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INDICE
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Capítulo VI
EL SISTEMA IDEALISTA DE GEORG
WILHELM RIEDRICH HEGEL
Jorge Federico Hegel (1770-1831) ha sido, después de Kant, el
pensador que en forma directa o indirecta ha ejercido mayor y más
prolongada influencia en el pensamiento moderno. Espíritu
enciclopédico y profundo, encontró una formulación básica del
evolucionismo filosófico, y explotó todos los horizontes del
pensamiento sistemático. Por lo que dice a su ubicación dentro del
mundo conceptual, fue un idealista trascendental, en cuanto para él
toda realidad es producto de la razón.
A. LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA Y
SUS TESIS CENTRALES
El pensamiento de Hegel llegó a su total maduración en la parte
final de su
|Enciclopedia de las ciencias filosóficas, al
igual que en su
|Filosofía del Derecho (1821). El sistema
hegeliano se divide en tres grandes ramas: a) La Lógica, o doctrina
de "la idea"; b) La Filosofía de la Naturaleza y
c) La Filosofía del Espíritu. Esta última a su turno, se subdivide
en cuatro disciplinas fundamentales: 1. Psicología; 2. Ética; 3.
Filosofía del Derecho, del Estado y de la Historia; 4. Filosofía de
la Religión.
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Como la razón gobierna el mundo, la historia universal se
realiza dentro de cauces y pautas "racionales".
Pero para Hegel la idea es lo verdadero, lo eterno, la realidad
misma. Existe un espíritu o idea universal que, en función de una
ática trascendental y justiciera, rige el acontecer. Instrumentos
de ese espíritu son los pueblos y las grandes personalidades. Sin
embargo, explicar la historia -según Hegel- consiste ante todo en
"descubrir las pasiones de los hombres, su genio, sus
fuerzas activas". Por lo demás, en cada una de las edades
del mundo, un pueblo conquista la hegemonía intelectual sobre los
demás, y así los cuatro estadios históricos de la humanidad han
sido el oriental, el griego, el romano y el germánico.
Cada estadio evoluciona según las leyes del "perpetuo
devenir". Y cada uno de ellos constituye la tesis del que
le sigue y la antítesis del que le precede. Esto resulta también
aplicable a los diversos períodos en que se subdivide cada uno de
tales estadios o grandes épocas históricas. No hay que olvidar que
este proceso, para Hegel, no es simplemente mecánico, precisamente
porque los medios de que el espíritu universal se sirve para
conseguir los fines del universo son las actividades de los pueblos
y los individuos. Además, el Estado es el presupuesto necesario de
toda interpretación racional de la historia: son los pueblos
organizados en Estados los que evolucionan hacia una finalidad
trascendente. A esto llama Hegel "la razón del
mundo".
Ahora bien: dicha "finalidad trascendental" no
es otra que la fusión o unión total de lo universal (la
"razón del mundo") con la conciencia individual.
Pero tal unión sólo es posible cuando el individuo se capta o
comprende a sí mismo, momento en que lo finito y lo infinito se
identifican. Este proceso ocurre en todas las "formas del
espíritu absoluto", que son el arte, la religión y la
filosofía. Pero la unión de lo universal y de la conciencia
individual debe entenderse, dentro del contexto del pensamiento
hegeliano y para los fines de la interpretación de la historia,
como la fusión del Estado y de la conciencia cultural, a la que
llama Hegel "espíritu del pueblo". Es algo así
como una armonía superior entre las formas de coexistencia social y
la idiosincrasia de cada pueblo, idiosincrasia en la que se revela
su destino.
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B. LA DIALÉCTICA HEGELIANA Y SUS
CONSECUENCIAS PARA LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA
Tal como escribe Engels, "en el sistema de Hegel todo
el universo de la naturaleza, de la historia y del espíritu se
describe como un proceso; es decir, como algo en constante
movimiento, en perpetuo cambio y evolución". Esta
|dialéctica dinámica de signo idealista se opone radicalmente
a una lógica estática y formal. Ante todo, Hegel afirma que el
principio de identidad es falso, porque es una simple abstracción:
todo A es A y no es A a un mismo tiempo. Por qué?
|Porque siendo
todavía lo que es, está dejando de ser lo que es para pasar a otro
estadio evolutivo. De donde no es el principio de identidad,
sino el de contradicción, la base misma del mundo orgánico y del
inorgánico. Finalmente, el principio de la exclusión del medio
carece de validez, ya que la contradicción es realidad y el término
medio aristotélico (solución "equitativa" entre
el exceso y el defecto) es irreal, porque toda realidad es tránsito
permanente.
