismo dialéctico y del materialismo
histórico, qué aportes se deben a Marx y cuáles a Engels. Para
ambos pensadores, la dialéctica no es otra cosa que la ciencia de
las leyes generales del movimiento y de la evolución de la
naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento.
En el origen de esta concepción dinámica de la sociedad, de la
naturaleza y del pensamiento, se encuentra el pensamiento de
Heráclito de Efeso, para quien el incesante conflicto entre
"los contrarios" explica la perpetua movilidad de
todo lo existente, en cuanto todas las cosas se encuentran en un
"perpetuo devenir". Muchos siglos después, Hegel
reproduce esta tesis al afirmar que "la contradicción es
la fuerza que impulsa hacia adelante".
Ahora bien: para Marx y Engels, tales
"contradicciones" se encuentran al nivel de la
vida cósmica, al de las sociedades humanas y al de la conciencia
individual. De tales tensiones e interpretaciones surge una
síntesis dialéctica por lo que dice a la realidad social. Aquí,
mejor que en el primero de los niveles enumerados, es donde el
análisis dialéctico marxista -cuya metodología es la misma de
Hegel- se aplica y desarrolla en tres tiempos: a) Afirmación; b)
Negación, y c) Negación de la negación, o sea superación de la
contradicción. Sólo que la dinámica de la dialéctica hegeliana es
de signo idealista, y la dinámica de la dialéctica marxista es
materialista: -"Para mí, declara Marx, lo ideal no es más
que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del
hombre".
Como lo explica Manuel Agustín Agurre
|
84
, el materialismo dialéctico debe
considerarse desde dos puntos de vista fundamentales: 1) Como
ciencia de la transformación, y 2) Como ciencia de la
interacción.
a. La dialéctica como ciencia de la
transformación
Como tal, la dialéctica afirma la tesis de que todo se encuentra
en movimiento, pero que este movimiento no consiste en un simple de
en el espacio, sino en una transformación producida por el
autodinamismo que existe en todo lo existente. Así, si una manzana
cae del árbol, nos encontramos con un cambio mecánico, pero si se
trata de que una flor se convierte en una manzana, nos encontramos
en presencia de un cambio dialéctico.
El concepto de transformación implica que nada está acabado, que
todo está haciéndose, que todo "está deviniendo".
Para el pensamiento marxista, "quien dice metafísica dice
inmovilidad, y quien dice dialéctica, movimiento", según
la expresión del citado expositor ecuatoriano.
De manera que, para la dialéctica marxista, el capitalismo es un
simple sistema transitorio entre el feudalismo y el socialismo
"científico". Apurando la lógica, el socialismo
"científico" -a su turno- no es algo definitivo.
Entonces, algún día tendrá que "devenir" en otra
cosa. Y es aquí donde se observa una contradicción interna en el
pensamiento marxista, contradicción que comienza a producir sus
resultados negativos en el seno mismo del mundo soviético y, muy
especialmente, en la China comunista.
b. La dialéctica como ciencia de la
interacción
Desde este punto de vista, el materialismo dialéctico afirma que
no existen -ni en la naturaleza, ni en la sociedad, ni en la
historia- fenómenos aislados, sino cosas que se encuentran en
relación las unas con las otras, es decir, en constante
interacción.
En esta forma, al estudiar una clase social -la capitalista, por
ejemplo- el dialéctico marxista comenzará por investigar los
fenómenos que dieron origen a las distintas clases sociales,
examinará el desarrollo y evolución de ellas, y terminará
considerando la clase capitalista en sus relaciones con el
proletariado. -"Además, para comprender mejor estas
clases, las relacionará también con el sistema de producción que
les da existencia".
|
85
Transformación e integración, finalmente,
no son entelequias puramente ideales o conceptuales, sino fenómenos
reales, comprobados a diario por la ciencia. Para Engels, fueron
tres los descubrimientos científicos que hicieron progresar
aceleradamente nuestra comprensión de los "procesos
naturales": el descubrimiento de la célula viva, el de la
transformación de la energía y la teoría darwiniana de fa
evolución.
c. Las leyes del movimiento
dialéctico
Estas "leyes", según los expositores
marxistas, son tres: la ley de contradicción o unidad de los
contrarios, o "de interpenetración" de los
contrarios; la ley de la negación de la negación, y la ley de
transformación de la cantidad en calidad o viceversa.
