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INDICE
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Capítulo XII
LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
A. CONCEPTUACIÓN
Prematuro e irrealizable sería el intento de resumir en un breve
compendio expositivo todo el horizonte de la filosofía
contemporánea, que entronca con una nueva ciencia de la naturaleza
abriendo dilatadas perspectivas intelectuales sobre él mundo
nuoménico y fenoménico, es decir, sobre el cosmos y el hombre o -si
se quiere- sobre el macrocosmos y el microcosmos.
En todo caso, la filosofía más vigorosa y representativa de
nuestro tiempo es, sin duda, el existencialismo. Esta posición o
tendencia surge inicialmente, a fines del siglo XIX, como una
reacción contra el idealismo alemán. Este había peregrinado en
busca de la esencia o de las esencias metafísicas, alejándose cada
vez más de los problemas propios de la existencia, de la vida del
hombre concreto e irreductible.
B. EL EXISTENCIALISMO EN SUS
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Si se recuerda que el existencialismo contemporáneo no es
solamente una reacción contra el idealismo alemán sino contra el
positivismo francés, esto no debe hacernos olvidar que se trata
ante todo de una posición vital de una actitud frente al hecho y al
enigma del vivir. De aquí que, en sus raíces profundas al igual que
en sus antecedentes históricos, el existencialismo no haya sido un
sistema filosófico propiamente dicho.
En busca de sus orígenes, los investigadores han llegado hasta
Sócrates, los antiguos estoicos y San Agustín. Luégo, han
encontrado como antecedentes del existencialismo propiamente dicho,
o sea de la filosofía existencialista actúa el, el pensamiento de
Blas Pascal (1623-1662) y de Francois-Pierre Maine de Biran
(1766-1824).
|Pascal -matemático genial, místico y polemista cristiano-
pensó escribir una obra extensa para exponer sus ideas religiosas,
pero sólo alcanzó a dejar unos apuntes, intitulados
|Pensamientos
sobre la religión. Aquí, Pascal enfocó el problema de la
existencia individual del hombre, que es un ser racional, pero
frágil e impotente, una "caña pensante que sufre, pero que
posee una dignidad eminente entre las criaturas porque puede
"conocer a Dios". Para Pascal no solamente existe
el pensamiento o conocimiento por vía racional, sino también otro
tipo de conocimiento de carácter espontáneo o intuitivo. En todo
caso, preocupación fundamental de Pascal no fue la filosofía, ni
los conocimientos que el hombre puede adquirir, sino el hombre
mismo criatura que sufre en medio al desamparo intelectual y
metafísico.
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EL ARBOL EXISTENCIALISTA. Tomado, con modificaciones , de la
obra
|Introducción a los Existencialismos, de Emanuel
Mounier. Trad. española. Revista de Occidente. Madrid, 1951.
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Mame de Biran buscó, como Condillac, hecho primitivo de donde se
derivan todos los conocimientos. Pero el sujeto pensante es un
elemento activo, ante el cual -en el proceso del conocimiento- todo
objeto conocido surge como un elemento resistente, como algo que se
opone a ese sujeto. De aquí afirme que en este terreno existe una
realidad, el esfuerzo, en que el sujeto -el yo- se opone a los
objetos. -"Para el hombre, escribió todo es antítesis: él
mismo es una antítesis primitiva e indeleble". Aquí el
pensamiento de Maine de Biran se aleja de toda concepción armónica
y totalizadora acerca del hombre y del mundo que le rodea. De donde
surge a soledad del ser humano, su irreductible conflicto.
Partiendo de una tesis de Destutt de Tracy, Maine de Biran
acentuó el papel de la voluntad en la percepción del mundo físico.
Surge aquí un nuevo punto de vista psicológico y crítico: el de la
voluntad como facultad que nos permite comprender que en nuestro
propio yo existe un elemento "hiperorgánico" bien
que -tal como escribe textualmente- "mi cuerpo y mi propia
entidad forman un solo ser". Esta intervención
cognoscitiva de la voluntad es una de las raíces del
existencialismo, porque contribuyó decisivamente a superar el
enfoque meramente intelectualista de la personalidad humana y de la
propia existencia.
Pascal y Maine de Biran, por consiguiente, anuncian ya la
posición de los fundadores del existencialismo contemporáneo: Soren
Kierkegaard, el angustiado místico y pensador danés, y Federico
Nietzsche, cuyos aportes son de importancia capital para la
filosofía contemporánea.
C. LOS FUNDADORES DEL
EXISTENCIALISMO
Observa Johannes Lotz
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que la llamada filosofía
existencialista, "desarrollada de modo sistemático en el
siglo XX", es "una reacción contra el idealismo
aleman", tal como anotábamos atrás, y esto porque el
pensamiento de Hegel terminó siendo interpretado "de tal
suerte que el hombre individual quedaba volatilizado". Y
añade: -"Frente a este despotismo de lo universal,
prevaleció la sustantividad e indeductibilidad del individuo humano
concreto". Esta, en efecto, es la tesis esencial del
existencialismo -o mejor dicho, su posición fundamental-, tesis y
actitud que encuentran en Soren Kierkegaard y en Federico Nietzsche
a sus principales fundamentadores.