La lógica hegeliana del movimiento podría condensarse en tres
postulados:
Primero. A no es siempre A, no es algo idéntico a sí mismo
porque se transforma,
|porque deviene;
Segundo. A' es A' y nos es A', es decir, que es y no es al mismo
tiempo, lo que quiere decir que toda unidad contiene contrarios: en
el seno de todo
fenómeno existe una contradicción que es necesario descubrir y que
constituye la esencia de la dialéctica, y
Tercero. A' y no A' devienen A", lo que equivale a
decir que la contradicción que existe dentro de la unidad se
resuelve o supera en un estadio o grado superior. Esta lucha
interna de afirmación y negación, tesis y antítesis, nos lleva a la
negación de la negación, o sea a la
|síntesis.
En
|La Ciencia de la Lógica escribió Hegel: -"La
contradicción es la raíz de toda vida y de todo movimiento. No es
sino en la medida en que una cosa contiene en sí misma el germen de
la contraria, nomo ella vive y se agita". Y añade que
donde no existe contradicción interna, el ser o la cosa mueren sin
llegar a devenir. Lo más importante, sin embargo, es que la
síntesis a que se llega por la oposición de los contrarios lleva en
sí misma una nueva contradicción, que al negarse a sí misma ha de
resolverse en una nueva síntesis, y así sucesivamente. Hegel llama
tesis a la afirmación,
|antítesis a la negación y
|síntesis a la negación de la negación. Esta es la célebre
|tríada hegeliana, que es una de las claves más valiosas para
la interpretación filosófica del acontecer histórico.
C. LAS IDEAS POLÍTICAS DE HEGEL Y
LAS CONSECUENCIAS DE SU DIALÉCTICA.
En el terreno de la política, y especialmente de la política
nacionalista, no puede Hegel superar la realidad de su tiempo y la
dimensión de su propio pueblo. Y fue así como sostuvo que el Estado
Prusiano y el sistema de la Santa Alianza constituían un orden
racional que se justificaba histórica y éticamente. En
contradicción con esta posición -y tal como lo advierte Messer-
Hegel formulaba como principio de la evolución histórica
"el progreso en la conciencia de la libertad". En
lo cual coincidió con las tesis y los ideales del liberalismo
político.
Por vía negativa, el pensamiento de Hegel influyó decisivamente
en la formulación de la dialéctica marxista, tal como lo veremos
adelante. Ocurre que, según los filósofos neo-materialistas, la
dialéctica hegeliana "adolece de un pecado
original", el haber sido formulada "al
revés", partiendo de la idea y no de "la
realidad". Es lo que censura Engels, precisamente, en su
obra
|El socialismo moderno: -" era idealista, es
decir, que las ideas de su cabeza no eran, para él, imágenes más o
menos abstractas de las cosas y de los fenómenos de la realidad,
sino que estas cosas y su desarrollo se le antojaban, por el
contrario, proyecciones realizadas de una 'idea', existente no se
sabe dónde antes del mundo. Esta visión lo trastrocaba todo y
volvía de revés completamente la concatenación del universo
(...)".
En
|El Capital, escribe Marx: -"Mi método
dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de
Hegel, sino que es, en todo y por todo, su reverso. Para Hegel, el
proceso del pensamiento -al que convierte bajo el nombre de idea en
sujeto con vida propia- es el demiurgo de lo real, y lo real la
forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es más que
lo material traducido y traspuesto a la cabeza del
hombre". Así, paradójicamente, el idealismo trascendental
de Hegel sirve de base, bien que invertido, al materialismo
dialéctico y al materialismo histórico. Porque los marxistas,
tomando su sistema evolucionista y aceptando la tríada eh que se
formula, llegan a conclusiones diametralmente opuestas a las del
ilustre pensador alemán.