No es del caso realizar aquí un examen detenido, ni menos aún
una crítica de estas "leyes del movimiento
dialéctico". Por ello, bastará con examinarlas
someramente, siguiendo al efecto las precisiones de los expositores
soviéticos.
1) Ley de interpenetración de los
contrarios
En todos los órdenes, en una misma cosa se encuentra ella y
"algo más que ella". Además, las cosas y
entidades que a primera vista son contrarias, no solamente no se
excluyen, sino que son aspectos del mismo fenómeno. Se establece
aquí un criterio dualista y complejo, porque tales aspectos
contrarios -o aparentemente contradictorios- son aspectos de una
misma realidad y contribuyen a tipificarla, a caracterizarla.
Hay lucha entre los contrarios, desde luego, pero esta lucha no
significa la destrucción de uno de los contrarios, sino que la
afirmación y la negación, lo positivo y lo negativo, se penetran
mutuamente. Así la muerte y la vida son aspectos contrarios, pero
que se interpretan en cuanto "se explican"
mutuamente. Pero toda contradicción, toda antinomia, se resuelve
necesariamente en una unidad o entidad superior. Lo que ocurre, en
el terreno de la política, es que las fuerzas retardatarias pugnan
por mantener la antinomia, en tanto que las nuevas corrientes deben
trabajar por superarla o suprimirla. Así propiedad privada y
proletariado son términos antitéticos: la superación de esta
antinomia implica, para el ideario marxista, la apropiación de
todos los elementos o medios de producción por el Estado.
2) Ley de la negación de la
negación
Todo proceso -natural, histórico o social- no se realiza sin
sacudimientos, sin catástrofes y revoluciones. La sociedad, por
ejemplo, no ha evolucionado constantemente desde sus estructuras
primitivas hasta sus instituciones más evolucionadas. Por el
contrario, en este proceso ha habido retrocesos aparentes
-"saltos atrás"- que no obstan para que, en su
conjunto, exista un movimiento total progresivo hacia etapas
superiores.
Este movimiento procede obedeciendo a la ley de la negación de
la negación. Así, el feudalismo fue la negación del esclavismo; el
capitalismo, la negación del feudalismo, y el socialismo representa
la negación del capitalismo. Por lo dicho, se ve claramente que
esta pretendida " ley de la negación de la
negación" no es otra cosa que un corolario imprescindible
del devenir: a una tesis se opone una antítesis, y a esta antítesis
-que con el decurso del tiempo se torna negativa- se opondrá otra
tesis (negación de la negación), que es la síntesis que corona la
tríada dialéctica, pero que a su turno será negada mañana cuando
resulte desueta e inoperante.
3) Ley de fa transformación de
cantidad en calidad, y viceversa
Se Engels, todas las diferencias cualitativas observables en la
naturaleza se basan, o bien en una distinta composición química, o
en diferentes "cantidades o formas de movimiento"
(energía), o en ambos factores. Por consiguiente, es imposible
cambiar la cantidad de un cuerpo sin añadirle o quitarle materia o
movimiento, o sea sin producir en él un cambio cuantitativo.
A la luz de la ciencia contemporánea, esta tesis resulta
discutible. Pero lo cierto es que los marxistas afirman que las
cosas no pueden cambiar de cantidad sin transformarse
cualitativamente. Esto quiere decir que hay un momento en que los
aumentos o incrementos cuantitativos se transmutan
|en nuevas
calidades. En este preciso momento es cuando se produce un
salto, una transformación, que social e históricamente hablando
podemos llamar
|revolución.