1. Soren Kierkegaard
Este atormentado místico y pensador danés (1813-1855) escribió,
entre otras, una obra capital -El concepto de la angustia- en la
que expone un nuevo concepto antropológico: el del hombre
angustiado por su propia soledad. Desde luego, para Kierkegaard la
existencia es anterior a la esencia y por ello enfrenta la voluntad
a la simple razón. Estima también, que las teorías éticas pecan por
exceso de racionalismo, por lo cual el hombre no puede ajustar a
ellas su propia existencia. Además, la religión es algo que fluye
del pensamiento existencial, ya que brota del interior del alma.
-"La existencia de Dios, explica Bertrand Russell, ha de
ser captada existencialmente (...) porque las demostraciones que se
mueven en el reino de la esencia no pueden establecer esa
existencia, por abundantes que sean".
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En tal forma, el hombre se encuentra solo frente a sí mismo. Y
de esta soledad fluye la angustia que preside su existencia. Afirma
Harald Höffding
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que la contribución m importante de
Kierkegaard a la ética es su descripción de lo que llama
"estadios de la vida". Estos estadios son tres:
el estético, el ético y el religioso, y el tránsito de uno a otro
se realiza "por un salto", o sea a virtud de un
impulso "a pensar subjetivamente", a pensar cada
vez con mayor fuerza y en función de la existencia.
En su teoría del conocimiento, afirma Kierkegaard que el
conocimiento no puede agotar ni abarcar siquiera la existencia y
que por ello en el mundo del pensamiento "hay que acometer
continuamente nuevas empresas". La posición de Kierkegaard
se precisa todavía m en sus obras
|O esto o lo otro, Migajas
filosóficas y Post-scriptum final no-científico a las Migajas
filosóficas. En esta última podemos leer lo siguiente, por
ejemplo: -"En esta cuestión de la existencia y de la
exigencia de la ética respecto del hombre debe frenarse cuando
cierta filosofía abstracta y de puro pensamiento quiere explicarlo
todo escamoteando lo esencial" Y También:
-"Existir, si no se entiende por ello un simulacro de
existencia, no puede hacerse sin pasión. Por ello, cada pensador
griego era también, esencialmente, un pensador
apasionado".
Lo que pudiéramos llamar impregnación vital del pensamiento es,
pues, una de las tesis m características de la filosofía de
Kierkegaard, tesis llamada a tener trascendentales desarrollos en
la filosofía del siglo XX. -"La verdad sólo puede
establecerse en la forma de la subjetividad, explica Höffding, como
objeto del sentimiento personal y de la pasión. Después de haber
desarrollado, en esta forma, que la verdad sólo puede ser captada y
afirmada de manera subjetiva y personal, que la verdad es la
subjetividad, Kierkegaard invierte la frase y afirma: la
subjetividad es la verdad. Porque solamente aquello que es
aprehendido con pasión y energía subjetiva puede ser
verdad".
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Esta tesis de Kierkegaard, lúcidamente explicada por Höffding,
entraña la afirmación existencialista de que la verdad solamente
tiene valor cuando nos la apropiamos afirmándola a virtud de un
impulso o sentimiento personal. -"El valor personal de la
verdad es lo decisivo. El criterio consiste en el movimiento que se
despierta en la vida interior de la personalidad".
El pensamiento de Kierkegaard es demasiado rico y complejo como
para poder ser sintetizado en unas pocas líneas. Además, no es este
el lugar para examinar su
|teología existencial. Para él, lo
religioso se reduce a
|lo ético-religioso: lo que corresponde
al dogma es un presupuesto, pero lo fundamental no es ni el dogma,
ni la contemplación, ni la mística, sino
|el problema de la
voluntad del hombre frente a los designios divinos. La religión
es un consuelo, pero un consuelo "que tiene como
consecuencia un sufrimiento hasta entonces desconocido".
Paradoja profunda, y que nos revela, entre otras cosas, la
originalidad de la posición de Kierkegaard y, también, su muy
característico y revelador
|pesimismo existencial.
2. Friedrich Nietzsche
Los aportes de este célebre pensador a la filosofía de la
historia son examinados con alguna detención en la segunda parte
del presente libro. De consiguiente, nos limitaremos aquí a aquel
aspecto en que su pensamiento lo presenta como a uno de los
fundamentadores del existencialismo contemporáneo. Recordemos, sin
embargo, que Nietzsche experimentó sucesivamente la influencia del
historiador suizo Jakob Burckhardt, del filólogo Erwin Rohde, de
Schopenhauer y del célebre compositor alemán Ricardo Wagner.
Escritor y poeta, como pensador fue Nietzsche un intuitivo
genial, un auténtico "iluminado". Su actividad
concluyo en el año de 1889, en que perdió la razón. Obras
fundamentales suyas son
|El origen de la tragedia; Humano,
demasiado humano; Así habló Zarathustra; Más allá del bien y del
mal y La voluntad de vivir.
Schopenhauer había formulado la teoría de la voluntad de vivir,
afirmando que tal voluntad es un mal, algo que daña al hombre.
