INDICE




Una Filosofía Proyectiva
Del Autor Al Lector
Parte Primera: Breve Panorama de la Historia de la Filosofía
Parte Primera: La Filosofía Griega
Parte Primera: La Filosofía Medieval
Parte Primera: La Filosofía del Renacimiento
Parte Primera: La Fundamentación de las Ciencias Naturales Modernas
Parte Primera: El Período de los Grandes Sistemas Fundamentales
Parte Primera: El Período del Iluminismo (Siglos XVII - XVIII)
Parte Primera: La Filosofía Crítica de Immanuel Kant
Parte Primera: Nacionalismo, Idealismo y Pesimismo en Alemania
Parte Primera: La Filosofía Anglosajona
Parte Primera: La Filosofía Francesa del Siglo XIX
Parte Primera: La Moderna Filosofía Germánica
Parte Primera: La Filosofía Contemporánea
Parte Segunda: Breve Panorama de la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: De San Agustín al Renacimiento
Parte Segunda: De Bodin a Rousseau
Parte Segunda: Las Ideas de Gianbattista Vico
Parte Segunda: La Filosofía Jurídica Francesa
Parte Segunda: Los Aportes Alemanes, de Herder a Schelling
Parte Segunda: El Sistema Idealista de Georg Friedrich Hegel
Parte Segunda: Los Utopistas del Socialismo Francés
Parte Segunda: La Incidencia de la Sociología en la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Interpretación Heróica de la Historia
Parte Segunda: El Evolucionismo y la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Concepción Materialista de la Historia
Parte Segunda: Los Desarrollos Políticos de Lenin y de Trotsky
Parte Segunda: Otras Proyecciones del Pensamiento Alemán sobre la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: Las Tesis de Benedetto Croce
Parte Segunda: El Pensamiento Cristiano de Nicolás Berdiaeff
Parte Segunda: La Filosofía Contemporánea de la Historia
Capítulo III

LAS IDEAS DE GIANBATTISTA VICO

Gianbattista Vico nació en Nápoles el 23 de junio de 1668 y falleció en la misma ciudad a comienzos de 1744. Historiógrafo y jurisconsulto ilustre, estudió porfiadamente las obras de los clásicos griegos y latinos y en 1725 publicó sus |Principi di una Scienza nuova intorno ah commune natura delle nazione, que reeditó, con substanciales modificaciones, poco antes de morir. Esta obra maestra, de la que surge el contexto de la moderna filosofía de la historia, sólo comenzó a ser conocida en Europa hacia 1827, cuando Michelet la tradujo abreviadamente bajo el título de |Principios de la filosofía de la historia.

A. LO NUEVO Y LO VIEJO EN LA "SCIENZA NUOVA"

Se ha observado que si el nombre de "Filosofía de la Historia" se debe a Voltaire, tal disciplina proviene de Vico. Este jurista, católico fervoroso, consideró que la providencia divina era "el fundamento" de la historia, lo cual no le condujo a la concepción teológica del acontecer humano, como había sido el caso de San Agustín. "El mundo histórico, declaró, fue hecho por hombres y por eso pueden ser encontrados sus principios en las modificaciones de nuestro propio espíritu". Hasta aquí, e inclusive en lo que respecta a la teoría de los ciclos o retornos, el pensamiento de Vico -desde luego- no es completamente original.

Donde Vico comienza a serlo es al formular la observación de que a tiempo que los filósofos han investigado siempre la naturaleza, lo que no ha sido creado por los hombres, han descuidado totalmente lo relativo "al mundo de las naciones, al mundo histórico". Su propósito será, por consiguiente, construir "un arte nuevo" de índole crítica, o sea "una teoría de todo lo que depende de la voluntad humana, tal como la historia de lenguas, de las costumbres y los acontecimientos". Se trata de encontrar "el plan de una historia eterna e ideal de todos los pueblos". Vico encuentra en los mitos primitivos la clave para la comprensión de esta "historia eterna", es decir, de un acontecer que se repite cíclicamente.

Vico recuerda que los antiguos egipcios distinguían tres edades dentro de las cuales transcurre, precisamente, esa "historia eterna": la edad de los dioses, la de los héroes y la de los hombres. En la primera, éstos se dejaban guiar por oráculos, como que sabían que se encontraban bajo la voluntad divina; en la de los héroes, se llegaba a la "república aristocrática" y en la de los hombres -"la humanidad"- primero a la república libre y popular y por fin a la monarquía. En todo caso, lo importante es que para Vico los mitos contienen significados divinos y heróicos: mitos y leyendas constituyen la historia primitiva de los pueblos, historia "metafísicamente verdadera".

