INDICE




Una Filosofía Proyectiva
Del Autor Al Lector
Parte Primera: Breve Panorama de la Historia de la Filosofía
Parte Primera: La Filosofía Griega
Parte Primera: La Filosofía Medieval
Parte Primera: La Filosofía del Renacimiento
Parte Primera: La Fundamentación de las Ciencias Naturales Modernas
Parte Primera: El Período de los Grandes Sistemas Fundamentales
Parte Primera: El Período del Iluminismo (Siglos XVII - XVIII)
Parte Primera: La Filosofía Crítica de Immanuel Kant
Parte Primera: Nacionalismo, Idealismo y Pesimismo en Alemania
Parte Primera: La Filosofía Anglosajona
Parte Primera: La Filosofía Francesa del Siglo XIX
Parte Primera: La Moderna Filosofía Germánica
Parte Primera: La Filosofía Contemporánea
Parte Segunda: Breve Panorama de la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: De San Agustín al Renacimiento
Parte Segunda: De Bodin a Rousseau
Parte Segunda: Las Ideas de Gianbattista Vico
Parte Segunda: La Filosofía Jurídica Francesa
Parte Segunda: Los Aportes Alemanes, de Herder a Schelling
Parte Segunda: El Sistema Idealista de Georg Friedrich Hegel
Parte Segunda: Los Utopistas del Socialismo Francés
Parte Segunda: La Incidencia de la Sociología en la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Interpretación Heróica de la Historia
Parte Segunda: El Evolucionismo y la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Concepción Materialista de la Historia
Parte Segunda: Los Desarrollos Políticos de Lenin y de Trotsky
Parte Segunda: Otras Proyecciones del Pensamiento Alemán sobre la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: Las Tesis de Benedetto Croce
Parte Segunda: El Pensamiento Cristiano de Nicolás Berdiaeff
Parte Segunda: La Filosofía Contemporánea de la Historia
Capítulo V

LOS APORTES ALEMANES, DE HERDER A SCHELLING

Los pensadores alemanes Johann Gottfried Herder, Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Schelling fueron mentalidades muy representativas del período que en la cultura de su país se conoce con el nombre de |Sturm und Drang, que corresponde a los comienzos y al florecimiento inicial del romanticismo. Herder nace en 1744; Schelling fallece en 1854: sus obras, de consiguiente, abarcan aproximadamente un siglo en el panorama de la filosofía europea y son índices de la corriente idealista, bien que Herder se ubicara inicialmente dentro de los tendencias de la |Aufklarung.

A. LAS IDEAS DE JOHANN GOTTFRIED HERDER

Herder nació en 1744 y murió en 1803. En Koenisberg, durante sus estudios universitarios, experimentó la influencia de Kant Hacia 1767 se hace amigo de Lessing y conoce posteriormente a Goethe. Cuatro años m tarde, se suma con entusiasmo al movimiento renovador del |Sturm und Drang y en 1766 obtiene, gracias a la influencia de Goethe, el cargo de superintendente de la corte de Weimar, donde permanece el resto de su vida. Entre los años de 1784 y 1791, Herder publicó su obra m significativa: |Ideas para la filosofía de la historia de la humanidad.

Para este pensador, el concepto de "humanidad" tiene un valor supremo y se identifica con e del sentido de la historia y con la forma del acontecer humano. Dicho en otra forma, la "humanidad" representa el verdadero contenido de la historia humana. Herder formula, influído por la idea de una "ciencia natural", tres "leyes naturales" sobre el decurso histórico. Estas "leyes", bastante difíciles de comprender -en cuanto se formulan en función de un subjetivismo metafísico- son las siguientes:

1. Según el "modo de funcionar de sus fuerzas", en cada cosa se encuentra un "estado de inercia" (equilibrio) que se basa en un respectivo "estado de perfección" o sea en un "máximum o mínimum de perfección". Se trata, al parecer de un equilibrio de fuerzas inmanentes, en lo que consistirá dicho "estado de perfección";

2. En el máimo de perfección de las cosas compuestas, pero limitadas, radica su belleza, "estado" gracias a que pueden conseguirse grandes efectos con medios limitados;

3. Si un ser, o un "sistema de cosas", sale de su estado de "inercia" o equilibrio, vuelve a él a virtud de a misma fuerza que lo anima, y a través de una serie más o menos prolongada de oscilaciones.

