|
INDICE
|
|
Capítulo III
LAS IDEAS DE GIANBATTISTA VICO
Gianbattista Vico nació en Nápoles el 23 de junio de 1668 y
falleció en la misma ciudad a comienzos de 1744. Historiógrafo y
jurisconsulto ilustre, estudió porfiadamente las obras de los
clásicos griegos y latinos y en 1725 publicó sus
|Principi di una
Scienza nuova intorno ah commune natura delle nazione, que
reeditó, con substanciales modificaciones, poco antes de morir.
Esta obra maestra, de la que surge el contexto de la moderna
filosofía de la historia, sólo comenzó a ser conocida en Europa
hacia 1827, cuando Michelet la tradujo abreviadamente bajo el
título de
|Principios de la filosofía de la historia.
A. LO NUEVO Y LO VIEJO EN LA
"SCIENZA NUOVA"
Se ha observado que si el nombre de "Filosofía de la
Historia" se debe a Voltaire, tal disciplina proviene de
Vico. Este jurista, católico fervoroso, consideró que la
providencia divina era "el fundamento" de la
historia, lo cual no le condujo a la concepción teológica del
acontecer humano, como había sido el caso de San Agustín.
"El mundo histórico, declaró, fue hecho por hombres y por
eso pueden ser encontrados sus principios en las modificaciones de
nuestro propio espíritu". Hasta aquí, e inclusive en lo
que respecta a la teoría de los ciclos o retornos, el pensamiento
de Vico -desde luego- no es completamente original.
Donde Vico comienza a serlo es al formular la observación de que
a tiempo que los filósofos han investigado siempre la naturaleza,
lo que no ha sido creado por los hombres, han descuidado totalmente
lo relativo "al mundo de las naciones, al mundo
histórico". Su propósito será, por consiguiente, construir
"un arte nuevo" de índole crítica, o sea
"una teoría de todo lo que depende de la voluntad humana,
tal como la historia de lenguas, de las costumbres y los
acontecimientos". Se trata de encontrar "el plan
de una historia eterna e ideal de todos los pueblos". Vico
encuentra en los mitos primitivos la clave para la comprensión de
esta "historia eterna", es decir, de un acontecer
que se repite cíclicamente.
Vico recuerda que los antiguos egipcios distinguían tres edades
dentro de las cuales transcurre, precisamente, esa
"historia eterna": la edad de los dioses, la de
los héroes y la de los hombres. En la primera, éstos se dejaban
guiar por oráculos, como que sabían que se encontraban bajo la
voluntad divina; en la de los héroes, se llegaba a la
"república aristocrática" y en la de los hombres
-"la humanidad"- primero a la república libre y
popular y por fin a la monarquía. En todo caso, lo importante es
que para Vico los mitos contienen significados divinos y heróicos:
mitos y leyendas constituyen la historia primitiva de los pueblos,
historia "metafísicamente verdadera".
Lo esencial, sin embargo, es que "el estilo"
del decurso evolutivo de las tres edades es el mismo en los
distintos pueblos. Así "primero estaban los bosques, luego
las chozas, después las ciudades y por último las
academias" y los inventos se refieren "primero a
lo necesario, luego a lo útil, lo cómodo y lo agradable y,
finalmente, al lujo pernicioso". Hay un nacer y progresar
de las culturas concomitante en las distintas naciones, de donde
Vico puede establecer paralelismos históricos muy sugestivos entre
pueblos totalmente alejados entre sí.