Nietzsche parte de esta tesis, pero derivando de ella una
conclusión opuesta: lo fundamental, el valor definitivo que debe
buscar el hombre es la intensificación y elevación de su propia
existencia. Nietzsche vuelve sobre la tesis de Heráclito, relativa
al perpetuo retorno de las cosas y de los acontecimientos, pero sin
concederle un contenido fatalista, puesto que el hombre puede ir
transformando el mundo en que vive, así como puede transformarse a
sí mismo. Este último impulso habré de aproximarlo al
|superhombre, es decir, al hombre liberado de la angustia,
dotado de una individualidad poderosa y capaz de superarse a sí
mismo y de sobrepasar sus propias limitaciones. Sólo que para
alcanzar este estadio supremo es preciso cambiar la "moral
de los esclavos" por una nueva
|moral aristocrática.
De aquí que insurja contra la ética cristiana y afirme los valores
vitales, es decir, todo aquello que engrandece la personalidad
humana.
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En su obra La voluntad de poder es donde puede percibirse el
contenido existencialista del pensamiento de Nietzsche, para quien
"la voluntad del poderío" es un camino hacia el
conocimiento verdadero.
En la primera parte de ese libro -"El nihilismo
europeo"- se encuentra una de las claves esenciales de su
pensamiento. Qué significa el nihilismo? -se pregunta Nietzsche. Y
contesta: -"Que los valores supremos han perdido su
crédito". El nihilismo radical es "la creencia en
una absoluta desvalorización de la existencia". Pero qué
son tales valores supremos? Precisamente aquellos a los que se
opone la moral cristiana: -"Mientras creemos en la moral,
afirma, condenamos la vida". Cosa distinta es que la moral
del cristianismo haya considerado como "valores
supremos" preconcepciones interesadas "de origen
utilitario y mezquino".
La conclusión de las premisas que en esta primera parte de
|La
voluntad de poder expone Nietzsche es que "todos los
valores por los que hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el
mundo para nosotros, y por los cuales precisamente lo hemos
despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos estos valores
son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas
perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y aumentar los
campos de la dominación humana, pero proyectadas falsamente en la
esencia de las cosas..."
D. EL PENSAMIENTO DE MARTIN
HEIDEGGER
Muy posiblemente, Martín Heidegger, nacido en el año de 1889, es
el filósofo alemán más influyente del presente siglo. Sin embargo,
sus teorías y desarrollos filosóficos son de muy difícil
comprensión, no solamente en cuanto al fondo, sino en cuanto a la
forma expositiva, por cuanto Heidegger utiliza un vocabulario casi
intraducible y que, inclusive en los textos originales, resulta en
ocasiones incomprensible.
1. El "ser" y la
"existencia"
De todas maneras, Heidegger -cuyas obras más importantes se
titulan
|Ser y tiempo, Kant y el problema de la metafísica y
Sobre la esencia del fundamento- ha sido el representante más
señalado de la corriente existencialista contemporánea.
Husserl había investigado lo relativo a "las
esencias", pero dejando de lado el problema de la
significación del "ser", que es precisamente el
que más preocupa a Heidegger, para quien tal concepto es el
presupuesto indispensable e imprescindible de cualquier otro. Pero
la esencia o substrato del "existir" es
precisamente la existencia en abstracto, modo de ser que para
Heidegger equivale a "estar en un mundo". Ahora
bien: el ser, o sea la esencia del existir, es la temporalidad.
En su estudio sobre el ser, apela Heidegger al método
fenomenológico, considerando que los fenómenos
|son los aspectos
en que el ser se manifiesta. -"La ontología, que busca
el ser verdadero, sólo es posible como
fenomenología"
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131
. De donde la filosofía resulta ser una
disciplina ontológica que versa sobre los fenómenos y aspira a una
categoría universal. Pero tal disciplina tiene necesariamente que
comenzar con una interpretación del
|existir.
Conviene tener presente, sin embargo, que ese
"existir" no puede separarse del concepto o
experiencia de la propia entidad individual. La esencia del
"existir" es algo profundamente nuestro o, mejor
expresado, algo esencial e irreductiblemente individual y humano.
Pero, al propio tiempo, "existir es también trascender del
ego al mundo de lo nuoménico", de todo aquello que esté
fuera de nosotros mismos.
Pero para el hombre, el "existir" es siempre
|una posibilidad, algo inconcluso, pues termina con la
muerte, es decir, con "el dejar de ser". De aquí
que ese "existir" comporte la angustia, que no es
otra cosa que la perspectiva de la muerte, de donde tal concepto
aparece esencialmente ligado al tiempo. De aquí el título de una de
las obras capitales de Heidegger:
|Ser y tiempo. En tal
forma, el pensamiento de Heidegger entronca con el de Kierkegaard,
precisamente.
2. La analítica del
"Dasein"
Algún comentarista ha escrito, con sobrada razón, que el punto
de partida de la filosofía de Heidegger consiste en "una
analítica del Dasein". Pero, qué es el
|Dasein? A la
letra, este vocablo podría traducirse como el
"
|ser-ahí", pero Heidegger lo utiliza para
designar la manera de existir propia del hombre. Esa manera de
existencia implica que, para el hombre, existir no es ser,
|sino
poder ser, es decir, una posibilidad existencial.
