|
INDICE
|
|
Capítulo X
LA FILOSOFÍA FRANCESA DEL SIGLO
XIX
El pensamiento filosófico francés del siglo XIX esté dominado
por el positivismo de Comte. Pero a par de esta tendencia
totalizadora, que termina degenerando en una grotesca parodia del
culto católico, coexisten otras corrientes de cierta importancia:
así el espiritualismo de Alfredo Fouillée (1838-191 2) y de Víctor
Cousin (1892-1867) y el neocriticismo de Carlos Renouvier
(1815-1903).
A. ESPIRITUALISMO Y
NEOCRITICISMO
A
|Fouillée se debe la formulación del sistema de las
|ideas-fuerzas, que consiste en considerar que la idea no es
tan solo una representación .mental, sino un "principio
que tiende a realizarse". "Así, explica Reinach,
en la controversia entre libre arbitrio y determinismo, concluye
que ambas tesis se apoyan en argumentos irrefutables, pero que el
hombre posee la idea de la libertad y que esa idea le hace libre;
parejamente, la idea de justicia nos hace justos, y la idea de
moral, que es un hecho de conciencia, nos lleva a la
moralidad."
|
98
|Cousin profesó una doctrina ecléctica de signo
espiritualista. -"Los sistemas filosóficos, escribió, no
son la filosofía: la filosofía los sobrepasa con toda la
superioridad de un principio respecto de sus aplicaciones. Los
sistemas se esfuerzan por realizar la idea de la filosofía, así
como las instituciones civiles se esfuerzan por realizar la idea de
la justicia". Cousin asumió siempre posiciones intermedias
y conciliadoras, pero afirmando a la razón como árbitro
supremo.
|Renouvier, ya en su madurez, intentó conciliar los
sistemas de Hume y de Kant, pero en realidad asumió una posición
muy original. Afirma que el nuómeno kantiano es "un
vestigio de la metafísica escolástica"; que lo continuo es
una ilusión; que la tesis de Hegel respecto a la identidad de los
contrarios es insensata, y que los actos libres no son efectos sin
causa, toda vez que su causa es el hombre mismo. Por lo demás,
consideró que si la naturaleza debe ser explicada matemática y
mecánicamente, lo cierto es que el mecanismo no es otra cosa que la
apariencia exterior de esa misma naturaleza, en la que subyace
esencialmente el pensamiento.
Examinaremos inicialmente el sistema positivista de Comte, y
luégo lo que pudiera calificarse de "psicologismo
vitalista", es decir, los aportes de un pensador francés
que constituye un eslabón intelectual entre el Siglo XIX y el Siglo
XX: Henri Bergson (1859-1941).
B. AUGUSTO COMTE Y EL
POSITIVISMO.
El pensamiento comtiano, en cuanto incide en la filosofía de la
historia, se examina en la segunda parte de esta obra. Nos
corresponde aquí explicar -antes que otra cosa- los fundamentos de
su
|Cours de Philosophie positive (1830-1842), "obra
llena de ideas, pero larga y pesada".
|
99
El conocimiento humano, como la humanidad misma, se desarrolla
en tres estadios: el teológico, el metafísico y el positivo. En
este último, la mente humana comprende que es imposible abarcar la
esencia absoluta de la realidad y que únicamente se pueden
establecer, como explica Messer, los hechos y sus leyes, valiéndose
para esto de la observación y de la experimentación y entendiéndose
por "leyes" las regularidades en el curso de los
fenómenos.
|
100
Ahora bien: a diferencia de lo que ocurría en los estadios
anteriores, en el positivo se llega a la conclusión de que todo
conocimiento es relativo, porque la realidad es avizorada desde el
punto de vista del hombre y porque las leyes naturales nada nos
dicen sobre "la esencia" de los fenómenos, sino
sobre sus relaciones.