Por ello, los marxistas, sin negar la necesidad de las reformas
socio-políticas y socio-económicas, niegan que el sistema
capitalista y sus respectivas estructuras de base puedan
transformarse sin una revolución sin lo que ellos llaman un
"salto dialéctico". Aquí, desde luego,, la
ideología marxista se desplaza del plano conceptual al campo de la
política y aparecen sus tesis sobre "la toma del
poder".
2. El materialismo histórico
a. Conceptuación
Aplicado a la vida social, el materialismo dialéctico es la base
del materialismo histórico, según el cual el factor esencial de la
historia es el conjunto evolutivo de los procesos económicos, de
los que apenas son consecuencias o concomitancias los
acontecimientos de la actividad espiritual o cultural del
hombre.
Como explica Touchard
|
86
, para Marx, la historia "nace y
se desarrolla a partir de la primera mediación que pone en relación
al hombre con la naturaleza y con los otros hombres: el
trabajo". Esto significa que las
|fuerzas
productivas son los hechos históricos fundamentales de la
historia, subentendiéndose que la Historia incorpora también lo que
de esas fuerzas se deriva, como son los valores culturales.
La Historia es, de consiguiente, algo que se basa en una
realidad, y esta realidad -como toda realidad- es de esencia
dialéctica. Además, el materialismo histórico no es otra cosa que
una aplicación del materialismo dialéctico, tal como ya se dijo. De
donde la Historia, para los marxistas, no presupone ni comporta
impulsos o voluntades trascendentales, como Dios, la Providencia, o
el Espíritu.
b. La alienación económica
Son las fuerzas productivas, en su interacción con las
relaciones sociales, las que determinan el curso de la
|historia
real. -Así, dice Touchard, un cierto nivel de las fuerzas
productivas dió lugar a la relación social de la propiedad privada,
que reunió a su turno las condiciones para un nuevo progreso, o al
menos para un cambio radical de los medios de producción.
-"Marx admite que la conciencia es la condición gracias
a la cual el hombre puede conocer que existe una relación entre él
y la naturaleza, entre él y los demás hombres; admite que existe
una relación dialéctica entre la conciencia y el ser, y que la
conciencia es activa. Y, sin embargo, no cesa de afirmar que el
modo de producción (fuerzas productivas - relaciones sociales
edificadas sobre la base de aquéllas), o sea lo que Marx denomina
|infraestructura, determina y condiciona las formaciones
sociales de la conciencia (instituciones, morales e ideologías), es
decir, lo que llama
|superestructura".
|
87
Para Marx, la ética consiste en el imperativo que obliga al
hombre a liberarse de la alienación económica a fin de realizarse
en su verdadero ser, en su verdadera entidad. Dicho en otra forma,
los valores éticos no pueden oponerse a la realidad económica.
Existe, por consiguiente, una ática marxista, pero íntimamente
vinculada a la dialéctica de la realidad económica.
Ahora bien: la esencia del materialismo histórico radica en la
afirmación de que toda la historia humana es la historia de las
alienaciones del hombre, no menos que la historia de la supresión o
superación de tales alienaciones. Desde luego, para Marx la
alienación es algo que ocurre en el ámbito de la vida económica.
-"Cuando el trabajador vende en el mercado su fuerza de
trabajo, el producto deja de pertenecerle y toma una existencia
independiente de él".
c. La lucha de clases
La apropiación privada de los medios de producción explica la
aparición de las clases sociales, y esto a virtud de un proceso de
división del trabajo, en que los propietarios se apropian y
trasmiten la función directiva, la función de mando, de la que los
no propietarios quedan excluidos. El Manifiesto comunista de Marx
se inicia con una fórmula simplista y rotunda: -"La
historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros
días es la historia de la lucha de clases". Esta lucha
clasista, a su turno, es la consecuencia de la alienación
económica. Además, y a fin de cuentas, la historia tiene un
objetivo, una meta: la supresión de la lucha de clases.
