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INDICE
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Capítulo V
LOS APORTES ALEMANES, DE HERDER A
SCHELLING
Los pensadores alemanes Johann Gottfried Herder, Johann Gottlieb
Fichte y Friedrich Wilhelm Schelling fueron mentalidades muy
representativas del período que en la cultura de su país se conoce
con el nombre de
|Sturm und Drang, que corresponde a los
comienzos y al florecimiento inicial del romanticismo. Herder nace
en 1744; Schelling fallece en 1854: sus obras, de consiguiente,
abarcan aproximadamente un siglo en el panorama de la filosofía
europea y son índices de la corriente idealista, bien que Herder se
ubicara inicialmente dentro de los tendencias de la
|Aufklarung.
A. LAS IDEAS DE JOHANN GOTTFRIED
HERDER
Herder nació en 1744 y murió en 1803. En Koenisberg, durante sus
estudios universitarios, experimentó la influencia de Kant Hacia
1767 se hace amigo de Lessing y conoce posteriormente a Goethe.
Cuatro años m tarde, se suma con entusiasmo al movimiento renovador
del
|Sturm und Drang y en 1766 obtiene, gracias a la
influencia de Goethe, el cargo de superintendente de la corte de
Weimar, donde permanece el resto de su vida. Entre los años de 1784
y 1791, Herder publicó su obra m significativa:
|Ideas para la
filosofía de la historia de la humanidad.
Para este pensador, el concepto de "humanidad"
tiene un valor supremo y se identifica con e del sentido de la
historia y con la forma del acontecer humano. Dicho en otra forma,
la "humanidad" representa el verdadero contenido
de la historia humana. Herder formula, influído por la idea de una
"ciencia natural", tres "leyes
naturales" sobre el decurso histórico. Estas
"leyes", bastante difíciles de comprender -en
cuanto se formulan en función de un subjetivismo metafísico- son
las siguientes:
1. Según el "modo de funcionar de sus
fuerzas", en cada cosa se encuentra un "estado de
inercia" (equilibrio) que se basa en un respectivo
"estado de perfección" o sea en un
"máximum o mínimum de perfección". Se trata, al
parecer de un equilibrio de fuerzas inmanentes, en lo que
consistirá dicho "estado de perfección";
2. En el máimo de perfección de las cosas compuestas, pero
limitadas, radica su belleza, "estado" gracias a
que pueden conseguirse grandes efectos con medios limitados;
3. Si un ser, o un "sistema de cosas", sale de
su estado de "inercia" o equilibrio, vuelve a él
a virtud de a misma fuerza que lo anima, y a través de una serie
más o menos prolongada de oscilaciones.
Ahora bien: tanto en su conjunto como en los individuos que las
componen, todas las sociedades y naciones constituyen sistemas
naturales "verdaderos", en los que se conjugan
diversas "fuerzas vitales". De lo anterior, se
deducen dos consecuencias: a) En las distintas épocas y por lo que
dice a los distintos pueblos, el máximum de perfección, o de
equilibrio, coincide con formas de gobierno desarrolladas también
al máximum, bien que tal perfección no se encuentre en otros
aspectos de la realidad cultura; b) La evolución de una cultura
puede "ser perfecta" y constituir un modelo
eterno. Todas las culturas "deben desaparecer",
pero el péndulo oscilante de la historia, conforme a la tercera
"ley histórica" antes enunciada, volverá hacia
ellas.
como puede verse, la filosofía de Herder es optimista e
involucra la idea del progreso. Pero es contradictoria en sus
términos, toda vez que el máximum de perfección es el máximum de
equilibrio, o sea de inercia. -"La
|idea del
progreso, explica Thyssen. se convierte en una creencia en el
progreso, que abarca la totalidad de la naturaleza y aún del más
allá".
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Es así como nace una "religión del progreso", de
raíz evolucionista, y en la que se confunde -modificándose- las
ideas de San Agustín y las de Leibniz; el reino de la humanidad es,
para Herder, "la verdadera ciudad de Dios en la
tierra". Lo anterior no significa que Herder adoptara un
punto de vista propiamente racionalista: por el contrario, a más de
revelar la estrecha relación que existe entre la
"naturaleza" (el medio ambiente físico) y la
evolución cultural de la especie humana, su propósito es el de
mostrar la historia como una especie de escenario "de la
actividad de Dios", como "la revelación de Dios
en la naturaleza". Por lo demás, en el progreso de la
humanidad radica su razón de ser, su principio justificativo.
