INDICE




Una Filosofía Proyectiva
Del Autor Al Lector
Parte Primera: Breve Panorama de la Historia de la Filosofía
Parte Primera: La Filosofía Griega
Parte Primera: La Filosofía Medieval
Parte Primera: La Filosofía del Renacimiento
Parte Primera: La Fundamentación de las Ciencias Naturales Modernas
Parte Primera: El Período de los Grandes Sistemas Fundamentales
Parte Primera: El Período del Iluminismo (Siglos XVII - XVIII)
Parte Primera: La Filosofía Crítica de Immanuel Kant
Parte Primera: Nacionalismo, Idealismo y Pesimismo en Alemania
Parte Primera: La Filosofía Anglosajona
Parte Primera: La Filosofía Francesa del Siglo XIX
Parte Primera: La Moderna Filosofía Germánica
Parte Primera: La Filosofía Contemporánea
Parte Segunda: Breve Panorama de la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: De San Agustín al Renacimiento
Parte Segunda: De Bodin a Rousseau
Parte Segunda: Las Ideas de Gianbattista Vico
Parte Segunda: La Filosofía Jurídica Francesa
Parte Segunda: Los Aportes Alemanes, de Herder a Schelling
Parte Segunda: El Sistema Idealista de Georg Friedrich Hegel
Parte Segunda: Los Utopistas del Socialismo Francés
Parte Segunda: La Incidencia de la Sociología en la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Interpretación Heróica de la Historia
Parte Segunda: El Evolucionismo y la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: La Concepción Materialista de la Historia
Parte Segunda: Los Desarrollos Políticos de Lenin y de Trotsky
Parte Segunda: Otras Proyecciones del Pensamiento Alemán sobre la Filosofía de la Historia
Parte Segunda: Las Tesis de Benedetto Croce
Parte Segunda: El Pensamiento Cristiano de Nicolás Berdiaeff
Parte Segunda: La Filosofía Contemporánea de la Historia
BREVE PANORAMA DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA SEGUNDA PARTE

INTRODUCCIÓN

A. CONCEPTO Y CONTENIDO DE LA MATERIA

Formalmente hablando, la filosofía de la historia es casi tan antigua como el pensamiento occidental. Específicamente considerada, sin embargo, no lo es tanto, porque si bien es cierto que el acontecer humano, en su conjunto, pudo ser avizorado con criterio sistemático, y que por ello existió en cierta manera una ciencia de la historia, también lo es que -en realidad de verdad- la disciplina que nos ocupa surge con Hegel. Lo cual no quiere decir que este ilustre pensador no hubiese tenido, al respecto, numerosos precursores, entre los que sobresale Juan Bautista Vico.

1. La Historia como ciencia

Explica J. A. Thomson que la Ciencia es "conocimiento sistematizado, generalizado y tamizado por la crítica". | 1 Podríamos precisar el concepto añadiendo que es, en esencia, un conocimiento derivado de la aplicación -a determinado campo de estudio- de un método especial de razonamiento: el |método científico.

En el enfoque científico del acontecer histórico, la lógica aplicada al efecto ha presupuesto tres estadios principales: a) la ordenación de datos; b) el análisis de los mismos, y su reducción a esquemas prototípicos, y c) la formulación de hipótesis científicas sobre el acontecer colectivo de la humanidad. Estas hipótesis son, en el caso presente, los presupuestos históricos.

a. Los presupuestos histéricos

No siendo posible la experimentación en las ciencias históricas, y basándose éstas sobre testimonios y observaciones, la evaluación de los primeros y de las segundas opera a base de conceptos intuitivos, muchos de los cuales han venido acumulándose y estratificándose sin ser sometidos a una crítica revaluadora. Así, por ejemplo, la tradicional división del campo histórico en Antigüedad, Edad Media y Edad Moderna.