El "Dasein" de Heidegger resulta ser así algo
como una "conciencia del propio existir en cuanto
posibilidad". Pero en la comprensión de la existencia no
debe verse un acto cognoscitivo propiamente dicho, sino
"algo más fundamental y original que el
conocimiento", o sea la captación de una posibilidad que
radica "en la realización de la existencia".
Pero lo que explica vitalmente el "Dasein" es
"la finitud esencial del hombre". El ser humano
se encuentra en el mundo entregado a sí mismo "como un
hecho" y sus posibilidades, desde que nace, estén agotadas
porque la muerte no es para él algo "exterior",
sino -por el contrario- algo que pertenece a su esencia. De aquí
que cuando el hombre olvida o ignora esta realidad ineluctable no
vive auténticamente. De este ambiente inauténtico, sin embargo, el
hombre puede salir mediante la angustia, "la angustia ante
la nada", que nos revela todo lo que de artificioso
encierra nuestra existencia cuotidiana. La angustia, a fin de
cuentas, es lo que revela al hombre su propia esencia. En esta
tesis es donde mejor puede captarse la influencia ejercida por
Kierkegaard sobre Heidegger.
Tratando de esquematizar y de simplificar la filosofía de
Heidegger, el expositor se expone a desnaturalizarla. Quienes más
han profundizado en ella, sabiendo que el ilustre pensador nunca
llegó a derivar las conclusiones finales de su sistema, coinciden
en afirmar que tal filosofía -"la más ardua y compleja que
haya sido formulada nunca"- es más comprensible a través
de las obras de sus discípulos directos e indirectos que en los
textos originales. Vale decir, que resulta más importante y
demostrativa por las influencias que ha ejercido que por sí
misma.
Desde luego, Heidegger es un representante de la metafísica o de
la neo-metafísica alemana. De aquí que su concepto del Dasein se
encuentre comprendido dentro de la categoría temporal. Esto porque
el ser y el tiempo se identifican, pero escatológicamente, es
decir, en cuanto hace referencia a un futuro. Sin embargo, y
retornando a la posición psicológica inicial, el hombre se
encuentra atenazado por el problema de su propia entidad, y por la
experiencia de su soledad irreductible. Su angustia fluye de la
consciencia de su temporalidad, estado anímico que explica
precisamente el que el hombre se proyecte sobre el futuro. Pero
para el hombre, individualmente considerado, el futuro es
"la nada", es decir, la muerte. Y también,
paradójicamente, la posibilidad de llegar a conquistar su propia
identidad, de "llegar a ser uno mismo".
Las anteriores premisas explican la paradójica conclusión a que
llega Heidegger: -"La existencia humana no puede
relacionarse con el ente si no es sosteniéndose dentro de la nada.
El ir más allá del ente
|es algo que acaece en la esencia misma
de la existencia. Este trascender es, precisamente, la
|metafísica: lo que hace que la metafísica pertenezca a la
naturaleza del hombre". De aquí que, según Heidegger, la
metafísica no sea una disciplina filosófica especial, sino un
"cosmos intelectivo" dentro del cual hunde sus
raíces la existencia individual e irreductible del hombre.
En esta forma, Heidegger vuelve a unir los contrarios,
incorporando el problema de la existencia del hombre dentro del
amplio panorama de la metafísica. A fin de cuentas, sólo la
metafísica puede explicar la existencia humana, y sólo la
existencia humana explica la preocupación metafísica. Es ésta una
gran síntesis conceptual, en la que convergen grandes corrientes
filosóficas, que desde la antigüedad clásica habían escindido en
dos campos antagónicos el pensamiento sistemático.
Uno de los aspectos más discutidos, y más difíciles, de la
filosofía existencial de Heidegger es el relativo a su concepto de
"la nada", íntimamente relacionado con el de la
angustia. Es aquí donde mejor se percibe la influencia que sobre
Heidegger ha ejercido Kierkegaard, tal como ya anotamos, y donde
también encontramos la explicación de la que, a su turno, ha
ejercido Heidegger sobre Jean-Paul Sartre. En su obra
|Qué es la
metafísica?, publicada en 1929, leemos lo siguiente:
-"Solemos decir que en la angustia 'está uno inquieto,
desazonado'. Qué quiere decir este uno? No podemos saber de qué le
viene a uno esa desazón. Nos encontramos así, y nada más. Todas las
cosas, y nosotros mismos se sumergen, en un estado de indiferencia.
Pero no como si fuera un mero desaparecer, sino como un alejarse
que es un volverse hacia nosotros. No queda asidero ninguno. Lo
único que resta y nos sobrecoge al escapársenos el ente es este
ninguno. La angustia hace patente la nada".
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E. LA POSICIÓN DE KARL JASPERS
Jaspers, nacido en 1883, es autor de obras que han ejercido
honda influencia en el pensamiento contemporáneo. Al español se han
traducido, entre otras, las siguientes: Origen y meta de la
historia, El ambiente espiritual de nuestro tiempo y Los grandes
filósofos. Su actividad intelectual abarca campos propiamente
psicológicos, filosóficos, humanísticos y, además, una constante
preocupación por algunos de los problemas fundamentales de la
filosofía de la historia. Sus desarrollos conceptuales, más claros
que los de Heidegger, demuestran hasta donde ha profundizado
Jaspers en las obras de Kierkegaard y de Nietzsche. En cambio,
asume una actitud aparentemente alejada del criticismo
kantiano.
