XXIV-Imágenes
Nuestra Señora de Chiquinquirá
La maravillosa imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá (que es
nombre del pueblo de indios que tiene junto a sí en jurisdicción de
la ciudad de Tunja y en confines de las de Santafé y Muzo) es su
origen, según la tradición (que como dice San Juan Crisóstomo, si
hay tradición no hay que buscar más) que, en lo antiguo, andando
religioso de Santo Domingo en la doctrina o misión espiritual de
los indios, pasando de unos pueblos a otros, dejaron en éste a fray
Andrés Jadraque, lego, que continuase la enseñanza de las oraciones
a los muchachos, y entre éste y un platero, Antonio de Narváez,
dispusieron la pintura de una imagen de la Santísima Virgen del
Rosario con túnica colorada y manto azul, el Niño Jesús en los
brazos y la luna a los píes; en una manta de algodón más ancha que
larga; y por quedar mucho blanco en los lados los ocuparon, el
derecho con San Antonio de Padua, por ser Antonio el nombre del
platero pintor, y el izquierdo con San Andrés, por llamarse Andrés
el religioso. Será como de una vara de alto y vara y cuarta de
ancho, de buen dibujo, pero no buenos colores que se han ido
afinando por sí; y deste modo pasó algún tiempo hasta que, o por
las colores o por descuido, se tuvo por arrojada o como
olvidada.
Sucedió que por muerte de Antonio de Santana, encomendero de
Suta y Chiquinquirá, que eran una doctrina de clérigos, se retiró a
este último pueblo su mujer Catalina Díaz de Islos, donde residía,
cuando volvió de España Francisco de Aguilar Santana, sobrino del
que había sido encomendero, que trajo consigo a su cuñada Marí
Ramos y su hija Felipa de los Reyes por los años de 1585. La Marí
Ramos era natural de Guadalcanal, mujer de Pedro de Santana, que
por hallarse divertido con otra no fue bien recibida de su marido,
y se hubo de acoger a la compañía de Catalina Díaz de Islos, que
conociendo su mucha virtud la trató con respeto y caricias. A esta
sazón andaba Juan de Figueredo, clérigo doctrinero en el de Suta,
cumpliendo su obligación, conque el de Chiquinquirá había quedado
sin misa ni sacerdote y con sola una cruz la iglesia, y buscando
Marí Ramos con qué adornarla halló en la despensa el lienzo
referido, maltratado de haber andado arrastrado y con tres agujeros
que milagrosamente se han ido cerrando; púsola en el altar asida de
cordeles, donde acudía a rezar.
Llegó la Pascua de Navidad del año de 1586, en que padeció la
aflicción de no tener quién la confesase y comulgara, representólo
a la Virgen, y el segundo día de la Pascua, que es el de San
Esteban, después de haber rezado, salió a la puerta de la iglesia
llamada de una india Isabel, y estándola hablando la interrumpió un
niño de seis años que llevaba la Isabel diciendo a gritos: miren,
miren a la Madre de Dios, y revolviendo, vieron la pintura elevada
en el aire con grandes resplandores. Adoróla Marí Ramos y la india
con toda aceleración avisó a su ama Catalina Díaz de Islos, que
acudió luego con otras personas, y todos hallaron a la imagen
suspendida y resplandeciente, renovada y de admirable hermosura; y
habiendo hecho oración, pareciéndoles no se debía dejar así, la
colocaron en su antecedente puesto y altar.
Este fue el primer milagro que, divulgado, volvió al cura y
acudieron otros sacerdotes y algunos enfermos y entre ellos Pedro
González, ciego, que comenzó una novena, y antes de acabarla se
halló restituída la vista; otros consiguieron salud, conque se
extendió la fama y la devoción y se multiplicaron los milagros que
han sido numerosos algunos de los primeros, y la historia desta
casa dejó escrito el Licenciado Gabriel de Ribera Castellanos, que
fue cura y vicario della muchos años, y éstos y otros ha recopilado
el maestro fray Juan de Perea, de la orden de predicadores.
Perseveró la Marí Ramos en la asistencia y devoción con tan gran
confianza, que ejecutaba a la Virgen por favores para los
necesitados que acudían a pedir remedio de sus miserias,
ejercitando oficio de sacristana, hasta que murió con veneración de
sierva de Dios y está enterrada en la capilla mayor, hacia la
sacristía vieja.
