|
INDICE
|
|
Capítulo VIII
LA INCIDENCIA DE LA SOCIOLOGÍA EN LA
FILOSOFÍA DE LA HISTORIA
Se ha dicho que la preocupación sociológica ha existido siempre,
y que muchos de los problemas que dicen orden a la evolución y al
comportamiento de las colectividades humanas preocupan a numerosos
pensadores muy anteriores a Comte, el célebre iniciador de la
"filosofía positivista". Pero es lo cierto que
fué Comte quien inventó la palabra sociología o ciencia de la
sociedad y precisó su acepción propia. Otros dos intelectuales
franceses del siglo XIX aportaron nuevas tesis o criterios para la
comprensión del comportamiento humano colectivo: Taine con sus
presupuestos deterministas y Renan con su probalismo de signo
evolucionista.
A. COMTE Y LA "LEY DE LOS
TRES ESTADOS"
Augusto Comte (1789-1877), tanto en su
|Curso de filosofía
positiva como en su
|Sistema de política positiva,
intentó renovar por completo la filosofía, disciplina que en su
concepto debe ser una "teoría general de las
ciencias". Estas se clasifican, según Comte, dentro del
siguiente orden jerárquico: Matemática- Astronomía; Física-Química,
y Biología-Sociología. En la cúspide de este sistema ubica Comte,
de consiguiente, a la ciencia de la sociedad. Cabría recordar que
dentro del sistema de Comte no caben ni la metafísica ni la
teología, toda vez que son "imposibles" a la luz
del criterio positivista, ni tampoco la psicología, porque ésta se
incluye dentro de la biología.
Punto de partida del pensamiento comtiano es lo que él llama
"ley de los tres estados". Todos los
conocimientos, lo mismo que el individuo y que la especie humana,
pasan por tres etapas sucesivas y progresivas. El primer estado es
el teológico, que se subdivide en tres períodos: fetichista,
politeísta y monoteísta: en esta etapa, el hombre busca las causas
o principios de las cosas recurriendo a conceptos mágicos o
religiosos y, por lo tanto, se encuentra en su infancia ideológica,
en cuanto procede por una vía simplemente imaginativa. El segundo
estado es el
|metafísico, etapa de transición en que el
hombre trata de explicarse la naturaleza del mundo recurriendo no
ya a entidades sobrenaturales, sino a conceptos abstractos: es algo
así como la pubertad de la mente humana. El tercer estado es el
|positivo, en que la inteligencia se atiene a las cosas
mismas, es decir, a lo positivo, para encontrar sus leyes dentro de
un plano científico: alcanza aquí el hombre su madurez mental.
Por lo que dice al orden socio-político, las sociedades pasan
por tres etapas, según Comte: la
|militar, la
|jurídica
o "legista" y la industrial, en que imperan los
conceptos y realidades de la economía. La última de estas etapas
presupone un restablecimiento del orden social, basado esta vez en
normas racionales y finalidades colectivas e impuesto por una
autoridad social fuerte, capaz de asegurar la continuidad histórica
y la armonía colectiva, teniendo en cuenta y respetando un
"imperativo moral" de carácter altruista
|vivir
para los demás.
El sistema sociológico de Comte, como puede verse, consiste en
un cientificismo optimista. Es cientificista porque, según el
citado pensador, la ciencia y sólo la ciencia es capaz de asegurar
la felicidad del hombre. Y es optimista porque afirma el progreso
indefinido de la especie humana. En la historia, de consiguiente,
no existen regresiones: una vez alcanzado el estado
"positivo", la evolución humana será inevitable e
indefinida, en un sentido de constante superación. En lo cual
coincide con Hegel y es seguido por Marx.
No hay que olvidar que la sociología de Comte se divide en dos
partes: una
|estática otra
|dinámica. La primera
comprende el examen de las condiciones de la existencia de la
sociedad; la segunda, el estudio de la evolución de las sociedades,
porque éstas se encuentran en continuo movimiento. En esta segunda
parte, se trata de encontrar las leyes que rigen en la sucesión de
las diversas etapas de la sociedad. Ahora bien: como explica
Timasheff, el hecho o aspecto principal de la parte estática de la
sociología es el
|orden, y el de la parte dinámica es
|el
progreso. -"Dicho más explícitamente, la estática es
una teoría del orden, que equivale a la armonía entre las
condiciones de la existencia en sociedad del hombre, mientras que
la dinámica es una teoría del progreso social, que equivale a un
estudio de la evolución de la sociedad. Pero orden y progreso se
relacionan entre sí estrechamente".