1. La teoría del ser
Tres diferentes nociones integran la teoría del ser enunciada
por Jaspers. En un nivel inferior encontramos el mundo objetivo,
cuyo "ser" o esencia es el "
|estar
ahí" y el ser captado desde fuera, es decir,
objetivamente, tal como explica Bertrand Russell
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133
. En un segundo nivel,
encuéntrase lo que Jaspers denomina el "ser-yo",
o sea la existencia. Este modo de ser ya no corresponde a las
diversas categorías racionales que imperan en el ámbito del mundo
objetivo, es decir, del "ser", del
"estar-ahí". Por último, encontramos un nivel
trascendente, en el que la existencia personal -el
"ser-yo"- tiende a una meta ubicada más allá de
tal existencia. A esta meta, a este nivel existencial, llama
Jaspers el "
|ser en sí mismo".
Nos encontramos así frente a una especie de progresión
existencial, cuya base es el mundo objetivo o percibido, y en que a
continuación de este nivel advienen la existencia y la
trascendencia del propio yo. Sin embargo, estas tres distintas
especies de "categorías existenciales" son
también "categorías racionales". Y es aquí donde
surge una contradicción, al menos aparente, entre la posición de
los existencialistas, preocupados por el "ser" y
el "existir", y la entidad racional de tales
conceptos de experiencia inmediata. En realidad, Jaspers aspira a
superar lo "simplemente racional", pero sin negar
por ello la importancia de la razón.
Partiendo de esta clasificación del "ser"
-objetividad, existencia y trascendencia- es como llega Jaspers a
afirmar que la ciencia, cuyo carácter es eminentemente
interpretativo, fracasa en cuanto a la captación de la realidad.
Esto porque desde el momento en que admitimos que existe una
distinción entre la interpretación y el objeto de tal
interpretación, estamos admitiendo tácitamente nuestro fracaso
intelectivo. -"La suposición, comenta Russell, parece
consistir en que todas las aseveraciones son una desfiguración de
los hechos, sencillamente porque una aseveración no es idéntica a
la situación que es su objeto". Desde luego, no hay que
olvidar que para Jaspers la filosofía corresponde al tercero de los
niveles por él enunciados, o sea al "ser en sí
mismo", a lo trascendente.
2. El humanismo existencialista
Al parecer, y de acuerdo los anteriores desarrollos, Jaspers
piensa que el fracaso de la ontología es indiscutible, pero que no
es un factor negativo, sino "una experiencia decisiva de
la filosofía", porque ésta tiende -ante todo- a proyectar
al hombre sobre sí mismo. Jaspers prescinde del racionalismo
crítico, pero admitiendo que toda metafísica es "una
tentativa de pensar lo que no puede ser pensado",
tentativa que se detiene necesariamente en el umbral del ser, vale
decir, allí donde comienza precisamente "el misterio del
ser Lo importante, sin embargo, es la tensión existencial que nos
lleva a superar el segundo de los niveles del ser -el "ser
yo"- para pasar al estadio en que el yo es trascendente.
-"Existir, trascender -pero no conocer un ser
trascendente- e inclusive ser libre, son términos complementarios
que describen la condición humana", explica Gaetán Picón.
De aquí que la existencia no sea propiamente un hecho de
experiencia, sino una "actitud de espectativa",
algo así como la consciencia de una posibilidad trascendente.
Consecuencia de lo anterior es que "el hombre es más de
lo que puede saber sobre sí mismo". Esta afirmación, según
Jaspers, implica la
|posibilidad de un humanismo. Cuál ha de
ser y cómo puede ser este humanismo son cuestiones que Jaspers
trata de dilucidar en dos de sus obras más representativas:
|El
ambiente espiritual de nuestro tiempo y
|Hacia un nuevo
humanismo. En la primera, Jaspers enfoca el problema del hombre
contemporáneo y afirma, asumiendo una actitud optimista:
-"La complejidad cotidiana de un mundo invadido por la
técnica nos obliga a dominarla por medio de un rodeo que nos es
accesible. La relación con las cosas se modifica, porque éstas se
alejan de nosotros y se hacen indiferentes tomando la forma de
funciones intercambiables; la técnica ha separado al hombre del
presente inmediato. La nueva tarea que se le impone es encontrar,
por medio de esas mismas realizaciones técnicas, una presencia
inmediata de su ser en todas las cosas que constituyen su
mundo".
Esta posición optimista se afirma en la segunda de las obras
anteriormente citadas, donde Jaspers afirma que la incertidumbre
espiritual que tortura al hombre, este
"emplazamiento" a que se ve sometido, constituye
precisamente su porvenir. -"Las posibilidades humanas no
escapan a nadie. El hombre puede siempre hacer más de lo que hace y
obrar lo que nadie hubiera esperado de él. El hombre está
inacabado, es inacabable y se abre siempre al futuro".
F. GABRIEL MARCEL Y JEAN-PAUL
SARTRE
Entre los más destacados filósofos existencialistas
contemporáneos, figuran los escritores y pensadores franceses
Gabriel Marcel y Jean-Paul Sartre. El primero representa la
corriente cristiana del existencialismo; el segundo, la corriente
pesimista "atea". Ambos, sin embargo, han
contribuído poderosamente a orientar la filosofía contemporánea en
un sentido vital, alejándose de la pura especulación y acentuando
el carácter dramático de la existencia humana, tal como observa
Gaetén Picón.