Por lo que dice a la teoría del conocimiento, el positivismo
comtiano es rigurosamente empirista. -"El Positivismo,
escribe Preti, es decididamente laico, revolucionario y, por ello,
antimetafísico. A las nebulosidades y arbitrios de un saber fundado
en la fe, en el 'corazón', o en la intuición genial, contrapone el
método objetivo, experimental o 'positivo' de la ciencia
natural".
|
101
Esto porque, dentro del ámbito
espiritual europeo, el positivismo se presenta ante todo, como una
reacción intelectual y racionalista contra el romanticismo y, por
ende, contra el primado de la intuición, de la
"sensibilidad" y de la "imaginación
creadora".
En la Primera Lección de su
|Curso de Filosofía Positiva
declaró Comte: -"La filosofía teológica y la filosofía
metafísica se disputan hoy la tarea, demasiado superior a las
fuerzas de una y otra, de reorganizar la sociedad; entre ellas
solas subsiste aún la lucha en este respecto. La filosofía positiva
no ha intervenido hasta ahora en la contienda más que para
criticarles a las dos (...). Situémosla, por fin; en estado de
desempeñar un papel activo, sin inquietarnos por más tiempo de los
debates, que ahora ya son inútiles Completando la vasta operación
intelectual comenzada por Bacon, por Descartes y por Galileo,
construyamos directamente el sistema de ideas generales que esta
filosofía está destinada a hacer prevalecer indefinidamente en la
especie humana, y que determinará esencialmente la crisis
revolucionaria que atormenta a los pueblos
civilizados".
|
102
Comte, de consiguiente, concibió su filosofía como algo
definitivo y apto por excelencia para informar una revolución
social inevitable. La sociedad, su contexto y su evolución,
constituían en definitiva la meta de la inquietud mental de Comte.
De aquí que después del
|Curso de Filosofía Positiva
redactara su
|Systéme de politique positive ou traité de
sociotogie (1852-1854). En el
|Preámbulo general de esta
última obra, escribió Comte: -'El positivismo se compone
esencialmente de una filosofía y de una política, necesariamente
inseparables, como formando la una la base y la otra el fin de un
mismo sistema universal, en el 'que la inteligencia y la
sociabilidad se hallan íntimamente' combinadas. En efecto, por una
parte, la ciencia social no es sólo la más importante de todas,
sino que ante todo proporciona el único lazo, á la vez lógico y
científico, que desde ahora soporta el conjunto de nuestras
contemplaciones reales (...). Y, por otra parte, a medida que el
curso natural de los acontecimientos caracteriza la gran crisis
moderna, la reorganización política se presenta cada vez más como
necesariamente imposible sin la reconstrucción precedente de las
opiniones y de las costumbres. Una sistematización real de todos
los pensamientos humanos constituye, pues, nuestra primera
necesidad social, análogamente referente al orden y al
progreso".
|
103
Los títulos de las obras de Comte prometen más de lo que ofrecen
en realidad. El pensador francés, sin embargo, tuvo el mérito de
haber acuñado el nombre y sentado las bases de la nueva ciencia de
las sociedades. es decir, de la sociología. Y de haber contribuído
a la filosofía de la historia con algunas tesis de cierta
importancia.
C. EL PSICOLOGISMO VITALISTA DE
HENRI BERGSON
Henri Bergson fue, sin duda, el pensador más penetrante e
influyente entre los franceses de su generación. Su carrera
universitaria fue excepcionalmente brillante y sus escritos se
distinguen por la claridad expositiva y las virtudes de un estilo
literario de gran calidad.
Obras fundamentales de Bergson son las siguientes:
|Essai sur
les données inmédiates de la conscience (1889);
|Matiere et
mémoire (1897);
|Le rire (1900);
|L'évolution
créatrice (1906) y
|L'energie spirituelle (1920). El
pensamiento de Bergson, ajeno al prurito sistemático, fluye de una
posición esencialmente psicológica: la intuición directa de los
datos inmediatos de la consciencia. Para Bergson, uno de los
primeros pasos en el camino de la filosofía consiste en distinguir
el tiempo verdadero, que es el tiempo psicológico, de su traducción
especial, o sea del tiempo matemático. Además, la vida -al igual
que la conciencia- es duración, movilidad, renovada creación,
libertad. De aquí el que caractericemos su pensamiento bajo el
epígrafe de "psicologismo vitalista".
