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Capítulo VII
LOS UTOPISTAS DEL SOCIALISMO
FRANCÉS
Dice Touchard
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que liberalismo, nacionalismo y socialismo
Son las "palabras- claves" del siglo XIX. El
liberalismo fue entonces, y sigue siendo, la ideología de la clase
"burguesa"; el nacionalismo, mejor que una
ideología o un sistema, fue aspiración común de ciertos pueblos,
como Polonia, Hungría e Italia; el socialismo fue, a su turno, la
consecuencia ideológica, la reacción del proletariado frente a la
revolución industrial que transformó a Europa y a los Estados
Unidos de América.
El vocablo "socialismo" aparece
simultáneamente en Francia e Inglaterra entre los años de 1830 y
1840, pero carece de un significado preciso y su contenido es un
tanto vago. Así, se oponía en ocasiones al individualismo (Pierre
Leroux), se le identificaba con el cooperativismo (Robert Owen) o
asumía la forma de utopías humanitarias, tales como las formuladas
por Saint-Simon, Fourier y Proudhon.
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A. EL SAINT-SIMONISMO (CLAUDE-HENRY
DE ROUVROY)
Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint--Simon (1760-1825) creyó
en la ciencia y, concretamente, en una "ciencia
social" de carácter positivo, que se declaró incapaz de
desarrollar, pero que sus discípulos sistematizaron. En todo caso,
Saint-Simon publicó en 1814 una obra titulada
|La reorganization
de la Société européenne, en la que, entre otras cosas,
proponía la creación de un parlamento europeo.
El saint-simonismo fue, antes que nada, una doctrina subre la
producción y tiene, de consiguiente. carácter económico. Se trataba
de conseguir políticamente "un orden de cosas m favorable
a todos los tipos de producción", concediendo al
industrial la importancia que tiene de suyo, pero distinguiéndolo
netamente del rentista ocioso. La organización de la economía
importa más que las reformas de las instituciones políticas: esta
tesis de Saint-Simon adquiere hoy en día una sorprendente
actualidad. Para conseguir el mejoramiento de las condiciones de
vida, lo primero será diferenciar las libertades formales de las
libertades reales, y confiar las tareas del gobierno a las clases
técnicas de la sociedad. Saint-Simon resulta ser así, adelantándose
a su tiempo, un precursor de tesis muy actuales, como es la del
gobierno tecnocrático.
"Mejorar lo más rápidamente posible la existencia moral
y política de la clase más pobre" fue la aspiración de
Saint-Simon, que no difiere de la de Marx y que -como la de éste-
presupone una reforma social, que en su época era utópica. Esta
reforma implicaba un cambio en el concepto y en el régimen de la
propiedad privada, cuya explotación debe ser intervenida por el
Estado. En un plano más general, los saint-simonianos soñaron con
"la unidad del género humano" y la instauración
de la concordia universal. Fines supremos que, en su concepto,
pueden lograrse mediante el desarrollo de la industria y de los
transportes, es decir, de los medios de comunicación.
Es interesante recordar que fue precisamente un saint-simoniano,
Fernard de Lesseps, quien construyó el Canal de Suez e inicio los
trabajos del de Panamá. El Segundo Imperio francés, tal como
observa Touchard
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, fue algo así como la tardía realización
burguesa de los ideales progresistas del saint-simonismo, en cuanto
fue un régimen fomentó la economía y la banca. En la cúspide de las
clases tecnológicas, en efecto, había ubicado Saint-Simon a los
banqueros, posiblemente como dispensadores del crédito, elemento
del progreso económico, especialmente del industrial.
B. LAS IDEAS Y LAS PROFECÍAS DE
CHARLES FOURIER
Charles Fourier (1772-1837) era un personaje digno de Balzac,
tal como afirma Touchard, quien recuerda que el aporte
socio-económico de ese pensador consistió en intentar una
explicación global del universo, en exponer una aguda crítica del
sistema capitalista y en sugerir un plan de asociación voluntaria
en que se trata de sistematizar aspiraciones comunes a la pequeña
burguesía y al artesanato, clases amenazadas por la revolución
industrial y comercial de su tiempo.
Más que sus ideas filosóficas, nos interesa lo que pensaba
Fourier respecto al industrialismo. -"Todo es vicioso en
el sistema industrial, afirmaba, porque es un mundo al
revés". Esto porque "las manufacturas progresan a
causa del empobrecimiento del obrero". No es el capital el
que procura ganancias a unos pocos, sino el trabajo asalariado el
que los beneficia injustamente. Esto era anticiparse,
evidentemente, a la teoría marxista de la plusvalía.
Fourier, que había comprobado las inhumanas condiciones en que
vivían los obreros de Lyon y de otras ciudades industriales de
Francia, simpatizaba con la agricultura y afirmaba que -como
máximo- los trabajadores debían emplear solamente la cuarta parte
de su tiempo hábil a las fábricas, consagrando el resto de su
tiempo laborable al cultivo de la tierra, para lo cual las fábricas
debían instalarse en los campos y no en las ciudades.
Los comerciantes, para Fourier, constituyen una clase parásita
que contribuye a crear "feudalismo mercantil",
favoreciendo el reinado de los banqueros. Como puede verse, Fourier
difería esencialmente de Saint-Simon, apóstol del liberalismo
económico, al menos por lo que dice a los planteamientos básicos de
su sistema. Para Fourier, dicho liberalismo económico engendra una
anarquía y una miseria que envilecen al hombre que vive de su
propio trabajo. Cabe suponer que las afirmaciones de este utopista
francés fueron miradas con simpatía por los teóricos del comunismo,
especialmente por Engels.