Desde luego, esta distinción entre la estática y la dinámica de
la sociología es una distinción totalmente rectificada hoy en día.
Pero todavía resulta útil, bien que la terminología haya cambiado
al respecto: así, a cambio de "estática social"
hablamos de "estructura social", y en lugar de
decir "dinámica social", nos referimos al
"cambio social".
La incidencia del pensamiento de Comte en la filosofía de la
historia es relievada por Bertrand Russell así:
-"Lógicamente, la sociología es el último y más complejo
estudio en la jerarquía científica, pero de hecho todos nosotros
estamos más familiarizados con el ambiente social en que vivimos
que con los axiomas de las matemáticas puras. Esto hace resaltar
otro aspecto de la primacía de lo histórico, que ya encontramos en
Vico.
|Pues la existencia social del hombre es el proceso de la
Historia".
|
44
(El subrayado es nuéstro).
-"Con la publicación del
|Cours de philosophie
positive, escribe Sorokin, la sociología adquirió denominación
propia y un sistema definido. Comte la definió como una ciencia
generalizadora del orden o estructura social y del progreso o
dinámica social". Para el eminente sociólogo
norteamericano, las obras de Comte, Spencer y Hegel son las
"piedras miliares" sobre las cuales se construyen
los aportes sociológicos propiamente contemporáneos.
Comte encontró, en efecto, que a objeto de poder fundamentar una
filosofía positiva era preciso completar el sistema "de
las ciencias de observación creando la física social." Y
escribe en la primera lección de su célebre Curso de filosofía
positiva: -"Las concepciones que intentaré presentar
respecto al estudio de los fenómenos sociales (...) no tendrán por
objeto dar de inmediato a la física social el mismo grado de
perfección que a las anteriores ramas de la filosofía
natural".
Por lo anterior, bien se comprende que para Comte la sociología
llegaría a ser -algún día- una ciencia exacta, al igual que la
física natural. Aspiración excesivamente optimista, es más, de todo
punto imposible, pero que se explica por el ámbito conceptual del
siglo XIX, que fue el de una época en que la actitud de la mente
ante "la ciencia" tuvo mucho de auténtica
superstición, especialmente en lo que dice a la aspiración a hacer
de todo cuerpo de conocimientos científicos una doctrina cerrada y
perfecta, es decir, algo necesariamente terminado, al menos en su
estadio definitivo. En otras palabras, a considerar que toda
ciencia tiene que ser una "ciencia exacta".
En su Sistema de política positiva escribió Comte -"Así
se llega gradualmente a descubrir la invariable jerarquía, a la vez
histórica y dogmática, de igual modo científica y lógica, de las
seis ciencias fundamentales: la Matemática, la Astronomía, la
Física, la Química, la Biología y la Sociología, la primera de las
cuales constituye necesariamente el punto de partida exclusivo, y
la última el único fin esencial de toda la filosofía positiva,
considerada desde ahora como algo que forma, por su naturaleza, un
sistema verdaderamente indivisible, donde toda separación es
radicalmente artificial (...) y que se refiere finalmente a la
Humanidad, única concepción plenamente universal".
Lo humano, por consiguiente, es al fin de toda disciplina
científica y, de hecho, de la jerárquica concatenación de las
"seis ciencias fundamentales". Este punto de
vista, fecundo de suyo, no tarda en enriquecer los contenidos de la
explicación filosófica del acontecer humano y se proyecta hasta
nuestro propio tiempo. El hombre no es solamente la medida de todas
las cosas, sino -tal como pensaba Sócrates- el fin último, el
objeto supremo del discutir racional.
B. TAINE Y EL DETERMINISMO
HISTORICO
Historiador, crítico de arte y filósofo muy influyente en su
época fue Hipólito Taine (1828-1893), escritor profundamente
influído por el positivismo de Comte. En su
|Historia de la
Literatura inglesa (1863), afirmó Taine que hay tres
"fuerzas primordiales en la historia, tres factores
determinantes del carácter de los pueblos: la raza, el
|ambiente y el
|momento. Las dos primeras son, a la
vez, "interiores" y
"exteriores"; la tercera fuerza o factor es lo
que en mecánica la "fuerza adquirida" o
impulso.