A. LAS IDEAS DE JOHANN GOTTLIEB
FICHTE
Johann Gottlieb Fichte nació en 1762 y falleció en 1814. Dentro
del panorama del pensamiento alemán, su influencia fue mucho más
dilatada que la de Herder, lo que en parte se explica por su
posición política nacionalista, enfrentada a la política imperial
de Napoleón Bonaparte. Estudió Fichte en las universidades de Jena
y de Leipzig. fue estimulado por Kant y en 1794 es nombrado
catedrático de filosofía en la primera de las citadas instituciones
docentes. Sus últimos años transcurrieron en Berlín.
Fichte no consagró una obra especial al estudio de la filosofía
de la historia. Al respecto, sus ideas deben espigarse a través de
varios de sus libros y especialmente en los
|Caracteres de la
edad contemporánea (1804-1805) y en sus
|Discursos a la
nación alemana (1807). Fichte parte del principio de que entre
las tareas supremas del hombre figura la indagación del desarrollo
futuro de la humanidad. La época presente es un episodio de la
conexión histórica de los individuos respecto del
|Estado, y
de los pueblos respecto de la
|Humanidad. Además lo
fundamental de una posible filosofía de a historia radica para
Fichte en la ética: tal disciplina debe proporcionar una
indispensable orientación moral para el obrar y debe constituir una
espiración básica de todas las colectividades humanas, tal como
explica Nicolai Hartmann.
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En los
|Caracteres de la edad contemporánea inquiere
Fichte cuál es el signo y la ubicación de la edad presente dentro
del desarrollo de la humanidad. Y se pregunta qué épocas la
preceden y cuáles tienen que seguirle, al igual que si la historia
es el producto de un ciego acontecer "que tiende al
infinito" o, por el contrario, existe una meta que todo lo
explica. Afirma Fichte, al respecto, que el sentido de toda
existencia es la realización de la libertad, lo que constituye
también al sentido del desarrollo humano. La historia es un
ascenso, un progreso dentro del cual se van dilatando las
perspectivas racionales del hombre. El proceso se inicia en un
estadio de inocencia, conduce a otro de pecaminosidad y, en último
término, asciende -superándose- al plano de la racionalidad
consciente.
Este proceso, sin embargo, consta de cinco etapas: la primera es
de total armonía "paradisíaca" y en ella la razón
es apenas un "instinto racional": la segunda se
caracteriza por una incipiente autoconciencia y la ley se admite o
entiende como un mandato imperativo; la tercera corresponde al
rechazo conciente de la coerción, de la ley, rechazo en que la
razón no interviene y en que desaparece por completo la antigua
armonía; la cuarta corresponde a la meditación de los fines
específicos de la humanidad, cuando la razón comienza a entenderse
a sí misma y el hombre aprende poco a poco a dominar su egoísmo; la
quinta, finalmente, será una etapa de signo esencialmente racional
en la que el hombre, plenamente consciente, "domina en
libertad" y vive de acuerdo "con sus fines
eternos". Fichte no pretendió que este esquema coincidiera
siempre con el del desarrollo histórico de toda la humanidad. De
aquí el carácter totalmente idealista de su visión del desarrollo
histórico.
C. LAS IDEAS DE FRIEDRICH WILHELM
SCHELLING
Friedrich Wilhelm Schelling (1775-1854) estudió en Tubinga con
Holderlin y Hegel. A fines del siglo XVIII era ya profesor de la
Universidad de Jena y había ingresado en el círculo romántico de
Tieck, Novalis y los hermanos Schlegel. Más tarde, fue catedrático
en Munich y en Berlín. En sus últimos años se consagró al estudio
de la filosofía y de la religión. Como anota Julián Marías, la
evolución de su pensamiento filosófico se cumplió en cuatro etapas,
en las que se preocupó -respectivamente- de establecer un sistema
de la
|naturaleza y el espíritu, un sistema de la
|libertad y, finalmente, un sistema de
|filosofía religiosa
positiva.
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1. La naturaleza y el espíritu
Los planteamientos fundamentales del primer sistema filosófico
de Schelling se contienen esencialmente en sus obras
|Del yo como
principio de la filosofía (1795) e
|Ideas para una filosofía
de la naturaleza (1797). Afirma entonces que la naturaleza es
una inteligencia "en estado de devenir", algo de
carácter espiritual que aspira al ser y llega a él. El espíritu se
identifica con la naturaleza, y de esta identificación son índices
"el organismo vivo" y "la obra de
arte". Existe un elemento absoluto, no condicionado, que
se revela en la historia, en el arte y en la religión. Algo así
como un "espíritu universal y unificador".