En la apreciación del acontecer colectivo de la humanidad influyen, además, las distintas posiciones intelectuales e inclusive los credos religiosos de quienes han meditado sobre tales fenómenos. Para San Agustín, por ejemplo, la historia de la humanidad no es otra cosa que la lucha entre un orden terrenal y un orden supranatural. Otros expositores cristianos insistirán en el gobierno providencial del mundo, lo que de hecho hace imposible la formulación de una filosofía de la historia propiamente tal. En la Edad Moderna surge la idea del progreso, que no tarda en ser modificada por la teoría del |corso e ricorso formulada por Vico, etc.

Todas estas formulaciones implican, de suyo, la aceptación de presupuestos históricos, así se trate de pre-conceptos, de generalizaciones, de simplificaciones o de intuiciones. Con base en estos presupuestos, la tendencia científica busca en el acontecer colectivo de la humanidad ciertas constantes que justifiquen la formulación de leyes. Como no hay ley sino de lo general, y como la filosofía es una ciencia generalizante por excelencia, en el momento mismo que un pensador intente hallar y establecer ciertas normas del acontecer humano, habrá nacido la Filosofía de la Historia.

b. Las leyes históricas

Tratando de precisar el concepto, qué debe entenderse por "leyes históricas"? La repetición de unos mismos hechos a través del tiempo? No podría ser toda vez que el hecho humano es único por esencia. La repetición de una misma concatenación causal en los fenómenos del acontecer colectivo de la humanidad? Tal concatenación, sin embargo, es lo propio de ciencias como la física y, en general, las ciencias de la naturaleza. La presencia de |constantes históricas, es decir, de "maneras de acontecer"? Con este concepto, nos aproximamos más a lo que se ha denominado "leyes históricas". Solo que lo que está en tela de juicio es si existen en realidad estas leyes, toda vez que la historia de la humanidad es el panorama dentro del cual opera decisivamente la voluntad, el querer de los hombres. De ordinario, lo que se opone a dicha voluntad no es otra cosa que otra voluntad, más poderosa y operante, desde luego.

A través del examen que realizamos en esta parte de la presente obra, irá aclarándose qué cosa son o pueden ser las "leyes históricas". De momento, bástenos con recordar que dichas normas de constancia son, por esencia, fundamentalmente diferentes a las leyes de constancia propias de las ciencias naturales o, más propiamente, de las leyes físicas. | 2

2. La Historia, la Filosofía y la Cultura

Si espacio y tiempo son las categorías dentro de las cuales fluye el acontecer humano, es decir, las condiciones nuoménicas de la Historia, esta se vincula conceptualmente a la Filosofía y a lo que modernamente se ha llamado Cultura. Examinemos brevemente estos conceptos, en sus mutuas y no siempre muy bien delimitadas relaciones.

a. Historia y Filosofía

Son muchos los filósofos que han hecho historia, y que -además- se han preocupado de la Historia. En cambio, los historiadores filósofos son menos abundantes. De ordinario, el historiador se ha satisfecho con la relación más o menos documentada y concatenada de una serie de hechos dispuestos en orden cronológico. El prurito causalista ha llevado a algunos a buscar siempre "las causas" de determinados acontecimientos. La moderna sociología, al substituir el monismo causal por el pluralismo causal, y al reemplazar este último criterio por la metodología basada en las relaciones de variable y función, ha determinado nuevos rumbos en la historiografía. Que, por desgracia, no se han aclimatado todavía en Latinoamérica y, mucho menos, en Colombia.