La raza es una fuerza motriz constante, al igual que el ambiente
o "medio ambiente" físico y social. Pero estos
factores no influyen sino sobre una vida histórica "ya
formada". Así, por ejemplo, para el Renacimiento la Edad
Media fue un "momento", algo así como un período
evolutivo preliminar y necesario, es decir, un
"presupuesto histórico". En todo caso, de tales
tres factores o fuerzas fluyen las diferentes modalidades del
acontecer, los "decursos históricos", pero como
tales factores se combinan en distintas formas y proporciones, en
cada caso particular su respectiva evaluación y comparación puede
suministrarnos una comprensión racional del fenómeno histórico. Es
así como la historia puede llegar a ser "un problema de
mecánica psicológica".
Este sistema rígido, de esencia cientificista, fue aplicado por
Taine a la explicación de las características estéticas de las
artes plásticas y de la literatura, en sus distintos estadios
cronológicos y en sus diferentes ámbitos nacionales: así, a la
escultura griega de la antigüedad, a la pintura del Renacimiento
italiano, a la de Holanda y los Países Bajos y a la literatura
inglesa. Al respecto, puede consultarse su muy celebrada Filosofía
del Arte, obra que a pesar de haber sido muy revaluada resulta
interesante todavía
|
45
. Las tesis de Taine, proclives al
determinismo, para nada tenían en cuenta los imponderables
históricos, ni las variedades inherentes a la personalidad humana.
Estos factores, sin embargo, eran desconocidos prácticamente en su
medio y en su época.
C. RENAN, EL PROBABILISMO Y EL
MÉTODO HISTÓRICO
Ernest Renán, otro ilustre escritor y pensador francés del siglo
XIX (1823-1892) fue, a diferencia de Comte y de Taine, un escéptico
moderado en materias filosóficas, pero coincidió con ellos por lo
que a su optimismo respecto del progreso científico. Por lo demás,
fue también un escéptico en asuntos religiosos. Formando
clericalmente, y después de realizar profundos estudios
lingüísticos y de examinar críticamente las Sagradas Escrituras,
tarea para la cual se encontraba excepcionalmente capacitado, se
separó de la Iglesia Católica y dió forma a sus ideas y a los
resultados de sus investigaciones empleando para ello un estilo
literario insuperable por su belleza y claridad.
|
46
Renán fue un apóstol de la libertad de conciencia y una grande
autoridad en - asuntos orientales, como lo demuestran sus obras
|Histoire des origines du Christianisme y
|Le Judaisme et
le Christianisme. Por la índole filosófica de su pensamiento,
muy influído por Darwin, mejor que dentro de una posición
totalmente escéptica se ubicó en el terreno del
|probabilismo, anticipándose así al moderno relativismo:
-"Las consideraciones de la geometría moderna sobre el
espacio de más de tres dimensiones -escribió alguna vez- tienen
acaso un nexo con la realidad; así se podría comprender cómo están
encerrados unos en otros los prototipos de la
generación".
Por otra parte, su fe en el porvenir del género humano, posición
francamente positivista, se combiné en su pensamiento con la
negación de la metafísica y con la tesis de que la idea de lo
|divino no presupone necesariamente la de lo
|sobrenatural: - "Oscuro es el porvenir inmediato,
pero el porvenir ulterior es seguro. El porvenir no creerá en lo
sobrenatural, porque lo sobrenatural no es cierto, y todo lo que no
es cierto está condenado a morir, en tanto que el pequeño edificio
de la verdad es de acero, y asciende siempre". Un eco
lejano del pensamiento fecundo de Vico se percibe también en estas
otras palabras de Renán: -"El camino de la humanidad es un
sendero montés; asciende dando vueltas y revueltas, y en ocasiones
parece que vuelve atrás, pero lo cierto es que siempre continúa
subiendo".
|
47
Se ha dicho que nada envejece más que la historia -es decir, el
concepto de la historia- y que cada generación tiene sus propios
criterios históricos. Hoy en día, el método histórico de Renán, por
lo que dice a su tendencia a las generalizaciones excesivas y a los
paralelismos y concordancias cronológicas, está muy revaluado. De
ordinario, y a pesar de su singular erudición, Renán
"desbordaba" los datos de la crítica documental
para trazar "una historia de lo posible, un cuadro de lo
simplemente probable, o para realizar una reconstrucción histórica
puramente imaginativa"
|
48
. Lo que sí nos interesa, sin embargo, es
conocer cuál era su concepción de la metodología de la
historia.