Al presente tiene esta iglesia y imagen la religión de Santo
Domingo por permuta de doctrinas; y su altar es donde hizo el
primer milagro, y hay otro contiguo al lado derecho por donde se
baja a una cueva y pozo manantial de agua que se da a enfermos con
nuevas maravillas. Y del pozuelo se ha sacado y saca de ordinario
gran cantidad de tierra por reliquia para todas partes que pudiera
hacer un monte y no se profunda el hoyo ni se agota el agua; tiene
este sitio alguna vecindad de españoles a modo de aldea que por el
gobierno se dispuso su asistencia para que acudiesen a la que se
ofreciese, y el pueblo de los indios de Chiquinquirá, que estaba
apartado, se acercó dentro de un cuarto de legua para que no se
alargase el cura, dejando de estar asistente en esta iglesia; el
paraje era en lo antiguo estancia del encomendero y casi
inhabitable por extremo frío y enfermo y que apenas se veía el sol
y se ha mejorado el temple, y es muy frecuentado de la devoción; el
Arzobispo don fray Luis Zapata de Cárdenas fue a venerar la santa
imagen en su casa, asistido del Arcediano don Lope Clavijo y del
Tesorero don Miguel de Espejo, y calificó los primeros milagros (de
que hizo las informaciones el cura Juan de Figueredo) y dispuso
cómo había de ser la iglesia, midiendo los tamaños con sus pies, y
puso por cura a Gonzalo Gallegos, que lo fue nueve años, a quien
sucedió en los ocho siguientes Alonso Macías, y a éste el
Licenciado Gabriel de Ribera Castellanos que administró veintinueve
años hasta que, por permuta de dos doctrinas, le dio a la religó
dominicana el Arzobispo don fray Cristóbal de Torres el año de
1635.
Santo Ecce Homo
En los términos de la ciudad de Vélez, donde los parte con la
Villa de Leiva y una legua desta, está la casa del Santo Ecce Homo
a cargo de la religión de Predicadores con muy buena iglesia,
vivienda y hospedería y sin ninguna población. Tiene un cuadro del
Ecce Homo milagrosísimo que causa compungimiento y miedo respectivo
mirarle; será como de media vara de alto y en proporción el ancho.
Trájole Juan de Mayorga (uno de los que entraron en el Nuevo Reino
de Granada con el Adelantado don Alonso Luis de Lugo el año de
1543), que le hubo en el saco de Roma del General Borbón, en que se
halló, y este conquistador lo tenía en hacienda de campo suya en el
mismo sitio donde está y en que hizo el primer milagro de los
muchos que ha obrado; y profetizó que esta reliquia había de venir
a poder de esta religión, una hija de Juan de Mayorga que, viuda,
se llamó Catalina de Jesús Nazareno siendo beata dominica, y
floreció con grande opinión de virtud y santidad; traía una corona
de espinas en la cabeza taladrada de sus púas, y de penitencias y
ayunos enflaqueció y enfermó de tal modo que se rindió en una cama,
sin quien la socorriese, sin faltarle qué comer con moderación, ni
qué dar a los pobres liberal. El apóstol San Sartolomé la socorría
y hablaba, y le reveló que los religiosos de Santo Domingo tendrían
iglesia en que colocaría la imagen del Santo Ecce Homo con el
nombre del apóstol señalando el sitio donde sería, y a los veinte
años se vio cumplido, edificando casa con nombre del Santo Ecce
Homo dedicada al apóstol San Bartolomé. Murió el año de 1640 y está
sepultada en la ciudad de Tunja, donde residía. Tuvo al principio
esta devota y milagrosa imagen iglesia moderada y le fabricó otra
muy buena el Padre fray Francisco de León, a que se trasladó por
principio del año de 1645, y después la reparó algunos defectos el
Padre presentado fray Esteban Santos, siendo prior, y le añadió,
fabricada desde los cimientos con el claustro, la capilla mayor en
el sitio en que hizo el primer milagro, adonde colocó esta
grandiosa maravilla.
