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INDICE
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BREVE PANORAMA DE LA HISTORIA DE LA
FILOSOFÍA PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN
A. EL HOMBRE, ENTIDAD
PSICO-SOMÁTICA
|1. El hombre ante el mundo. En la génesis del
conocimiento individual ocurre algo parecido a lo que sucede al
niño de pocos meses de nacido: que primero se va dando cuenta del
mundo que lo rodea y que más tarde comienza a descubrirse a sí
propio como sujeto de los conocimientos o experiencias que va
adquiriendo. Otro tanto sucede, al parecer, con el hombre
primitivo, que antes que sentirse uno y único en su irreductible
personalidad individual, se siente como parte de un todo: su tribu,
su ambiente geográfico, sus antepasados y sus creencias
colectivas.
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Pero ese mundo que rodea al hombre primitivo, y que de ordinario
le es adverso, produce en él terror antes que asombro. Surgen
entonces fórmulas conjuratorias que, articuladas dentro de sistemas
de carácter mágico le permiten evitar los peligros atraerse el
favor de los espíritus o deidades que le rodean y evitar la cólera
de los elementos que para el son encarnación de entidades adversas
a su felicidad Este conjunto de creencias derivadas del hilozoísmo
primitivo, es el punto de partida de las diversas
religiones.
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En todo caso, para el hombre primitivo, el mundo objetivo es la
entidad primordial y avasalladora. Sólo cuando consigue superar el
medio que le rodea, comienza a encontrarse a sí mismo como sujeto
de conocimientos. Ya veremos cómo la filosofía de Occidente se
inicia como una filosofía de la naturaleza, y solo en épocas más
recientes se llega a la filosofía antropocéntrica, iniciada por
Sócrates.
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|2. El hombre ante sí mismo. El encuentro con el propio yo
es de ordinario un fenómeno deslumbrador y turbador a un mismo
tiempo. Y, posiblemente, el momento más importante en la vida
infantil. Pero el niño va encontrándose a sí mismo muy
paulatinamente: de lo contrario sufriría -muy posiblemente- un
traumatismo psíquico irreversible. Ocurre otro tanto con el hombre
que, saliendo ya de las etapas primitivas de la simple existencia
vegetativa y material, principia a reflexionar. Es decir, a darse
cuenta de sus propias emociones y a valorar, así sea
rudimentariamente sus propias ideaciones. Es entonces cuando
comienza a abrirse una brecha cada vez más honda entre el propio yo
y la realidad circundante.
Esto es lo que lleva al hombre, en un largo proceso, a afirmarse
ante el mundo. Y ante sus semejantes. Engrandecido así su ego, su
progreso intelectual se acelera cada vez más. Adviene entonces,
para él, la necesidad de examinar sus propias experiencias
cognoscitivas y volitivas, lo que le conduce al descubrimiento de
sus propias facultades anímicas. Este es un largo proceso
individual e irreductible, en el que la ajena experiencia
interviene muy escasamente. Todo lo cual quiere decir que el hombre
sólo puede enfrentarse a sí mismo cuando consigue superar las
etapas primitivas de la existencia.
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De la vida puramente vegetativa, asciende a
la sensitiva y de ésta, en un momento crucial, a la intelectiva. En
ese preciso instante puede decirse que comienza -individualmente al
menos- la preocupación filosófica.
|3. Los caminos del conocimiento. Conocer es "captar"
mentalmente un hecho, una realidad concreta o un concepto. Los
primeros conocimientos humanos son de orden concreto, porque a la
abstracción y a la generalización solamente se llega después de un
largo proceso evolutivo de la inteligencia. Ventanas abiertas sobre
el mundo son nuestros sentidos, que nos proporcionan imágenes
subjetivas del mismo. Estas imágenes son un principio de
conocimiento, apenas, porque el simple conocimiento sensorial es
insuficiente si no lo ilumina una inteligencia crítica, que es la
que permite al hombre la introspección, o examen de su propia
fenomenología. Desde la vida sensorial, y por la vía de reacciones
instintivas, no tarda en llegarse a la vida emocional. Más tarde,
el hombre ascenderá a la vida intelectual propiamente dicha.
Disciplinas filosóficas especiales, como la lógica y la
epistemología, se consagran al estudio de los modos del
conocimiento. Pero a este respecto, tiene la última palabra la
psicología, ciencia que ha evolucionado y progresado enormemente en
los últimos cien años. En todo caso, puede afirmarse que existen
muchos modos de conocimiento, muchos caminos al respecto: la
experiencia interna, la experiencia externa, el raciocinio
inductivo y el deductivo, las síntesis conceptuales y -en un
estadio más eminente todavía- la intuición científica y la
intuición creadora.