Ahora bien: tanto en su conjunto como en los individuos que las componen, todas las sociedades y naciones constituyen sistemas naturales "verdaderos", en los que se conjugan diversas "fuerzas vitales". De lo anterior, se deducen dos consecuencias: a) En las distintas épocas y por lo que dice a los distintos pueblos, el máximum de perfección, o de equilibrio, coincide con formas de gobierno desarrolladas también al máximum, bien que tal perfección no se encuentre en otros aspectos de la realidad cultura; b) La evolución de una cultura puede "ser perfecta" y constituir un modelo eterno. Todas las culturas "deben desaparecer", pero el péndulo oscilante de la historia, conforme a la tercera "ley histórica" antes enunciada, volverá hacia ellas.

como puede verse, la filosofía de Herder es optimista e involucra la idea del progreso. Pero es contradictoria en sus términos, toda vez que el máximum de perfección es el máximum de equilibrio, o sea de inercia. -"La |idea del progreso, explica Thyssen. se convierte en una creencia en el progreso, que abarca la totalidad de la naturaleza y aún del más allá". | 33 Es así como nace una "religión del progreso", de raíz evolucionista, y en la que se confunde -modificándose- las ideas de San Agustín y las de Leibniz; el reino de la humanidad es, para Herder, "la verdadera ciudad de Dios en la tierra". Lo anterior no significa que Herder adoptara un punto de vista propiamente racionalista: por el contrario, a más de revelar la estrecha relación que existe entre la "naturaleza" (el medio ambiente físico) y la evolución cultural de la especie humana, su propósito es el de mostrar la historia como una especie de escenario "de la actividad de Dios", como "la revelación de Dios en la naturaleza". Por lo demás, en el progreso de la humanidad radica su razón de ser, su principio justificativo.

A. LAS IDEAS DE JOHANN GOTTLIEB FICHTE

Johann Gottlieb Fichte nació en 1762 y falleció en 1814. Dentro del panorama del pensamiento alemán, su influencia fue mucho más dilatada que la de Herder, lo que en parte se explica por su posición política nacionalista, enfrentada a la política imperial de Napoleón Bonaparte. Estudió Fichte en las universidades de Jena y de Leipzig. fue estimulado por Kant y en 1794 es nombrado catedrático de filosofía en la primera de las citadas instituciones docentes. Sus últimos años transcurrieron en Berlín.

Fichte no consagró una obra especial al estudio de la filosofía de la historia. Al respecto, sus ideas deben espigarse a través de varios de sus libros y especialmente en los |Caracteres de la edad contemporánea (1804-1805) y en sus |Discursos a la nación alemana (1807). Fichte parte del principio de que entre las tareas supremas del hombre figura la indagación del desarrollo futuro de la humanidad. La época presente es un episodio de la conexión histórica de los individuos respecto del |Estado, y de los pueblos respecto de la |Humanidad. Además lo fundamental de una posible filosofía de a historia radica para Fichte en la ética: tal disciplina debe proporcionar una indispensable orientación moral para el obrar y debe constituir una espiración básica de todas las colectividades humanas, tal como explica Nicolai Hartmann. | 34

En los |Caracteres de la edad contemporánea inquiere Fichte cuál es el signo y la ubicación de la edad presente dentro del desarrollo de la humanidad. Y se pregunta qué épocas la preceden y cuáles tienen que seguirle, al igual que si la historia es el producto de un ciego acontecer "que tiende al infinito" o, por el contrario, existe una meta que todo lo explica. Afirma Fichte, al respecto, que el sentido de toda existencia es la realización de la libertad, lo que constituye también al sentido del desarrollo humano. La historia es un ascenso, un progreso dentro del cual se van dilatando las perspectivas racionales del hombre. El proceso se inicia en un estadio de inocencia, conduce a otro de pecaminosidad y, en último término, asciende -superándose- al plano de la racionalidad consciente.

Este proceso, sin embargo, consta de cinco etapas: la primera es de total armonía "paradisíaca" y en ella la razón es apenas un "instinto racional": la segunda se caracteriza por una incipiente autoconciencia y la ley se admite o entiende como un mandato imperativo; la tercera corresponde al rechazo conciente de la coerción, de la ley, rechazo en que la razón no interviene y en que desaparece por completo la antigua armonía; la cuarta corresponde a la meditación de los fines específicos de la humanidad, cuando la razón comienza a entenderse a sí misma y el hombre aprende poco a poco a dominar su egoísmo; la quinta, finalmente, será una etapa de signo esencialmente racional en la que el hombre, plenamente consciente, "domina en libertad" y vive de acuerdo "con sus fines eternos". Fichte no pretendió que este esquema coincidiera siempre con el del desarrollo histórico de toda la humanidad. De aquí el carácter totalmente idealista de su visión del desarrollo histórico.

