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APROBACION

 

Del Padre Pedro Ortiz de Moncada, Rector del Colegio de San Jorge de la Compañía de Jesús

Por comisión de V. S. he visto este libro y no hallo en él cosa que se oponga a nuestra santa fe católica ni a las buenas costumbres, y así puede V. S. dar la licencia para que se imprima. Deste Colegio de San Jorge de la Compañía de Jesús, Madrid y junio 21 de 1673 años.

Pedro Ortiz de Moncada

 

APROBACION

 

De don Alonso Núñez de Castro, Coronista de Su Majestad

Muy poderoso señor:

Por decreto de V. A. he visto los dos volúmenes, primero y segundo de las genealogías del Nuevo Reino de Granada, recopiladas por don Juan Flórez de Ocáriz. Su argumento es manifestar las noticias de padres, patrias, calidad y acciones de los más principales capitanes, conquistadores y pobladores de aquellas provincias y que pasaron a su población y conquista debajo del estandarte real de España y a la obediencia de los adelantados don Juan Fernández de Lugo y don Gonzalo Jiménez de Quesada, sus generales. Comprenden estos dos tomos las memorias de cuarenta y siete de sus más famosos capitanes, de quienes su autor ha hecho elección, formando de cada uno un árbol que sirve así a la narración de sus operaciones, como a las descendencias y sucesiones que tuvieron y hasta hoy permanecen, así por varones como por hembras, y están en la posesión de sus repartimientos y encomiendas; esto es lo que promete el asunto, pero el autor da más de lo que promete, y así se dilata en el primero tomo en un preludio en que hace ostentación de diferentes noticias, sin más intento que el referirlas.

Toda la obra es de excesivo trabajo y estudio para el autor y de estimación para sus interesados, porque incluye a cualquier propósito familias muy ilustres de España, con las cuales emparentaron los nietos de aquellos conquistadores para cuya mayor ilustración traslada los mejores nobiliarios y alega las historias más clásicas que pueden conducir a el intento. En materias tan generales no se puede representar mayor afirmativa, dejando lo particular sobre la fe y el crédito del que lo escribe a los méritos de los personajes de quien trata y a la verosimilitud y probabilidad de todo, sin perjuicio de la fe pública, y al parecer con legalidad y verdad según se colige de las historias de que se vale para su comprobación en las márgenes. Por ellas demuestra que acompañaron o siguieron las letras a las armas, pues se reconoce por estos escritos cuán fecundas están de historias y memoriales de España aquellas provincias tan distantes, a cuyo lado hacen viso los monumentos más señalados que constan desde que entró a luminarles la luz del Evangelio, poniendo varias fundaciones de templos y monasterios erigidos y dotados por los descendientes de aquellos capitanes, que si la antigüedad los lograra tuvieran el renombre de héroes; pues cuando no se les conociera origen y comenzaran sus familias en ellos, debían juzgarse por más que ilustres por haber conquistado y poblado tan dilatados Reinos en climas tan apartados donde jamás penetraron (ni aun con la idea) la paloma de Asiria ni la águila de Roma.

Toda la narración corre sin sospecha de cuanto tiene, enseña y cree nuestra santa madre la Iglesia católica y sin ofensa de la pureza de las buenas costumbres, con que juzgo, que siendo V. A. servida, puede mandar se le conceda a su autor la licencia que pide para que salgan a luz estos escritos.

De mi estudio, en treinta de noviembre de 1673.

 

Don Alonso Núñez de Castro

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