El aporte fundamental y la esencia del pensamiento de Vico ha
sido felizmente formulado por Bertrand Russell: "En cuanto
a la historia, obra del hombre, Vico sostiene que puede alcanzarse
el más alto grado de certidumbre. Piensa que al historiador le es
posible descubrir las leyes generales del proceso histórico y
explicar porqué las cosas se han producido en la forma como se han
producido y continuarán presentándose en forma previsible. No
afirma que pueden predecirse mecánicamente y en todos sus detalles,
sino que las amplias corrientes del acaecer histórico pueden ser
cognoscibles de manera general".
|
28
B. EL GOBIERNO PROVIDENCIAL DEL
MUNDO
Es claro que la mentalidad católica de Vico le impedía negar la
intervención divina en los asuntos humanos. Pero esto no quiere
decir que, en lo relativo a la historia de la humanidad, fuera un
providencialista a la manera de San Agustín o Bossuet. Para el, la
providencia divina se manifiesta, cabalmente, en que no usa
"la fuerza de leyes tiránicas, sino las naturales
costumbres de los hombres" para que la humanidad adopte
las formas de gobierno más apropiadas y para que evolucione
continuamente. La formulación de esta tesis se hace más clara, pero
más paradójica y contradictoria, cuando escribe Vico que la
providencia de Dios conduce a los hombres, contra las propias
intenciones de éstos, a través del curso de la historia, curso que
obedece a la ley del flujo y el reflujo.
Solo que esta intervención divina, con ser en cierto modo
indirecta, no impide que todos los pueblos evolucionen conforme a
esa "historia ideal" cuyas leyes eternas modelan
"los hechos de todos los pueblos en su nacimiento,
progreso, estado, descenso y fin". Por esto explica
Chevalier: -"Vico, fiel a la doctrina católica, así como a
los hechos (...), deja abierta la puerta a lo trascendente,
considera a Dios como el arquitecto de un mundo en el que el hombre
no es más que el artifex o albañil, y sobrepone a la ciudad
terrestre -que se construye en el tiempo- una ciudad eterna, a la
cual todo tiende y todo vuelve en un movimiento espiral de
|corsi e
|ricorsi, prototipo del progreso
humano".
|
29
-"Aquello que regula todo lo justo en los hombres es la
justicia divina, que es suministrada por la Providencia Divina para
conservar la sociedad humana", escribe Vico. Y
agrega:-"Por eso esta
|Scienza, en uno de sus
aspectos principales, debe ser una
|teología civil razonada de la
Providencia Divina. (...) De donde tal ciencia debe ser una
demostración, por así decir, del hecho histórico de la Providencia,
porque debe ser una historia de los órdenes que ella, sin ningún
socorro o consejo humano, y a menudo contra las pretensiones de los
hombres, ha dado a esta gran ciudad del género humano, como que,
aunque este mundo haya sido creado en el tiempo y particularmente,
sin embargo los órdenes que en él puso son universales y
eternos". (Cf. el extracto que de la Ciencia nueva figura
en el Tomo II de
|La filosofía en sus textos, por Julián
Marías. Segunda edición. Editorial Labor, S.A. Barcelona, 1963.
Páginas 494-495).
Obsérvese que, según Vico, "los órdenes" o
leyes que rigen en el mundo histórico, aunque
"puestos" por la Providencia Divina, son
universales y eternos y por lo tanto constituyen un sistema casi
autónomo, que por sí mismo se explica y por sí solo funciona.
C. LA LEY DEL "CORSI E
RICORSI"
Una de las razones que llevaron a Vico a meditar sobre el
acontecer humano, y en la posibilidad de encontrar sus leyes
propias, fue el hecho de que, en contraste con el derecho natural
-aceptado por todos los pueblos- existía y había existido siempre
una gran variedad de legislaciones positivas. A pesar de lo cual,
éstas se aproximan paulatinamente al derecho natural. Existe, pues,
una evolución del derecho positivo, fácilmente observable a través
del ciclo de las tres edades de la humanidad: en la primera, los
reyes son sacerdotes y el idioma del derecho se compone de fórmulas
sagradas; en la segunda, que equivale a la barbarie y en la que
impera la vigorosa personalidad de los héroes, estos son los
gobernantes y el lenguaje de la ley es simbólico o poético; en la
tercera edad, surge la ley civil o positiva.