1. Gabriel Marcel y el existencialismo
cristiano
Nacido en el año de 1889, Marcel es autor de obras muy
significativas, entre las que sobresalen las tituladas
|Etre et
savoir (1918-1933),
|Journal Metaphysique (1928),
|Positions et approches concretes du mystére ontologique
(1950) y
|L'homme problématique (1955).
Marcel afirma la libertad del hombre, pero no propiamente la
libertad individual, sino la libertad en cuanto se refiere a su
universalidad y a su origen trascendente. El hombre se comprende a
sí mismo, ante todo, muchos menos como ser que como voluntad de
superar lo que, en conjuntó, "es y no es". El
|ser, la esencia del hombre, no es tanto lo que es, sino
aquello a que tiende, aquello a que aspira: -"No es el
|Sum, sino el
|Sursum..."
Los planteamientos de Marcel tienen un carácter evidentemente
finalista. Posiblemente no existan "valores
absolutos", sino en función de nuestro propio destinó.
Este entender nuestro destino es "lo más verdadero que hay
en nosotros mismos". Nos encontramos inmersos en un mundo
que no siempre nos abre sus puertas, de donde la solución consiste
en buscar en nosotros mismos una salida.
-"Orientar en esta forma nuestra vida hacia el más allá
es, sin duda, tomar la posición contraria a la adoptada por la casi
unanimidad de los filósofos contemporáneos (...) Podemos
preguntarnos si la negación sistemática del más allá no origina la
base de las convulsiones que, en nuestra época, han alcanzado su
paroxismo. Quizá sólo pueda instaurarse un orden terrestre estable
si el hombre conserva una conciencia aguda de lo que podemos llamar
su posición itinerante".
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134
Así, el hombre, "a través de un mundo precario y en
trance de hundimiento", tiende a un universo mejor
estructurado éticamente. Nadie puede
"establecerse" en un mundo que se hunde, de donde
habrá que asumir el "atractivo riesgo" de seguir
un camino incierto, pero promisorio. Comprendemos así que la
posición de Marcel no es dogmática, sino probabilista. Pero, en
todo caso, inspirada en un optimismo de esencia cristiana, en
cuanto la existencia real abre perspectivas sobre un estado de
cosas, sobre un ámbito superior a tal existencia. Ese estado de
cosas es una meta, un desideratum. O sea que la vida presente ni se
explica ni se justifica por sí misma, sino en cuanto es un estadio
provisional. Marcel formula así una filosofía existencial, pero
esperanzada.
Por esto ha podido escribir Lotz, aludiendo a Marcel por
oposición a Sartre: -"El polo opuesto, en cierto modo, lo
constituye Marcel, que ha llegado a sus ideas fundamentales
independientemente de Kierkegaard y de la filosofía existencial
alemana. También él investiga el misterio de la persona humana y de
su libertad. Al elucidarse su situación concreta, el hombre
aparece, primero, como fracturado y segregado de la propia vida.
Sin embargo, la encuentra, hallándose con ello ante sí mismo, al
rebasarse, mediante el recogimiento y la fidelidad, en dirección
hacia la trascendencia, apoyándose así en el 'tu' divino. De esta
manera, la existencia queda caracterizada, en Marcel, más por la
esperanza y la adoración que por la angustia..."
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135
Observa Julián Marías que Marcel se convirtió al catolicismo en
1929 y que ha rechazado en ocasiones el calificativo de
"existencialista cristiano", añadiendo -sin
embargo- que su filosofía es una "filosofía de la
existencia" en un cierto sentido bastante próximo al
pensamiento de Jaspers. -"Marcel es, sin duda, una de las
figuras más sinceras y veraces del pensamiento francés
contemporáneo, y su fama se ha dilatado considerablemente en el
último decenio".
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136
2. Jean-Paul Sartre y el
existencialismo ateo
Sartre, escritor y filósofo francés, nació en el año de 1905. Su
producción literaria es muy vasta y representativa, pero desde el
punto de vista que nos preocupa, su obra más significativa es
|L'Etre et le Néant (1943). En este libro desarrolla una
doctrina existencialista que lo aproxima a Heidegger, de quien toma
Las nociones del "ser en el mundo" y de
"facticidad". Con anterioridad a su adopción de
una posición existencialista, Sartre se había preocupado de los
problemas fenomenológicos. Así en sus obras
|Esquisse d´une
théorie des émotions (1936) y
|L'Imaginaire (1904).
-"
|El ser y la nada, explica Gaetán Picón
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137
, se presenta no
como una descripción de las esencias, sino como una ontología, como
una búsqueda del ser, del fenómeno que no es, en sí mismo, tal
fenómeno o aparición, sino la condición de todo descubrimiento. El
ser es lo que persiste a toda interrogación". El
pensamiento de Sartre, desde luego, se refiere al ser del
"para-sí", que es el resurgimiento del
"en sí", o sea el hecho de que a la conciencia se
revela un ser que no es ella misma. Pero el "para
sí" no es exactamente
|nada, sino la nada que surge
en el seno del "ser en sí". La conciencia
introduce la nada en el ser porque es libertad, porque es su propio
anonadamiento, porque niega su ser pasado y trasciende hacia el
futuro, "Ser, para el
|para sí, afirma Sartre, es
aniquilar el en sí, lo que es". De donde su definición del
hombre:
|es lo que es y lo que no es.