Nuestra Señora del Topo
En el pueblo de indios de Topo, términos de la ciudad de Muzo,
estaba en su iglesia parroquial un cuadro como de media van de
alto, de buen pincel, del descendimiento de la cruz de Cristo en
los brazos de su Santísima Madre, que empezó a manifestar milagros
con repentinos resplandores, que estando a la puerta de su templo
vieron García de Varela y otros viandantes, conque se conmovió la
devoción y se aumentaron, y sabido por el Deán y Cabildo dispuso la
comprobación y la traída de la imagen nombrada Nuestra Señora del
Topo; trájose a la ciudad de Santafé estando su Arzobispo en sede
vacante el año de 1610 y fue recibida con gran procesión y se
colocó en una capilla de la Catedral, donde se ha continuado su
veneración, y le canta el Cabildo Eclesiástico los sábados por la
mañana misa solemne de las ocho a las nueve, y a la tarde, la
salve; de algún tiempo a esta parte se ha establecido una grande y
maravillosa hermandad de gente muy rica y principal que le hace su
fiesta al año, y otra al Cabildo Secular con nombre de Patrocinio
de las armas del Rey por su disposición y reales cédulas el segundo
domingo de noviembre. En los principios de la mudanza, hasta su
muerte, la sirvió como sacristán el dicho García Varela, que fue
hijo del Capitán Juan Andrés de Varela, que fundó la ciudad de
Barinas, como queda dicho, y está enterrado en la misma capilla,
como también doña María de Borja, hija del Presidente don Juan de
Borja, y el Arcediano don José Alava de Villarreal, que le dejó la
renta de trescientos patacones, y el Contador Andrés Pérez de Pisa.
En las necesidades de agua y otras se saca en procesión y de
ordinario las remedia con eminentes milagros.
Nuestra Señora de Altagracia
La Virgen Santísima de Altagracia es de bulto, como de media
vara de alto; trájola de España Luis López Ortiz, fundador del
convento de monjas de La Concepción de Santafé, y la dio al de
religiosos de San Agustín con obligación de salves los sábados; es
imagen milagrosa, y su Cofradía, que es de las más antiguas la
tiene el gremio de los sastres su nueva capilla se fabricó a costa
de los bienes del Oidor don Gabriel Alvarez de Velasco
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, como queda advertido, y el
tabernáculo, que es de los mejores que hay, le costeó el Padre
Lorenzo Cardoso, provincial que ha sido desta religión.
Nuestra Señora del Rosario
La devota imagen de Nuestra Señora del Rosario que está en el
convento de religiosos de Santo Domingo de San. talé es traída de
España; de buena estatura, hermosa con señorío y de color trigueño;
el niño se hizo en Indias porque el que traía se lo llevó una
Virreina al Perú, con quien obró milagro de sanarle un hijo; tiene
hermandad de la gente más principal de la República, con nombre en
los varones de Veinticuatros, y en las hembras de cincuenta y
cinco, por las cuentas del rosario, y cofradía aparte de los que
acuden a rezarle todos los días al anochecer, que está entre los
mercaderes y de otros oficios; y un retrato suyo en lámina pequeña,
pintado por Gaspar de Figueroa, colocado en el altar de Santo
Domingo Soriano del mesmo convento, ha hecho milagros, como también
el Santo Domingo Soriano; y otra imagen de Nuestra Señora de
Antigua, retrato de la de Sevilla, que tiene la iglesia deste
monasterio y una Verónica en el altar del Cristo, el bulto de San
Raimundo.
Son también de mucha devoción la imagen del Rosario de la ciudad
de Tunja, la de Cartagena y la del Valle de Upar, que es la más
hermosa, y otras. Y esta de Santafé está jurada por patrona de las
Armas Reales con solemnidad de fiesta por ello los lunes de
Cuasimodo, en conformidad de Real Cédula y por elección.
Nuestra Señora de la Candelaria
Nuestra Señora de la Candelaria es de pincel, está a cargo de
religiosos recoletos de San Agustín en un despoblado, dos leguas de
la Villa de Leiva y cerca del pueblo de indios de Tinjacá, en
tierras que fueron de Andrés de Velosa, su encomendero antiguo.