***
La teoría del Estado, la del Derecho y la Filosofía de la
Historia constituyen partes del conjunto sistemático de la
filosofía hegeliana. Tesis centrales mediante las cuales se va
concatenando ese conjunto son las siguientes:
1) El desarrollo paulatino de la Idea hacia el
"espíritu universal" constituye la Historia en su
acepción filosófica y dinámica;
2) La Historia consiste, por consiguiente, en la creciente
plenitud del espíritu universal o "espíritu del
mundo", y en su captación por la conciencia del
hombre;
3) El "espíritu" no se desarrolla
arbitrariamente, sino de acuerdo con leyes conformes a su propia
naturaleza, leyes que son esencialmente lógicas;
4) La dialéctica es la ley del tal desarrollo, que consiste en
la superación de las antinomias, que se resuelven en un tercer
término que las supera de acuerdo con un ritmo de tres etapas:
tesis, antítesis y síntesis;
5) El individuo, sujeto pensante, se encuentra aprisionado su
propia subjetividad, en su deseo de ascender a lo universal, pero
aspira a un ideal moral; sin embargo, la Cínica encarnación
objetiva de la ética es el pueblo;
6) El espíritu de un pueblo (Volksgeist) es un fenómeno que
supera lo individual; el pueblo es una "organización
espiritual" única y diferente de las demás;
7) Como todo lo real es racional, la razón es la substancia de
la Historia; ningún acontecimiento es fortuito ni inútil, porque se
integra dentro de la "vida del pensamiento";
8) La Historia es la crónica del espíritu y describe o figura el
progreso de la libertad de la conciencia. La Razón que preside la
historia realiza sus fines utilizando las pasiones de los hombres,
que persiguen su propio interés pero que "producen algo
más, algo que no está en lo que hacen, pero que no estaba ni en su
conciencia ni en su intención";
9) Existe, pues, una meta por lo que dice a la Historia, una
finalidad trascendente, pero humana: la realización de lo que
constituye la esencia misma de la naturaleza, o sea la libertad; el
espíritu que actúa en la historia, por consiguiente, no es un
espíritu individual, sino el espíritu de un pueblo, de "un
todo concreto", de una colectividad que posee un
"espíritu racional";
10) En el decurso del acontecer histórico, se suceden los
pueblos rectores, y cada uno de éstos tiene solamente una
oportunidad para realizar su propia misión; ante el pueblo que se
encuentra en turno histórico, los demás carecen de derechos
(antecedente de la filosofía oficial del estado nazi);
11) El estado, en su acepción histórico-jurídica, es la esfera e
la que se concilian "lo universal" y "lo
particular": el Estado, tal como a la letra dice Hegel,
"es la realidad de la libertad concreta".
***
Derivando de las doctrinas de Hegel conclusiones generales y
normas conductivas para el historiador, escribe con acierto y
profundidad Nicolai Hartmann: -"La historia no es el
terreno de la felicidad. La justicia sólo se halla en lo objetivo
del acontecer universal. El individuo paga lo grande que produce
con su felicidad, su cuerpo y su vida. Sólo la posteridad lo ve
nimbado por la tragedia de su destino y conforme a su grandeza
(...) El historiador no debe querer ser más justo que el curso real
del acontecer universal que pretende concebir. La historia, con lo
que en ella hay de justo, es la gran justicia, aunque en ella no se
justifique la tragedia del destino individual o la del pueblo
singular. Por trascenderse constantemente a sí misma y por
encontrar, hasta en lo aparentemente indiferente de la acción
privada, los medios de alcanzarse a sí misma es, al mismo tiempo,
historia universal y juicio universal". (Cf. Nicolai
Hartmann:
|La filosofía del idealismo alemán. Trad. española.
Tomo II, páginas 458-478. Editorial Suramericana. Buenos Aires,
1960).
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Entre las obras de Hegel traducidas al español figuran las
siguientes:
|Enciclopedia de las ciencias filosóficas, 3 vol.
trad. de Eduardo Ovejero y Maury. Madrid, 1918;
|Filosofía del
espíritu, 2 vol. Trad. de Eduardo Barriobero y Herrán. Jorro,
editor. Madrid, 1907;
|Estética. Trad. de H. Giner de los
Rios. Jorro, editor. Madrid, 1908;
|Fenomenología del espíritu.
Prólogo e introducción.
|El saber absoluto. Trad. de
Xavier Subiri. Revista de Occidente. Madrid, 1935;
|Filosofía del
Derecho. Introducción: La eticidad. Trad. de F.E.G. Vicent.
Revista de Occidente. Madrid, 1935;
|Filosofía de la historia
universal. Trad. de José Gaos. Revista de Occidente. Madrid,
1928.
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-"La moralidad subjetiva se ocupa de la conciencia
subjetiva, que puede hallarse en conflicto con las fuerzas
objetivas y subordinarse a ellas en una unidad superior. La
moralidad objetiva trata de las instituciones ético-legales:
familia, sociedad, Estado. Hegel ha tratado con mucha atención
estas últimas, especialmente el Estado, con su organización y sus
poderes (su ideal político era la monarquía constitucional
hereditaria con un poder fuerte). En el Estado encontraba una
realización de la razón universal humana. El establecimiento del
Estado perfecto, en el que la voluntad del individuo se halla en
perfecto acuerdo con la voluntad general y que, por lo tanto,
representa la libertad perfecta, es el fin de la historia
universal, que no es otra cosa que la historia del progreso de la
conciencia de la libertad". Ludwig Busse:
|Concepción
del Universo según los grandes filósofos modernos. Trad.
española. Editorial Labor, S.A. Barcelona, 1933. Página 159.
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