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B. CONCEPTO Y ESENCIA DE LA
FILOSOFÍA
|1. Ciencia y filosofía. Algún filósofo afirmó que la
ciencia es el saber o conocimiento parcialmente unificado y que la
filosofía es el saber totalmente unificado. Objeto propio de las
ciencias es la formulación de leyes o normas de constancia o de
regularidad fenoménica. Hay ciencias llamadas "exactas", como la
matemática, y otras que no lo son ni pueden serlo, como la historia
o la gramática. El conjunto de explicaciones que sirven para la
comprensión racional de un fenómeno o de una serie de fenómenos,
constituirá una ciencia. Cada ciencia relaciona, dentro de su
propio campo, una problemática a cuya solución aporta toda una
serie de fórmulas y procedimientos especiales.
Sin embargo, toda ciencia es una disciplina especializada. La
filosofía, en cambio, es una disciplina mental generalizadora,
dentro de la cual caben innumerables cuestiones relativas al ente,
a lo esencial y lo accidental, al conocimiento mismo y a su
validez, a la axiología, etc. etc. Pero esto no es lo importante.
Lo que ocurre es que la filosofía es una ciencia totalitaria o
totalizadora. Pero en la cual es el hombre mismo quien especula con
su propia inteligencia. Por esto no hay ni puede haber filosofías
absolutas ni definitivas. Además, hay muchas filosofías que son o
quieren ser "métodos" para el conocimiento racional. Y otras que
buscan "lo absoluto", es decir, ese mundo de valores en que cabe
formular hipótesis, más o menos abstractas, de índole
universal.
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|2. Las metas del pensamiento filosófico. Son y han sido
múltiples, precisamente porque no existe una filosofía, sino muchas
filosofías. La enumeración de estas metas resultaría tarea
interminable y fuera de lugar en este exordio. Tales metas y
finalidades sólo se pueden conocer y comprender a medida que se
avance en el estudio de la historia de la filosofía. Un ejemplo,
sin embargo, aclarará este punto: para los eleatas, la meta de la
filosofía consistió en encontrar el principio esencial y primordial
del mundo material; para Sócrates, en conocernos a nosotros
mismos.
|3. La filosofía y las filosofías. La actitud
investigativa y generalizadora de la mente humana, frente a los
problemas del ser y del existir, del espacio y del tiempo, de la
apariencia y de la realidad, etc., es la esencia de la Filosofía.
Se es filósofo cuando se raciocina generalizando o tratando de
llegar, mediante una serie articulada de raciocinios, a una
generalización legítima. Que si bien puede no ser más que una
hipótesis provisional, eleva a quien la formula, desde el terreno
de lo particular al reino de lo general. La Filosofía (así, con
mayúscula) es, en este sentido, una actitud y una aptitud de la
mente humana. Las filosofías, en cambio, son los distintos sistemas
formulados por los filósofos. En este sentido se habla de la
filosofía platónica, de la filosofía idealista, de la filosofía
evolutiva, etc. O, más sencillamente, del tomismo, del kantismo o
del marxismo.
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"Ocurre en la visión del espíritu lo que en la del cuerpo:
empieza por dirigirse al exterior (...). Aún en lo que concierne a
los objetos exteriores, el ojo se inclina naturalmente a los más
lejanos (...). De igual modo, somos solicitados por los objetos
exteriores bastante antes de pensar en la sensación y en el
pensamiento mismo mediante los cuales existen para nosotros.
Nuestra vida inmediata, natural, se desenvuelve en la percepción
sensible y la imaginación, no en la reflexión (...). Es necesario
un alto grado de cultura para poder tomar como lema el 'Conócete a
ti mismo', y abrir así el camino de la investigación psicológica
directa". Harald Hoffding:
|Bosquejo de una psicología basada en
la experiencia. Trad. española. Daniel Jorro. Madrid, 1926.
Págs. 2-3
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El hilozoísmo, o "animación de la materia", es el nombre que se
ha dado modernamente al conjunto de las primitivas creencias
relativas a la esencia o naturaleza del mundo. Todo lo existente
está dotado de vida o es manifestación o "materialización" de un
ente único. Tales de Mileto formuló esta explicación animista del
universo diciendo que "el mundo esta lleno de Dioses". Para el
hombre primitivo, los fenómenos naturales son manifestaciones de
estas diversas entidades, supranaturales en cuanto a su ubicación
respecto del hombre, pero no en cuanto a su esencia, supuesto que
todo es uno. Desde luego, el hilozoísmo está más próximo al
panteísmo que al politeísmo.
