INDICE





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HOMENAJE A FLÓREZ DE OCÁRIZ

PRIMEROS OBISPOS DE SANTA MARTA

ARZOBISPOS Y DIGNIDADES DEL NUEVO REINO DE GRANADA

OBISPOS DE LA CATEDRAL DE CARTAGENA

OBISPOS DE LA CATEDRAL DE POPAYAN

SEGUNDOS OBISPOS DE SANTA MARTA

OBISPOS E INQUISIDORES QUE HAN SALIDO DESTAS PROVINCIAS A SERLO, TENIENDO OTRAS OCUPACIONES O PERTENECIÉNDOLES

IGLESIA CATEDRAL DE SANTAFÉ, SU PRINCIPIO Y LOS CURAS QUE HA TENIDO

PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES

PARROQUIA DE SANTA BÁRBARA

PARROQUIA DE SAN VICTORINO

RELIGIONES

CONVENTOS DE SANTO DOMINGO

CONVENTOS DE SAN FRANCISCO

SAN FRANCISCO

RELIGIÓN DE SAN AGUSTÍN

RECOLECCIÓN DE SAN AGUSTÍN

RELIGIÓN DE LA COMPAÑÍA DE JESUS

PROVINCIALES DE LA PROVINCIA DEL NUEVO REINO

RECTORES DEL COLEGIO DE LA CIUDAD DE SANTAFÉ

CONVENTOS DE MONJAS

HOSPITAL DE SAN PEDRO DE SANTAFÉ

CASA DE NIÑOS EXPÓSITOS Y DE DIVORCIADO, EN SANTAFÉ

COLEGIOS

IMÁGENES

VARONES ILUSTRES

PRELADOS PRECLAROS

CLÉRIGOS SINGULARES

RELIGIOSOS DE SANTO DOMINGO

BEATAS DE SANTO DOMINGO Y DE SANTA CATALINA DE SENA
XXVII-Clérigos singulares


1.-Ha sido venerado como santo el Padre Diego de la Puente, natural de Jerez de la Frontera, clérigo sacerdote, de aspecto respectivo y corpulento, que se retiró y permaneció en hábito de ermitaño por más de cuarenta años con algunas sindicaciones calumniosas y mortificación hasta su muerte, que fue en la ciudad de Santafé a 14 de diciembre de 1633 a los sesenta de su edad, y a la hora que expiró oyeron los vecinos chirimías de mayor cadencia que las ordinarias. Está sepultado en la capilla antigua del Sagrario de la Catedral, al lado derecho de la peaña de su altar, y muchos devotos guardan como reliquias prendas suyas. Tenía de más de su ordinario rezo y otras devociones una hora o más de oración cada día, puesto en cruz en una madera de cordeles

que ajustaba a las muñecas de las manos. Entre los compañeros que tuvo fue uno Francisco Ruiz de Dios, que murió por el año de 1610, y era natural de Baeza, hijo legítimo de Cristóbal Martínez de Dios y de María Ruiz de Noguera; éste hubo en su mocedad un hijo natural llamado Francisco Ruiz.

2.-Y aunque no fue de estos ermitaños Francisco Infante Bocanegra, se le da lugar aquí. Fue el Francisco Infante Bocanegra, de Caracas, donde hallándose tullido ofreció novenas a Nuestra Señora de Chiquinquirá en su principal casa, y poniéndolo por obra con hábito de ermitaño, por no poder seguir por tierra su viaje, le hizo embarcado en la laguna de Maracaibo a Cartagena, y de ella por el río grande de la Magdalena en canoa de don Antonio de Molina y Toledo y flotilla de seis canoas, cuyo cabo era Rodrigo Alonso, vecino de la Villa de Leiva; y habiéndola asaltado los indios revelados yareguíes y carares apresaron la en que navegaba el Francisco Bocanegra que iba sentado sobre el toldo y cayó al río, desamparándola los bogas que se echaron a nado y sin ninguna resistencia, por no poderla hacer un hombre tullido y más en el conflicto de sumergido, lo sacaron en brazos a la plaza en la isla del brazuelo de la Angostura, jueves, entre las ocho y nueve de la mañana 21 de marzo del año de 1630 y le empalaron, sentándole en una gran estaca aguzada la punta que le salió por el hombro izquierdo; y en el tiempo que le duró la vida y padecer sus dolores y congojas hizo cristianas y devotas demostraciones sufriendo su martirio constante en la fe de Jesucristo y exhortando a su conversión a los agresores que, dejándole muerto, habiéndose retirado, pudieron llegar los españoles de las otras canoas, bajarle a la plaza y enterrarlo. Y algún tiempo después, saliendo infantería al castigo deste y otros daños que hacían estos indios, apresaron uno que traía vestido el hábito del mártir y algunos despojos que conservaban.
3.-El doctor don Gaspar Arias Maldonado, que se ha escrito en la lista de dignidades y prebendados de Santafé en el número ciento y cuarenta, parágrafo 26 | 1 , murió en esta ciudad con aclamación de santo, habiendo sido muy devoto, compasivo, socorrido y limosnero.

4.-Francisco Germán de Caicedo, clérigo presbítero, natural de la ciudad de Cali, en el Gobierno de Popayán, fue maestro de ceremonias de la Catedral de Santafé, capellán y confesor de las monjas de Santa Clara; dio mucho ejemplo con su vida muy ajustada a su estado. Murió a 29 de marzo de 1633, último día de Pascua, acabando de celebrar misa, de un dolor de pechos que le empezó estándola diciendo y le acabó la vida en la sacristía del convento de Santa Clara, recibida la Extremaunción. Era morador en la casa de Martín de Verganzo Gamboa y de doña María de Velasco y Angulo, su mujer, que fue erario de justos, como se advierte adelante donde se nombran.

5.-El maestro Tomás de Alvis, clérigo presbítero, natural de la ciudad de Santafé, hijo legítimo de Iñigo de Alvis, tesorero de la Casa Real de Moneda, y de Inés Pérez; era alto de cuerpo y descollaba más en la modestia y virtud, edificando con sus ejercicios y penitencia y de la Tercera Orden de San Francisco. Tuvo pronóstico de su muerte en golpes que le dieron a la ventana, llamándole por su nombre; murió de tabardillo y se halló entero su cuerpo pasados dos años de su entierro, queriendo enterrar en su sepultura (que fue en la capilla de Santa Lucía, de la Catedral) a su hermana doña Juana de Alvis, que también fue virtuosa y ejemplo de sufrimientos en aflicciones, de mucha caridad y de loable lengua.

6.-El maestro don Sancho de Cifuentes Angulo, teólogo y docto cura de la Villa de Leiva, natural de la ciudad dé Tunja, hija legítimo de Sebastián de Cifuentes y de doña Isabel de Angulo; fue sacerdote virtuoso, perseguido de escrúpulos de conciencia que le enfermaron, y murió en su patria martes 30 de abril del año de 1658, mozo, dejando gran loa de su proceder; y por ser de tan ajustada conciencia no admitió la mayor doctrina de indios del Nuevo Reino de Granada, que se le ofreció con instancias superiores.

7.-Alonso Garzón de Tahuste, natural de la villa de Timaná, hijo legítimo de Alonso Garzón de Tahuste y de María de Aguilar; murió de larga edad y desengañando a todos de que es perfecta sabiduría el saber morir y la más cierta señal de haber vivido bien y cumplido las obligaciones de cura, que lo fue en Santafé más de sesenta años.

 

|1 véase tomo II, página 28.

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