Lo esencial, sin embargo, es que "el estilo" del decurso evolutivo de las tres edades es el mismo en los distintos pueblos. Así "primero estaban los bosques, luego las chozas, después las ciudades y por último las academias" y los inventos se refieren "primero a lo necesario, luego a lo útil, lo cómodo y lo agradable y, finalmente, al lujo pernicioso". Hay un nacer y progresar de las culturas concomitante en las distintas naciones, de donde Vico puede establecer paralelismos históricos muy sugestivos entre pueblos totalmente alejados entre sí.

El aporte fundamental y la esencia del pensamiento de Vico ha sido felizmente formulado por Bertrand Russell: "En cuanto a la historia, obra del hombre, Vico sostiene que puede alcanzarse el más alto grado de certidumbre. Piensa que al historiador le es posible descubrir las leyes generales del proceso histórico y explicar porqué las cosas se han producido en la forma como se han producido y continuarán presentándose en forma previsible. No afirma que pueden predecirse mecánicamente y en todos sus detalles, sino que las amplias corrientes del acaecer histórico pueden ser cognoscibles de manera general". | 28

B. EL GOBIERNO PROVIDENCIAL DEL MUNDO

Es claro que la mentalidad católica de Vico le impedía negar la intervención divina en los asuntos humanos. Pero esto no quiere decir que, en lo relativo a la historia de la humanidad, fuera un providencialista a la manera de San Agustín o Bossuet. Para el, la providencia divina se manifiesta, cabalmente, en que no usa "la fuerza de leyes tiránicas, sino las naturales costumbres de los hombres" para que la humanidad adopte las formas de gobierno más apropiadas y para que evolucione continuamente. La formulación de esta tesis se hace más clara, pero más paradójica y contradictoria, cuando escribe Vico que la providencia de Dios conduce a los hombres, contra las propias intenciones de éstos, a través del curso de la historia, curso que obedece a la ley del flujo y el reflujo.

Solo que esta intervención divina, con ser en cierto modo indirecta, no impide que todos los pueblos evolucionen conforme a esa "historia ideal" cuyas leyes eternas modelan "los hechos de todos los pueblos en su nacimiento, progreso, estado, descenso y fin". Por esto explica Chevalier: -"Vico, fiel a la doctrina católica, así como a los hechos (...), deja abierta la puerta a lo trascendente, considera a Dios como el arquitecto de un mundo en el que el hombre no es más que el artifex o albañil, y sobrepone a la ciudad terrestre -que se construye en el tiempo- una ciudad eterna, a la cual todo tiende y todo vuelve en un movimiento espiral de |corsi e |ricorsi, prototipo del progreso humano". | 29

-"Aquello que regula todo lo justo en los hombres es la justicia divina, que es suministrada por la Providencia Divina para conservar la sociedad humana", escribe Vico. Y agrega:-"Por eso esta |Scienza, en uno de sus aspectos principales, debe ser una |teología civil razonada de la Providencia Divina. (...) De donde tal ciencia debe ser una demostración, por así decir, del hecho histórico de la Providencia, porque debe ser una historia de los órdenes que ella, sin ningún socorro o consejo humano, y a menudo contra las pretensiones de los hombres, ha dado a esta gran ciudad del género humano, como que, aunque este mundo haya sido creado en el tiempo y particularmente, sin embargo los órdenes que en él puso son universales y eternos". (Cf. el extracto que de la Ciencia nueva figura en el Tomo II de |La filosofía en sus textos, por Julián Marías. Segunda edición. Editorial Labor, S.A. Barcelona, 1963. Páginas 494-495).

Obsérvese que, según Vico, "los órdenes" o leyes que rigen en el mundo histórico, aunque "puestos" por la Providencia Divina, son universales y eternos y por lo tanto constituyen un sistema casi autónomo, que por sí mismo se explica y por sí solo funciona.