2. Identidad de naturaleza y
espíritu
Esta nueva etapa del pensamiento de Schelling es un desarrollo
sistemático de la anterior. La identidad entre naturaleza y
espíritu se descubre gracias a una intuición espiritual cuya índole
supera el análisis racional. Por este camino llega Schelling al
panteísmo, tal como puede verse en sus obras más importantes: el
|Sistema del idealismo trascendental (1800) y la
|Exposición de un sistema de filosofía (1802). Como dice
Julián Marías, el substratum de la argumentación de Schelling, a
este respecto, se puede formular así: el sér es idéntico consigo
mismo y como "la nada es nada", no puede haber
tránsito de la nada (lo inexistente) al sér (lo existente); de
donde no es posible la creación, porque lo que existe es eterno y
no ha tenido principio, por lo cual se confunde con Dios.
3. El sistema de la libertad
En su obra Sobre la esencia de la libertad humana (1809),
Schelling explica la realidad como un proceso evolutivo que se
desarrolla en estadios sucesivos. La naturaleza alcanza así, al
término de tal proceso, su nivel más elevado, que no es otra cosa
que la libertad humana. Esta tesis, esencialmente romántica, podría
enunciarse también diciendo que la historia de la humanidad no es
otra cosa que una marcha, un ascenso hacia la libertad. Y esta es,
precisamente, la contribución más importante de Schelling a la
filosofía de la historia, así no parezca estar muy de acuerdo con
la actual situación del mundo, en que el Estado absorbe cada vez
más al individuo, no solamente en los países socialistas, sino en
los llamados "democráticos".
4. La filosofía de la religión
En sus últimos años, Schelling se aproximó a la religión
cristiana y partiendo de una base teísta, que se funda en la idea
de la libertad humana, examina los contenidos últimos de toda
religión, concediendo especial importancia a la mitología, es
decir, a los estadios primitivos y "simbólicos"
de la religiosidad humana. Esta última fase de su pensamiento se
contiene fundamentalmente en su
|Filosofía de la mitología y la
revelación (1841).
Como observa Thyssen,
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36
para Schelling la historia es "un
organismo", un "sistema de épocas". Y,
además, una especie de "naturaleza segunda", en
que el acontecer se presenta en un grado o nivel espiritual
superior.
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-"La historia, escribió Schelling, es la potencia superior
de la naturaleza por cuanto expresa en lo ideal lo que ésta expresa
en lo real".- Dentro de este "estado potencial
superior" que es en esencia la historia, incluye Schelling
la formación y estructuración del Estado. Recuérdese, finalmente,
que los aportes de este pensador a la filosofía de la historia no
se encuentran en una sola de sus obras, sino que hay que deducirlos
del oscuro contexto de todas ellas.
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Johannes Thyssen:
|Obra cit., página 81.
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Nicolai Hartmann:
|La filosofía del idealismo alemán.
Trad. española. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1960. Tomo I,
páginas 148-155. Es ésta una obra básica para la comprensión del
pensamiento de Fichte, Schleiermacher y Hegel, a quien está
totalmente consagrado el Tomo II.
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En el siguiente esquema, seguimos la luminosa exposición de
Julián Marías. Cf. su
|Historia de la Filosofía y de la
Ciencia, escrita en colaboración con Pedro Laín Entralgo y
varias veces citada en la primera parte de la presente obra.
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36
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Johannes Thyssen:
|Obra cit., páginas 86-92.
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-"Nada puede revelarse más que en su contrario y, por
lo tanto, la bondad de Dios sólo puede manifestarse en el mal.
Ahora resulta clara la significación de la Historia: en ella ha de
lograrse la superación de la voluntad individual por la universal.
Pero como la voluntad individual no puede ser sencillamente
aniquilada, su superación sólo es posible recogiendo en sí la
voluntad universal y volviendo libre y conscientemente a aquella
subordinación que en la naturaleza rige de modo necesario e
inconsciente. Así, el fin de la historia de la humanidad -que sin
duda se encuentra en una infinita lejanía- es la vuelta del mundo a
Dios, y con ella el retorno de Dios a sí mismo, su perfecta
autorrevelación". Augusto Messer:
|Obra cit., Tomo
III, página 181.
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