C. LAS IDEAS DE FRIEDRICH WILHELM SCHELLING

Friedrich Wilhelm Schelling (1775-1854) estudió en Tubinga con Holderlin y Hegel. A fines del siglo XVIII era ya profesor de la Universidad de Jena y había ingresado en el círculo romántico de Tieck, Novalis y los hermanos Schlegel. Más tarde, fue catedrático en Munich y en Berlín. En sus últimos años se consagró al estudio de la filosofía y de la religión. Como anota Julián Marías, la evolución de su pensamiento filosófico se cumplió en cuatro etapas, en las que se preocupó -respectivamente- de establecer un sistema de la |naturaleza y el espíritu, un sistema de la |libertad y, finalmente, un sistema de |filosofía religiosa positiva. | 35

1. La naturaleza y el espíritu

Los planteamientos fundamentales del primer sistema filosófico de Schelling se contienen esencialmente en sus obras |Del yo como principio de la filosofía (1795) e |Ideas para una filosofía de la naturaleza (1797). Afirma entonces que la naturaleza es una inteligencia "en estado de devenir", algo de carácter espiritual que aspira al ser y llega a él. El espíritu se identifica con la naturaleza, y de esta identificación son índices "el organismo vivo" y "la obra de arte". Existe un elemento absoluto, no condicionado, que se revela en la historia, en el arte y en la religión. Algo así como un "espíritu universal y unificador".

2. Identidad de naturaleza y espíritu

Esta nueva etapa del pensamiento de Schelling es un desarrollo sistemático de la anterior. La identidad entre naturaleza y espíritu se descubre gracias a una intuición espiritual cuya índole supera el análisis racional. Por este camino llega Schelling al panteísmo, tal como puede verse en sus obras más importantes: el |Sistema del idealismo trascendental (1800) y la |Exposición de un sistema de filosofía (1802). Como dice Julián Marías, el substratum de la argumentación de Schelling, a este respecto, se puede formular así: el sér es idéntico consigo mismo y como "la nada es nada", no puede haber tránsito de la nada (lo inexistente) al sér (lo existente); de donde no es posible la creación, porque lo que existe es eterno y no ha tenido principio, por lo cual se confunde con Dios.

3. El sistema de la libertad

En su obra Sobre la esencia de la libertad humana (1809), Schelling explica la realidad como un proceso evolutivo que se desarrolla en estadios sucesivos. La naturaleza alcanza así, al término de tal proceso, su nivel más elevado, que no es otra cosa que la libertad humana. Esta tesis, esencialmente romántica, podría enunciarse también diciendo que la historia de la humanidad no es otra cosa que una marcha, un ascenso hacia la libertad. Y esta es, precisamente, la contribución más importante de Schelling a la filosofía de la historia, así no parezca estar muy de acuerdo con la actual situación del mundo, en que el Estado absorbe cada vez más al individuo, no solamente en los países socialistas, sino en los llamados "democráticos".

4. La filosofía de la religión

En sus últimos años, Schelling se aproximó a la religión cristiana y partiendo de una base teísta, que se funda en la idea de la libertad humana, examina los contenidos últimos de toda religión, concediendo especial importancia a la mitología, es decir, a los estadios primitivos y "simbólicos" de la religiosidad humana. Esta última fase de su pensamiento se contiene fundamentalmente en su |Filosofía de la mitología y la revelación (1841).

Como observa Thyssen, | 36 para Schelling la historia es "un organismo", un "sistema de épocas". Y, además, una especie de "naturaleza segunda", en que el acontecer se presenta en un grado o nivel espiritual superior. | 37 -"La historia, escribió Schelling, es la potencia superior de la naturaleza por cuanto expresa en lo ideal lo que ésta expresa en lo real".- Dentro de este "estado potencial superior" que es en esencia la historia, incluye Schelling la formación y estructuración del Estado. Recuérdese, finalmente, que los aportes de este pensador a la filosofía de la historia no se encuentran en una sola de sus obras, sino que hay que deducirlos del oscuro contexto de todas ellas.

33 Johannes Thyssen: |Obra cit., página 81.
34 Nicolai Hartmann: |La filosofía del idealismo alemán. Trad. española. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1960. Tomo I, páginas 148-155. Es ésta una obra básica para la comprensión del pensamiento de Fichte, Schleiermacher y Hegel, a quien está totalmente consagrado el Tomo II.
35 En el siguiente esquema, seguimos la luminosa exposición de Julián Marías. Cf. su |Historia de la Filosofía y de la Ciencia, escrita en colaboración con Pedro Laín Entralgo y varias veces citada en la primera parte de la presente obra.
36 Johannes Thyssen: |Obra cit., páginas 86-92.
37 -"Nada puede revelarse más que en su contrario y, por lo tanto, la bondad de Dios sólo puede manifestarse en el mal. Ahora resulta clara la significación de la Historia: en ella ha de lograrse la superación de la voluntad individual por la universal. Pero como la voluntad individual no puede ser sencillamente aniquilada, su superación sólo es posible recogiendo en sí la voluntad universal y volviendo libre y conscientemente a aquella subordinación que en la naturaleza rige de modo necesario e inconsciente. Así, el fin de la historia de la humanidad -que sin duda se encuentra en una infinita lejanía- es la vuelta del mundo a Dios, y con ella el retorno de Dios a sí mismo, su perfecta autorrevelación". Augusto Messer: |Obra cit., Tomo III, página 181.

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