El progreso, sin embargo, no es indefinido ni puede serlo. Por
el contrario, la ley de Vico implica no sólo la decadencia sino la
desaparición de las culturas y "la vuelta al
principio". Después de un proceso que conduce de la
primitiva al egoísmo y a la nueva "barbarie de la
reflexión", el hombre comprende cuáles son las cosas
realmente necesarias en la vida y retorna a la simplicidad
primitiva. Esta "vuelta al principio" es una
tesis que se opone obviamente a la tesis del progreso indefinido
del hombre, tan característica de la Ilustración. Con ello, Vico se
anticipó a su tiempo, en la misma forma que su teoría de las tres
edades proporcionó a Comte una de las bases de su sistema
sociológico. Ocurre, precisamente que Vico es un sociólogo
"avant la date": su filosofía de la historia ya
es una sociología, en cuanto formula las leyes que -en su concepto-
rigen la evolución de las sociedades.
Lo anterior justifica la afirmación de Bertrand Russell:
-"La importancia de Vico radica en su extraordinaria
anticipación de la ciencia propia del siglo XIX. En su sistema, se
aparta de la concepción racionalista de la comunidad ideal y se
aplica a la tarea empírica de estudiar cómo crecen y se desarrollan
las sociedades. En este terreno se muestra singularmente original
y, por vez primera, expone una teoría de la civilización humana.
Todo ello esta íntimamente ligado a la noción central y directiva
de todo su pensamiento: el que la verdad es lo mismo que el hecho,
el
|verum factum."
|
30
El número tres, en forma casi cabalística, preside en el sistema
de Vico. Así, en el Libro IV de su obra maestra ("Del
curso que siguen las naciones"), establece -respecto de
éstas- tres especies de naturaleza, tres especies de costumbres y
de derechos naturales, tres especies de gobierno, tres especies de
caracteres, tres especies de autoridad y tres "clases de
tiempos". El pensamiento de Vico, armoniosamente, avanza
así a través de conceptuaciones ternarias, inspiradas siempre -esto
sí- en los principios del derecho natural clásico.
Resulta interesante comprobar la influencia ejercida por el
pensamiento de Vico sobre el ilustre sociólogo norteamericano
Pitirim A. Sorokin, quien por cierto escribe con sobrada razón, a
propósito de los "supersistemas" históricos y de
sus correspondientes "super-ritmos", lo que
sigue: -"Cuando Vico afirmó en el siglo XVIII que la
cultura europea estaba pasando de la fase de los héroes a la de los
hombres, diagnosticó correctamente la dirección en que se estaba
produciendo el cambio de la religión y de la ática, de las
instituciones políticas y económicas, de la ciencia y de las artes,
del lenguaje y de las costumbres, las formas hacia las cuales se
estaban encaminando y qué rasgos iban perdiendo y adquiriendo.
Aunque no le hicieron caso en vida, las predicciones de Vico
resultaron luego válidas en lo más esencial. Sus predicciones
constituyen uno de los ejemplos de diagnóstico aproximadamente
exacto del cambio de la mayor parte de los sistemas y subsistemas
de la cultura europea, mucho más válidas que las predicciones más
reducidas y de apariencia más precisa formuladas por especialistas
en materias económicas y políticas (...)" (Cf. la obra
Sociedad, cultura y personalidad. Traducción española. Aguilar,
editor. Madrid, 1966. Tercera edición, página 1092).
Desde luego, la lectura de la
|Scienza nuova resulta
difícil debido a la posición místico-científica y al estilo barroco
de Vico, en cuyo caso se anticipa el de Kant y el de Spengler,
cuyas obras presuponen pacientes esfuerzos para poder llegar a
comprenderlas en sus exactas dimensiones.
|L'esprit de clarté
no ha sido signo mental ni estilístico de los filósofos alemanes ni
de los pensadores italianos, salvo contadas excepciones. Recuérdese
para mayor abundamiento, el caso de Herder en Alemania y el de
Benedetto Crece en Italia.
|
28
|
Bertrand Russell:
|Obra cit., página 208.
|
|
29
|
Jacques Chevalier:
|Obra cit. Tomo III, página 437.
|
|
30
|
Bertrand Russell:
|Obra cit., página 209.
|
|