C. LA LEY DEL "CORSI E RICORSI"

Una de las razones que llevaron a Vico a meditar sobre el acontecer humano, y en la posibilidad de encontrar sus leyes propias, fue el hecho de que, en contraste con el derecho natural -aceptado por todos los pueblos- existía y había existido siempre una gran variedad de legislaciones positivas. A pesar de lo cual, éstas se aproximan paulatinamente al derecho natural. Existe, pues, una evolución del derecho positivo, fácilmente observable a través del ciclo de las tres edades de la humanidad: en la primera, los reyes son sacerdotes y el idioma del derecho se compone de fórmulas sagradas; en la segunda, que equivale a la barbarie y en la que impera la vigorosa personalidad de los héroes, estos son los gobernantes y el lenguaje de la ley es simbólico o poético; en la tercera edad, surge la ley civil o positiva.

El progreso, sin embargo, no es indefinido ni puede serlo. Por el contrario, la ley de Vico implica no sólo la decadencia sino la desaparición de las culturas y "la vuelta al principio". Después de un proceso que conduce de la primitiva al egoísmo y a la nueva "barbarie de la reflexión", el hombre comprende cuáles son las cosas realmente necesarias en la vida y retorna a la simplicidad primitiva. Esta "vuelta al principio" es una tesis que se opone obviamente a la tesis del progreso indefinido del hombre, tan característica de la Ilustración. Con ello, Vico se anticipó a su tiempo, en la misma forma que su teoría de las tres edades proporcionó a Comte una de las bases de su sistema sociológico. Ocurre, precisamente que Vico es un sociólogo "avant la date": su filosofía de la historia ya es una sociología, en cuanto formula las leyes que -en su concepto- rigen la evolución de las sociedades.

Lo anterior justifica la afirmación de Bertrand Russell: -"La importancia de Vico radica en su extraordinaria anticipación de la ciencia propia del siglo XIX. En su sistema, se aparta de la concepción racionalista de la comunidad ideal y se aplica a la tarea empírica de estudiar cómo crecen y se desarrollan las sociedades. En este terreno se muestra singularmente original y, por vez primera, expone una teoría de la civilización humana. Todo ello esta íntimamente ligado a la noción central y directiva de todo su pensamiento: el que la verdad es lo mismo que el hecho, el |verum factum." | 30

El número tres, en forma casi cabalística, preside en el sistema de Vico. Así, en el Libro IV de su obra maestra ("Del curso que siguen las naciones"), establece -respecto de éstas- tres especies de naturaleza, tres especies de costumbres y de derechos naturales, tres especies de gobierno, tres especies de caracteres, tres especies de autoridad y tres "clases de tiempos". El pensamiento de Vico, armoniosamente, avanza así a través de conceptuaciones ternarias, inspiradas siempre -esto sí- en los principios del derecho natural clásico.

Resulta interesante comprobar la influencia ejercida por el pensamiento de Vico sobre el ilustre sociólogo norteamericano Pitirim A. Sorokin, quien por cierto escribe con sobrada razón, a propósito de los "supersistemas" históricos y de sus correspondientes "super-ritmos", lo que sigue: -"Cuando Vico afirmó en el siglo XVIII que la cultura europea estaba pasando de la fase de los héroes a la de los hombres, diagnosticó correctamente la dirección en que se estaba produciendo el cambio de la religión y de la ática, de las instituciones políticas y económicas, de la ciencia y de las artes, del lenguaje y de las costumbres, las formas hacia las cuales se estaban encaminando y qué rasgos iban perdiendo y adquiriendo. Aunque no le hicieron caso en vida, las predicciones de Vico resultaron luego válidas en lo más esencial. Sus predicciones constituyen uno de los ejemplos de diagnóstico aproximadamente exacto del cambio de la mayor parte de los sistemas y subsistemas de la cultura europea, mucho más válidas que las predicciones más reducidas y de apariencia más precisa formuladas por especialistas en materias económicas y políticas (...)" (Cf. la obra Sociedad, cultura y personalidad. Traducción española. Aguilar, editor. Madrid, 1966. Tercera edición, página 1092).

Desde luego, la lectura de la |Scienza nuova resulta difícil debido a la posición místico-científica y al estilo barroco de Vico, en cuyo caso se anticipa el de Kant y el de Spengler, cuyas obras presuponen pacientes esfuerzos para poder llegar a comprenderlas en sus exactas dimensiones. |L'esprit de clarté no ha sido signo mental ni estilístico de los filósofos alemanes ni de los pensadores italianos, salvo contadas excepciones. Recuérdese para mayor abundamiento, el caso de Herder en Alemania y el de Benedetto Crece en Italia.

28 Bertrand Russell: |Obra cit., página 208.
29 Jacques Chevalier: |Obra cit. Tomo III, página 437.
30 Bertrand Russell: |Obra cit., página 209.

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