Pero hay algo que procura al hombre la noción de que es
"el ser por el que existen los valores", y ese
algo es e psicoanálisis existencial. El
|para-sí o sea el
hombre, se vive como ausencia, pero los valores surgen de su
impulso a realizar la síntesis de la conciencia y del ser.
Desarrollando esta tesis, Sartre afirma que el hombre aspira a
darse "una existencia absoluta", de la que
estaría excluída la ausencia. O lo que es !o mismo, desea
"llegar a ser Dios".
Sin embargo, el hombre es lo que es, un algo entregado a sí
mismo en un mundo sin Dios. A este respecto, son fundamentales las
tesis expuestas por Sartre en su conferencia
|El existencialismo
es un humanismo (1946). El hombre es libre y "está
condenado a la libertad", pero al descartarse la idea de
Dios, los valores del humanismo tradicional no pueden ser afirmados
en sentido ético y trascendental, sino que se convierten en
creaciones de nuestra libertad: -"El hombre, sin apoyo y
sin socorro alguno, está condenado, en cada momento, a inventar al
hombre".
La filosofía existencialista de Sartre es, en realidad, muy
difícil de exponer sintéticamente. En todo caso, en algunos
comentaristas y expositores encontramos explicaciones más o menos
afortunadas por lo que dice al pensamiento -profundo y paradójico-
del célebre pensador y escritor francés.
-"La paradoja de Sartre, escribe Mounier
|
138
, ya implícita en Heidegger,
consiste en hacer del movimiento del ser no el resultado de una
plenitud, sino de una impotencia. Es el existente bruto, la
existencia en lo que tiene de contingente y de absurdo, el
|ser-en-sí, el que tiene una especie de plenitud. Sólo que es
una plenitud de muerte. El
|ser-en-sí, lo que es, no puede
volver sobre sí mismo ni puede adelantarse a sí mismo y (...)
respecto d mundo es superfluo; de ahí la
|náusea, ese
malestar vago y asfixiante que sienten, a su encuentro, todos
aquellos que no son unos farsantes. El ser humano, el ser de la
conciencia, el
|ser-para- sí, no es un ser mas, sino
|una
descomposición del ser".
Desde una posición adversa, pero comprensiva, Lotz
|
139
realiza por su
parte una síntesis conceptual bastante afortunada de lo que de lo
que de más esencial subyace en el pensamiento de Sartre: -"Sartre,
escribe, arranca principalmente de Heidegger, Husserl y Hegel.
Según él, en el hombre la existencia precede a la esencia, lo cual
equivale a decir que sólo el hombre como libertad absoluta e
ilimitada determina su esencia, y los valores importantes de la
existencia. Puesto que en cuanto libertad debe buscar su camino
enteramente desamparado, sin Dios y sin norma, parece condenado a
ella como a una carga. La libertad incluye la conciencia, la cual
se contrapone esencialmente a sí misma, y por lo tanto, no es
enteramente ella. Impedida, por este
|no o
|nada, para
ser completamente ella, es el ser roto por la nada. A él se
enfrenta lo inconsciente corpóreo como ser pleno sin ruptura.
Puesto que la conciencia tiende por necesidad, aunque en vano, a
devenir consciente y completamente ella misma, muéstrase como
pasión inútil o absurdo del cual da testimonio la náusea como
experiencia fundamental de la existencia".
G. EL PENSAMIENTO DE UNAMUNO
Miiguel de Unamuno (1864-1936) fue una figura de primera
magnitud dentro de la cultura española de la primera mitad del
siglo XX. Entre sus obras fundamentales figuran las tituladas
|Del sentimiento trágico de la vida (1913) y
|La agonía del
cristianismo (1925). Julián Marías opina, sin embargo, que las
novelas de Unamuno -prototipo de lo que pudiera llamarse "novela
existencial o personal"- tienen una significación
filosófica "acaso aún mayor".
Explica el mismo Julián Marías que aunque Unamuno no fue un
filósofo sistemático -cosa que todos sabemos-, en su obra literaria
anticipa genialmente "muchos descubrimientos que en la filosofía
existencial adquieren efectivamente rango teórico". Y
añade que, para Unamuno,
|la única cuestión -es decir, el
problema humanó trascendental- es la inmortalidad personal del
hombre concreto, que vive y muere y "no quiere morir del
todo". Este problema de la inmortalidad personal plantea,
a su turno, los de la muerte, la vida y la personalidad humana.