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"Heráclito y Parménides hacen de la Naturaleza, del cosmos, el
Logos; Sócrates hace del hombre el Logos; en aquéllos impera el
respeto ante la razón del universo, más sospechada que conocida; en
Sócrates, el respeto a la razón conocida en nuestra conciencia, que
debe guiamos y determinamos. Hay una gran distancia entre Heráclito
y Sócrates, entre la exigencia de la sumisión a la razón de las
cosas y la exigencia de obedecer a la voz de la propia razón; pero,
sin embargo, existe una evolución necesaria que conduce del uno al
otro". Ernst von Aster:
|Historia de la Filosofía. Trad.
española. Editorial Labor, S.A. Barcelona, 1942, Segunda edición,
pág. 81.
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"Nuestra ignorancia puede atribuirse al mismo tiempo al modo de
existencia de nuestros antepasados, a la complejidad de nuestra
naturaleza y a la estructura de nuestro espíritu. Ante todo, el
hombre tenía que vivir, y esta necesidad exigía la conquista del
mundo exterior (...). Durante períodos inmensos, nuestros
antecesores no tuvieron el sosiego ni la inclinación de estudiarse
a sí mismos. Emplearon su inteligencia en otras direcciones tales
como la fabricación de armas y herramientas, descubriendo el fuego,
amaestrando ganado y domando caballos, inventando la noria, el
cultivo de los cereales, etc. Mucho antes de interesarse en su
cuerpo y en su espíritu, meditaron sobre el sol, la luna, las
estrellas, las mareas y el paso de las estaciones. La astronomía
estaba ya muy avanzada en una época en que la fisiología era
totalmente desconocida". Alexis Carrel:
|La Incógnita del
Hombre. Trad. española. Joaquin Gil, editor. Buenos Aires,
1953. Págs. 30-31.
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Actualmente, muchos investigadores científicos aceptan la
posibilidad de que el hombre, a más de sus facultades psíquicas
"oficialmente" aceptadas, posea otros medios de conocimiento. Así
la clarividencia y la telepatía, de que trata la metapsíquica, tal
como puede verse en
|La Incógnita del Hombre, de Alexis
Carrel (Ed. cit., páginas 125 y siguientes). Otros medios de
conocimiento, como la revelación divina, son objeto de disciplinas
teológicas y místicas. Ya en nuestros días, surge la posibilidad de
que el hombre haya adquirido conocimientos debido a contactos con
civilizaciones extra-terrestres. Lo que pertenece al campo de una
especie de esoterismo contemporáneo realmente apasionante,
involucrado dentro de lo que se conoce con el nombre de
ciencia-ficción. Al respecto, recomendamos la lectura de la obra
|Le matin des magiciens, de Louis Pauwels y Jacques Bergier
(Gallimard. París, 1956). Hay traducción al español de este libro,
bajo el título de El retorno de los brujos.
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"Solemos contraponer filosofía y 'ciencias particulares', lo
cual casi equivale a delimitarlas de esta manera: la Filosofía
tiene por objeto el conocimiento, no de las partes, sino de la
totalidad del universo. En efecto, una cosa parece cierta: que el
conocimiento filosófico posee una tendencia hacia la universalidad
y totalidad y, de manera más general, una tendencia hacia la
validez definitiva. -Mediante esa tendencia, independientemente de
cómo y hasta dónde puede ser satisfecha, comprendemos el por qué
aparece la Filosofía al comienzo y al final de la investigación en
las ciencias particulares, y ésto de diversas maneras: como
conocimiento del universo (...) del cual surgen por diferenciación
las ciencias particulares; como síntesis, a que el hombre trata de
llevar los resultados de la investigación científica; como
investigación del fundamento, del origen primero, y también como
investigación de la finalidad y del término de todas las cosas".
Ernst von Aster:
|Obra y ed. cit. Páginas 13-14.
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"Por qué vemos que los sistemas se suceden a través de la
historia, destruyéndose unos a otros hasta el punto de que el
espíritu humano parece tejer la tela de Penélope o complacerse en
construir laboriosamente castillos de naipes? No es justo convertir
esto en un reproche contra la filosofía. Si bien le atañe examinar
los principios de las ciencias positivas, no pretende figurar entre
ellas. En cierto modo, esos sistemas se acercan mucho más a las
obras de la literatura y del arte, que, no obstante ser calificadas
en ocasiones de perfectas, nunca son definitivas (...) Leibniz no
se equivocó al afirmar que los sistemas son verdaderos por lo que
afirman y falsos por lo que niegan. Este mismo es el principio de
la filosofía de Coussin, el eclecticismo, que pretendió construir
el mejor sistema tomando de cada uno de los anteriores lo que le
parecía bueno". Salomón Reinach:
|Cartas a Zoe sobre la historia
de las filosofías. Trad. española. Nueva Biblioteca Filosófica,
XVIII. Madrid, 1928. Vol. I, páginas 8-9.
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