DEL AUTOR AL LECTOR
En su libro Autenticidad y simulación, el ilustre pensador y
catedrático colombiano Cayetano Betancur escribe lo siguiente: -"No
vale la pena de esforzarnos mucho en asumir una actitud filosófica
ante la vida. La aproximación a ella la obtenemos por medios más
directos, por vías más expeditas, a veces hasta brutales. Pero es
que se puede vivir como hombre sin tener una filosofía? Seguramente
no; pero tener una filosofía no es equivalente a hacer una
filosofía. Ni menos a expresarla. Muchas veces, la filosofía que se
expresa es la que menos corresponde a la filosofía que se
tiene".
Sí. Tal como lo afirma el doctor Betancur, el hombre no puede
vivir sin filosofía, sin "tener" alguna filosofía. Lo cual no
implica, ni mucho menos, que se tenga que ser un creador en estas
arduas disciplinas de la inteligencia. Lo que ocurre es que dentro
del campo del discurrir filosófico y de las hipótesis y sistemas
formulados para explicar, en sentido de profundidad, el panorama de
la historia, vienen acumulándose tan valiosos y trascendentales
aportes, que el desconocerlos resulta pecado inexcusable, si es que
a la comprensión de los grandes valores humanos quiere
llegarse.
Estas consideraciones me animan, ya en vísperas de salir a luz la
presente obra, a esperar que preste algún servicio a los
estudiantes y a los estudiosos de la filosofía, a tiempo que
contribuya a despertar en Colombia algún interés por el estudio
sistemático de la Filosofía de la Historia, materia casi olvidada
-o casi desconocida entre nosotros. Sea lo primero declarar -desde
luego- que el intento nada tiene de original, ni podría tenerlo, ya
que el horizonte de los sistemas filosóficos, así como el de la
aplicación del método filosófico al examen y explicación del
resonante panorama de la historia, ha sido trillado por numerosos y
sabios expositores.
La obra que con innegable timidez presento hoy es, en realidad,
el fruto de cuarenta años de preocupación por la filosofía y por la
historia, preocupación que se inició en mi lejana adolescencia,
cuando cursaba estudios secundarios en el Colegio Mayor de Nuestra
Señora del Rosario, de Bogotá. Concretamente, la obra comenzó a
gestarse cuando desempeñaba la cátedra de Filosofía de la Historia
en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad
Nacional de Colombia, y nació durante el desempeño de análoga labor
en el Instituto Superior de Historia de Colombia, dependiente de la
Academia Colombiana de Historia.
El libro consta de dos partes. La primera -Breve panorama de la
historia de la Filosofía- tiene un carácter propedéutico, pero
puede servir como texto para un curso de la materia al nivel de la
enseñanza media y de la profesional humanística, en este último
caso a manera de índica o de síntesis conceptual. La segunda enfoca
cronológicamente lo que en forma inevitablemente redundante es
forzoso llamar "Historia de la historia de la Filosofía de
la Historia"
La metodología que hemos empleado al planear y redactar la obra
consiste en acrecentar cada vez mas el caudal expositivo en la
medida en que un filósofo o un sistema se aproxima más a nuestro
propio tiempo, y ello por creer fundamentalmente que en materia de
filosofía, y de filosofía de la historia, lo que menos se conoce es
aquello que corresponde al ámbito espiritual contemporáneo. Toda
persona de mediana cultura posee alguna información sobre la
filosofía griega, o sobre la escolástica medieval, por ejemplo. En
cambio, no abundan las personas que posean conocimientos básicos
sobre la corriente existencialista y sus raíces, o sobre el neo-
evolucionismo cristiano de Teilhard de Chardin, a pesar de ser
estas directivas las más importantes y representativas de la época
en que vivimos.
Las notas de fin de capítulo o remiten al lector a las obras y
autores citados en el texto, o tienden a una mejor ilustración de
algún punto concreto. Un abundante índice onomástico facilita la
consulta del libro, que en tal forma puede utilizarse en ocasiones
a manera de diccionario bio-bibliográfico, ideológico y
sistemático.
Es natural apenas, otra parte, que mi obra adolezca de errores y
deficiencias. Creo poseer, sin embargo, total objetividad y una
cierta capacidad de síntesis, lo que garantiza a quien la utilice
el encontrarse ante un itinerario respetuoso, ante un auxiliar
intelectual sereno e imparcial, toda vez que el espíritu de
síntesis que la anima no empece a la fidelidad con que he procurado
condensar y explicar las ideologías de los grandes filósofos y de
todos aquellos pensadores que se han esforzado por dar razón y
sentido al acontecer humano.
Sea esta la oportunidad de presentar mis sinceros
agradecimientos a la Junta de Festejos Patrios de 1969, a la
Academia Colombiana de Historia, al Instituto Superior de Historia
de Colombia, dependiente de la misma Academia y a su dignísimo
rector -Rafael Bernal Medina-por haber hecho posible la publicación
de esta obra mía, que es fruto -aunque modesto- de largos y
porfiados estudios y de una labor de conceptuación y redacción en
la que he sido estimulado por la presencia espiritual de los
grandes pensadores.
Bogotá, 20 de julio de 1969.