Unamuno, coincidiendo con Kierkegaard, opina que la razón no
sirve al hombre para conocer la vida en su esencia profunda y total
y que, por lo tanto, tiene que apelar para ello a la imaginación,
"viviendo la vida y previviendo la muerte". Ahora bien:
-"Para conocer la vida, que es temporal, que es historia, Unamuno
se vale de la novela 'existencial' o 'personal' como
método".
|
140
Y afirma que hemos perdido nuestra alma,
nuestra alma cristiana, entre otras cosas porque "no se puede matar
a Dios impunemente" -alusión a Nietzsche- y porque los
conceptos con los que se ha pretendido substituir la noción de lo
divino -la Ciencia y la Cultura, entre otros- no bastan para
proporcionar al hombre concreto una solución ni un camino ante su
propio destino.
El Renacimiento, la Reforma y la Revolución han contribuido a
"descatolizar" a Europa, "substituyendo el ideal de una
vida eterna ultraterrena por el ideal del progreso, de la razón, de
la ciencia". La pérdida de la fe en la inmortalidad del
alma entraña la renuncia a reconocer la finalidad humana del
Universo. De esta posición negativa es símbolo, como ente de
ficción, el doctor Fausto, cuando suplica a Mefistófeles que le
devuelva su alma. Unanumo recuerda que, en el simbólico drama de
Goethe, Mefistófeles declara al doctor Fausto: -"Donde estamos,
allí está el infierno, y donde esta el infierno, allí tenemos que
estar siempre".
|
141
|Agonía, en el lenguaje de Unamuno, es casi equivalente de
la
|angustia de Kierkegaard. Si el problema de la
inmortalidad personal es el problema básico del hombre, y si de él
se deriva la incertidumbre respecto a una existencia
ultraterrestre, esta incertidumbre -que contrasta con la íntima
necesidad de supervivencia que experimenta el hombre- explica su
agonía, estado de espíritu que, a pesar de todo, tiene que
"utilizar". En esto, cabalmente, consiste "el sentimiento
trágico de la existencia".
|
126
|
Cf. Johannes Lotz, en el
|Diccionario de Filosofía de
Walter Brugger, ed. cit., páginas 200-201.
|
|
127
|
Bertrand Russell:
|La sabiduría de Occidente. Trad.
española. Aguilar S.A. de Ediciones. Madrid, 1964. Págs.
254-255.
|
|
128
|
Sin duda, el análisis más profundo del pensamiento y de la
posición ética y religiosa de Kierkegaard es el realizado por
Harald Höffding. Véase su libro
|Soren Kierkegaard, en la
traducción española de Francisco Vela, publicada por la editorial
Revista de Occidente. Madrid, 1930.
|
|
129
|
Harald Höffding:
|Soren Kierkengaard. Ed. cit. Págs.
99-100.
|
|
130
|
-"El hombre libre debe reconocer que Dios está muerto;
a lo que debemos aspirar no es a Dios, sino a un tipo de hombre más
elevado. Nietzsche encuentra en el cristianismo el mejor ejemplo de
la moralidad del esclavo, ya que aquél es pesimista al alimentar
esperanzas de una vida mejor en otro mundo y tiene en estima las
virtudes del esclavo, tales como la mansedumbre y la
compasión". Cf. Bertrand Russell:
|La sabiduría de
Occidente. Aguilar, S.A. Madrid, 1964. Pág. 259.
|
|
131
|
Julián Marías y P. Laín Entralgo:
|Historia de la Filosofía y
de la ciencia. Ed. cit. Pág. 310.
|
|
132
|
Cf. Julián Marías: La filosofía en sus textos. Ed. cit. Tomo
III, página 621.
|
|
133
|
Bertrand Russell:
|La sabiduría de Occidente. Ed. cit.,
pág. 302.
|
|
134
|
Gabriel Marcel:
|Homo-Viator. Aubier, ed. París,
1945.
|
|
135
|
Cf. Lotz.
|En el Diccionario de filosofía de Walter
Brugger. Ed. citada. Página 203.
|
|
136
|
Cf. Julián Marías:
|La filosofía en sus textos. Ed. cit.
Tomo III, página 605. Allí mismo (páginas 605-616) puede leerse el
|Esbozo de una filosofía concreta, en el que se contiene una
especie de exégesis de su propio pensamiento: aquí, Marcel expone
sus tesis metafísicas y afirma que "el reconocimiento del
misterio ontológico", reducto central de la metafísica en
opinión suya, no es sin duda posible mas que por "una
especie de irradiación fecundante de la revelación misma, que puede
producirse perfectamente en el seno de almas extrañas a toda
religión positiva".
|
|
137
|
Gaetán Picón:
|Obra cit. Páginas 96-97.
|
|
138
|
Emmanuel Mounier:
|Introducción a los existencialismos.
Versión española. Revista de Occidente. Madrid, 1951. Páginas
40-41. Esta obra es de indispensable consulta para la comprensión
de las corrientes del pensamiento existencialista. Mounier
(1905-1950) fue una figura de primer orden dentro del panorama de
la cultura francesa.
|
|
139
|
Cf. el artículo
|Existencialismo, por Lotz, en el
|Diccionario de Filosofía de Walter Brugger. Ed. cit. Páginas
202-203.
|
|
140
|
Cf. la obra
|Historia de la filosofía y de la ciencia,
por Julián Marías y Pedro Laín Entralgo. Ed. cit. Páginas
308-309.
|
|
141
|
Cf.
|El sentimiento trágico de la vida. Espasa Calpe,
editores. Madrid, 1938. Páginas 277-279.
|
|