Tuvo principio esta casa con licencia del Cabildo Eclesiástico, en
sede vacante, de 16 de julio de 1597 a instancia de unos ermitaños,
como en otro lugar se dice, con buena iglesia, convento y
hospedería, y la imagen es muy milagrosa, pintada en Tunja por
Francisco del Pozo, milanés de nación.
Nuestra Señora de La Popa
También es maravillosa la imagen de Nuestra Señora de La Popa,
que es de bulto, que está en la cumbre de un monte junto a
Cartagena de Indias, como se dice en otra parte, tratando de la
recolección de San Agustín, y como su iglesia, convento y
hospedería son de muy buen edificio y fábrica y de mucho recreo y
de mayor devoción; tiene a la bajada una ermita de la
Magdalena.
Nuestra Señora de Sopetrán
Nuestra Señora de Sopetrán, en la jurisdicción de la ciudad de
Antioquia, en donde el Oidor don Francisco de Herrera Campuzano,
siendo visitador de sus indios el año de 1615, por el mes de julio,
de todos ellos hizo tres pueblos, nombrándolos al uno San Juan del
Pie de la Cuesta, al segundo, de Nuestra Señora de Sopetrán, y el
otro, San Lorenzo de Aburrá; y para las iglesias dellos hizo hacer
otras tantas pinturas en la ciudad de Santafé, y la de Nuestra
Señora de Sopetrán, a devoción de la que tiene este nombre en la
Villa de Hita, su patria, y salió tan admirable que aquella tierra
ha experimentado continuos favores, y el primer milagro fue que su
lámpara ardió tres días sucesivos sin tener materia en qué cebar su
luz, y se han seguido otros.
Nuestra Señora de los Remedios
En el altar mayor de la Catedral de Santafé hay otra imagen de
bulto de Nuestra Señora de los Remedios, muy hermosa, traída de
España; tiene Cofradía del gremio de plateros, otras personas que
acuden a prima noche a rezar a coros el rosario y hacen su fiesta a
21 de noviembre y los dos días siguientes.
Nuestra Señora del Campo
Nuestra Señora del Campo está en el convento de frailes
recoletos de San Francisco, nombrado San Diego, en la ciudad de
Santafé; es de piedra que delineó Juan de Cabrera para poner. en la
portada de la Catedral (donde está otra de la Concepción, como lo
está, y dos admirables bultos de su mano de San Pedro y San Pablo)
y por haber salido angosta de ropaje para en alto, o por ser la
piedra dura, la dejó informe y se echó al campo, y no conocida
servía de puente en un arroyuelo, hasta que la mujeril piedad de la
familia de Alonso López de Mayorga la recogió en el oratorio de una
de sus haciendas de campo cercana, en donde un religioso recoleto
de esta orden y convento de San Diego (comúnmente llamado "Dome a
Dios", por tener esto por continuo estribillo de su hablar) trató
de que se perficionase, a que ayudó el fomento y liberalidad devota
del Oidor Juan Ortiz de Cervantes, y se consiguió quedando una
imagen corpulenta y hermosísima, con capilla propia desde el año de
1629, y ha hecho milagros, con reconocimiento que hay de
algunos.
Nuestra Señora de las Nieves
Nuestra Señora de las Nieves, en la parroquia de su nombre de la
ciudad de Santafé, es de bulto, traída de España, de mucha
hermosura y con un precioso niño en los brazos. Mirada desde el
cuerpo de la iglesia se reluce una estrella en la frente; es de
gran devoción.
Nuestra Señora de la Concepción
Nuestra Señora de la Concepción, del convento del Seráfico Padre
San Francisco, de Santafé, es apersonada, muy devota y milagrosa,
con capilla propia.
Y otra de este convento, fuera de la iglesia, debajo de la
torre, está un Santísimo Cristo de bulto, de cuerpo entero,
desnudo, azotado y postrado de bruces que se sacaba por la religión
de la Tercera Orden en la procesión de La Veracruz el Jueves Santo;
y habiendo sudado, se ha detenido y venerado en su capilla,
haciendo otro semejante para la procesión.
También en su portería tiene un crucifijo de grande estatura y
mayor devoción, pintado en la pared, que ha obrado grandísimas
maravillas.
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véase tomo I, página 269 (numeral LXV).
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