Urge, decía Fourier, una reforma social. Para ello, ideó los
"falansterios", especie de sociedades cerradas en
las que millar y medio. de personas viven en común, pero no bajo
una férrea disciplina, sino en plena libertad y alternando diversas
ocupaciones con actividades recreativas. Estas unidades
socio-económicas podrían bastarse a sí mismas y el producto de su
actividad bastaría para librar a sus miembros de la esclavitud
industrial. De hecho, se fundaron numerosos falansterios no
solamente en Francia, sino en los Estados Unidos de América, en
Rusia y en Inglaterra. A su muerte, sus discípulos se escindieron
en dos campos, y el arrollador avance de la civilización industrial
terminó con tales concentraciones económicas y autónomas, en las
que por espacio de algunos lustros se consiguió realizar un ideal
autárquico de carácter tecnológico y humanitario a un mismo
tiempo.
La iniciativa de Fourier -cuyo pensamiento fue profético en
muchos de sus aspectos- renace en nuestros días con los
|koljós soviéticos y los
|kibbutz israelitas. En todo
caso, lo que el pensador francés se proponía era organizar
micro-sociedades cuya estructura sirviera de modelo a las distintas
naciones y gobiernos del mundo.
Esto porque desconfiaba de las revoluciones y era, en realidad,
escéptico respecto de las teorías igualitarias de sus
contemporáneos.
C. EL PENSAMIENTO DE PIERRE-JOSEPH
PROUDHON
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) publicó sus principales obras
con posterioridad a la revolución de 1848. Pero su pensamiento se
formó antes de la industrialización francesa, cumplida durante la
época del Segundo Imperio, y es por lo tanto de carácter
pre-capitalista. Algunas de sus frases insurgentes -"Dios
es el mal", "La propiedad es un robo"-
produjeron escándalo. Pero lo cierto es que sus ideas, muy
contradictorias, contienen un innegable interés, al menos por lo
que dice al sistema mutual concebido por él para evitar la lucha de
clases.
A diferencia de Saint-Simon, Proudhon desconfía del Estado más
aún que de la democracia. Se opone a cualquier autoridad, ya sea
política o religiosa, pero es un fervoroso panegirista de la
igualdad: -"La igualdad de las condiciones, he aquí el
principio de las sociedades; la solidaridad universal, he aquí la
sanción de esta ley". Lo que quiere decir que no creía en
la igualdad política teórica, sino en la equivalencia de
oportunidades. En todo caso, Proudhon se esforzó por conciliar la
igualdad, tal como la concebía, con la libertad, y sostuvo que el
equilibrio entre la una y la otra sólo puede conseguirse mediante
el incremento del sentido de fraternidad entre los hombres. Surge
aquí su teoría de la "libertad compuesta" o
"libertad múltiple", que se confunde con la
solidaridad: -"Desde el punto de vista social, libertad y
solidaridad son términos idénticos; la libertad de cada cual
encuentra en la libertad de los demás no un límite, sino una ayuda.
El hombre más libre es el que tiene más relaciones con sus
semejantes".
Esta doctrina de la solidaridad conduce a Proudhon a formular
dos conclusiones de orden practico. Políticamente, el federalismo;
socialmente, el mutualismo. El estado es una federación de grupos,
diferentes por lo que dice a su naturaleza y a sus respectivas
finalidades o propósitos. El mutualismo, de otra parte, consiste en
un sistema de intercambios a virtud del cual los asociados se
garantizan un recíproco trueque de servicios: crédito por crédito,
verdad por verdad, libertad por libertad, propiedad por
propiedad.
En opinión de Proudhon, la justicia es la suprema virtud social.
El problema social es, ante todo, un problema moral. Cualquier
sistema de intercambio, por consiguiente, será bueno si se basa en
la justicia, que es "un sentimiento
revolucionario". De aquí el que declarara: -"Las
revoluciones son las sucesivas manifestaciones de la justicia en la
humanidad". Para Proudhon, la justicia consiste en el
respeto "espontáneamente sentido y recíprocamente
garantizado, de la libertad humana".
En su obra
|Historia de las ideas políticas, formula Jean
Touchard una lúcida enumeración de los puntos en que el pensamiento
de Proudhon coincide con el de Saint-Simon:
-"Proudhon se opuso con extremada violencia a los
saint-simonianos, especialmente a Enfantin, y juzgó sin indulgencia
a los partidarios de Fourier. Sin embargo, Proudhon no sería
posible sin Saint-Simon. He aquí algunos puntos de coincidencia
entre ambos: 1o. El Estado está destinado a disolverse en la
sociedad; 2o. La propiedad constituye la base de toda estructura
social, pero se encuentra en perpetua evolución; 3o. La sociedad
existe 'en acto' o sea en acción, esfuerzo y creación; 4o. La clase
obrera o proletaria (palabra ésta de Saint-Simon) se opone a la
clase de los propietarios ociosos; 5o. La nueva moral descansa
sobre el trabajo; 6o. El humanismo prometeico es el único que puede
conducir a la comprensión de la sociedad y de su destino, pero en
Saint-Simon este humanismo es
|panteísta, mientras que en
Proudhon es
|antiteísta".
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Jean Touchard:
|Obra cit., página 397.
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Con la ideología de los socialistas franceses se inicia el
proceso de paulatina integración de tres disciplinas que dicen
orden a la realidad histórica del hombre: la sociología, la
economía y la política.
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42
|
Jean Touchard:
|Obra cit., página 431.
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43
|
|Ibid., página 438.
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