-"Se necesitan métodos muy diferentes, escribió en su
obra sobre
|Marco Aurelio, para tratar las diversas etapas de
un gran periplo, religioso o político. La búsqueda de los orígenes
presupone un espíritu filosófico, una viva intuición de lo que es
cierto, probable o plausible; un sentimiento profundo de la vida y
de sus metamorfosis, un arte particular para derivar de los escasos
textos de que se dispone todo lo que en ellos se oculta, todos los
elementos reveladores de situaciones psicológicas muy alejadas de
nosotros (...) La comprensión de etapas oscuras, anteriores a la
reflexión clara y sistemática, que son aquellas en que la
conciencia humana se muestra esencialmente creadora y fecunda,
constituye una conquista intelectual del siglo XIX".
Lo que hay que buscar en la historia, según Renán, no es la
certidumbre acerca de minucias, sino la captación del
"sentimiento general" y "el verdadero
colorido" del pasado, lo que supone "el tacto
exquisito de Goethe". Por estas expresiones, bien se
comprende que Renán no era solamente un científico, sino ante todo
un artista, y que por lo tanto propiciaba un método
cuasi-adivinatorio, basado principalmente en intuiciones.
-"Esta unión del sentido estético y de la observación
precisa, como instrumento de conocimiento -escribe Weiler- es
propia de ciertas familias espirituales cuyo máximo representante
fue Goethe (...) Pero ofrece tantas ventajas como
peligros".
|
49
En todo caso, algo del método de Renán renace en el sistema
historico de Toynbee, como puede verse -especialmente- en la
Conclusión a su extenso
|Estudio de la historia, en la que el
eminente humanista ingles asciende, inclusive, al terreno de la
mística. En la historia de los sistemas ideológicos, como en la de
los pueblos, parece imperar también la ley del
|corso e
|ricorso.
Renán, quien vivió en la etapa histórica en que culmina el
nacionalismo, definió la nación en términos que a pesar de su forma
poética encierran conceptos profundos y verdaderos: -"Una
nación es un alma, un principio espiritual. Las condiciones
esenciales para ser un pueblo son: tener glorias comunes en el
pasado y una voluntad común en el presente; haber cumplido grandes
hazañas en común y querer continuar realizándolas. Se ama en
proporción de los sacrificios que se han consentido y de los males
que se han sufrido".
|
44
|
Bertrand Russell:
|Obra cit., página 275.
|
|
45
|
-"La superstición por las ciencias naturales se ha
aliado generalmente (como sucede con todas las supersticiones) con
una especie de hipocresía. Los gabinetes de química, de física y de
fisiología, convertidos en antros de Sibilas donde resonaban
confiadas las preguntas más extrañas en torno a los más altos
problemas del espíritu humano (...)se apresuraron a afirmar (o se
hicieron la ilusión) de atenerse al
|método de las ciencias
naturales. De esta ilusión o ficción es prueba la
|Filosofía
del arte, de Hipólito Taine". Benedetto Croce:
|Estética. Trad. española. Francisco Beltrán. Madrid, 1926.
Páginas 412-413. Estos ataques frontales a la estética de Taine
parecen atenuarse al presente.
|
|
46
|
Donde mejor puede apreciarse la magia del estilo literario de
Renán es, sin duda, en su obra
|Souvenirs d'Enfance et de
Jeunesse (1833), cuya primera página es una de las cumbres
estéticas de la lengua francesa.
|
|
47
|
-"El siglo XIX será el de la crítica y la historia.
Dicho en otras palabras, con él entramos en la segunda edad del
espíritu humano. Renán, que estimaba poco la filosofía de Comte,
esbozó sin embargo una teoría de las tres edades: la primera sería
la de la confusión, la segunda la del análisis y la tercera la de
la síntesis. Esta comenzará el día en que, mediante la razón
analítica, el hombre realice el inventario total del universo: sólo
entonces podrá reconstruir lo real después de haberlo sometido a
minuciosa disección, edificando por fin la ciencia definitiva en
que el conocimiento racional, la poesía, la religión y la moral se
fundirán armoniosamente". Maurice Weiler:
|La Pensée de
Renán. Les Editions Francaises Nouvelies. Grenoble, 1945.
Página 46.
|
|
48
|
Maurice Weiler:
|Obra cit., página 96.
|
|
49
|
|Ibid., página 62.
|
|