Bergson niega que la conciencia sea una función del cerebro y
que la vida espiritual sea un "efecto" de la
existencia somática del hombre. "Todo sucede, explica
Reinach, como si el cuerpo fuera simplemente utilizado por el
espíritu. No hay razón alguna para suponer que cuerpo y espíritu
estén indisoluble y recíprocamente ligados; por ende, la
supervivencia del espíritu desligado del cuerpo es una hipótesis
inverificable, pero no absurda".
|
104
Bergson insurgió también contra toda teoría mecanicista, e
inclusive contra el evolucionismo de Darwin y de Spencer. El mundo
viviente es el mundo de lo imprevisto y de lo imprevisible, y allí
donde hay imprevisibilidad existe libertad de elección. El
principio de toda existencia es una
|fuerza psicológica,
posiblemente consciente, que evoluciona a través del tiempo real, y
a la que llama Bergson impulso vital. Este impulso no tiende a un
fin determinado, conseguido el cual tendría que detenerse. La
finalidad, por consiguiente, no cabe dentro del sistema
bergsoniano. Por el contrario, el perpetuo fluir de ese impulso
vital es lo que constituye o produce una evolución creadora
incesante.
Con ciertas reservas, puede aceptarse el juicio crítico de Will
Durant sobre el autor de
|La evolución creadora:
-"El materialismo mecánico que había servido de fundamento
a la filosofía antes de Kant y Schopenhauer, recuperó todo su poder
al comenzar nuestro siglo. Bergson lo atacó, no por medio de una
crítica Kantiana del conocimiento, ni con la pretensión idealista
de que la materia es conocida sólo a través del espíritu, sino
siguiendo la dirección de Schopenhauer y buscando, tanto en el
mundo objetivo como en el subjetivo, un principio animador, una
|entelequia activa que hiciera más inteligibles los milagros
y las sutilezas de la vida. Nunca el vitalismo fue defendido con
tal fuerza, ni revestido de tantos atractivos. Bergson disfrutó de
pronta popularidad porque defendió las esperanzas que brotan
eternamente del pecho humano".
|
105
Bergson ha sido vigorosamente defendido y combatido ásperamente.
Entre sus impugnadores cuéntase el poeta, escritor y filósofo
hispano-estadinense Jorge Santayana (1863-1952). Entre sus
panegiristas figura el ilustre escritor italiano Giovanni Papini
(1881-1956), quien llegó a afirmar que la tentativa intelectual de
Bergson es "el esfuerzo más grande y poderoso que se haya
hecho para alcanzar, finalmente, la pureza y la autonomía de la
especulación".
|
106
Por su ubicación científica, por las fuentes de su pensamiento e
inclusive por su preocupación estilística, Bergson pertenece, mejor
que al siglo XX, al siglo precedente, bien que su obra más
significativa -
|L'évolution créatrice- hubiera sido publicada
en el año de 1906. De aquí el que lo hayamos incluído en el
presente capítulo.
|
98
|
Salomón Reinach:
|Obra cit., Tomo III, páginas 126-1
27.
|
|
99
|
Karl Vorlander:
|Obra cit., Volumen II, página 317.
|
|
100
|
Augusto Messer:
|Obra cit., Tomo IV ("La
filosofía en el siglo XIX-Empirismo y naturalismo").
Página 78.
|
|
101
|
En el artículo "Positivismo" del Tomo I del
|Diccionario literario de González Porto-Bompiani. Montaner y
Simón, S.A. Barcelona, 1959. Página 407.
|
|
102
|
Cf. Julián Marías:
|La Filosofía en sus textos. Ed. cit.
Tomo II, página 965.
|
|
103
|
Cf. Julián Marías:
|Obra cit., Tomo II, página 983.
|
|
104
|
Salomón Reinach:
|Obra cit.. Tomo III, página 219.
|
|
105
|
Will Durant:
|Historia de la Filosofía. Trad. española.
Joaquín Gil, editor. Buenos Aires, 1952. Página 522.
|
|
106
|
Giovanni Papini:
|La paga del sábado, V-XIX ("Lo
que debemos a Francia"). En Obras, Tomo VI, páginas
613-614. Trad. española. Aguilar. México, D.F., 1963.
|
|