Afirma Johannes Thyssen | 3 que el concepto de Filosofía de la Historia fue creado por Voltaire, "significando para él simplemente la reflexión sobre la historia con espíritu filosófico". Agrega el mismo autor que esa apreciación coincide con la posición de los pensadores de la Ilustración, para los cuales lo importante era captar y valorar razonablemente el mundo y la vida. Y anota que la tendencia volteriana hacia una concepción profunda y universal de la historia, no implicaba la integración de una nueva disciplina. histórica, es decir, de la Ciencia de la Historia propiamente dicha. | 4

El acontecer colectivo de la humanidad, avizorado con mentalidad filosófica, de consiguiente, no constituye una Ciencia de la Historia ni mucho menos Filosofía de la Historia. Pero representa un paso adelante en el camino que conduce a estas disciplinas. Con lo dicho, se comprenderá cuál es la relación esencial de la Filosofía con la Historia.

b. Historia y Cultura

La acumulación de valores, de experiencias críticas, de métodos y creencias, y de sistemas de relación, es lo que constituye propiamente una cultura, como hecho antropológico trascendente. De donde lo que llamamos "Cultura" -con mayúscula- será la suma de muchas culturas particulares, es decir, de "sub-culturas". Estas, de otra parte, pueden coincidir en un mismo momento histórico, constituyendo los estratos espirituales de un grupo social, o sucederse en el tiempo. Es así como podemos hablar, por ejemplo, de-la "Cultura de Occidente" o de la "Cultura Oriental".

Ahora bien: si la Historia es, no solamente una sucesión de hechos socio-políticos, sino de fenómenos culturales propiamente dichos, la Cultura será un aspecto de la Historia. O, dicho en otra forma, un substratum histórico que se referirá a una serie de valores condicionados por la Historia.

Para un historiador clásico o académico, lo esencial de la Historia serán los hechos. Para un historiador contemporáneo, y especialmente para un historiador de la cultura, lo esencial en el decurso del acontecer humano serán los valores. Pero es lo cierto que si los hechos explican muchas veces los valores, estos subyacen en los hechos. De aquí la doble y recíproca relación que liga estos conceptos complementarios: Historia y Cultura.

c. Cultura y Civilización

-"Nosotras, las civilizaciones -escribe Paul Valéry en La Crisis del Espíritu- sabemos ahora que somos mortales. Habíamos oído hablar de mundos completamente desaparecidos, de imperios idos a pique con todos sus hombres y todos sus artilugios; caídos hacia el fondo inexplotable de los siglos con sus dioses y sus leyes, sus academias y sus ciencias puras y aplicadas, con sus gramáticas, sus diccionarios, sus clásicos, sus románticos y sus simbolistas, sus críticos y los críticos de sus críticos. Bien sabíamos que toda la tierra visible está hecha de cenizas, que la ceniza significa algo. Percibíamos, a través del espesor de la historia, los fantasmas de inmensos navíos que estuvieron cargados de riqueza y de ingenio. No podíamos contarlos. Esos naufragios, después de todo, no eran asunto nuestro". | 5

Lo que en su mágica prosa dice Valéry se escribió en el año de 1920. Vale decir, después de la primera guerra mundial. Se comprendía entonces que la civilización contemporánea también era mortal, como las antiguas civilizaciones, ni más ni menos. Y con Valéry, el alemán Oswald Spengler opinaba otro tanto. Solo que para éste, la civilización occidental estaba indeclinablemente ligada al progreso espiritual y material de su patria.

La dicotomía cultura-civilización es, de consiguiente, el fruto amargo de una época de crisis total. Y en la terminología de ciertos pensadores implica una radical diferencia entre valores y hechos: valores espirituales y factores progreso". Así, un pueblo ultracivilizado puede ser mucho menos culto que otro menos "civilizado". | 6

Se trataba, de consiguiente, de encontrar explicación al hecho realmente monstruoso de naciones ultra-civilizadas empeñadas en destruírse y aniquilarse mutuamente. La segunda guerra, mundial, con su trágico cortejo de secuelas socio-económicas, éticas y propiamente humanas, imprimió nueva vigencia a esa dicotomía conceptual. Hoy por hoy, la mayor parte de quienes se preocupan por la Filosofía de la Historia admiten esa distinción entre civilización y cultura, algunos con reservas, desde luego.