En la etapa de la economía capitalista, sólo subsisten dos
clases sociales: la burguesía y el proletariado. Los demás grupos
sociales carecen de importancia. La burguesía es la primera que
toma conciencia de sí misma, se forma como clase y desempeña un
papel revolucionario frente a los anteriores, sistemas de
relaciones socio-económicas. Surge luégo el proletariado, como
consecuencia de la consolidación del capitalismo y, por ende, de la
industrialización masiva, de la total apropiación de los medios de
producción por los capitalistas.
Se plantea así el conflicto social, la lucha de clases, que será
esencialmente una lucha por el poder político. Solo que las
anteriores revoluciones políticas no han sido
"revoluciones totales", como necesariamente lo es
o lo será la revolución proletaria, que tiende a suprimir
radicalmente toda forma de alienación individualista y a renovar
totalmente el curso de la Historia, "ya que el proceso de
autocreación del hombre habrá llegado a su término".
Esto solamente se realizará en la sociedad comunista o
"reino de la libertad".
d. La extinción del Estado
Cuando se consiga la perfecta identidad de los intereses de cada
hombre y de los intereses del conjunto de la especie humana,
"surgirá una asociación en la que el libre
desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre
desenvolvimiento de todos". Desde luego, la sociedad
comunista no será una sociedad anárquica, y en ella subsistirá un
"Poder público"; pero ese Poder va no será una
autoridad política, es decir, no será y un instrumento o medio de
dominación.
Es aquí, precisamente, donde el marxismo comienza a desplazarse
del realismo al utopismo. Así, Engels describe el período de la
dictadura del proletariado como "un estadio necesario para
que cese la alienación del hombre y para que los medios de
producción no sean y detentados por una clase social, sino que
pasen a ser el patrimonio de los trabajadores y, más tarde, de toda
la sociedad".
En todo caso, y en forma muy vaga, Marx y especialmente Engels
se refieren frecuentemente a la desaparición del Estado
-considerado como instrumento de opresión y de violencia-, a la
dictadura "transitoria" del proletariado y,
finalmente, a la aparición de una sociedad "sin
clases".
Aplicando aquí el criterio dinámico del devenir histórico, que
seguirá a esa "sociedad sin clases"? Vale decir,
en qué sentido continuará evolucionando la Historia? Esta es una
pregunta que, al parecer, queda sin respuesta en las obras de Marx
y de Engels Podría pensarse, sin embargo, en que la meta de la
humanidad futura, es decir, el estadio que seguía dentro del
devenir histórico a esa "sociedad sin ,clases",
sería el de un dominio progresivo y total del hombre sobre la
naturaleza.
|
88
|
82
|
En
|El marxismo y las filosofías modernas, ensayo
publicado en la Revista
|Planeta, entrega número 1. Buenos
Aires, marzo de 1965. Página 137.
|
|
83
|
Cf.
|Las bases de la filosofía marxista, ensayo publicado
en la Revista
|Planeta, entrega número 3. Buenos Aires, enero
de 1865. Página 138.
|
|
84
|
Manuel Agustín Aguirre:
|Lecciones de Marxismo. Vol. I.
Imprenta de la Universidad. Quito, Ecuador 1950, Páginas 36 y
siguientes.
|
|
85
|
Manuel Agustín Aguirre:
|Obra cit., Vol. I, página
39.
|
|
86
|
Jean Touchard:
|Historia de las ideas políticas. Versión
española. Editorial Tecnos, S.A. Madrid, 1961. Página 486 y
siguientes.
|
|
87
|
Jean Touchard:
|Obra cit. Página 488.
|
|
88
|
En su obra
|Lecciones de Marxismo, ya citada (volumen I,
pag. 123), escribe Manuel Agustín Aguirre: -"Para Marx y
Engels, la historia camina hacia la libertad, pero en el sentido
del dominio del hombre sobre la naturaleza y sobre la sociedad. El
desarrollo de las fuerzas productivas, de la técnica, y el exacto
conocimiento de las leyes que rigen el universo, lo irán
enseñoreando cada vez más de él, convirtiéndolo, paso a paso, en el
amo de la naturaleza".
|
|