Pero la idea del progreso indefinido, si bien se afirma en el terreno de las ciencias económicas, se esfuma en otros campos científicos y conceptuales. Y, muy especialmente, en el de la disciplina que nos ocupa. De donde las tesis de Vico adquieren nueva y profética virtualidad, porque resultan más constructivas que el pesimismo spengleriano. Nos encontramos, además, ante una nueva éra: la de la tecnología, la fuerza atómica y la conquista del espacio. De donde se derrumban estrepitosamente muchos valores tradicionales, que son substituídos por otros. Pero es lo cierto que en la misma medida en que la humanidad progresa tecnológicamente, se aboca a una serie de problemas éticos al parecer insolubles. O, dicho de otra manera, que a medida que su pensamiento comienza a abarcar el cosmos, y a dominarlo real y conceptualmente, la ática colectiva se derrumba en la misma medida que la individual. | 7

Este dramático contraste nos lleva a pensar que la contraposición de los conceptos de civilización y cultura es legítima y oportuna, toda vez que la primera equivale a conquistas tecnológicas y la segunda a permanencia y enriquecimiento de un patrimonio de valores espirituales.

1 J.A. Thomson: |Introducción a la Ciencia. Trad. española. Editorial Labor. Barcelona, 1926. Capítulo III, página 66.
2 -"Unicamente en el acontecer inorgánico, ley natural es sinónimo de acontecer uniforme. Los cultivadores de las ciencias de la naturaleza denominan ley natural a este mismo acontecer regular, que se expresa en juicios de validez universal y que, tratándose de lo inanimado, encuentra su exacta formulación cuantitativa en ecuaciones matemáticas". Cf. Nikolaus Junk, en el |Diccionario de Filosofía de Walter Brugger. Trad. española. Editorial Herder. Barcelona, 1965. Página 286.
3 Johannes Thyssen: |Historia de la Filosofía de la Historia. Trad. española. Espasa-Calpe Argentina, S.A. Buenos Aires. 1954. Página 11.
4 -"Espíritu no sistemático, Voltaire estimaba la actitud empírica de respeto a los hechos y era racionalista en cuanto creía que se los debía entender por sus causas y no como resultado de la intervención de la Providencia en las cosas humanas. No erigió una filosofía de la historia, pero encaró la historia como 'filósofo', es decir, como hombre que quiere explicarse los hechos racionalmente. Este es el sentido que dió a la expresión |filosofía de la historia. En la historia veía un conflicto continuo entre errores mantenidos por el fraude y protegidos por la fuerza y verdades que se van imponiendo a la razón humana por su virtud propia." León Dujovne: |La Filosofía de la Historia desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII. Ediciones Galatea-Nueva Visión. Buenos Aires, 1959. Página 150.
5 Citamos por la traducción de Angel J. Batistesa. Cf. Paul Valéry: |Política del Espíritu. Editorial Losada, S.A. Buenos Aires, 1940. Páginas 23-24. Colección "La pajarita de papel", número 6.
6 -"La cultura meramente exterior y material recibe (en el área lingüística alemana) el nombre de civilización. Su misión es servir de base y supuesto a la cultura interior. En tanto que fomentada a costa de ésta, no pasa de |semicultura, siendo verdaderamente hostil a la cultura. Únicamente los bienes exteriores objetivos de la cultura pueden transmitirse por herencia. Los bienes ideal y personales de la misma deben ser adquiridos de nuevo por cada generación". Walter Brugger, en el |Diccionario de Filosofía, ed. cit. Páginas 131-132.
7 -"En realidad, el hombre moderno ya no tiene confianza en sí mismo. Bajo una actitud plena de seguridad, oculta una inquietud espiritual. A pesar de su capacidad técnica y de su poder material, es un hombre que se empobrece porque no utiliza su facultad de pensar. Nunca podrá llegar a explicarse el que nuestra generación, que se ha mostrado tan grande por sus descubrimientos y realizaciones, haya podido caer tan bajo en el dominio de lo espiritual". Albert Schweitzer: |Ma vie et ma pensée. Club des Editeurs. Albin Michel. París, 1960. Página 211.

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